All language subtitles for Los enviados - Temporada 2 - Episódio 3_Subtitles01.SPA

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Original subtitles

¿Qué les contó del pueblo el Padre Cañola?

Puse a la niña en su cunita...

Y al día siguiente despertamos y ya no estaba.

La monja que tiene visiones

nos dijo la dirección exacta

de donde se encontraba la niña secuestrada.

¿Por qué vinieron?

Por lo que pasó con sus visiones.

Pilar, no te permito que me hables así.

Me da igual lo que me permitas o no.

Ya me echaste del pueblo una vez.

No me volverás a echar.

El cuerpo todavía está caliente.

¡Nos echarán la culpa a nosotros!

Las tres.

Lo asesinamos las tres.

-¿De dónde sacó eso? -Del vivero del convento.

-¿Cuándo? -No sé, hace una hora.

Esta es la casa del Diablo, Simón.

¿Por qué lo mataron?

Porque Dios así nos lo pidió.

Aquí hay algo muy oscuro, y no es solo lo de Bustamante.

Corina y yo marcamos a Bustamante.

No había marcas en la espalda de Bustamante.

Ustedes no mataron a nadie, ¿verdad?

Tu hermano murió.

Deberías estar de luto y no de fiesta.

Les aseguro que no voy a descansar

hasta saber qué fue lo que pasó.

y quiénes son los culpables.

¡Deténganse!

Más rápido.

¡Arriba, enanas! ¡Vamos!

¡Vamos, arriba, enanas! ¡Vamos!

¡Arriba, ya es hora!

-¿Papá? -Dime.

Enciende la luz, por favor.

¿Por qué encendería la luz? Ya entra mucha por la ventana.

¡Arriba, vamos!

¿Qué dices? No veo nada.

Yo tampoco, papá. Está todo oscuro.

Niñas, ¿a qué están jugando? Vamos, arriba.

No veo nada.

¿Qué es lo que pasa?

-No sé, no veo. -Chicas...

-¿Qué pasa? -No sé, no veo.

Papá, yo tampoco veo nada. Enciéndela, por favor.

¿Cómo...? A ver, tranquilas.

¿Qué está pasando?

-No veo, papá. -Tranquila. Estoy aquí.

-Oigan, estoy aquí. ¿Qué pasa? -Está todo oscuro.

Está oscuro.

-Papá. -No hay nada.

Calma, calma. Estoy aquí. Calma.

Ayúdanos.

Calma.

Por favor, ayúdanos, papá.

Nosotros nos vamos.

Quedan aquí.

Habrá un guardia en la puerta, por si acaso.

¿Seguras que estarán bien?

Siempre estuvimos bien, Mateo.

Y sin necesidad de que nos vigilen.

Por cualquier cosa que pase o necesiten, estará ahí.

Más vale prevenir.

Estaba clarísimo que era inocentes.

Se estaban inculpando para proteger a alguien.

-La cosa es, ¿a quién? -Bueno.

Tampoco es tan difícil, ¿no?

Es...

Hay que pensar. Es claramente alguien que ve

porque utiliza una linterna para ocultar el arma homicida,

y hasta donde yo entiendo, solamente hay una persona

en este convento que no es ciega.

¿Nuno?

-¿Usted sabe dónde vive? -Aquí, en el convento.

-¿Pero dónde exactamente? -No sé. El convento es grande.

Usted es la única

que se puede mover por aquí sin que la vigilen.

¿O no?

Vaya con Dios.

Gracias, Emilia.

Con cuidado.

Ahora. Ahora ya estamos conectados.

Me da un poco de vergüenza

esto de estar abriendo todas las habitaciones.

No pasa nada. No debe faltar mucho.

Vamos, hermana.

Tengo la sensación de que es esta.

No, no era.

No.

A ver ahí.

Aquí es.

Veamos.

Madre Santa. Este hombre tiene más fe que paredes.

Miren.

¿Qué? ¿Qué es eso?

Colecciona caracoles.

Hermana, por favor, concéntrate. Concéntrate.

Miren.

-Sí. -¿Ese...?

¿No es Bustamante?

Mira en el armario.

A ver si dejó la ropa o se la llevó.

No, no parece revuelto.

Si se escapó, no se llevó nada.

Nuno tiene una barca.

Una barca chica de pesca.

La hermana Corina me dijo que trabaja con la pesca.

¿Qué pesca?

¿Y qué pesca va a ser? La pesca de peces.

La empresa de Bustamante.

-Qué maravilla. -Se ve delicioso.

¿Verdad que tiene un sabor maravilloso?

Y eso que lo comen sin cerveza.

