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(Gritos)
¿Estás bien?
¡Vamos! ¡Vamos, joder, vamos! ¡Vamos, vamos!
El pasamontañas.
¡Quítate el pasamontañas!
Me he quedado sordo, joder.
(RADIO) "Acabamos de recibir una noticia de última hora.
Se ha producido un tiroteo
en la madrileña calle de Duque de Pastrana.
Al parecer, dos atracadores han disparado
contra un representante de joyería en el portal de su domicilio.
Aunque no ha habido heridos, los atracadores han conseguido
hacerse con un importante botín de varios millones".
(Puerta abriéndose)
-Miguel, dime que no has sido tú
el que ha robado a ese representante.
Fue un accidente, Cris.
Me prometiste que no ibas a hacer daño a nadie.
Lo sé, había un crío, gritó, me asusté y la pistola se disparó...
Yo ni siquiera creía...
Cris.
Me olvidé las gafas. Adiós.
He encontrado esto.
(Radio policial)
-¿De dónde ha salido todo esto, Robles? ¿Hum?
Muy bien, nos vamos a comisaría.
Vamos.
(RADIO POLICÍA) "Adelante 9-500".
-¿Te lo dije o no te lo dije?
Rodríguez Añino, que se ha liado con una de Sociedad,
lo sabe todo el mundo.
Que no, coño. Los de la joyería del otro día,
ya los han trincado.
La Policía ha entrado esta madrugada en una nave de un polígono del sur.
¿Y qué se han encontrado?
Los relojes y las joyas que robaron hace una semanas.
Cuatro detenidos, toda la banda, incluido el jefe, un tal Robles.
Poco les ha durado la alegría a estos.
(CRIS) ¿Qué pasa?
¿Qué haces aquí?
Me encontraba un poco mal, he venido un poco antes.
¿Y tú qué haces?
Han detenido al hombre al que le vendimos las joyas.
He llamado a Sastre, pero no coge el teléfono,
quizá le han detenido también.
Y a lo mejor vienen aquí.
¿Qué vamos a hacer? Escucha,
tú no sabes nada y no conoces a nadie.
Si te preguntan, sabías de la situación económica de mi padre.
Te dije que iba a resolverlo, pero no te dije cómo.
Llamaré al despacho. ¿Para qué?
Si te entregas, tendrás un trato de favor con la Fiscalía.
Podrás argumentar que te implicó en los robos,
que te obligó a hacerlo.
¿Quién? Sastre.
No, no, no.
No llames. No hay otra solución.
Tienes que elegir.
Salvarte tú o salvar a ese delincuente.
Es Sastre.
No llames.
(Puerta)
Joder.
Pensé que te habían detenido. ¿A mí? ¿Por qué?
Han detenido a Robles y a cuatro más,
pensé que tú eras uno de ellos.
Tú estás mal de la cabeza. ¿Quieres un botellín?
Déjate de cervezas, tío.
¿Qué vamos a hacer? ¿Sobre qué?
Tengo dos maletas.
Tienes tres relojes robados en el maleteros de mi coche.
Si la Policía me detiene, me voy para adentro.
Súbelas y yo las guardo. Oye,
no sé si me estoy perdiendo algo
o es que no entiendes la gravedad de todo esto.
En cuanto la Policía presione a Robles,
les va a hablar de nosotros. No va a delatarnos.
Ah, ¿no? No.
¿Y cómo lo sabes?
No os preocupéis. Él no va a hablar. Lo sabemos.
Lo que queremos que sepas
es que vamos a estar ahí fuera para ayudarte.
Solo tienes que pedirme cualquier cosa, que la vas a tener.
Muchas gracias, Sastre.
Me ha llamado el abogado de mi marido.
Al parecer, la Policía sabía lo que buscaba antes de entrar
por la puerta del almacén.
-Mamá. -Ya voy.
Iban detrás de los vídeos y de los televisores.
Y que encontraran esas joyas fue una casualidad.
Tengo que irme.
Nadie vende a nadie en las 20 calles.
Parece mentira que lo hayas olvidado.
Es la ley del barrio.
Le he visto esta mañana tan tranquilo, en el Rabal.
La Policía no se los ha llevado por delante y a los otros tampoco.
Ya me imaginaba que nadie lo iba a delatar.
¿Entonces para qué hemos montado todo lo de su amigo yonqui?
Que lo detengan es bueno y que esté en la calle, mejor.
Con Robles detenido, no tiene comprador.
A ver cuánto tarda este tío en cruzar la calle.
¿Qué ocurre?
Quiero que te vayas.
La Policía no va a venir aquí, no va a pasar nada.
Ya lo hemos solucionado. Lo siento mucho.
Me asusté y siento haberte asustado a ti también.
Tú has tomado una decisión.
Tienes que salvar a tu familia y yo no te puedo seguir en ese camino.
Solo serán unos meses, nada más. No ocurrirá nada malo.
Por Dios, Miguel, casi matas a ese niño.
Y en el próximo atraco puedes ser tú el que muera
y yo no quiero recibir esa llamada.
Es mejor que lo dejemos ahora. Eres lo único bueno que me queda.
No me lo hagas más difícil, por favor.
¿De verdad vas a dejarme tirado en el peor momento de mi vida?
No, Miguel. No, no intentes manipularme.
