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No te olvides traer algo de pan.
La viuda Jeanne-Marie Herbin.
Primero grandes noticias:
No voy a estar sola para dárselas.
La muñeca parlante.
Esta muñeca, a la que tanto queréis, estará con nosotros.
En una noche así quería salir antes de las seis.
En administración salimos antes.
Mamá, quiero una radial.
Mamá, quiero una radial.
Calla o te doy un tortazo.
Parece que esté repartiendo periódicos con esmoquin.
Conozco un pequeño club con chicas de La Martinica.
¿Qué? Me molestó.
Algunas negras, muchas de ellas son agradables.
Una aspiradora es muy práctica. Creo que me la llevaré.
- Ella tiene bastante dinero. - No digas nada de mi madre.
Señoras y señores. Buenas noches.
Este está bien.
- ¿Cuánto cuesta el avión? - Quince francos.
No quedarás mal.
Déme un pajarito.
¿Cuánto?
- Dos francos. - ¿Dos?
- ¿Tiene un árbol de navidad? - Sí.
- Se lo envolveré. - No se preocupe.
- Eso hacen diecisiete. - ¿Diecisiete?
Sí, señor.
- Aquí tiene. - Gracias.
- Adiós. - Adiós y felices fiestas.
¿Señor?
Déme uno de esos.
¿Es todo?
- Sí. - Muy bien.
Dos francos, señor.
Parece el hijo de Herbin.
Cuando era feje de planta,
...si el Parlamento, siguiendo el consejo del presidente de la cámara,
...hubiera ratificado los acuerdos de la delegación general,
...en 1927 podríamos haber tenido los bombardeos.
Sr. Presidente, fue en 1944 cuando tuvimos la bomba.
Recuerde el sabotaje. - ¿Y qué?
Aquí están...
...las damas.
Por aquí, orgullo y alegría nuestra.
Tiene 82 años. La política te mantiene joven.
Lo están celebrando ahora a las ocho.
A esas edades todos se van a la cama a las diez.
Y tú, cariño mío,
...¿quieres un pudin de postre?
No se preocupe, el ron es del grifo, no de Jamaica.
¿Qué tal un hermoso pudin?
La Navidad tiene curiosos efectos. No será por mí, ¿verdad?
No.
Tráigale un pudin si lo desea.
Y para mí un café.
No debes llorar así. Santa Claus va a venir.
¿Le has visto alguna vez?
¿No?
Dos asientos de platea, por favor.
Le mató, comisario. Laurent mató a mi hija.
Está loco, es un idiota. ¡Es un inmoral!
Debe arrestarle.
Cálmese, señora.
Ya lo tengo todo claro.
Lleva tres semanas sin vivir con nosotros.
Pero anoche, vino a recoger sus cosas.
Cuando Danielle vio que la abandonaba, intentó detenerle.
Laurent no dudo en hacer cualquier cosa...
...para deshacerse de ella, para quitársela de la vista.
Así que disparó y la mató. Y huyó.
Le juro que eso es lo que ocurrió.
Es muy amable. Vivo al otro lado del puente.
Se moría de sueño.
¡Feliz Navidad!
¡Eh! ¡Feliz Navidad!
Sí. Es la fábrica de mi marido.
Adentro se debe de estar caliente.
¿Te apetece una copa?
Eso me gustaría.
De acuerdo.
Espera un momento.
Cortaré la alarma. Vamos.
Realmente este es un ascensor de servicio.
Lo utilizan tanto los de la fábrica como los de los apartamentos.
Ten cuidado, hay un escalón.
Déjala allí.
No quiero que vea el árbol de Navidad.
Comprendo.
¿Estás cansado?
Lamento que hayas tenido que cargar con ella.
No estás enfadado, ¿verdad? - No.
Es un vecindario extraño. Odio volver sola.
- ¿En serio? - Especialmente en Nochebuena.
Estoy acostumbrada.
Acostaré a la niña. Vuelvo en cinco minutos.
¿Quieres una copa? ¿Chartreuse o Coñac?
- Chartreuse. - De acuerdo.
- Espero que te guste. - Gracias.
¿Te gusta la música brasileña?
