All language subtitles for mi_verdad_oculta_1080p_capitulo_003

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Original subtitles

¡No me vuelvas a tocar!

¿Qué está pasando aquí?

Responde, Zacarías.

¿Qué es lo que está pasando?

Nada, señor.

¿Cómo que nada?

¿Aitán, estás bien?

Sí, señor.

Escuché perfecto cuando Aitana te pidió que no la tocaras. Dime qué le dijiste.

¡Contesta, Zacarías!

Larisa, es que sé que estás ahí porque el conserje me dijo que te iba a llegar

hace rato y vi tu coche allá afuera. ¿Me abres? Es que necesito hablar contigo.

¡Sí, bye!

¡Aitana, dame un segundo!

Dile que me vayan.

¿Y con qué pretexto la corro?

Estoy esperando tu respuesta, Zacarías.

Bueno... Yo le iba a dar un beso.

¿Qué?

¿Cómo se te ocurre?

No sé. No sé. La verdad no sé qué fue lo que me pasó. No me pude contener. Esto

es inconcebible, Zacarías.

Yo no puedo permitir que sucedan estas cosas en la hacienda. Señor Luciano.

No se enoje con él.

Quizá él malinterpretó algo que yo le dije o no sé, tal vez fue mi forma de

Y yo reaccioné de más como no lo esperaba porque me asusté.

Pero no fue agresivo.

Solamente quiso robarme un beso y se quedó nada más en la intención.

Te ofrezco mil disculpas.

No sé qué fue lo que me pasó, pero te doy mi palabra que no se va a volver a

repetir.

Saben, acepto tu disculpa.

Estamos perdidos. Yo me cacho una vez. No me va a perdonar. No, de verdad. Eres

muy cínico, hermano.

¡Putes! ¡Ay!

¡Ay!

Zacarías. Señor.

Después tú y yo vamos a platicar muy en serio de este asunto.

Ahorita vuelve al rancho. Hay un problema en uno de los corrales.

Sí, señor.

Y de nuevo...

Permiso. Acarías jamás había hecho algo así.

Por favor, dime qué fue lo que pasó.

¿Qué pasó?

¿Qué pasó?

Digo, me está engañando.

Vine a la caballeriza porque tenía mucha curiosidad de ver el cabello de

Belinda. Y apareció Zacarías y sí, estuvimos platicando, nos reímos.

Yo creo que fue ahí cuando confundió algo que dije o hice con un coqueteo.

Se acercó con la intención de darme un beso, pero no pasó nada más.

No lo justifiques, Aitana. No, no lo estoy justificando. Solamente estoy

intentando explicarle lo que sucedió.

En verdad no te dice nada más.

No, nada más.

De todas maneras, yo no puedo permitir que el encargado del rancho, que mi

derecho, te falte el respeto. Bueno, ni él ni nadie. Ah, sí, sí. Supongo que el

respeto para ustedes es muy importante.

Así es.

A ver, ¿cómo estás tan segura?

¿Le cachaste algún mensaje? ¿Lo viste con otra? ¿Qué fue lo que pasó?

Es mi intuición. Ah.

Sí, es mi intuición y yo le pedí a mis papás que se llevaran a mis hijas a la

feria porque quería verte porque eres la única persona en la que confío, la

verdad, en que le puedo contar esto y es que te estuve llamando pero no me

contestaste.

Ay, amiga, perdóname.

Perdóname, es que no, no, no vi tus llamadas.

Justo estaba regresando del gimnasio, me iba a meter a bañar y por eso me tardé

en abrirte.

Perdón, señor, me está buscando su mamá.

Voy a atenderla, pero... Me gustaría dar por terminado este

asunto.

La señora Eloisa me pidió que...

Que no me metiera en problemas y no quiero que esto se vaya a

No te preocupes.

Mi mamá no lo sabrá, pero Zacarías tendrá que asumir las consecuencias de

actos.

Con permiso.

Discúlpame, discúlpame. La verdad, pero es que...

Es que me siento... Me siento muy ansiosa.

Me siento muy desesperada. Me siento muy desconcertada. Y no sé si... No sé si

Ñigo me está engañando con la misma mujer o con otra.

