All language subtitles for Naked Dawn (1955) Esp

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Original subtitles

Es éste. Vamos, Vicente.

Vamos.

¿Qué quieres, una carreta?

¡No me dejes!

Bueno, Vicente.

Voy a morir, ¿eh?

Tengo miedo.

¡Santiago!

Toma, Vicente.

Bebe.

Tengo miedo.

Sabes cómo se muere. Has visto a muchos.

Voy a ir al infierno.

Esto te dará valor.

Me castigarán.

No. Ya te han castigado bastante.

Quiero un sacerdote. Quiero confesar.

Aquí no hay sacerdotes.

Yo te escucharé en confesión.

-¿Tú? -Bueno.

¿Quién te conoce desde hace tanto como yo?

Lo siento, Santiago, perdóname.

No es nada.

Pero un sacerdote no es lo mismo.

Sí, eso es verdad.

Duele, ¿eh, Vicente?

Arderé en el fuego eterno.

¿Porque no tienes a un sacerdote?

¡Porque he pecado! ¡Diós, he pecado!

¡Tú eres idiota!

Perdóname, Vicente.

No es nada.

Pero, no es verdad que seas un gran pecador.

Te conozco desde que eras un saltamontes...

...y trabajábamos juntos en el campo.

Yo quería mi propio trozo de tierra.

Y yo.

Lo pedimos después de que nuestro ejército ganara.

Dijeron que éramos traidores a la revolución y nos mandaron...

...fusilar como ejemplo para los otros peones.

¿A que es verdad, Vicente?

Es verdad.

Y luego fue la revolución contra la revolución.

Esos generales volvieron a prometernos tierras,...

...y nos volvieron a traicionar.

Pero aprendimos, Vicente, ¿eh?

Nos quedamos con un poco de lo que nos habían prometido.

¿No es verdad que los que saben dicen...

...que en el más allá los últimos serán los primeros?

Eso dicen.

Entonces cuando venga el ángel, dile quién eres...

...y lo mal que lo has pasado.

La primera vez en la cárcel, ¿te acuerdas?

Podrías hacer eso.

Podría.

Y después, las puertas del cielo se abrirán de par en par...

...y San Pedro te cogerá de la mano y te enseñará todas las...

Las maravillas del Paraíso.

¿Y sabes qué te dirá, Vicente?

¿Qué?

Te dirá: "Vicente, hijo mío, he aquí tu tierra".

Buenos días, señorita.

Buenos días.

¿Puede un viajero beber y abrevar a las bestias?

Nadie se lo impide.

Vaya con Diós, señor.

Con su permiso.

¿Sus padres viven ahí?

Mis padres están en el cielo, señor.

¿Trabaja ahí?

Vivo con mi marido.

Debí adivinar que una chica tan guapa no podía estar soltera.

Qué lástima.

Es triste ver que le cortan las alas al pájaro joven,...

...antes de que aprenda a volar. ¿Diós le ha dado hijos, señora?

-Aún no, señor. -Se los dará.

Y la vida se estrechará sobre Ud. como este camino polvoriento.

Sus cargas se harán pesadas para el resto de su vida.

Es verdad. Pero así lo quiere Diós.

La voluntad de Diós se muestra de formas extrañas.

-No nos corresponde entenderlo. -Cierto. Todo es un misterio.

¿Por qué estoy aquí, en este lugar apartado?

Yo. Un viejo sin nadie a quien cuidar ni que me cuide,...

...pero con dos caballos.

¿Quién sabe por qué?

Ud. no es viejo, señor.

Gracias, señora.

Pero me siento viejo. Quizás sea por estar muy solo.

¿Es un ermitaño?

¿Ermitaño? En cierto modo lo fui. Pero ya no.

Ahora tengo hambre de muchas cosas,...

...de gente, de ciudades, de placer. ¿Eso está mal?

Se puede olvidar uno de Diós.

Eso es peligroso. Pero Diós está en todas las cosas, ¿no?

Puede.

Todas las alegrías del mundo vienen de Diós. Todas.

Las flores, las fiestas, la música, el baile.

Incluso el placer de un vestido de seda y un par de zapatos de tacón.

