All language subtitles for La.leyenda.del.charro.negro.2018.1080p-lat-cinecalidad.to

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Original subtitles

¡Ja ja ja!

¡Chuy! ¿Qué pasa, mija? ¡Ya no tiene sus poderes!

¿Me estás diciendo que estabas solo con esta chica, escapando de ocho momias?

Sí, y conforme avanzábamos por la mina, se hacía más y más oscuro. ¿Y sabes qué

hice? ¿Darle un besito? Claro, darle un besi... ¡No!

¿Cómo le voy a dar un besito? No te digo que ahí estaban las momias.

¡Pretextos! Siempre serás un niñito, chilguete. Yo creí que ya habías crecido

después de tantas aventuras.

Lo único que quiero es regresar a Puebla con la abuela. Dímelo a mí que estuve

en el ejército realista viviendo el peligro día con día.

¿Peligro? ¿Eras el encargado de pelar las papas? Sí, me llamaban el azote de

papas.

¿Y ahora?

No,

pues no sé.

¿Cómo que no sabes si viniste desde Puebla? Pues sí, pero estoy confundido.

Valiente hermano mayor.

Ay. No seas chillón. Oye, me dolió.

Atención, atención, atención.

Acérquense, gente bonita. Gente de este bonito pueblo de San Nicolás la Pel...

Bueno, de este bonito pueblo mágico. Acérquense, que aquí estamos.

Haciendo magia con la alquimia, caray. Bueno, nos vemos en la noche.

Voy y vengo.

Hace menos de 500 años, el famoso alquimista napoliteño

Benvenuto... Ahí dice Bonavente.

Por eso, el famoso alquimista Benvenuto...

Elaboró un mágico elipsis. Una fórmula capaz de embargar al tullido, de hacer

ver al mudo. Capaz incluso de sanar los corazones rotos. Y véanla bien, la

fórmula que el mismísimo Buenavena elaboró. Y el día de hoy he venido a

regalarla. Sí, oyeron bien.

Regalarlo a un precio irrisorio. En este gran pueblo de Mezclimpe.

¡Ese!

¡Vengo regalando cada botella en cinco reales!

¡Cuatro!

¿Tres?

¡Bueno, ya dos reales y es suyo! ¿Cómo sabemos que su medicina es tan buena

dice?

¡Tenemos a un incrédulo!

¡Invito a que se acerque a alguna persona que sufra de una grave

sufro! ¡Yo ya!

¡Déjale enseñar mi puente!

Entonces, ¿algún enfermo por aquí?

¡Tú! ¡La de los ojitos, espíritu!

¡Esa criatura que se ve débil y enferma!

¡Acércate! ¡Pobre criatura!

Llevo años enferma. Y estoy al borde de la muerte.

No te preocupes. Yo te voy a salvar.

Yo te voy a dar la vida.

No esperaba un caso tan complicado.

Pero no importa.

El elixir es milagroso. Un solo trago de este medicamento y quedarás curada.

¡Mamá!

¡Esa cosa le hizo daño! ¿Qué le hizo? Lo que necesita es otro traguito.

¡Ciencia! ¡Quiero una!

¡Qué hay para todos!

¡Nada más córmense, por favor!

¡Es un mentiroso!

¡Este estafador va de pueblo en pueblo robando a la pobre gente!

¡Y esta niña es tu hija!

¡No, hombre! ¿Cómo que? ¿De qué habla? ¡A esa niña jamás la había visto!

¿Cómo va a ser mi hija que está retea?

¡Papá! ¡A la derecha! ¡A la derecha!

¡Allá va!

¡Allá va!

¡Espérate! ¡Espérate!

¡Allá va!

¡No huyas!

Eso estuvo cerca.

Y creo que alguien debería aprender a conducir, ¿eh? Pues creo que alguien

debería aprenderse mejor su texto.

Y no confundir el ipsi. con el Ixis y mucho menos decirle ¡Fea hija!

Era pura actuación.

Además, no vamos a ver de quién era la culpa. Vendimos mucho.

La verdad, si estás algo feita.

