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- Hola, ¿quieres comer algo? - Ahora voy.
¿Qué te pasa? No hablamos en toda la mañana.
Que podías ser el dueño del arrecife, de toda la isla.
Te ayudé a recuperar el tridente, ¿y qué haces tú?
- Lo vuelves a dejar en la cueva. - Porque es peligroso.
- Viste lo que le hizo a Lyla. - Pero porque intentó quitártelo.
No quieren que lo tengas.
Y te repito, ¿qué has hecho tú? Someterte y hacer lo que ellas quieren.
No importa, olvídalo.
¿Por qué les haces caso? Sabes que no son de fiar.
- Quítate de en medio. - Oye, te digo que se ríen de ti.
Y yo te digo a ti que me dejes.
- ¡Te están utilizando! - ¡Los dos!
¿Qué pasa aquí?
Me he tropezado.
¿Cam?
Y yo.
A lo mejor la sala de castigo mejorará vuestro equilibrio.
Id a comer y las manitas quietas.
Sí, señorita.
Vamos a hablar.
- Me imagino que se trata del tridente. - No es nada, lo arreglaré.
Mira, no todos apoyarán tu decisión de devolver el tridente,
pero hiciste lo correcto. No debió ser fácil.
- No tenía alternativa. - Pero era necesario.
Lo devolviste y nosotras te lo agradecemos.
Desde que pasó todo esto,
desde que te caíste en el Estanque de Luna nada ha sido fácil para ti, ¿verdad?
No.
Es como tener cada pie en un mundo.
Uno aquí en tierra y el otro en el mar.
Créeme, te entiendo.
Las chicas tampoco lo tienen fácil.
Les doy clases en mi casa. ¿Por qué no vienes a la de mañana?
Ahora que el tridente está seguro,
traeremos a Zac aquí la próxima luna llena y todo se arreglará.
¿Eso es lo único? ¿En serio?
Así consiguió sus poderes y así se los quitaremos.
- Me parece que eso tiene lógica. - Volverá a ser un chico normal.
Aquata y el grupo podrán regresar por fin y todo volverá a ser como antes.
Sigue soñando, Sirena.
¿De verdad piensas que está dispuesto a tanto?
- ¿Qué os pasa a ti y a Zac? - Nada.
Eso me ha dicho Zac, pero a él tampoco le he creído.
Eres muy desconfiada, Evie. No está bien ser tan suspicaz.
- Ni pegarte con tu mejor amigo. - Nadie se ha pegado con nadie.
Vale.
- Fue un desacuerdo. - ¿Sobre qué?
Oye, sois amigos de toda la vida.
¿Qué puede haber hecho para enfadarte tanto?
- No lo sé. Pregúntaselo a él. - No querrá hablar conmigo de esto.
Ni yo tampoco.
- Hola, Rita. Ya lo hemos preparado todo. - Estupendo.
- Tenemos una visita. - ¿Qué?
- Pasa. - ¡Zac!
- ¿Qué hace este aquí? - Zac ha venido porque lo invité yo.
Vive entre dos mundos, lo cual le pone las cosas muy difíciles.
Quiere saber qué le pasó.
Pero las sirenas no saben demasiadas cosas sobre los tritones.
- ¿Por qué no? - Porque tenemos que huir de vosotros.
Unos tritones intentaron exterminarnos.
Cuenta la leyenda que así ha sido
desde la guerra que nos enfrentó hace tiempo.
Es verdad. "La guerra que nos enfrentó".
- "Hace tiempo". - No hace tanto tenía el tridente.
Lo ha devuelto. ¿Qué más quieres que haga?
Por tu culpa nuestro grupo se marchó de Mako.
Las sirenas no se atreven a vivir cerca de un tritón.
Pues yo no puedo mudarme.
No tienes que hacer eso. Solo tienes que dejar de ser un tritón.
Vuelve a tu mundo y nosotras volveremos al nuestro.
¿Cómo?
Puede que sea posible revertir la transformación.
Quizá si estás en el Estanque de Luna cuando haya luna llena,
se pueda revertir lo que te pasó.
Renuncié al tridente. No esperaba renunciar a mis poderes.
- ¡Lo sabía! - Nixie, estamos pidiéndole mucho.
- Los poderes no son suyos, ¿vale? - Son nuestros.
Los recibió por casualidad. No quiere hacer lo que le pedimos.
Al menos deja que se lo piense.
Eso, y de estar con nosotras para luego saber cómo atacarnos.
- Nixie, ya vale. - ¡Tenemos que hablar!