Eso también es de Diós.

O del diablo, que es el que debe haberle traído aquí.

Ah, el pajarito picotea.

Buenos días, joven.

Buenos días, señor.

Hace calor aquí abajo, ¿no?

Hace calor en todas partes.

-Quizás eso traiga la lluvia, ¿eh? -He visto el hechizo funcionar.

¿Vienes de lejos, señor?

De lejos, sí. Estás cavando un pozo, ¿eh?

-Los campos no tienen agua. -Ah, es una pena.

¿Trabajas para el patrón?

La tierra es mía.

¡Qué afortunado eres, joven!

A veces, eso pienso yo también.

De nada.

Si puedo preguntar, ¿esta tierra era de tu padre?

La compré con 3.000 pesos...

...que cobré por trabajar en los EE.UU.

Durante dos años seguí las cosechas como un cuervo.

Pero ya no. Ahora trabajo en mis propios campos.

Ahora no son gran cosa, pero soy joven.

Yo también fui joven.

¿Sabes? Tienes aquí un trocito de cielo.

Un trozo de tierra que nos alimentará a mí y a mi familia,...

...si Diós quiere que tenga hijos. -Los tendrás.

Y les enseñarás a ser buenos cristianos trabajadores.

Como mi padre intentó enseñarme,...

...pero era más difícil para un indio pobre.

¿Cómo te llamas, joven?

Manuel, ¿eh? ¿Qué edad tienes, Manuel?

Pronto haré 20.

Pronto habrá agua en tu pozo. Conozco las señales.

Eso espero. ¿Y Ud., señor, dónde vive?

¿Quién sabe?

Ese camión de ahí, ¿funciona?

Depende.

¿De qué depende?

De a dónde vaya.

Ah, ¿y si el destino es satisfactorio?

Hay otras cosas que considerar, señor.

Considéralas.

Está la gasolina, que es muy cara,...

...y de la que mi camión tiene mucha sed.

Y aparte de la gasolina están las horas que debe pasar...

...fuera de los campos, que necesitan de mi cuidado,...

...y más ahora que falta agua.

Así las cosas, ¿cuánto costaría llevar este camión a Matamoros?

¿Y vuelta?

Y vuelta.

Pues como mínimo serían...

...unos 20 pesos, y eso, precio de amigo.

Te daré 100.

¿100 pesos?

-Toma el dinero. -Es demasiado, señor.

Pero si desea pagar más que el precio, estoy dispuesto...

...a aceptarle 50 pesos.

¿Estás de acuerdo en llevarme a Matamoros?

Señor, soy un ciudadano respetable. Respeto la ley y...

Pequeña cucaracha gordinflona.

Es dinero sucio, no es para ciudadanos respetables.

-Perdona, señor, no quise ofenderlo. -¿Quieres el dinero o no?

Ud. quiere alquilar mi camión. Es cuanto me incumbe.

¿Cuándo quería ir a Matamoros?

Esta noche.

Muy bien. Comerá con nosotros.

No es necesario.

Entonces no puedo ir a Matamoros.

Muy bien.

Está en su casa.

Lo tenéis muy bien montado.

Nos apañamos con poco.

Estos son mis cerditos.

¡Es un buen animal!

Están sanos, pero son pequeños y no valen mucho.

Esta es mi mujer.

Ella entiende de hacer tortillas.

No están mal. También hace pulque.

Por favor, siéntese.

Tendrá sed. Tenemos pulque fresco.

Me apetece tomar un poco.

Por supuesto, señor.

¿Nunca ha visto a nadie hacer tortillas?

Me gusta verte hacerlo.

¿Por qué?

En los mercados tienen una máquina de tortillas.

Pones la pasta aquí, le das a una palanca y...

...sale la tortilla, redonda como un plato.

Y hará mucha tortillas, claro.

¡Miles! ¡Todas duras como el cuero!

Y Ud. se las come, ¿no?

No tengo elección.

¿Siempre compra tortillas en el mercado?

He probado buenas tortillas hechas con amor.

Y aliñadas con lágrimas.

Cree que he hecho a las mujeres infelices, ¿eh?

