All language subtitles for El hombre del sur 1966 ESP

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Original subtitles

(Música dramática)

(Música militar)

¡Vamos, deprisa, sudistas!

Y alinearos de dos en dos si queréis enjuagaros las tripas.

¡He dicho que de dos en dos!

¡Pordioseros!

¿Qué pasa? ¿Queríais filetes?

Yo os daré plomo, bastardos sudistas.

Que habéis seguid matando cuando la guerra había terminado.

Perro asqueroso. -¿Quién ha hablado?

Que salga de la fila si es hombre.

Aquí estoy. Te romperé la cabeza, Diamond.

Pero antes está el rancho que es un servicio.

Toma tu ración, vamos.

¡Es una orden! Te puedes lavar los pies en él,

sargento.

(RÍEN)

¡Déjame!

(RÍEN)

(RÍEN)

(RÍE)

(GRITAN)

¡Eh, aquí estoy!

¿Qué demonios pasa aquí?

El sargento Wilson está bailando con un sudista.

(RÍEN)

Gary Diamond, como siempre.

Y que aproveche.

Te mato. -¡Quieto ahí!

Sí, señor.

Se ha revelado y me ha atacado.

Haga su informe, luego hablaremos. -Sí, señor.

Lo siento, es evidente que... Celda de castigo.

Es evidente, sargento Pitt.

¡Eh, guardia! No se moleste.

Conozco el camino.

Haré que les preparen otro rancho.

Y vendré a comer con ustedes.

¿Ha comprendido, pedazo de animal?

¡Vaya a lavarse ahora mismo! -¡Sí, señor!

(Corneta)

No veo al teniente McDonald. Ha muerto, señor.

Una emboscada en El Paso de Bro.

Nos han sorprendido al regreso.

¿Guerrilleros sudistas? No, señor.

Hombres de la banda de Riggs, hemos capturado a dos.

¡Fusiladlos!

¡Al paredón! -No.

¡No quiero morir!

Vosotros, venid.

¡Dejadme, no quiero morir!

¡No, no!

No...

¡Alinearse!

El pelotón está listo, señor. Adelante.

¡Carguen!

¡Apunten!

¡Fuego!

¡No!

¡No! ¡No!

Ahora a ti. -No, dejadme vivir.

¡Dejadme vivir!

¡Dejadme!

¡Llamad al coronel!

¡Tengo que hablar con él!

¡Tengo una noticia!

Muy importante de verdad.

¡Llamad al coronel!

¡Se trata del Port Yuma!

¿Comprenden? -¡Capitán Lefevre!

Suspenda la ejecución.

Sí, mi coronel.

¡Suspenda, teniente!

Ordene que lleven a ese hombre a mi despacho.

Quiero interrogarle.

Llevadle a la sala de mando.

¡Vamos, muévete!

Déjenos solos.

He leído un informe sobre usted.

Parece que ha vuelto a dar un espectáculo.

El rancho era propio de cerdos.

¿Y por eso ha pegado a Wilson? No, señor.

Solo he intentado que no me pegase.

Reflejos rápidos, incluso en las respuestas.

Me gusta, Diamond. Gracias.

Sé que esto me libra de acabar en el paredón,

como ese desgraciado. Era un bandido, Diamond.

Usted es un soldado, aunque sea un rebelde.

Ha mandado una patrulla de exploradores si no me equivoco.

No se ha equivocado.

Quinto Regimiento del Colorado. Colorado.

Eso es.

Debe conocer bien ese territorio.

He nacido allí.

Entonces sabrá donde está Fuerte Yuma.

Claro. Pero ¿a dónde quiere ir a parar con este interrogatorio?

Coronel, hable más claro.

Será más fácil para los dos. Mire, Diamond,

el Quinto Regimiento del Colorado no ha depuesto las armas

al final de la guerra.

Son 800 fanáticos que no aceptan la derrota.

¡800 patriotas! Bandidos.

El mismo general Lee condena su acción.

Es muy libre el general Lee de tener su opinión.

Vamos, coronel,

si ha venido en mitad de la noche no será para hacerme compañía.

¿Qué es lo que quiere? Que sirva de guía

al capitán Lefevre y al sargento Pitt.

Deben llevar un mensaje mío a Fuerte Yuma.

¿Por qué no usa el telégrafo? La línea está cortada.

La región se encuentra infectada de guerrilleros y bandidos.

Me hace falta un hombre que conozca bien la zona.

¿Y recurre a mí? ¿A un rebelde?

Sé que es usted un hombre de palabra.

Con esta misión podría salvar la vida de sus compañeros de Colorado.

Son 800 hombres

que se disponen a atacar Fuerte Yuma. ¿Fuerte Yuma?

Es absurdo.

Sería un suicidio. Así es.

Les han hecho creer que el fuerte está desguarnecido.

Pero aún hay más.

Por medio de ese bandido capturado.