Ay, papá, tú no me quieres.

¡Suéltame! No te imaginas lo que yo sería capaz de hacer por ti.

¿Harías cualquier cosa?

Sí, cualquier cosa.

¿Como dejar esta forma de vida?

¿Y qué tiene de malo esta forma de vida?

¡Papá! Nos acaba de perseguir una turba furiosa con machetes y con antorchas.

¡Ay! ¡Ni aguantas nada!

Ni siquiera estaban bien afilados.

Estoy harta de salir corriendo de todos los lugares.

De no tener amigos.

¡Ay! ¿Y tu tía la gitana? ¿Es nuestra amiga?

¡Papá! ¡No es mi tía!

¿Y qué crees que no me he fijado cómo te mira? ¿Cómo me mira?

¡Tú le gustas a la gitana! ¡Ay, por favor!

¿En serio?

¿Tú crees que...? ¡Papá! No, no, no, en serio.

Ya cállate, papá. Dices puras tonterías.

Una gitana.

Mira, chiste.

Ya tenemos aventura. Buenas noches, señora gitana.

Al día para arreglar una rueda a mitad de ningún lado.

Con los coyotes.

Y las serpientes.

Y los metiches.

Le propongo algo.

¿Qué tal si nosotros le ayudamos a cambiar su rueda? Y a cambio usted nos

a Puebla. ¿Qué tal que me dejas en paz y se van por donde vinieron, eh?

Ay, está bien. Ya nos vamos.

No nos lleve a ningún lado, señora.

Pero deje que le ayudemos.

Bueno.

Gracias. Ayúdame a levantar la carreta.

Ya quedó. Bueno, vámonos.

Como se esforzaron tanto, me gustaría darles unas monedas en agradecimiento.

Lamentablemente no tengo ni una. Pero les puedo leer la mano.

Ay, ahora sí ya vámonos.

¿Qué tiene? ¿Qué te pasa?

No, nada. A ver, déjame ver.

Tú, hay algo turbio en ti, niño.

Una energía negra y malévola.

Tienes dos líneas de la vida.

¿Y eso es malo? ¿Y tú qué crees?

¡Claro que es malo!

Mira, una línea es larga y llena de luz.

Pero la otra es oscura, profunda y... ¡corta!

¿Acaso has visitado los mundos de la tiniebla?

¿No? Estás enfermo. Tanto contacto con la oscuridad ha terminado por

contagiarte. La maldad corre por tus venas. Si vuelves a cruzar al

será tu fin.

Ahora vete con los tuyos y no pares hasta que llegues a tu casa.

¿Y la gitana?

¿Te habló de las grandes cosas que te devara el destino? No, ya ni me leyó

porque traía prisa y no sé qué tanta cosa. ¿Ves? ¿Eso te pasa?

por andar de ofrecido. ¿Yo? Pero si lo de ayudar a la gitana fue tu idea.

Sí, pero era ayudarla a cambio de llevarnos a Puebla y no por hacerme el

bueno como tú. Al menos yo nunca he sido un egoísta que jamás ha hecho nada por

los demás.

¡El egoísta es otro que se fue sin avisarle a la abuela!

Yo no quise irme. Pues igual te fuiste. ¿Y sabes quién cuidó de ella mientras tú

jugabas a ser el héroe? ¡Yo!

¡La abuela te necesitaba! ¡Si realmente querías ayudar, debiste haberte quedado!

La abuela y yo somos tu familia, y no esos amigos imaginarios. Tu hermano

razón, hijo.

Lo más importante en esta vida es la familia.

Yo también fui joven alguna vez y también tuve una familia, pero fui

creí que no los necesitaba.

Ahora mírame, solo un viejo inútil que no puede valerse por sí mismo. No diga

eso, señor. Es la verdad.

Vine a este pueblo buscando a un estafador llamado Rupertino, que me

robó lo único que tenía, un ojo de venado. Han pasado muchos años.

Pero yo nunca olvido.

El buen Mequetrefe está engañando a la pobre gente de este pueblo.