Es posible.

-Y no lo apruebas. -No me importa.

Qué mujer.

¿Lleva mucho casada?

Medio año.

¿Habéis crecido juntos?

Nunca le había visto antes.

¿Por qué te casaste con él?

¿Por qué?

No me gustaba ser sirviente.

Además, estaban el patrón y sus tres hijos.

Me utilizaban como a uno de sus animales,...

...excepto porque si una vaca enfermaba, se preocupaban.

Incluso me vendieron como un animal.

¿A Manuel?

No tenía a nadie que le hiciera las tortillas ni le lavara la ropa.

Cuando le compró la tierra al patrón y estaban negociando el precio,...

...el patrón me incluyó en la oferta.

Fue porque le tiré agua caliente a su hijo, el menor.

Entonces te fuiste con Manuel.

No me habría ido sin casarme por la iglesia.

Costaba 50 pesos y Manuel no quería. Yo dije que si no, huiría.

Al final, el patrón pagó la mitad y yo me casé por la iglesia.

Es mejor que la casa del patrón.

No deseo contarle estas cosas, pero ellas se cuentan solas.

A veces es más fácil hablar con un extraño.

Es como si hablara con un amigo o con un cura.

¿Un cura?

Ud. fue ermitaño. Es un trabajo de Diós.

Mentí. Estuve en la cárcel.

Eso también puede ser santo.

-¿Y la comida? -Estará dentro de un momento.

Tazas.

¡Esto sí que es pulque!

Qué bueno es beber el fruto del trabajo de uno.

Es la verdad.

Uno bebe pulque en la cantina, ¿y qué es? ¡Pulque!

Borrachera y olvido.

Aquí cada sorbo trae un recuerdo.

Mi pequeño campo con grupos de cactus en pie, como soldaditos...

...en sus uniformes verdes.

Y mi mujer, poniendo la boca en el junco y sacando el aguamiel...

...del corazón del cactus, mientras la propia planta saca...

...la fuerza de la tierra.

Y antes, cuando tocaba roca, no podía seguir cavando.

Pero ahora compraré dinamita con tus 50 pesos, amigo.

Y entonces, ¡pum!

Habrá agua para beber y para el maíz que desfallece.

Estoy cansado, amigo. Descansaremos un rato.

Yo conduzco. Tú duermes.

Pero sólo un momentito.

¿Te encargarás tú, amigo?

Sí. No le pasará nada al camión.

Muy bien.

Eh, ya hemos llegado.

Estoy cansado.

Dentro de nada te podrás ir a dormir.

¡Ponlo ahí! Y ten cuidado. ¡Venga, macho, tú rómpelo!

-¡Disculpe, señor! -No importa.

Bueno, ¿dónde está el resto del material?

Ven, Manuel.

¿Dónde está tu compañero?

-Ha muerto, señor. -Mala suerte.

No fue como usted dijo. Hubo un tiroteo.

Tuvimos que huir. ¡Se suponía que usted nos recogería con el camión!

Los accidentes ocurren.

Aquí tienes.

Disculpe, señor, ¿y el resto del dinero?

Esa es tu mitad.

¿Y la de Vicente?

Me ocuparé de él cuando llegue. ¿Cómo sé que no vendrá?

Señor, usted tiene las cajas. Fijamos un precio por este trabajo.

¡Cada uno su parte! ¡Tú tienes la tuya!

¡Y ahora fuera, o llamaré a la policía!

¿Y qué dirá la policía sobre que le hayamos traído las cajas a usted,...

...el intermediario?

¡Dirán lo que yo les diga que digan!

¡Y si os disparase a los dos ahora...

...mismo, dirían que os pillé intentando robarme!

Señor, ¡déjeme ir! ¡No quiero nada, ¡por favor, deje que me vaya!

Señor, usted no nos dispararía.

¡Me equivocaba! ¡Usted nos dispararía!

Sí, ¡tenéis suerte de que no lo haya hecho!

¡Fuera de aquí antes de que pierda los nervios!

¡Manuel, quédate aquí! ¡Aquí! Toma esto, quizás te dé coraje.

Ni un peso más.