-¿Está rico? -Súper.

Súper, súper.

¿Un poco de...?

¿Una cucharita para poder echar aceite?

No, cuchara no. Mire, esto se hace así.

Usted toma un trozo de pan...

unta muy, muy bien la salsa...

¡Súper!

Ya vuelvo. Tengo que atender un asunto.

-Ya regreso. -No hay problema.

Sigan disfrutando el pulpo.

Tengo a los alemanes justo donde quería.

-¿Y ese quién es? -No sé.

Un escribano de Santiago. Dice que es urgente.

Ya está. Nos vemos más tarde, entonces.

¿Pero no vienes con nosotros?

No. Quiero hablar con la hermana Corina.

No había sospechas de ellas.

No, no. Es solo que...

No olvidemos de por qué vinimos en primer lugar.

Sí, sí. Todo empieza con las visiones.

Correcto. Bueno, hablamos más tarde.

Sí. Cualquier cosa, nos avisas.

¡Hermana!

¿Usted también?

Ya se llenó en convento como en sus mejores épocas.

Pero, dígame, ¿por qué no me dejan salir?

Tengo órdenes, hermana. Lo siento.

A ver, aquí a las órdenes las doy yo.

Adentro seguro que sí, pero afuera no.

Y usted quiere salir, así que no me lo haga difícil.

¿Por qué no lo hablamos un segundo?

Vengo del Vaticano.

Mi misión es hablar con la hermana Franca.

Así que, si no le importa, yo la autorizo a salir.

¿Y usted quién es?

Soy Pedro Salinas y soy enviado del Vaticano.

Ni aunque venga de una nube.

El Sargento fue claro, las hermanas no pueden salir.

Mire, para usted será el sargento,

pero para mí es el estorbo. Mire, mire.

Ni me acuerdo la de veces que le limpié el culo.

Dígale al sargento

que a mí no me manda, Y que, si lo intenta,

lo golpearé aunque esté ciega.

No le diré nada,

pero si lo hace usted, quiero estar presente.

Bueno, ya está. Si ella no puede salir,

entonces me quedo a auxiliarla, si no le importa, ¿de acuerdo?

Gracias por su tiempo. Vamos.

Y si usted necesita alguna compra o algo,

-avíseme... -Estorbo.

Solo cumplo con mi deber de informarle

su situación en la empresa.

No quiero la empresa de Joaquín. No la quiero.

Nunca me interesó esa industria.

Está claro que nunca tuvo interés

en la industria pesquera. Es más, en agosto de 2002,

habiendo cumplido usted la mayoría de edad,

renunció a su participación en la Pesquera Bustamante

en beneficio de su hermano Joaquín.

-Medio hermano. -Sí, discúlpeme.

Medio hermano Joaquín Bustamante.

Bueno, ahí lo tiene. Renuncié en su momento.

Sí, pero su medio hermano falleció

y ahora usted es la heredera.

Pero ni siquiera me gusta el pescado.

Debo ser la única mujer en el pueblo

-que no come pescado. -Bueno, la vi comiendo pulpo.

¿Va a fastidiarme?

No, perdón. El pulpo no es pescado.

-¿Qué haré con toda la empresa? -Toda no.

A usted le corresponde el 51 %

que le da el control de la empresa.

El otro 49 %

fue donado en vida por su hermano

al instituto secular "Hermanos del Abal Cisneros".

¿Encima tengo que lidiar con esos malditos?

¡De ninguna manera! Se lo regalo.

Lo envuelvo en papel, le pongo un moño

con mis mejores deseos. No la quiero.

Su hermano me dijo que reaccionaría así

y no le creí. Pero está claro que tenía razón.

Se ve que la conocía muy bien.

Es increíble, increíble. Estoy alucinando.

El caso es que dejó estipulado en el testamento

que, de no aceptar usted su parte de la empresa,

debía cerrarse.

Y añadió un párrafo.

Si me permite:

"Es fácil elegir cuando una opción nos agrada

y la otra nos repugna.

Ahora, querida Pilar,

no te lo haré tan fácil.

Si la pesquera cierra y 50 familias

se quedan en la calle, será decisión tuya.

Pero eso sí, el aire del pueblo será limpio

y los turistas vendrán en manada.

Te deseo suerte enfrentando este dilema".

Se dará cuenta de que esto

es transcripción de una nota manuscrita suya,

y que no corresponde

con el lenguaje técnico notarial.

¿Cómo van a interrogarnos a nosotros?

¿Acaso nos acusan de ser homicidas?

De fratricidas.

Porque Joaquín era nuestro hermano.

Silencio.

A ver.

