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Los negocios son negocio de familia.
¿Qué hubo? ¿Qué hubo?
¿Cómo me le fue por allá? ¿Qué le dieron?
Pues que le quieren subir las pensiones a los niños.
¿Ah, sí?
¿Y para eso le hicieron ir hasta allá, tambor?
Imagínese el colmo, ¿no?
Es que yo creo que va a tocar sacarlos de allá.
Me paré un poquito esta vez, ¿no?
Afortunadamente me dolió a los medios a Leonardo pues para poderle pagar la
pensión al muchacho.
Pero es que lo que me molesta es que a la rectora ya se le volvió un negocio el
colegio. Se está aprovechando y no tampoco.
En ese caso habría que pensar que es lo mejor para el nieto, ¿cierto? Pues por
eso.
Porque este Fabián está aburrido desde hace rato y yo creo que eso es lo que no
lo deja rendir.
Bueno, yo tengo que salir. No me demoro. Cualquier cosa que necesites le avisas
a Rubén. Listo.
Norita, ¿vos estás bien?
Pues es que me parece increíble que una persona que uno quiso tanto se le
convierta en un fantasma que no le deja vivir tranquilo.
¿Preferís que te acompañe?
No, no, no, no te preocupes.
También con vos.
Mira que si ese fantasma aparece por ahí, entre los dos lo ahuyentamos.
Pues mija, ¿qué le digo yo?
Si después de todo este tiempo usted sigue pensando que ese es el camino
correcto, pues hágale por ahí. Yo no la voy a juzgar.
Pero tiene que pensar en Wilmer.
Ese pobre muchacho no tiene la culpa de todo lo que ha pasado entre Manuel y
usted. Este merece tener una familia y por eso estamos nosotros aquí.
Ay, doña Marlene, yo sé que usted es una mujer buena.
Es que, si yo pudiera, yo le contaría tantas cosas.
Desembuche, mi hija, diga.
A ver, ¿cómo le explico?
Vea, la verdad es que a mí no me correspondió abrirle los ojos.
Yo le espero que...
Pues que cuando usted se dé cuenta de la verdad no sea demasiado tarde.
¿Cuál verdad?
Mamá, ¿vos sabes qué dice Wilmer?
¡Wilmer!
¿Ese muchacho dónde se metió?
¿Y no se supone que iba a estar en buenas manos? No, está, está. Lo que
que aquí se estila que los muchachos salgan a jugar a la calle.
¿Se acuerda? ¡Doña Marlene! ¡Doña Marlene!
Sus nietos fueron un accidente.
¿Liste? Ya, ya.
Todos los futbolistas después de los entrenamientos tienen que alimentarse
recuperar energía, Fede.
Mamá, fue el futbolista.
¿Qué pasó?
Ah, pues que me fue como perro en misa. Me bailaron, me galletearon, me hicieron
un pase, me hicieron un tiro al arco.
Parecía como un cono ahí en la cancha. Ay, no, mi amor, tampoco.
El primer entrenamiento, Fede, vas a tener mil más.
Pues no sé por qué Emanuel me dijo que detrás mío hay 20 pelados esperando mi
puesta.
Yo no he decidido que vaya a ser el último.
A ver, decime una cosa, Fede.
¿Vos estás seguro de que eso es lo que querés hacer?
Mira, qué duro.
Sí, ma.
Esto es lo único que quiero.
Bueno, entonces no se diga más.
¿Vos no te vas a rendir en el primer mal día que aparezca?
¿Pues que vos creíste que a todos en la primera no les fue bien y fue fácil?
Si vos estás seguro, Federico, de que esto es lo que querés hacer, tenés que
perseverar. Y perseverar en mayúsculas.
Esa fue la única manera de que el Panamericano, después de tantos años de
ganar, sacara la cabeza.
Y malos días vas a tener, papi.
Pero de ahí con mayor razón sales con determinación y fe.
Como sea y contra el que sea.
Porque Dios está con vos.
Y yo también estoy aquí para lo que me necesites, Federico.
¿Estamos?
Además, ¿sabes qué?
Nunca hay que algo liar en el Panamericano.
Hay que meterlo a la picha.
Así te habla un niño.
No hay fractura. Es solo una luxación.
¿Y en cuánto tiempo vas a recuperar, doctora?
Más o menos en un mes, si él está juicioso haciendo los ejercicios que le
y haciendo la fisioterapia.
Bueno, yo voy a ir a tramitar la salida.
Les pido un permiso.
Muchas gracias.