Sé que un puñado de criminales quiere hacerse con la caja fuerte.

¡Un millón de dólares!

Mandan a esos jóvenes a la muerte para entrar sin riesgo

en el fuerte durante el ataque

a través de la galería de una vieja mina abandonada.

Red Miles, la conozco.

¿Qué es lo que dice su mensaje, coronel?

"Aviso al comandante del fuerte del próximo ataque".

Y aconsejo que no abra el fuego salvo en caso de extrema necesidad.

A usted le toca convencer a sus compañeros

para que no caigan en el engaño.

Ha hablado usted de criminales, ¿quiénes son?

Riggs, un cabecilla es quien les guía.

Y el comandante de los guerrilleros.

El mayor Sanders.

Sanders...

Acepto, coronel.

(Música acción)

Diamond, pero ¿qué diablos le pasa?

Cada cien pasos se detiene usted.

Le estoy hablando, Diamond. Perdone, capitán.

No sé por qué alguien viene siguiéndonos desde anoche.

Sí, los fantasmas. Adelante, no podemos perder tiempo.

Como usted quiera, capitán. Vamos, muchachos.

(Música acción)

¡Capitán Lefevre! ¿Qué ocurre?

¡Mire allí abajo!

Diamond.

Usted que ve fantasmas, ¿qué cree que son aquellos?

Pues fantasmas a caballo, capitán.

Voy a ver. No, iré yo. Quédese aquí.

Quédese aquí y no le pierda de vista.

Tiene demasiada inteligencia para mis gustos.

Es evidente que el capitán no se fía de usted.

Es evidente, sargento Pitt.

¿Un trago? Gracias.

¿Y usted, Pitt? ¿Se fía de mí?

Me resulta simpático, pero sigue siendo un sudista.

Y de los peligrosos.

Con la cabeza caliente y la mano rápida.

(RÍE) Es usted muy listo, amigo mío.

Pero no se preocupe, no volveré a intentarlo.

¿Le gusta? (ASIENTE) Bonito cacharro.

En Gatesburgh un mozalbete del sur estuvo a punto de mandarme

al otro mundo con esto.

Si muero en esta misión quédese con él.

El capitán no estaría de acuerdo. Es evidente.

No se ve a nadie. Podemos seguir.

(Música dramática)

Le ha ido mal, ¿eh?

Mire.

¡En pie, canallas! ¡Y manos arriba!

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

Y ahora hablemos un rato.

¿Quiénes sois? ¿Qué queréis?

Tú solo tienes que contestar, ¿formas parte de la banda de Riggs?

Te doy tres segundos, ¿por qué nos seguís?

Teníamos esa orden, pero la razón la sabía Juko.

¿Y quién es Juko?

El socio de Riggs.

Debe ser el que se ha escapado. ¡Baje el arma, Diamond!

¿Qué demonios ha sucedido?

Hombres de la banda de Riggs.

Eran ellos los que nos seguían.

Les hemos cogido por sorpresa pero uno ha logrado escapar.

¿Ha dicho algo este?

Yo no sé nada.

Le seguimos, pero la razón no la conozco.

¡Lo juro!

¿No lo reconoce?

Es el sable del teniente McDonald.

¡Yo no sé nada! ¡Yo no he hecho nada!

Mate a este hombre. ¡Yo no sé nada!

¡Es una orden, sargento!

No podemos llevar a un bandido.

¡Déjeme ir, yo no he hecho nada!

¡No dispare!

Juko nos había llevado a Campo Davis, pero no sé el motivo.

¡Déjeme ir!

¡Yo no sé nada!

¡No dispare!

¡Déjeme ir!

¡Yo no sé nada!

¡No, no, no dispare!

¡No dispare!

Asesinaron al teniente McDonald.

Ya está vengado.

¡Queremos irnos! -¡Nos queremos ir a casa!

¡Hace dos días que esperamos! -Calma.

¡Calma!

Ya se lo he dicho, señores.

Hace falta el salvoconducto militar.

Vete a ver al comandante.

¡Hace falta el salvoconducto militar!, ¿comprenden?

¡Y, tú, date prisa, vamos!

¡Nos tiene que llevar!

(GRITAN)

No nos puede dejar en tierra.

(GRITAN)

(Música dramática)

¿Qué ha pasado? Hecho, Riggs.

Aquí tienes el plano de Fuerte Yuma.

¿Y los demás que iban contigo? Todos muertos.

Una patrulla yankee a cinco millas del campamento.

Luego esta noche un ataque por sorpresa.

¿Y el mayor Sanders?

Estará aquí dentro de poco.

¡Eh, tú, ven aquí!

¿Qué sucede?

¿Dónde está el mando militar?

Allí al fondo, en el saloon.

¿En el saloon? Sí, eso he dicho,

no hay chicas, no hay güisqui, no hay música.

Solo el mando militar.

