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¡Noche triste!
¡Ay, gracias, Doña Toñita!
¡Ay, hijo, se está haciendo de noche!
¡Mejor me voy!
¡Hijo, no se ve nada!
agarra la noche caminando por la calle de la Nahuala debes tener mucho cuidado
porque en la vieja casona habita el
espíritu de la Nahuala.
Todo comenzó hace 52 años en la celebración del Día de Muertos cuando
familias más importantes de Puebla Era acechada por un abuelo malvado que
ser el más poderoso. Mis queridos invitados, estoy muy agradecido porque
venido a esta cena del día de hoy.
No se hable más, no se hable más.
Esta vez ya se puso a buscar cuerpos humanos para completar su plan.
La cocinera de la casona se convirtió en la Nahuala.
Ya con su nuevo cuerpo, la Nahuala se dispuso a hacer una maléfica ceremonia
le daría vida eterna para apoderarse del mundo.
Nuestra nueva cocinera es excelente. Hombre, carnalito, sí se ve deliciosa.
La sopa. No te esponjes, Chilaquil. No te esponjes.
Está para chuparse los dedos.
Debe ser comida dietética.
La Nahuala mató a un montón de gente.
Pero fue detenida.
Desde entonces, su espíritu y el de todos...
Están ahí, encerrados.
La leyenda dice que si te agarra la noche cerca de la vieja casona, el
espíritu de la anaguala te atrapará.
Eres un collo, Leo. Y aguas, porque la anaguala puede oler la pipi. de los
niños.
¿Sabes qué?
De ahora en adelante te vas a llamar Chisguete.
¿Tienes mucho miedo, Chisguetito?
¡Ay, qué miedo que le da el Chisguete! ¡Ay, qué miedo que le voy a dar!
¡Ay, qué miedo que le da el Chisguete! ¡Ay, qué miedo que le voy a dar!
¡Leo! ¡Nando!
¡Bajen a ayudarme a poner la ofrenda!
¡Sí, abuela!
El último en llegar abajo, Chisguete, es gallina.
CC por Antarctica Films Argentina
¡Qué bonita nos quedó la ofrenda!
¿Cómo extraño a mis papás, abuela? El Día de Muertos es una fiesta. No estés
triste por ellos.
Cada 2 de noviembre vienen a visitarnos y los recibimos con lo que más les
gusta. Les ponemos mole, chalupa, panecito, frutas, incienso,
velas y flores de cempasúchil para guiar su camino.
Ya casi no me acuerdo de ellos. Sí, eras muy pequeñito.
Mi Leo, eres igualito a tu papá cuando tenía tu edad.
¿En serio, abuela?
Pero mi papá no era un miedoso como el chisguete.
Dentro de Leo hay un alma valerosa y heroica.
Todo es cuestión de que la dejes salir.
Y yo soy el conde de Chalpatlágua. El chiquete no puede ni hablar bien.
Habla como si... ...todopiera retoquiconos en la lengua.
¿También te vas a hacer del dos?
¡Cállate, Nando!
¡Uy, la Nahuala!
Fernando San Juan, de la Nahuala no se habla en esta casa.
Solo estaba jugando, abuelo.
Esa fruta va de vuelta a la ofrenda de inmediato.
¿Cómo habrá llegado todo esto a mis bolsillos?
Aquí no pasa nada de nada.
Nada de nada, no señor.
Yo no sé cómo llegó todo esto aquí.
Buenas tardes. Y no deje de venir mañana.
Vamos a tener pan de muerto.
¡Cocol!
¡Venga para acá mi cocolito!
¡En punto de turno!
¡Velocidad 3!
¿De dónde, nana Dionisia?
Mi niño, ya mero es hora de la misa. Y recuerda que te toca ayudar al padrecito
Godofreo, cuñón.
Sí, nana, gracias.
Oye, Leo, ¿ya sabes cuál es el colmo de una dona?
Eh, no.
Estar bien gorda, pero siempre con un hueco en la panza.
Y me sé uno de cómo hacen los hoyos de las donas en Alvarado.
Dicen que la Nahuala tiene más de 300 años de edad y es aptea y educada como
Vashilda.
La campana, chaval.
Aleluya, ya.
Aleluya, ya, ya. Ya, ya, ya, ya.
A veces, la Nahuala sale de la cazón en busca de niños. Y aunque parezca una
indefensa ancianita, es en realidad un monstruo maléfico.