Pa, perdóname.
Nosotros solo salimos a dar una vuelta.
Tranquilo, mijito.
Lo importante es que estás bien.
O te tienes que cuidar, ¿no?
¿Ve?
¿Y esos tenis? Yo los había visto, están bacanísimos.
¿Quién te los dio?
No, Fabián me los compró con sus dólares.
¿Con sus dólares?
Mira, Wilmer, por eso era que yo no quería que vos vinieras.
Esta ciudad solo trae problemas.
Cuando podamos nos devolvemos derechito para Estados Unidos.
No, mamá, por favor, no. Yo me quiero quedar acá, a mí, a mí.
Amor, pero es que vos estás muy pequeño para saber qué es lo que te conviene y
qué es lo que no.
Pero es que acá está mi papá y yo también quiero pasar tiempo con él. Yo
Yo sé.
Mira, yo...
Yo te quiero pedir perdón si yo te alejé de tu familia o si yo te dije mentiras.
Pero te juro, Wilmer, que yo solo lo hacía para protegerte.
Yo sí, mamá. Vos ya los conociste.
Vos ya estuviste acá.
Si vos querés, yo te puedo traer de vacaciones. Podemos volver.
Pero, Wilmer, yo te voy a decir una cosa. Vos acá no te puedes quedar.
No, mamá. Yo no voy a volver a España.
A ver, ¿me puedes explicar qué carajo está haciendo ese muchacho?
¿Qué es lo que quiere? ¿Medir fuerzas conmigo? Porque te digo que le va a ir
mal. Yo no voy a permitir que siga haciendo lo que le da la gana. Bueno,
espérate, bendito.
Tampoco, cálmate un poquito. No me voy a calmar, mamá.
Es que pasó todo lo límite.
Robarle a su propio papá.
Eso solo lo hace un ampón. No le digas así tampoco. Entonces, dime, ¿hay otro
nombre para eso?
Mamá, perdió toda mi confianza, la de todos nosotros.
¿Vos te imaginás si le hubiera pasado algo peor a Wilmer?
Él no podía dejar a su prima en paz, no. Él tenía que corromperlo, dañarlo y
meterlo en problemas. No solamente a él, a él y a todos nosotros.
Un accidente. Él no quería que le pasara nada malo. Y los sobornos con la plata
que me robó.
También un accidente. Pues como se la pasa regañado por sacarme las notas, lo
vas a culpar.
Y es que no podía estudiar y sacar buenas notas estudiando. No puedo creer
lo sigas defendiendo, Fabiola, por favor.
¿Cuántas más cosas habrá hecho que ya no me he enterado?
Yo a Oscar es un internado militar para ese muchacho.
Y no me discutan, mamá, esto no se discute.
Por Alcahueta, Fabiola.
Mira que nosotros en Estados Unidos estamos bien.
Además, pues tienes que volver al colegio, tienes que ver a tus amigos.
Mira que aquí ni siquiera hay equipo de béisbol.
Por el colegio no te preocupes que vas a entrar al mejor.
Y si no hay equipo de béisbol, pues lo armamos.
Ahora, también puedes probar el fútbol, que es el deporte rey.
Tienes un cupo en el Panamericano.
Equipo de Colombia.
Ma.
Ma, yo te prometo que me voy a portar bien.
Sí. Pues nada, Diana. Vos no te preocupes que a él no le va a faltar
Te puedes ir tranquila.
Además, cuando te quiera ir a ver, allá te lo mando. Te lo juro.
Sí, además, yo quiero terminar de conocer Cali. Quiero aprender a bailar
Quiero ir al río. Está bien.
Está bien. Si vos querés estar aquí, pues bueno.
Sí.
Pero, hijo, ¿usted queda aquí?
Yo me quedo con vos.
Gracias por la compañía.
Ven ahorita.
Quiero que contés conmigo no solamente para las finanzas y los números, sino
para cualquier cosa que necesites.
¿Oíste?
Gracias.
Vamos a poner un whiskycito doble ahí, por favor.
Tan mal no fue el primer día.
Por lo menos te dijeron que te dieron moto, pues.
Ni las gracias me dan, baby.
Con eso te digo todo.
Aunque eso es lo de menos.
Porque ya hasta disfruto estar volteando en Cali de un lado al otro.
¿Por qué te me das cara entonces?
¿Nora?
¿Vos de verdad pensabas que esa pelada se iba a quedar toda la vida esperándote
con los brazos abiertos así por los hilos de los hilos?