Pues acóselo con la policía y déjese de cosas, anciano.

Claro. ¿Y quién le va a creer a un viejo como yo que a diferencia de su abuelita

no tengo nietos que me puedan defender?

¿Y dónde está ese ladrón? ¡Ay, no!

¡Claro que no!

¿Estás loco? ¿Quién oíste?

¿No viste todo lo que ha sufrido? ¿Y cómo sabes que es cierto?

Lo más seguro es que ni exista el tal Rupertino. ¿Y si sí existe? ¿Y le robó

única pertenencia? ¿Y esto le pasará a la abuela? ¿A poco lo dejaría vivir?

A ver, una vez más.

Hace menos de 400 años. Hace más de 500 años.

El infame alquimista. El famoso.

Y el famoso alquimista Batistuta. ¡Bona, vente! Por eso, Bonavente, Batistuta,

¿qué más da? Todo es una mentira. No, te lo tienes que creer. Lo tienes que

decir desde el corazón.

Fíjate bien. A ver, presta atención a lo que voy a hacer.

Hace más de 500 años, Bonavente, el famoso alquimista,

elaboró un mágico elixir. Una pócima capaz de levantar al

tuyido. De hacer ver al ciego.

Capaz incluso de sanar los corazones rotos.

¿Viste, papá? ¿Viste la diferencia?

Sí, sí la veo.

A partir de ahora lo vas a hacer tú.

Si han venido por las clases de marimba, son de cuatro a seis.

¿Usted es Rupertino?

Venimos por lo que se robó. ¿Qué hablas?

Yo nunca le he robado nada a nadie. ¿Qué pasa, papá?

Estos escuincles que llegan con sus infamias a acusarme de quién sabe qué

Ay, hasta siento que me va a dar algo.

Mi papá es capaz de muchas cosas, pero robar no es una de esas. Así que

lárguense de aquí antes de que llame a la policía. ¿Policía? Claro que sí robó.

Y déjenme decirles qué robar.

Es un delito muy grave.

Está castigado por severidad. ¡Atrévete a pegarme a mí!

Se atrevió.

¡No toques a mi hija! ¿Yo? Ella fue la que me pegó. ¿Te estás acusando de

peleonera?

Nomás le digo que si tiene perros, pues amárrelo.

¿Me dijiste perro? Pues al buen entendedor. Ya, ya, por favor.

Vámonos, Nando. Esto no tiene caso. Igual y nos equivocamos.

¡Claro que se confundieron!

¡Escuincles babosos!

¡Lárguense y no vuelvan jamás!

¡Mi ojo de venado! ¡Perdí mi ojo de venado! ¡Ey!

¡Regresen! ¡Ladrones!

¡Córrele!

¡Espera, Leo! ¡Espera!

¡Esto está muy raro!

¿Este es su ojo de venado? Este mismo es.

¡Este ojo de venado es mío! ¡Y a este hombre jamás lo había visto!

¿Ya no?

¿Ya no te acuerdas de hace doce años?

Cuando viniste a mí, suplicando mi ayuda.

¡No! ¡No puede ser!

¡Tonto!

¿En verdad creíste que podrías esconderte del Charro Negro para no

Eso fue hace mucho y... Hiciste un trato... ¿Con el charro negro?

Sí, lo hizo.

Y el muy cobarde pensó que evitaría pagar llevando este ojo de venado.

Entonces, tú eres Beatricita, su hija.

¡Toma mi alma!

No, ya no te preocupes. Ya no la quiero.

¿De verdad?

Gracias, muchas gracias. Ahora me cobraré con el alma de tu hija.

¡No! ¡Fue un trato conmigo! Un trato cuyas reglas cambiaron en el momento en

que no cumpliste tu parte.

¡Por cobarde!

¡Que esto te enseñe a honrar tu palabra!

¡No!

¡No!

Beatriz.

Gracias, Leo San Juan.

Quizá deberíamos trabajar juntos.

Hacemos un buen equipo.

Espera, quiero hacer un trato contigo. No, yo no hago tratos con niños.