Hubo un homicidio, como bien dice el señor.

El Señor está en el cielo.

¡Alabado sea el Señor!

Estoy hablando de este de aquí.

Con "s" minúscula, carajo.

Y ya dejen de molestar, demonios.

Trátanos con respeto y ahórrate ese vocabulario.

Bien.

Procederemos con orden y con respeto a la autoridad.

A la celestial y a la terrenal.

Los interrogaré.

Los interrogaré como posibles testigos.

Es esta actitud que tienen la que los hace sospechosos.

-¿Me explico con claridad? -Muy claro.

¿Por qué no investiga a la blasfema

que tenemos por alcaldesa?

-La blasfemia no es delito. -Y así nos va.

¿Acaso me dirás que ella no tuvo nada que ver?

¿Con el asesinato de su hermano?

De su medio hermano.

Hermano era nuestro.

Hermano del alma, hermano de Dios,

que es la mayor hermandad que se puede tener.

¿La interrogaron?

¿Por qué deberíamos hacerlo?

Ilumínalos, Señor.

Y danos paciencia.

-Ustedes se creen inteligentes. -Bueno, bueno.

Lo haremos. Pero ahora, por favor,

debemos hacerles estas preguntas.

Solo para saber lo que vieron.

Le debo una disculpa otra vez

por esto que parece una invasión.

No lo parece. Lo es.

Bueno. Y también quiero que sepa

que no hay ninguna mala intención

de parte nuestra.

Yo no soy policía ni soy juez. Soy sacerdote...

y me interesa más la ley de Dios.

Nos vamos entendiendo.

También sepa que a mí no me interesa

por qué se adjudicaron la muerte de Bustamante.

Mi único trabajo aquí es corroborar la habilidad

-de Corina. -No hay nada que corroborar.

La tiene. La tuvo siempre.

Siéntese.

Ustedes...

son muy unidas, ¿no?

Somos hermanas.

Bueno, hay cada hermano...

Estamos muy unidas, sí.

Yo nunca tuve una relación así con mi hermano.

Supongo que siento un poco de envidia.

Santa envidia.

Supongo que somos afortunadas.

Debo recordarlo más.

Bueno, yo debo decirle que también soy médico

y que me llama mucho la atención

que las tres

sean invidentes.

Es muy raro que eso ocurra en la misma familia.

Cuando llueve, diluvia.

Me gusta su sentido del humor, madre.

No es humor.

Aquí lo llamamos "retranca".

Es una mezcla de resignación y mala suerte.

Bueno, en México somos de la misma escuela.

¿Entonces es una ceguera congénita?

No, no. De pequeñas veíamos.

Todo ocurrió una noche que no recuerdo.

O sí. Fue una noche de aventuras. Éramos...

tres niñas escapándonos a recorrer los acantilados

hasta la iglesia vieja

para desafiar fantasmas.

La gente decía que allí había fantasmas.

"La Santa Compaña" y eso.

El caso es que, a la mañana siguiente,

nos despertamos sin ver absolutamente nada

ni recordar absolutamente nada.

¿Al día siguiente?

Las tres. Qué raro.

¿Por qué será?

Usted es el médico.

Y las tres decidieron seguir el camino de la fe.

Nuestro padre estaba solo. Iba al mar y no tenía suerte.

Éramos...

-una carga muy pesada para él. -No para Dios.

A veces es difícil no perder la fe, ¿cierto?

No. Mi fe es muy sencilla.

Es sólida, es...

tradicional. Poco amiga de los cambios.

Me sostuvo en esta vida

y espero que lo haga también en la próxima.

Yo no soy especial.

Corina es la especial. Siempre lo fue.

Incluso antes de la ceguera.

Sí. Ella...

puede ver mundos que a otros se les cierran.

¿Y Anabel?

¿Anabel? Ella...

más que una hermana es una hija.

Es la flor más preciada de nuestro jardín.

Y la más frágil también.

Es nuestra orquídea.

Usted ya se ganó el cielo, hermana.

Se lo acepto, padre.

La verdad que sí. Me lo gané.

Disculpe.

-¿Sí? -Estamos buscando a Nuno.

-¿Lo conoce? -¿Nuno?

-No lo veo. -¿Habrá salido a trabajar

por la mañana?

Es tan loco que podría haber salido.

Esta es pesca de bajura, padre, Aquí, cerca de la costa.

Barcos pequeños, motores pequeños.

¡Diego!

¿Y Nuno?

-¿Y yo qué diablos sé? -Preguntan por él.

Que se pudran. Él y los que preguntan por él.

Qué grosero es.

Perdón, hermana, es así.

-Donde no hay... -Bien, bien.

