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Original subtitles

Cualquier otro me hubiese pedido un ascenso.

Quizá me valga un aumento.

¿Y una corresponsalía?

No. Ahora me interesa esto.

Si Costa está en el caso Vulcano, es que es algo muy grande.

Y yo soy muy pequeña, ¿no?

Tú mantenme informado.

¿Hablarás con la jueza Solozábal?

Lo voy a intentar.

¿Y Costa?

Quería concertar otra cita.

Ya... Sara, ponte guapa.

¿En serio?

-He sonado como un gilipollas, ¿no? -No.

Has sonado como un hombre.

Entonces hazme caso.

Gracias por el consejo, jefe.

No se me había pasado por la cabeza.

Señora Solozábal.

Soy Sara Sibilio, trabajo para Impacto Semanal.

¿Podría hacerle unas preguntas?

No hago declaraciones. Y menos en la calle.

¿Y sobre Yago Costa?

-Señorita... -Tome, aquí tiene una tarjeta.

No me haga perder el tiempo.

¿Qué relación hay entre Costa y el caso Vulcano?

Y tampoco pierda el suyo.

¿Y entre ustedes dos?

¿Qué relación hubo?

Sé que estuvieron juntos y pensé que podría darme algún...

Aquí le traigo de nuevo al figura.

En hora.

-Buenas tardes. -Muy convincente.

-¿El qué? -El disfraz.

-¿Crees que voy disfrazada? -Sí.

-¿De qué? -De periodista de prestigio.

-No lo necesito. -Lo sé.

No nos disfrazamos para ser alguien diferente.

No me diga.

Lo hacemos para mostrar lo que llevamos dentro.

¿Por eso usted va disfrazado de delincuente?

Lo siento, no quería ofender.

Te sienta bien ese jersey.

Me recuerdas a alguien.

No se preocupe. Mi autoestima no depende de un preso.

La posición de tus piernas dice lo contrario.

Siento decepcionarlo.

Vengo así porque vengo de una reunión con Solozábal.

¿De qué hablasteis?

Cosas de chicas.

Dejémoslo en que vamos en la dirección correcta.

Y...

...esto me lo confirma. Es una amenaza.

La recibí ayer en el correo. ¿No sabrá quién fue?

Conozco a mis enemigos, pero no a los tuyos.

Ya.

Algo me dice que son los mismos.

-¿Empezamos? -Muy bien.

El caso de hoy arranca una noche de 2010.

De hecho empieza dos años después.

Pero mi relato no tendría sentido sin contarte lo que ocurrió...

...aquella noche de otoño.

Por aquel entonces, Luis...

...falsificó las pruebas en el caso del conductor borracho.

Y alguien me esperaba en casa.

Pero no por mucho tiempo,

ya que se marchó cinco días después.

Ivanka, ¿te marchas?

Llevo cinco días aquí. No quiero molestar más.

No. No molestas.

Gracias.

-Pero tengo que irme. -Escúchame.

Tachenko no sabe que estás aquí.

Dale tiempo. Es lo único que necesita.

Escúchame, Ivanka.

Nadie sabe que vives conmigo. Nadie.

-Deberías cogerlo. -Este es un sitio seguro.

Podría ser importante.

No puedo dejar que te vayas, Ivanka.

Perdona, lo siento, disculpa.

Algunos hombres...

...cuando terminaban conmigo, decían lo mismo.

Ya. Yo no soy como ellos.

Lo sé.

Tu mirada es distinta.

Sí. ¿Qué ocurre?

Muy bien. Voy para allá.

Qué putada.

-¿Te despertaron para interrogarme? -Duermo poco.

Yo también. Por la noche, prefiero otras cosas.

¿Robar, por ejemplo?

No es tu primera visita a la comisaría, ¿verdad?

Bueno, una vez renové el DNI.

Pero no salí tan guapa como tú.

¿Te suenan estas joyas?

Te he hecho una pregunta.

Una pregunta trampa.

Ya sabes que me suenan.

Eran de mi abuela. Luego pasaron a mi madre.

Y luego a ti.

No. A mí nunca me dejarían nada.

