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¡Socorro!
Salut, ça va?
No, no. No, gracias.
Yo soy... Gabrielle.
Bienvenido, Gabriel.
¡Qué bien!
Aquí te vamos a tratar con mucho respeto.
Somos una familia muy moderna, no juzgamos.
No, no, no, yo soy una chica.
Es "Gabrielle". Con dos eles y acabado en "e".
¡Ah!
Es que en la agencia nos dijeron "Gabriel".
Ah, ya. Bueno, me podéis llamar Gabi.
Tú eres Nico, ¿no?
Encantada.
Hola.
- Nada de compartir habitación. - No.
Bueno, pues vámonos. Tenemos el coche aquí al lado.
Ya verás cómo enseguida te adaptas.
Es un pueblo muy tranquilo.
Y en el colegio harás muchos amigos.
Estoy deseando empezar.
Oye, hablas muy bien español.
- Ojalá Nico hablara francés igual de bien. - Papá.
Pero es que mi abuela era de Segovia y todos los veranos...
La primera vez siempre impresiona.
Pero es una señora berlina.
Tenemos un coche normal, ¿eh?
Pero es que está en el taller.
C'est cool.
Es... diferente.
Es tan espacioso que sirve hasta para irse de acampada.
Metemos un colchón ahí y listo.
Pero lo desinfectamos después de cada servicio.
Mamá, mira la carretera.
¿Un servicio?
Un servicio es cuando transportamos...
Bueno, es que entiendo que te pueda dar un poco de mal rollo.
No, qué va.
Además, yo lo veo perfecto para ir a Ikea.
Creo que vas a encajar muy bien en esta familia.
Mamá...
Simpática, pero problemática.
Alegre, pero un poco nostálgica.
Buscando siempre el modo más mágico
de ser sencillamente infeliz.
Simpáticas, pero problemáticas.
Tan destructivas, pero tan cuánticas.
Buscando siempre el modo romántico...
Nada menos que tres generaciones de Mórtimer nos hemos criado aquí.
Gabi, bienvenida a nuestra maison.
Teníamos previsto que durmieras con Nico,
pero hemos pensado que duermas en el cuarto de estar.
¿Qué te parece?
Putain.
¿Qué ha dicho, hijo?
- Que le gusta mucho. - Ah. Es preciosa.
Y el sofá es comodísimo, ya verás.
A tu padre le encantaba.
Sí. Fíjate, le gustaba tanto que aquí dio su último suspiro.
¿Verdad que sí, papá?
En verano está aquí con nosotros,
pero en invierno él prefiere el panteón.
Ah, claro.
Tranquila, que de aquí no sale.
Genial.
Bueno... Es muy grande, ¿no?
Le está encantando.
¿Y estos trofeos? ¿Son tuyos, Nico?
No, son míos.
Primer premio a la mejor reconstrucción cadavérica
y tercer premio al mejor estilismo post mortem.
No hay otra igual en todo el valle.
Ah, pero espera, que no te hemos enseñado lo mejor.
Aquí tienes las mejores vistas.
¿Te apetece conocerlo?
¿Y no te da cosa estar rodeado de muertos todo el día?
¿Por qué?
A mí me tranquiliza.
Los muertos te escuchan y no te amargan la existencia.
Putain, pensaba que mi vida era una mierda,
pero ya veo que tú ganas.
Mira, Pol.
Esta es Gabi, la chica francesa de intercambio.
- ¿Ah, chica? - Chica, sí, sí.
Enchanté, mademoiselle.
Bueno, ¿qué tal en el mundo de los vivos?
¿Cómo va con el "páter"?
Bueno, sigue pensando que soy un crío.
No creen en mí.
¿Qué dices, hombre? Si tus padres te adoran.
Eh, Gabi, ¿me acercas un cepillo que hay ahí, por favor?
Deberías contarles lo que te pasa en el instituto.
Ni de coña. ¿Para que piensen que soy un pringado?
Pero entonces tendrás que plantarle cara a los que te hacen bullying.
¿Bullying?
¿A quién hacen bullying?
Eh... A un primo mío,
pero lejano.
Ah. Bueno, yo sé autodefensa femenina.
Si quieres, te puedo enseñar.
O no.
¿Qué estás haciendo?
¿Eres pintor?
No, soy marmolista. Restauro la piedra.
Sí, porque las lluvias y el viento la van erosionando
hasta que prácticamente se convierte en polvo,
como les pasa a nuestros huesos.
Qué trabajo tan animado.
Pues sí, mucho.
Cuidado con eso, no te manches.
Los cementerios esconden historias increíbles
que no salen en los libros. ¿No me crees?
Sí, sí. Historias como la de Beatriz Madoz.
Esa no te la he contado, ¿no, Nico?
Beatriz Madoz era una vecina rica del pueblo,
muy rica, tenía muchísimas joyas,
que aparentemente falleció de un paro cardíaco.
Lo terrible es que cuando la enterraron no estaba muerta,
sino en coma.
Cuentan que esa misma noche se empezaron a escuchar
unos gritos... desgarradores.
Gritos que provenían de su tumba recién sepultada.
¡Nadie me oye! ¡Necesito ayuda!
¡Socorro!
Cuando abrieron el ataúd, la tapa estaba llena de arañazos,
los dedos de Beatriz despellejados y su gesto
desfigurado por el terror.
Y dicen que desde entonces, en las noches de luna llena,
los árboles del cementerio se agitan extrañamente sin que haya viento
y que, en más de una ocasión, hay varias personas que han sentido
como una presencia extraña las seguía.
Era Beatriz,
que, entre susurros, les pedía: "Por favor, que alguien me ayude.
He sido asesinada".
Parecías un tío listo, ¿y resulta que crees en fantasmas?
Perdona, pero existen cientos de fenómenos que no podemos explicar
porque nuestra mente es demasiado limitada.
Ah, claro, si crees que los muertos pueden hablarte, desde luego.
Mira, los muertos hablan tanto como los vivos.
Me encanta que hayáis conectado tan bien.
Es increíble,
no entiendo por qué les ha dado a todos por incinerarse.
Porque es más barato.
A ver si te gusta, Gabi.
Riñones al jerez.
Es típico español.
Ya, pero es que llevamos
el doble de incineraciones que el año pasado.
¿A ti te parece normal?
No.
Cariño, piensa en positivo. Así amortizamos el crematorio.
Recuerda lo caro que fue reconstruir el cráneo de don Alfredo.
- No tenía ni ojos. - Ya.
Tu plato.
Pero es que la familia se empeñó y...
Bueno, igual podríamos hablar de otro tema.
Mañana vas al instituto.
Estarás deseando conocer a los amigos de Nico.
¡Gabi, Gabi, cuidado! ¡Cuidado!
Quoi?
Nada. No, nada, nada.
Oye, ¿voy bien? No quiero parecer una cutre delante de tus amigos.
Hola, Raquel.
Mira el tonto del culo este.
¡Zombie!
¡Eh! Attention là!
¿Qué dice esta?
No te entiendo, tía.
No hay nada como viajar para darse cuenta
de que gilipollas hay en todas partes.
Bonjour. Écoutez-moi.
Quiero presentaros a la nueva alumna de intercambio.
Se llama Gabi y viene de Toulouse.
Espero que la acojáis con el cariño que se merece.
Hola, encantada.
Público difícil.
Y, para ir entrando en materia, me vais a convertir estas frases
en passé composé utilizando el verbo avoir.