Sí, pero...
¿La niña? No se despertará. Está acostumbrada.
La escucho a todas horas.
No tengo vecinos. Hago lo que me da la gana.
Me alegro de que estés aquí.
Ah, me esperaste.
Eso es muy bonito.
Muy bonito.
¿No te gusta?
Hace mucho que no tomo uno.
Yo nunca lo he probado. Feliz Navidad.
Feliz Navidad.
Soy Marthe. Marthe Dravet.
Yo soy Robert Herbin. ¿El de la foto es tu marido?
Sí.
¿Duerme la pequeña?
Sí.
Me gusta mucho esta música. La pongo continuamente.
No me gusta la tranquilidad.
- ¿Por qué has parado? - ¿Qué?
Pero tranquilidad con compañía, eso es otra cosa.
¿Te gustó la película?
No me fijé mucho.
Es genial, y tan hermosa.
¿Te diste cuenta? - No.
Y tiene mucho talento. Bueno...
¿Qué estás haciendo?
Tranquilidad con compañía.
¡No!
- ¿Cuál es el problema? - No es posible.
¿Por qué? Nos llevamos bien. ¿No te gusto?
No. Me gustas mucho.
Entiéndelo...
Ayúdame.
Bajemos.
Quiero explicarte mi extraño comportamiento ahora mismo.
¿Extraño?
Cuando un hombre se sienta cerca de una desconocida en el cine,
...ella le da la mano,
...sobre su hombro, sin rechazarle,
...y le invita a su casa,
...el hombre se imagina que ha hecho una conquista fácil.
No me creerás si te digo que es la primera vez.
Estaba muy triste.
Me hizo mucho bien.
Espera.
Eres una mujer fuera de lo común.
Siempre tengo un poco de miedo cuando estoy por la noche en el patio.
La doncella está con su familia. Las Navidades.
Me pregunto para qué serán todos estos libros.
¿Libros?
Mi marido es uno de los mejores editores de Paris.
- ¿Eres italiana? - Sí, ¿lo parezco?
No. Pero suenas a italiana.
No fue fácil.
- ¿El qué? - Mi mano, en el cine.
Lo necesitaba. Los dos lo necesitábamos.
Me gusta tu acento. - ¿Vives cerca de aquí?
Sí. Pero llevo fuera mucho tiempo: Siete años.
Regreso esta noche. - ¿No?
- Sí. - ¿Es eso cierto?
Courbevoie no ha cambiado. Siempre ha sido lugar de mala muerte.
Vivo al otro lado del puente Asnières.
Cale Henri-Barbusse. ¿La conoces?
¿Te están esperando para celebrarlo?
No.
Vivía con mi madre.
Murió hace cuatro años. Así que nadie me espera.
¿Tu marido no está?
¿Por qué te fuiste?
¿En serio quieres saberlo?
Me fugué con la mujer de mi patrón.
Hubo complicaciones. Tuve que permanecer alejado.
- ¿Hasta esta noche? - Sí.
- ¿Y la mujer de tu patrón? - Muerta también.
¿Cómo se llamaba?
¿Por qué lo preguntas?
Se llamaba Anna.
¡Hablando de fiesta! No es divertido si eres bombero.
¿Qué pasa? ¿No puedes reír?
¿Dónde podemos tomar una copa? - En cualquier sitio.
¿Qué?
Tú tampoco te puedes reir.
Mi marido me engaña.
Esta noche está con su amante.
Por eso no quiero quedarme sola en casa.
Discúlpame.
Ven conmigo.
Vivo aquí.
¿Subimos?
No es como tu casa.
No hay ascensor y no tengo bebidas.
Está bien, me gustaría verlo.
Aquí estamos.
Todas esas fotos tuyas.
Robert a los siete, Robert a los nueve, con mirada infeliz.
Los primeros pantalones largos, la primera novia. Oh, no, una prima.
Robert, Robert, tu madre te debe haber querido mucho.
No lo sé. Cuando me fui, no estaban todas estas fotografías.
¿Puedo mirar?
¿Tu habitación?
¡Marthe!
Es una bonita habitación.
Tan sólo relájate.