Tú no sabes quién soy. Yo vencí a la Llorona, a la Nahuala. Sé perfectamente

bien quién eres.

Te voy a hacer un favor, Leo.

Me iré por donde vine.

Te apuesto mi alma.

Pero si yo gano, devuelves la de Beatriz.

¿Devolver el alma de Beatriz?

Uy, pues eso ya no se puede.

Ya me la llevé.

Ya sé. ¿Por qué no vas tú mismo a mi casa?

Y la tomas.

Si vuelves a cruzar al inframundo, será tu fin.

De acuerdo.

¡Perfecto! ¡Entonces allá te espero!

¡Arre!

¡Te lo dije, chisquete!

¡Rupertino!

¡Rupertino! ¿Qué pasó aquí?

¡Beatriz! ¿Qué pasó?

Vino el charro negro.

Finalmente me encontró.

No quiso mi alma.

Se llevó la de mi hija.

Tía, ¿qué pasó?

Beatriz, ¿estás bien? ¿Estás bien?

¿Está bien, verdad?

Sí, por ahora. Pero su alma está abandonando su cuerpo.

Yo puedo salvar a tu hija. Espero que no estés hablando en serio, chisguete.

Claro que estoy hablando en serio.

¿Y yo qué tengo que hacer aquí, a la mitad de la nada, con extraños,

en problemas contigo, chisguete?

¿No te crees? ¡Cambié de opinión!

¿Creíste que te iba a dejar solo, chisguete?

¿Por qué no? Te voy a acompañar para sacarte de ahí. No, Nando, no puedes ir.

Claro que puedo ir. Para eso soy el hermano mayor.

Vamos a irnos dos.

¿Y para qué quieres ir?

¿Para estarme diciendo que no sé hacer nada bien?

Si voy.

¡Por favor, que los encuentro!

Tienes que ayudarme porque estoy hasta el copeta de las calaveritas. No sé qué

dicen, pero como que quieren decirme algo.

¡Nando!

Los voy a ayudar. No te vayas. Tú no puedes ir.

Si algo me pasa, cuida a Beatriz. Te juro que voy a volver.

¿Nando? ¿Nando?

Leo.

¿Qué te pasó? ¿Qué tienes?

Es que tengo... Tengo... ¿Qué?

Tengo un hermano bien chillón.

No inventes tu cara.

Ya, ya, ya. Está bien, está bien. A ver, ayúdame. Dame la mano.

¡Para ver a Morada!

Está bien, si viene con nosotros está bien, pero hay que irnos ya. Ahí está su

hacienda. ¿Ir a dónde?

A recuperar el alma de mi hija. A eso vinimos, ¿verdad? Sí, por supuesto que

Pues vámonos.

Si no puedes volar, seguro puedes caminar. Hace siglos que no camino.

¡Y ensucian mis zapatos! ¿Qué te pasa?

Ándale, ándale. Sí puedes.

Yo te ayudo.

¿Sí? ¡Ay, qué lindo!

¿Me cargas?

¡No soy una vaca! ¡Bruto!

¡Bájame, bájame, bájame!

¡Yo puedo sola!

¡No te necesito!

¡Agárrate! Te ayudo.

Es un hígado palpuzole.

Intenta escapar otra vez y terminarás como tus amigos, lagartija.

Chale, qué mala vibra, brother.

Cámara, cámara, ya es tu turno.

Órale, dálele pa' acá.

Cuando te hablas me caso, chihuahua. Que por eso el patrón se enoja.

Están mirando araganes.

Órale, a trabajar.

No, pues está chido. Ahora sí a laborar, ¿no?

Están que están vivos.

Tienen a Lebrije y a don Andrés.

La neta, yo quise ayudarlos.

Entrarle a los moquetazos. Pero ya me conoces.

Yo voto por la paz.

Es el Charro Negro, que está tratando de llegar a Leo.

No, pues qué mal plan, pero... ¿Y eso como para qué o qué? No sé.

Solo espero que las calaveritas encuentren a Leo antes que el Charro

Porque de quien lo quiere, lo quiere.

en Nuclea

¿Qué onda con su pavimento?