Vous avez une demi heure.
Pues así todos los días.
Ese es Marc.
Solo piensa en el skate.
Está enfadado con el mundo y, bueno, pues lo paga con los demás.
¿Sabías que su tía murió atropellada por una vaca?
La familia quiso enterrarla con su vestido favorito,
pero mi madre la sorprendió
con unos volantes púrpura que hacían juego con su pelo.
Un éxito.
Sofía.
Grafitera, adicta a las bebidas energéticas. Sin filtros.
El año pasado incineramos a su abuelo.
Se les olvidó decirnos que tenía un marcapasos
y por poco hace estallar el crematorio por los aires.
¿Y la otra?
Ella es Raquel.
Antes éramos amigos.
¿Y qué pasó?
Se empezó a distanciar.
Desde que se junta con ellos, no la reconozco.
A su tío abuelo lo mataron unas abejas.
Mi madre tuvo que reconstruirle toda la cara.
Así es como ganó el primer premio.
Y estos tres son los que me amargan la existencia.
Temblando estoy.
¿Y qué iba a hacer? Se estaban metiendo contigo.
En este colegio es mejor pasar desapercibido, hazme caso.
Por supuesto que estamos hablando del mejor descanso para su familiar.
Ni qué decir tiene que esta es una decisión
que les corresponde tomar a ustedes.
Yo solamente estoy aquí para asesorarles.
- ¿Y ese quién es? - Antón, el ayudante de mi padre.
Un triste.
Hombre, trabajando aquí...
La diferencia es notable.
A ver, esto no se lo debería decir yo,
pero les recomendaría sin lugar a dudas la cremación.
Pero, como ya hemos hablado,
esta es una decisión que obviamente tienen que tomar ustedes.
Les acompaño.
- Buenos días. - Hola.
¿Quieres ver un cadáver?
Prefiero merendar.
¿Adónde vas?
¿Qué hacéis aquí?
¿Cuántas veces te he dicho que no quiero que te acerques a esta sala
mientras preparo los cuerpos?
Pero si estoy harto de verlos en el velatorio.
Adecuadamente preparados, Nico, pero no así.
La señora Navarro merece un respeto.
Pues Pol dice que esta sociedad estaría menos infantilizada
si mirara de frente a la muerte.
Ya estamos con Pol. Pol, Pol, Pol, Pol, Pol.
Que no, Nico, que no.
Que aún es muy pronto, que eres muy pequeño.
Que yo no soy pequeño.
Si todavía lloras con el final de "Frozen".
¿Yo?
Yo también.
Que no quieras crecer tan rápido. Venga, hala, a jugar.
En las noches de luna llena,
los árboles del cementerio se agitan extrañamente sin que hay viento
y se pueden escuchar los susurros de Beatriz.
Nico, ayúdame.
Ayúdame.
Mira, los muertos están en una dimensión muy próxima a la nuestra,
pero no pueden continuar su viaje porque tienen cosas pendientes.
¿Y qué muerto no deja cosas pendientes?
Si lo bueno de morirte es que puedes pasar de todo.
Vale, ya veo que no te importa.
Ay, que sí.
Es aquí.
¿Y qué se supone que tenemos que hacer ahora?
¿Preguntar a la güija?
¿Repetir su nombre tres veces delante de un espejo?
Esperar.
Y apaga la linterna.
He leído que es más fácil si dejamos la mente en blanco
para estimular la percepción de realidades no ordinarias.
Okey dokey.
Mira, cierra los ojos.
Espera.
Espera. Noto...
Noto una especie de energía.
Sí, sí, sí. Yo también.
Es...
Es como un sutil resplandor.
Sí, sí, sí.
- ¿Tú también lo notas? - Sí.
"Es mi linterna".
¿Qué pasa?
¿Que qué pasa?
Que te lo estás pasando bomba, ¿no?
Me apunté a este intercambio pensando que podía hacer amigos,
pero ya veo que no.
- Y somos amigos. - No, tú no eres mi amiga.
Tú eres como los demás, solo quieres reírte de mí.
Perdona, no... no quería decir eso. Lo siento.
¿Qué?
¡Asesinos! ¡Asesinos!
Ayudadme, ayudadme.
¡Socorro!
¡Silencio!
¡Asesinos!
¿Quién es?
Beatriz Madoz.
Está tratando de contactar.
Ah, no. Es solo Serafín.
Es el vagabundo del pueblo.
Es inofensivo.
¿Vamos?
Sí, mejor. Sí.
Vale, era Serafín, pero, ¿y los árboles que se movían solos qué?
- El viento. - Ya, un viento que no suena.
Sí, era por efecto del cambio climático.
Sí, claro, eso es supercientífico.
¿Y los susurros qué?
Supongo que fuimos víctimas de la autosugestión.
Que no,
que es que los dos a la vez es imposible.
Seguro que fue el espíritu del que nos habló Pol.
Mira, Nico, que los espíritus no existen.
Pero mi madre sí.
Y tengo que contestar
para que podamos seguir fingiendo que todo está bien.
Ya, claro, como tu habitación, ¿no?
Buenas noches.
Vale, pues buenas noches.
A ver, chicos, hoy no he venido a vacunaros
y no he venido a haceros ninguna receta.
Hoy he venido a hablaros de salud mental.
Salud mental es el bienestar psicológico y emocional
que tiene cada persona, cada ser humano.
Si ese bienestar falla,
decimos que tenemos una mala salud mental.
Son cinco señales verdes señalando cinco tumbas.
¿Y eso qué significa?
Es un código.
Claro, de la muerta.
Seguro que esas señales conducen a algún sitio, pero no sé cuál.
Vamos a ver, si tú fueras un muerto que intenta resolver su caso,
¿no tratarías de comunicarte de una forma más sencilla?
Pues resulta que tengo pruebas.
Hice una foto con el móvil.
- ¿En serio? - Sí.
Mira.
Yo no veo ninguna señal.
¿Cómo que no?
¡Ostras!
Nico, por favor.
Perdón.
Te juro que estaban ahí cuando les hice la foto.
Eran impresionantes.
Esto sí que es impresionante.
Mira.
¿Qué tenéis ahí, zombies?
Dámelo.
Que me lo des, putain.
¡Olé!
¿Os suena? ¡Oye, por favor!
Chicos, un poco de respeto.
También huele a cadáver que flipas.
Oye, por favor.
¡ "Oye, pir fivir"!
Pensaba que era maricón
y ahora resulta que le ponen las gabachas.
Solo sabe llorar.
Como cuando le metimos en el contenedor de basura.
Oye, ¿le queréis dejar en paz?
Anda,
ahora también le defienden las tías.
Claro.
Si es que es un puto freak, como el resto de su familia.
¡Te odio, te odio!
¡Te odio, te odio, te odio!
¿Por qué? ¿Por qué eres así?
Vale, vale, vale.
Nico, Nico, Nico, tranquilo.
¿Estás bien?
¡Nico, que sea la última vez! ¿Me oyes?
¡La última que nos llaman del cole!
¿No te das cuenta de que puedes terminar expulsado?
¿No dices que eres tan mayor? ¡Pues sé responsable!
¡Qué vergüenza, por favor! ¡Delante de la doctora Dávila!
¿Pero cómo has podido pegarle a tu mejor amiga?
Bueno, eso de mejor amiga...
- ¿Es así como te hemos educado? - Que yo sepa, no.