- No. - ¿Por qué? Sé buena.
Eres hermosa. - No.
- Sé buena. - No. No digas eso.
Te lo digo, no estamos fingiendo.
Quédate aquí. - ¡Oh, no!
Espera. No. Sé bueno.
- ¿Has visto eso? - ¿El qué?
Dos manchas. Y se ven. Espera.
¿Qué pasa?
Nada. ¿Tienes agua para que las enjuague?
- ¿Insistes? - Claro que insisto.
Hay electricidad, pero no agua.
¿Hay alguna cafetería cerca? No quiero dejarlo así.
- No es tan grave. - Sí.
Si fuera por eso, no deberías haberme pedido que viniera.
Lo siento.
Estupendo.
Señor, señora.
- ¿Está cerrado? - No. ¿Qué va a ser?
- Un Chartreuse. - Un brandy.
- ¿El lavabo de mujeres? - En la parte de atrás.
Gracias.
Hemos tomado unas cuantas.
Es sólo el principio.
Le dije a George:
Ven cuando quieras. Pero sin tu mujer.
¿Recuerdas la escenita que nos hizo aquella vez?
Desde que tuvo el último hijo, ha cambiado.
¿Un chico rubio?
Sí. Pero parece casi albino.
Ni siquiera nació en el hospital.
¡Se debería coger un taxi! ¡Y tener el hijo en el hospital!
Apenas tienen para comer.
Brigitte, trae una botella de Dubonnet.
- Te puedes comprar un coche. - Todo esos son murmuraciones.
Sí, esa botella.
Es lista. ¿Lleva tu hija hace mucho las gafas?
¡Sigue!
Si yo tuviera un hijo, iría al hospital.
Es como en la guerra, mucho hablar y poco hacer.
Roger, un respeto para mi hermana.
¿Nos vamos?
¿No te lo tomas?
¿Qué le debo?
- ¿Cuánto? - 260.
¿Estás enfadado?
Para nada. He pasado una tarde estupenda.
Feliz Navidad. - Robert.
Por favor, sube conmigo.
¿Estás de broma?
No. En absoluto.
Primero no quieres, y ahora sí.
¿Para qué me quieres?
Te lo estoy pidiendo, sube.
La Navidad es sólo una vez al año. No quiero desperdiciarla.
Ten cuidado con el escalón.
Oh, lo siento.
No, no. Está dormida. Tiene el sueño profundo.
Jerome, estás en casa?
¿Jerome?
- ¿Qué estás haciendo? - Llamar a la policía.
¡Estás loca!
No les llames. - ¿Por qué?
¡No me pueden encontrar aquí!
Sé lo que estás pensando, pero es por tu propio bien.
¿Por qué?
No me pueden encontrar aquí. Acabo de salir de prisión.
Maté a la mujer de mi patrón. - ¿Y qué?
Pasé siete años dentro. Salí ayer.
No puedo estar en esta zona.
Nunca se creerán un suicidio.
¿Es tu marido?
Vete.
Vete.
Te digo que te vi.
¿El teléfono?
Te vi. Y no en Elysee-Monmartre.
- ¿No hay cabina? - No.
Te digo que te vi.
- ¿Dónde me viste? - ¡Te vi!
No estuve allí.
- Ví tu motocicleta fuera. - ¿Fuera de dónde?
Si tu mujer no estuviera, te lo diría.
A discutir a la calle.
- Déjale hablar. - ¿Fuera de dónde?
- ¡Tú te callas! - Es Navidad.
Marthe, soy Robert.
- ¿Sí? - ¿Les llamaste?
- Déjame en paz. - Escucha.
Se me olvidó decírtelo. No toques nada.
¿Me has oído?
No quería que pensaras que estaba asustado.
Me da igual. Para mi era un gilipollas.
¡Te vas a enterar!
Casi medianoche y están peleando.
Nochebuena y están peleando.
Nochebuena.
Y están peleando.
Están peleando.
Si no vas a pelear, no molestes.
Estoy cansada, mamá.
Estoy cansada. Quiero irme a la cama.
Vamos, vamos.
No.
Ven aquí, pequeña.
Un segundo.
¿Hay algún médico?