Yo no he cambiado, tú te has convertido
en un delincuente y esta no es la vida que quiero tener.
Por fin dices algo que suena un poco a verdad.
Eso es, te he decepcionado.
Me sacaste de tu vida porque no estoy a la altura
de tus expectativas. Estás loco.
Mejor no haberme dado cuenta de la clase de persona que eres.
Una niñata que echa a correr en cuanto huele los problemas.
Maldito sea el día en el que te conocí.
¿Sabes qué?
Espero que elijas mejor al siguiente.
Fóllate a uno de esos abogados de tu despacho.
Esos seguro que no te defraudarán.
(AGUS) ¿Qué pasa, chavales? -¿Qué pasa, Agus? ¿Cómo estás?
-Bien. ¿Te has enterado de lo de Robles?
Ya. Qué putada, ¿no?
La Policía fue a tiro hecho. Seguro que ha soplado alguien.
-Pues el que lo haya hecho lo va a pagar.
-El único que saca algo de todo esto es el Chatarrero.
(Puerta)
Hola, papá. Hola, hijo.
¿Adónde vas? Cris y yo hemos roto.
Ella se queda en el apartamento y yo, de momento, no tengo donde ir.
Lo siento.
Voy a dejar esto en el cuarto.
-¿Hacemos la cama? Trae.
Oye, ¿y lo de Cris es definitivo o...?
Yo diría que sí.
¿Tiene que ver algo con papá?
Cris y yo no estábamos bien desde hace tiempo.
Hemos decidido que lo mejor era...
Mentira, ella me ha dejado.
No me lo puedo creer. Ya.
Yo también pensé que era para toda la vida, pero ya ves.
Venga, te ayudo a deshacer las maletas o algo...
No, ya lo hago yo.
Que no, de verdad, no me importa.
Ya no me acordaba de lo feo que era esto.
Carol, llevo 20 minutos esperándote.
Y la verdad es... que siempre merece la pena.
No creo que haya un solo hombre en la Tierra
que no perdiera la cabeza por ti.
Mírala, mírala, es preciosa.
¿No te parece la chica más bonita que has visto en tu vida?
Sí, no está mal. ¿No está mal?
Dios, joder...
Creo que nunca había tenido
tantas ganas de venir al instituto, ¿eh?
Como si estuviera enfermo, de verdad.
Le voy a entrar. ¿Qué te parece? ¿Crees que tengo posibilidades?
(CHISTA) ¿Me das un cigarro?
Sí.
¿Y tienes fuego?
Tú eres de aquí, ¿no?
Qué suerte.
Esta debe ser como la décima casa en la que vivo.
A la próxima mudanza, me suicido. ¿Y por qué te mudas tanto?
Por mi padre. Le echan de todos los trabajos.
O eso dice mi madre.
¿Y qué se puede hacer por aquí?
Pues siento decirte que este no es el lugar más divertido del mundo.
Bueno, las cosas no son divertidas de por sí,
hay que hacer que lo sean.
Me encantaría que me enseñaras el barrio.
Es que el que mejor lo conoce es Sastre.
Es simpático,
pero prefiero que lo hagas tú.
Bueno, tengo que irme.
Mira quién está ahí. Voy a invitarla a que se venga con nosotros.
Sastre, esa no va de nuestro rollo.
Morena, ¿te apetece dar una vuelta?
¿No va de nuestro rollo? Joder, no tienes ni puñetera idea.
¿Dónde vais? Donde tú quieras,
la ciudad es nuestra.
(RÍE)
La próxima vez te dejo llevarlo sola.
¿Es que va a haber una próxima vez?
Eres un encanto.
Y tú eres preciosa.
¿Qué tal está la mujer de Robles?
Yo la he visto bastante bien.
Es duro y sabía que esto podía pasar alguna vez.
Tienen tres niños, ¿no?
Sus hijos entienden que su padre les quiere
y que todo lo que ha hecho ha sido por ellos,
para darles una vida mejor.
No me hagas caso, es que no...
No puedo dejar de darle vueltas a lo que tienen que estar pasando.
Ya.
Todos sabemos que esto nos puede pasar alguna vez.
Cometes errores y los pagas. ¿Pero qué error ha cometido Robles?
No sé, probablemente, confiar en alguien en quien no debía.
¿El Chatarrero tiene algo que ver?
Ese hijo puta sería capaz de vender a su madre, pero...
no creo que haya hecho algo así.
No te preocupes, flaquita.
No me voy a meter en ningún lío, te lo prometo.
Lo que se dice es que la Policía anda detrás de él desde hace tiempo
o incluso que habían pinchado el teléfono.
¿Qué es lo que te preocupa? Nada.
Solo quiero saber el terreno donde piso.
¿No has oído nada más? No.
¿Es que piensas que alguien se la ha jugado?
Dale recuerdos a Nancy.
Si necesitas cualquier cosa, ya sabes dónde estoy.
Buenos días.
Voy a preparar café. Ya está hecho.
¿Qué tal has dormido?
Te he escuchado luchar con los muelles de la cama
toda la noche. Tengo que acostumbrarme.
¿Por qué te has levantado tan temprano?
La rutina.
Después de hacer lo mismo durante tantos años,
no sé, ni me acuerdo
de que ya no tengo que ir a trabajar a ninguna parte.
Te agradezco mucho lo que estás haciendo.