No, pero es que no fui yo quien empezó.
- Además, que no es mi culpa. - Ah, ¿que no es tu culpa?
¿De quién es la culpa? ¿Mía?
- A lo mejor es mía. - No, de cualquiera menos de él.
No, pero si me dejáis que os explique...
¿Pero es que siempre tiene que tener la última palabra?
¿Pero de verdad se cree que hay algo que justifique lo que ha hecho?
¡Es que no me estáis escuchando!
Se acabó.
Se acabó.
A partir de ahora te quedas sin teléfono móvil.
Y, por supuesto, estáis los dos castigados hasta nueva orden.
¿Ah, sí?
Sí.
O sí.
Oui, toi.
Ahora mismo hablo con tu madre.
¿Te han echado mucha bronca?
He podido convencerla para que no me mande de vuelta a casa.
Menos mal.
¡Pol!
Ojalá mi padre fuera como él.
Lo tienes idealizado.
Si fuera tu padre, le sacarías pegas igual.
Para nada.
Él nunca me juzga ni me grita,
me entiende de verdad.
Oye, ahora que lo pienso,
¿y por qué no le preguntas por el mapa?
Igual nos lo aclara.
Eh... Buena idea.
Pol, ¿te acuerdas de la mujer que enterraron viva?
Sí.
- Nos habló anoche. - A ver, no nos habló.
Bueno, lo hizo a su manera.
Mira.
Aún tengo que descifrarlo, ¿eh?
¿Pero crees que la mataron por dinero?
¿O es este cementerio, que están pasando cosas raras?
No, ¿sabes lo que yo creo?
Que estos símbolos son un mensaje en clave para dar con su asesino.
¿Pero no ves que estoy ocupado,
que ahora no tengo tiempo para atender tus chorradas de detective?
Esto es un cementerio, ¿eh? No es un patio de colegio.
Escúchame bien.
Como te vuelva a ver por aquí
haciéndonos perder el tiempo a los demás,
ten por seguro que se lo digo a tu padre, ¿eh?
¿Está claro?
Por favor, no digas nada.
Sí, es sin duda el maquillaje restaurador más adhesivo.
Es ideal para pieles en descomposición.
¿Ha sufrido saponificación?
Ya.
Come fruta.
Sí, es cierto que mitiga la putrefacción,
pero con los cuerpos sumergidos en agua no funciona igual,
porque la piel húmeda se despega del hueso muy fácilmente.
Y si además estamos hablando de cera cadavérica...
No, no funcionará.
Qué pena.
Anoche tuve una pesadilla.
No me extraña.
No, hablo en serio.
Nico...
Ayúdame.
Me desperté aquí.
Exactamente a las cinco de la mañana delante de ese reloj.
Creo que no lo pillo.
Pero si está clarísimo, era Beatriz dándome la clave.
La V invertida es un 5 en números romanos.
Vamos a ver.
Si cuentas cinco tumbas a partir de cada tumba
en la que veamos un cinco, todas conducen al mismo sitio:
el panteón de Manuela Duarte.
¿Manuela Duarte?
¿Y qué tiene que ver Manuela con Beatriz?
Eso es lo que tenemos que averiguar.
¿Averiguar qué?
Nada.
Ah, por cierto, he escrito a la doctora Dávila
para disculparme por vuestro comportamiento
y no me ha contestado.
Debe de estar indignadísima.
Seguro que este año no nos invita a su fiesta de Navidad. ¡Huy!
Pero bueno, este tío es idiota.
Tu amigo Pol, que se coge vacaciones.
Como si los demás no estuviéramos hartos de trabajar.
- ¿Y ahora qué? - No sé.
No, ni yo tampoco.
Hala, venga, a clase.
Oye, ¿crees que Pol se ha marchado porque está enfadado con nosotros?
Pues sí, se habrá ido por culpa de tu padre,
que lo tiene explotado.
Oye, un respeto, ¿eh?
Mi padre es el mejor empresario fúnebre de España.
Vale, vale.
¡Hombre, por favor!
Es aquí.
- Qué raro. - ¿El qué?
Ahí hay algo.
¿Qué haces?
¡Para!
Mira esto.
M.D.
¿M.D.?
¿De qué podrán ser esas iniciales?
Ah, vale, claro. Claro.
- Bueno, misterio resuelto. Vámonos. - No, espera.
Manuela Duarte murió en 1917.
La pulsera es demasiado nueva.
Merde! Tienes razón.
Esta noche.
Apesta a clase de gimnasia mezclado con menú de comedor.
Yo primero.
Tío, qué cringe.
- Pero si está igual que tu cuarto. - No.
No me gusta. Está oscuro y se oyen ruidos raros.
Es un panteón, ¿qué esperabas?
Aquí estoy yo.
- ¡Ay! ¡Ay! - ¿Qué? ¿Qué?
Ay, he pisado algo.
Una bolsa.
¡Cuidado!
¿Qué pasa?
Podría ser una bomba.
¿Para matar a quién?
Vale, ábrela.
Joyas.
Lo sabía, sabía que aquí había algo.
Es que seguro que lo guardó aquí Beatriz antes de que la asesinaran.
Tienes sangre.
¿Yo?
Pero... Pero si a mí no me sangra nada.
Porque no me sangra nada, ¿no?
¿Eh?
¿Qué pasa?
- Hay un muerto. - ¡Ya lo veo!
- Hay un muerto. - ¡Que ya lo veo!
- ¡No me grites! - ¡Si tú también me estás gritando!
¿Y qué hacemos?
No sé tú, pero yo correr.
Merde! Tenemos que llamar a la policía.
Ni de coña, mis padres me matan.
- ¿Pero qué dices? - Mira, se supone que estamos castigados.
Ya hemos infringido todas las normas. Todas, todas.
Pero, tío, que hemos visto un puto muerto.
No podemos hacer como si nada.
¿Por qué no? Esto es un cementerio, ¿no?
Pero tenía la cabeza destrozada. ¡Que lo han asesinado!
¿Pero se puede saber qué pasa?
¿Qué te has hecho en la mano?
Nada, un corte tonto con el material de disección.
¿No te suena ese ruido?
La furgoneta de Pol.
- A ver, ¿dónde está? - Ahí, detrás del altar.
Nico, aquí no hay nada.
¿Cómo que no hay nada?
No, no, no, te juro que estaba ahí.
Nico.
Que sí, de verdad, tenéis que creerme...
Dios mío.
¿Pero por qué habrán hecho algo tan macabro?
No lo sé, pero el Pol ese no le hace ningún bien.
Pero si se llevan fenomenal.
No sé qué problema tienes ahora con Pol.
Pues que se pasa el día con él en el cementerio, Marisa,
escuchando sus historias de fantasmas y sus chorradas.
Pero si no habla con nadie más, tiene problemas de carácter.
Por eso no tiene amigos. Es un niño difícil.
Y yo no sé qué va a ser de él. Habrá que buscar una solución.
Tu padre lo dice porque está cabreado,
no lo piensa de verdad.
Ya.
¿Quieres hablar?
No.
Nada, estoy bien, gracias.
Es que no lo entiendo. Alguien debió de mover el cadáver
y limpiar todo mientras volvíamos.
Pero, ¿por qué escribió lo de "inocentes"?
Igual disimula la sangre para que pareciera una broma.
¿Porque no crees que Marc y los demás...?
No.
Pues el que lo hizo debió de estar cerca.
