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Ah, oye. Oye, Pie Grande.
¿No oíste al promotor? Se supone que esto es una exposición.
Es para caridad. Sabes qué es la caridad, ¿no?
-¡Vamos, Hércules! -¡Que te duela!
-¡Levántate, Hércules! -¡Vamos!
De acuerdo. Si así vas a ser...
¡Hércules sigue siendo el mejor!
-Eso me gusta. -Me imaginé.
-¡Vamos! ¡Está aturdido! -¿Qué va a hacer?
¡Lo logró! ¡Hércules lo venció!
Tuve la sensación de que era un cabeza hueca.
¿No es genial, amigos? ¿No es fabuloso?
¡Hércules!
¡Y lo hizo todo por caridad!
-¡A dormir la mona! -¡Eres el mejor, Hércules!
-¡Ese chanchito se ve bien! -¡En unos minutos estará listo!
No, no, gracias.
-¿Quieres algún postrecito, Hércules? -No.
-¿Algo de carne, Hércules? -Tal vez quieras probar lo que tengo.
Y... ¿qué viene a ser?
-Agua. -Ah. Gracias.
No eres de celebrar mucho, ¿no, Hércules?
Sabes lo que dicen. Cuerpo sano, mente sana.
-Nadie dice eso en Orestia. -¿Orestia?
Bueno, si eres de ahí, no tenías que venir hasta acá para pasarla bien.
Te estaba buscando.
Tu amigo, Salmoneus, me mandó.
Me llamo Ayora.
No pareces preocupada, así que él no debe estar en problemas.
Nada más alejado. Está nadando en denarios.
Y quiere compartir su fortuna contigo...
...por todas las buenas obras que has hecho en su nombre.
Dile a Salmoneus que no me interesa. Él comprenderá.
¿Aunque te prometa quedarme a tu lado las veinticuatro horas del día?
Ah, mira, no es que no agradezca la oferta, pero--
Ya sé. Cuerpo sano, mente sana.
Y conciencia limpia.
Sólo por curiosidad, ¿cómo se hizo rico Salmoneus?
Ah, no. Tienes que venir a Orestia para descubrirlo.
Adiós.
Maravilloso. Simplemente maravilloso.
La misma exquisita artesanía...
...cada pieza, una reliquia original...
-...y todas en perfectas condiciones. -Ten cuidado con eso.
Creo que te va a gustar más, después de que la venda.
¿Sabes algo? Tienes razón.
¡Capataz! ¡Oye, capataz!
¿Estamos listos para irnos? ¿Eh? Los carros están llenos.
El apetito del público por estos artefactos es insaciable.
Podemos salir en cuanto termines de hablar.
Un poco fresco, pero laborioso.
Déjame echarle otra mirada, sólo para satisfacer mis necesidades estéticas.
¿Quién habría dicho que contemplaría algo casi tan bonito...
...como el precioso denario?
¡Cuidado! ¡Se está derrumbando!
-¿Vieron eso? -¿Qué lo causó?
-¿Cómo es que pudo pasar? -¡Pongamos a andar estos carros!
Enmarcamos la entrada con vigas de apoyo dobles.
Salgamos de aquí.
Tal vez los dioses tratan de decirme algo.
No. Siempre han sido buenos conmigo.
¡Soy su muchacho! ¡A moverse!
Esta es la historia de un tiempo remoto.
Un tiempo de mito y leyenda...
...cuando los dioses antiguos eran mezquinos y crueles...
...y azotaban a la humanidad con sufrimiento.
Sólo un hombre se atrevió a desafiar su poder.
Hércules poseía una fuerza que el mundo jamás había visto.
Una fuerza superada sólo por el poder de su corazón.
Viajó por la Tierra luchando contra los esbirros de su perversa madrastra...
...Hera, la reina todopoderosa de los dioses.
Pero allí donde había maldad...
...allí donde los inocentes sufrían...
...estaría Hércules.
-¡Ayúdame! -Voy a hacer todo lo que pueda.
Fue el viento. El viento me persiguió como un ladrón.
No hables. Conserva tus fuerzas.
No pude correr lo suficientemente rápido.
Así que ofrecí todo lo que tenía. Todo, excepto esto.
Anda, tómalo.
¡Ay, no!
El viento no te va a perseguir más, amigo.