Podrías dejarme tirado en la calle como a un perro
y nadie podría echártelo en cara.
No me enseñaste a comportarme de esa forma.
Imagino por lo que estás pasando,
pero yo no puedo consentir
más ausencias ni más días libres sin justificar.
No volverá a pasar, te lo prometo.
No es justo que te trate con una actitud diferente
a la que trato al resto de tus compañeros.
Me estás poniendo en una situación muy difícil, Miguel.
Eres un buen periodista, lo sé,
pero necesito que te concentres en esto.
No me falles.
(Llaman a la puerta)
¿Has leído el periódico? No.
Mira.
(LEE) "Espectacular atraco en el centro de Madrid".
Aquí dice que nos hemos llevado casi diez millones.
Eso es de la semana pasada. ¿Y qué más da?
¿Tú crees que es verdad
o también se la están colando a los del seguro?
¿Qué te pasa?
No he dejado de pensar en ese crío.
Podría haberlo matado. Ya, pero no lo hiciste, ¿verdad?
No te amargues la existencia con cosas que no han pasado.
Si vamos a seguir con esto, no quiero más armas.
Tampoco es mi estilo, pero... No quiero más armas.
Lo que tú digas.
Ahora que han detenido a Robles, ¿a quién vamos a venderle mercancía?
Tengo más contactos.
¿Tienes tiempo de tomarte una o te vuelves con tu chica?
Cris y yo lo hemos dejado.
Anoche me hizo las maletas y me pidió que me marchara.
Esa chica no era para ti.
Lo dije la primera que os vi aparecer juntos.
Joder, macho, qué sensibilidad...
Vamos a tomarnos unas cervezas, hay que celebrar tu regreso.
Quita, quita.
(Música)
¡Chicos, chicos!
El hijo pródigo ha vuelto. (VITOREAN)
Una, dos y...
Toma.
(Llaman a la puerta)
(Llaman a la puerta)
¿Quién es? -Soy yo, Agus. Abre, guapo.
Hola.
Oye, ¿que no tendrás algo para compartir con tu chica o qué?
Pues vamos a dar una vuelta por ahí.
El Dela está dando una fiestecilla en su casa.
-No quiero salir.
-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
-Creo que la he cagado.
Puto Chatarrero.
Realmente cree que puede hacer lo que le salga de los huevos.
Esta mañana he escuchado a uno que trabaja para él
contarle a otro, voz en grito,
no sé qué película de un robo que están preparando.
¿De qué va? De cámaras.
Cámaras de fotos.
Van a entrar en un almacén y le van a vender la mercancía al Moja.
Tienen comprado al guardia de seguridad
a cambio de un pellizco.
-Estaría guapo plantarse en la puerta del Moja
y quitarles la mercancía.
Lo que sería cojonudo es que, cuando llegaran al almacén,
alguien ya les hubiera levantado la mercancía. Eso sería la hostia.
Hagámoslo.
Me encantaría ver la cara que se le queda al Chatarrero.
No puedes hacer eso, tengo un trato con él por la casa.
Y lo último que quiero es ponérmelo en contra.
Venga, va, ni se va a enterar, Miguel.
Si quieres que sigamos con esto, no te puedes meter en un lío así.
Vale, vale, no voy a hacer nada que te ponga en un apuro, pero...
Como idea... es cojonuda.
Vámonos.
Y Marta, la pelirroja, ¿está saliendo con alguien?
Estaba con un menda que le daba mala vida,
pero yo creo que se ha deshecho de él.
Joder, aprovecha que a lo mejor le hace falta un buen empujón.
(RÍE) Pero no seas bruto.
Que lo acaban de dejar. Joder, por eso, si no recuerdo mal,
fue ella quien le estrenó, ¿no? Ah, ¿sí?
(RÍE)
Y además sigue teniendo un buen culo.
Toma, para ti.
Anda, bienvenido al barrio.
(RÍE)
Anda, mi amor. Ay, no, que esto es mucho para mí.
(LE DAN ARCADAS)
(RÍE)
¿Estás bien?
(BORRACHO) Cojonudo.
Esto es la hostia.
Que nos veamos así es una puta paradoja.
No te entiendo.
Lo veo: tú, yo...
Ninguno de los dos se merece estar aquí.
Nos han jodido la vida.
Y lo más triste es que han sido nuestros propios padres.
Tu padre no merece que se le meta en la misma frase que el mío.
¿Alguna vez has pensado en marcharte?
Este es mi barrio.
Me gusta.
¿En serio?
Dime... tres cosas buenas de vivir aquí.
A tomar por culo. Ahora te vas a casa solo, joder.
(CHISTA)
¿Me das un cigarro?
¿Sigues sin comprar tabaco? (RÍE) Sí.
Yo siempre lo estoy dejando, ya sabes.
Ya, claro.
¿No te parece un poco raro? Que no nos hemos encontrado en diez años
y de repente nos vemos dos veces en una semana.
Yo es que ahora vivo otra vez en casa de mis padres.
Oye, ¿quieres tomarte algo?
Oye, escuché una historia que..., hace un tiempo ya,
de que un cazatalentos te había descubierto en una barra de un bar
y te habías convertido en modelo. (RÍE)
Sí, sí, es verdad.
Se me acercó un hombre en una barra de un bar, sí.