¿Crees que nos vio?
Ha sido una noche de mierda.
Necesito descansar, ¿tú no?
Perdón.
Ha sido Pol.
Y lo sabes.
Nico.
Nico.
Vas a dormir para siempre.
¡Ayuda!
¿Qué tal?
Bien.
Oye, he estado pensando...
¿Te fijaste en la pintura del panteón?
¿Adónde quieres llegar, Gabi?
¿Sabes quién la usó el otro día?
Sí,
Pol y tropecientas mil personas más que compran en Leroy Merlin.
Y el ruido del tubo de escape es igual al de su furgoneta.
Es que estoy convencida de que fue Pol
quien mató a quien fuera esa persona.
Por eso se cabreó tanto cuando le contaste lo del mapa.
Se inventó la coartada de las vacaciones.
Además, que no han denunciado ninguna desaparición.
¿Y tú? ¿A que no has localizado a Pol?
Pues no, tiene el móvil apagado.
¿Lo ves?
Esta mañana temprano he ido a la caseta del enterrador
y tampoco faltaba la llave de ningún panteón.
A lo mejor alguien que tuviera acceso al recinto
podría haberla cogido prestada,
haber hecho una copia y haberla devuelto.
No, es que es demasiado complicado.
Otra vez. Es que estoy hasta las narices. Todos los días igual.
¿Qué pasa? ¿Qué pone?
¿Cómo que Beatriz Madoz?
No puede ser.
¿Le has contado a alguien lo de Beatriz?
- Sí, claro, a mi club de fans. - Sí, pues solo lo sabes tú.
- Y Pol. - No, él jamás haría eso.
Pues entonces...
nos están vigilando.
¿Crees que deberíamos dejarlo?
No sé, eso es lo que quieren, ¿no?
¿Y ese coche?
No sé, vámonos.
- ¿Pero quién es? - No sé, no lo he visto nunca.
- Ven, sígueme. - Voy.
Por aquí.
¿Qué quieres?
¿Pudiste verle la cara?
No, pero está claro que no les caemos muy bien.
Ya.
Buenas tardes, Mórtimers.
¿Adónde vais?
Si no te quitas de en medio, te voy a tener que atropellar.
Hostia, qué flipe. La gabacha dándonos órdenes.
No nos vamos a ir de aquí hasta que le pidáis perdón a Raquel.
Ya te pedí perdón delante de tus padres y de la directora.
Ya, puto friki, pero no delante de nosotros.
La que le tendría que pedir perdón aquí es ella,
por ser tan mala amiga.
Cierra la boca y arrodillaos, que no tenemos todo el día.
Arrête. No me gusta que me graben.
Te jodes.
Vamos.
No, sujétamela.
¿Pero tú eres imbécil?
Vale, vale, vale.
¿Ya nos vas a dejar en paz?
¿Alguno más?
¡Corred!
¡Corred, corred, corred!
¡Vamos, Gabi! ¡Vamos, vamos, vamos!
¡Raquel, ven, agárrate aquí!
¡Agárrate! ¡Corre, corre!
Gracias.
¿Qué coño ha sido eso?
Técnicamente podríamos decir que Nico te acaba de salvar la vida.
¿Pero por qué la han tomado con nosotros?
Mira, no lo sé, pero como pille al hijo de puta
que me ha jodido el rodamiento, lo reviento.
¿Y a vosotros qué os pasa?
Nada.
- ¿Cómo que no? Os habéis mirado. - Qué va.
Aunque podríamos.
- Que sí. Total, ya... - Que no, que va a ser peor.
Vamos, ¿ya estáis largando? ¿Qué mierda os pasa?
No me cuadra.
¿Y por qué no habéis ido a la policía?
¿Para denunciar qué?
No sabemos quién es el muerto ni dónde está el cadáver.
Vale, pero antes habéis hablado de unas joyas, ¿no?
¿Dónde están?
Han desaparecido.
Lo único que tenemos es esta pulsera.
No me lo puedo creer.
¿Nos persiguen por esta mierda?
Por esto.
Y porque se creen que sabemos más de lo que sabemos.
Y ahora vosotros también.
¿Qué dices?
¿Así que ahora, por vuestra culpa,
nos van a acosar unos zumbados 24/7 o qué?
Ya ves, ironías de la vida.
Gracias, imbéciles.
¿Y ahora qué se supone que vamos a hacer?
Vosotros, no sé;
nosotros, seguir investigando.
¿Pero quién os creéis que sois? ¿El puto FBI?
De momento, hemos quedado esta noche en el cementerio
para ir al taller de Pol.
Quién quiera venir, que venga.
Y, quién se cague en los pantalones, que se quede en su casita.
¿Vas a seguir sin hablarme toda la noche?
Habría estado bien que me lo consultaras.
Me habrías dicho que no.
Lógico, porque no quiero que vengan a mi casa.
¿A tu casa?
- Pero si esto es un cementerio. - No, es mi casa.
Lo que tú quieras decir.
De todas formas, no creo que vengan.
¿No ves que son medio tontos
y solo disfrutan metiéndose con los demás?
Hola, chicos.
¿Esto es el panteón?
Pues qué guapo, ¿no?
Es el taller de Pol.
Es sospechoso, ¿no?
No, habla por ti.
Para mí sigue siendo inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Y esta noche lo vamos a comprobar.
Anda, quita, puto inútil, que nos estamos empapando.
Sin insultar, ¿eh?
¿Se cree que va a abrir la puerta con una tarjeta? No.
¿Eh?
Es para lo único que uso el carnet de la biblioteca.
Se nota. Vamos.
Tira.
¿Y qué se supone que estamos buscando?
Indicios, joyas, un cadáver... Lo típico.
Es una sierra para cortar piedra.
La necesita para su trabajo, no significa nada.
Ya, claro.
Un poco morboso, ¿no?
¿Morboso? ¿Qué morboso?
Bueno, Stephen King,
uno de los mejores escritores del siglo XX.
Eso no convierte a nadie en un asesino.
Pero esto sí. ¡Bingo!
Buah, en "Crímenes reales" vi como un tío mató a su amigo
y con una radial como esa
le cortó la cabeza y las piernas a la altura de las rodillas
para que cupiera en uno como este.
Qué horror. Yo no quiero ver ningún cadáver, ¿eh?
¿Y entonces a qué hemos venido aquí, lista?
Bueno, tranquilos, seguro que no hay nadie dentro.
- Venga, ábrela. - Ni de coña.
Y si estás tan seguro, ¿por qué no lo abres tú?
¿Yo?
Claro.
A nosotros nos puede generar un trauma,
pero tú ves muertos a diario, ¿no?
Bueno, pero arreglados y con una luz favorecedora,
no troceados como un pollo.
Tu decías que no había nadie dentro, ¿no, Mórtimer? Pues tira.
- Vamos. - Venga.
Venga.
Aquí no hay nada, no hay nada.
Pues qué bajón.
Dios mío, ¿qué han hecho contigo tus padres?
Bueno, la señora Guevara murió esta semana, ¿verdad?
Sí, sí, era mi vecina.
Siempre nos regalaba tomates de su huerto. ¿Por?
Porque está en la lista.
Ese es el cuaderno de Pol.
¿Y eso qué significa?
¿Pues tú qué crees?
Que seguro que se le ha cargado como al resto.
- ¿En serio? - Que no,
que seguro que es la lista de encargos de lápidas.