¡Mirse caca de caballo!

¿Y ahora? ¿Qué asuntos nos traen ustedes por acá?

Venimos a ver al Charro Negro. Ah, ¿sí?

Pues a mí nadie me dijo nada.

Así que mejor regrésense por donde vinieron.

¡No, no, no, no, no! Tengo los pies hinchados de tanto caminar. Y el pelo se

está chinando por el calor.

Así que mejor ve y avísale al patrón que ya llegamos. ¿Qué, qué, qué?

¡Chamaca grosera!

Fresendo, ¿qué maneras son esas de tratar a mis invitados?

¿Invitados?

Caray, pues, avíseme para la otra, patrón. Estas tierras son bravas. Y ya

ensucia está de hecho aquellos intrusos.

Es buen muchacho, patrón. Es mi hija. ¿Dónde está el alma de Beatriz?

Todos en esta vida queremos algo. Es la naturaleza del ser humano que sufre

mucho porque nunca está contento con lo que le tocó vivir.

Señorita.

No es por presumir, pero a mí la vida me ha dado mucho para dar y regalar todo

lo que me pidan.

¿Tú crees que se ve muy mal si aprovecho y le pido un celular?

Y a ver, ¿qué es lo que quiere la gente?

Poder. Dinero.

Lujos.

¡Tonterías! ¿Para qué?

Si de cualquier manera todos vamos a morir y no nos vamos a llevar nada.

¿Verdad, mi amigo?

¿Y tú, Leo, escondes algo?

Te conozco. ¿Quieres algo más?

Y sé que en algún momento me lo vas a pedir.

A ver, muchachos. ¿Qué es lo que define al ser humano?

Su esencia. Su alma.

Lo que es. La voluntad, la pureza. Eso es lo valioso.

No el cochino dinero.

¿Dónde está mi hija?

Ni la estás viendo, pues.

¡Hija!

Cuando el alma de Beatriz se haya destilado en esta botella, será

tarde para ustedes.

¿Qué hay que hacer?

Pues, hay cuatro cosas que me duele haber perdido.

Que solo tú me puedes ayudar a recuperarlas. ¿Dónde?

Ah, pues en mi feria.

No hay ninguna feria.

Ah, ¿cómo no?

Tienen hasta antes de que cante el gallo.

¡Vamos!

Recuerden, hasta antes de que cante el gallo. ¡Ni un minuto más!

Petri, creo que podrías descansar un poco.

Cuando regrese mi papá, tendremos que viajar a otro pueblo.

Y hay que tener todo preparado. ¿O tú crees que él me va a ayudar?

Porque es típico de él que nunca hace nada y que todos tenemos que resolverle

vida.

No puedo creer que mi papá haya hecho tratos con el charro negro. No juzgues a

tu padre.

Puedes estar segura de que está muy preocupado por...

¡Esto es Chihuahua!

No entienden nada.

Ay, dígalo con mímica.

Ocho palabras.

Ah, ya sé. La leyenda de las momias de Guanajuato. No, no, no, no, no. Ocho

palabras. Sí, la sexta. La sexta palabra.

Maullar. Apotar.

Lugir. Dígame. Atacar. Ojos. Tengo hambre. Un gato. León. León, león. Un

un león. Y tu mamá también es un león.

El callejón de los milagros con leones. Leones, perros. Amores, leones.

Ay, ¿qué te pasa?

¿Qué estás diciendo?

Son nombres de película.

¿Película? ¿Qué es eso?

El séptimo arte. Pues, ¿cómo se entretienen aquí, hombre?

No, no, no. Un león. Leo.

Ok. Séptima palabra.

Un santo.

¿Un ángel?

¿Leo? ¿Pan Juan?

Pues, ¿cuántos leos conocemos?

Yo conozco un leo que se llama Leo Sanjuda. Es Sanjuda. Segunda palabra.

El pistola. El bigote. El bigote. El bigote. Fanchovilla. Fanchovilla.

con Fanchovilla con leones. Pero es una película.