Ve, todas las noches que yo estuve allá encerrado, me repetía que yo no podía
dejarme de los otros.
Y que todos esos años que estuve guardado iban a terminar valiendo la
pena.
Para descubrir que lo único que soy en su vida es un mal recuerdo.
Tampoco estoy diciendo que yo esperaba que me recibieran con los brazos
o que dieran una vieta, ¿no?
Pero no que me mirara así como me mira ahora, ¿sabes?
Volver a Cali era para muchos hundir el dedo en la llaga, avivar los dolores y
comprobar que la ciudad en la que habían vivido por tanto tiempo se había
convertido en un lugar esquivo, sombrío y casi irreconocible.
Pero todo era cuestión de paciencia y de cabeza, pues cuando los dolores y las
rabias se juntan, pueden llegar a ser tan fuertes como el poder de los
El barco en el que vamos a mandar la mercancía va a parar en tres puntos
estratégicos de Centroamérica.
¿La idea es que en los otros puertos recobran los otros periódicos?
Exactamente. Por si se llega a caer un cargamento, ahí vas a ver de dónde ha
ido.
Perfecto.
Los dividendos los vamos a seguir mandando como siempre, invirtiéndolos
en los negocios, ¿oíste?
Como dijo Leonardo.
Nos toca seguir confundiendo y despistando al enemigo.
Si vamos con esta estrategia que como vamos, vamos bien, porque para atrás es
para atrás.
Técnicamente la primera que cometió un delito fue usted.
Mintió al registrar a su hijo como madre soltera. Y sacó al menor del país sin
el consentimiento del padre.
Emanuel fácilmente podría demostrar que estaba dispuesto a responder por el
niño. Y que usted lo sacó de su vida de manera arbitraria. Pero es que él hizo
lo mismo o peor.
Él sacó a mi hijo de Estados Unidos a escondidas en una avioneta. Hice mi
consentimiento. Lo cual no le eximiría a usted de sus errores.
Dayana, si la justicia nos llegara a encontrar a los dos culpables, podrían
incluso quitarle la custodia al menor.
Manuel es un delincuente y vos lo sabes.
Hasta el momento los señores Villegas tienen hojas de vida intachables.
No tienen antecedentes penales y no se ha podido demostrar que la fortuna que
han construido sea a partir de negocios ilícitos.
Mire, yo le podría decir en este momento que usted fuera a contarle todo a su
hijo. Pero sin tener pruebas concluyentes.
El niño terminaría en medio de una batalla en la que seguramente los viejas
tendrían todas las de ganar. A mí me parece el colmo que después de tanto
tiempo, después de todo lo que sufrió mi papá, después de todo lo que sufriste
vos, esos tipos sigan libres haciendo lo que se les dé la gana y nosotros no
podamos hacer nada.
Si hay alguien empeñado en que los tipos caigan, soy yo.
He trabajado muy duro en mi carrera para llegar al lugar en el que estoy con una
única finalidad.
Hacer justicia.
Pero hay que tener paciencia.
¿Paciencia? ¿Que yo tenga paciencia?
¿Mientras a mí me quitan a mi hijo?
Quedarse en Colombia es una buena decisión.
Hay que acercarles todos los frentes posibles.
No hay que perder de vista en uno solo de sus movimientos.
Dayana, yo lo entiendo.
No es fácil.
Pero le aseguro que en este tipo de casos, la angustia y la urgencia no son
soluciones.
¿Doña Marlene?
Dios bendito.
¿Alonso?
¡Venga! Diga, por favor. Ay, yo no lo puedo creer. Tanto tiempo, vea.
Me alegra verla.
Y entiendo si usted no puede decir lo mismo.
¿Cómo se le ocurre, mi hijo? Si yo también estoy muy contenta de verlo a
Usted también está muy bonito, vea.
Cuéntenme a ver.
¿Qué le sirvieron los días de encierro allá en la cárcel?
El encierro no le ayuda a nadie, doña Marlene.
Pero yo sé cuál es su pregunta.
Sé que usted se preocupa por todo y soy una persona nueva y dispuesta a
recuperar el tiempo y a no cometer los mismos errores.
No sé si Leonardo ya le contó que ahora soy el asistente de él.
No, no tenía ni idea.
Sí. Ah, pero qué bueno que le dio trabajo.
Venga, pues, y se toma un poco. No, no, doña Marlene, yo vengo por Fabián. No sé
si ya está listo.
¿Fabián? ¿Qué dijo?
Esperame en el carro afuera que ya salió.