Por eso entraste en el chalet de tus padres

y las cogiste prestadas, ¿verdad?

Hace más de un año que no voy por allí.

Vas a tener que explicarme...

...de dónde ha salido todo este dinero.

Lo gané.

-Malvendiendo la joyas. -No.

Mira.

Vamos a hacer una cosa. Entre tú y yo.

Esto se queda aquí.

Y esto...

...para ti. Toma.

Para ti.

Admite el cargo y es tuyo.

Yo solo quiero irme a dormir lo antes posible.

Dices que lo hiciste tú, te cuenta como una falta leve

y hoy duermes bajo techo,

pero más rica.

Todos salimos ganando.

El dinero es mío.

Pero porque me lo gané. Todo.

-¿Sí? -Sí.

¿Cómo lo hiciste, Marta?

¿Cómo te lo ganaste?

Mírate. No sabes hacer nada. ¿Cómo lo ganaste?

¿Robando? Robando.

¿Drogándote? ¿Es así?

¿Navegando entre la mierda todos los días? ¿Así?

Vendiendo mi coño.

¿Contento?

¡Vendiendo mi coño!

Así lo gané.

Ella no fue. Tu hermana no ha robado las joyas.

Toda familia tiene una oveja negra.

Estoy seguro de que la tuya también.

Si no la identificas, es que eres tú.

-Soy hija única. -Se nota.

Volvamos a Marta, la hermana de Lola.

-El secreto de Lola. -¿Nadie lo sabía?

Lola se había esforzado mucho en borrarla de su vida.

Por eso llevaba la denuncia con la máxima discreción.

-Y por eso le llamó a usted. -Muy bien.

Ni siquiera quien la detuvo

sabía que era la hermana de la jueza Solozábal.

-Marta es inocente. -Y una mentirosa.

-No lo es. -Compulsiva.

Cualquier yonqui que hubiera robado las joyas,

hubiera aceptado el trato, pero ella no lo hizo.

Porque no es tonta.

No, porque el dinero es suyo.

Cuando es tuyo, no estás dispuesto a que nadie te lo quite.

Dime, ¿qué harías tú?

Yo no soy mi hermana, Yago.

Así que sácale la confesión.

-No hay nada. -Estuviste tres minutos.

Me sobraron dos para saber qué le pasa.

Tu hermana es una adicta,

pero no está orgullosa de lo que hace.

Tú qué sabrás.

¿Cuando me llamaste para que viniera, qué es lo que querías?

¿Que te dijera la verdad o que te diera la razón?

Yago,

esas joyas llevan mucho en la familia.

Lo sé. Y las encontraremos.

Pero Marta no tiene nada que ver con todo eso.

¿Entonces?

¿De dónde ha sacado el dinero?

-¿Tú crees que mi hermana...? -Sí.

Ya te dije que no se siente orgullosa de lo que hace.

Y ahora, si te parece bien,

pediré que adecenten una celda para que pase la noche y cene algo.

Yago.

Necesito una copa. Despejar la cabeza.

Por experiencia, sé que el alcohol no despeja nada.

No bebemos.

¿Pero me acompañas?

Lo siento, pero no.

No puedo.

Aquello le debió sentar muy mal.

Lola era muy resolutiva.

Aquella noche, encontró lo que buscaba.

Algo que se prolongó durante los siguiente dos años.

¡Taxi!

¿Cómo se puede ser tan miserable, maleducado y ridículo?

Todo se pega. Paso mucho tiempo contigo.

La discreción no es lo tuyo.

No sé a qué te refieres.

¿Qué crees? A lo que intentas ocultar.

-Listillo, ¿qué has visto? -Nada.

No he visto nada. Por eso mismo.

Os rehuís incluso cuando no hace falta.

Podías haberla ayudado.

-¿No? -No.

-La discreción me la pidió ella. -Me lo imagino.

Tú la llevarías colgada del brazo todo el día.

No te pases. Yo estoy casado.

Y eres un ostentoso ridículo.

¿Qué quieres que te diga? Me supera.

Folla como los ángeles.

Oye...

Escucha...

Al principio solo era sexo, como puro desahogo.