Maldita guerra.

Esperadme aquí.

Se lo he dicho tres veces, antes hay que presentar reclamación

de daños.

La presenté hace 15 días y sigo esperando.

Es la cuarta vez que vuelvo, estoy a dos millas de aquí.

Él me ha dicho que me dirija a usted.

Gracias, cabo.

Hola, simpático, ¿está listo mi salvoconducto?

Lo siento, es el teniente Morris el que se ocupa personalmente.

¿Morris? ¡Ah, aquel alto! Sí, eso es.

Gracias, guapo. A sus órdenes.

Pase usted, capitán.

No puedo creer que un oficial inteligente como usted

no haya conseguido la firma de mi salvoconducto.

Es la verdad, es el coronel quien tiene que firmar.

Lo hará hoy sin falta.

Debe comprenderlo, hay situaciones más urgentes que resolver.

Lo mío es urgentísimo.

Tengo un contrato en Brighton, trabajo, dinero...

No hay nada más urgente. ¿Qué puedo hacer?

¿Tan malo es el coronel? Pues sí.

Déjeme hablar con él. Ah...

Es inútil, es viejo, demasiado viejo.

Llegar a Brighton no es un paseo agradable, capitán Lefevre.

Tendré que desearle suerte.

Puedo darle un escolta hasta llegar al trasbordador.

Gracias, coronel, no es preciso.

Tengo dos hombres excelentes y uno de ellos conoce bien la zona.

Quería pedirle noticia sobre las bandas para mantenernos lejos.

No puedo darle ninguna, sé menos que usted.

Desde que cortaron... -Con permiso, mi coronel.

Adelante, teniente, ¿qué ocurre?

Un salvoconducto para una mujer enferma.

Tiene nueve hijos que le esperan en Brighton.

¿Nueve hijos? -Sí, señor, nueve.

Oiga, ¿no será aquella rubita de allí?

Sí, mi coronel.

Démelo.

A su salud. A la suya.

Quizá esté mal que le invite a beber.

En estos tiempos no debe fiarse uno ni de su madre.

¿Su madre vive, sargento?

Recuerdo que cuando la enterramos

mi padre dijo: "Gracias al cielo, una mujer menos".

Pero luego añadió: "Lástima, era la mejor de todas".

¡Pablo, Pablito! ¡Eh!

¿Qué modales son esos? Perdona, vaquero.

es que estoy muy excitada. ¡Pablo!

Aquí estoy, señorita.

Mira esto.

Págame ese güisqui doble.

Qué barbaridad.

Vaya mujer...

Había apostado a que no conseguía mi salvoconducto.

Es un ingenuo, yo habría apostado lo contrario.

La verdad es que no fue fácil. Ni demasiado difícil, ¿verdad?

Me gustas, vaquero.

Pero tienes la lengua un poco larga.

¿Cómo te llamas? Gary. ¿Y tú?

¿Quién yo?

¿Que cómo me llamo yo? Pero ¿de dónde vienes?

Del infierno. Bien.

Allí tengo muchos amigos.

¿Nunca has oído hablar de Connie Breastfull?

¡Eh!, ¿no puedes levantar la mirada?

Creí que era un espectáculo.

¡Eres un grosero!

Qué galante.

Acabaré siendo cariñosa contigo.

Ahora solo es ya cuestión de días, Riggs.

Convendría que te marchases a Brighton para ver los trabajos

de la mina. Está bien, mayor Sanders.

No podrá decirse que no nos hemos ganado ese millón.

200 o 300 muertos son un buen precio.

Ocúpate de ese mensaje que han manado a Fuerte Yuma, es un peligro.

Oh, puedes estar tranquilo.

No llegará nunca a su destino.

¡Calma, calma!

Solo con salvoconducto militar pueden subir.

¡Atrás!

¡Solo los que tienen salvoconducto militar!

¡Ya lo han oído solo los que tengan el salvoconducto militar!

¿Y ahora qué hago yo?

¿Eh? No te preocupes, déjanos a nosotros.

¡Solo salvoconducto militar!

¡Quiten de en medio!

¡Fuera!

Esta señorita tiene los papeles en regla.

Déjenla subir. ¿Qué nos importan sus papeles?

Ten cuidado, amigo. Eso es lo que tienes que hacer tú.

Con su permiso, sargento. Amén.

¡Mi maleta!

(GRITA) -¡Ay!

(RÍEN)

Gracias. Ya puede subir, señorita.

(GRITA)

Adiós, Connie.

Adiós, vaquero.

¡El que tenga salvoconducto puede subir!

¡Vamos, señores, la diligencia va a partir!

¡Sargento Pitt!

Había un poco de jaleo y hechos echado una mano.

(RÍE) Vamos.

Juko.

Anda. (ASIENTE)

(Música acción)

(Disparo)

¡Adelante, aquí no hay defensa!