Me dijo: "Oye, qué guapa eres. Tienes algo muy especial.
¿Quieres ser modelo?".
Y yo pensé: "Ajá. Y tú quieres acostarte conmigo".
¿Y quería? No, no, no.
Le gustaban más los tíos.
Mira, casi una garantía. Toda la garantía. (RÍE)
Y fue muy bueno, la verdad. Se portó muy bien conmigo.
Me ayudó mucho.
Bueno, seguro que el afortunado fue él.
No lo dudes.
¿Qué? ¿Qué te pasó ahí?
Accidente. De coche.
Y... El final de mi carrera meteórica.
Joder, lo siento. Estuve...
cinco meses, creo, en el hospital.
Pero bueno, eso no fue lo peor. Lo peor fue que tuve que volver
a mi casa con la señora Rottenmeier.
Esa pesadilla de mujer. (RÍE)
¿Tú qué?
Ya sé lo de tu padre.
Pobre, ¿no?
¿Estás al corriente de los negocios del Chatarrero?
Me entero más de lo que yo quisiera.
¿Qué vas a hacer?
Recuperaré la casa, pagaré las deudas
y luego seguiré con mi vida.
Eso es temporal.
Ah, mira, yo decía lo mismo.
Perdona. (TOSE) Lo siento. (RÍE)
Dicen que va a tener mucho tirón, yo creo que es un buen negocio.
Es un negocio de mierda.
No me extraña que los del banco no quieran ni verte.
A mí, desde luego, no me interesa.
Sigue con la tienda, que eso es lo tuyo,
y quítate esos pájaros de la cabeza, anda.
-Tu ración, señor Alfredo. Te pongo un poco de pan.
Rabal, ¿esto qué es? Esto no está bueno.
¿De dónde lo habéis sacado?
Los hemos comprado en el mismo puesto del mercado
de toda la vida,
pero se lo cambio por otra cosa. No, no. No quiero otra cosa.
Dile a tu mujer que salga.
Miranda.
-¿Qué ocurre? -No sé, a ver.
Acabáramos. Es la niña la que está en la cocina.
Sí.
Pues a haber empezado por ahí, Rabal.
Te falta mucho para tener la mano de tu madre.
A mí me parece que están buenas.
Pues vas a tener suerte.
Porque creo que va a ser ella la que te dé de comer
el resto de tu vida, ¿no?
Siento lo de Robles.
Si te falta trabajo, ya sabes, ven a verme.
(PADRE GRITA)
(SE QUEJA)
A ver, déjame ver qué te has hecho. ¡Quita!
Papá, no te preocupes.
Ya lo recogeremos todo y haremos cualquier cosa para cenar.
Ya no sirvo para nada. No digas eso, papá.
Solo ha sido un accidente, nos podría haber pasado a cualquiera.
No sé ni qué hago aquí.
Tenía que haberme tirado a las vías del metro.
(Llaman a la puerta)
Oye, está mal.
Y es lógico. Después de todo lo que ha pasado...
pero se recuperará, ya lo verás.
Es que el problema no es papá,
que sigue siendo bueno conmigo y me habla con cariño.
Es que yo no puedo ni mirarle a la cara, Miguel.
Me voy.
¿Adónde?
Unas amigas han alquilado una habitación
y lo he decidido, me voy.
Ahora no puedes irte, Vicky.
Es que me tengo que ir, Miguel.
O voy a ser yo la que cometa una locura.
Es que no puedo más. ¿Y qué hay de mí?
Yo también quiero salir corriendo de aquí, joder.
Lo siento.
Este se bajó... (TODOS RÍEN)
¿Oíste dónde dijo el menda ese
que iba a ser el golpe de las cámaras de fotos?
Sí, claro.
Se va a enterar.
(Puerta abriéndose)
¿Quieres trasladarte a esta habitación?
No, estoy bien en mi cuarto.
No te enfades con ella.
Yo no la culpo, ella no es como tú, Miguel.
¿Dónde vas? ¿Te acuerdas de Rafael?
Ha muerto. Esta tarde es el entierro.
Me gustaría acompañarte. Voy a vestirme, no tardo.
Ha venido mucha gente. Era un buen hombre.
Te quería mucho.
Decía que eras muy listo y que llegarías lejos.
¿Los conoces a todos? A casi todos.
Hombre, Santos. -¿Cómo está, señor Miguel?
-Estás más delgado. -Bueno... ¿Cómo va el taller?
-Mis hijos me han convencido
de que es hora de entregar la cuchara.
-Bueno, eso está bien, ¿no?
Es hora de tomarse la vida con más tranquilidad.
Son muchos años trabajando.
-Aún me quedaban fuerzas, Santos, pero las cosas no...
Es mejor así.
Voy a presentar mis respetos a la familia de Rafael.
-¿Te has enterado?
Intentaron atracarle hace unas semanas, la cosa está revuelta.
Han asaltado un par de joyerías y...
el otro día casi le pegan un tiro
en mitad de la calle a un representante.
¿Tampoco sabes nada de eso?
Leí la noticia. La Policía está investigando.
Piensa que puede ser una banda del este de Europa.
Por lo visto encontraron un casquillo de una pistola checa.
¿Y tú qué crees? (RESOPLA) No lo sé.
Solo espero que no sean
tan tontos como para intentar vender las piezas completas.