No está la señora Navarro.
Que te digo que Pol no es un asesino.
No, un asesino no, pero un mentiroso sí.
¿Por qué?
Porque no se llama como dice.
No puede ser.
Luis Ochoa.
Por eso no encontré nada en Internet.
Tiene una identidad falsa.
"Luis Ochoa,
acusado por el homicidio de un camarero en Tarragona,
pero, tras una breve estancia en la cárcel,
el juez tuvo que decretar su puesta en libertad por falta de pruebas."
Casi todos los nombres del cuaderno de Pol
son mujeres de setenta años forradas y sin hijos.
¿Casualidad?
Pues no lo creo.
Hemos visto un cadáver, casi morimos atropellados
y acabas de descubrir que tu único amigo
es un farsante ex convicto con instinto asesino.
Para ser martes, no está mal.
Buah, y el martes también es el día de las collejas.
Ya, hay cosas que nunca cambian.
¡Pero bueno!
Mira quién está aquí.
Mórtimer.
Tira.
¿Qué haces?
¿Eh?
Que os estábamos buscando.
¿Ah, sí?
- ¿Hay novedades? - ¿Más amenazas?
¿Más restos humanos sin identificar?
¿Más pistas sobre mi pobre vecina?
Algo, lo que sea.
Siento amargaros el día, pero no ha habido más crímenes.
Joder.
Bueno. Bueno, pero os mantendremos informados.
- Más os vale. - Sí, sí.
Venga, vamos.
Gracias, Nico.
Esperadme.
Me pasa como con los policías,
me dan más miedo cuando son amables.
¿A ti no?
Bueno, a mí me ha gustado.
Es curioso, pero, desde que estoy aquí,
rodeada de muertos, tengo más ganas de vivir que nunca.
Lo que no sé es por qué la gente pasa su vida
intentando ser más guay que los demás.
Si al final todos vamos a acabar siendo lo mismo.
¿A ti te da miedo morir?
¿Tú qué crees? Solo tengo a mi madre.
Y ella solo me tiene a mí.
Bueno, pero eso es porque ves la muerte
como una pérdida, no como un proceso.
Huy, sí, muy bonito el mensaje,
pero cuanto más tarde, mejor.
¿Y a ti?
¿No hay nada que te preocupe de la muerte?
Palmarla sin haber hecho nada de lo que quiero.
Tranquilo, aún tienes tiempo de poder cagarla.
Es que creo que en la vida hay gente que flota siempre
y otra que, por más que nade, es que se hunde sin remedio.
¿Y tú eres de los que...?
De los que se hunden sin remedio, por supuesto.
Qué drama Queen. Pero si es justo al contrario.
Por eso mismo te admiro tanto.
¿A mí?
¿Por qué? ¿Por ser un empollón sin vida social?
Eres un puto superviviente.
Buah, no sé si eso es bueno o malo.
¡Venga ya!
Cualquiera en tu situación estaría deprimido todo el día.
Hombre, gracias.
Y, sin embargo, no has perdido el sentido del humor
ni desconfías de la gente.
Estás abierto a cosas nuevas.
Bueno, me sacas de quicio con tus rollitos sobrenaturales,
pero, así en general,
me pareces un tío de puta madre.
Vales mucho más de lo que crees,
solo te falta creértelo.
¿Que te va como el culo? Pues a intentarlo otra vez.
Eso quedaría muy bonito en una taza de Mister Wonderful.
Va, allez!
Te estoy intentando animar. Pon un poquito de tu parte, ¿no?
Perdona.
Es que hay días que me levanto
y pienso, bueno, que, a pesar de mis rarezas, me soporto;
pero es que hay otros que me odio profundamente.
Estás hablando con alguien que llevó ortodoncia
y corsé Milwakee durante toda primaria.
Todos tenemos inseguridades.
La única manera de superarlas es aceptándolas, ¿entiendes?
Porque, si no, nunca vas a saber quién eres.
¿Qué pasa?
Es Beatriz.
Está tratando de contactar.
¡Joder!
¿Pero qué haces aquí?
Yo también me alegro de veros, ¿eh?
¿Qué tal?
Bien.
Pues... cuánto tiempo.
Ya, hacía mucho.
Yo he venido a traeros esto.
¿Has venido hasta aquí solo para devolvérmelo?
No, tampoco te flipes, ¿eh?
Creo que he descubierto algo del caso.
Mira,
¿ves la pulsera de tu dibujo? ¿No se parece muchísimo a esta?
Es igual.
Espera, ¿cómo se llama la doctora?
Doctora Dávila.
No, pero de nombre.
Mercedes.
Mercedes Dávila.
Una M y una D.
Todos los indicios apuntan en la misma dirección.
Pol elige a las ancianas que están forradas y les roba.
Luego esconde el botín en el panteón
y, gracias a las marcas fosforescentes,
sus cómplices llegan de noche.
Cogen las joyas y las revenden.
¿Qué cómplices?
No sé, es solo una hipótesis. Bueno, sigo.
Pero la doctora Dávila, que se preocupa por las ancianas,
investiga el asunto y encuentra el panteón.
Entonces, sorprende a Pol con las manos en la masa.
"Eh, ¿qué haces aquí?".
"¡Oh, no, Pol, te pillo con las manos en la masa!".
- "¡Oh, te voy a matar!". - "¡No, te voy a matar yo primero!".
Se enzarzan en una pelea...
y...
¡Flipas!
Y es ahí... cuando pierden la pulsera.
Por eso la doctora no contestó al mail de tu padre,
estaba...
Muerta.
¡Guau!
Eh... Sí, es que eso era de cajón. Os lo iba a decir yo esta mañana.
Ya, ya, seguro.
La doctora Dávila.
¡Qué fuerte!
A ver, es que, de verdad, no somos nada.
El otro día ahí dándonos la chapa y hoy... Lo que es la vida, ¿eh?
Una reflexión muy profunda por tu parte.
Gracias, man.
Un momento, ¿y su marido?
¿No ha denunciado su desaparición?
¿Pero que no te has enterado que hace meses lo echó de casa?
- ¿Qué dices? - Que se lió con el panadero.
A ver, por favor, ¿podemos centrarnos?
Lo importante ahora es salir ahí fuera y encontrar las pruebas.
¿Lo oís?
Seguro que el pobre perro lleva días sin comer.
Todas las sillas tiradas
y el buzón de la doctora Dávila a reventar,
mala señal.
Y la desbrozadora sin recoger,
como si no hubiera podido terminar sus planes.
Y las ventanas del garaje tapadas,
como si...
¿fuera fotofóbica?
¿Qué pasa? Mi primo lo es.
Le salen unos ranchones que flipas.
Pues voy.
¿Vas? ¿Cómo que vas? ¿Adónde vas?
Que no. Gabi, que meterse en una propiedad privada es delito.
¿Vienes o no?
Venga, tío, ve con ella.
Nosotros nos quedamos vigilando.
Venga, vale.
Mira, tira...
¡Espera, Gabi!
Si es que al final voy a acabar en la cárcel por tu culpa.
Qué exagerado.
Irás a un centro de menores.
¿En serio?
Pero no te preocupes,
la doctora ya no puede decir nada, la pobre.
Ven, no hay nadie.
¿Ves algo?
Unas zapatillas bastante molonas.
¿Y algo que nos sirva?
¿Qué hacéis aquí?
¿Prefieres que se lo pregunte a tu padre?