Charro. Charro negro. Charro negro.

Tercera palabra.

El charro negro sanadea a Leo. El charro negro los angolotea.

¿Lo entienden? El charro negro tiene a Leo.

Se les abrieron los chacras. ¡Qué buena onda!

¿Qué fue eso?

¿Lo pueden volver a hacer?

Tengo un plan.

Reclámale al señor que hizo un trato con el charro a cambio de riquezas.

¿Riquezas? ¿Y quién le dijo que hice tratos con él a cambio de riquezas? ¡Un

jolocornio! ¡Vamos, sí!

Bienvenidos a esta feria.

En este lugar, todo mundo encuentra lo que está

buscando.

¿Cómo mi qué?

Estas son cosas que hay que ir platicando, Nando. Oye, yo nunca te he

que... Pásenle, pásenle.

Acérquense y entren.

Conozcan a Magdalena, la mujer oruga.

Pasen y descubran los secretos que ella guarda celosamente.

Ah, no te impresiones.

Es una estafa que la he visto en cientos de ferias.

Nunca desobedezcan a sus padres, niños.

Yo lo hice una vez.

Y como castigo, fui transformada en esta horrible oruga.

¿El señor de afuera dice que tú guardas muchos secretos?

Muchos. Y puedo adivinar cuál es el que estás buscando tú.

Rápido, si lo quieren, antes deberán responder un acertijo.

Es algo que te pertenece a ti, pero los demás lo usan más que tú.

¿Qué es?

Podría ser mi teléfono, pero la verdad es que cero lo presto. ¡Mi conejito

No, no, ese era de Leo. ¡No, no, dinero!

¡Es el dinero!

A mí siempre me andan pidiendo. ¡O mi balero!

Ah, ese también era de Leo.

Yo no tengo nada.

Bueno, o sea, ya nos divertimos mucho.

Estuvo padrísimo. Pero sí traemos prisita. Así que si nos das el

lo vamos a agradecer mil. ¿Crees que es tan fácil?

No. Aquí, el que no responde el acertijo, ya nos sale.

Venga, chupacabra.

Beatriz, hija, no te duermas.

Es que tengo mucho frío. Voy a revisar la parte de atrás.

Se debe estar metiendo el frío por la puerta.

¿A qué vienes aquí?

Vine a ver si se le ofrecía algo, damita.

Aquí está muy solo, pues.

¡Lárgate! ¡No eres bienvenido!

Aquí no hay nada para ti.

Eso todavía no lo sabemos, gitana.

Aunque lo averiguaremos pronto.

No voy a permitir que te la lleve.

Pues eso ya no depende ni de ti, ni de mí, ¿verdad? Yo solo vengo a cobrar

las deudas de los ambiciosos.

¿O de los desesperados que no tuvieron otra opción?

Siempre hay otra opción, gitana.

Siempre.

Intentémoslo una vez más.

Antes de que vuelva el charro negro.

¡Ay, don Andrés!

Usted no entiende nada.

El Charro Negro no nos quiere a nosotros.

Al que quiere es a Leo.

¿Ah, seguro?

¡Obvio! Leo puede ver igual a los vivos que a los que ya no están vivos. ¡Eso es

lo que quiere el Charro Negro!

¡Pues con más razón! ¡Tenemos que escapar de él!

Sobre todo, hay que arrancarle esa cosa que lo hace poder ver más allá de lo que

cualquier otra persona.

Pues si es por eso que nos puede ver a nosotros.

¿Y si se lo quitamos?

Ya no estaremos para él.

Tienes razón.

Es la única manera de salvarlo.

¡A correr!

¡A la cartija! ¡Ya sabes lo que hay que hacer!

¡Pásele, pásele! ¡Pruebe el diadimido en el codo del hombre! ¡El tiro al blanco!

¡Grandes premios! ¡Excelentes recuerdos!

¡Juegue y gánese el favor de las damitas!

¡Pásele, pásele, pásele diez hombrecitos!

¿Y esto?

