All language subtitles for Los enviados - Temporada 2 - Episódio 4_Subtitles01.SPA

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Original subtitles

La monja que tiene visiones

nos dijo la dirección exacta

de dónde se encontraba...

Tienes que vivir con tu don.

Las imágenes seguirán ahí.

Tienes que aprender a convivir con ellas.

Tu hermano murió.

Deberías estar de luto y no de fiesta.

No quiero la empresa de Joaquín.

De no aceptar usted su parte de la empresa,

esta debía cerrarse.

¿Cómo van a interrogarnos a nosotros?

¿Por qué no van a investigar a la blasfema

que tenemos por alcaldesa?

Te vieron entrando en casa de Bustamante.

Mira esas luces.

Es una lancha. ¿Qué pasa?

Es narcotráfico puro y duro. Cualquiera se da cuenta.

-Cinco gramos, 300 euros. -Muy bien, no los tengo.

-¿Quién diablos crees que soy? -Tranquilo, amigo. Ya está.

Ensuciaste el alma de este pueblo.

¡Que la sangre de estos 100 corderos inocentes

te purifique!

¡Nuno! Hay que salvarlo. No podrá solo.

-¿Dónde? -¡En el pueblo!

Nuno.

De verdad, lo intentamos todo.

Yo no paré de rezar.

Es como un cuerpo sin vida, sin alma.

Casi no habla. Es como si no existiéramos.

A veces pasa una semana sin emitir sonido

y otras, se le da por decir cosas sin sentido.

Hace poco, se le dio por decir "crisantemo".

Todo el día.

"Crisantemo, crisantemo, crisantemo".

Y lo que nos cuesta que coma.

El nuevo cura, el padre Fermín, que acaba de llegar,

dice que hay que hacerle un exorcismo.

Dígale al padre Fermín que no será necesario.

Nuno padece una deficiencia constitucional

-de nacimiento. -¿Eso qué quiere decir?

Nada. Solo es un débil mental. Un imbécil.

Probablemente por eso lo abandonaron sus padres.

Doctor, por favor, el niño lo escucha.

Escucha, pero no entiende.

-¡Doctor, Dios mío! -¿Ve?

No hay lenguaje gestual.

Totalmente fuera de la realidad. Encerrado en sí mismo.

Pobre bendito.

No siente nada, Madre Superiora.

Nuno no distingue el bien del mal.

No es capaz de tener empatía. No tiene corazón.

Y no se imagina

lo peligrosa que puede ser una persona así.

Anabel, ¿qué haces, por el amor de Dios?

¡Déjenlo en paz!

Nuno. Nuno, ven aquí.

¡Nuno! ¡Ven aquí!

Mira lo que tengo para ti.

¡Nuno!

Ven, virgen pura y bendita, ven y lucha junto a mí...

¡Te meteré una sanción que te va destruir!

Lo sabe todo el pueblo.

¡Cretino! ¡Cretino!

-¡Maldito! -¡Nuno!

¡Largo de este pueblo!

¡Eres un maldito malnacido!

-¡Blasfema! -¡Desgraciado!

¡Nuno!

-¡Largo! -¡Vete de aquí!

¡Nuno!

¡Desgraciado!

-¡Largo de aquí! -Malnacida tú!

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Ayuda!

¡Ayuda!

-¡Nuno! -Nuno, Nunito, ¿qué pasó?

¡Una ambulancia!

¡Llamen una ambulancia!

¡Una ambulancia, por favor!

¡Nuno! Permiso, soy médico. ¡Permiso, permiso!

Tiene pulso. ¿Qué pasó?

Mi hija estaba jugando aquí y...

-¿Quién fue? -No sé, se fue por allí.

Está bien, está bien.

Ya puede respirar. Llamen a una ambulancia.

-Llamen a una ambulancia. -Respira, Nuno.

Son unos cavernícolas Unos cavernícolas.

Lo que tú eres no tiene nombre, ¡zorra!

¡Así no se le habla a una mujer, cretino!

¿Qué hace, hermana Emilia? ¿Qué carajos pasa?

¡A ver si te animas a intentarlo conmigo,

pedazo de mierda! ¡Vamos!

-A mi madre ni la nombres. -Cállate la boca.

Ya vino el bastardo a hacerse el valiente.

-Y tú también te callas. -El bastardo serás tú.

-Quietos. -¿De qué te ríes?

-¡Payaso! -¿Qué pasa, Carlos?

Hay un herido grave, sargento.

Pombo, no te vayas de aquí.

-Llévatelos. -Ahora no, Alcaldesa.

-¡Llévatelos, Pombo, por favor! -Tranquila, señora.

Nosotros no somos de los que se esconden.