¿Cincuenta y tres denarios? Vas a tener que mejorarlo.
Señora...
...los días de Salmoneus regateando precios han terminado.
Podría dejárselo en... no sé, ¿cincuenta denarios?
Cuarenta y cinco.
Señora, me temo que esté perdiendo la perspectiva.
Verá, el propósito del arte...
...es elevarnos por encima de la grosería de la negociación.
No degradarnos con un toma y daca por meros números.
-Cuarenta y nueve. -Cuarenta y cinco.
Cuarenta y ocho, y no me haga regatear.
Ah, está bien. Cuarenta y ocho, bebote.
Ahí está. ¿No nos sentimos mejor los dos?
¿Qué hay de malo con esta pintura?
Syreeta está aquí.
Y Ayora está aquí, así que obviamente no puede ser ella.
-Basta, Salmoneus, estás siendo cruel. -No estoy siendo cruel.
Estoy decepcionado porque no vino Hércules.
Pero Ayora cree que puede cambiar de opinión.
-Yo nunca dije eso. -Sólo trato de ayudarte.
-¿Tú ayudarme? Cuando las vacas vuelen. -Está bien, Syreeta.
Fue tal como dijiste, Salmoneus.
Si Hércules no está peleando contra el mal, está haciendo obras de caridad.
Y ahí estaba: luchando para recaudar dinero para huérfanos de guerra.
Yo podría haberle enseñado algo sobre lucha.
-Él nunca aprenderá. -¿Aprender qué?
Que dinero no es una mala palabra.
Si hubiera venido aquí, yo podría haberlo hecho rico.
Disculpe. El precio de la etiqueta no puede estar bien.
¡Dice sesenta denarios!
Observen a un maestro en acción.
Señora, hablemos sobre el valor cultural de las cosas bellas...
...como usted, ¿eh?
¡Más aguamiel, por aquí!
-¡Un brindis, mi amigo! -¡Allí está!
-Sí. -¿Quién es ese extraño?
-Nunca antes lo he visto. -¡Ven aquí!
No se toca.
-Sólo quería verlo. -No se ve con las manos.
Pero tengo que comprobar si tiene una marca que podría darte problemas.
-¿Me estás amenazando? -Amenazándote...
-No. Trato de ayudar. -No quiero tu ayuda.
No hace falta ser grosero.
-¡Cálmate, amigo! -¡Tenemos a un revoltoso aquí!
¡No nos gustan los revoltosos!
-Espera, todo esto es un malentendido. -¡Agárrenlo!
-¡Vamos! -¿Agarrarme? ¿Por qué?
Esto es realmente estúpido.
No puedo creerlo.
¿De dónde sacaste el jarrón?
Eso es todo lo que quería saber. Esta pelea no era necesaria.
Ahora, ¿de dónde sacaste el jarrón?
De un hombrecito insistente que se hacía llamar Salmoneus.
Discúlpame. La próxima vez, prueba con un poco de comunicación.
No va a doler tanto.
¿Cuándo tenemos un descanso?
Más rápido, muchachos. No tenemos todo el día.
Esta carga se va a mi casa.
-¿Qué va a decir Salmoneus? -No dirá nada si no se entera.
Bueno, yo no voy a cerrar la boca, a menos que haya algo para mí.
-¿Crees que no habrá? -Sólo te digo cómo es. Eso es todo.
Estás olvidando algo. Yo soy el que tiene la última palabra aquí.
¡Adelante!
Entonces eres tú a quien estoy buscando.
-Lo siento, cariño. Estoy ocupado. -Esto no tomará mucho tiempo.
-Purces, ella-- -Sí, sí, sí, sí, sí.
Muy bien, de acuerdo, ya le echaste bien el ojo. Ahora, muévete.
¡Muy bien!
Guarda eso. No es temporada de caza.
Adivina de nuevo.
-Hora de bailar, Purces. -¿Estás loca?
No, soy curiosa.
Quiero saber si eres hombre suficiente para admitir que eres un ladrón.
¡Vuelvan a trabajar!
-No soy ladrón. -Eso es mentira.
¿Cuál es tu problema? ¿Eh? Te digo la verdad.
Esa es otra mentira.
Sáquenme a esta lunática de encima.
Ni se te ocurra. Ahora, dime la verdad.