Si fuera yo, las fundiría. El oro fundido no deja rastro.
Me alegro de verte, Miguel.
-Cuando quieras, nos vamos, estoy cogiendo frío.
¿Quién es ese hombre alto que está con Pastor?
Evaristo Fernández.
Trabajaba con nosotros cuando teníamos la fábrica.
Es el representante de joyerías que más piezas mueve en todo Madrid.
El de las orejas como un taxi con las puertas abiertas es Jimeno.
Tiene un par de joyerías en el centro.
Ese nos compraba muchas piezas.
Nos están haciendo señas.
Poneos los pasamontañas.
-La puerta del almacén está ahí en frente, junto al muelle.
Ahora os abro. Va.
Muy bien el detalle de los pasamontañas.
Así, aunque me hicieran el tercer grado,
no podría reconoceros. Muy profesional.
Gracias.
¿Vamos al lío? Claro.
Perdonad, es de los propios nervios.
Tú no eres con el que hablé, ¿verdad?
No, ese vendrá más tarde. Vale.
Tenéis que romper la cerradura de la puerta del almacén.
La caja de la alarma está en la pared.
Tenéis que romper el cable para que no suene.
Estas son las cámaras.
He encontrado un lugar en el que será más fácil creerse
que me habéis tendido una emboscada.
Ahora tienes que pegarme un golpe en la cabeza.
Cuando quieras.
(SE QUEJA)
(DELA) El golpe más fácil que vamos a dar en nuestra puta vida. (RÍE)
Venga, en marcha.
Me voy.
He dejado el teléfono anotado en el salón, ¿vale?
¿Cómo vas a pagar tu habitación?
Pues he encontrado un trabajo en un bar de copas.
Viernes y sábado por la noche, así que me ocuparé de mis gastos
y de la matrícula de la Universidad del año que viene, ya está.
El dinero no es un problema, Vicky.
Yo pagaré los gastos.
Y si necesitas dinero para ropa o para salir, yo te lo daré.
Da igual, no hace falta.
Cuídate mucho, ¿eh?
(Puerta cerrándose)
He hablado con unos cuantos y ninguno quiere entrar en el tema.
Al parecer, la Policía se ha pasado por todos
los locales de compraventa. Lo sé.
Uno de confianza me ha dicho que nos los compra,
pero que tenemos que esperar unas cuantas semanas
hasta que el asunto se enfríe.
Vamos a fundirlo.
La Policía no puede seguir el rastro del oro fundido.
¿Y tú sabes hacerlo?
He visto a mi padre hacerlo un millón de veces,
no puede ser tan difícil.
Ponme una cerveza, Rabal.
¿Qué tal?
Un poco fastidiado, la verdad.
Anoche me levantaron un negocio que ya tenía cerrado.
Seguro que tú ya lo has oído.
Se dicen muchas cosas en el barrio,
no me creo ni la mitad de lo que cuentan.
Esa es buena política, lo que pasa que esta vez es verdad.
Cuando llegaron los míos...,
se habían llevado toda la mercancía.
Me gustaría saber quién es.
Hicieron un trabajo de primera.
Hace semanas que no nos movemos, pregúntale a quien quieras.
Ya lo he hecho y nadie sabe nada, como siempre.
Cóbrate.
¿Y tú?
¿Cuándo vas a darme el primer plazo de lo que hablamos?
No voy a esperar eternamente.
Pronto. Eso está bien.
Me prometiste que no ibas a dar ese golpe.
Ahora te ríes. En un rato vas a invitar a unas cervezas
y luego le vas a decir a cualquiera
que tienes unas cámaras de fotos último modelo.
Te conozco. Venga, Miguel, no te pases.
Está todo controlado. Sabe que has sido tú
el que le jodió el negocio. Me da igual, no le tengo miedo.
Y deja de darme sermones.
Acabas de volver al barrio y ya crees que lo sabes todo.
No tienes ni puta idea.
Nos vemos esta noche en el taller de mi padre, a las 12.
"¿Qué hora es?".
Las 12:30.
¿Crees que ya se habrá dormido? Sí.
¿Tienes nevera? No.
Esto no es un bar, coño. Pero no pasa nada
porque nos bebamos unas cervezas, ¿no?
Esto va para largo.
-Hostia, me he cortado.
Pásame un trapo, ¿eh?
¿Qué haces? -Que son las 02:00
y no hemos hecho nada. Si salen, mejor.
Para, para, para.
No podremos fundirlo si tienen pedazos de cristal.
El oro se jode en nada, tío listo.
Me voy a casa, menuda puta mierda de noche.
¿Y si fundimos estos?
Venga.
¿Ese es el color que debería tener?
No, yo creo que no.
Algo debemos haber hecho mal, coño.
Igual le hemos desmontado mal las piezas.
Pues yo creo que da el pego.
Nadie nos va a comprar esa mierda,
y mucho menos uno que sepa del negocio.
Miguel. ¿Qué pasa ahora?
Tu viejo.
-¿Qué es todo esto?
Ya te lo explicaré mañana, papá. No, ahora.
Son relojes robados.
Tenemos que fundirlos cuanto antes.
¿Fuiste tú quien asaltó a ese representante
en mitad de la calle? Debes haberte vuelto loco.
Es mejor que devuelvas todo esto. No, no puedo hacer eso.