Puede encontrarnos cuando quiera.

Llevamos toda la vida viviendo aquí.

Y aquí seguiremos mucho después

de que usted haya dejado de ser alcaldesa.

Pilar, Pilar.

¿Qué hacemos?

-¿Cómo que qué hacemos? -¿Qué hacemos?

Los músicos. Que suban los músicos.

Y limpia un poco la sangre.

Y la música. Que pongan la música ya.

"Gunthram".

Sabor a pueblo.

Sabor a pueblo.

-Eso, con cuidado. -¡Pedro!

-¿Qué pasó? -¿Qué pasó?

Esperemos que no sea una anoxia, pero no lo puedo descartar.

Incluso, si es hipoxia, las consecuencias...

Pedro, por favor, perdona. En versión infantil.

Hubo una falta de flujo sanguíneo

en el cerebro de Nuno, tal vez parcial, tal vez total,

y no sabemos durante cuánto tiempo.

¿Y qué le puede pasar?

Es...

imposible de saber todavía.

Le podría hacer una lista, pero...

-mejor no se la hago. -¿Se va a morir?

No. Simón.

¿Qué pasó?

Atacaron al muchacho de las monjas.

-Una niña lo vio y gritó. -¿Dónde está la niña?

Por allá.

Ya le dije que no vio nada.

-Que lo diga ella, ¿no? -Claro.

¿Verdad que no viste nada, amor?

No tengas miedo, Sabela. No te pasará nada.

-¿Estás segura? -¿Cómo no va a estar segura?

Deja que lo diga ella.

Dime, Sabela.

Se acabó. Está asustada y no vio nada.

Hablaremos mañana.

Vamos, amigo.

¿Pudieron ver quién fue, Pedro?

Traté de seguirlo, pero se escapó.

La velocidad no es lo mío, Simón.

Hay que avisarles ya mismo a las hermanas Olivares.

-Vayan, yo voy con Nuno. -Vamos.

Quiero ir a la plaza a mirar unas cosas.

Padre, no se haga el interesante.

¿No era tan importante avisarle a las hermanas?

-Sí. -Bueno, vaya.

Bueno, vamos, por favor. ¡Vamos, vamos!

Bueno, quiero transmitirles tranquilidad.

Acabo de hablar con el sargento

y me dijo que la situación está totalmente controlada

y que no hay absolutamente nada que temer.

-¿Sí? -Dios.

Estábamos aquí tan bien, disfrutando de la fiesta,

hasta que llegó esta pandilla con un...

pésimo gusto para la ropa que decidió añadir

un poco más de color a mi atuendo.

Con lo bien que me sentía yo con mi look. Bueno...

Pero ya sabemos que...

para que haya fiesta, lo único que se necesita

son ganas de pasarla bien.

Y aquí en Puerto da Lúa esas ganas nos sobran.

Entonces, ¡que siga la fiesta!

Escúchame bien, Sebastián Castro Medina,

porque te tengo dos noticias

que te pondrán los pelos de punta.

La primera es que hoy vino el notario a mi despacho

y me dijo que el 51 %

de la empresa pesquera de mi hermano,

adivina quién lo heredó.

Y la segunda, para seguir con las adivinanzas.

Adivina quién se presentará mañana en la empresa

para dar una nueva estrategia comercial

a tus empleados.

Mis empleados.

Alcaldesa. Qué modales tiene.

Resulta que te presentas aquí

a amenazar con, qué se yo, con unos títulos de la pesquera

invocando la supuesta voluntad de nuestro hermano

que, por desgracia, no está aquí para defenderse.

Yo no amenazo. Es más que sabido que yo cumplo.

No hace falta exaltarse

ni andar insultando por ahí, señora.

Bueno, mira, me exalto lo que yo quiero.

Esta solo dice tonterías.

Perdonen, lo olvidé. No saben tratar con mujeres.

Repito, me exalto lo que quiero.

Ya me queda claro quién es el perro

y quién sujeta la correa.

Hay otra cosita que te quería decir.

Por si todavía no te quedó muy claro.

No tienes la mínima idea de con quién te estás metiendo.

No sabes lo que soy capaz de hacer

para conseguir lo que quiero.

El Señor está con nosotros.

Tú estás sola.

Fracasarás.

Ponme a prueba.

Ponme a prueba, infeliz.

Fue alguien de La Hermandad, estoy segura.

¿Cómo lo sabes?

Tiene que ser alguien que Nuno conozca

para acercarse tanto.

No lo decía por eso, pero tienes razón.

¿Y por qué lo decías?

Porque solo esa banda de bestias es capaz de hacer una cosa así.

¿Y si regresa a terminar lo que empezó?

Tendrá que matarnos a las tres antes de siquiera tocarlo.