Podría dispararle, señor, pero entonces usted no me pagaría...

...lo que me debe. -¿Entonces?

Entonces...

...le colgaré.

-¡Estás loco! -Manuel, tráeme la cuerda.

-Señor, soy un pobre indio, deje... -¡La cuerda!

Le ataremos como a uno de sus fardos, y le enviaremos al infierno.

Súbase a la silla.

Manuel, pasa la cuerda por ahí.

No está bien asustarse tanto de un ahorcamiento,...

...ni siquiera del propio.

Esto aguantará su peso tan bien como su dinero.

Si me ahorcas, ¿cómo conseguirás tu dinero?

Eso es un problema. Lo pensaré mientras está colgando.

¡Manuelito! Está bien, estamos todos aquí, incluso el señor.

El dinero está en la caja. ¡Llévatelo!

¿Cree que debería?

-Por el amor de Diós. -Otro de Sus sirvientes.

A la derecha, veinte.

A la izquierda, diez.

A la derecha, quince.

¿Te sientes mejor, Manuelito?

Es mejor ser elegante.

Ya está.

Estaría bien tener el placer de colgarle, además del dinero.

Bueno, Manuelito, ¿acabamos con su baile?

¡Se lo merece!

Granjento, aprendes rápido.

Pero por esta noche ya has aprendido suficiente.

Arréglalo.

De la mejor calidad.

Sí, están deliciosos, señores. Yo los tomo todas las noches.

Los probaremos.

Tengo que volver al trabajo o los ladrones me roban en el patio.

Permítame, señor.

Buenas noches.

Qué le vaya bien.

Pobre hombre, su cabeza no anda bien.

No tengo cambio, señor.

Quédeselo.

Diós le bendiga, señor.

¿Diez pesos?

Aquí tiene diez pesos más para pagar los tacos del vigilante durante...

...las próximas noches, ¿entendido?

¡Qué Diós le bendiga!

¡Veinte pesos, es un pecado derrochar así el dinero!

Manuelito, tu idea del pecado está cambiando.

¡Manuelito! Después de la cosecha, la fiesta, ¿no?

-Tequila. -Sí, paisano.

¿Quién recuerda cuando los mariachis tocaban...

...sus propias canciones? -¡Debió ser hace mucho tiempo!

También recuerdo cuando las mujeres tenían vida.

Mi problema son los hombres.

Digo que no caeré, pero entonces...

...oigo guitarras suaves bajo las estrellas.

Pruebo suerte otra vez.

Qué digo cuando un hombre me mira.

Cómo me siento, que no puedo contarlo.

Qué pienso cuando un hombre me invita a una copa...

...y me halaga diciendo ¡ole!

Qué haría si me dijese te quiero.

Hay modos de juzgar a un hombre. Como otras yo tengo mi plan.

Si es diez pesos de alto, o pequeño como los centavos.

Tan guapo como el oro que tenga en sus manos.

Qué pienso cuando un hombre me invita a una copa...

...y me halaga diciendo ¡ole!

Qué haría si me dijese te quiero.

¡Me ha tirado el sombrero!

Un sombrero de paja está bien para beber pulque,...

...pero para el tequila necesitas un sombrero.

¿Cómo me queda?

¡Asustarías al mismísimo Pancho Villa!

¡Qué bien has cantado, preciosa!

No me llames patrón, incluso mis pulgas me llaman compañero.

No es nada.

Soy un viejo, preciosa. Mi corazón es débil.

Pero aquí, mi amigo, está amargado.

-¿Qué le pasa? -Su vida es triste.

Pobrecito, ¡qué lástima!

Solo está amargado por fuera, por dentro todavía es dulce.

Has mordido suficiente como para saborearlo.

Ten cuidado, pequeño. Podría comerte vivo.

Te creo.

En serio, amigo, sobre el dinero, deberías ser más cuidadoso.

Si lo hubiera sido, ahora no lo tendría.

Eso no lo sé. Pero no quieres gastártelo todo en una sola noche.

No importa demasiado. No lo entiendes.

Lo mismo da.

Quédatelo. Cómprate algo que dure. Para que tus hijos lo disfruten.