¿Estás con alguien?

Dios mío, Dios mío, dame fuerza.

¿Está todo bien?

Sí.

Con permiso.

¿No? No, no, no, estoy sola.

¿Y entonces de qué fue ese ruido?

No sé, seguro algo se cayó. A ver, voy a checar.

Sí, sí, el teléfono de la oficina. Es que estuvieron marcando y vibró y se

al suelo.

Ay, a ver, ven, ven, siéntate.

Siéntate.

Cuéntame.

Uf, qué alivio.

Qué alivio porque por un momento pensé que tú... Olvídalo, olvídalo.

¿Que yo?

¿Que yo qué?

Ay, no inventes, Nuria. Ay, no, ya sé.

Es que muchas veces, Íñigo, Íñigo me ha dicho que eres muy guapa. Digo, ya sé

que tú serías incapaz. Ay, estoy paranoica. Perdóname, perdóname,

sí, sí, sí, muy paranoica, ya me di cuenta.

Perdóname, es que... Discúlpame, de verdad, discúlpame.

Es que ya tengo, pues, 10 años de casada con

Íñigo y yo sé, o sea, yo lo conozco, ¿no?

Y yo sé, cuando me está mintiendo, como que lo siento aquí.

Y es que... Es que si me vuelve a engañar, no lo voy a soportar. O sea, te

juro que si me lo hace, yo no... Me voy, me divorcio, no me vuelve a ver, me

llevo a mis hijas. Te lo juro, te lo juro. Que sí te estoy haciendo caso.

¿O qué? ¿Tú crees que para mí fue fácil invitar a Larisa a montar caballón?

No sé si fue fácil o no.

Pero congraciarse con ella era lo menos que podías hacer.

Aunque me parece inconcebible que la invites a montar después de lo que te

ayer, en lugar de invitarla a tomar un café o ir de compras. Oye, ¿eso qué,

abuela? Yo estoy perfectamente bien. Lo que me pasó ayer fue un accidente sin

importancia. ¿Verdad, Aitana?

Mira, en primer lugar, no me gusta que me digas abuela. En segundo lugar, no me

quieras ver la cara, ¿eh?

Sabes que Larisa no monta muy bien.

Así que esa invitación solo la hiciste para molestarla.

No para hacer las paces. ¿Y por qué siempre piensas mal de mí?

¿Tú qué opinas, Aitana?

¿Le puedo dar mi opinión?

Adelante. A ver, señora.

Solo le falta una.

Pues yo creo que la tarde está preciosa y qué mejor convivencia que ir a pasear

al campo, aunque sea a caballo.

Es normal que Belinda busque un espacio en donde ella se sienta más a gusto y

confortable.

Ya ves, abue.

Quita.

Está bien, está bien.

Además, siempre acabas haciendo lo que se te da la gana. Así que, si crees que

montando te vas a acercar a Larisa, pues hazlo y asunto arreglado. Pero si te

caes y te matas, va a ser tu responsabilidad, no mía. Sí, está bien,

responsabilidad. Y hasta chance y te da gusto, ¿no? Que me caiga.

No digas tonterías, Belinda.

Espero que de una vez por todas...

Dejes de ser tan grosera con Larisa y conmigo, porque no te voy a tolerar ni

más. ¿Está claro?

Deberías estar feliz de que tu padre haya elegido una mujer como Larisa, con

valores, principios y que pertenece a una buena familia.

A mí lo único que me importa es que mi papá sea feliz. Y con esa mujer jamás lo

va a hacer como lo fue con mi mamá.

A ver, ¿por qué fue exactamente lo que te hizo desconfiar de ello?

¿Qué pasó?

Pues es que... Es que últimamente como que lo he sentido... Como...

Como distante y... Y poco cariñoso y... Y luego... Y luego le

pregunté a Bruno que... Que cómo les había ido anoche, ¿no? Esta mañana y...

se puso muy nervioso.

Ay, pero eso no quiere decir nada.

Yo conozco a mi cuñado.

Y sé que lo está encubriendo, ¿qué? Que anoche nos reventaron juntos.