Nadie va a matar a nadie, y yo creo que ustedes

ya tuvieron demasiado por el día de hoy.

Llevamos décadas teniendo demasiado, padre,

pero el Señor,

en su infinita generosidad, nos sigue dando.

¿Por qué no se van a descansar al convento?

¿Qué pasa si mañana Nuno despierta

y ustedes están agotadas o están indispuestas?

-Indispuestas va a ser difícil. -A nuestra edad...

Yo me refería a indispuestas por el cansancio.

Además, Emilia se ofreció a quedarse

y nos avisará si hay cualquier novedad.

¿Y ustedes?

El padre Antequera viene para acá

-y vamos para La Hermandad. -¡No!

No vuelvan a ese lugar.

¿Adónde quiere que vayamos?

-¿La ayudo? -¡Esta puerta!

Esto es una capilla.

Fue desacralizada hace 20 años.

¿No están los catres?

Sí.

-¿Qué hacen aquí? -¿Es un hospital temporal?

Fue una idea del padre Fermín.

Un albergue de peregrinas para ayudar con los gastos.

Finalmente, la única peregrina fue la idea.

Tardamos seis meses en pagar los catres.

¿No son bonitos?

Sí, son... muy cómodos.

No mienta, padre. Pregunté si eran bonitos, no cómodos.

Ya los probé una vez.

Fue suficiente.

Bueno, ya que nos estamos sincerando,

creo que algo de calefacción no le vendría mal.

Hay velas.

Fantástico. Sí.

Estaremos bien, hermana.

-Pueden alojarse gratis. -Gracias.

Lo que sí les pido es que barran bien

una vez al día, por favor.

Una vez a la semana, hermana.

¿Le parece bien?

Espero que estén cómodos.

-Muchas gracias, hermana. -Buenas noches.

Gracias, hermana.

Gracias.

¿Vas a encender unas velitas?

"Hay velas", dice.

No puede ser verdad.

¡Qué bonito, par de holgazanes!

-¡Emilia! -¿Qué hora es?

¿Qué hora es? No me digas que ya amaneció.

Amaneció mientras ustedes dormían.

Fui a buscar a las hermanas mientras ustedes dormían.

Las llevé al hospital mientras ustedes dormían.

Regresé a buscarlos a ustedes mientras ustedes dormían.

¿Se van a levantar o vuelvo para la cena?

Emilia.

¿Pero qué tenemos aquí? ¡Una artista!

Estoy seguro de que esto no es legal.

Es una niña, y si dijo que no vio nada, no vio nada.

Solo hablaremos.

Y si mientras hablamos, quiere dibujar,

estupendo, ¿no?

A mí me gustaría dibujar así.

Dime, Sabi,

el hombre que viste en el callejón

¿es el que jugaba a lo bruto con Nuno?

¿Me puedes contar algo más sobre él?

Si era alto, si era bajo, si era joven, si era viejo.

Si era gordo.

-¿Recuerdas algo? -Sí.

Era muy malo.

Claro que sí.

Lo que estaba haciendo estaba muy mal, ¿verdad?

Y no queremos que siga haciendo cosas malas.

Por eso es importante que me digas

si recuerdas algo más.

-Su cara, su... -¡Ya dijo que no recuerda nada!

Por favor.

No sé, estaba oscuro. Además, salió corriendo.

Pensemos.

-No hay tanto que pensar, padre. -Claro que sí, hermana.

Se me ocurren dos cosas. La persona que quiso...

asesinar a Nuno

pudo haberlo hecho por dos razones.

Una,

porque Nuno vio algo que no debía...

o que esta persona sienta que Nuno, de alguna manera,

está involucrado

en el asesinato de Bustamante y haya querido vengarlo.

A ver, ¿qué diferencia hay

si Nuno vio algo, si Nuno hizo algo?

Hay una frase famosa en italiano: "Me ne frega".

Acá hay narcos, padre.

No estamos equipados. No tenemos el hardware,

no tenemos el software, no tenemos nada.

Hagámonos a un lado. Esta hermandad es peligrosa.

¿Está segura de a Bustamante lo mató alguien de La Hermandad?

-Diablos. -De verdad. ¿Qué?

Ayer, después del tumulto en la plaza,

seguí a la alcaldesa.

¿Qué?

Hermana... ¿Qué?

Pilar heredó la pesquera.

La heredó. Bustamante le dejó el 51 %.

¿Adónde quiere llegar con eso, Padre?

Hermana, por favor, no sea tan prejuiciosa.

-No, yo no soy prejuiciosa. -Sí que es prejuiciosa.

-Tiene un prejuicio muy grande. -No.

¿Qué prejuicio? Yo nunca sospeché de ella.