Eh... No. No. No, no.
Es que... Es que hemos venido a...
A devolverle esto. Sí.
Sí. Porque debió de perderlo...
En el instituto.
- En el... En el instituto. - Sí.
Porque es suyo, ¿no?
Sí.
Sí. Muchas gracias. Qué amables.
Por cierto, he leído el mensaje de tu padre.
Dile que no se preocupe por nada.
Yo, a vuestra edad, era igual que vosotros.
Es muy difícil luchar contra las hormonas, ¿verdad?
Pero qué maleducada soy. Por favor,
vamos a casa, que os invito a algo.
- No, es que... es que ya nos íbamos. - No.
Qué menos que agradeceros el detalle, ¿no?
- Es que nos están esperando. - Para cenar.
- ¿Cenar? - Sí, cenar.
- Para cenar. - ¿A las cinco?
Es que les estoy pegando las costumbres francesas.
Pues hablas muy bien español.
Bueno, es que mi abuela era de Segovia.
Buen cochinillo.
Bueno, nos vamos.
- Nos vamos, sí. - Sí. Adiós.
Chao.
¡Corre, corre, corre, corre!
¿Puedes hablar?
La doctora Dávila, ¿en serio?
Viva y asesina.
Entonces,
¿fue Pol quien descubrió que robaban a las viejas
y por eso se lo cargaron?
Claro, por eso tenía la lista en su cuaderno.
Lo estaba investigando.
¿Quieres decir que el cadáver que vimos Gabi y yo aquella noche
era el de Pol?
Lo siento.
Pero un médico no puede ir cargándose a gente por ahí.
Se supone que le pagan por hacer lo contrario, ¿no?
Pues el que ha escrito esto era un médico.
Y no parece que salve muchas vidas.
¿Sabíais que podemos echar la pota después de muertos?
¿De dónde la has sacado?
Pues de tu librería, friki. ¿De dónde va a ser?
- ¿Es que no respetas nada o qué? - ¿Qué de qué?
Oye, por favor, centrémonos.
Sabemos que es la doctora Dávila, pero no tenemos ninguna prueba.
Espera un momento.
El anónimo.
¿Qué anónimo?
Mirad.
¿Quién es Beatriz Madoz?
El espíritu que nos condujo a las joyas del panteón.
¿Cómo que un espíritu?
Nada, que nos amenazaron para que dejáramos de investigar.
Lo que está claro es que quien escribió eso es quien mató a Pol.
No, no, pero espera, esto no puede ser de la doctora.
¿Y por qué no?
Porque la letra de los médicos no se entiende
y esta se lee perfectamente.
Pues tendremos que comprobarlo.
Ya lo tengo. Necesitamos una receta suya.
Nico, ¿tu madre no tiene una de diazepam, prozac o citalopram?
¿Qué es eso?
¿A la tuya no se lo recetan?
- Ah, no, es que la mía bebe vino. - Ah.
- ¿Blanco? - No, tinto, tinto.
- Ah. - Un momento.
¿Adónde va?
¿Qué haces?
Eh... Venía... a por esto.
¿Formadores de ojos para cadáveres con pinchos de doble fijación?
Sí.
Cosas de Nico, ya sabes.
Bueno, chao.
¿Qué pensáis? ¿Creéis que se parecen?
A lo mejor la curva de la "D" un poquito.
Que no, que no, que no coinciden.
O sea, que la doctora no es la asesina.
¿Y es que cómo se supone que perdió la pulsera?
Pues igual no lo hizo sola, quizás lo escribió su cómplice.
¿Pero quién?
Pues alguien en quien confíe mucho.
Y que pueda entrar y salir del cementerio.
No. No, imposible,
porque la única persona que controla el acceso es mi padre.
¿Qué?
Mi padre es controlador, frío y distante,
pero, hombre, no es un asesino.
Ya, pero tiene un crematorio
para hacer desaparecer lo que le dé la gana.
Y mazo de panteones para esconder lo que quiera.
Pero bueno, ¿estáis de coña o qué?
Que no, que mi padre no es capaz de matar a nadie,
que lo conozco muy bien.
No te quise decir nada delante de los demás,
pero... tu padre tenía una herida en la mano la noche del asesinato.
Ya, ya lo vi.
Oye, pero que a lo mejor no tiene nada que ver.
¿Oyes algo?
No, no oigo nada.
No, Gabi. Gabi, para. Gabi, ¿qué haces?
Personalmente.
Sí, sí, todo va a salir perfecto.
Sí, sí, he seguido todas las instrucciones.
No, no, no, no, no, aquello... aquello fue un accidente.
Sí, sí, sí, por supuesto, lo tengo todo.
Evidentemente, las joyas también.
No, nada, me había parecido oír algo. Sí.
¡Madre mía, madre mía!
- Corre. ¿Qué hacemos? - No lo sé.
- ¿Qué hacemos? - Que no lo sé.
¡Perdón!
- ¡Cuidado, que vais como locos! - Perdón, perdón, perdón.
- Deja, deja, ya lo hago yo. - Vale.
- Venga, hasta ahora. - Chao.
¿Qué tal me quedan?
Estás preciosa.
Tu padre me los ha regalado por nuestro aniversario.
Felicidades.
Huy, las tres.
Ya llego tarde a recoger al nuevo marmolista.
Espera, voy contigo.
¿Qué pasa?
Nada.
¿Os acercamos a clase?
No, vamos en bici.
Id tirando vosotros.
Muy bien.
No tardéis.
¿Cómo puede el ser humano discernir entre el bien y el mal?
A lo largo de la historia nosotros hemos dialogado
sobre lo que creemos que es justo
y, desde luego, que faltar a clase sin justificación no lo es.
Por eso es importante que seamos fieles
a valores como la integridad, la justicia y la solidaridad.
- ¿Y estos? - ¿Dónde están?
No lo sé, ni puta idea.
¡Qué fuerte!
Tu madre es cómplice y encima se pone las joyas robadas.
Ya, ya lo he visto.
Bueno, busca por ahí.
Y ten cuidado, no tires nada.
Putain, eres igual que mi madre. ¿Por qué voy a tirar nada?
Todo en orden.
Además ha buscado un sustituto para Pol,
como si estuviese seguro de que no va a volver.
Ya.
La misma lista que tenía Pol.
Todos incinerados.
¿No te parece raro?
¿Me has oído?
¿Has encontrado algo?
Lo sabía. La letra no coincide, él no podía ser.
Los pendientes los ha comprado.
Pero...
si no es tu padre el malo,
¿quién es?
¡Cuidado, que vais como locos!
Perdona.
Ha sido Antón.
Chicos listos.
Venga, dadme ese papel.
No.
Por las malas va a ser peor.
¿En serio? ¿Queréis jugar? Muy bien.
Pues vamos a jugar, ¿eh? ¡Vamos a jugar!
¡Cógelo!
¿Buscáis esto?
Deberíais haber ido al colegio
en vez de meteros... ¡donde no os llaman!
¡Abrid la puerta, vamos!
¡Vete o llamamos a la policía!
¡Que abráis os digo!
¡Vete!
Muy bien,
de acuerdo.
Muy bien.
¡Corre, corre!
¡Ayúdame!
- ¡Ven aquí! ¡Ven aquí! - ¡Suéltala!
¡Dame ese papel!
¡Suéltala! ¡Que la sueltes!
¡Dámelo!
¡Dámelo!