Pregunten en la oficina a ver si saben algo.

Claro. Gracias. Vamos, hermana. Vamos.

¡Vete a la mierda, idiota!

Hermana, vamos, vamos.

-Ya va. Está bien. -Vamos.

Hola.

Alba. No sabíamos que trabajaba aquí.

Quién más, quién menos, todos trabajamos aquí, padre.

Si tienen más preguntas sobre Xiana,

no es buen momento.

-Con todo lo que pasó, yo... -No, no.

Estamos buscando a Nuno. Eso es todo.

Bueno, esas son suyas.

-¿Pero están vivas? -Sí.

Él las colecciona.

Las cuida como si fueran sus mascotas.

Siempre dice que no tendrán cerebro ni ojos,

-pero que tienen corazón. -Seguro.

Sin ojos ni cabeza se vive más tranquilo.

Seguro que sí.

Y solo necesitan un poco de arena

-para esconderse. -¡Quién pudiera!

¿Sabe dónde lo podemos encontrar?

Nos dijeron que salió a trabajar ayer por la noche.

No lo sé, no me fijé.

Nuno tiene un barco pequeño. Apenas más grande que una canoa.

Quizá es como las almejas y busca dónde esconderse.

No creo que Nuno tenga nada de que esconderse.

Bueno. Alba, disculpe. No la molestamos más.

Veremos si la encontramos. Hermana.

-Adiós. -Adiós.

Padre, ¿no buscaban a Nuno?

-Sí. -Bueno, ahí lo tienen.

-¿Dónde? -Ahí mismo.

¿Aquí? Gracias.

¿Nuno?

¿Nuno?

Hola.

Soy el padre Simón Antequera. No sé si te acuerdas de mí.

Nos vimos en el convento hace un par de días.

-Ella es la hermana Emilia. -Emilia. Emilia Graviano.

Eso es.

Buenas tardes.

Buenas tardes.

¿Está complicado del mar?

Llevas toda la noche trabajando.

Si quieres que el mar te dé,

-tienes que darle tú primero. -Sí, me imagino.

Nuno, no sé si te enteraste de...

¿De qué?

-De lo que pasó anoche. -¿Qué pasó?

Lamento ser yo quien te de esta noticia.

Anoche asesinaron a Bustamante.

Él no es mi padre.

-No, yo no dije... -Él no es mi padre.

Él no es mi padre.

-Él no es mi padre. -No dije que lo fuera, Nuno.

-De verdad... -Él no es mi padre.

Él no es mi padre, no es mi padre.

La música que se me mete en la cabeza.

La música, paren la música.

-Paren la música, por favor. -Lo siento.

-No hay música. -Paren la música, por favor.

Hermana, pare la música.

-Por Dios, párenla. -Ya está.

Ya está. No hay música, Nuno.

No hay música.

¿Me estás tomando el pelo?

-¿Me estás tomando el pelo? -¡No!

-¿Crees que soy imbécil? -¡No, por favor!

¿Qué haces? ¡No! ¿Qué haces? Baja eso.

No es para ti. No es para ti.

Es para mí.

Porque yo puedo cortarme solo así el brazo.

-¡Corte, corte! -¡Para, Nuno! ¡Por favor, no!

¡No hagas eso, por favor!

Por favor, para.

Por favor.

Tú... Tú te burlas de mí.

-No, no me burlo de ti. -Tú te burlas de mí.

-No, ¿cómo me burlaría? -Sí, te burlas.

Nuno, no me burlaría de ti ni de nadie. De verdad.

-No fastidies, Nuno. -Tú te burlas de mí.

-¿Quieres cortarme tú a mí? -No.

Si te cortas tú, córtame a mí. De verdad, Nuno.

Vine a ayudarte, Nuno.

Maldita sea.

Eso es.

Maldita sea.

¿Me dejas ayudarte, por favor?

-¿Me dejas ayudarte, Nuno? -No.

Lo siento.

-Ven. -Te ayudaremos, ¿sí?

¿Quieres que vayamos al convento?

A casa está bien.

-¿Sí? -A casa está bien, sí.

Vamos, por aquí.

Buenas tardes.

Padre.

Veníamos a buscar a Nuno. Veo que lo encontró primero.

Nosotros vamos al convento.

-Fue un día largo. -Lo siento, padre.

-Nuno viene con nosotros. -¿Pero por qué?

¿Por qué va a ser? No busque problemas, vamos.

Necesitamos hablar con él.

Yo voy contigo. Yo voy contigo.

Él es mi defendido, ¿está bien?

-Voy con él. -Claro, ve.

Todos al cuartel. ¿hermana?