Ahora sí ya me enfadé. ¿Me sacas una muela? ¿Me dejas en calzones y casi
Fray Sinfonolo?
¿Por qué te has comportado tan raro en mi salero?
Es que tengo miedo, Fray Godofredo. Pero ven acá.
¿A qué le tienes miedo, chaval?
A la nana, a la nana. ¿Te cayeron mal los tacos de nana?
¡No! A la nana guada de la vieja casona.
¿Y? ¿Qué sabes tú de la Nahuala? Nano me contó que es una bruja, que me va a
chupar el alma.
Escúchame bien, Leo.
La Nahuala fue una mujer muy malvada que vivió hace mucho tiempo, pero ya está
muerta y no puede hacerle daño a nadie.
¡Oh, Santa Emma!
Mejor cambiemos de tema. Si prometes que ya no vas a asustarte...
Te mostraré algo maravilloso. Es algo con lo que puedes volar. Volar como los
pájaros.
¿Volar? ¿Cómo?
Mira, te subes a esta canastita y este globo te eleva.
Leo, mira mi globo.
Es muy grande.
¡Disfraigo, Dufrido!
¡Por el beato zancaburro! ¡Este no, cacho de burro! ¡Allá! ¡Allá afuera,
Ahí está mi globo. Cuando lo infle, te podrás subir conmigo, ¿eh?
¿Vas a tener miedo de volar en el globo? ¡No!
¡Vamos a hacer la envidia de las aves!
¡Me calles el amargo!
¡Crió cuervos y le sacaron los ojos!
¡Una limonita por el amor de Dios!
¡Y que Dios se lo pague, patroncito!
¡Una limonita para... ¡Ay, si no lo vi!
¡Gaznates, merengues!
¡Gaznates, merengues!
¡Se me antojó un gaznate!
¡Llegó baboso!
¿Qué nos estás viendo?
turrones, mazapanes, camotes.
Llévelos, llévelos, que le vamos a dar.
Hola, Santos, ¿qué tienes?
Pues, ¿qué no oíste?
¡Ay, borrachos!
Vamos, ellos, palanquetas, pepitas, alegrías, muéganos, cocas, turrones,
mazapanes, camotes.
Llévelos, llévelos, que le vamos a dar.
Hola. Ya llegó el lenguaje de Calambre.
Su hermano me contó que cuando se acuta...
Mejor vámonos, no nos vaya a salpicar.
Ánimo, mi Leo.
No te machicopales.
Mira, una alegría para que te pongas contento.
Cállate cada vez.
Las alegrías nunca fallan.
Oye, Santos, ¿tú crees en la bruja de la vieja cazona?
¿La vieja cazona y un de los...? ¿Qué, mi Leo?
Ya estoy grandecito para andar creyendo en esas tonterías.
¿Entonces la casona no está embrujada?
Hombre, no, no.
Esa casona está como la vieja de mi compadre.
Completamente abandonada.
Pero porque hasta ahorita, Naiden ha tenido el dinero para comprarla. Naiden.
Déjame decirte un secreto. Estoy juntando un dinerito y muy pronto, yo
voy a comprar.
¡Ujú! ¡Ancina mero! Y voy a poner la dulcería más grande de Puebla.
Acá, entre cuates, tienes que enfrentar tus miedos, mi Leo.
Y como primer paso para ser un niño valiente, deberías animarte a entrar a
casona. ¡Yo ya me he metido! ¡Es maravillosa!
¡Es más!
Pa' que ya no tengas miedo. Y hoy mismo te animas a entrar.
Te voy a regalar algo.
Mira, espérate. Por aquí lo traía escondidito. ¿Dónde está?
Este es mi amuleto. Pa' que no me ladren los perros. Espérame tantito que les
traigo guardado.
Pásame tantito. Este no. No, no, no. Este es pa' no hacer el disco cuando
Espérame. Este es mi amuleto pa' no tener miedo.
El medallón de mi Cristi.
Con él serás un niño muy, pero muy valiente.
Oye, Santos, eres mi mejor amigo.
Y tengo otra sorpresa.
Hombre, ¿quieres ver algo de veritas?
Mágico. Sí, sí, sí, sí. Son como dulces, pero dulces para los ojos.
Se llaman fuegos artificiales.
Hombre, me los trajeron desde allá, desde el otro lado de la punta de la
Verás qué bonito.