Sí, señor.
Buenas noticias cuando comienzan a pelear entre ellos. ¿Sabemos algo más?
Al parecer se estaban disputando el dominio del territorio.
¿Alguna captura? Ninguna.
Lo único que encontramos fue los dos jóvenes muertos.
¿Algo nuevo?
Los dos cuerpos están en medicina legal.
Ya investigamos todo el lugar y aparte de eso, no hay nada más.
Un periódico sin mayores datos.
Llévelo a mi oficina.
¿Josario?
¿Si venís buscando a Manuel? No, no, no, no, no.
Voy a inhalar con vos.
Yo me imagino que vos has escuchado cosas horribles de mí.
Mira, Diana, yo no sé cómo va a sonar esto, pero lo que pasó entre vos y
ya queda atrás.
Y la verdad no me incumbe.
No, yo sé que a vos no te incumbe.
Pero pensalo.
Mira que a mí me advirtieron mucho y yo no quise hacer caso.
Ve, yo te agradezco mucho la buena intención, de verdad.
Pero yo he vivido más de una cosa en la vida y yo creo que sé perfectamente lo
que estoy haciendo.
Es que ese justo es el problema.
Que uno cree que sabe lo que está haciendo, pero es que el alcance de los
villegas es imposible de medir.
Yo sí te quiero agradecer porque vos hayas recibido bien a mi hijo.
De verdad.
Pero yo sí te voy a decir una cosa.
Cuando uno está al lado de uno de los villegas, lo único que uno recibe en la
vida es dolor y decepción.
¿Por qué te lo digo?
Pero es que a mí lo que se me ofusca es que Leonardo ni siquiera se ha
preocupado por entenderlo. O sea, nada lo conmueve. Parece hecho de piedra.
Espérate.
Tú has dicho una de las cosas. Una cosa es el amor que uno siente por los hijos
y otra cosa es que a veces los hijos necesitan mano dura. Y eso no significa
no sea de piedra. Pero ¿cuándo se ha sentado a tratar de hablar con el hijo?
A tratar de entenderlo, a escucharlo, a ver por qué es que está haciendo todas
las cosas que está haciendo. ¡Nunca!
¿Sabe por qué, Fabiola?
Porque cuando uno se pasa de las rayas como se pasó Fabián, ahí no hay
conversación que valga.
A ustedes parecía que se les olvidó quién es Fabián. Que no supieran cómo
que es igualito el papá, es igualito Leonardo.
Y yo, que los conozco a los dos, les puedo decir desde ya, eso se va a volver
una guerra entre dos partes. Y los damnificados vamos a ser nosotros, todos
nosotros.
¿Se tomó la sopita o qué?
¿Por qué no?
Va a salir de la banca, pero directo para su casa.
Bueno, no estoy rindiendo ahí.
Mira, me dan todo cansado.
Por la mañana no tengo energía. ¿Es que yo juego bien? ¿Es que yo normalmente
juego bien?
Relájese, que para todo hay solución.
¿Cómo así? ¿Qué es eso?
La mismita agua de la victoria.
Vos te tomás un sorbito de estos y salís a la cancha y te bailás al que se te
atraviese.
Ángel, ¿vos sí querés que te dejen aquí sentado en la onda?
Uy, tengo una gorodeta, mi amor.
¿Habrá algo de comer para allá?
¿Qué es, Carita?
Emanuel, yo quiero que vos me contés por qué Dayana está tan dolida con vos.
¿Qué fue eso tan horrible que según ella vos y tu hermano le hicieron?
¿Cómo si ella te buscó? ¿Le dijo algo?
Ve, contéstame la pregunta, ¿sí?
Mi amor, cuando Dayana me dejó y secuestró a mi hijo, vos prácticamente
presente, ¿no?
¿Vos viste todo lo que yo pasé ahí?
Todo el sufrimiento. Y que de no haber sido porque vos llegaste a mi vida como
un angelito, yo no sé qué habría pasado conmigo.
Mira, ella lo único que quiere es revolver un pasado.
Que el día que entré a tu casa y con tu ayuda yo dejé atrás.
Entonces vos decime si le vas a dar el gusto.
Porque yo no lo voy a hacer.
Ya.
No vale la pena.
Y lo único que vale la pena contar de mi historia es lo que yo te he contado
siempre.
Que Dayana y yo fuimos un error en la vida del otro. Y que lo único bueno que
quedó fue Wilmer.
Y ahora que la vida me lo ha regresado, lo más importante es cuidarlo a él.