No, no. Yo me quedo aquí.

-Yo me arreglo. -Voy contigo, Nuno.

Voy contigo, ¿sí?

Bueno, yo crecí rodeado de niñeras,

así que tampoco crea que sé mucho.

Dígame si ahí está.

-¿Y? -Ya está.

-Casi. -¿Sí?

Algunas personas utilizan la batidora eléctrica,

pero nosotras no. Todo a mano.

¿Ese es el secreto, entonces?

¿Usted me está revelando...

el secreto de sus madalenas mundialmente famosas?

O sea, ¿es leche, huevo, azúcar, harina

y hacerlo a mano?

Y la vainilla, claro.

De la de verdad. Nada envasado.

¿Entiende?

Esta es la mitad del secreto.

Y la otra mitad

es el anís.

Solo unas gotas.

Es más por el aroma que por el sabor.

Nada especial todavía, la verdad.

Cierre los ojos.

-Madre, por favor. -Cierre los ojos.

-Ciérrelos. -Ya está. Listo.

-¿Los cerró? -Ya está.

Pruebe ahora.

Con los ojos abiertos,

usted ve...

una masa sin forma a medio camino de su destino.

Con los ojos cerrados, usted saborea lo que es,

lo que puede ser y lo que será.

En México

también tenemos muy buena vainilla.

En Veracruz. Le enviaré un poco.

Acepto. Sí.

Me gusta su acento.

Orgullosamente mexicano, madre.

Nunca estuve en México.

-¿No? -¿Es bonito?

Es el lugar más bonito del mundo.

Especialmente si se lo mira con el corazón de un mexicano.

Con el corazón es la mejor manera de ver, sí.

Así miro yo este convento, y es hermoso.

¿Tan hermoso como para...

quedarse aquí toda la vida?

Creo que usted no entiende lo que es ser ciego, padre.

Para el ciego no existe el cambio de paisaje.

Vayamos donde vayamos, nos sigue la oscuridad.

El único paisaje es el de los afectos.

Y los míos están aquí.

Sus hermanas.

Mis hermanas, claro.

Y alguna gente del pueblo que nos aprecia.

-¿Y Nuno también? -Y Nuno, claro.

Entonces, ¿para qué ir a un lugar

que ni conocemos ni en el que nos conocen?

El corazón no tendría qué ver.

Ustedes tienen una...

una relación muy especial con Nuno, ¿no?

Es como... como un hermano.

Bueno, es una relación multifacética.

A veces un hermano.

A veces un padre y muchas veces un hijo.

Y una madre estaría...

dispuesta a hacer todo por su hijo, ¿no?

¿Qué?

Padre, padre, eso... Eso fue poco sutil.

Sí, perdóneme. No...

No soy experto en el arte de interrogar gente.

Le prometo mejorar.

Usted, padre, y nosotras somos siervos del Señor.

Es nuestro deber hacer cualquier cosa

por cualquiera, no solo por un hijo.

¿Terminamos el trabajo?

Por el amor de Dios, que me estoy muriendo de hambre.

Oye, ¿adónde vas?

Perdón, ¿la oficina?

-La oficina está por allí. -Gracias, señor.

¿Estás bien, Nuno?

¿Seguro? ¿Quieres ir al baño?

Vamos en un momento. No nos cuesta nada.

Señor juez.

¿Qué tal? Perdone, ¿y Pombo?

Dadas las circunstancias, pensamos que era mejor

que yo me encargara del interrogatorio.

¿Qué circunstancias?

De algo me tiene que servir esta cara de niño bueno.

Bueno, de niño sí. Lo de bueno ya veremos.

Nuno, primero, ¿cómo estás?

Nuno, yo no tengo mucha experiencia.

Así te lo digo. Y, la verdad, me siento solo también.

Los guardias... En fin, ya sabes cómo son.

Tratan de hacer lo menos posible.

Las hermanas Olivares no quieren hablar,

Dios sabe por qué. Y la gente de la Hermandad...

Qué difícil hablar con ellos, Por Dios, Nuno.

O sea que estoy solo y perdido,

-como verás. -Se puede sentar, Nuno.

¿Te sentiste solo alguna vez? ¿Solo y perdido?

Sí.

Bueno, yo estoy solo aquí peleando con todo el mundo

para saber qué le pasó a Bustamante.

Nada más.

Aquí nadie quiere hacerte daño, te lo prometo.

-Está bien. -¿Podemos hablar como amigos?

Siéntate.

Claro.

¿Está todo bien?

¿Sabes qué tengo aquí?

Es el registro telefónico del celular de Bustamante.