Arrímate un poquito para atrás.
Picochurro, pecocha, dos cocoles, una chilindrina, tres ojos de pancha y
una oreja.
Ahoritita se la pongo.
¡Te robé, cuñado!
¿Cómo será, Dionisio?
¡Nana, nana!
Acabo de ver algo increíble. Pues realmente debe ser algo increíble, mi
Porque hasta los tartamujos se te quitó. Son como dulces para los ojos. Se
llaman huevos artificiales. ¿O son huevos artificiales? ¿Dulces para los
Ay, chamaco, ya no sabes ni qué inventar. A ver, mi niño, te tengo un
de última hora.
Necesito que lleves este pan a un tal señor machorro.
Al número 10 de la calle de la Nahuala.
¿La caca de la nana?
¿La caca de la Nahuala?
Sí, al número 10.
Allá delantito de la casona abandonada, pues.
Anda, Leo, vete de una vez.
Mucho tiempo.
Mucho tiempo.
Niño, me regalas un pan.
Es un niño bueno.
¿Quién anda ahí?
¡Ya te tocó la nahuala!
¡Ya estás maldito, chiquete!
La bruja te acaba de chupar el alma.
Y ahí anda pipi nada.
podrá salvarte.
Ay, chisguete. No podías dejar de hacerle honor a tu apodo.
Ay, maldito que ya está el chisguete. La nahuala la agarró al cachete. Ay,
maldito que ya está el chisguete. Ay, maldito... ¿Qué es esto, chisguete?
tu ridículo colguije, pues vas a tener que venir a quitármelo.
Aquí, en la cazón embrujada.
Por favor, de esto.
La Nahuala.
Creo que... No, mi abuela no quiere saber nada de la Nahuala.
Tu abuelita Toñita me encargó que les diera de cenar porque hoy iba a llegar
tarde. ¿Y Nando por qué no bajó? ¿Que se lo chupó la bruja?
Es que no quiso bajar porque está mal.
¿Seguro que está mal?
Pues si está mal, me lo voy a merendar.
¡No, no vayas! ¡Ay, Leo!
¡Era broma lo de merendármelo!
¿Qué hago? ¿Qué hago?
¡Pazumecha! ¡Está bien cansado subir para...
¿Cómo estás?
Chavaco.
Nando.
Nandito. ¿Te sientes mal?
No, estoy muy cansado.
Tu voz se oye medio rara.
Déjame ver si tienes fiebre. No, Nana, estoy bien. Ya, déjame dormir.
Está bien, está bien. No te me enojes, pues.
Buenas noches.
Escalera para...
Le pregunté a Nando si le duele la panza.
¡Ahí voy, pa' arriba!
¡Ay, arriba, y arriba, y arriba, y de ello! ¡No soy marinero!
Caray, espero que me aguante esta cosa.
¡Frey, Frey, Frey Godofredo!
Leo, ¿pero qué haces aquí a estas horas de la noche?
desapareció con todo en mi medallón.
¿Medallón? Esto es muy serio, hijo.
Rápido, Leo.
Acompáñame, rápido.
Ven.
A tu derecha, Leo.
No, no, no. A tu otra derecha, hijo.
Detrás de esos libros viejos.
Junto al exorcista.
Ahí, ahí.
Eso.
Por santo oridio. No pierdas el equilibrio.
¿Rai? Con salsa verde, por favor.
¿En qué estábamos?
¡En que hay que salvar a Nando!
¿Pero qué esperamos, Jolín?
Mira, Leo, algunas leyendas son reales. En estas tierras hubo grandes
hechiceros. Algunos servían al bien y otros al mal.
Y hace 52 años... Oh,
es casi la hora del fuego nuevo.
Si no destruimos esa bestia antes de la medianoche... Está en la casa de la
familia Villavicencio.
¡Vamos ya!
La Nahuala estaba lista para llevar a cabo su plan. Con el medallón de
arrebataría el alma a tres inocentes niñas para permanecer joven, mujer
poderosa. Ellas eran Xochitl, una empleada doméstica de la
gasola, Teodora, hija única de los Villavicencio, y Toñita San Juan,
amiga de Teodora.
¿Toñita San Juan?
¿Mi abuela?
Justamente estoy hablando de tu abuela, Ed.