No me interesa tu vida.

Quiero que me entiendas.

Está claro que el sexo tira, ¿no?

Pero yo creo que siento algo más profundo.

¿Me estás diciendo que estás enamorado?

Es igual. No quiero saberlo.

Lola me gusta.

Es que me gusta mucho.

Lo he estado meditando y creo que voy a dejar a Celia.

Perdona, pero...

Un policía bajo el estrés de un divorcio es ineficaz.

Llevo ya dos años con ella.

Es una relación en toda regla.

No lo es. Te equivocas.

Lo que tenemos tú y yo es una relación.

Lo que tienes con Lola es un problema.

Han pillado a un tipo escapando de un control policial.

¿Hay margen para el cafelito, no, jefa?

El cafelito es para el descanso. Y para eso hay que trabajar primero.

Señor Lapuente, no ha querido solicitar un abogado

ni tampoco quiere hablar con nosotros,

lo cual es un problema porque estamos muy interesados

en la procedencia de esos químicos que llevaba en el maletero.

Yo no he hecho nada.

Bien. Entonces, ¿por qué huyo?

Habrás oído hablar de la técnica del poli bueno y el poli malo.

Un clásico.

Los clásicos lo son por algo.

¿A qué cojones estás jugando?

La técnica funciona muy bien con los que tienen miedo.

Lo único que debes hacer es alimentar ese miedo.

-¿Para qué? -Tú quieres que el sospechoso hable

y el miedo enmudece. Así que después de la tormenta.

-Viene la calma. -Mínimo diez años.

Con tu edad, a ver si sales.

Señor Lapuente,

veo que usted no tiene antecedentes.

Según leo, trabaja en Compuestos Arcadi,

-una empresa química. -Sí.

Entonces, seguro que esto tiene una explicación lógica.

Cuéntemela.

Los sospechosos, en ese momento, encuentran una salida.

Aunque a algunos les cueste un poco tomarla.

-¡Habla ya, cojones! -¡Luis, por favor!

Disculpe a mi compañero, señor Lapuente.

Perdió a su hermano pequeño por un problema de drogas.

Mire.

Estoy seguro de que usted es un buen hombre.

Sí, los mosquitas muertas. Estos son los peores.

¿Para quién trabajas?

Pero cuando un sospechoso no le teme ni al poli malo ni a la cárcel,

es que teme algo mucho peor.

Le están obligando, ¿verdad?

Señor Lapuente, míreme, por favor.

Mi hijo Rubén... Lo tienen secuestrado.

Mi hijo tiene problemas con las drogas.

Debe mucho dinero.

Y los productos químicos son el rescate, ¿verdad?

Si no se les entrego lo que quieren esta noche,

no sé qué podrá pasar.

¿Dónde ha quedado con los secuestradores?

Tengo que ir solo.

Tengo que ir solo como la otra vez.

El padre ha dividido el rescate en dos entregas.

No ha podido sacar el material de una vez de la empresa.

¿Y cómo lo hacía?

En botes de detergente.

Iba a entregar el segundo cargamento.

Pero le hemos dicho que retrase la entrega dos días.

Buen trabajo.

¿Sabemos algo del chaval? Parece poco saludable.

Es del Palmar. Si trapichea o se pica, lo encontraré.

Averigüemos el origen del dinero y a quién se lo debía.

Esto también puedo averiguarlo.

-¿Podrás hacerlo con discreción? -No sé hacerlo de otra forma.

Nunca había conocido a un policía más indiscreto,

ruidoso, opresivo y bocazas

que Luis Corbalán.

Pero... en su defensa diré

que nadie trabajaba en la calle tan bien como él.

¿Ni siquiera usted?

No, yo no soy un hombre de acción.

Ya. Usted es el listo, ¿no?

Lo de listo es relativo, ¿verdad?

¿Puede avisar a Epifanio?

¿Algún problema?

Quítele las esposas.

-¿En serio? -Ya me ha oído.

Como quiera.

Soltamos a la fiera.

Luego no me llore.

-Seguimos. -Muy bien.

¿Se sentía Luis intimidado? Por usted.

No lo sé.