Para saber con qué números habló,

durante cuánto tiempo. ¿Entiendes?

Y dice que la tarde del crimen,

Bustamante te llamó un par de veces,

que no es nada raro.

Sí, un par, un par.

No.

A ver...

Once.

Once veces hasta que le contestaste.

Debía estar desesperado buscándote. ¿Qué quería?

Si no contestas, no mientes.

Iba a decir lo mismo con otras palabras.

Es extraño que digas eso. ¿Me lo dices a mí,

te lo dijeron a ti o te dijeron que lo digas?

Está bien. Da lo mismo. Eran cosas de Bustamante.

Hoy estuvo la gente de la Hermandad.

Son buena gente.

No opinan lo mismo de ti.

Varios de ellos me dijeron que esa noche

te vieron entrando en casa de Bustamante.

Nuno.

Oye, Nuno, me haces daño.

¿Me puedes soltar la mano?

¡Nuno, afloja que me la vas a romper!

¡Nuno, suéltale la mano, por favor!

¿Estás bien?

Tranquilo.

¿Quieres que vayamos a descansar?

-¿Quieres ir al convento? -Sí.

-Sí. -¿Podemos ir a descansar?

-Sí, sí. -Gracias.

Fue un día muy largo.

-¿Hermana? -Padre, ¿está ocupado?

-Sí. -Venga a donde estoy ya mismo.

Ahora estoy en medio de algo.

Venga para acá. Le envío la ubicación.

Está bien.

¿Disfrutando la brisa?

¿Por qué dice eso?

Bueno...

Bueno, porque la vi ahí sonriendo,

y porque está afuera...

O sea, preguntaba si está linda la brisa.

La brisa.

-Sí. -Pensé que había dicho "vista".

¡No, no! La brisa.

Yo pensé: "Este cura, qué perdido está".

Yo jamás le diría algo así.

No se preocupe. Para nosotras, no ver

no es ninguna tragedia.

Es lo que es.

Usted no...

no podrá mirar, pero...

ve otras cosas, ¿no?

Lo suyo es distinto.

Sí, sí, es distinto,

pero tampoco es una cosa... No sé, no...

Me pasa. No sé por qué.

Franca me dice que...

que las tres perdieron la vista la misma noche.

Así es.

Cuando nos despertamos, ya no veíamos.

Es como si Dios

nos hubiera arrebatado la vista mientras dormíamos.

Bueno, pero a usted le dio...

un don en cambio, ¿no?

Pero para mis hermanas no tuvo nada.

Fueron despojadas sin compensación alguna.

¿Una compensación?

¿Así lo vio usted?

Qué curioso. Yo siempre lo vi como...

como una maldición.

Dame tu mano.

No tenga miedo. No pasa nada. No pasa nada.

No, no.

No, no tengas miedo, no.

No pasa nada.

Tienes que vivir con tu don.

No, no.

No, no. Afloja la mano. Aflójala. Así.

No tengas miedo.

Eso es. Eso es.

Así.

Las imágenes seguirán ahí.

Y tienes que aprender a convivir con ellas.

Si puedes hacerlo...

podrás ser muy feliz.

Y a veces

también hacer felices a los demás.

Bueno, o no.

Depende de ti.

Tenemos un don, y hay que aceptarlo.

Podría ser peor. Podría... habernos dado hemorroides.

¡Nuno!

-¡Llegó Nuno! -¿Qué pasa?

¿Nuno?

-¿La ayudo? -No, no.

No, gracias. En este...

En este lugar no hay oscuridad para nosotras.

Hay una fiesta en el pueblo...

-Te gusta bailar? -¿Bailar?

-Sí, bailar. -Sí.

¿Sí? A mí también me gusta.

Podemos bailar un poco.

Oye, quizás no entienda todo lo que dice,

pero hablar con ella, tenerla aquí me alegra el día.

Le dije que venga a la fiesta con nosotros.

Hoy son los fuegos.

No me da el cuerpo para fiestas.

¡Alba, por favor!

Sé que es difícil, pero es nuestra hija.

¿Por qué no la ayudas a vestirse?

¿No habrá aprendido con sus padres?

¡Cielos, Alba!

Vamos.

Hoy son los fuegos.

Me asustaste.

Miedo.

Perdón.

¿Irás con eso a la fiesta?

¿No es bonito?

Es que aquí por la noche refresca.

¿No tienes algo más abrigado?

-¿Qué...? -Frío.

-Sí. Frío. -Sí.

Déjame ver...

Puedo ponerme esto.

Es más abrigado.

¿Qué te parece?

Ese es bonito, sí.

¿Mejor?

Me gusta. Tiene lindos colores.