Ya tenemos un comprador para el oro.
Con lo que saque, pagaré tus deudas y la casa.
¡Has cogido el camino fácil! ¿Crees que me gusta hacer esto?
Si estoy de mierda hasta el cuello, es por tu culpa.
No tienes ningún derecho a juzgarme. Lo hago por mis hermanas y por ti.
Antes de pensar en tirarte a las vías del metro,
deberías haber ido a por Pastor y joderle la vida.
A lo mejor me habrías evitado a mí tener que hacer esto.
Cago en su puta madre.
¿Seguro que estaba aparcado aquí? Que sí, joder, estaba ahí.
A ver, que a mí una vez, borracho que te cagas,
me pasó que creía que había dejado
el coche en un sitio y después estaba en otro.
Me han robado el coche, no me toques los huevos.
¿Damos una vuelta por si lo encontramos?
No, no, no.
Ya sé quién lo va a encontrar por nosotros.
¿Qué pasa, cielito? -Sastre.
Cabronazo, ¿pero qué haces aquí?
Este es mi colega, el Dela. ¿Qué hay?
-¿Qué tal?
-Qué bueno que vengas a hacerme una visita.
¿Qué pasa? ¿Estás buscando un coche? Sí,
el mío, anoche me lo robaron.
Algún idiota no sabe todavía lo que su madre va a llorar por él.
¿Puedes encontrarlo? Deja que haga unas llamadas, ¿hum?
Quiero encontrar al hijo puta que ha hecho esto.
Vamos, vamos.
¿Algo va mal?
Mi novia me deja, mi padre me odia...
Está claro que hay algo que no estoy haciendo bien.
No puedo decir que no la entienda, a Cris.
Es difícil para una chica querer vivir así.
Tú estás con Sastre y sabes lo que hace.
Y parece no importarte.
Pero no la puedes comparar.
Yo sabía quién era Sastre la primera vez que me besó.
Le dije que en cuanto pagara
las deudas de mi padre, lo dejaría, pero... no lo aceptó.
Seguramente tú quieras más a Sastre. No, no es verdad.
Pero Cris no ha crecido en estas calles.
No puedes culparla por no querer vivir así.
Hola.
Deberías haberme llamado antes de venir.
Bueno, es que quería hablar contigo.
No quiero volver a discutir, de verdad.
Solo quiero pedirte perdón por lo que te dije el otro día.
Fui muy injusto.
No tenía derecho a decirte todas esas cosas y, además,
son un puñado de mentiras.
Es que...
si me quedara contigo, me harías mucho daño.
Y eso es lo último que quiero.
Lo he entendido, Cris.
En este momento no soy bueno para ti,
pero... tengo que hacer lo que debo.
Cuídate mucho, por favor.
Lo haré.
Ese es el mamón que te lo robó.
Gracias, cielito.
Te debo una.
El coche que robaste ayer era mío.
No sé de qué me hablas, tío.
Te estás equivocando, yo no he hecho nada.
Te voy a hacer una pregunta y quiero que pienses muy bien la respuesta.
¿Usaste mi coche para robar en algún sitio?
No, solo nos dimos una vuelta por ahí, te lo juro.
Si solo me lo hubieras robado, podría perdonarte, pero quemarlo...
No me jodas, macho. Ahora voy a tener que matarte.
-¿Adónde coño vas? -(SE QUEJA)
-Ven aquí, coño.
¿Cómo se le ocurre a un mierda como este
llegar al barrio y robar un coche en la calle más jodida del mundo?
Es que no lo entiendo.
Te voy a hacer otra pregunta.
Si me dices la verdad, te dejaremos marchar.
Fue un encargo, ¿no?
¿Quién te dijo que lo robaras?
No sé cómo se llama.
Un hombre calvo grande, con las orejas muy pequeñas.
Nos dio 20 000. Él dijo que lo quemáramos.
Lárgate. ¡Corre!
Voy a matarlo, te juro que lo voy a matar.
-Venga, no me jodas, Sastre. Esto no va a quedar así. Vamos.
¿Ha echado algo en falta?
La caja estaba abierta.
Se han debido llevar 40 o 50 000 pesetas más o menos.
La cerradura no estaba forzada. Los ladrones han tenido
que aprovechar el momento en el que se abrió el almacén.
Vamos a preguntar a ver si alguien ha visto algo.
Suerte.
Quiero a ese hijo de puta muerto.
Cosido a navajazos y tirado en la basura.
Y que hasta la última vieja del barrio sepa quién ha sido.
El señor Alfredo quiere hablar contigo, sube.
Tengo cosas que hacer, ya iré a verle en otro momento.
No es una invitación.
Subid al puto coche y largaos de aquí antes de que haga una tontería.
(Timbre)
¿Qué pasa? El Chatarrero
quiere matar a Sastre. ¿Qué? ¿Dónde está?
Está en casa, pero no quiere salir.
Le tienes que convencer para que se marche,
si no, lo van a matar.
Por favor, Miguel, si no, lo van a matar.
(LLORAR) Lo van a matar.
(Timbre)
Miranda ha venido a verme.
Me ha contado lo que ha pasado. Lo mejor es que te marches de aquí.
Una vez que se empieza a correr, ya no puedes parar.
Lo digo en serio.
Si me voy del barrio, ya no podré volver nunca más.