Está bien. Está bien. Lo admito. ¡Soy un ladrón!
He estado robando cálices y jarrones y...
...cualquier cosa que pudiera cargar con las manos.
La justicia ha sido servida.
-Anda, entra aquí ya. -¡Espera!
¡Hay un hombro pegado a ese brazo! ¡Cuidado!
¿Ingieres suficiente fibra? ¡Escucha! Esta vez, por favor, no--
Cada vez que vengo aquí, Zandar, ese tipo hace lo mismo.
De veras que se está poniendo tedioso.
-¿Qué pasó allí? -Todo lo que sé es lo que oigo.
Una loca con arco y flecha empezó a decirle a Purces...
...que era un mentiroso y un ladrón.
Y él terminó con un dolor de cabeza.
Pobre Purces.
No era exactamente el Señor Personalidad.
¿Pero desde cuando ser mentiroso y ladrón se castiga con la muerte?
¡Haz tu duelo rápidamente! Eres más vital para nuestra operación...
-...de lo que Purces fue jamás. -¿En serio?
-No soy de los que bromean. -¡No! ¡Veo que no!
Tus obreros deben seguir remolcando los artefactos fuera de esa cueva.
Y tú, mi amigo, tienes que seguir vendiéndolos.
Vender. Tengo el concepto.
Pero escucha. Este tesoro tuyo; no estoy muy al tanto de cómo lo conseguiste.
Es decir, ¿fue un mapa del tesoro, o encontraste algún tipo de--?
¡Dime, Salmoneus! ¿Qué te interesa más?
¿Pensar en algún misterio intrascendente o ganar dinero?
Dame un momento. Ganar dinero, absolutamente.
Sabía que verías las cosas a mi manera.
Ah, sí.
Cuidado. Con cuidado. Syreeta, dile lo que me gusta.
Un poco más abajo, con un movimiento suave de rotación.
Sí.
Sí, es ahí.
Ah, sí. Ah, sí. Ah, chicas.
Ah, chicas. Son tan buenas conmigo.
¡Tengo regalos!
Regalos para todas ustedes.
Syreeta.
Ahora, las demás...
...van a tener que...
...servirse solas.
Vamos. La que tenga más perlas, gana.
¡Oye, oye, no esas perlas!
¡Ay, Salmoneus! ¡Eres tan bueno con nosotras!
Recuerden, chicas. La vida sana siempre paga.
¡Eres tan generoso!
-Soy generoso por defecto. -Defecto es la palabra clave.
¡Hércules! Sabía que vendrías. Lo sabía.
Espera. Ay, no.
Gracias.
No tienes idea de la riqueza y lujo en los que vamos a nadar, amigo.
Ah, de eso quiero hablar contigo. Vamos a dar un paseo.
¿Por qué estás tan abatido?
Es hora de comer, beber y hacerse asquerosamente ricos.
-Estás equivocado. -¿Ah, sí?
Sí. ¿Ese tesoro que estuviste vendiendo?
Le pertenece a Hera. Y si conozco a Hera, ella te querrá muerto.
¿Salmoneus?
-¿Te sientes mejor? -Tú dime.
Esta vez te la mandaste, Salmoneus.
Lo que no puedo creer es que nunca hayas oído la historia del tesoro de Hera.
Es una leyenda local. Fue-- Ah, tal vez puedo creerlo.
En lo único que podía pensar era en el dinero que iba a ganar...
...y de cuántas formas podría gastarlo. Pero siempre pienso en eso.
Incluso ahora.
Cuéntame la historia. Me muero por saber.
Ocurrió cuando el rey Ores estaba en el poder.
Hubo una rebelión contra Hera...
...y él aniquiló a todos los hombres, mujeres y niños involucrados.
Hera lo recompensó con el tesoro que encontraste.
Ahora, escucha. Eso no puede ser.
Mi tesoro fue encontrado en una cueva sellada. Nunca se había tocado.
Tienes razón. Y hay un motivo.
Antes de que Ores pudiera llevárselo, yo ayudé a derrocarlo.
¿Por qué no te llevaste el tesoro? ¡Estaba justo ahí!
Salmoneus, ¿estás aprendiendo algo de esto?
Perdón.
Hera dejó el tesoro donde estaba...
...para poner a prueba la lealtad de los orestianos.
