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Necesitamos una nueva estrategia con Zac. Lanzarle energía no ha funcionado.
- Tenemos que hacernos amigas suyas. - Venga ya, ¿amigas? ¿En serio?
¿Y de qué nos servirá?
Pues así nos hablará de sus poderes
y luego le diremos que podemos ayudarle a perderlos.
- Pero si no sabemos hacerlo. - Ya, ¿y si no quiere ser amigo tuyo?
¿Cuántos amigos has hecho?
Y en el grupo tampoco te relacionabas. Ibas a tu aire.
Hay otros seres con los que relacionarse.
¿Sí? Hay delfines. ¿Te refieres a ellos?
- ¿Sabes hablar delfín? - ¿Y tú?
Has dicho algo sobre mí.
¿Crees que hacernos amigas de Zac funcionará?
Vale la pena intentarlo.
Es su hora de alimentarse, en la cafetería.
Bueno...
Supongo que tu afición al marisco tiene algo que ver con...
- Ya sabes, con que seas un pez. - Puede ser. ¿Quieres?
No. Voy a esperar mis tortitas. Gracias.
- Antes he ido a tu casa y no estabas. - Fui al arrecife.
Es increíble al amanecer. Deberías verlo.
Hay rayas durmiendo, tiburones, delfines. Es todo un mundo nuevo.
Tienes que venir conmigo.
- Se te olvida que no tengo cola de pez. - Puedes bucear.
- Venga, será genial. - Ya te diré algo.
¡Hola, hermano!
Llegas tarde.
- ¿Y qué pasa? Curras demasiado. - Y tú casi no trabajas.
Estaba liado.
Me he comprado una motora.
- ¡Es preciosa! - Sí, seguro que sí.
- ¿Y ya está? - Hola, David.
Hola, Sirena.
¿Esta es la chica de la que hablas siempre? ¿Eres Sirena?
- Sí. - Hola, soy Joe.
- Hola. - Su hermano.
Y por cierto, el hermano más guapo. Habla de ti a todas horas.
- Siéntate, te atiendo en un minuto. - Vale, gracias.
- ¿Y qué? ¿Le enseñas mi lancha? - No le interesaría.
Claro que sí. No tienes remedio con las chicas, tío.
Es el momento perfecto. Están más contentos cuando se alimentan.
No lo sé. Parecen ausentes.
- Hazme caso, será fácil. - No puedes plantarte delante de ellos.
Basta ya de normas de las gentes de tierra, por favor.
Yo las he estudiado durante mucho tiempo. El ritual es siempre igual.
Mírame.
Primero establecéis contacto visual. Luego, sonreís.
Les preguntáis cosas sobre su vida y habláis de algo que tengáis en común.
- Para entonces, Zac llegará a casa. - Por eso me voy a encargar yo.
Hola.
Te gustan las gambas, ¿eh? A mí también.
Hay cientos de especies de gambas diferentes.
Creo que las conozco todas. ¿Queréis oírlas?
En otro momento.
¿Te gustan los cangrejos? ¿Qué me dices?
Seguro que te gustan.
Sí.
- Prefiero las tortitas. - Vale.
No va a salir bien.
- Venga, demos una vuelta para probarla. - Estoy trabajando, Joe.
Pueden arreglárselas diez minutos sin ti. Anda, será divertido ir a alta mar.
- Tengo clientes esperando. - ¿Cómo Sirena?
Dile que se venga.
Seguro que la impresionas si ve que tu hermano tiene esa motora.
Te aseguro que no.
¿Por qué no tendrás novia?
Vale. Si no la invitas tú, lo haré yo.
Vale. Ya voy. Dame un segundo.
¿Has probado las langostas de la zona?
Son las mejores, las mejores que he probado.
Y he probado muchas.
¿Tú qué opinas? De de las langostas.
No de que haya comido tantas. Cientos.
No, déjalo.
Supongo...
Bueno, seamos amigos. ¡Tenemos tantas cosas en común!
Claro.
- Adiós. - Aquí tienes tu pedido.