Y esto.

Gracias.

Y mis botas.

No es... fácil.

-¡Hermana! -¡Era hora! ¿Dónde estaba?

Caminando por la nada gallega.

Aquí la nada es húmeda.

Y oscura.

Y muy, muy fría.

Mire. Mire el agua.

Mire esas luces.

-Una lancha. -Eso, una lancha.

Una lancha rápida.

Y allá hay un barco de pesca, supuestamente,

adonde seguro está yendo la lancha.

-¿Y? -Ahí está.

-¿Qué pasa? -¿Cómo qué pasa?

-Es obvio. Un delivery. -¿Un delivery de qué?

De pizza. ¡Madre santa!

Es narcotráfico puro y duro. Cualquiera se da cuenta.

No, se dará cuenta cualquier que haya crecido

con una familia siciliana de mafiosos.

Oiga, yo nací en Roma. Y usted no es un aristócrata.

No me crié entre mormones, pero por el amor de Dios.

Para ver cuatro lucecitas de mierda

y pensar en "Scarface", debió tener una infancia...

Son de la empresa pesquera.

Al depósito lo cuida un tipo armado

con una semiautomática 9 mm.

Estaba como a 20 metros. No pude distinguir

si era una Glock o una Sig Sauer.

¿Qué?

¿Usted ve un punto a 20 metros y lo único que le preocupa

es saber si es una Glock o una Jack Bauer?

-Sig Sauer. ¿Pero qué dice? -Jack Bauer.

¿No sabe quién es Jack Bauer, el personaje de ficción?

Me parte el corazón, hermana. Cada vez lo tengo más claro.

Usted es producto de la Cosa Nostra.

-Estoy hablando en serio. -Yo también.

Usted es una Calamity Jane del Siglo XXI.

¿Qué Calamity Jane? Usted es una Bonnie sin el Clyde,

una "femme fatale".

Usted es una pistolera, hermana.

No se haga el santo que no le queda bien.

Lo que quiero decir es que esta pesquera

vende más que frutos de mar.

Y Bustamante era el dueño. No sé si me explico.

-¿Y qué hacemos? -¿Cómo qué hacemos?

Adiós, España. Fue un placer.

-Nos vamos a casa. -No, espere.

No, "espere" nada. Yo estoy entrenada

para luchar contra el Demonio, contra Satán,

que sí, es feo. Tiene cuernos y cola,

pero, entre nosotros, la verdad es que no existe.

Contra narcotraficantes de carne y hueso, no.

Eso yo ya lo viví.

-Es una etapa superada. -¿Está segura?

No quiero terminar como Bustamante

clavada a un crucifijo cabeza abajo.

Yo no, muchachos. Que tengan mucha suerte.

-¡Vamos! -Voy, voy.

Espera, espera. Para.

Señor, te damos gracias por los alimentos

que tu bondad nos hará recibir.

Y te damos las gracias

por habernos devuelto a nuestro querido Nuno.

Posa tu mirada sobre nosotros

y cuídanos como lo hiciste siempre

ante el mal del mundo.

-Amén. -Amén.

Nuno, cuéntanos cómo te fue con la pesca.

Estuviste fuera mucho tiempo.

Estuvo...

Estuvo bien.

Déjalo, Corina. Debe estar muy cansado.

No digas nada, Nuno.

Si no les molesta,

-me gustaría retirarme a rezar. -¿Estás bien?

Claro, Nuno.

Ve. Ve a descansar.

Reza y descansa.

Con permiso.

¿Puede llamar al padre Salinas? No me atiende.

¡Qué pedazo de fiesta, por Dios!

Sí, sí, muy bonita. Pero vamos.

No, espera, por favor. Quedémonos un ratito.

-¿Pero qué...? -Solo una hora.

-¿Qué hora? -¡Vamos, Emilia, por favor!

Vamos a bailar un poco. Solo una hora.

Nos tomamos un licor de café y nos vamos.

¡Cómo trabajaron para esto, por el amor de Dios!

Ellos también lo hacen para que nos integremos,

para que nos sintamos como en casa.

Espera, a ver si aquí me pueden dar uno.

Hola. ¿Tienes un cigarro?

No, no tengo otro, pero fúmate este.

Es de tabaco natural.

-No nos da el presupuesto. -¡Esto no es tabaco natural!

-¿Cómo no? -Yo confío en ellos.

Además, los niños no mienten.

Nunca, nunca.

Este cura está visitando a la Virgen.

Usted no tiene vergüenza.

-¿Qué? -Sí.

Es tabaco natural "Made in Marruecos".

-Gloria bendita. -Cielos.