Bueno, es un prejuicio positivo, pero es un prejuicio grande.

A mí me pasa lo mismo también.

Si tengo que elegir entre ese aprendiz de inquisidor

y Pilar, me quedo mil veces con Pilar. Pero, por favor,

vayamos a los hechos, a los datos.

Bustamante era un obstáculo...

¿Qué digo? Bustamante era el obstáculo

para todos los planes de Pilar, ¿sí o no?

Y su palabra era palabra santa aquí en el pueblo,

en la iglesia, donde sea.

Y si él no hacía algo, no lo hacía ni Dios.

Perdón. Pedro.

Debiste haber visto a la alcaldesa

amenazar a Sebastián. Se puso como una bestia.

Además se cuidó de que nadie la siguiera.

Lo hizo cuando Pombo y los demás supuestamente estábamos lejos.

Y se puso como una bestia de verdad.

Daba muchísimo miedo.

Así que puede que su querida alcaldesa...

¿Pero qué intenta decir?

-No es querida. Si yo no... -Hermana, solo digo

que es muy posible que su querida Pilar

sea la autora de este mentado milagro

de la aparición y desaparición de esta niña.

-¿Qué dices? -De verdad.

Piensen una idea mejor para convertir a este pueblo

en un lugar de interés turístico.

Se los haré fácil.

Pones a una monja ciega

que sabe dónde están los niños desaparecidos,

y que encima, averigua dónde está

el número sagrado de la lotería

y tienes un negocio impresionante.

No, no. No te lo voy a permitir.

Mira, que tú seas un apóstata no te da derecho

a sacar conclusiones así de rápido.

-¿Qué apóstata? -¡Eso, Simón!

A veces, me da la sensación de que no entiendes

-cuál es nuestro trabajo. -A ver.

Cuando la Iglesia nos envía a investigar,

tú te sientes convocado a destruir.

-¿Qué dices? Por favor. -Eso es lo que haces.

A ver, basta, cretinos. A ver.

La alcaldesa me cae bien. Sí, me...

Se me hace...

Se me hace sincera, capaz. Me da un orgullo sororo, sí.

-¿Es gracioso? -Perdón, hermana.

-Ya me callo. -Yo no soy necia. Ahora,

no voy a negar que este hombre es un cínico consumado.

-¡Vamos! -Se calla.

Pero a veces

Dios habla a través de los niños,

de los borrachos, de los locos y de los tontos,

-como en este caso. -Sí, claro.

-Pero los datos son los datos. -¿Qué datos, hermana?

Odio familiar,

fanatismo religioso, codicia.

Todo envuelto en un hermoso paquete de narcotráfico.

Conclusión, vámonos de aquí.

¿Sí?

Sí, él habla.

Bendito sea Dios. Sí, vamos para allá. Nuno.

-¿Cómo vamos...? -Gracias, vamos para allá.

Virgen Santa.

Somos sus amigos.

Adelante.

Nuno.

-Qué gusto verlo tan recuperado. -Hola.

Él recuperado y nosotras felices.

Acaba de venir el doctor y nos dijo

que todas las pruebas salieron muy bien.

Y que, si todo sigue así, mañana Nuno

puede volver a casa.

Qué bien. Qué bien.

-¿Ya lo habrá interrogado Pombo? -No.

Nadie vino, ni tampoco tienen por qué.

Nuno no es sospechoso de nada.

Cielos, hermana. Que Dios le conserve el apetito,

porque el oído lo tiene muy bien.

No es porque sea sospechoso, hermana.

Es víctima de un intento de homicidio.

Es de rutina, nada más.

Pero está bien. Por ahora, intente recuperarse

por completo. Luego habrá tiempo.

Por mí pueden venir Pombo, Shakira o el rey de Inglaterra.

Ni Nuno ni nosotras debemos explicaciones a nadie.

Por Dios, empiecen ya a tener un poquito de compasión.

Es verdad. Tiene razón, hermana.

Y es justo que lo diga aquí entre nosotros.

En nuestra profesión, nos movemos por criterios

más emocionales, como la compasión.

Ya habrán visto lo cruel que es el mundo ahí afuera.

Está lleno de víctimas y verdugos.

Yo siempre pienso que algo podemos hacer.

Entonces, hablaremos con quién sea.

¿Qué problema hay?

El que nada oculta nada teme.

-¿No es cierto? -Eso es. Eso mismo digo yo.

Bueno, entonces, ¿cómo seguimos?

Todo derecho por la ruta a Santiago

devolvemos el coche tomamos un vuelo directo a Roma,

y esta noche, cena en casa. Yo cocino.

Hermana, tenemos un trabajo específico.