Mira,

lo peor que puedes hacer es... Pues, no sé, suponer cosas. Y mucho más sin

fundamentos. Porque sí sabes que la única que la pasó mal eres tú, ¿no?

Eres una gran mujer.

Nuria, eres una súper mamá.

Tienes que... Tienes que quererte un poquito más y confiar.

Confiar en que Íñigo te ama.

Además, Luciano me dijo, me contó que Bruno y Íñigo salieron juntos anoche.

¿Ah, sí? Sí.

¿Luciano se fue de fiesta con ellos?

No, no me lo dijeron, ¿eh? A ver, a ver.

Amiga, yo creo que te estás atormentando por algo que no vale la pena.

Te lo digo en serio.

Ok.

Sí, sí.

Ok.

Sí, igual y tienes razón.

Gracias.

De verdad, muchísimas gracias por escucharme, por estar conmigo.

Me hace tan bien que seas mi amiga.

¿Qué tienes, mi niña?

Es que extraño mucho a mi mamá.

Ya me imagino, mi amor.

¿Por qué se tuvo que morir?

A veces es difícil entender los designios de Dios.

¿Y cómo no? Parece que a Dios le dio igual dejarme sola y con el corazón

No, no, no digas eso.

Dios sabe por qué hace las cosas.

Y todos tenemos nuestros días contados.

Pero tú no estás sola.

Aquí habemos muchos que te queremos. Pero mi abuela no.

Y cada vez que puede me lo hace sentir.

Ella es una mujer dura.

Y así es con yo, no solo contigo. ¿Y qué le cuesta tanto quererme?

Yo soy su nieta. Me tiene que querer porque le cuesta tanto.

Ya no te quito más el tiempo.

Ay, no. Sí, por eso estoy.

Ya me siento mejor.

Qué bueno. Me da mucho gusto.

Tranquila, por favor.

Sí. Y nada, pues llámame si necesitas algo.

Y cuídate mucho.

Gracias. Con cuidado.

Sí.

Dios mío.

Sí.

Es por eso. Por eso me gustas tanto, ¿verdad? Te mereces un premio a la mejor

actriz. ¿Qué?

¿Te lo doy yo?

Ya, por favor, Inigo. Vete ya, ¿sí? Ya, ¿cómo me voy a ir?

Para empezar, la estamos pasando muy bien, ¿no?

Y te voy a confesar algo. Es que esta situación... A ti no me excitó.

Ay, ya.

Inigo, ya. Te pedí que te fueras, por favor. No me puedo ir ahora.

Imagínate, Nuria puede estar afuera.

Relájate. Ya, ya, ya.

Después del susto necesitamos un poquito de, no sé, de placer.

No, ya.

De verdad es que tú eres un químico. No puedo contigo.

Sí, y estábamos revisando la fecha de caducidad de las vacunas cuando

llegaste. ¿Y por qué no lo hicieron antes?

Que es increíble que si yo no estoy aquí no pueden resolver nada. A ver, ya, ¿a

ti qué te pasa?

¿Qué mosca te picó? ¿Te peleaste con Jimeno? ¿Por qué estás tan de mal humor?

¿Qué querías?

Dígame.

Tenemos una plática pendiente.

Con permiso. Gracias, sí.

¿Me puedes explicar qué diablos te pasó?

¿Cómo se te ocurre sobrepasarte con la enfermera de mi mamá?

Ya le expliqué.

Fue un arrebato.

Ah, o sea, ¿tú esperas que con eso yo me quede tranquilo? A las mujeres hay que

respetarlas. Sí, sí, lo sé.

Y le quería dar un beso, no violarla.

No seas cínico.

Es inconcebible que me contestes eso. Si no fueras tú, ahora mismo te corría.

Esta es la primera y última vez que te paso algo así.

Si te vuelvo a abrazar acá de la enfermera vamos a tener problemas.

¿Estamos?

¿Volviste a tomar?

Hace más de diez años que no pruebo una gota de alcohol y usted lo sabe.

Entonces menos entiendo tu actitud porque...

Ni siquiera te ves arrepentido.

¿No pensaste en Jimena? ¿Eh? ¿Qué tal que era?

Luego la seguimos.

Con permiso.