¡Suéltala! ¡Quita! ¡Quita!
Vale, vale, vale, vale. Vale.
Vamos a tranquilizarnos un poco. ¿Os parece?
Eres un asesino.
¿Qué? No, no, no, yo no he matado a nadie.
¡Mentiroso! Vimos como le destrozaste la cabeza a Pol,
por eso nos amenazasteis.
¿A Pol?
Qué va, qué va, qué va. Era un vagabundo.
Es verdad, nos sorprendió cuando fuimos a por las joyas,
pero yo no he matado a nadie.
¿Un vagabundo?
¿Serafín?
Pues si no lo mataste tú, ¿quién lo hizo?
¿Fue la doctora?
Estáis compinchados, ¿no?
¿Y entonces, Pol, qué habéis hecho con él?
¡Contesta o te disecciono!
¡Lo mismo que os voy a hacer a vosotros!
Nico.
¿Qué está pasando aquí?
Menos mal que han venido, creí que me iban a matar.
- No, no, no. - ¡El que quería matarnos era él!
¿Qué? ¡No, no, no, no, no!
Yo solo les dije que tenían que ir al colegio y se volvieron locos.
¡No, no, no, no le hagáis caso!
¡Ha matado a Serafín y es posible que también a Pol!
Que sí.
¿Lo están oyendo?
Miren, yo no me quiero meter donde no me llaman, ¿eh?
Pero su hijo está perdiendo la noción de la realidad,
- eso es así. - No, no, no, papá, no le creas.
Pero, Nico, ¿de qué me estás hablando?
Que sí, que me lo ha contado el fantasma de Beatriz Madoz.
Ay, Dios mío.
Ya está bien, Nico. Ya está bien.
No quiero oír ni una palabra más. Baja eso.
Os estoy diciendo la verdad.
Baja eso.
Mamá.
Cariño, tu padre y yo pensamos que necesitas ayuda.
Os estáis equivocando,
pero la policía... se va a encargar.
Lo siento mucho, no...
no sé qué decir.
Ya.
Ah, por cierto, Antón, le presento a Javier, el nuevo marmolista.
Antón Bermejo.
- Encantado. - Sí.
Antón, lo siento mucho. No va a volver a pasar.
De hecho, vengo de hablar con la psicóloga del instituto. ¿Verdad?
Dice que tenemos que enseñarle técnicas
para que aprenda a manejar la frustración.
Ya, sí, seguro que es una fase.
Bueno,
pues esta sería la sala de tanatopraxia.
Están pinchadas.
Quel conne!
¿Y ahora qué hacemos?
¡Hostia!
Aquí no es.
¿Pero tú has conducido alguna vez o no?
- Claro. - Ah, vale, vale.
En el "Gran Turismo 7" siempre gano.
¿Cómo?
Cuidado, cuidado, cuidado. ¡Eh!
Perdón.
¿Es que adónde se supone que vamos?
- A la comisaría. - Pero que es para el otro lado.
Por favor, un poquito de positividad.
- Vale, me callo, me callo. - Sí, cállate, cállate.
Ay, madre mía, que lo tenemos detrás.
¿Sí?
Los críos saben quiénes somos.
Tienes que deshacerte de Pol y de todo lo demás
o tendremos problemas.
¿Saben lo de los viejos?
No lo sé, pero voy detrás de ellos.
Te juro que ahora no se me escapan.
Más te vale. No voy a dejar que esos niñatos me destrocen la vida.
Te tengo que dejar. Mantenme informada.
¡Ahora sí que os vais a enterar!
¡Ostras, ostras, ostras!
¡Coche, coche, coche, coche, coche!
¿Qué hago, Nico? No sé qué hacer.
De ahí nos movéis.
Paso a recogerte.
¿Los tienes?
Casi.
Nico.
Nico, ¿me oyes? ¿Estás bien?
Nico.
¡Nico!
¡Nico, despierta!
Lo siento.
Quel conne!
Qu'est-ce que j'ai fait?
Es increíble la cantidad de tacos que dices al día.
Estás vivo.
Bueno, he tenido días mejores, pero...
respiro.
Dios, no me lo puedo creer.
¡Ostras!
¿Hemos venido con él todo el rato?
No creo que se haya hecho mucho daño.
No tiene gracia.
Es un muerto para incinerar, no un paquete de Amazon.
Lo importante es que hemos despistado a los asesinos.
¡Escóndete!
¡Hostia! ¡Terrible!
Perdón. Perdón, perdón, perdón.
¡Vaya piñazo! ¿Pero estáis bien?
Sí. ¿Cómo nos habéis encontrado?
Pues siguiendo el aliento a Mórtimer.
No le hagas caso.
Tu madre me llamó preguntándome por vosotros.
Nos pidió que os buscáramos.
Tenemos novedades. Vais a flipar.
Montamos un sistema de vigilancia frente a la casa de la doctora.
Pensábamos que deberíamos llegar al friki de tu padre, pero no.
De pronto llegó un coche, el que nos persiguió.
De él se bajó el que trabaja en la funeraria.
Antón, ¿no?
Sí, el triste.
Le liaron por algo.
- ¡Coño! - ¡Vale ya!
Por lo que sea, él terminó cediendo y se piró.
Cogió una bolsa. No vimos lo que llevaba,
pero, en cuanto salió, se deshicieron de esto.
- Morfina. - ¿Y para qué la quieren?
Ayuda con el dolor. Pero si te pasas...
También encontramos esto,
una hoja de últimas voluntades firmada por la señora Peralta.
Adivinad a quién deja la mayor parte de sus bienes.
- A la doctora Dávila. - ¡Bingo!
Pues es peor todavía.
No roban a los muertos,
sino que los matan con morfina para robarles.
¿Eso le hicieron a la pobre señora Guevara?
Es increíble. Menudos cabrones.
¡Tenemos que ir a la policía a denunciar todo esto ahora mismo!
Sí.
Pero antes me voy a mear. Luego me hacéis un resumen, ¿vale?
¿Pero esta tía?
¿Cómo nadie se da cuenta de que matan
a esos ancianos con morfina?
Ella es médico, ¿no?
Puede decir que es una muerte natural
y nadie se lo va a poner en duda.
Claro.
Por eso necesitaba la ayuda del forense,
para convencer a las familias de que se incineren.
Y así no se puede hacer autopsia.
¿Y todo esto por unas joyas?
Joder con la médico de familia, ¿no?
No sabemos desde cuánto tiempo llevan haciéndolo.
Pues estas no las van a ver más.
Esta es la bolsa del panteón.
La escondieron en el jardín.
¡Niñatos de mierda!
Pero no contaban con nosotros.
Ahí están.
¡Corred! ¡Corred, corred, todos al coche!
¡Todos al coche! ¡Raquel!
Raquel, que nos vamos.
¡Ahí va, tú! ¿Y este tío?
Que es solo un muerto.
¿Te parece poco?
¡Eh! ¡Sal, sal, sal, sal, sal!
- ¡No puedo! - ¿Cómo que no puedes?
¡Las ruedas están atascadas!
Vamos.
¡Hostia!
¡Corre, corre, corre, que tiene una pistola!
¡Ha sacado la mano! ¡Que me está tocando! ¡Qué asco, por favor!
¡Sofía, te quieres callar!
¡Cuidado, cuidado, cuidado!
Vamos, acércate. No los pierdas.
- ¡Mételo para adentro! - ¡No, no, no!