Debemos verificar si Corina operó un milagro o no,

y yo estoy sintiendo cosas. Simón, yo necesito más tiempo.

Fantástico. Ustedes se quedarán aquí y yo...

Hermana, deme las llaves del auto.

-¿Por qué? -Tengo que ir a ver a mi...

-Debo ir a ver al padre Martín. -¿A monseñor Cañola?

-Sí. Por favor, deme las llaves. -Está bien.

Quédese son Salinas.

Vaya con cuidado.

Vamos.

Casi es mediodía. Buena hora para levantarse.

-¿Irás al mar? -Sí, pero no a trabajar.

Con este sol, la Cala del Castrillón

tiene que estar preciosa.

Quiero que Xiana la conozca. Ven con nosotros.

¿Hasta el Castrillón? Ni loca.

¿Cuánto te llevará?

¿Qué importa? Quiero que Xiana la vea.

No te entiendo.

A ver. Ella parece pasarlo bien.

Y quiero que siga así.

¿La viste ayer bailando? Se sentía como en casa.

Fue tan bonito ayer, los tres.

Deja de hacerte ilusiones, Bernal.

Esa chica tiene una vida, una historia.

No es un juguete o un perrito que traes a casa

-porque te cae simpático. -¿Pero qué perrito?

Claro que no es un perro.

Es nuestra hija, Alba. Es nuestra hija que volvió.

¿Qué es lo que no entiendes?

Habla.

¿Todo bien?

Sí.

El día está precioso.

¿Te gustaría ir al mar?

Quiero enseñarte la playa del Castrillón.

¿Cas... Cas... Castrillón?

Castrillón, muy bien.

Bueno, no sé qué es, pero suena bonito.

Es el lugar más bonito del mundo.

Seguro que en Canadá no hay sitios así.

Momento. Protector para el sol.

El sol gallego no hace daño, hija.

No. Debes cuidarte del sol. Es malo.

Vamos, que se hace tarde.

¿Qué pasa?

-Nada. -¿Entonces? ¿Vienes?

¡Alba!

Hermanas, ¿las ayudamos?

Bueno. ¿Cómo sigue Nuno?

Un poquito mejor con cada hora que pasa.

Bien. ¿Y ustedes van de regreso al convento?

No, vamos a hacer algunas compras.

Nuno se encargaba, y ahora...

¿Qué? ¿Están locas? No, yo voy.

-No, no... -Sí. Qué necesitan?

No sé. Es que Nuno hacía las compras.

Sí, ya entendí. Nuno se encargaba.

No se preocupen. Yo me encargo a partir de ahora.

Ustedes descansen.

-No le dimos el dinero. -Paga el Vaticano.

Si paga el vaticano,

que reparen el tejado, que hay goteras.

Perdón, ¿y la hermana Corina?

Está con Nuno.

Si a ustedes le parece bien, yo quisiera hablar con ella.

Padre, quería pedirle perdón por mi...

Por lo que le dije antes.

No se preocupe. Estamos todos muy nerviosos.

No hace falta que le diga que queremos que encuentre

a quien le hizo esto a Nuno.

Lo vamos a encontrar.

¿Y?

¿Cómo que "Y"? ¿Te parece poco?

No, no. Me dejaste claro que es mucho.

Quizá demasiado para ti, ¿no?

¿Demasiado? Por el amor de Dios.

Pero si nos pediste que viniéramos a solucionar

un milagrito sencillo y nos metiste

en la boca del demonio.

Usted solo tiene que cerrar la mandíbula

para hacer la digestión, monseñor.

Estamos hablando de un negocio narco.

Estamos hablando de una banda

de desquiciados que los tendrías que ver.

Una alcaldesa

de la Santa Madre de Dios.

Y asesinaron a un hombre.

Por lo cual, hay un asesino por ahí suelto.

Y hay uno que no entró en la lista de asesinados

de casualidad.

No somos policías. No somos detectives.

Al final, nos darán un balazo entre ceja y ceja, ya verá.

No, no. Entiendo que tengas miedo.

-No es que tengamos miedo... -No, no, no.

Tienes mucho miedo.

No, no tengo miedo.

Y no me gusta que el párroco de mi pueblo

-utilice esa palabra. -Pero parece que estás asustado.

No estoy asustado. De verdad.

A ver, admito que esto es un gran problema,

estoy de acuerdo.

Pero ¿a quién llamo para que me ayude

a solucionar un lío?

¿A un niño que acaba de salir del seminario

y no sabe cómo funciona el mundo?

-Yo solo soy un cura de pueblo. -No, no, Simón.

No, Simón. Tú no eres solo un cura de pueblo.

Tú eres distinto.