Llegamos a la casona con la intención de detener a Nahuala, pero fue demasiado
tarde para Tochi y Teodora. Y Toñita tuvo un gran valor y se enfrentó a la
Nahuala, liberando a los espíritus de sus amigas y ayudando a que la Nahuala
completara su rito.
Habíamos logrado vencer el pueblo de Anahuala.
Pero su espíritu se había apoderado del Casona.
Esa noche solo pudimos rescatar a los pequeños. ¡No!
¡Quiero a mi mamá!
Y creímos que el medallón de la Anahuala se había perdido para siempre. ¿Es este
el medallón que te dio Santos?
Hoy en la noche o se destruye el medallón.
O la Nahuala regresará.
Queda muy poco tiempo para rescatar a Nando. ¿Pues qué esperamos? ¡Vamos!
Tú no vas a ningún lado más que a tu casa.
Pero... Porca y Godofredo. Es que es mi culpa y... ¡Leo!
¡Ayúdame! ¡Nando!
¡Leo!
Voy por mi hermano. ¡Leo!
San Alejo.
Ya estoy muy... pero muy viejo.
Dios, esto es demasiado para mí.
¿Santos?
¡Santos! ¡Ven!
¡Ayúdame! Es Leo.
Entró a la casona y... ¡Santos!
Ven aquí.
Ven aquí, Satanás. Ven acá.
¿Tú le diste el medallón a Leo?
Yo solo quería darle un regalo bonito de Ibera. ¿De dónde lo sacaste?
Me lo encontré tirado, olvidado, ahí en el callejón del... ¿Del qué? Del olvido.
¿Qué no sabes que ese medallón perteneció a la naguala? Y por tu culpa,
está en peligro.
¿Dónde lo encontraste exactamente, Santos?
¿Santos? ¡Santos Machorro!
Ay, condenado mormo, ya no le entres tan duro al pandi dulce.
¡Esta es su cara!
¿Qué hago yo aquí?
¿Nando?
Leo, ¿verdad?
Ya lo imaginaba. Tu hermano se la pasa gritando y reclamando que un tal
Chirguete lo abandonó.
De casualidad, ¿no te llamas Xochitl?
Esa merita soy yo. Pa' servir a Dios y a usted.
Chitón.
¡Leo! No nos queda mucho tiempo. A la medianoche la Nahuala terminará su rito
tenemos que detenerla. Yo solo vine a encontrar a mi hermano.
Nadie me dijo que tenía que ver a la Nahuala. Si no hacemos algo, todos
estaremos perdidos para siempre.
¿Todos? ¡Ay, qué parte de todos! ¡No entendiste!
Cuando la Nahuala concluya su rito, tendrá vida eterna.
Los muertos seremos sus esclavos y los vivos su comida.
Es el ciclo de la Nahuala. Se alimenta de almas. Les quita la cáscara y se los
traga. Y cada alma que se echa...
Es un nuevo esclavo.
Si la Nahuala termina su rito, pronto en Puebla no habrá gente ni para jugar al
balero. Pero si para jugar al balero solo se necesita un... ¡Ah, ya entendí!
¿Confías en mí?
¡Ay, chivión!
Tienes las manos re frías. ¡Mira quién habla!
¿Cuándo estás aquí?
¡Leo! ¡Ayúdame!
¡Leo! ¿Qué gritos pegas? Se llama Gaznate.
Repite todo lo que escucha. ¿Has escuchado a mi hermano?
¿Qué? ¿Nunca habías visto un cotorrito?
Y hasta te cortaron el pelo.
Quédate rechulo.
Creo que es el espacio de Chile. Esto no es normal.
Fue como para morirse de risa, ¿no?
¿Leo?
¡Oye, escúchame!
¡Ay! Pero qué inútiles son los hombres.
¡Leo! ¡Tengo una idea!
¡Trata de usar tu mañanita!
¡Soy brillante!
Ambrusco que el doctor mi amor le fue a llorar.
Ambrusco que el doctor mi amor le fue a llorar.
Y el brujo dijo, Juan, te voy a aconsejar, por favor.
Quiero ir a mi casa. No, de aquí no nos vamos hasta que nos den de cenar.
Eso llevo escuchando desde hace 52 años.
Oh, sí, sí, pero mírate lo esbelta y pelona que estás.
La traes muerta, compadre.
Sniff, sniff, ¿a qué huele?
Yo no fui.