Esto es para el siguiente envío. Si el pasado fue un éxito, con este la vamos a
romper. Es que son 500 ejemplares. Es mucha plata.
Y nadie se imagina que lo que han cargado es de puro manjar blanco.
Ahí tienen los gringos para que estén bien informados.
Y una es para que coman tal postrecito.
Esto fue todo lo que encontramos.
Un diario colombiano.
Entonces, ¿por qué estaría en una habitación de unos dealers en el prom?
Eso es precisamente lo que tenemos que averiguar. Si esto es un detalle aislado
o estamos al frente de algo más grande.
¿Me mandó a llamar mi general?
Sí, capiseo.
Permiso. Necesito que organice el viaje mismo para ir al Quindío. Lo quiero en
instalaciones de este diario.
Quiero que hable con los directivos y los propietarios.
Averígueme bien cuáles son los puntos de distribución que manejan.
Y pregunte también si tienen clientes en el exterior. En el caso de que sí,
¿quiénes son?
Ah, vea, lo más importante.
Necesito que me consiga un ejemplar completo de esta fecha.
Yo veré, Gonzalo.
Confío en usted.
Dependiendo de la información que le entreguen, sabemos cómo avanzamos.
Cuente conmigo, mi general.
Permiso. Actívese.
Qué pena, don Emanuel, pero los jugadores andan todos arreglados tomando
Bueno, ¿y cuál es el problema? Es la idea, ¿no? Que lo den todo en la cancha.
No, sí, sí, yo lo entiendo.
Pero yo no sé si aguanté en ese ritmo, pues.
Mira, no te preocupes por eso.
Más bien, seguí haciendo el trabajo como lo venís haciendo, que está increíble.
Verraco, te felicito.
El equipo cada vez está más acoplado.
Me tengo que ir porque tengo una reunión, pero muy bien, muy bien.
Eso es.
¿Qué, soltera, casada?
No, mira, yo vivo sola y mi hijo vive con mi mamá allá en Candelaria.
Mujeres trabajadoras para sacar adelante a nuestros pelados.
Eso sí.
Necesito que tengas aguante y que afines bien el ojo.
Claro, para que no nos roben. No, eso me encargo yo.
Para que aprendas a distinguir perfectamente quién es quién.
¿Cómo así?
Mira, acá vienen dos clases de clientes.
Los que aplastan ahí a beber como ginobrian mañana hasta que San Juan
dedo.
Y a eso a uno le sirve el traguito cada vez más grande.
Les comparte un poquito, pero hay que guardar energía.
Para los clientes que son importantes de verdad, para los duros.
¿Para los duros?
Sí, los duros, los que mandan la parada.
A esos sí no los puedes descuidar ni un momentico.
Bueno, ¿y yo cómo hago para distinguirlos?
Otra vez les mata.
No es sino que pongan un pie en esa puerta y se les deja imponencia.
Ay, son de los que no necesitan abrir la boca ni decir una sola palabra para
chocarlos. No de toda la planta.
Yo lo que necesito es que Patrick y su gente pongan las pilas con los
distribuidores. O sea, arranca pelea con los que iban a mantener jodidas.
La cosa está como caliente de vos, me dijo Patrick.
Sí, pero lo más importante, creo yo, es que no haya quedado ninguna evidencia,
pues, que nos comprometa a nosotros con los que se dieron plomo.
No, por el lado como que no hay problema.
Pero, ¿sabes qué? De seguro me ha tocado confianza.
Bueno, entonces, doblemos la seguridad, no hay problema.
También toca tener cuidado con los vendedores. Que no tengan ningún dato ni
ninguna información por si los agarran.
Eso se encarga Patrick.
De todas formas, voy a hablar con él. No, papá, ya lo que me tiene cabezón es
por qué hayan decidido que hayan calido. Pues, relájate, mi hijo. Comete un
chocolatico que yo ya la tengo bien controlada, ¿oíste? Disculpame, Manuel,
controlada no es suficiente para... Bueno, bueno, no perdamos la calma,
juventud. Eso ya lo tengo solucionado.
Decirle a mi asistente que pase.
¿Cómo les parece, señores, que Aloncito, como buen hijo, decidió volver a la
casa? Pues yo brindo salud. Me alegra mucho volverte a ver después de tanto
tiempo por estos lares, ¿no? Gracias, gracias.
Oye, pensé que no volvías por acá.
No, es que Cali tiene como ese magnetismo que no permite que nadie se
definitivamente. Si no, pregúntale a tu exmujer.