- ¿Tiene coche? - No.
Cogeré el mío. La llevaremos al hospital.
Muy bien.
- El misal de la señora. - Gracias.
No quiero ir al hospital.
Vete.
Vete.
- Escucha, Marthe. - Te estoy pidiendo que te vayas.
Es el Buick.
Abriré la puerta.
¿Tiene alguna identificación?
- No creo. - Tendremos que saberlo.
Pequeña, ¿cual es tu nombre?
Nicole.
Nicole ¿qué?
- No lo sé. - No lo sé.
No sabe su apellido.
Mis hijos a su edad lo sabían.
Llevémosla a Clichy.
Debe haber algún sitio más cerca.
Está volviendo en si.
Nos tenía asustados.
Nadie se desmayó nunca en la Misa de Medianoche.
¿No quiere ver al médico de guardia?
No. Ya me encuentro bien, me gustaría ir a casa.
Dígame dónde vive.
¿Mejor? ¿Puede caminar?
Espere, la ayudaré.
Bueno, lo está haciendo muy bien.
- ¿En serio mejor? - Oh, sí.
Ha sido muy amable. Muchas gracias.
Los hombres somos muy útiles.
¿Quieren una copa?
¿En serio?
A mí me gustaría.
Bueno, si insiste. ¿Viene?
Si no le importa que pregunte, ¿es esta la imprenta Dravnet?
¿La conoce?
Sí. Hago las prácticas de coche todos los días por aquí.
Una gran empresa. Cincuenta empleados.
Cuarenta.
¿Cuarenta? Oh, de acuerdo, ¿ha visto todo..?
- Soy la Sra. Dravnet. - Hola, señora.
La luz de la escalera no funciona.
Permítame.
Es un ascensor de servicio.
Lo utilizan los de la fábrica y los inquilinos.
Muy práctico.
Cuidado con el escalón.
Espere, la ayudaré.
Escucha, quédate en la silla y no te muevas.
¿Sabes lo que hay en la otra habitación?
Santa Claus colocando tus regalos.
Así que quédate aquí. Si te ve, se marchará.
¿De acuerdo?
Que bonita.
Que niña tan encantadora.
Que lugar tan acogedor.
¿Qué tomarán? ¿Coñac, Chartreuse?
- Algo fuerte. - ¿Qué tal coñac?
Sí.
- ¿Y usted? - Coñac.
- Aquí tienen. - Gracias.
Soy Adolphe Ferry vendedor de coches en Levallois.
¿Lo conoce?
- Porte de Champerret. - No.
Negocio con coches americanos.
¿Me disculpan un momento? La niña.
Que bombón, ¿eh?
¿Su marido no está por aquí?
Apuesto a que es italiana.
Dicen de las francesas, pero las italianas no están nada mal.
Hace dos años estuve de vacaciones en Italia.
Bueno.
¿No es su tipo?
Yo apoyo al Mercado Común.
El tratado de Roma, eso apoyo yo. ¿A qué se dedica usted?
Estuve en Argelia.
Ya veo, y ha regresado.
Supongo que no estará embarazada.
¿Quién?
Bueno, desmayarse de esa forma en la iglesia...
- No es fácil de preguntar. - Por supuesto.
Es una cuestión de tacto. Hay que tenerlo en cuenta.
Veo mujeres como ella a diario.
Los coches americanos son bastante fáciles de conducir.
En caso de accidente, cualquiera lo puede coger.
Buena línea de trabajo.
No crea que todo es placer.
A veces, les damos una vuelta.
Son espantosos. Quieren todo por nada.
Cuando era un pequeño vendedor en Aurillac,
...le podías vender cualquier chatarra a esos catetos.
Pero en Paris eso no te funciona.
Algunos quieren saber si la pintura es la original.
Fuera de Paris es mucho más fácil. Esa es la verdad.
Básicamente.
¿Algo va mal?
No, nada. Es hermoso.
La Navidad. A mi hijo le encantan los coches mecánicos.
Hace cuatro años le regalé uno bien bonito.
Soy divorciado. Es duro para los niños.
¿Se ha dormido? ¿Hace falta que la mezamos?