Sniff, sniff, no, en serio, me huele a... ¡Comida!
Los citragones están yendo a los panteones. Por eso estás tan gorda,
Yo no estoy gorda.
Soy de huesos anchos.
A comer, a comer, a comer, a comer, a comer.
Señores invitados de la Nahuala. Les traje este niño como platillo, príncipe.
¡Ya era hora!
¡Nos tienen en los puros huesos! Si me lo permiten sus mercedes.
Les voy a preparar un nuevo platillo.
Chiquete a la poblana.
Si gustan sentarse.
¡A comer, a comer! ¡Sin vergüenza del cartel!
El chiquete va aquí.
Y yo que conviene. Este platillo lleva sal.
Vela en rodajas. Y un poco de clavo para darle olor. ¡Ah!
Y un balero entero para que pique.
Mejor ponle...
chiles toreados. ¿Sopaco el balero pica?
Sí, los ojos.
No, pues sí pica. De esta no te escapas, platillo principal, porque hemos de
comerte con chile, limón y sal.
Leo, arriba de ti, el candil.
Señores, por favor, por favor, cuiden sus movales.
Ya ni muerto lo respetan a uno.
¡Ya te tengo, chinguete!
¡Yo no soy el chinguete!
¡Echen paja!
La niña te odora estar cerca.
Digo que me hables con respeto, patán. A ver, repíteme tu pregunta.
Disculpe, señorita Teodora. Mi nombre completo es Teodora Vicenta de la
Concepción de la Inmaculada Trinidad Villavicencio, duquesa de Oraveraz,
marquesa del Jujuy y niña de la Condesa.
Eh, sí, Teodora, todo eso. ¿Fuera usted tan amable de decirme si ha visto a mi
hermano Nando?
Y eso que no has pasado 52 años aquí con ella.
¡Dame mi cepillo rosita!
Es que su cepillo rosita está del otro lado de esta puerta.
Esa es la cuestión.
Los dos y todos serenos.
Sereno.
Espérense una hora y van a ver si todos serenos.
Todos serenos.
Ya despertó. No le han dicho que es de mala educación hablar con la boca
llena.
orinando están en la casona. Junto con el medallón y casi es el 2 de noviembre.
¿Qué no sabes lo que puede pasar?
Pasará lo que he planeado toda mi vida.
Guardé por años el medallón esperando a que un niño entrara en la casona.
Y logré que entraran dos.
¿Por qué lo has hecho, Santos?
Porque hace 52 años usted me dijo que tenía que estar fuerte.
Bien fuerte.
Ya no se acuerda de mí.
Tienes que ser fuerte. ¡No!
Créame que seguí su consejo. Fue fuerte, muy fuerte para sobrevivir sin mi
madre. Y día tras día, por años, esperé con ansia esta noche.
La noche del fuego nuevo.
Por fin volveré a ver a mi madre y ya no será solo voces y sombras.
Hijo de la Nahuala.
Esta noche es la noche de la Nahuala.
Cuando haya poseído a Puebla, todos van a tragar camote.
Y esta vez, usted no podrá hacer nada.
En tan solo unos minutos, la luz de la luna y el alma de Leo le devolverán a mi
madre todos sus poderes.
Así que frailecito, ahorita me...
ya sé para dónde te fuiste y te las verás otra vez conmigo.
¡Acaba el tiempo! ¡Leo San Juan!
Chisguete. Chisguetito.
Hola, Chisguete.
Ya era hora de que llegaras, Chisguete. No cabe duda que no puedes hacer nada
bien. Te dio mucho miedo entrar a esta casa, ¿verdad? Es una vergüenza que seas
mi hermana.
¿Cuántas veces te has hecho pipí esta noche? ¿Cómo ves? Y cada vez que te
la madre te doy un zapo.
Si no te voy a dejar aún más tarado.
Niño, ¿estás seguro de que quieres rescatar a esa basura?
La puerta está abierta.
Puedes irte de aquí chillando como niño chiquito y librarte de tu insoportable
hermano para siempre.
señora Nahuala lo voy a hacer me quedo rescatar al insoportable
de mi hermano estupendo es tu destino
¡Cuidado, pequeño rapaz!
¡Uy, uy, uy! ¡La criatura que aquí se esconde!
¡Madre mía!
¡Podría haceros daño!
¡Es sin duda una bestia feroz! ¡Un terrible monstruo!