La cuestión es que la Cali a la que volvió Alonso ya no es la misma de
Y nosotros tampoco somos los mismos de antes.
Si no, mira, los señores ahora se reúnen a puerta cerrada, toman whisky y
discuten de temas de mucha importancia.
Alonso, salud por vos. ¿Me haces un favor? ¿Me aprendes el ventilador?
Te mandamos a llamar porque te tenemos una tarea muy importante.
Lo que vos me digas.
Bueno, vamos a ver si seguís siendo bueno para no quitarle el ojo de encima
alguien.
Chao.
Ya, ya voy.
Ay, mi amor.
Cómo está de bonito.
Y ahorita cómo está de... de grande.
Es que acá le traigo al niño porque es que es el primer día de colegio y quería
pasar a saludarla.
Está bonito.
Pero, pues, no sé si llegamos en un buen momento.
Sí, sí, claro, claro que sí.
Sí.
Sí, me estoy adaptando a Cali otra vez.
Pues es difícil.
¿Por qué no me esperas? Yo me cambio dos segunditos y te acompaño al colegio,
¿sí? ¿Quieres que te parezca una buena idea?
Vale, está bien, sí. ¿Sí?
Sí, bueno.
Ahí lo dejo con la mamá y que tengan buen día. Bueno, hasta luego, Melissa.
Mirate aquí, vivíamos tu abuelo y yo, tú y te muestras tu cuarto.
cómo me estás poniendo nerviosa. Desde que llegaste no te has quedado quieto ni
un segundo, mi amor.
Ma, no inventes, yo estoy bien.
No, no inventes vos.
Ve cómo estás.
No me digas que es el fútbol lo que te tenía así.
No, no, no, no, ma.
Ma, el fútbol es lo mejor que me ha pasado en la vida. O sea, me hubieras
y lo escogía todo y wikiti, wikiti, wikiti, ma.
Como tres galletas todo el mundo que vas así sorprendido, ma.
O sea, imagínate que me felicitaron y todo.
Sí, lo es.
Bueno, pues te felicito, mi amor. Me alegra mucho.
¿Pero qué hemos hablado?
Tranquilo, ¿no?
No vas a bajar que los nervios te ganen. ¿Ves tu pasito?
¿A pasito? Ajá. Pero ¿sabes qué, ma? Mira que aquí es diferente porque...
aquí uno puede quedarte tranquilo. Tienes que estar siempre aquí activo
si queda papaya, te... Pierde. Pierde. Si queda papaya, piensa que yo tengo que
estar activo porque... Bueno, a ver, ¿sabes también cómo vas a perder?
Si no te alimentas, vení que te voy a hacer algo de corte. Ah, espera un
momento, mamá.
Tengo como sed.
Ve cómo estás. Belinda, ¿te ha hecho algo?
Mi papá tiene muchísimos amigos.
Qué bueno.
Y pues allá todos mis hijos son súper diferentes, pero ese Fabián, Fabián es
avispadito, ¿no? No me imagino.
¿Por qué pones esa cara?
Me alegra que te estén tratando bien en esa casa.
Bueno, y te cuento...
¿Te cuento la comida donde la abuela? Bueno, es como una película. Es una mesa
inmensa y un montón de personas sentadas.
Pasan, pasan, pasan comida. Es que, mamá, allá todo el mundo es genial.
Pero el mejor es Leonardo. Mi tío Leonardo es... Ven, ven.
Mi amor, yo te voy a pedir un favor.
Trata de mantenerte alejado de ese niño. ¿Sí?
Por favor.
¿Por qué dices eso? Sí.
Él fue el que me trajo a conocer a mi papá.
Pues sí, pero te trajo a escondidas.
Hasta acá.
Tú hiciste lo mismo cuando me sacaste de Cali, ¿no?
Mi amor, vos tenés que aprender a no dejarte de alumbrar con todas esas
Mira que el amor no se compra con todas las cosas que te daré en esa casa.
El amor es algo bien diferente a todo eso mismo.
Yo no creo que tú sepas lo que es amor.
¿Cómo?
Si tú supieras que es eso, no hubieras dejado solo a mi papá. Y tampoco me
hubieras dicho que me tiras por tantos años.
Wilmer.
Wilmer, espérate.
Wilmer, no.
Wilmer, espérate.
¡Wilmer!
¡Wilmer!
No lo he vuelto a ver.
Supongo que Alonso está trabajando con Leonardo.
Igual eso me tiene tranquila porque... pues está rehaciendo su vida.