¿A quién estamos enterrando? Más rápido, más rápido.

¡Vamos! Me arden los pies.

-¿Qué te pasa, viejo? -Yo te enseñaré lo viejo que soy.

Ya veremos.

La mujer se lo llevará primero.

Sí, pero nosotros nos lo llevaremos ahora.

¡Muy bien, manuelito! ¡Aún estás entero!

Dime, hijo, ¿dónde te duele?

¡Por todas partes!

Pero has peleado bien. Como un veterano.

¿Qué pasó?

¡Mira! ¡No dejamos uno en pie!

-¡Ahí está el tercero! -¡Ay, tigrecito!

¡Déjalo ir!

¡Arriba!

¿Qué estás haciendo ahora?

Dormiremos en el suelo. Tú dormirás en la cama.

Con tu permiso, dormiré yo en el suelo. Es mi costumbre.

Buenas noches.

¡Pero no es correcto!

Ya estoy dormido.

Bueno. ¡Vete a dormir! ¡Y tápate como es debido!

Estoy lleno de bultos.

-¿Por las patadas? -No, por el dinero.

Será una almohada muy cómoda.

¿Y es mucho dinero?

Apaga la luz y vete a dormir.

Con dinero uno puede hacer muchas cosas.

Una vaca, o varias, para que hubiera leche para vender.

Un pozo muy profundo, con tuberías y un motor.

¡Un río de agua!

Los campos siempre estarían verdes, como los del patrón.

¿Qué más tendrías en tu hacienda, patrón?

Estaba soñando.

¡Desde luego! ¡Con mi dinero!

¿Y por qué no? ¡Lo malgastarás en juego y bebida!

¡Te robarán cuando estés borracho!

Es un pecado.

Sí. Soy un pecador. Y tú eres un ciudadano respetable.

Diós te bendiga mil veces.

Rezaré por ti todos los días, patrón.

¿Adónde vas?

Dormiré fuera.

¡Pero hace frío!

Tu casa es demasiado respetable para mí.

Me siento más a gusto con los coyotes.

¡Has herido sus sentimientos! Eso ha estado mal.

-No he dicho nada que no fuera verdad. -¡Ha estado mal! ¡Mal!

¿Qué quieres decir? ¿Acaso no lo va a malgastar?

¿No es mejor gastarlo con juicio?

Quieres decir que es mejor que lo tengas tú que él.

Sí. Yo valgo más. Yo me gano la vida. Yo no cojo de nadie.

-¡Coges de él! -Eso es diferente. El es un ladrón.

Duerme con los coyotes porque él es uno de ellos.

-¿Te ha robado a ti? -Si fuera rico, a lo mejor.

-Pero eres pobre. -¿Qué hay del futuro?

Si no es él, será otro como él. ¡Son criminales!

Pues mátalo y róbale el dinero. ¡Porque tú eres respetable!

¡Él es el hombre y tú eres el animal!

¿Por qué no le chillas a él?

Porque me da vergüenza.

Él sabrá lo que eres y que yo vivo contigo.

¡No lo entiendes! ¡Eres una mujer!

¿Adónde vas?

Duérmete o te doy otra ración.

Perdóname. ¡Perdóname!

Esta vez, haz que ocurra.

Haz que esté dormido, y con eso bastará.

Si haces eso por mí, no seré desagradecido.

Quemaré cien velas por ti y por tu madre.

Daré cien pesos, o más, si hay suficiente, para el nuevo altar.

Perdóname y haz que ocurra. ¡Por favor, perdóname!

¡Manuel, eres tú!

Te he asustado. Lo siento.

Ven, siéntate.

¿Por qué tiemblas? ¡Ven!

Toma un poco de esto.

Tu mujer te llama.

Menuda voz tiene.

¿Algo va mal? ¿Por qué has salido?

No podía dormir.

Tenía que hablar contigo.

Porque me enfadé contigo ahí dentro.

No pasa nada. No estés tan triste.

No estoy enfadado contigo. Toma, bebe.

Me enfadé antes, pero no debiste hacerme caso. Estaba borracho.