¡Sofía, ya!
Sofía, cierra los ojos, ¿vale? ¡Pero cállate la boca!
¡Que te calles!
¿Pero quién conduce ese coche?
Una niña. Y lo hace mucho mejor que tú.
¡Sal del prado! ¡Sal del prado ya! ¡Sal del prado!
- ¡Ay, ay, ay! - ¡Dale, Gabi, dale!
¡Con todo, con todo!
¡Inútil!
¡Vamos, acércate!
¡Chicos, que están disparando!
¡Nos está disparando!
¡Vamos a morir!
¡Vamos a morir! ¡Vamos a morir!
¡Vamos a morir! ¡Vamos a morir!
¡Vamos a morir!
- ¡Vamos a morir! - ¡Claro que vamos a morir!
¿Cómo?
¡Pero no hoy!
¡Agarraos!
¡No te muevas tanto!
- ¡Corred! - ¡Corred! ¡Corred, corred!
¡Ay, madre! ¿Estás bien?
Sí, joder.
¡Al cementerio!
¡Allí no nos encontrarán!
- Tira, anda. ¡Tira! - Pero...
Nicolás Mórtimer y Gabrielle Barrois.
- ¿"Ba"... qué? - Baguá. Barrois, Barrois.
¿Gabriel es amigo de su hijo?
Amiga.
Es "Gabrielle", con dos eles y acabado en "e".
Qué poco mundo.
¡Aquí!
¡Eh, eh! ¡Por favor, para! ¡Por favor!
¿Habéis oído eso?
Es un cuervo, no te preocupes.
¿Y por qué no enciendes la linterna?
Porque no hace falta, me sé este cementerio de memoria.
Si nos separamos, será más difícil localizarnos.
¿Pero tú estás loco? Yo sola ni de coña.
Vale, tú conmigo, Sofía. Marc, con Gabi.
Sí, sí, justo lo que iba a decir.
Me lo estáis poniendo muy difícil, chicos.
Niños, solo quiero las joyas.
No os voy a hacer daño.
Sé dónde estáis.
Os huelo.
Nico, ¿dónde están los demás?
Mira, Sofía, tranquila, ¿vale? Que van a estar bien.
¡Corre, corre!
¿Dónde está la doctora?
¡Tengo que irme de aquí! ¡Me quiero ir a mi casa!
Sofía... Sofía, cállate ya, por favor, ¿eh?
Cállate la boca.
- Escucha, todo despejado. - Por aquí también.
Vale, chicos, ahora es muy importante que sigáis mis instrucciones.
- Muy importante. - Vale, vale. Sí, sí.
A la de tres, corremos todos para allá.
- Vale. - Una, dos...
- ¡Corred! - ¡Vamos, vamos, vamos!
Y tres.
Mira a quién tenemos aquí.
Nico.
Quietos parados ahí.
Quietos u os cambio la cara con la pala.
¿Me vas a dar la bolsa o me vas a obligar a dispararte?
¡Nico!
¡Nico, dale la bolsa de una vez!
No.
¿No?
¿Estás loco, Nico?
¡Quita, fuera!
¿Qué?
Cuidado...
Venga.
Venga, dispara.
Venga.
Soy un Mórtimer.
Los Mórtimer no le tenemos miedo a la muerte.
Tú lo has querido.
¡No!
¡Nico!
¡Nico!
Ya habías disparado la sexta bala.
¡Doctora psicópata!
¡Dame la bolsa!
¡Dámela!
¡Suelta la bolsa!
- ¡Suelta! - ¡No!
¡Alto a la Guardia Civil!
¡Tire la bolsa y suelte al niño! ¡Vamos!
Yo me piro...
Nico.
Antón, yo no tengo nada que ver con esto.
Ah, sí, claro. Sí.
Sebas, Marisa, él me obligó.
- ¿Qué? ¿Qué? No. - Me obligó.
¡No, no, de eso nada! ¡Ha sido ella,
que se quería cargar a los críos! Oiga.
Quítate de mi vista, anda.
¡Eh, chaval! Esto no va a quedar así, ¿eh?
Disfruta de la cárcel, campeón.
Si no llegas a avisar a la policía, no lo contamos.
Es lo mínimo que podía hacer.
Nico, siento haberme portado como una gilipollas este último año.
Necesitabas tener nuevos amigos, ¿no?
Eso me dijiste.
Yo solo quería ser tan guay como ellos
y para eso pensaba que no podía ser tu amiga.
Me equivoqué.
Siento haberte hecho daño.
No pasa nada.
¿Podrás perdonarme?
Eso es lo que hacen los buenos amigos, ¿no?
- ¡Nico! - ¡Raquel!
Han encontrado a Pol. En la casa de la doctora Dávila.
Está vivo.
No, no hay duda. Es Serafín, el mendigo del pueblo.
Proceda.
Un paciente masculino de 45 años aproximadamente.
Presenta un traumatismo en el hombro derecho. Impacto directo.
El paciente está consciente...
Cariño, tienes que hablar de todo lo que te pase.
No sabíamos nada de lo de Raquel.
He intentado contároslo muchas veces, pero como nunca me escucháis...
Además, no quería que supierais
que fuera también soy un niño difícil.
Vaya.
Hijo, que sea tu padre no significa que no pueda ser también un idiota.
No sé, a veces tengo la sensación
de que os gustaría que fuera de otra manera.
¿Pero qué dices, mi amor? Si eres maravilloso.
Para mí eres perfecto.
Nico, estamos muy orgullosos de ti,
aunque no te lo digamos,
pero... te prometo que a partir de ahora
voy a intentar hacerlo mucho mejor.
Ven aquí, anda.
¡Pol!
¡Huy! Ten cuidado, chaval, que todavía me estoy recuperando.
¿Cómo lo hiciste?
Pues... Antón, que me dio por muerto
y no le dio tiempo a pincharme la morfina, que si no...
Por cierto, ¿os habéis enterado?
Parece ser que la doctora Dávila
tiene una colección de víctimas a sus espaldas tremenda.
Y dicen que la primera fue su abuela.
¿Su abuela?
Beatriz Madoz.
Qué fuerte.
Bueno, pensábamos que estabas enfadado con nosotros.
Qué va, hombre.
Si aquel día reaccioné así, fue porque me dio miedo
que Antón os hiciera daño si seguíais investigando.
Gracias.
Bueno...
Pues nada, no os entretengo más,
que no quiero que pierdas el autobús.
Buen viaje.
Estarás contento,
has recuperado a tu amigo.
Ya.
Bueno, siento que el intercambio haya acabado así.
¿Así cómo? Es lo más emocionante que me ha pasado
después de que Bad Bunny me firmara una teta.
Mientes fatal.
Vale, no me firmó ninguna teta.
Pero...
te voy a echar mucho de menos.
Seguro que, cuando llegues a Francia con tus amigos,
te olvidarás de todo esto.
Tranquilo, no creo que me lo permita
el trastorno de estrés postraumático.
Bueno, pero la próxima vez que se me aparezca alguien en sueños,
estaré preparado.
Claro, claro.
Bueno...
Querido Mórtimer,
seremos amigos para siempre,
sobre todo ahora que ya no me da miedo
que mis átomos se fundan con el resto del universo.
Me has ayudado mucho,
aunque no lo creas.
¡Gabi!
Tenemos que irnos.
Te veo en Toulouse.
Très bien, bon voyage.
Gracias.
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