¿Y es el hombre que vos más has querido?
No.
Alonso fue... mi amor de juventud.
Al que más he querido lo conocí después.
¿Qué pago con ese?
Pues también terminó por sorprenderme y no precisamente para bien.
¿Por qué? ¿Fue con otra mujer o qué?
Terminó siendo una persona completamente distinta a lo que creía.
Ay, señorita, ¿vos dónde sacas los hombres de los que te enamoras?
No lo digo porque según lo que me contás, ninguna de estas historias ha
terminado bien.
Pues, una buena pregunta.
Yo no sé si el problema es en dónde los encuentro o si soy yo.
¿Vos por qué? Claro, por no ver lo que me espera. Es que eso está clarísimo, se
ve desde lejos. Yo voy a quedar sola.
¿Sabes qué? Yo creo que muchas veces la cuestión es voltear la mirada y
encontrar qué es lo que está por ahí.
Volverme a equivocar, ¿no, niño?
No, no, no, no. ¿Por qué no?
Mira que muchas veces yo creo que por amor vale la pena equivocarse e
las veces que es necesario.
El periódico El Cafetero, mi general, lleva cinco años de fundado. Solo tiene
presencia local, no tiene presencia nacional.
¿Puedo hablar con los dueños y directivos?
Mi general, los dueños no viven en Colombia.
Pero hablé con el director del periódico.
Él está en Bogotá, pero me dijo que tan pronto regresara se reunía con usted.
Yo le dije, hágale.
Pero traiga la lista a los clientes.
¿Me consiguió lo que le pedí?
Ejemplar completo del periódico El Cafetero. Una piscina, un relajo, un
despelote, pero ahí me metí y le hice la tarea.
Deficiente.
Página B2.
La hija del reconocido banquero Fernando Cuello, Catalina Cuello Leal, contrajo
matrimonio con el joven empresario Arturo Cotes Pascuali.
Aumento del salario mínimo en un 2%. No, pero eso no dice aquí.
Página C2.
en el club Los Robles, donde concurrió la alta sociedad caleña.
Nacimiento de cuatrillitos a registrar una cata del barrio Aranjuez.
No entiendo.
¿Por qué si los diarios son de la misma fecha no cumplían en los contenidos?
Lo que es claro es que este ejemplar lo armaron en desorden.
La pregunta es a ver, ¿para qué?
Es posible que se estén mandando mensajes entre ellos de esta forma.
Mensajes. Lo incluye otra clase de envíos.
En donde los periódicos son solo una fachada.
Listo el cargamento para que lo despachen en la avioneta.
Oh, lo bueno de este negocio.
Un día estás viajando a traer un niño y al otro día estás mandando lo que le
gusta a nuestro amigo los gringos. Así es, vos lo dijiste.
Imagino que es la orden y mandamos todo esto a volar. No te preocupes, tiene un
par de horitas esta mercancía está cruzando el cielo.
Así es como me gusta.
Quiero agradecerle por el trabajo, por la confianza, por permitirme trabajar en
la droguería y ser de su familia.
Vos te ganaste el respeto desde el primer día, por esa actitud tan frentera
tenés. Es que yo no soporto la gente que tiene dos caras, que tiene intenciones
escondidas.
Por eso le pedí que me recibiera.
Trabajar con Nora ha sido un gran aprendizaje, ha sido una gran
Es una mujer muy comprometida.
Y ella la consentía de la casa.
precisamente porque sé lo mucho que usted, que todos la quieren y la cuidan.
Yo... Yo quería venir a hablar con usted de frente y decirle que... que me
gustaría conocerla más, compartir más tiempo, salir con ella.
Yo no quiero que usted sienta que yo me estoy aprovechando de la oportunidad que
me dio.
Y si no está de acuerdo, yo me limito a trabajar y ya no pasarme de la rama.
Pásame, hijo, pásame.
Alonso, ¿cómo te parece que aquí Fernando me está pidiendo permiso para
con Norita?
Como amigo no, por ahora.
Pues, ¿qué opinas? ¿Qué decís?
Un hombre trabajador, detente.
Y sobre todo que tuvo las huevas de venir a hablar conmigo primero.
Y hacer las cosas al derecho.
¿Qué decís?
¿Le damos vida libre?
Bueno, ahí les dejo el maní y las naranjitas para que pasen en el guarito,
bien bueno que sí está.
Buen provecho.
Eso, buena.
No, nos está yendo como bien, ¿no?