A decir verdad, apenas se tenía en pie.
- Mi bolso. - ¿Qué?
Me lo dejé en la iglesia.
- ¿Tenía dinero? - Tenía todo allí.
¡Qué lástima!
Tenemos...
...que volver.
No quisiera que...
No se preocupe. Nadie me espera.
Y lo ha pedido muy amablemente.
Es muy amable.
La Misa de Medianoche dura mucho.
Se estarán marchando ahora.
¿Vive cerca?
Sí. Al otro lado del puente.
Es mi ruta. Vamos.
No le pediría que nos acompañase.
Bueno. Hasta la vista Sr. Herbin.
Si tiene necesidad de un coche, piense en americano.
Le conseguiré un arreglo.
Aquí tiene mi tarjeta.
Eh,
...mire esto.
Buenas noches.
- ¡Dame un beso! - No.
De despedida.
Déjame a mí.
Espera.
¿Quieres una copa?
Buena idea. No nos hace falta champán.
Espera, cerraré la...
...puerta de coche.
Eso es, la puerta.
Ya está cerrada.
Que gran idea la de subir a tomar una copa,
...ese champán que nos hemos tomado,
...no era muy festivo.
¿No crees? - Si tú lo dices.
Te lo digo, el champán...
...no me dice nada.
No puedo creerme lo oscuro que está aquí dentro.
Si a la señora no le importa.
¿Jerome?
Jerome, ¿estás ahí?
¡No toques nada!
¿Es tu marido?
¿Hola? ¿Hola?
Maldita sea. ¿Hola? ¿Policía?
Hay un hombre muerto.
¡Sí, muerto!
Sí.
Impasse de Glynices, en Courbevoie.
Sra. Marthe, sra. Marthe.
¿Cuál es este número?
Sí. Gracias.
El 7B, impasse de Glycines, en Courbevoie.
¿Cómo?
Sí. Un suicidio.
¿En serio? De acuerdo.
Estamos de suerte. Tienen un coche por el puente. Estarán aquí...
...en un minuto.
- Pongan vigilancia en la puerta. - Sí, señor.
- ¿Tienes linterna? - Sí.
Encuentra el botón de la luz.
Sra. Dravnet, no le mire de esa forma.
No le mire así.
Por aquí, señor.
Adelante.
Está en el salón.
- ¿Cuando le encontraron? - Hace cinco minutos.
- ¿Estaba usted con la señora? - Se encontraba mal.
Dupuis, ayuda a la señora.
Ferry, Adolphe Ferry. Soy vendedor de coches.
Adiós.
¡Marthe!
Quiero morir, quiero morir. Quiero morir, quiero morir.
Quiero morir, quiero morir.
Decoré esta habitación igual que la otra.
Lo más difícil fue ocultárselo a mi marido.
Pero nunca estaba aquí.
Escondí la llave. Nunca preguntó por ella.
Ayer al atardecer, le di una pastilla para dormir.
Phenobarbital.
No se puede detectar.
Ví como dormía toda la tarde.
Parecía tan inocente, como si no hubiera hecho nada malo.
Mas tarde, salí a buscar a alguien.
¿A mí?
A ti.
No. No fue casualidad.
Lo tenía todo planeado.
¿Incluso el cine?
Sí, eso también.
Y entonces... - Y entonces, ¿qué?
Quité el fusible de la luz de la escalera.
Así no te darías cuenta en qué piso nos encontrábamos.
Subimos aquí.
Abajo, él dormía.
Te di una copa.
Como abajo.
Sí.
La música tapó el disparo.
Sí.
Más tarde ví las manchas de sangre.
Espera. ¿Y cuándo pusiste el tocadiscos?
Cuando fui a acostar a la cría.
Cogí el revolver y lo puse en la mano de Jerome.
Y apreté el gatillo.
No oíste nada.
No.
¿No te diste cuenta de que subimos dos pisos en vez de tres?
No. Estabas besándome.
A propósito.
Y fue a ocurrir con el único hombre que no me podía ayudar.
Así que saliste a buscar a otro.
Tenía que hacerlo.
- Ferry. - Sí.
¿Por qué estuviste fuera tanto tiempo?