Yo que tú lo guardaría ya. El marisco se pone malo enseguida.
Tienes razón.
- Perdona, tengo que irme. - Vale.
- Qué rara es. - Sí, pero es mona.
Bien hecho. Te ha ido genial.
- Deja que te eche una mano. - Creo que puedo.
No, en serio. No hay problema.
Me voy a dar un baño. Nos vemos luego.
Oye, yo estoy libre.
- Si aún te apetece hacer amigos... - No, qué asco.
No tienes por qué hacer esto. Puedo solo.
Me encanta ayudar. No vives lejos.
- ¿Sabes dónde vivo? - Claro.
¿Qué te parece? Es impresionante, ¿eh?
- Es igual que tu otra motora. - ¿Bromeas?
Tío, es mucho mejor.
Fíjate. Lleva integrado un GPS, más un buscador de peces.
Tío, esta maravilla hace de todo.
- Pasas mucho tiempo con Cam. - Es mi mejor amigo.
Estarás harto de él. ¿No quieres otros amigos?
- No, la verdad. - Yo sí.
Y seguro que tú también, pero no eres consciente.
No creo. Tengo muchos en el instituto.
Pero nosotras no vamos allí.
¿Por qué no? Vuestra tía es la directora.
- Sí, la tía Rita. No nos deja. - ¿Por qué?
Eso, Sirena. ¿Por qué?
Porque...
Vamos a otro. Pero puedes tener amigos de otro instituto, ¿no?
Supongo.
Bueno, hemos llegado. Así que...
Gracias.
Vale. Pues pasad.
El café se va a llenar. No puedo dejar sola a Carly mucho rato.
Hay algo ahí.
- ¿Qué es eso? - Será solo un delfín.
No se parece a ningún delfín que yo haya visto.
- Vamos tras él. - ¿Qué?
- Sí, vamos a verlo. - ¿Qué dices?
- Es ilegal, aparte de cruel. - ¿Y? ¿Quién lo va a contar?
Este lugar me gustó desde que lo vi por primera vez.
- Esta es la primera vez. - Claro. Me refiero al entrar...
A la primera impresión.
Me gusta tener mi espacio y ser independiente.
¿Por eso no vives con el grupo?
- ¿Qué? - Con tus padres.
¿Por eso no vives con ellos?
Ellos viven en la casa.
- Deberíamos buscar a Nixie. - Aún no.
- Pero le hemos dicho que... - Acabamos de llegar.
- ¿Qué es esto? - Trofeos deportivos.
Por ser bueno en cosas:
- Surf, natación, socorrismo... - Practicarás mucho.
Lo cierto es que ya no tanto.
- ¿Por qué no? - Ya soy mayor para esas cosas.
No sé cómo has podido dejarlo.
Si yo fuera tan buena como tú, lo echaría de menos.
Ahí está. Viene hacia nosotros.
¿Qué es eso?
Nunca he visto nada igual.
Te lo dije, tío, te dije que era algo raro.
¡Qué rápido se mueve! Eso no es un delfín.
- ¿Qué va a ser si no? - No lo sé, pero vamos a averiguarlo.
¿Has visto eso? ¿Has visto cómo ha dado la vuelta?
- Déjalo ya. - ¿Estás loco? Quiero saber qué es.
- Va hacia el canal. - Lo estás asustando, tío.
- No quiero perderlo ahora. - No hagas el loco. ¡Ya te has divertido!
- ¿Pescas mucho? - Con Cam de vez en cuando.
- ¿Adónde vais? - A la bahía.
¿Y a esa isla que está frente a la costa? ¿Cómo se llama?
- Mako. - Eso, Mako.
- ¿Habéis pescado allí? - No, no es buen sitio.
- A lo mejor es por el cebo. - Da igual cuál uses.
No sirve ninguno.
- Seguro que yo podría pescar algo. - ¿Por qué crees que se te daría mejor?
- El instinto. - ¿De repente eres una experta?
Puedo demostrarlo. Si quieres vamos algún día.
¿Para qué? He dejado de ir a pescar.
¿Igual que has dejado la natación y el surf?