Mira, cuando ya empiecen a coger vuelo, les tenés que llenar esos traguitos
mucho más para que acaben la botella rapidito y no más pasantes.
Con eso les tiene que gastar un rato la noche.
Bueno, bueno, no se preocupe, es que yo me encargo de embutirles tres botellas.
Uy, a ver, eso.
Sonrisita, sonrisita.
Eso, ¿el de azulito?
Ese es uno de los duros que te conté.
Me lo atendés bien.
Papi. Ay, no, esto está muy raro.
Vamos a tener que decirle a tu papá que te examino, ¿qué? No estás comiendo
nada. Mamá, deja el drama.
Es que no es drama.
Quédate aquí un momentico.
No estás comiendo, no estás durmiendo, descansando nada, papi.
Tenés que dejar la paranoia porque yo estoy bien.
Y además, estoy mejor que nunca.
¿Sabes qué? Voy a trotar un ratico.
¿Mamá? Mi amor,
pero vení conmigo primero.
Te voy a decir una
cosa. Por favor, manténgate alejado de ese señor, ¿sí?
¿Por qué decís eso, sí?
Él fue quien me trajo a conocer a mi papá.
Pues sí, pero te trajo a escondida.
Tú hiciste lo mismo cuando me sacaste de Cali, ¿no?
Mira que el amor no se compra con todas las cosas que te haré en esa casa.
El amor es algo muy bien diferente a todo eso, ¿sí?
Yo no creo que tú sepas lo que es amor.
¿Viste? Yo no te había visto por acá.
¿Vamos nueva?
Sí.
Eso quiere decir que soy un cliente muy frecuente.
Y antiguo también.
Acá deberían montarme una estatua ahí en la mitad de la pista que diga miembros
honoríficos.
Bueno, entonces voy a hablar con Daisy porque según lo que me decís se lo
merecen.
Aunque depende a qué me contratan, ¿no? Porque como estoy en periodo de
prueba... Pues a mí me parece que el primer requisito que va a hacer que los
clientes vuelvan, ya lo pasaste.
Mucho gusto, Ignacio Jotomayor. Pero vos me podés decir Nacho o me dice la gente
de confianza.
Bueno, para entrar es un mucho gusto para los dos.
Gina me enriquece, pero me pueden despedir.
Bueno, Gina, pues si vos nos prometes que siempre nos vas a atender, aquí nos
vas a atender todas las noches.
¿O no, Emanuel?
Salud. Salud.
Salud.
¿Nos vamos?
¿Nos vamos?
Déjame que te acompañe. Mira que aquel personaje puede estar allí detrás de un
poste esperándote.
Gracias, pero no es necesario.
No, lo que no es necesario es que te expongas.
Déjame que vaya con vos. Mira que una buena compañía nunca sobra. A menos que
en vez de ser buena compañía sea un encarte.
No, mira, vos no tenés que lidiar con mis problemas y mucho menos con mis
apariciones a estas horas.
Aparte, yo ya te dije que yo no... Que vos no hayas nacido para amar, que tu
destino es terminar sola.
No te burles.
No, me estoy burlando.
Déjame que te acompañe.
Mira que si lo que te apana es tu familia, para acompañarte ya tengo el
bueno y que manda en tu casa.
Bueno, ¿y vos qué?
¿Estás casado?
¿Soltero?
O sea, es igualito a todos los hombres que vienen por aquí, que dicen que son
libres, pero apenas van a pagar la cuenta, sale la fotito de la señora, los
hijos, el gato, el perro.
Aunque pereja a los hombres, por eso no me gustan.
No, para nada de mentirosos.
¿Mentirosos?
Mentirosos, compulsivos, cochincheros, todo un robo, mejor dicho, todo un
champús. En cuestiones de segundo, son capaces de inventarte una nueva vida.
pero es porque no son felices.
¿Quieren inventarse la libertad que no tienen?
¿Sabes qué?
Hagamos un jueguito.
Digamos que hoy vas a poder crear tu propia historia.
¿Qué personaje crees tú?
A mí lo que me gusta es la sinceridad.
Y en mi billetera tengo la foto de mi hija y de mi mujer.
Y en mi vida también está Wilmer, mi muchacho.
Y bueno, otra mujer que por estos días decidió volver.
Se volvió. Es porque por ahí algo que todavía le interesa, ¿no?
Ay, que se murió todo. Lo único que quedó fue nuestro hijo y muchos
Uy, así de mal les fue.
Qué embarrada.
Dame tumbao, tumbao.
El bueno.
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