Lo mejor es que te quedes al margen, esto no va contigo.
Claro que va conmigo. Y lo arreglaremos.
¿Cómo?
Algo se me ocurrirá.
Tú no salgas, los hombres del Chatarrero no van a venir aquí,
no querrán montar un escándalo.
Oye, pues esta tarde tenemos una fiesta en casa de un amigo...
Te puedes venir si quieres.
Vale. Pues tráete el bikini,
vamos a jugar en el agua y... Vamos, Carol.
Eh, no interrumpas, ¿vale?
Estamos hablando y tu hermana ya es mayorcita.
Es mi chica. ¿Cómo que es tu chica?
(RÍE) Ah, ¿de verdad?
Pero si eres un puto enano. Anda, vete a molestar a otra parte.
Me cago en... Vamos.
Sastre, estás loco, solo hablaba con él.
Si estaba deseando meterse en tus bragas.
Vete a la mierda.
-Hijo de puta...
Soltadme, hostias. -Dejádmelo a mí. Vale, vale.
Te voy a matar, hijo de puta. Ah, ¿sí?
Te voy a matar.
Vale, vale. (SE QUEJA)
Ven aquí, hijo de puta.
Como te vuelva a ver con mi chica, te mato.
Pues vas a tener que matar a mucha gente porque a tu chica
le gustan mucho las braguetas. ¡Sastre!
Joder, colega, cualquier día te matan.
(RESOPLA) Ya sabía que aparecerías, hombre.
Eres el factor sorpresa. No.
Algún día el factor sorpresa va a dejar que te partan la cara.
No sé, tío.
A lo mejor la gente tiene razón. ¿No lo has pensado?
Joder, es que ya son muchos los que dicen lo mismo.
¿Tú también?
Oye, mira, lo que dice la gente es mentira, ¿vale?
Nos tienen envidia. Carol me quiere.
Yo solo digo que os pasáis el día de broncas.
Tú siempre estás enfadado y ella también.
No sé,
a lo mejor deberías dejarla. Mira, vete a tomar por culo.
(Música)
También vas a decir que yo miento, ¿eh, Sastre?
Lo siento.
¿Qué sientes?
Pues yo qué sé. No, tía, para nada.
Dios, ¿qué te ha pasado? Nada, una tontería.
Ha sido Sastre, ¿no? No.
Bueno, sí, pero no lo que piensas. ¿El qué? ¿Que es una mala bestia?
Oye, Miguel, lo he dejado con él.
Le he dicho mil veces que me deje en paz,
pero parece que no lo entiende. Tú tampoco lo entiendes, Carol.
Lo de anoche... Yo me lo pasé muy bien.
Pues no creo que lo volvamos a repetir.
Solamente quería comprobar que eres tan puta como todo el mundo dice.
¿Cómo? Pues eso.
Que no quería ser el único del barrio
al que no le hubieras hecho una mamada.
Eres un mierda.
(Timbre)
(SORPRENDIDA) Hola.
Entra, entra.
¿Quieres algo de beber? No, gracias.
¿Qué pasa?
¿Problemas con Alfredo?
¿Sastre?
Créeme, yo no tengo influencia sobre Alfredo.
Yo no te puedo ayudar. Solo quiero hablar con él.
Eh, Miguel, Alfredo ha sido muy bueno conmigo.
Y si yo estoy viva es por él. Solo quiero ofrecerle un negocio.
Pero no puedo ir al almacén.
¿Qué clase de negocio?
Sastre y yo hemos atracado tres joyerías en el último mes.
No te creo.
Es la única manera que tengo de recuperar mi casa.
Por favor, es una reunión entre él y yo,
a solas.
Por favor, Carol.
¿Se puede saber dónde están las tenacillas?
¿Y las almejas? ¿Que me las vais a poner de postre?
Lo siento, ha debido haber una pequeña equivocación en la cocina.
Vale, pues vaya a por ellas, joder.
No sé qué interés tienes en venir si después no pruebas bocado.
Solo vengo a hablar.
Tú dirás.
Te propongo que seamos socios en un negocio que ya he montado.
¿De qué trata?
Seguro que has oído hablar de un atraco a una joyería en el centro.
Sí.
El golpe más chapucero de la historia.
No los pillaron de milagro,
y se dejaron la caja fuerte en mitad de la tienda.
¿Has sido tú? Vamos mejorando.
Habrás oído hablar también del atraco a un representante.
Diez millones de pesetas.
Vamos a dar muchos más golpes.
Fundiré las piezas en el taller de mi padre,
lo haré lingotes y tú te encargarás de venderlos.
Seremos socios. No tienes comprador.
Sí lo tengo y, en realidad, no te necesito.
¿Y entonces qué haces aquí?
Quiero que dejes en paz a Sastre.
Tu amigo me ha faltado al respeto delante de todo el barrio,
y casi mata a uno de mis hombres. Lo sé, y no debió hacerlo.
Tú tampoco debiste quemar su coche.
Este negocio puede hacerte muy rico. Más de lo que imaginas.
Demuéstramelo. Dad un nuevo golpe.
Quiero estar seguro de que sabéis hacerlo de verdad.
Habrá trato... si Cabeza de Perro sale vivo del hospital.
¿Por qué lo haces?
Nada de esto va contigo.
Podrías quedarte al margen. No puedo dar esos golpes sin Sastre.