Y yo lo supe desde el día que te salvé la vida

cuando estabas a punto de morir de sobredosis

en un bar de mierda.

Qué literal.

Sí. Muy literal.

¿Qué hubiera pasado si yo te hubiera dicho:

"Mira, amigo, búscate la vida. Yo soy solo un cura"?

En Porto da Lúa hay un montón de gente

que está en un mar de mierda y no lo sabe, Simón.

Ayúdalos.

Ayúdalos igual que yo te ayudé a ti.

Sí, monseñor, yo los quiero ayudar, pero...

Olvídate de los delincuentes.

Olvídate de los criminales.

Y céntrate solamente

en la gente que de verdad merece tu ayuda.

Por favor.

-Es duro el cura. -¡Te escuché!

Hermana Corina.

-¿Padre Salinas? -Sí.

Pase, pase.

Le dieron algo para que duerma.

Estaba muy nervioso y se lastimaba el cuello.

No sé muy bien qué tiene.

Necesito que hablemos de lo que pasó anoche.

De su... La visión que tuvo.

¿Qué visión?

Usted...

Usted vio que iban... a atacarlo. A atacar a Nuno.

Pero eso no fue una visión.

Es que Nuno es como un hijo.

Fue instinto de madre.

Claro.

¡Hola, buen día!

¡Si es la hermana boxeadora!

Pegué con la mano abierta.

Si me vieran en mi pueblo, me quitan la ciudadanía.

¿Y todo esto? -Bueno, verás.

Justo hoy, los trabajadores de limpieza

decidieron no hacer horas extras.

Supongo que el hecho de que Gaitán, de La Hermandad,

sea delegado sindical, influyó mucho en su decisión.

-Miserable. -Sí.

Pero bueno. Algunos vecinos vendrán a ayudar.

Si esperan que entregue estas provisiones

a las hermanas Olivares, regreso y me sumo.

No, gracias, hermana. Usted no es de aquí. Gracias.

¿Qué pasa, Pombo? ¿Qué hice ahora?

Necesitamos hablar.

Bueno, como ves, me sobra el tiempo.

Pero si es para decirme

que encarcelaste a los de La Hermandad,

-soy toda oídos. -Me ocuparé de esa trifulca,

-pero ahora... -¿Trifulca?

Perdona. A un ataque violento de un grupo fanático

a gente que se estaba divirtiendo

no lo definiría como una trifulca.

Está bien. No voy a discutir de semántica. Dime.

Me acabo de enterar que con la muerte de tu hermano

te volviste ni más ni menos que la dueña de la pesquera.

Habría sido un buen gesto de tu parte

que me lo hubieras contado.

¿Y por qué tendría que contártelo?

Por favor, dime dónde estabas y con quién

la noche que mataron a Joaquín.

¿Me estás acusando?

No, no te estoy acusando.

¿Me estás acusando de haber matado a mi hermano?

No te estoy acusando.

Solo pido que me digas dónde estabas,

con quién y haciendo qué. Lo usual en estos casos.

¿Lo usual en estos casos? ¿Le pedirás coartada

-a todos los vecinos? -No.

Solo a los que puedan tener un móvil

-para matar a Bustamante. -¿Y cuál tendría yo,

si puede saberse, para matar a mi hermano?

-Tú no tienes uno. Tienes dos. -¿Dos?

Dos planes: El resort, el hotel,

qué se yo, eso que quieres hacer.

Bustamante te la estaba haciendo difícil.

Y quedarte con la empresa.

Tengo cinco testigos que te vieron ir a su casa

-y amenazarlo. -Nunca amenacé a mi hermano.

Lo tengo aquí.

"Si sigues intentando joderme,

te voy a arrancar los malditos huevos".

Por favor, es una discusión familiar.

Cuéntame dónde estuviste esa noche y basta de tonterías.

No tienes ni una prueba para acusarme.

Ni una maldita prueba.

Por ahora no la tengo, es cierto.

Pero que ocultes dónde estabas solo despierta sospechas.

Dónde estaba, haciendo qué y con quién es asunto mío.

Cuando tengas fundamentos para interrogarme,

-me avisas. -¡Pilar!

-Dime. -Si aparece un testigo

que te ubique esa noche en el lugar del crimen,

-tendré que ir por ti. -Muy bien. Aquí estaré.

Hasta luego.

-Sí tienes un don para esto. -¡Dios mío!

¡Dios mío!

¡Vamos a morir!

¡Nos hundimos!

A ver, niña, cuando viene una ola,

acelera con todo y córtala a 90 grados.

¿Qué?

¡A 90!

Está claro que los 90 no son iguales en Canadá.

Dios mío.

A ver.

Sí. Toma, tú conduce.

-Eres muy bueno. -¿Cómo?