Deja que salga la luna Deja que se meta el

sol Deja que caiga la noche Que

empiece nuestro amor

Deja que las estrellitas me llenen de

inspiración para decirte cositas muy

bonitas.

Corazón. Yo sé que no hay...

hacen así nomás. Hay que pensarlas con calmita.

¡Nando, es de mentirita!

¿Leo?

¡Leo! ¡Leo!

¡Qué bueno que estás aquí!

¿Y él? No tengo nada, estoy bien.

¿Consiguieron su recuerdo? ¡Oh, sí!

¿Y ustedes?

¿También? ¿Qué dice tu boleto?

La lotería.

Vamos, ¿qué esperan?

¿No estamos perdidos?

Nunca mente.

Ya andamos cerca de donde yo mismo vi con estos ojos míos cómo se los tragó la

casa. ¿Cómo? ¿Se los comió una casa?

¿Estás seguro?

Simón, Alebrija y don Andrés están atrapados en esta maldita casa.

¡Vamos pronto!

Hay que seguirlo. De todas formas, ya estábamos perdidos, ¿no?

Dijiste que no estábamos perdidos.

Ya, yo dije eso.

Es esa, es esa.

¿Qué hubo?

¿Dónde andas, monjete? Los prisioneros se escaparon. Tú tenías que cuidarlos.

Ven nomás. Ahora hay que encontrarlos antes de que se entere el patrón.

Vamos a rasgarlos por acá.

No deben estar lejos.

Bienvenidos al juego de la lotería. De hecho, el tío ya no entra a nadie.

Comienza el juego.

El

gacho.

¡El gallo! ¡El gallo!

¡Qué asco!

¡Aquí! ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!

¡Por lo donde dice gallo!

¡La sandía!

¡Eso es fácil! ¡Las sandías!

La botella.

El apache.

El borracho.

Diablo.

La muerte.

El valiente.

El mundo.

¿Terminamos? ¡Falta la salvia!

¡Pero si ya somos amigos!

¡No te mire! ¡No te mire!

Escoge tu premio.

Los apolocornios de peluche.

O este viejo cullar.

Ya, el amuleto, pues.

Don Andrés.

Don Andrés.

Ahí están. Te digo que yo los vi.

Entremos.

¡Arranca, hijo de Miyazaki!

¿Y tengo powers?

al cielo debemos salvar a Leo antes de que él y el charro negro sean uno mismo

Leo transita entre dos mundos el de los vivos y el de los muertos el charro

negro quiere a Leo para que sea su sucesor tiene ese don si no tuviera ese

nunca habría llamado la atención del charro negro la luz de la

pureza etérea pureza eterna pureza etérea pureza etérea

¿Cuándo pueden hacer eso?

Solo los puros de corazón tienen esa energía.

Tía, pero si nosotros somos pobres. No entiendo por qué mi papá le vendió su

alma al charro negro.

Porque no se la dio a cambio de dinero, hija.

Mira, cuando tú naciste murió tu mamá. Y entonces tu papá no ha hecho más que

vivir para ti.

Sin embargo, hace unos años enfermaste de gravedad.

A punto de morir, tu papá ofreció su alma con tal de que tú te salvaras. Y el

charro negro aceptó el trato. Desde ese día, tu papá ha hecho hasta lo imposible

por no separarse de ti.

Pero nada es para siempre, ¿verdad?

Solo falta el último recuerdo. El gallo está por cantar.

No, pues felicidades, pues.

Ya lograron lo más difícil.

Solamente les resta recoger el último recuerdo.

Vamos, termina lo que comenzaste.

¡Es una trampa!

¿Eh?

¿Qué pasó, Leo?

Le fallaste a Beatriz.

¡Sálvala! ¡Por favor!

¿Ves?

Finalmente quieres algo de mí.

Te lo dije.

Tranquilo, Leo.

Hay que cumplir con lo que ya estaba escrito.

No entiendo.

¿Sabes qué es esto? Es lo que le pasa a la gente.

Que juega con los vivos y con los muertos.

Somos iguales. Pero no lo somos.