(Disparo)

(Disparos)

(Música dramática)

(GRITA)

No se ve nada con esta tormenta.

¡Vamos, muchachos, tenemos que salir de aquí?

¡A los caballos!

Sí, sí, un sitio cualquiera, hemos de refugiarnos.

Más allá de la colina hay un buen refugio, síganme.

Nada de bromas o le mato como un perro.

Sería un error, solo no saldría de este infierno.

¡En marcha!

¡Y ahora basta, capitán!

¿Reconoce este revólver?

Es la herencia del sargento Pitt.

"Si muero quédese con él".

Eso es lo que él dijo. De acuerdo.

Por mí puede quedárselo. No, capitán.

Deme el mensaje.

Es una locura, Diamond.

Si le cogen acabará con una onza de plomo en la espalda.

Si me cogen.

Pero aunque lo hagan tendré más suerte que usted ahora.

¡Maldito traidor!

¡Maldita cuerda!

Tenía que romperse ahora. -¿Y qué hacemos?

¿Cómo vamos a cruzar? -Hay que cogerla y atarla.

¿Alguno sabe nadar? -No, yo no.

No podemos quedarnos aquí toda la vida.

¡Eh, alguien llega!

¡Es él!

¡Es Gary! Le conozco.

¡Gary! ¡Gary!

¡La cuerda!

¡La cuerda!

Para su tranquilidad, sargento.

¿Le basta?

A sus órdenes, capitán.

¿De cuántos hombres dispone? De cinco.

Hemos visto las huellas de un caballo que iba al norte.

¿A Brighton? Probablemente.

A menos que no se haya unido a un grupo de sudistas, rebeldes.

Nos lleva poca delantera, podemos cogerle.

Desde este momento queda a mis órdenes, sargento.

Gracias, vaquero.

Eres un tipo extraordinario.

Siempre llegas a tiempo.

Si no fuera por este baño, no lo habría hecho.

Podríais morir todos.

(Disparo) Pero ¿qué pasa?

¿Quién dispara?

Sube, Connie, a dentro.

¡Eh, los de la diligencia, regresad aquí!

Dame el revólver.

Pero son soldados. Que disparan contra mí.

Adelante el trasbordador, deprisa.

(Música dramática)

Connie,

Connie.

Si me llegaran a coger recuerda que...

¡Gary!

Buen disparo, capitán.

Ese traidor ha tenido su merecido.

¡Vamos!

¡Socorro!

¡Ah, ah, ah!

Muchacho, que mal te veo de aspecto.

Ánimo, muchacho, siempre hay tiempo para morir.

Ahora un poco de valor.

Es lo mejor para evitar la gangrena.

Me lo han dicho los indios.

Sujétate fuerte.

(GRITA)

¿Has visto? Esto es mejor que sacarse un diente.

Yo creo en los indios.

Vete al infierno con ellos.

Desahógate, hijo, te hará bien.

Canta un poquito. Voy a prepararte un buen café.

Tengo mi receta particular.

Un café que reanima un muerto, apréndela, no es complicada.

Media onza de café en agua hirviendo.

Hacer hervir el agua un poco más.

Echar dentro una herradura de caballo y si se hunde

añadir más café.

¿Eh?

¿Cuánto hay de aquí a Brighton?

Demasiado para como estás.

He preguntado cuánto. Pongamos un par de días.

Pero ¿qué vas a hacer en Brighton?

No, nada. Hay allí un maldito asunto.

Dime la verdad, abuelo, ¿estás de parte de los sudistas?

¿Yo? De ninguna parte.

He dejado ya de hacer la guerra.

La última vez fue en el 48.

Allá en Cerro Gordo.

Hicimos correr al general Santana correr como una liebre.

Eso está bien, abuelo.

Soy un capitán nordista.

Del Séptimo de Misuri.

Tengo la misión de entregar un mensaje urgente al fuerte Yuma.

Pero los famosos guerrilleros me persiguen.

Solo no conseguiría llegar, debes echarme una mano.

¿Dónde está ese mensaje?

No. Tienes que fiarte de mi palabra.

De acuerdo.

El viejo Lincoln puede contar siempre con hombres como yo.

¡A la orden, mi capitán!

(Música folclórica)

Mira. ¿Eh?

Fíjate en eso, es Connie Breastfull.

Tú, espérame aquí.

¿No querrás que te espere toda la noche con la garganta seca?

Estamos de servicio.

Sí, ya decía yo.

Ten cuidado, Golden.

Siempre lejos de la guerra, siempre a distancia.

Pero eso no estaba en lo acordado.

Más tarde.

¡Eh, una copa nada más!

(Música animada)

Una cerveza.

Quizá es una respuesta que no me gusta.

Se dice sí o no.

Entonces... no.

El no me gusta aún menos.

Debes cambiar de tema, muchacha.

No hay forma de hacer carrera, si no hay alguien que te eche una mano.