Pensé que los obreros eran estúpidos por estar asustados.
Yo era el estúpido, ¿eh?
No pasé la prueba de Hera y ahora estoy muerto.
Bueno, no estás muerto. No vas a morir.
-¿Podrías revertirlo? -Bueno--
¿Lo harías? ¿Podrías hacerlo? ¿Por favor?
¿Por favor? ¿Por favor? ¿Por favor? ¿Por favor?
¡Salmoneus!
Sólo muéstrame dónde pusiste el tesoro.
¡Correcto! ¡Lo que quieras!
Pero debo decirte que esto es lo más lindo que alguien haya hecho por mí.
Busca la forma de que mi cabeza siga sobre mis hombros...
-...y daré vuelta la página. ¡Lo juro! -Bueno, no te molestes.
Sólo se la venderías al mejor postor.
¡Vengan aquí!
¡Por favor! ¡No se lleve a mis bebés! ¡Se lo ruego!
¿Bebés? Estos mocosos tienen edad suficiente para labrar los campos.
Voy a cobrar veinte denarios por cada uno de ellos.
-¡No! -No vas a hacer nada...
...excepto soltarlos y pedirles perdón por ser tan cerdo.
Bueno, miren esto.
No se sabe cuánto pagaría un esclavista por un sueño como tú.
-Haz lo que dije. -Eres un poco mandoncita, ¿no?
Ahora, deja libres a los niños.
Sí, seguro.
-Te prefiero a ti, de todos modos. -Se te acabó la diversión.
Considéralo una advertencia.
¡Te voy a matar!
La próxima vez, te voy a arrancar las orejas. ¡Ahora, vete de aquí!
¡Me voy! ¡Me voy!
¡Me voy!
Estás sangrando.
La maldición de ser humana, supongo.
-Demasiado chillón para mi gusto. -Oye, son cosas de primera línea.
Si tú lo dices. ¿Cómo lo encontraste?
De forma estrictamente legal y respetable.
Un caballero llamado Purces se me acercó en nombre de...
...un tercero. Y dijo que tenían una pista de un tesoro oculto.
Todo esto salió de la nada, ¿verdad?
Contrariamente a lo que crees, mi reputación como vendedor me precede.
Por casualidad no sabían que eras amigo mío, ¿o sí?
Puede que yo lo haya mencionado un par de veces.
Creo que mejor voy a hablar con tu socio, Purces.
Llegas demasiado tarde. Está muerto.
¿Qué pasó?
Escuché que fue una mujer despechada. Armada con un arco y flecha.
¡Lo siento! ¡Está cerrado!
¿Dónde está?
-¿Qué, la viste? -Sí, pero ya no la veo más.
-Bueno, todavía está aquí. -¿Dónde?
-Ah, Hércules. -Justo ahí.
Estoy aquí.
¡Deja de jugar! ¡No tengo tan mal la vista!
-Bueno, es ella la que está jugando. -¿Ella quién? ¿Ella qué?
Una vieja amiga.
-¡Hércules, no me dejes! -No puedes agarrarme, Hércules.
Estarás bien.
-¡Nunca me vas a atrapar! -¡Eso es lo que tú crees!
-¡Este tipo está loco! -¡Es Hércules, pero se volvió loco!
¡Piensa rápido!
¡Te agarré!
Está hablando solo, pobre muchacho.
Estaba--
No me creerían si se los dijera.
Te dije que no podías agarrarme, Hércules.
-¿Qué estabas diciendo? -¡Tú!
-Tenemos que hablar. -¿Hablar?
Pensé que dijiste que Hércules no iba a venir.
¿Cómo podría saberlo? Él me rechazó.
La cabeza te debe estar dando vueltas...
...al saber que tus encantos no son cien por ciento irresistibles, ¿eh?
Tú nunca los has rechazado.
Sí, así es. En este preciso instante.
Ahora, vete. Abre bien los oídos y los ojos.
Tengo mucho trabajo que hacer. Esa víbora codiciosa y confabuladora.
Vas a matar Salmoneus junto con Hércules, ¿no?
¡Es asunto mío! Ahora, ¡haz lo que te dije!
Estás muy serio para haber estado divirtiéndote tanto hace unos minutos.
-Mi amigo te vio. -¿Salmoneus es amigo tuyo?