Todavía no lo entiendes, ¿verdad?

No. Claro que sí.

Solo se necesitaba que entraras por tu propia voluntad. Y así lo hiciste.

Serás un gran charro negro.

¿Y tu maldad?

Se va a extender por toda la región.

¿Todavía la quieres, eh?

Anda, es tuya.

Llévatela.

No es así de fácil, niño.

No puedes evitar tu destino, Leo.

Pertenecemos a un largo linaje.

Tú serás mi sucesor.

¡Beatriz! ¡No! ¡No!

¡Hay que detenerlo! Y arrancarle en el corazón su poder para estar en contacto

con el más allá.

De lo contrario, lo perderemos para siempre.

Pero ya no estaremos juntos.

No importa, porque por eso...

Por eso somos sus amigos.

¡Leo!

Yo quiero hacer un trato contigo. Quiero que me cumplas mi sueño.

¿Y qué quieres?

Pues yo quiero mucho dinero y un castillo y más dinero.

Todo esto será tuyo, pero a cambio de tu alma.

Sí, sí, lo que sea, sí.

Seguimos entonces el trato.

¡Chisquete, volviste a caer!

¡Ahora! ¡Ya lo tengo!

¡No me digas chisquete!

¡Dantos años esperando esto!

¿Qué pasa, chisguete?

¿Qué? ¿No te gusta que te digan chisguete?

¿Eh?

¿Chisguete?

¡Vamos, vamos!

¡No! ¡No! ¡Yo me quedo!

¡Ustedes son mi familia!

¡No puedes estar aquí!

Ya déjalo, déjalo.

Hace más de 500 años, Bonavente, el famoso alquimista

napolitano, elaboró un elixir, una pócima capaz

de levantar al tuyido, de hacer ver al ciego, capaz

incluso de ganar los corazones rotos.

Lo hiciste muy bien, papá.

Ahora no te equivocaste.

¡Está curada! ¡Es un milagro!

Hija, ¿estás bien?

¡Dichosos los ojos que te miran por acá!

¡Chisquete! ¡Ay, espérate!

¡Ay, Dios mío!

Te extrañé muchísimo.

Abuela.

La familia por fin reunida. Y gracias a un servidor.

Ay, pero qué crecido está Leo San Juan.

Le vamos a hablar de usted en esta casa a partir de hoy. Mira, Nando ya tiene

quien te ayude en la panadería.

¿Y saben qué le dijo un pato a otro pato? Estamos empatados.

Ay, hijo, qué alegría volverte a ver. Tengo tantas cosas que contarte, tantos

lugares. Te extrañaba tanto.

Te lo digo, Leo. Si vendemos amuletos contra fantasmas, nos vamos a hacer

Eh, por cierto, ¿no sabes nada de Xochitl? No, nada. ¿Y tú? No ha sabido

de...

¡Theodora!

O sea, ¿qué? ¿Te vas a quedar viéndome toda la tarde o me vas a atender?

No, no, claro.

¡Parece que hubieras visto un fantasma!

¿Qué vas a querer?

Sí, mira, voy a querer unas diez chapatas y cuatro croissants y unos...

sabes lo que son los croissants, ¿verdad?

Bueno, la verdad no... ¡No puedo!

¿Somos invisibles para Leo?

Órale, qué loco.

No nos puede ver.

Aunque yo sé de un libro que podría ayudarnos a reencontrarnos con Leo y...

Demasiada tarde. Leo ha perdido sus poderes.

Es por su bien.

Todo ha sido por salvar su alma.

Ay, separados por siempre, los vivos con los vivos y los muertos.

Finado, Evaristo, Moribunda, Don Andrés, Alebrije, Teodora.

Xochitl.

No sé si están aquí y no sé si me están escuchando.

Lo que sí sé es que su amor y su amistad van a estar aquí conmigo

por siempre.

¡Qué horror!

Pues sí, aquí pertenecemos.

Nuestra casa, nuestro hogar.

Además, yo no veo tan mal el chante, ¿eh? Se ve que está bueno para armar

pachangones de cuidado.

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