¿Acaso intimido?

Lo intenta.

Algo me dice que Luis intentaba ganar puntos.

Que usted no le hiciese tanta sombra.

Nunca pensé que le hiciera sombra aunque estuviera por encima de él.

Eso lo tienen que pensar los demás.

Ya sé a quién me recuerda.

Sí. Exacto. Kim Novak, en Vértigo.

Me encanta esa película.

Estaba tarareando mentalmente la banda sonora y no sabía por qué.

El subconsciente.

Bernard Herrman, el compositor. ¿Te gusta?

Es magnífico. Retrata a la perfección

la psicología del acto criminal.

-¿Es la música que suele escuchar? -Sí.

Excepto cuando quiero bailar.

-¿Qué música escuchaba Luis? -Luis era menos sutil.

Boleros, cuando estaba triste.

Y el resto del día,

heavy metal.

-¿Se puede? -Adelante.

¿Vienen a donar ropa?

Mi ropa usada es mejor quemarla.

Buscamos a Rubén Lapuente.

Nos han dicho que suele pasarse por aquí.

Sí, le conozco. Es un buen chico.

Un bendito.

¿Y dónde suele trapichear?

-No lo sé. -¿Conoce a sus amigos?

Yo solo le doy ropa y comida de vez en cuando.

Escúchame,

Rubén está metido en un muy buen lío.

Solo queremos ayudarle.

Así que, por favor, padre. Ayúdenos a nosotros.

Yo solo me dedico a asuntos divinos. Y solo a Dios le debo lealtad.

No me toque los cojones con homilías.

Agradecería que evitase ese lenguaje.

Estamos en la casa del Señor.

¿Lo de pincharse jaco también viene en el Nuevo Testamento?

Ha sido yonqui antes que fraile, ¿verdad?

O me dices a quién debía pasta Rubén o vas al talego por encubrimiento.

Allí ni Dios puede ayudarte.

No mires a mi compañero, es ateo.

-La Fina... -Más alto. Como un sermón de domingo.

La Fina... es su novia.

Ella sabrá.

La Fina...

¿Y dónde podemos encontrarla?

Yago, te presento a la Fina, la novia de Rubén.

Exnovia.

Estás muy cambiada.

Tú, en cambio, estás igual. Bueno, un poquito peor.

No sabía que os conocíais.

Estuvo aquí hace dos años.

Mi hermana, la jueza Solozábal, lo llamó para que me interrogara.

No sabía que Lola tuviese una hermana.

Anda, empieza tú.

¿Por dónde arrancamos, Marta?

Hace siete meses que no lo veo. Desde el tres de diciembre.

¿Es la fecha exacta?

Es el tiempo que llevo limpia.

¿Sabes quién pudo secuestrar a Rubén?

¿Quién lo tiene retenido? ¿Le debía dinero a alguien?

Rubén hacía muchos chanchullos. Así que vete tú a saber.

¿Algún candidato?

Ni puta idea. No sé.

¿No sabes nada?

¿Cómo os conocisteis Rubén y tú?

En un after.

¿Y fue él quien te metió en la droga?

¿O fue al revés?

Y después no te siguió cuando decidiste desengancharte, ¿no?

Estaba demasiado pillado.

¿Por la droga, por ti?

Es obvio, ¿no?

Le quieres todavía, ¿verdad?

Yo lo que quiero es estar limpia.

Eso es un sí.

Si sigues enamorada,

¿por qué no te has preocupado al enterarte de que está secuestrado?

Lo has visto últimamente, ¿verdad?

Y está bien...

Bueno...

Si no estoy detenida, ¿puedo irme?

Sí, por supuesto. Ahí tienes la puerta.

Pero Rubén está metido en un problema.

Y de esto...

De esto sí puedes sacarlo.

¿Te acuerdas del trato que te ofrecí hace dos años?

-¿Quedarme con el dinero? -Sí. Era una trampa.

Y la pasaste.

¿Esto es otra trampa?

No. Esto es una salida.

Es cierto, nadie...

...ha secuestrado a Rubén.

Pero no está bien, necesita la pasta.