A la gente mayor no les gusta que les critiquen.

Si un hijo se vuelve contra el padre, el padre se enfada.

Pero bah, fue una tontería de mi parte ponerme así.

Estaba borracho. Soñaba con cosas que pasaron hace mucho.

Cosas que había olvidado y que están mejor olvidadas.

Manuel, no debes preocuparte. No eres un mal tío.

Tienes por delante una buena vida.

Y en caso de que te preocupes por mí, no lo hagas.

Vivo así porque me gusta.

Tiene sus desventajas, pero es como todo.

Ya te digo, no es respetable, y puede que algún día...

...acabe colgado o algo así,...

...pero no lo cambiaría por ser el patrón de la mayor hacienda...

...de todo Méjico.

Así que vete a dormir. Mañana nos diremos adiós como caballeros.

¿Mañana? Es demasiado pronto.

El mundo me espera. Tengo dinero que gastar.

Anímate, chaval.

Cuando sea un viejo mendigo, vendré a visitarte a tu casaza.

Y me pondrás una tortilla y algo de beber.

Y tendrás la satisfacción de decirme la razón que tenías...

...cuando me advertiste.

Y ahora vete a dormir. Buenas noches.

-Qué duermas bien. -Hasta mañana.

Te dije que te fueras a la cama.

¿Por qué no me pegas?

Se te ha metido dentro un demonio.

Y tú, marido mío, ¿qué demonios has liberado?

¡Eres tonta!

¡Vete a dormir!

¡Jefatura de policía!

¡Lo ha encontrado!

¿Tiene la dirección?

¿Dónde es eso?

¿Bien?

Lo hemos encontrado.

Pero la dirección no me suena. No la conozco.

¿Cómo la encontramos?

En la oficina de correos. Cuando abran.

No has dormido en toda la noche.

No, porque no parabas de retorcerte.

No, no quiero desayuno.

Tengo mal el estómago.

Deja de atormentarme.

Déjame en paz.

Se va ahora, por la mañana.

Cuando venga, dile que estaré en el pozo. Querrá despedirse.

¿Querrá?

¿Por qué no?

No hay porqué.

Vendrá.

-Buenos días. -Buenos días.

¿Has dormido bien?

No lo sé.

¿Y tú?

Debes de haber pasado frío. ¿Has dormido?

¡Como un oso!

Los osos tienen hambre cuando despiertan.

¿Dónde está Manuel?

En el pozo. Por favor. Lo he preparado para ti.

Sí, tus ricas tortillas.

El sabor habrá de durarme una temporada.

Quizás no tanto.

Crees que tengo una novia en cada pueblo...

...y que me tienen las tortillas listas para cuando llegue.

No, no creo eso.

Dime, ¿adónde vas?

A recorrer el mundo.

A escupir en el océano.

Mejor que en el suelo sí es.

¿Por qué lo preguntas?

Pareces muy contento.

Estoy contento.

Me vuelvo a sentir libre.

Quiero volver a ver el océano.

¿Conoces Vera Cruz?

Hablaban de ella en casa del patrón.

¡Menuda ciudad!

Los barcos llegan de todas partes del mundo.

Seda de China, carbón de Inglaterra, bicicletas, zapatos, canarios, vino.

¡Lo que quieras! ¡Suficiente para una vida de robos!

He oído hablar de las mujeres de Vera Cruz.

¡Ay, las mujeres de Vera Cruz!

¿Qué les pasa?

Son grandes y jugosas.

Pero ligeras como plumas. Como tú.

Allí tienen un baile, la bamba.

Ponen un lazo en el suelo entre los pies de los que bailan.

La música va rápida como solo la tocan en Vera Cruz.

Y los que bailan giran y chasquean los dedos.

Y van y vienen como las olas, y sus cuerpos se arquean y los dedos...

...de los pies bailan.

Y cuando termina el baile, se han atado el lazo a los pies.

¡Eso es digno de ver!

Y por la noche, en la plaza, toca una banda.

Viene la brisa del océano a través de las palmeras.

Y las chicas, con rizos en el pelo, y tacones altos,...

...pasean por entre las fuentes.