¡Agachaos, rapaz!
¡Jolines! ¡Yo os protegeré!
¡Hola, niño!
¡Ya veréis, criatura demoníaca!
¡Voy a someteros como he sometido a muchos dragones!
¡Vos! ¿Cuántas veces tengo que repetirlo, don Andrés?
No soy un dragón, soy un alebrije, que es muy distinto.
Ah,
qué don Andrés.
Niño, papi, los dueños de esta casona se trajeron de España una armadura de
adorno y venía con fantasma incluido.
Oye, yo soy el alebrije de la biblioteca.
Sublime.
Hasta que vino alguien con inquietudes intelectuales por aquí.
¿Oíste? ¿Podemos comentar los versos de la Iliada? ¿O Cervantes?
Mira, tengo la obra completa.
¡Ah, cuéntalos! No, no, no, no.
Tengo algo más apropiado para ti.
Los diálogos socráticos de Platón con prólogo de Erasmo de Rotterdam en latín.
No, no, en latino. Al ego se ve que no latineas.
Pero además soy leo, no de leer.
Ubícate, papi.
Ubícate. Esta es una biblioteca.
Lees, pero no lees. Eres un analfabeta funcional.
¡Analfabeta funcional!
¡Analfabeta funcional!
¡Madre mía! ¡Pero si es un peterodáctilo prehistórico!
¡Son todos detrás de mí! ¡Yo os salvaré!
Mira, niño, los alebrijes somos sueño y realidad.
Mitad de un animal, mitad de otro y la otra mitad es pura cola.
En el mundo de los muertos somos como las cucarachas en las cocinas o los
callejeros en el mercado. Claro que hay diferencias. Yo, por ejemplo, soy un
alebrijo de los biblos pendulares. Mira, un alebrije de biblioteca.
¿Libros con tu magia? No, los junté pidiendo los prestados.
Niño, papi, yo lo sé todo.
¡Todo!
Pregúntame lo que quieras. Úrale.
¿Sabes dónde está mi hermano? Oye, no, tampoco.
No trabajo en la división de detectives.
¿Eh? Soy un aleje urbano.
¡Tío Sky!
¡Es tiempo de Black Friday!
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¡Y yo los protegeré de esos dos temibles y montuosos gigantes!
Bueno, ya vencía uno, pero el otro es enorme.
¡Os venceré y llevaré vuestra cabeza como trofeo a mi amada Dulcinea!
Dulcinea, ubícate, Roquito, ubícate. Si no tienes ni perro que te ladre.
Pero si es un pequeño... ¡Es peligrosísimo león que os quiere atacar!
¡Sostengan vuestros calzoncillos! ¡Yo os salvaré!
¿Un león? Ay, don Andrés, cuando coman opales, quíteles lo baboso.
A ver, me decías que quieres saber dónde está tu hermano. ¿Cómo se llama él?
Tengo que salvarlo de la Nahuala. ¿La Nahuala?
¿Cómo? Joven bicho.
¿La Nahuala?
Me imagino que sabes que la Nahuala es un ser terrible que puede transformarse
en cualquier cosa.
Podría ser un guapo alebrije o un viejo loco como este que anda por aquí.
La Nahuala podría ser este. Pero, Cleo, la Nahuala es tan vil que...
Don Andrés, la Nahuala podría transformarse incluso en un niño que
viene buscando a su hermano.
Este... ¡No soy la Nahuala! ¡Yo soy Leo San Juan!
¿Y si fueras?
¿Este Vegetti y yo estaríamos locos si te ayudamos?
¿Nombre? ¡Yo salvaré! ¡Bella e indefensa lagartija pescobálica!
¡Atrás! ¡Atrás, Nahuala maldita!
¿Si no me vas a...
Tengo tu tiempo. Tiempo.
Caray, el rapaz tiene agallas.
Tiempo. O mucha prisa, no sé.
Tiempo.
¡Tiempo de iniciar el reto de la biblioteca!
¡Claro que sí, mi querido Alebrije!
Ha llegado el momento en que Leo nos tiene que demostrar que no es la
superando las tres pruebas dificilísimas.
Y la primera gran prueba será... Papi, ¿podrías dibujar
un rectángulo?
¿Con tres rayas?
A ver.
Un rectángulo con tres rayas.
A ver, papá.
No, no, no, no, no. ¡Qué bruto!
Eso sí es sabiduría.