Luciano, te estoy hablando.

Luciano. Jimena, ven.

Jimena, ven. Luciano, te estoy hablando.

Contéstame. No podemos seguir así. Esto fue una señal, si te diste cuenta, ¿no?

¿Cuál señal?

¿Señal de qué? Aquí no pasó nada.

Tú manejaste las cosas con maestría. Mi mujer se fue tranquila y tú te puedes

relajar. No, de verdad. Y digo, te estoy hablando en serio. ¿Te estás dando

cuenta o no? Por tu culpa estoy a nada de que mi matrimonio se vaya a la

fregada.

Dijiste que por mi culpa.

Es tu mujer la que se acaba de ir, ¿no? Sí, y no fuiste tú la que la hizo creer

que eras su nueva mejor amiga.

Sí, sí fuiste, ¿verdad?

¡Ya! ¿Entiendes que quiero que te falles? No, no entiendes.

Mira, voy a hacer un escándalo si no te vas ya.

Me voy.

Pero luego te llamo. No, no, no. Nada de que luego me llamas. Esto se acabó.

No quiero que me vuelvas a buscar. Nos vamos a volver a ver. Pues que no.

Eso no es posible.

Lo que acaba de pasar.

¿Qué crees? Me dejo más motivado.

Me gustas más.

Así es que te llamo.

Lárgate. Y no me llames.

¿Entonces qué? Mejor dejemos esto por la paz.

Yo no quiero empezar a discutir contigo.

Es que yo no puedo permitir que una niña que no lleva mi sangre... No, bueno,

ya. Ya, mamá.

Belinda es mi hija. Te guste o no.

Ya, Mateo, estábamos hablando de un tema de embriones, nada más. ¿Y por qué

salió Jimena a la plática?

¿Por qué? ¿Por qué lo dicen?

Yo no tengo tiempo para esto.

Qué bueno que te veo porque quiero aclarar algo contigo.

No como jefe y empleado, sino como amigos.

¿Qué no sos amigo?

No sos empleado.

Qué lástima que digas eso, Zacarías.

Zacarías, el señor Mateo me escuchó platicando con tu mamá de lo que me

Y quiero que me aclares por qué estás diciendo que mis hermanos y yo somos

personas.

Hola. Ey, guapa.

¿Cómo estás?

¿Todo bien?

Bien. ¿Quieres un traguito de la chela?

No. No, no, gracias.

Nada más quería hablar contigo. ¿Puedo?

Sí.

Es algo bueno, ¿no? ¿Quieres hablar?

Sí, sí, porque te quiero preguntar algo que se relaciona con tu mamá.

Ah, ya.

Me habrás ilusionado. Pensé que querías saber algo de mí.

No, no. Es de tu mamá. ¿Qué pasó con mi mamá? ¿Está bien? Sí, sí, sí. Está bien.

No te preocupes. Va súper bien.

Su recuperación va a llevar tiempo, pero no nada más depende del tratamiento ni

de los ejercicios.

Y justamente es de lo que te quiero hablar porque depende de su estado

emocional.

Sí, obvio, sí, claro.

¿Por qué no estás diciendo nada, Zacarías?

Quiero que me aclares.

¿Por qué estás diciendo que somos malas personas?

Zacarías, tú sabes que si mi hermano Íñigo se llega a enterar de esto, ahí sí

a haber problemas.

Él no solamente te va a correr a ti, sino que también a tu familia.

No, señor Mateo, eso no, por favor. No, es que a mí me daría mucha pena.

Jimena, por eso quiero que me aclares.

Porque estás diciendo que somos malas personas, según tú.

¿A quién le hemos hecho daño? ¿En verdad quieres saber? Sí, sí quiero saber.

Porque ustedes... Ustedes están más

preocupados por las ganancias de la empresa que los empleados.

¿O qué creen, que no sé que van a despedir gente ahora que llegue la

nueva que yo recomendé?

Me garantizaron que no iban a despedir a nadie. ¿Y quién te dijo que íbamos a

despedir a gente?

Eso no importa.

Aquí hay gente valiosa.

Hay gente mayor que si la despiden no va a poder conseguir chamba en ninguna

otra parte.