Y los hombres, claro, también pasean, en dirección contraria...

...para ver a las chicas.

Pero no hablan mucho, excepto para decir "buenas noches".

¡Pero los ojos!

Los ojos en Vera Cruz dan discursos.

Te pueden decir adónde ir y a qué hora.

Qué tipo de flores llevar, e incluso si tiene amigas.

¡Llévame contigo!

¡Estás de broma!

¡No! ¡Estoy lista! ¡Tienes dos caballos!

Y si no los tienes, yo voy andando.

No sabes lo que dices. Tienes marido.

¡Marido! ¡Podemos irnos antes de que de entere!

En un momento, como pájaros. Nunca nos encontrará.

Ay, pajarito. ¿Cuánto crees que durará eso? ¡Esto!

Una semana, un mes, y me cansaría de ti.

Hay muchas otras chicas guapas.

No me da miedo. Lo entendería. ¡Pero esto otro!

¡Tira mucho de mí!

¡No sé cómo luchar contra ello! ¡Llévame contigo!

Es culpa mía. Te he llenado la cabeza de historias.

Eres tonta si las crees. ¡Vera Cruz!

Vera Cruz es un pantano enfermizo.

No me importa adónde me lleves. Estaba preparada antes, esperándote.

Crees que soy un romántico. Te diré cómo es mi vida.

No sé en qué pensar por las noches. Duermo sobre el suelo frío.

El viento se cuela dentro. El frío me cala hasta los huesos.

Las tripas rugen pidiendo comida. No tengo amigos.

En cualquier momento me pueden matar o detener.

El único modo de soportarlo es emborrachándome.

¿Es esa la vida que quieres?

Juntos no tendremos tanto frío ni estaremos solos.

Y hay cosas peores que el hambre y el miedo.

¡Eso es lo que tú crees!

Sí, lo creo. Creo que es peor vivir toda la vida como una piedra.

Pero una piedra no siente nada.

Creo que es peor ser un ser humano viviendo como un animal.

Escarbando la tierra en busca de comida, preparándola, comiéndola.

Limpiando después. Sin ver nada más que estas paredes...

...y este miserable pedazo de tierra.

¡Su tierra! Hasta que me entierren en ella.

¡Te sientes como si te hundieses en un agujero y el vacío te envuelve!

¡Y te ahogas y nada sucede!

A veces rompo cosas para que ocurra algo.

Quizás me peguen. Incluso los golpes son bienvenidos.

Puedes gritar tus miserias y sentirte mejor.

El problema de los golpes es que te acostumbras.

Se convierten en lo mismo que el resto.

¡Algo por lo que pasar como un saco de trapos sucios!

¿Qué quieres de mí?

Quiero vivir. No me importa morirme de frío o de hambre.

Quiero ver, sentir y conocer algo más que esto. Lo que sea, pero más.

Dijiste que era mejor que con el patrón.

Allí podía escaparme o suicidarme.

Aquí estoy atada, y los niños me comprometerán.

Los niños no son tan malos. Crecen y cambian. Puedes enseñarles.

Enseñarles. ¿Qué sé yo?

Bueno, hablarás sobre ellos con Manuel.

Él quiere hijos para que puedan trabajar sus tierras.

Sí, es avaricioso.

¡Es un cerdo!

Es joven.

Los cerdos jóvenes se convierten en cerdos grandes.

Pero es humano. ¡Lo siente! Anoche vino a suplicarme que le perdonase.

No te creo.

Te digo que sí. Y cuando un hombre siente lo que ha hecho, es capaz...

...de cambiar. Puedes ayudarle a cambiar. Las mujeres comprenden.

Puedes enseñarle que la gente vale más que el dinero,...

...más que la tierra.

Estás ciego. Has viajado y lo sabes todo. ¿No ves lo que es?

Estás equivocada. Él no es malo.

¿Qué intentas hacer con él? No intentas protegerme a mí.

Me habrías llevado contigo antes de conocerle.

Le defiendes a él. Piensas en su casita.

Incluso si supone empujarme al abismo. ¿Por qué?

¿Por qué me haces esto? ¿Por qué? Hombres.

Pajarillo.