Atención, Leo. La segunda gran prueba será... ¡Adivina, adivinador!
Fíjate bien, ¿eh? Atento, atento.
¿Cuál es el único animal que después de muerto sigue dando vueltas y vueltas y
vueltas?
¡El pollo rotizado!
¿Ah? ¿Que no era la guayaba?
Ah, no, no. Esa no es animal.
No, no.
¡Esta respuesta va más allá de mis sueños más alucinados!
¡El niño!
¡El niño!
¡Rá, rá, rá! ¡Muy bien, abuela!
¡Vais ganando!
¡Ah, que yo siempre confié en vos!
¡Eh! ¡Y por último!
¡Mucha suerte, Leo! ¡La tercera gran prueba será... ...la prueba más difícil
todas las pruebas!
Un nudo más enredado que una declaración fiscal.
Un nudo más retorcido que la mente de un director técnico de la Selección
Nacional. Y más difícil que una quinceañera mimada.
Leo San Juan, te presento el nudo de Rubik.
A ver, desatadlo.
Este nudo ha sido el reto imposible de generaciones enteras. Y solo el elegido
será capaz... ¿Ya lo desató?
¿Qué organización?
¡Pardiez! Pero si a mí me ha llevado 27 años anudarlo.
Leo, sí eres el elegido.
Pero perdóname, no estaba tan seguro. Por eso quise pasar por todo esto. No lo
vuelvo a hacer. Me cae, me cae. ¿Qué eres el elegido? ¿Qué digo el elegido?
¡Eres el Sócrates Poblano! ¡Eres el Camote Nacional!
Decirle dónde está su hermano, dragón.
Este crío es muy valiente. Ah, y estoy seguro que va a darle batalla a esa
malvada bruja.
Leo, el camino que te corresponde, el camino que debes de seguir es...
No habrías visto una mirada que te ve y te deja ver lo que verá. A ver.
Recupera a Miquistli.
Abre el medallón.
¡El medallón de Miquistli!
Enfrenta a la criatura.
Destruye el mal.
¡Hombre, pues qué fa... ¡Fácil!
Le robáis el medallón, lo abrís, destruís al hermano y rescatáis vuestro
Quiero decir, al revés, todo, ¿no?
Anda, valiente y sabio Leo, porque el paso solo estará abierto por unos
más. Gracias, el abrige.
Adiós, don Andrés.
Lo bonito que es cuando los hijos se van ya bien preparados.
Vaya, vaya, pues a mí no me... No le ha quedado nada claro que si es la Nahuala,
que si no lo es. En verdad que parecía un niño muy valiente y muy listo, ¿eh?
Ya ubícate, papi, ubícate.
Estaba llorando tan a gusto.
Dionisia.
Dionisia, ya llegué.
Buenas, doña Toñita.
Fíjese que en ambos se sentía mal.
Mejor subo a ver cómo está.
¡Aquí estoy pa' lo que se ofrezca!
Doña Toñita siempre se pone rarita el día de muertos, ¿verdad?
Bueno... ¡A matrida el chocolate, papi!
¡Báselo, báselo, báselo, báselo, báselo, báselo, báselo, báselo, báselo! ¡El
chocolate es rico que va a quedar!
¡Leonicia!
Me dará poder absoluto y vida eterna.
Y a ti ya no te necesito matar para terminar mi rito.
A ti nada más te voy a matar porque me caes muy mal.
Vamos, Dionisio, no hay tiempo para descansar.
¡A prisa!
¡Arriba, arriba!
¡Allá arriba!
¡Allá arriba, allá arriba!
¡Allá arriba, allá arriba, allá arriba! ¡Iré yo, no se me olvide!
¡Lurita, le aplico una llave a esa puerta y verá cómo se abre!
¡Siga, doña Toñita, no valgo la pena!
Quisiéramos invitarla a cenar.
Qué bonita muchachita.
Y más que... Ya
casi es medianoche.
Ya casi es el fuego nuevo.
Dejen pasar a mis nietos. Vaya, vaya. La niñita que se me puso alberinco ha
regresado.
A ver.
Y estoy madre a lo que usted diga.
Bien.
Bien.
Ha llegado el momento.
¡Deja en paz a mi hermano, maldita bruja!
Después de tanto que lo humillaste y maltrataste, ahora resulta que lo
¿no?
Pues despídete de él y de una vez también de tu abuela.