¿A ti qué te pasa?
A mí no me pasa nada. Es a ti a la que dejó inconsciente.
¿Ya no te acuerdas?
Sí que me acuerdo, pero también de que él me salvó.
- Y no tenía por qué hacerlo. - No tenía que haberte lanzado un rayo.
Ni convertirse en nuestro enemigo, pero lo hizo.
Ni tenía que devolver el tridente, pero lo hizo.
Ya, y puede recuperarlo en la próxima luna llena.
- No creo que lo haga. - ¿En qué te basas?
Ha dicho que no lo va a coger y me fío de él.
- Y yo también. - ¡Estáis chifladas!
Hoy ha venido. ¿Por qué lo haría si quisiera pelear?
Exacto.
- Aún puede enfrentarse a nosotras. - No lo hará. No es nuestro enemigo.
Ni tampoco amigo nuestro. No es de fiar.
Si queréis traicionar a las sirenas, allá vosotras, pero conmigo no contéis.
Nixie.
¡Nixie, no!
Lo siento mucho, Zac. Hablaremos con ella y lo comprenderá.
No lo hará.
Esto no ha sido buena idea. Será mejor que me vaya.
- Le agradezco lo que intentaba hacer. - Todavía es posible, podemos ayudarte.
- Déjelo. - Zac, por favor.
Qué poco os costó tener a Zac de vuestra parte.
- ¿Qué? - Hicisteis que renunciara al tridente.
Lo tenéis donde queríais.
Más vale que le hagáis sitio en ese estanque.
No aguantará mucho más aquí.
Se irá nadando.
- Como tú. - Despierta, Cam.
No queremos que viva en el estanque, ni que se parezca a nosotras.
- Por lo menos yo. - Ah, venga ya.
Os moríais por tenerlo con vosotras.
No queremos que esté con nosotras, sino aquí, contigo.
Que camine y que viva en tierra.
Así que...
Te encantaría que no fuera un tritón.
¡Vaya! ¡Las pillas rápido!
¿Qué piensan las otras? ¿Están de acuerdo?
Lo estarían si fueran razonables.
Por eso estamos aquí, ¿no?
Para volverlo normal y que el grupo pueda volver, pero le dan la bienvenida.
- Yo tampoco quiero que sea un tritón. - ¿Desde cuándo?
- No querías que devolviera el tridente. - Para que pudiera protegerse.
Antes era un buen amigo mío, ahora...
Quiero que todo vuelva a la normalidad, como eran antes de caer en ese estanque.
Me parece que queremos exactamente lo mismo.
Hola, Zac.
No necesito que me ayudéis, Lyla.
Hasta ahora he ido aprendiendo todo por mi cuenta.
- A usar mis poderes y... - No lo entiendes.
Ser un tritón no solo te da poderes. Hay mucho más.
¿Cómo te sientes cuando estás nadando?
- No lo sé. - Claro que sí, cuéntamelo.
Me siento bien. Me siento libre, completamente libre.
Sin deberes, ni padres...
- Solo estamos el océano y yo. - Exacto.
¿Alguna vez has dejado de nadar y te has quedado sumergido en el agua?
¿Has cerrado los ojos...
...y has sentido esa conexión?
No lo sé. Tal vez.
No lo has sentido.
Ven, te lo voy a enseñar.
- Ha sido impresionante. - Lo sé.
¿Y sabes lo mejor? A veces me dejan nadar con ellos.
- Lo haremos la próxima vez. - ¿En serio? ¿Nos dejarán acercarnos?
No somos extraños en el océano, somos parte de él.
Podemos sentir cosas como los susurros en las corrientes y las mareas
y escuchar a los seres marinos.
Podemos saber si un tiburón es amigable o no,
si un delfín está dispuesto a ayudarnos.
Nunca lo había visto así.
¿De verdad vuestro grupo se marchó por mí?
No fue nada personal, sino porque eres un tritón.
Sí, las sirenas los temen más que a nada en el océano.
¿Y hubo una guerra entre ambos?
El tridente que encontraste era el arma más poderosa de los tritones.
- Las sirenas estaban indefensas. - ¿Y cómo sobrevivieron?
Gracias a un tritón. Sabía que la guerra era un error,
así que cogió el tridente y lo ocultó donde nadie pudiera encontrarlo.
- Y yo lo cogí y lo usé contra vosotras. - Hasta que comprendiste lo que hacías.
- Y lo guardaste, igual que hizo él. - Eso hice.
Yo no pretendía provocar una guerra entre nosotros.
No estamos en guerra.