¿Es de tu preocupación?

¿Qué otra cosa más podría ser?

No sé por qué, fíjate que todo lo que tiene que ver con su nieta, con Belinda,

como que la pone nerviosa, la pone mal. Y no sé, ¿tú sabes por qué?

Es una larga historia.

Ah, bueno, sí.

Pues sí entiendo.

Pero, ¿sabes por qué te lo pregunto? Porque, digo, como enfermera, mientras

información tenga de mi paciente, pues la puedo cuidar más.

Puedo hacer mejor mi trabajo.

Entonces, ¿tú me puedes contar por qué es así la señora con su nieta mayor?

En ese caso, Zacarías, no tienes nada de qué preocuparte.

¿Sí? Cuando llegue la maquinaria nueva no va a haber ningún despido. Lucía no

dio su palabra y la va a cumplir.

Qué buena noticia, señor Mateo.

Chávez, mi amor, no hay nada de qué preocuparse.

¿Declarado el problema?

Sí, señor.

Nos vemos.

Mira, en...

Entre Belinda y mi mamá nunca ha habido química, entonces no hay nada que se

pueda hacer, ¿no?

Pero bueno, el futuro de la familia sienta muy bien con la boda de Larisa y

Luciano. Mi mamá está muy feliz con eso, entonces te puedes quedarte. Qué bien,

qué bien. Sí me di cuenta.

Tu mamá, yo creo que quiere mucho a su futura muera, porque se le ve, se le ve.

Sí, sí, sí. Es que con esa boda no solo se unen dos familias, ¿sabes? Se unen

dos patrimonios.

¿Ah, sí?

Sí, el papá de Larisa es el dueño de Vidalato.

Ellos nos consumen y nos importan todo lo que producimos.

Ah.

No sabía que era un matrimonio por conveniencia.

Es que a mí me daba la impresión que tu hermano sí quería su novia. No, no, no,

sí, sí la quiere. Ah, sí la quiere. Lo tienes que ver en su cara.

Claro. Sí.

Discúlpame esta caridad.

Estaba platicando con tu mamá. Ah, no, no, no, vete a alquilar. Sí.

No te preocupes.

Quiero que te cuides.

Mucho. No puedes confiar ni meter las manos al fuego por Mateo ni por nadie.

¿De acuerdo?

Sí, amor.

Si tu mamá se entera que yo acepto una invitación tuya, me puedo ir muy mal.

Me corre.

Mira.

Yo puedo ser muy discreto.

Pero no... Podemos ir en mi moto. Podemos irnos fuera de aquí a tomar

¿En tu moto? No.

A mí me encantan las motos. Me encantan. Pero me gusta más salir a correr.

Bueno, pues salimos a correr.

Cuando quieras.

¿Cuándo?

Ay,

perdóname, ¿eh? Perdóname. Es que tengo muchísimas cosas que hacer. Perdón, ¿eh?

Nos vemos.

Bye. Sí.

Bye.

Hola, amor.

Tengo una gran noticia.

Belinda quiere invitarte a montar a caballo.

¿Qué dices?

Te estoy hablando, Zacarias. ¿Te parece bonita?

¿Eh? Estarme...

Haciendo señas, Mechas, estoy hablando con uno de los de Isarraja, por favor.

¿Y a ti te parece buena idea pedirme que te olvide y dejarme con mil preguntas

en la cabeza? A ver, ya te dije, entre menos sepas, mejor.

Sí, mejor, mejor para ti, pero no para mí, porque yo necesito saber. A ver,

bien, te voy a contar.

Te lo voy a contar, todo lo que tú quieras. Sí, sí, sí. No, no, ahora no.

Zacarías, no podemos correr el riesgo de que nos vuelvan a descubrir juntos.

A ver qué pasó con Luciano.

No es cierto que te corrió. No, no me corrió, pero no le faltaron ganas de

correrme ni a mí de renunciarle. Me tuve que contener para no romperle la cara.

No, cariño, te estoy diciendo, por favor, te tienes que controlar.

¿Y tú qué crees que he estado haciendo todo este tiempo?

Después de lo que sé, ya no los puedo ver como antes. Es más, los odio igual

los odias tú.