Sí. ¿Qué quieres con él, Némesis?
-Todavía no he decidido. -Ah, no me vengas con eso.
Los dioses deciden por ti. ¿Quién te envió? ¿Hera?
Sí. Pero he hecho un cambio en las políticas.
Las órdenes de los dioses ya no gobiernan mi vida.
Antes de ejecutar a nadie, yo decido si se lo merecen o no.
¿Desde cuándo los dioses te escuchan?
Desde que se dieron cuenta de que nadie ha sido mejor que yo...
...tratándose de retribución divina.
Némesis, tu mano. No creí que te lastimaras.
Sólo cuando tomo forma humana.
Lo cual hago siempre que estoy buscando la verdad.
Pregúntale a tu amigo, Salmoneus. Si sobrevive a la experiencia.
Pero hay una explicación para su participación.
Yo juzgaré eso.
¡Espera un minuto!
Esta vez no puedes salvarlo, Hércules. Salmoneus debe pagar por su codicia.
Eso fue por accidente, ¿verdad?
Supongo que no.
¡Vamos a agarrarte!
¿No ven que estoy apurado?
Van a tener que hacerlo mucho mejor que eso.
Ah, lo haré, Hércules.
Lo haré.
-¡Némesis, no! -Llegas demasiado tarde.
No va a doler mucho, ¿verdad?
-Bájala, Némesis. -¿Némesis? ¿Ella es Némesis?
¡Él es un ladrón! La prueba está en todas partes.
-¡Echa un vistazo a tu alrededor! -Salmoneus no es ladrón.
-Es codicioso, sí, pero no es ladrón. -Tiene razón. Soy codicioso.
Cualquier cosa por un denario, ese soy yo.
Soy descarado, hambriento de dinero, y confabulador.
Doy fe de eso, y voy a decirte algo más.
No pudo haber encontrado el tesoro de Hera solo. Ni en un millón de años.
-¿Alguien lo condujo hasta allí? -Eso es cierto. Fue Purces.
-Él está muerto. -Ah, claro.
Salmoneus, antes mencionaste a un tercero. ¿Quién es?
¡Zandar! ¡Él es el que manejaba los hilos de Purces!
Escucha, yo nunca le habría robado a Hera o a ningún otro dios.
-Soy demasiado cobarde para eso. -Por lo menos, deberías investigarlo.
Dale, dijiste que estabas buscando justicia, Némesis.
Aquí está tu oportunidad para demostrarlo.
Tienes razón.
Gracias.
Gracias, gracias, gracias.
Gracias. Gracias.
¡Gracias!
¡Gracias a ambos! Ay, ¿cómo puedo agradecerles?
Ha estado haciendo esto mucho últimamente.
Se acerca el momento, oh, poderosa Hera.
¡Están aquí! ¡Ambos!
¡Hércules, para encontrar la muerte!
¡Némesis, para determinar si vive o muere!
Pero yo, tu humilde servidor...
...no puedo hacer lo que me pediste, con la ayuda de meros mortales.
Ya, aquellos que se llaman a sí mismos mis guerreros...
...han fracasado innoblemente contra Hércules.
No. Si voy a tener éxito, para tu gloria mayor...
...necesito un arma que no falle.
¡Necesito un verdadero instrumento de destrucción!
Oh, poderosa, dame una señal.
Pyro.
Pyro.
¡Sí!
¡Pyro!
-Tenemos un problema, Némesis. -¿Qué te preocupa ahora?
Estoy preocupado por ti.
Cuando dejaste vivir a Salmoneus, puede que hayas firmado tu propia muerte.
-Puedo cuidarme sola. -Hera va a estar furiosa.
Sabes, tengo cosas mejores que hacer que escuchar esto.
Oye, oye. No, no lo hagas.
Sabes, me es realmente difícil volar cuando me estás agarrando las alas...
...quiero decir, l0s brazos.
¿Cómo soportas estar en forma humana, en definitiva?
Es un milagro que llegues a alguna parte.
-No siempre huyo como tú. -No voy a huir.
-¿Lo prometes? -Sí.
Némesis, los dioses no te van a dejar decidir quién es culpable y quién no.
-Es así como se divierten. -Bueno, qué pena por ellos.
-Podría significar tu muerte. -Bueno, el miedo nunca te detuvo.