¡Nixie!
¡Espera!
¿Adónde has ido?
- Estás enfadada. - Bueno...
¿Y qué esperabas? Estáis cometiendo un gran error.
Sirena.
Tengo que cantar dos canciones más pero te prometo que luego hablamos, ¿vale?
- ¿Sabes dónde está Zac? - Ni idea. Pregúntale a la otra.
Suelen venir de tres en tres.
Sí, vale. Ahora lo llevo.
- Te está buscando David. - ¿David? Pero...
Que vayas, Carly. Deprisa.
- Es cierto que tienes cola. - ¿Y qué esperabas? ¿Una hélice?
Yo te cubro.
- ¿Qué hacíais vosotros dos ahí? - Si te lo contara, no me creerías.
No me hacía falta tu ayuda.
¿Cómo no voy a socorrer a un pececillo en apuros?
- Perdona, ¿quieres que te dé las gracias? - No estaría mal.
Gracias.
¿Estás bien? ¿Adónde vas?
A donde sea. Da igual. No te preocupes.
- Te acompaño. - No hace falta que me acompañes.
Vale.
¿No te importa que camine en tu misma dirección, no?
¿Sabes? Puedes fiarte de mí.
Tú y yo estamos en la misma onda.
¿Sabes qué? La primera vez que te vi, pensé que eras guapa.
- Sí, vale. Ya. - En serio.
¿Y ahora que me has visto con cola?
Lo sigo pensando.
Este no es mi mundo. Me arrepiento de haber venido.
Yo me alegro.
- Lo de antes, iba en serio. - ¿Qué?
Zac no pertenece a vuestro mundo.
Quiero que vuelva a ser normal, tanto como tú.
- ¿Y qué? - Que podemos trabajar juntos.
Para arreglarlo.
Piénsatelo.
¿Ya puedo volver a casa sin correr peligro o sigue ahí?
- Se ha ido a su casa. - Ya, hasta la próxima vez.
- ¿Qué ocurre? - Nada.
Que Lyla ha llevado a Zac a nuestro estanque.
- ¿Qué? - Tiene que conocer nuestro mundo.
Mientras tú te dedicabas a revelar nuestros secretos,
yo me he mojado en el café.
- Sí, ¿y me has ayudado? - No lo sabía, lo siento.
- ¿Estás bien? - Sí, bien.
No me enteré, Nixie.
Ojalá hubiera estado para ayudarte,
pero no me arrepiento de haber estado con Zac.
Es como nosotras.
Quiere aprender sobre el océano y cómo estamos unidas a él.
- Sí, para usarlo contra nosotras. - No, para ser uno más.
Espera, ¿uno más?
Quiero que entre en el grupo.
- ¿Qué? - ¡Lyla!
¿Me estas tomando el pelo?
Las sirenas y los tritones fueron aliados.
Sí, pero eso fue hace mil años...
Cuando un tritón guardó el tridente, igual que ha hecho Zac.
¿En serio?
¿Quieres que lo defendamos ante el Consejo de Sirenas?
- ¿Y cómo? Seguimos expulsadas. - Podemos intentarlo.
No van a fiarse de un tritón jamás.
Lo hicieron hace tiempo y lo volverán a hacer.
No hay por qué transformarlo en humano.
Puede seguir siendo un tritón y el grupo volverá a Mako.
- Nunca lo aceptarán, Lyla. - ¿Y por qué no?
Yo te lo voy a decir.
Porque estás pensando con el corazón en lugar de con la cabeza.
- No es cierto. - Sí, claro que es cierto.
- ¿Tú te estás escuchando? - Podemos conseguirlo.
Podemos hacer que salga bien.
- ¿Recuerdas lo que le dijiste a Rita? - ¿Que no había sido buena idea ir allí?
Te invitó de corazón.
Quiere ayudarte.
Eres bienvenido en su casa.
Sirena...
...tienes que elegir. - ¿Por qué?
Porque la idea de Lyla es una locura. No podemos permitirlo.
Hay que pararle los pies.
- Deberías empezar con la clase. - Prefiero esperar a que llegue Nixie.
Lo más seguro es que no venga.
Ya no quiere tomar parte en nuestra clase.
Cam.
¿Qué pasa?
Necesito saber si aún quieres unirte a mí para transformar a Zac.
Sí, desde luego. Quiero ayudarle, y también a vosotras.
¿Sabes? Te puedes fiar de mí.
Además, creo que formamos un gran equipo.
Vale, hagámoslo. Tú y yo.
- Ya nos veremos. - Genial.
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