No vayas a renunciar por mi culpa.

Tu trabajo de tantos años, por favor, no quiero que lo pierdas.

Por mí. No te quiero afectar de ninguna manera.

Entiéndemelo, por favor.

Luciano me pidió que no me acercara más a ti. Pero no le voy a hacer caso. No,

te lo está pidiendo tu patrón y también te lo estoy pidiendo yo. Pero el que

decide soy yo.

Lo que sí es que nuestra relación solamente puede ser de amigos, porque

mucho a Jimena y no le quiero hacer daño. Pero ¿por qué le vas a hacer daño,

Zacarías? ¿Por qué?

Porque si te tengo cerca, el amor que siento por ti va a cobrar fuerza.

Al final, el señor Mateo prometió que no iban a correr a nadie. Se aclaró todo.

Bueno,

se supone que todo.

Porque yo sigo sintiendo raro, Zacarías.

¿Será que ya se está aburriendo de mí?

No digas tonterías, mi hijita. Mi hijo te quiere. De eso no te quepa la menor

duda.

Sea lo que sea por lo que está preocupado, no tiene nada que ver

Ojalá. Que yo la adoro, Clemente.

Yo ya no soy esa muchacha de la que tú te enamoraste.

Ya no queda nada de la Adriana que tú conociste.

No, no, tu mirada es la misma.

Irme para el alma a verte así.

¿Así cómo?

Pues así, llena de odio, de resentimiento, con tanto dolor, tantas

Así. Y sinceramente yo no sé si con tu venganza vas a poder... ¿Venganza? Sí,

con tu venganza vas a poder sanar todas esas heridas que tienes. No, no vine a

vengarme, vine a hacer justicia. Que para tal caso es lo mismo. No, para mí

A ver, lo único que sé es que ni tú ni nadie va a poder sentir lo que yo sentí.

Porque si así fuera, estoy segura de que tú harías lo mismo que yo.

Sí, quiero ayudarte. Por eso no quiero tu ayuda. No, no quiero tu ayuda. No te

quiero involucrar, entiéndalo, porque esta guerra es solo mía.

Solo mía. Yo ya estoy involucrado, por favor.

Eres bien, ¿eh?

¿Usted cree que Zacarías tiene planes de casarse conmigo?

Yo supongo que sí.

Yo también lo espero.

Quiero ser su esposa y formar una familia con él.

En fin.

Ahorita vengo. Voy por cilantro y albahaca.

Ayúdenme.

Listo. Ya lo arreglé.

Mientras me tengan a mí, no es necesario comprar uno nuevo.

¿Qué te pasa, Clement?

¿Todavía no es preocupada por Zacarías?

Es que tengo miedo, fíjate.

¿De qué?

¿Te acuerdas cuando se puso tan mal y que le dio por entrarle al trago y

agarrarse a trancazos con quien se le pusiera enfrente?

Pues claro.

Me acuerdo de una vez que puso pintos a los hermanos Sánchez y a los tres los

dejó como santo Cristo.

Sí, qué vergüenza pasamos.

El pobre estaba destrozado con los de Adriana.

¿Y cómo no?

Nunca supo si ella se había muerto junto con el papá en el incendio de su casa o

si solamente se había ido sin decirle adiós.

Sí, la incertidumbre lo hizo pedazos.

Pero fíjate, ahora después de tantos años ha vuelto a acordarse de ella.

¿Y ese por qué?

¿Qué más da?

Pero eso lo trae muy mal. Pero, por favor, no le vais a comentar nada, ¿eh?

Te estoy diciendo que no quiero. Pero puedes contar conmigo. Cuenta conmigo.

Lo único que te pido es que tengas mucho cuidado de no lastimar a gente

inocente. Eso es todo.

No, no.

A ver, yo no soy... Es que tú no me estás entendiendo que este asunto es con

hermanos Lizárraga.

Nadie más.

Nadie más.

¿Sí? ¿Y no has pensado que pueden pagar justos por pecadores?

¿Me estás diciendo por...

Por Belinda, por la familia de Íñigo, por la señora Eloisa, por tu familia.

¿Sabes qué les va a pasar a ellos?