Yo soy un hombre rico.

Y dentro de unos días lo seré más, mucho más.

¿Ves esta barraca?

Te la puedo comprar si quieres.

¿Te gustaría?

Hablaremos de eso dentro de unos días.

(Música animada)

Eh... Ahora me toca a mí, hasta luego.

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

Hola, Connie.

No.

No, vaquero.

A mí no me gastan esas bromas.

¿Qué te pasa? Tengo el corazón sensible.

¿Crees que soy un fantasma?

(RÍEN)

No, tú no eres un fantasma.

Ni por casualidad.

Basta, por favor.

Déjame, tengo que cambiarme.

Luego tendremos mucho tiempo. Está bien.

¿Y qué vas a hacer con ese gorila del palco?

Veo que me espiabas. Claro que sí.

Es un cliente. Tenemos que ser amables, es nuestro oficio.

Un oficio que no me gusta.

¿Dónde están tus maletas?

¿Tanta prisa tienes?

Sí, tengo prisa, Connie.

Ya te explicaré, ahora no puedo.

¿Dónde están?

Pero ¿qué vas a hacer? ¿Para qué quieres la maletas?

Cuando estábamos en el río, antes de que me hiriesen escondí algo.

Un mensaje militar.

Un trozo de carta que puede salvar a mil hombres.

He de recuperarlo lo antes posible. ¡Vamos, Connie, te toca!

¡Sí, ya voy!

Anda, espérame en la pensión, te veré allí.

Pero... Vete.

(SUSPIRA)

Sonríe con gantas, muchacho.

Y ten cuidado con lo que haces.

Tranquilos, muchachos, tranquilos.

Todos somos hermanos, ¿no?

Qué hijo de víbora.

Calma, hermanos, calma.

¡Eh! -(GRITAN)

Calma.

Ya está bien, amigo.

Levanta las manos.

(Música dramática)

¡Andando!

Llevadlo a Clean Rox.

(RÍEN)

Adiós, Connie. Adiós.

¡Eh, joven!

¿Qué pasa?

¿Tú eres Connie Breastfull? Así es, abuelito.

¿Y tú quién eres? ¿Qué te importa?

¿Gary Diamond no ha venido a verte hace un rato?

¿Y a ti qué te importa? Lo pesqué en el río medio muerto

y luego viene aquí y se deja pegar como un pandero.

¿Y ahora dónde está? Se lo han llevado a Clean Rox.

¿Con Riggs?

¿Gary, no te habló de cierto mensaje?

Sí.

Me dijo que era algo urgente.

¡Vamos, abuelito, ven conmigo!

¡Je!

Abuelito, no te distraigas.

¡Sigue buscando!

Si lo puse en una maleta tiene que estar.

Se dice muy fácil "tiene que estar".

Aquí no hay nada. Aquí tampoco.

He buscado por todas partes.

Espera, encima de una maleta.

También había una bolsa.

Aquí hay algo.

¿Puede ser esto?

Comandante militar, Fuerte Yuma.

Mensaje urgente.

¡A sus órdenes, mi capitán!

Pero ¿de qué hablas? ¿No te habrás equivocado de hombre?

No, eres tú ese hombre.

Si te has propuesto jugar conmigo ten cuidado.

Corres peligro.

Lo he comprendido esta noche.

Y no pretendo ser un héroe. Ni tampoco el mártir, supongo.

Lo único que me interesa es que ese mensaje no llegue a su destino.

¡Y yo qué tengo que ver! Todos tenemos que ver, Diamond!

Y usted más que los otros.

Déjenos, Riggs, esto es cosa mía.

No pensaba volver a verme, ¿verdad?

Al contrario, capitán.

Sabía que antes o después entraría en esta partida.

Aunque ya sé que le gusta disparar por la espalda.

¿Qué quiere usted decir?

El sargento Pitt, capitán.

Un disparo en la espalda allí en el Cañón.

Fue una lástima que el último disparo no hiciera blanco.

Estuvo a punto de matarme. ¿Y cómo lo ha sabido?

Un disparo de lo alto de un cañón puede entrar por la espalda.

Pero no sale por el pecho a la misma altura por donde entró.

Y su fusil todavía tenía el cañón caliente.

Lo cogí de la silla solo por eso, para estar bien seguro.

Ahora ya sabe por qué le quité el mensaje.

Usted jamás lo habría entregado.

Fue un error del capitán el haberte menospreciado, Diamond.

Pero ya que estás aquí,

te conviene decir donde has escondido el mensaje.

Tendrás que ir a pescarlo al río.

Allí lo perdí yo.

A lo mejor tienes suerte. ¿A quién se lo has dado?

Está en el río. Cuando llegué a la orilla no lo llevaba encima.

Puede que sea verdad, capitán.

Pero no quiero correr riesgos.

Conozco un sistema indio no muy divertido

capaz de hacer soltar la lengua a los muertos.