-Bueno, hazlo circular un poco. -Sí, vamos.

Oye, pásalo.

-Encima que te doy. -¿Oye?

Era para mí, ¿no?

-Es mío. -¿Cuántos años tienes?

¿Quieres que llame a la policía?

-¿Pero qué dices? -Para, para, para.

-Para, para. -¡Simón!

Ahí está mi madre, carajo. Mi madre está ahí.

La música está súper buena.

-Sí, ¿verdad? -Sí, sí.

Son buenos.

-¿Pulpo? -¿Pulpo? Mira.

¡Gracias!

Por favor, sírveles a ellos también.

Soberano de los siglos, que solo tú eres grande.

Yo, tu hijo, humildemente te ruego

que me libres de todo mal y adversidad,

de todo enemigo y mala persona. Revísteme...

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Ven, Emilia! ¡Ven, por favor!

-¡Simón, vámonos! -Un rato, vamos.

-¡Un rato! -¡Vámonos!

-Vamos, vamos. -Vámonos.

Basta. Vámonos.

¡Vamos!

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!

¡Gracias!

Gracias.

Nunca imaginé

que ser alcaldesa del pueblo me iba a traer tanta alegría.

Estoy feliz de verlos así,

disfrutando de la fiesta, de la música.

La gente con la que convivimos.

Esta noche es la clara muestra de que Porto da Lúa

vale mucho la pena.

Esta noche es la gran noche de las fiestas.

Una noche para disfutarnos, para disfrutar.

Una noche en la que el fuego quema todo lo malo.

Así que, ¡que empiecen los fuegos artificiales!

¡Nuno!

-Pobrecito. -¿Qué pasa?

Tenemos que salvarlo. Solo no podrá.

Está en su habitación.

No, vaya a buscarlo. Por favor, padre. Busque a Nuno.

¡Por favor, ahora!

-No entiendo. ¿Dónde? -¡En el pueblo!

-¿Pero qué...? -¡Por favor! ¡Ahora!

Padre Nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino.

-Muy bueno. -¿Sí?

Sí.

No nos dejes caer en la tentación

y líbranos del mal. Amén.

Esta es de la buena.

Consuman con cuidado.

Los quiero seguir teniendo de clientes.

-Sí, tranquilo. -El dinero, amigo.

¿Cien?

-¿Quién carajo te crees que soy? -Oye, tranquilo.

-¿Y quién te crees que soy yo? -Chicos...

Sé muy bien quién eres y me importa una mierda.

-Cinco gramos, 300 euros. -Muy bien. No los tengo.

Entonces se los pides a la puta de tu madre.

Oye, ¿qué dijiste?

-Basta. -¿Qué dijiste?

Conmigo no te metes porque...

Tranquilo, amigo. Ya está.

-No. A ti y a ellos. -Relájate, amigo.

¡Hola, Nuno!

¿No viniste con tu novia?

Vamos.

Yo te busco una buena.

¿Sí?

Vamos, vamos.

¡No! ¡Nuno! ¡Nuno!

¡Ven aquí! ¡Ven Nuno!

¡Que como tú no hay ninguno!

Ven, virgen pura y bendita, ven y lucha junto a mí,

que me siento débil y frágil...

Por favor...

¡Salgan de aquí! ¡Vamos! ¡Váyanse de aquí!

¡Basta! ¡Basta!

Vámonos.

¡Vámonos!

¡Un hombre así mató a mi hermano!

Casi me mata a mí.

Y este nos matará a los dos. Vámonos.

Cúbreme con tus brazos

altísimos y poderosos.

Purifica mi mente, corazón, cuerpo, alma y espíritu.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad

en la Tierra como en el Cielo.

Nada mal.

Creo que hoy es la mejor demostración posible

de que nada ni nadie puede frenar a Porto da Lúa.

No.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo.

¿De verdad no tiene nada mejor que hacer?

Ensuciaste el alma de este pueblo.

Lo llenaste de basura.

¿Por qué no dejan que la gente se divierta? No...

¡Que la sangre de estos 100 corderos inocentes

te purifique!

¡Váyanse! ¡Largo de aquí!

-¿Qué pasa? ¿Qué? -¡Largo de aquí!

¡Blasfema! ¡Blasfema!

-¡Blasfema! -¡Ya verás!

¡Te destruiré!

¡Fuera de nuestro pueblo! ¡Fuera!

¡Maldito desgraciado!

Señor Dios, uno y trino, junto con María

reinad sobre mí y los míos...

¡Nuno, ven aquí!

¡Nuno, ven aquí!

Mira lo que tengo para ti.

¡Nuno!

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