¿Por qué?
Para que fuera más difícil determinar la hora de la muerte.
La policía llega y encuentra el cuerpo.
El examen médico es incapaz de encontrar nada.
Buen trabajo.
¿Qué harás ahora?
¿Qué vas a hacer? - ¿Y tú?
Tengo que quemar todos estos muebles en el horno de la fábrica.
La policía vuelve a las diez de la mañana.
¿Qué hora es ahora?
La seis y media.
¿Cómo vas a quemar los muebles?
Los partiré con un hacha.
Marthe. ¡Marthe! ¡Despierta, Marthe!
Dios mío.
Robert.
Me has asustado de verdad.
Me quedé dormida.
Estoy agotada.
Ya está hecho. Ha terminado.
Incluso quemé el hacha.
Aún queda el sofá. ¿Qué hacemos?
No te estoy obligando, Robert. ¿Me comprendes?
No quiero que te veas envuelto.
No podrías haberlo hecho sola.
Me las habría apañado.
¿Por qué le mataste?
Me hacía mucho daño.
Odiaba a la niña.
La tuve antes de que nos casáramos.
Le pegaba.
¿No has notado que casi nunca habla?
Siento haberme quedado dormida.
De acuerdo.
Vamos a por el sofá.
Tengo fundas.
Échame una mano. Tiene ganchos por detrás.
Después lo pondremos en una esquina.
Adiós, Marthe.
¿Por qué has hecho todo esto?
Porque Italia es hermosa.
Hola, Herbin. ¿Te encuentras bien?
Has regresado. ¿Para qué?
No he hecho nada.
¿Conoces a un tal Sr. Ferry? Él me dijo que estabas aquí.
Subamos y tomemos una copa.
Tus llaves.
¿Hola?
Hola ¿Sra. Dravnet? Soy Ferry.
¿Qué?
Ya sabe, Ferry. Estuve con usted anoche.
Sí.
La policía ha venido a por mi registro del coche.
¿Registro del coche?
Es un decir... - ¿Bien?
La primera vez que vine con el otro tipo,
...deslicé mi cartera entre los dos cojines de su sofá...
...mientras él no miraba.
No fue muy inteligente,
...pero era un motivo para volver a verla.
Y se me olvidó recogerlo. Cómo iba a recordarlo.
Necesito mi registro para antes de esta tarde.
¿Puede echar un vistazo, por favor? - Sí.
Es una cartera negra.
Espere.
Aquí está. - ¿Puedo pasar?
Sí. Pero ahora no. Dentro de una hora. Iba a salir.
De acuerdo entonces. Mis sinceras condolencias, señora.
Gracias.
No pudiste evitar cometer esa idiotez.
- ¿Qué idiotez? - Ser de ayuda.
El marido de la Sra. Dravet se ha suicidado.
- ¿Entonces? - Habrá una investigación.
Eres un testigo.
Como has quebrantado la libertad bajo palabra, te tengo que encerrar.
Es Navidad. No había regresado desde la muerte de mi madre.
Es tu mala suerte.
Cuando eres culpable, no pretendas ser inocente.
Déjame ver tus papeles.
¿Ahora te llamas Ferry?
¿Qué?
Adolphe Ferry, nacido el 26 de Abril del 19 en Perreux. ¿Eres tú?
Nunca he visto eso. ¡No lo he cogido!
Te diré porqué no lo has podido coger.
¿Sabes qué nos dijo Ferry? Que su cartera,
...la había escondido en el sofá. Para que tuviese que volver.
Y ahora la tienes tú.
- Eso no es cierto. - ¡Cállate!
Regresaste al apartamento.
- No. - Sí.
Sí. - No.
Volviste. La situación era irresistible, un apartamento vacío.
Pero no estaba vacío. El Sr. Dravnet regresó y te sorprendió.
Y tú le mataste. - Yo no.
- Pusiste el revolver en su mano. - Yo no. ¡No!
Robert, Robert.
La cartera.
¿Robert?
En el sofá, estaba allí.
Una cartera.
Entre, Sra. Dravnet.
Según yo lo veo, tiene un montón de explicaciones que dar.
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