¡Sam!

¿Qué hay, Riggs? Lleva a este hombre a la cantera.

Ven conmigo.

(Música dramática)

Escucha, Diamond,

dentro de poco el sol estará muy alto.

Más y más alto y se meterá en tus ojos hasta incendiártelos.

No hay hombre capaz de aguantar tanto, acabarás ciego como un topo.

Quizá entonces creeré que tu historia del río es auténtica.

Yo no tengo prisa, Diamond.

Tú quédate aquí, cuando tenga ganas de hablar, llámame.

(Música dramática)

¡Mira!

¡Es Gary!

Toma.

Coge un buen caballo.

Tienes que llegar cuanto antes a Fuerte Yuma.

Yo intentaré hacer algo por él.

¡Gary! Gary.

Gary, soy yo.

Soy Connie.

Ya pasó todo, cariño.

Cierra los ojos.

Intenta cerrarlos.

Haz un esfuerzo. El mensaje, Connie.

El mensaje, date prisa.

Estate tranquilo, el viejo que estaba contigo lo llevará.

Ya ha salido para allá.

Date prisa.

Connie Breastfull, ¿qué haces tú aquí?

Este pobrecillo...

Debe haber hecho algo gordo para merecer este castigo.

¿Qué haces aquí? ¿No me invitaste anoche?

"Ven a Clean Rox, es un sitio muy agradable".

No me parece tan agradable.

¿Le conoces?

¿A ese? No...

Pero al verlo en ese estado... Por lo visto te ha dado mucha pena.

Es una lástima pero tu ayuda no le servirá de mucho. Mírale.

Ciego como un topo.

Ven. Tenemos muchas cosas que decirnos.

¿No has venido para eso?

Lleváoslo de aquí.

Ven conmigo.

Bien, ¿no tenías que decirme algo?

Claro, pero con las palabras se pierde tiempo.

Desnúdate.

¿No me has oído? ¡Fuera el vestido!

¿No me vas hacerme creer que no lo has hecho nunca?

(RÍE)

Es la verdad, pero si quieres no me creas.

(RÍE) Bueno, es igual, todo es cuestión de empezar.

Te lo digo yo que de esto sé mucho.

No me cabe la menor duda.

Adelante, ánimo, ánimo.

Vamos, sigue.

¡Basta ya de farsa!

Ese reptil que he puesto a tostar tenía un mensaje para Fuerte Yuma.

Y tú eres la única persona con la que ha hablado antes de cogerle.

No cabe duda de que lo habéis escondido. O él o tú.

De él ya me he ocupado.

¡Tú, vístete! Vendrás conmigo a Red Miles.

Pasa, pasa, vamos, pasa.

¡Anda!

(RÍEN)

(RÍEN)

Gary.

Gary.

Siéntate, siéntate.

Aquí.

¿Quieres beber? ¿Eh?

Bebe, bebe.

Vamos, ya está bien.

Déjalo. ¿Qué hacemos con él?

¿No ves cómo está? Mírale.

¿Es que te da miedo? Si te portas bien

te lo regalaré así como está.

Dejadle suelto.

Ya decidiré a mi vuelta.

Adiós, vaquero. Andando, deprisa.

(Música dramática)

¡Calvin! ¡Calvin!

¿Qué es lo que pasa?

Ah, hola, jefe. Deja tu palacio a la señorita.

Y no la dejes escapar. Pase, por favor.

He dicho que pase.

Entra.

(RÍEN)

(RÍEN)

(RÍEN)

¡Eh, muchachos, se ha despertado!

Ciego como está, ¿cómo puedes saber si duerme o se ha despertado?

Mientras hablas quizá está soñando.

¿Con quién sueñas, héroe? ¿Con tu Connie?

Es un buen bocado.

Pero te la han quitado de los dientes.

(RÍEN)

¡Te estoy hablando a ti, bastardo!

¿Sabes dónde está tu muchacha ahora?

(RÍEN)

Estoy seguro que está cantando y bailando solo para Riggs.

¡Solo para él!

(RÍEN)

Yo creo que el sol le ha secado el cerebro a este.

Te apuesto algo a que le espabilo rápido.

La cena está lista. Toma, coge el plato y come.

Cógelo.

Adelante, vamos, come.

Cógelo.

(GRITA)

(RÍEN)

Y ahora... quita de en medio.

¡Ah!

(RÍEN)

(RÍEN)

(RÍEN)

Por culpa de ese maldito ciego... -¡Quieto, Joe!

Ha sido un accidente.

¡Vosotros!, lleváoslo de aquí.

¡Abridme!

¡Dejadme salir!

(RÍEN)

Puede si le acariciemos un poco el pelo se calmase.

¿Por qué no lo intentas? -Soy demasiado bueno,

soy un poeta.

(RÍEN)

¿Un poco de café? No será muy bueno. Con mucho gusto, gracias.