¡No!
Almas inocentes del pasado.
Vengan a mí.
Oh, luna mestre.
Antiguos Nahuales.
Junto con el fuego y el agua.
Junto con el copal. Y entre la tierra y el viento.
Les ofrezco estas tres almas.
Y nos...
Yo me encargué y lo estaba esperando.
Por ti sabrás lo que es la venganza de todos los santos.
Debo cubrir la luz de la luna. Debo cubrir la luz de la luna.
¿Qué es esto?
¡Humo! ¡Humo! ¡Humo!
San Isidro Labrador, dame fuerza, por favor.
¡Madre! ¡Le pegué al gordo!
Condenado, fray Gordofeo. Los santos lo ayudan, pero no por mucho tiempo.
¡Caput!
¡Ay, ay, ay!
¡Santa Fabiola! ¡Se me quema la... ¡Ay, Dios!
¡Mamá!
¡Gonofredo! Esta vez no me puedes detener aquí.
¡Mamá! ¡Mamacita! de mi corazón. ¡Ya me deshice del fray! ¡Claro! Ya veo que no
haces nada bien.
Retírate de mi vista inútil. Tengo que terminar mi conjuro.
¡Ay, si no fuera mi madre!
Luna milenaria, mi cristal, tome estas
almas inocentes.
San Federico, ya me partí el hocico.
¡Infeliz sacerdote!
¡Cerdote! ¡Atrás! ¡Atrás!
¡Comadreja del Averno! ¡Hijo!
¡Acaba de una vez con este remedio de Francia!
¿Cómo de que no, mamacita?
Servía, servía, servía, servía, servía, servía.
dile adiós a este mundo mocoso
Madre baboso. Hace 52 años tomé su cuerpo para poder cumplir mi plan.
Y ahora tú ya no me sirves.
Ni tampoco este cuerpo.
Engañate.
Todo este tiempo me engañaste. Ya no perderé el tiempo contigo, basura.
Ahora.
A lo que vine.
Abre el medallón.
Destruye el mal.
Felicidades, Leo.
Has sido muy valiente. Nos has salvado a todos.
Este crucifijo ahora es tuyo.
Guárdalo y úsalo cuando sea necesario.
Sí, gracias, Fray.
Puedo morir en paz sabiendo que contigo, Puebla, estás a salvo.
¿Sabes lo que voy a extrañar muchísimo?
de dulce de la panadería, San Juan.
Acércate más, Leo, para que te dé mi bendición.
Por santa consuelo, es hora de irse
al cielo.
Estamos muy orgullosos de ti, Leo.
decir chisguete.
Creo que te quedaría mejor orinando. Te quedas mejor orinando. Te quedas mejor
orinando. Y siempre te vas a orinar.
¿Ya ves lo que se siente?
¡Leo!
Gracias por todo, Leo.
Siempre te voy a recordar.
No yolo, camoyolo.
Hay que reconocer que fuiste muy valiente, patán.
Nunca cambies, vales ni mil.
Dicen que en el más allá todos somos iguales. O sea, esto es cero cool.
¿Estás de acuerdo?
No. Todos estos años sirviendo ese monstruo. No tengo
perdón. No tengo perdón.
No. Santos, tienes el perdón.
Mamá.
Mamá. Mi niño, estás listo para venir conmigo.
Abuela, creo que vamos a necesitar más pan de muertos.
¡Mucho más pan de muertos!
Ya nos cacharon.
¿Pero qué pasa?
¡Que siga la pachanga!
Hoy es el día de muertos y vengo a la pachanga, al don de los mariachis,
con pitanga.
Yo ya estoy muerto, plazo pelón.
Ya me velaron, ya me rezaron y de un jalón hasta el panteón. Yo ya estoy
descanso en paz.
Menos en todos los días de muertos que me vengo a festejar.
¡Fray Godofredo!
Hola, pequeño.
Bueno, pues ahora tu misión leo. Si decides aceptarla... ¡Acepto!
Joroba, siquiera deja que termine con la frase, leí.
La llorona fue vista en Xochimilco. Debes detenerla.
¡Adiós a todos!
¡Nos vemos para desayunar!
¿Ya veis como sí sois un dragón? ¿Que no?
¿Esto es un fuego labial que me salió?
Ubícate, Ruquito.
¡Ubícate!
¿Sabéis dónde está Xochimilco?
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