¿Es que eres alérgico al agua o algo?
Es una broma.
¿Dónde se ha metido?
A mí me da lo mismo. Deja que me baje.
Bueno, ¿te quieres ir? Vale, pues bájate.
- ¡Está ahí debajo! ¡En el embarcadero! - Déjalo en paz ya, tío.
Vámonos, Nixie se preguntará dónde estamos.
Que hubiera venido con nosotras.
- ¡Vira la lancha y márchate de aquí! - ¿Estás loco?
- Yo no me voy a ningún sitio. - Tú sí que estás loco.
¿Qué pasa ahí fuera?
¡No seas bruto! ¡Lo estás asustando!
¿Qué pasa?
Que el idiota de mi hermano ha perseguido algo hasta el canal.
Está ahí abajo.
- ¿Qué es? - No lo sabemos.
Quizá un delfín. No estamos seguros.
Hola, Sirena. ¡Ven a verlo! Echa un vistazo.
Ignóralo, anda.
- Yo no lo veo. - Joe lo ha asustado con el barco.
- Ha estado siguiéndolo. - ¿Y por qué no se va?
A lo mejor está herido.
- Creo que he visto un delfín. - ¡No puede ser!
- Estoy segura de que sí. - Y yo. Parece una especie rara.
¡Ni hablar! ¡Es demasiado rápido!
- No se va. ¿Qué pasa si se acerca más? - Nixie no puede ser invisible siempre.
- Una de las dos debería quedarse aquí. - Vale. Me voy a ayudar a Nixie.
- ¿No puedes hacer que se vaya? - No quiere escucharme.
Sí, está ahí afuera.
Yo no he visto al delfín, pero sí otra persona.
Necesitamos a una patrulla.
¿Y cuánto tardarán?
¡Hay dos! ¡Dave! ¡Ahora son dos!
Fíjate. ¡Justo debajo!
Idiota. ¿Cómo puedo ser pariente suyo?
¡Salta! ¡O vas tú o voy yo!
Va a saltar.
- ¿No puedes detenerlo? - Lo he intentado.
¿Qué?
¿Qué es lo que pasa?
¡No puedo controlarlo!
¿Qué?
- No puedo pararla. - ¿Por qué no se para? ¿Qué pasa?
¿Quién sabe?
Despacio, despacio.
¡Chicos!
- ¿Oís eso? - ¿Qué?
Parecían delfines.
- Han debido de irse. - Tienes razón.
Vale.
Oye, se ha parado.
¿Qué os parece?
Invita la casa.
- Gracias. - ¿Qué celebramos?
Que mi hermano mayor pocas veces se lleva su merecido.
La policía le ha incautado la lancha. Eso le pasa por perseguir delfines.
Aunque sigo sin entender lo que le pasó a la motora.
- Estos barcos nuevos son pura tecnología. - Sí, cierto.
Pero sé lo que has hecho.
Yo no he hecho nada.
Has tenido que ser tú. Te he visto.
- ¡No sé de qué me hablas! - Llamaste a la policía, ¿no?
Sí, cierto. Fui yo.
A la segunda ronda invita la casa también.
Gracias.
Si hubiera podido pasar más tiempo con Zac...
Estábamos conectando de verdad.
Nos habríamos hecho amigas suyas. Seguro. Lo sé.
- Sí, es culpa mía. - Dejémonos de hipótesis.
Lo principal es que te hemos sacado de allí sin que nadie viera nada.
Tienes razón.
- Gracias por salvarme. - No lo hicimos solas.
Zac usó sus poderes también.
Fue él quien empezó a hacerle eso a la lancha.
Es muy bonito que lo haya hecho para proteger a un delfín.
Pues suerte que no habla su idioma.
Si no sabría a quién ha salvado en realidad.
Sí. Ha sido muy astuto silbar como un delfín.
Al final, se ha creído que eras uno.
¿Y qué es lo que habéis dicho, por cierto?
- Mejor no te lo digo. - ¿Algo de mí otra vez?
Sí que lo era, ¿verdad?
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