Tú... tú eres muy bueno.

Al mar hay que conocerlo.

Cuanto más lo conoces, más lo respetas.

Ese es el único secreto.

Mira.

¿Te gusta?

Buenas tardes.

Paso por una cervecita bien fresquita

y algo de comer que vengo de la capital

sin probar bocado y me ruge hasta la autoestima.

¿Y no dicen en la Iglesia esa suya

que beber alcohol está mal?

Hace mucho que no va a misa, ¿no?

Si le pusimos alcohol hasta a la sangre de Cristo.

¡Maldita sea, no puede ser!

-Maldita sea. -No te preocupes.

No te preocupes.

Cuando todo está mal y el Celta vuelta a perder,

recuerda que podría ser peor.

Podrías ser del Deportivo La Coruña.

Tiene razón.

¿Hoy no sales de fiesta con tus amigos?

¿A esta hora?

A esta hora salen las viejas para ir a misa y nadie más.

Ahora están todas en misa, ¿verdad que sí?

Es verdad.

Además que... No sé.

Estoy intentando centrarme un poco.

Mi madre es la alcaldesa.

Sí, ya lo sé.

Lo está pasando terrible con los desgraciados

de La Hermandad.

¿Algo que decir, santo padre?

A menos que tú quieras.

¿No me quiere confesar?

¿Quieres que te confiese?

Seguro.

El sacramento de la reconciliación

requiere del acto de contrición.

Y no se te ve demasiado contrito.

¿Qué es "contrito"?

Arrepentido.

No se crea, padre.

No se crea.

Sucede

que a veces la vida es muy dura con uno.

A ver, no quiero dar lástima.

Estoy donde estoy porque así lo quise.

Y lo que pase

se acepta y se sigue.

Pero...

está mi madre.

Así como la ve, que parece que arrasa con todo...

no es así.

Volví a su casa en una especie de...

"última oportunidad".

Último tren a Londres. Eso es de su época, ¿no?

¿Qué época, niño? ¿Cuántos años me das?

¿Cómo es eso del último tren?

Estaba...

"estudiando" en Compostela.

Llevaba años allí.

Aquí venía muy de vez en cuando.

-¿Te trajo tu madre? -¿Y quién si no?

Se apareció en mi casa en Compostela.

Y confieso que no la recibí de la mejor manera.

Claro. Bueno.

A veces nos tomamos esas libertades con las madres.

Claro, pero mis libertades consistieron

en que me tuvo que ir a buscar al hospital

en el que me habían internado.

¿Heroína?

Heroína.

Cuando...

desperté...

mi madre estaba allí

con los pelos hechos un desastre.

Y una cara...

de tristeza.

Carajo, cómo me miraba la vieja.

Me hizo sentir aquí...

Culpa.

Vergüenza.

Te sientes una mierda.

Y lo peor es que es una mierda porque no solo arruinas tu vida,

sino que se la jodes a la perdona que más quieres.

Todos lidiamos con nuestras batallas, amigo.

No seré yo quien te diga que un día mejorarás,

que todo esto pasará,

que estás en el momento más oscuro de la noche.

Esas son estupideces.

A lo mejor, mejoras. A lo mejor, no.

Algunos hemos mejorado.

No porque lo merezcamos más

que los que terminan muertos en un portal.

A algunos nos toca, a otros no.

Ojalá te toque.

¡No puede ser!

Qué detalle tan gracioso.

Estos desgraciados perdieron cuatro

-de los últimos partidos. -Solo ganaron al Leganés

la última jornada y dos empates.

Una victoria en siete partidos.

Y yo pasé esa noche en el hospital más muerto que vivo.

Pero qué vida de mierda.

El día que murió tu tío,

¿fue cuando ingresaste al hospital?

-¿El sábado pasado? -Mi medio tío, sí.

¿Y tu madre estaba contigo?

¿Qué pasa?

Brindo por eso, amigo.

¡Por el Celta!

Por el Celta y porque es peor ser del Dépor.

El atacante de Nuno debe estar por aquí.

Tiene que estar aquí. Estemos atentos.

Perdón.

Comenzamos con la lectura

de la primera carta al Apóstol San Pablo.

A los cristiano de Corinto.

-Te alabamos, Señor. -Te alabamos, Señor.

¿Qué dijo?

"Ciertamente, de todo esto saldremos victoriosos".

-No se escucha nada. -Yo oigo perfecto.

"Gracias a quien tanto nos ha amado.

Yo estoy convencido de que ni la muerte ni la vida

ni los ángeles ni los demonios

ni el presente ni el futuro ni los poderes del mundo

ni lo alto ni lo bajo

ni criatura alguna

podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios

en Cristo Jesús".