Muy bien. ¿Me esperas un minuto?

Vuelvo ahora mismo.

-¿Qué haces aquí? -Me ha avisado Luis.

Claro.

¿Te lo has creído todo?

-Sí, todo tiene sentido. -¿Sí?

-Sí. -¿Que Rubén fingió su secuestro?

Es un adicto.

¿Y qué va a hacer? ¿Fabricar droga?

Vender los productos químicos en el mercado negro. Dinero fácil.

-¿Debemos sacarle dónde está? -No lo haremos.

-¿Cómo? -Todos tenemos una línea roja.

Algo que nunca traspasamos.

Rubén es la suya.

Se siente culpable por lo que le hizo.

No quiere ser acusada como cómplice.

Está limpia. Sabe que la pena por tráfico de drogas es muy alta.

Sabe que si Rubén entra en prisión, no saldrá vivo.

Tengo el análisis del laboratorio.

Los productos químicos no son para fabricar drogas.

-¿Cómo? -Ácido clorhídrico,

aluminio en polvo...

Con lo de ahí dentro se podía hacer una buena fiesta.

Coinciden con restos de bombas usadas en ataques terroristas.

El padre hizo una entrega, ¿no?

-Sí. -Hay que llamar a antiterrorismo.

Esto no tontearán con tu hermana.

Ni yo tampoco.

Espera un momento.

-¿Dónde está tu novio? -Yo también me alegro de verte.

Déjate de gilipolleces.

Rubén está vendiendo a terroristas material para fabricar bombas.

-No puede ser. -Sí puede ser.

Esto no es un juego. Los de antiterrorismo no juegan.

¿Quieres ir a la cárcel por ese imbécil?

Marta, ¿no vas a cambiar nunca?

De este lío, no te voy a sacar yo.

¿Marta?

Sé que proteges a Rubén para que no entre en la cárcel.

Pero va a caer.

Ese acto de amor te dignifica.

Creo que no eres la desalmada que tu hermana cree.

Lola, la hija perfecta siempre, ¿verdad?

Siempre te ha culpado a ti de todos los males.

¿Qué estás diciendo?

De la desaparición de las joyas, de la depresión de tus padres...

Durante todo este tiempo, te ha hecho sentir como una mierda.

Hasta que un día me convencí de que era una mierda.

Hay un aviso de atentado. ¿A quién vende Rubén los químicos?

-No lo sé. -Que nos lo digas.

¿Siempre te presionó así?

Te convirtió en la oveja negra para erigirse ella como la salvadora.

¿Qué ha hecho contigo?

He jodido la vida de mis padres,

la de Rubén,

la de mi hermana...

Lola era tu hermana mayor.

Debería haberte ayudado, en lugar de hundirte.

Debería haber cuidado de ti.

Como tú has cuidado de Rubén.

Demuéstrale que eres mejor que ella.

Yago, los terroristas pueden estar preparando las bombas.

Marta, ¿qué prefieres tener sobre tu conciencia?

¿A Rubén en la cárcel...

...o las vidas de todas esas personas inocentes?

Sí, señor.

-Ahora se lo comento a mi compañero. -Lola, por favor.

Creía que sabías que era una estrategia.

Lo sabía, pero ¿no había otra manera?

Dio resultado. Sabemos dónde está Rubén.

Sí, eficaz fue.

Y de hijo de puta sin escrúpulos también.

-Lola... -Luis, por favor.

Ahora no. No es el momento.

¿Qué coño estáis mirando? Venga al fútbol.

Antiterrorismo está sobre aviso. Nos dejan ir a la operación.

Estás hecho un gilipollas.

Joder. Lola no lo coge.

Ya. Bueno.

Ahí están.

No sé por qué tienes que decirle eso a su hermana delante de Lola.

Luis, ahora no.

-Todo vale, ¿no? -Ahora lo veremos.

-¡Policía! -¡Policía!

Joder...

Ponte contra la pared, coño. Abre las piernas.

¡Las manos atrás!

¿Dónde ibas tú, listillo?

Ya dije que no era de acción.

No se reste méritos. Fue usted quien dio con él.

Pero el precio fue alto.