Mira, preocúpate por Salmoneus, y yo me voy a encargar de Zandar.
Oye. Si quisiera recibir órdenes de ti, todavía estaríamos juntos.
Bueno, qué mal que no lo estamos. Te llevaría a volar conmigo.
¡Némesis, espera!
Odio cuando hace eso.
Ah, es realmente genial tenerlas a todas aquí.
Ahora, si pueden ayudarme a llevar estas... cosas...
...de vuelta a la cueva. ¡No será tanto trabajo!
Sólo un par de días, como máximo, y luego podemos hacer una fiesta.
¡Fiesta!
No será en esta hermosa mansión...
...y puede que no haya champán, pero no va a ser tan diferente.
¿De acuerdo? Eso es. Todas arriba y a trabajar.
-¡Vamos, chicas! -¡Oigan! ¡Oigan! ¿Dónde van?
-Dejen que mueva las cosas solo. -¡Oigan! ¡Es sólo un revés pasajero!
¡Voy a volver a estar en la cima!
¡No vuelvan arrastrándose, a menos que planeen pedir disculpas!
Tú eres inteligente, Salmoneus. Tal vez encuentres otra forma de hacerte rico.
No hace falta que finjas preocuparte por mí. Estoy--
Vete con las demás.
No te quiero aquí. Busca otro tipo rico para usar, ¿eh?
Vete de aquí.
Bueno, esa es una manera de mantener el interés de una mujer.
Tenemos trabajo que hacer, Salmoneus.
Sé que sólo me amaban por mi dinero, pero igual duele.
Y después de esto, puede que nunca haya otra chica linda en mi vida.
Por lo menos estarás vivo.
¿Qué dices si sacamos esto de aquí?
Bueno, ahora sé que no hiciste esto solo.
Nunca me canso de esto. Vamos.
-¡Némesis! -La única e irrepetible.
¿No sabes golpear?
Supongo que viniste a decirme que mataste a Salmoneus; ese ladronzuelo.
Pero todavía no terminaste. Hércules está en la ciudad...
...y Hera lo quiere tan muerto que ya lo está saboreando.
Lo único que está saboreando es su propia bilis.
Debería conseguir algo para asentar el estómago.
-No mataste a Salmoneus, ¿verdad? -No.
Y tampoco voy a matar a Hércules.
Pero tú, amigo, más vale que te prepares para visitar a Hades.
No me parece.
-Esto nunca habría pasado si tú-- -¡Lo sé! ¡Hera me lo dijo!
Como ser humano, eres una simple mujer.
¡Cerdo!
Por tu negativa a llevar a cabo tus deberes, has traicionado a Hera.
Tal como ella pensó que lo harías, cuando te puso esta pequeña prueba.
Y por tu traición, correrás la misma suerte que Salmoneus y Hércules.
Vas a morir.
No estoy hecho para el trabajo manual.
Estoy sudando como un cerdo rancio.
Me duele la espalda. Me están saliendo ampollas.
Y no tienes idea de lo que esto le está haciendo a mi manicura.
Tal vez deberías tomar un descanso.
¡Buena idea!
Me estás aguijoneando, ¿no? Estás tratando de hacerme sentir mal.
Estás tratando de hacerme sentir culpable. Culpable por--
¿Por ser tan codicioso que casi acabas muerto?
Sí. Así suena bien. ¿Volvemos al trabajo?
-¡Es sofocante allí! -Piensa en frío.
Está peor que nunca. Me voy a derretir si me quedo aquí demasiado tiempo.
Estarás bien.
-¿Qué es esto? -Es la bodega.
Hay una trampilla arriba de la escalera.
-Voy a buscar un poco de agua. -Ese es un buen plan.
Cenizas a las cenizas, Hércules.
Como fue para tu familia, así será para ti.
Pyro.
Es más fácil matar mujeres y niños dormidos, ¿no, Pyro?
Te voy a agarrar. No tengas miedo.
-No te tengo miedo. -Hablar valientemente no te va a salvar.
¡Te voy a freír como una papa!
¿Hércules?
-¿Estás bien? ¡Hércules! -¡Salmoneus! ¡Vete de aquí!
-¡Tú no deberías estar aquí! -¿En serio?
-¿Y dónde debería estar? -Deberías estar--
Permíteme empezar de nuevo. Había una mujer hermosa.