Te he juzgado mal. Es cierto, todo lo que dices es cierto.

¡Llévame contigo!

No, no quiero.

Tienes razón y yo estoy equivocado, pero no quiero.

¿Te ha mordido?

Perdóname.

Perdonarte, ¿por qué?

-¿Qué ha ocurrido? -Perdonarte, ¿por qué?

El dinero. Estaba esperando con el arma. ¡Diós, perdón! Casi te mato.

Perdóname, estaba ciego. El dinero, ¡el dinero, el dinero!

¡No sabía lo que hacía!

Levántate, ¡levántate!

Quita de en medio, no se merece vivir.

¿Quién le dio el arma? ¿Quién le enseñó a usarla?

¡Yo no le he enseñado esto!

Deberías haber visto lo que era antes.

¡Tú le has sacado del agujero!

-¡Tú lo has creado! -Entonces lo destruiré.

Santiago, por mí, dame eso.

¿Ahora le quieres?

Quiero ir contigo, pero no puedo si lo matas. Incluso queriendo,...

...no puedo. Por eso te lo pido.

Entonces ven.

Pero no puedes, ¡eres mi mujer!

Es pecado y seré castigada. Pero lo he pensado y estoy decidida.

¡Es un ladrón!

Es un hombre.

¡María, espera!

¡Por favor! ¡Por favor, no te vayas!

-¡Tú no te vas! -Déjame ir o será peor para ti.

-Te llevas a mi hijo contigo. -¡Apártate!

Es mi hijo.

Se merece un padre mejor. Suelta las bridas.

Apunta con cuidado.

¡Dispara! Todo será tuyo. Todo, también el dinero.

¿Por qué no disparas?

No puedo.

Por la serpiente. Olvídalo, fue un accidente. Finge que no ha ocurrido.

Tampoco podría haberlo hecho antes, tengo una debilidad.

Quizás seas humano, después de todo.

No deseo que lo entiendas, ¡vete!

Muy bien, pero ella viene conmigo. A no ser que quieras dispararme.

Así no. Pero si ella quisiera quedarse y tú no te fueses,...

...tendría coraje para hacerlo. ¡María!

Dime que lo eche, María, tienes motivos para irte, ahora lo veo.

Te he juzgado mal, pero si te quedas,...

...las cosas en casa serán distintas, te lo prometo, María.

Es demasiado tarde.

Ven.

Ahí está la camioneta. Es la que nos dijo la mujer de los tacos.

Y ahí está uno de ellos.

¿Sorprendido de verme, indio?

Contéstame. ¿O también te ha roto los dientes?

Mira, te ha dado una paliza. ¿No quieres vengarte?

Venid conmigo.

Debería haber acabado con él.

¿Qué hay al otro lado de esta maleza?

La colina cercana a la casa.

Trae el burro.

Tráelo aquí.

Bien, ponlo ahí.

¿Van a matarlo?

Puede.

¿Qué van a hacer?

Nada.

Bueno, indio. Esta es tu última oportunidad. ¿Dónde está él?

Ya está, Manuelito.

Sube al caballo con ella. Sabe adónde ir.

¿Y tú?

Yo os seguiré, rápido.

Manuel, sigue las montañas hacia el sur.

Te llevarán fuera de este estado, donde estés seguro, ¿entiendes?

Sí, me arreglaré.

María, ve con él.

No, ella debe elegir por sí misma.

María.

Sí, iré con Manuel.

No lo necesitamos.

Me gustaría que lo tuvieseis.

¿Adónde vas tú?

Mi camino discurre en otra dirección.

Pensé que quizás podríamos viajar juntos.

No, mi camino no es para ti.

Tu vida ya no será como antes y eso es bueno.

Creo que ya has encontrado el camino correcto...

...y es diferente al que yo escogí.

Ahora vete, mis deseos viajan con vosotros.

Adiós, niños.

Y las puertas del cielo se abrirán de par en par y San Pedro...

...te tomará de la mano y te mostrará las maravillas del cielo.

¿Y sabes qué te dirá, Vicente?

Dirá: "Vicente, hijo mío, aquí está tu tierra"

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