¿El cabreo de Lola?

Y lo que vendría después.

¿Qué tal estás?

Bien.

No te preocupes.

Espera, ¿qué me he perdido?

He avanzado en el tiempo

hasta llegar a este punto de la historia.

Pero por el camino, sufrimos un accidente.

Y volvieron a hacerse amigos...

¿En serio me va a escatimar un momento emocionante?

Esas heridas pertenecen a otra historia.

Sigamos con la que estamos.

Ya te he hablado de la estrategia del poli bueno y el poli malo.

Algunos sospechosos solo pueden hablar con el poli bueno.

-Marta, ¿qué haces aquí? -Rubén...

-Ya ves. -Estás muy guapa.

A Rubén le costaba y antiterrorismo me pidió que le hiciese hablar.

Gracias.

Que yo podía hacerlo.

Y una mierda.

Pero solo ella podía salvarlo.

Luis solo se hacía sombra a sí mismo. Ese era su problema.

Él también era un adicto.

¿Al riesgo, a las mujeres?

A complicarse la vida.

¿Podemos hablar un momento? No sé qué hacer.

A veces, sabemos la respuesta, pero necesitamos que nos la digan.

-Oírla en voz alta. -Te necesito, por favor.

Igual que en un interrogatorio,

la verdad no es verdad

hasta que se convierte en confesión.

Y cuando las palabras toman forma,

los fantasmas se disipan.

Gracias por traerme a casa, compañero.

¿Todo bien?

Lo he dejado con Lola, ¿sabes?

¿Sí?

Vaya.

Se me había olvidado lo que tengo ahí dentro.

Bueno.

A veces está bien hacerle caso a la cabeza, ¿sabes?

Sí.

Siempre tienes una frase para todo, ¿verdad?

No siempre.

Casi siempre.

Bueno.

Tomaste una buena decisión.

Vete para casa.

Ya lo sé. He hecho bien.

-Te veo mañana. -Venga.

Venga, Ainhoa.

Mamá, ¿puedo jugar un rato más?

No, Ainhoa. Ya mañana. La cena ya está preparada.

Mamá, solo un rato, por favor. Cinco minutos.

Dime, ¿cuántas llevas en tu lista?

-¿Mi lista de qué? -¿De qué va a ser?

De gente a la que has salvado.

No tengo lista de eso.

¿Y cómo no la tienes? Deberías.

Es mi trabajo, Marga.

Disculpa.

Luis, dime.

¿Quién? ¿Cómo?

Sí. De acuerdo. Voy para allá.

Sí.

-Marga, tengo que dejarte. -¿Otra vida más?

¿Otra persona a la que tienes que salvar?

Lárgate ya. Vete.

Pero antes me das un beso.

-Venga. Adiós. -Buenas noches.

¡Bravo! ¡Ese es mi amigo!

-¡Nunca encontrarás un tío como este! -Luis, vámonos.

¿Sabes? Te mentí.

-Lola me ha mandado a la mierda. -Sí, lo sé.

Tú lo sabes todo, ¿no, listillo?

-¿Qué hago ahora? -Luis, volver a casa.

Esperar que tu mujer te deje entrar y olvidarte de esta noche.

¿Puedo decirte algo en tu cara? Tú eres muy grande, tío.

La noche que rescató a Ivanka...

Volvemos al caso Tachenko. Todo está relacionado.

Me gusta creer que sí.

No soy un hombre de fe,

pero si en algo creo es en la causalidad.

Así que yo estoy aquí por una razón.

Y ese disfraz a lo Kim Novak, también.

Crea lo que quiera si eso le hace feliz.

Ya nunca lo sabremos.

Mi carcelero aparecerá inminentemente.

¿Ya?

-Qué rápido pasa el tiempo. -Lo tomaré como un cumplido.

Y como respuesta a tu cumplido, te diré...

...que deberías vestir así más a menudo.

El disfraz de Novak solo es para ocasiones especiales.

Y le recuerdo que vengo de una reunión con Solozábal.

Conozco a Lola perfectamente. Sé con quién habla y con quién no.

Y cada vez te conozco mejor a ti.

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