Están muy inquietos en el campamento.

Hay que tener precaución.

He puesto el informe oficial para mañana a las 10.

Tiene que estar allí un poco después de esa hora.

Y mucho cuidado con fallar en su papel.

De lo contrario estamos perdidos.

Soy un gran actor, ya verá.

Así lo espero.

¡Alto!

¿Quién es usted? -Soy Newman.

He de hablar con el mayor Sanders. -Venga, conmigo.

Espere aquí.

Mayor Sanders, el señor Newman.

¡Hazle venir!

Acérquese.

Buenos días, señores, mayor. -¿Alguna novedad?

Vengo del Fuerte.

He conseguido hacerme con el plano.

Vaya, por fin, gracias, amigo.

Para la defensa disponen solo de cuatro piezas de artillería

y 450 fusiles.

En las últimas semanas casi toda la guarnición ha sido trasladada.

No se presentará nunca más una ocasión como esta.

Conquistaremos Fuerte Yuma al primer asalto.

Ya no seré más el mayor Sanders.

Sin contar con que en el fuerte tengo algún amigo

dispuesto a echar una mano.

¿Cuándo piensan atacar?

Estábamos esperando sus informes.

Me he informado que llegarán refuerzos al fuerte en unos días.

Atacaremos mañana pasado al amanecer, a las 4:30.

¡Por la gran causa del Sur!

¡Viva la Confederación!

¡Viva! -¡Viva!

(GRITA) Pero ¿qué haces? Deja la murga, espantas a los animales.

(Música dramática)

Eh, Joe.

¿Qué quieres?

(GRITA)

¡Joe!

¡Eh, Joe!

¡Joe!

Y dos.

Que se me seque la lengua si no habrá un tercero.

Que seas tú el tercero. -¿Qué quieres decir?

Joe había nacido entre caballos.

Y precisamente él recibe una coz.

¿Con quién quieres emprenderla ahora?

Con el mal de ojo. Primero Murdoch y fue una casualidad.

Luego Joe y fue otra maldita casualidad.

Ya es demasiada mala suerte.

En mi tierra dicen que traen las desgracias.

¡Eh, tú, lárgate!

(RÍEN)

(RÍEN) ¡Buena puntería!

(RÍEN)

¡Apunta bien, hombre!

¡Ciego!

¡Fuera!

(RÍEN)

(RÍEN)

Ya basta, dejadle ir.

No quiero peleas con Riggs.

¡Eh, compañero!

¿Estás haciendo limpieza?

Pancho.

¡Pancho!

¡Juko, Juko!

¡Juko!

¿Qué hay? -El mexicano.

¿Qué le pasa?

Mira que muerte tan estúpida ha idos a buscar.

El revolver.

(Armónica)

¡Eh!

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

(Música dramática)

¡Quieto ahí!

¡Baja del caballo!

¡Las manos en la nuca!

¡Brian! ¡Diamond!

¡Abajo las armas!

(RÍE)

¡Maldita sea, muchacho!

Brian. Gary.

¿Cuánto tiempo ha pasado?

¿Cómo estás? Dame de beber.

Toma.

No es precisamente del bueno, pero algo es algo.

¿Eh? Ya estoy mejor.

Esperaba encontrarme con algún compañero.

¿Dónde está el campamento?

A menos de una milla, encontrarás muchos viejos camaradas.

Escucha, quisiera hablar con todos vosotros.

Pero sin que llegue a enterarse el mayor Sanders.

¿Es posible? Claro que sí.

Pero ¿de qué se trata?

De algo que huele tan mal

que te revuelve el estómago. Llévame al campamento.

Vamos.

¡Eh, espera!

¡Espera!

¡Eh!

¡Para!

¡Espérame!

¡Eh!

Estamos a un paso del último objetivo.

Mañana les destrozaremos por completo.

(RÍEN) Bien, un gran trabajo.

Estupendo, muchachos, os había prometido algo a cuenta.

Aquí está.

Habrá para todos, tenemos un gran botín.

Id al depósito, yo iré enseguida. -Bien.

Ahora sí que nos vamos a divertir.

Sí, ya lo creo.

Anticipo y saldo de una sola vez.

En metálico.

(RÍEN)

Tiene que admitir que hay algún punto oscuro en sus afirmaciones.

Estoy dispuesto a aclararlo.

Estaba usted prisionero en Campo David, ¿no es eso?

Sí. Y le han dejado libre.

¿A qué precio, teniente Diamond?

Un precio muy algo, capitán.

La vida.

Y la he arriesgado para evitar una matanza.

¿Por qué estaría aquí si no fuera por eso? ¿Qué otro fin persigo?

Salvar Fuerte Yuma, por ejemplo. No, jamás lo conquistarán.

Son 1200 hombres, 16 cañones.

Y saben que van a atacarles. El famoso mensaje.

El precio de su libertad. ¡No!