Sé todo sobre ella, crápula insignificante.
Iba a desafiar a Hera y a matarme. ¡Está loca!
En realidad, creo que encantadora es una palabra más adecuada.
¿Sabes qué será cuando se la dé a Pyro? Un cadáver.
-¿Pyro? -Así es.
¿Ya terminó con Hércules?
No, señor.
-Hércules va a terminar con él. -Estás apostando al caballo equivocado.
Ah, yo nunca apuesto al caballo equivocado. ¡Jamás hago eso!
¿Cómo soportan los mortales ser tan vulnerables...
...las veinticuatro horas del día?
Un poco de soga, y no pueden ir a ningún lado.
De acuerdo. Haremos esto de la manera dura.
Sigue peleando, y te voy a quemar miembro por miembro.
¿Qué pasa? ¿No te estás divirtiendo?
¡Voy a incendiar este lugar entero, si es necesario!
Yo no muero tan fácil, Hércules.
Hércules ya debe estar quemado como un churrasco.
Ni que lo sueñes.
Cambiarás de opinión cuando corras la misma suerte que él.
Supongo que esto es lo que pasa cuando haces lo correcto.
Y yo voy a hacer lo correcto.
Buen intento.
El fuego espera. Vamos.
¿No prefieres tostar malvaviscos?
-Ponte en contacto con tu niño interior. -¡Muévete!
-¡Espera ahí, Zandar! -¿Qué?
¿De dónde salió?
Némesis.
¡Agárrenla!
-¡Nos vamos! ¡Adiós! -¡No estamos preparados para ella!
-¡Vuelvan aquí! -¡Pyro está allí!
-¡Está tratando de matar a Hércules! -¿Qué estás haciendo aquí?
-¿Cómo escapaste? -Sólo tuve suerte, supongo.
Aquí es donde tu suerte se acaba, bruja loca.
¡Nunca van a entrar aquí!
¡Bobos!
-¡Eso es fantástico! -Gracias.
-¿Qué estás esperando? ¡Vamos! -¿Ahí adentro?
Yo te voy a proteger.
-¿Lo prometes? -Sí.
Es irónico, ¿no?
Vas a morir de la misma forma que tu familia.
Te voy a asar, Hércules.
-Final del camino, Hércules. -¡Pyro!
¡Pyro!
-¿Quién demonios eres tú? -Ah, te acuerdas de mí.
Zandar. Hera debe haberte hablado de mí.
¡Estás en el lugar equivocado, en el momento equivocado!
¡No!
¿Quieres jugar, Pyro? Trata de atraparme ahora.
¡Hércules, te quemarás!
¡Déjame salir!
¡No puedo respirar!
¡Necesito aire!
¡Mis llamas! ¡No!
Fuera luces, Pyro.
Espero que no planees usar esa cosa.
-¿Estás bien? -Sí. Necesito aire fresco.
¿Syreeta?
No puedo creerlo.
¿Qué estás haciendo aquí?
¿Estás bien? Estaba preocupada por ti.
¿Ah, sí? A pesar de que yo esté... ¿Cómo puedo decirlo?
¿Financieramente avergonzado? Quiero decir, temporalmente.
¿No sabes que eso no importa?
Siempre fuiste bueno conmigo, Salmoneus.
Déjame ser buena contigo.
Syreeta, lamento haber dicho esas cosas.
No fue en serio.
Parece otro final feliz.
Para todos, salvo Hera.
Salmoneus, parece que necesitas un baño.
-Mi casa está llena de humo. -La mía no.
¿Salmoneus?
Evita los problemas.
¿No hacen linda pareja?
-Hay una cosa que falta. -¿Qué cosa?
¿Un beso?
Yo puedo ser voluntario.
Es la mejor manera que se me ocurre para despedirme, Hércules.
-¿Dónde irás ahora? -A ver qué sigue en mi vida.
Sé lo que se siente. Tal vez podría ayudarte.
Voy a estar bien sola.
Lo único que te pido es que me recuerdes.
¿Cómo podría olvidarte, Némesis?
Traducción y Subtítulos por Aye aye@argenxena.com.ar
Visita http://www.argenxena.com.ar/
Ningún tipo malvado completamente envuelto en llamas fue lastimado durante la producción de este capítulo.
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