Solo estoy protegiendo mis intereses.
¿Cómo te has enterado de que yo estaba aquí esta noche?
No hay muchos todoterrenos como el tuyo en el barrio.
No ha sido difícil seguirte. Tendré que cambiar de coche.
Por cierto,
dile a tus hombres que dejen de buscarle las vueltas a Sastre.
No puedo concentrarme en lo que tengo que hacer
si las cosas no se calman. Te llamaré.
Este chaval tiene un par de huevos.
(MIRANDA) "Sastre".
Por favor, escúchale.
A ver, es la mejor opción.
Ganamos el comprador que no tenemos y, además, nos aseguramos
que, mientras dure el acuerdo, tú seas intocable.
¿Y después?
Después ya veremos.
(Llama a la puerta)
¿Qué ha ocurrido? Creo que lo he solucionado.
Alguien habrá salido perdiendo.
A veces hay que perder algo para ganar mucho más.
-Si es por la conversación que tuvimos,
quiero que sepas que sigues teniendo toda mi confianza, Miguel.
No se trata de eso.
Solo necesito poner toda la atención en mi padre.
Tengo que hacerme cargo de ese negocio.
Claro.
¿Y estás seguro de que esa es la mejor decisión que puedes tomar?
Sí. Sí lo es.
Una lástima, te echaremos de menos.
Hablaré con Personal para que te preparen los papeles.
Te agradezco todo lo que has hecho por mí.
Mucha suerte, Miguel.
-Tío, lo mismo tiene hambre. -Que no, que ya ha comido,
y ya le he cambiado. Además, esta es la forma en la que se duerme
todas las noches, no sé por qué no se calla.
A ver, ¿me dejas?
Todo tuyo.
A ver, ¿qué pasa, chaval?
Escucha, escucha.
Escucha, escucha.
Esto es lo que hacía mi madre para que Vicky se durmiera.
Bueno, de lunes a jueves recoge pedidos en las joyerías,
y los viernes a primera hora pasa por la fábrica,
recoge material y luego lo distribuye.
"Siempre hace la misma ruta.
Le distraeremos y no se dará cuenta
de lo que está pasando hasta que sea demasiado tarde.
Tú y yo iremos en el segundo coche.
Este tipo va armado con toda seguridad,
pero no espera un asalto en plena calle.
Nuestra baza es el factor sorpresa".
¡Vamos!
"Y antes de que nadie se haya dado cuenta,
nos marchamos de allí.
No creo que el asunto dure más de un minuto".
¿Qué? ¿Qué os parece?
Qué mamón.
Omegas.
Cada uno de estos vale una pasta. ¿A quién se lo robasteis?
Mañana lo lees en los periódicos. ¿Quieres entrar en el negocio?
Claro que quiero, chaval.
Tenemos que hablar de los porcentajes.
No hay problema.
Ahora quiero oírte decir que lo vuestro está resuelto.
Olvidado. Ahora somos socios.
¿Qué hay de mi coche? ¿Y qué hay de mi negocio?
¿Y yo qué?
Él te quemó el coche y tú le jodiste el negocio.
Este acuerdo os compensa todo lo que habéis perdido.
Me quedo más tranquilo si os dais la mano.
¿Tuviste algo que ver con lo de Robles?
No.
Cuando tengas todo esto fundido, ven a verme.
Las balas han pasado muy cerca.
Silbando.
¿Qué haces, papá?
Es un buen trabajo.
Podría decirte de qué talleres han salido estas piezas
y el nombre y los apellidos de los que los han fabricado.
Tenías razón,
debería haber sido más valiente.
Lo siento, papá.
Dije muchas tonterías, no quería hacerte daño.
De niño hice algo así.
Mi padre, tu abuelo, estaba en la cárcel.
Pasábamos hambre, yo también robé... Comida.
Mi madre sabía de dónde la sacaba, pero nunca me lo echó en cara.
No sabemos cómo desmontar los relojes ni cómo fundir el oro.
Ayúdame.
Acércate.
(Timbre)
¿Qué? ¿Más problemas? No.
Solo quería darte las gracias por lo de la otra noche.
Pasa.
Ya he hablado con el abogado.
Me ha dicho que la Policía
iba detrás de Robles porque alguien le delató.
Hay un chivato por ahí fuera.
-Sabemos quién se la jugó a Robles.
¿Quién?
No.
¿Qué pasa? Yo también quiero follarte,
pero no esta noche.
¿Por qué no le pides que se case contigo
en una fiesta de pedida? ¿Qué coño es eso?
Como una boda, pero en pequeño.
Te marcas un discursito, le entregas el anillo a la Asun
y a pasarlo bien. ¿Alguien celebra algo?
-Sí, hombre, la fiesta de pedida del Dela.
¿Y ha invitado a mucha gente? A medio barrio.
Le he estado siguiendo toda la semana.
¿Y cómo ha ido? ¿Hay posibilidades?
"El día que va a por el oro, coge un taxi para ir y otro para volver.
Siempre hace el mismo recorrido".
-¿Y cómo sabemos cuándo va a ir a por el oro?
El martes, a las 09:00.
-¡No, no!
-¿Otro?
¿Adónde los llevo, señores?
Les presento al inspector Prada.
A partir de ahora, él se encargará de todos
los casos relacionados con los robos a joyerías.
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