El precio de su propia vida y la de todos sus hombres.

Diamond, para mí es usted un renegado.

No un héroe.

Hace mucho tiempo que conozco a Sanders para dudar de su lealtad.

Pero mi deber es admitir cualquier sombra de sospecha.

Le dejaré con vida hasta que me demuestre a mí mismo su traición.

Deme su revólver.

Me lo devolverá mañana, capitán.

Cuando se dé cuenta que el mayor Sanders no está entre ustedes

en el momento del ataque.

De acuerdo.

Pero en caso contrario le meteré una bala entre ceja y ceja.

¿Cómo le llegó este mensaje?

Me lo dio el capitán Diamond.

Un oficial del Séptimo de Misuri.

¿Y por qué no lo ha traído él?

Ha acabado mal. Los hombres de un tal Riggs

le estaban persiguiendo. ¿Ha dicho Gary Diamond?

No era un capitán del Séptimo, era un teniente Sudista.

De cualquier forma ha llegado a tiempo y es lo que importa.

Haré abrir fuego solo si atacan el fuerte.

Teniente,

que trasladen las cajas del oro y coloque 20 hombres

de los más decididos.

Todos los oficiales del fuerte estarán aquí en 5 minutos.

Un momento, coronel, yo quisiera comprender algo de esto.

Por ejemplo. -Si Diamond es un oficial Sudista,

¿por qué iba a arriesgar su vida para hacer llegar este mensaje?

Al entregármelo lo hubiera puesto en libertad, habría advertido

a los Sudistas de la traición de Sanders

para apoderarse del oro del fuerte, evitando una matanza inútil.

Lástima que no haya podido cumplir su misión hasta el final.

¿Alguien debe hacerlo por él? -¿Qué quiere decir?

Yo no soy Sudista, ni Nordista.

Pero no me gusta ver morir a los hombres.

Deme un caballo, coronel.

Sí, lo sé, dentro de 10 minutos seré hombre muerto.

O me devolverá ese revólver.

Creo que puede excluir la segunda hipótesis.

16 piezas de artillería y 1200 hombres.

¿Dónde están, Diamond? -¡Capitán Taylor!

Se ha anticipado el ataque, la orden es del mayor Sanders.

La Tercera Compañía ya está en posición.

¿Quién sabe dónde estará Sanders, capitán?

Aquí ronda la muerte.

Y Sanders tiene un programa muy diferente.

Atajo de cobardes.

Se rinden incluso antes de que empiece el festejo.

Golden.

¡Alto, Diamond!

Misión... misión cumplida,

teniente Diamond.

Preparados para el ataque.

Tú acabarás de igual forma.

(Corneta)

Adelante, capitán, será una hermosa matanza.

16 piezas de artillería

y 1200 fusiles.

Que no dispararán si no se les ataca.

Eso forma parte del acuerdo.

¿Dónde está el mayor Sanders?

Creíamos que estaría aquí.

No podemos atacar, nos matarán a todos.

¿Y dónde está el mayor Sanders?

Yo sé donde encontrarle. Voy contigo, Gary.

No, es cosa mía.

Coge mi caballo.

Buena suerte.

Orden de retirada.

No lo comprendo, los cañones deberían haber abierto fuego.

A no ser que sus héroes hayan renunciado al ataque.

No es posible.

Estaban en acción cuando yo me marché.

A veces no basta con dar la orden.

Tenía que seguir allí. ¿Y dejarme matar?

No, no estoy tan loco.

Hay que tomar una decisión, inmediatamente.

¿Y cuál? Esperar. ¿Qué otras cosa podemos hacer?

A menos que nuestro genial Sanders tenga una idea mejor.

Como militar, capitán Lefevre,

pierde muy pronto la calma. Basta ya los dos.

Aquí no hay ni capitanes ni mayores.

Estamos todos en la misma barca.

Una barca que hace agua.

¡Y os ahogaréis, Riggs! ¡Todos juntos!

Diamond. No creí que escapara.

Quedaos aquí, voy a buscar a ese bastardo.

En la oscuridad un cuchillo vale más que una pistola.

Cúbreme. De acuerdo.

(Música acción)

(GRITA)

¡Capitán, aún tenemos una cuenta pendiente!

¡Gary, Gary!

(Música dramática)

¡Socorro!

¡Socorro!

¡Valor, héroe!

Entra en la cabaña y salva a la chica.

Vamos, hombre, ¿a qué esperas?

¡Quítate de la puerta, Connie!

¡Sal!

(TOSE) Gary...

(RÍE)

He contado los disparos.

Con el último has salvado la vida de Connie,

pero has perdido la tuya.

Y ahora encomienda tu alma a Dios.

Si todavía tienes fe.

Gracias, sargento Pitt.

Connie.

¡Connie! ¡Connie!

Eres un tipo estupendo, vaquero.

(Música dramática)

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