Es... Es Palabra de Dios.

-Gloria a ti, Señor Jesús. -Gloria a ti, Señor Jesús.

Me es muy difícil dirigirme a ustedes

en estas circunstancias.

Pero ahí voy.

Cuando era niña

tuve un hermano mayor.

Un hermano al que adoraba.

Al que sentía como un héroe.

Que quería como solo puedes querer

a alguien a quien admiras.

Después, con el tiempo, las cosas cambiaron.

Y no me alcanzará la vida para arrepentirme de ello.

Hoy entierro aquí

a ese hermano que amé

y al que después se convirtió...

en un extraño,

en un ser ajeno.

Casi un enemigo.

Hoy entierro aquí también

todas las palabras de reconciliación

que ya no tendremos oportunidad de darnos.

Entierro también los abrazos...

que ya no tendremos oportunidad de darnos.

Y entierro hoy también aquí...

todas las oportunidades

de unir a nuestra familia

que podríamos haber tenido.

Muchísimas gracias a todos por haber venido.

Sabela.

En momentos como este, solo la fe en Dios

puede mitigar nuestro dolor.

Partió el mejor de todos.

El más sabio.

El más puro.

El más santo.

El que antepuso siempre su fe en Cristo

sobre todo lo demás.

Hola, bonita.

Ven conmigo, esto está aburridísimo.

Estos lugares no me gustan nada. Son muy tristes.

Mira, mira a ese tipo que está allá.

Este es un cementerio de jamones.

Mira al que está allá, qué cara de malo tiene.

Es malo. Malísimo.

¿Lo conoces?

¿Es malo de verdad?

-¿Y cómo lo sabes? -Sabela, ven.

Ven conmigo aquí. Te dije que no te muevas.

Somos los herederos de todos tus temores...

y de todos tus sagrados mandatos.

¿Sebastián?

¿Sebastián?

-¿Qué pasó? -Estuve hablando con la niña.

-¿Qué le dijo? -Se asustó mucho

cuando vio al cretino de Gaitán. Le pregunté si era el malo

-pero el papá se la llevó. -O vienes...

-No quieren hablar. -No me vuelvas a tocar.

-Momento. ¿Qué pasa? -¿Qué está pasando?

¿Qué está pasando?

Padre, no interfiera. Es una dirigencia judicial.

Por eso estoy aquí. Yo soy el abogado

de la señorita Pilar.

¿Qué está pasando?

-Acompáñenos, por favor. -¿Qué hizo?

Me quieren llevar esposada.

-Pero ¿por qué? -Ve por las buenas.

Tenemos un testigo que ubica a la alcaldesa

en el lugar y la hora del crimen.

Sí. Déjame adivinar. ¿Sebastián?

¿O Belisario? ¿O Gaitán?

O algún otro energúmeno de los de La Hermandad.

Mira, Pilar. Podemos hacer esto de la manera que quieras

Vienes por las buenas o a la fuerza.

Pilar, está bien.

Acompáñalos y nosotros vamos detrás de ti.

No digas nada.

No hables.

La niña se asustó mucho cuando lo vio.

Estoy segura de que fue él.

Deberíamos hablar con él. Por lo menos, confrontarlo.

Sí, es perfecto. Vamos y le decimos:

"Mira, sabemos que mataste a Nuno.

Por cierto, te estamos rodeando. Confiesa".

No dije que fuera fácil.

No es fácil ni difícil, de verdad.

No se me ocurre ninguna manera de llamarle la atención.

¿No viste la moto?

-¡Da la vuelta! ¡Da la vuelta! -¿Qué carajo haces, cretino?

-¡Me vas a matar! -¡Da la vuelta!

Es el que le vendió las drogas a Alfonso y a los chicos.

¿Quiere lo siga?

No, que mire qué bonita es la moto.

Claro, por favor. De la vuelta.

¡Vamos, que lo pierdes!

Vamos, hermana, no lo pierda. Vamos.

Para allá, para allá.

-Ahí va. No lo pierda. -Que no nos vea.

-Bueno, pero que no lo pierda. -Pero que no nos vea.

¡No, pero lo va a perder!

-No, pero nos va a ver. -¡Es que lo perderemos!

-Nos va a ver. -¡Lo estas perdiendo!

¡Basta!

Pare, por aquí, por aquí.

-Por aquí. -Ahí, ahí.

Quédese en el auto, hermana.

Espérenos aquí y salga del camino.

Quédese aquí.

¿Me estás diciendo que...

Belisario...

uno de los hombres

más importantes de La Hermandad...

compra droga?

No.

Te estoy diciendo que Belisario,

uno de los miembros más importantes de La Hermandad,

no compra droga, Pedro.

La vende.

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