Les voy a abrir los ojos.

Y se van a dar cuenta de que los hermanos Lizárraga son un asco.

Y entonces me lo van a agradecer.

Pero sí ando bien preocupada por él, fíjate.

No me gustaría que cayera de nuevo en el alcohol.

Así es que mejor si hablo con él en una plática de hombre a hombre.

Eso, mira, qué bonito.

¡Juventino! Te dije que había que comprar uno nuevo.

Mira nomás, te corto.

Ay, vieja, pues yo pensé que ya lo había arreglado.

Pues ya viste que no. Así que llévatelo de aquí.

Y no, la que tiene que hablar con Zacarías soy yo.

Esta es más una plática entre madre e hijo.

No hay nada más bonito que llegar a la casa y que te reciban así.

Y miren lo que les traje.

¡Gracias, papi! Agárrenlos todos, son para ustedes.

Eres el mejor papá del mundo.

Ay, les voy a pedir un favor. Ahora me dejan solo con su mamá porque la he

echado mucho de menos.

Úscale, úscale.

Sí, papi.

¿Qué pasó?

¿Por qué esta cara?

Es que no me gusta que no estés con nosotros los domingos.

Oye, te dije que tenía junta con Luciano para ver lo de la máquina de que

compró. ¿Y si fuiste a la hacienda?

Estuve marcando y no me contestaba.

Oye, oye.

Ey, no sé por qué te extraña. Ya sabes que luego no hay buena señal ahí.

¿Qué, de verdad piensas que voy por gusto a ver a Luciano en lugar de

aquí con ustedes?

Oye, entonces ponle límites. Dile que los domingos no hay juntas.

Te prometo que eso no va a volver a suceder.

Yo venía ansioso de verlas. No me esperaba este recibimiento.

Dime que me amas, que soy la única en tu vida. Dímelo.

La única no.

No, no, no se te olvide. Ahí están Hannah y Erika, ¿no?

Ay, ama, en serio.

Oye.

Eres la única mujer aquí en mi corazón.

La única.

¿Eh?

¿Te cuento algo?

Ten.

No sabes las ganas que tengo de estar contigo.

Vienes hermosa para acá.

Dios mío, que conste que vengo con la mejor intención del mundo. Eres lo

Te amo.

Oye, sí te luce, ¿eh? Sí, oye, de verdad, tengo mucho de no montar. Sí,

pero he perdido práctica. Estoy un poquito nerviosa. No, no, tranquila para

no se dé cuenta.

Buenas. ¿Qué onda, Gael?

Gael, ¿nos tomas una foto, porfa? Ay, justo ya está ahí en la cámara.

Hola, pa.

Hola, mi hijita. Vente, vente, vente, vente a la foto.

Ah, sí, sí, sí, vente, vente a la foto.

Vente, Camilo. Hola, Belinda.

Aquí, aquí, aquí, eso, foto, foto con mis dos amores. Qué alegría me da que

pasen juntas. A ver. Sonrisa.

Sonrían. Eso.

Eso, perfecto.

¿Ya quedó? Muy bien, muy bien. Oigan, cuídense mucho. Con gusto.

Sí, por favor, y diviértanse.

Aquí los espero.

Gracias. Chao, pa, te quiero.

Vámonos, Camilo.

Te quiero, mi vida. Chao.

Con cuidado.

Oye, mi amor.

¿Y si saliste anoche con Bruno?

Otra vez.

¿Hasta cuándo vas a desconfiar de mí?

Yo sinceramente no sé qué más hacer para que dejes de dudar en mí, ¿no? ¿Qué

quieres que haga? Que deje de trabajar, que me quede cerrado aquí todo el

tiempo. No, no, no. Lo que pasa es que yo eso de que saliste anoche con Bruno

me lo creo porque cuando yo le pregunté estaba muy nervioso, no se ve ni qué

decir. Ah, bueno, eso es porque es un inconsciente que se la pasa bebiendo de

más, no se acuerda de nada.

Precisamente por eso me quedé con él.

Se iba a quedar a dormir aquí y no traía llave.

Ay, perdóname, mi amor.

Perdóname. Es que nada más de imaginarte con otra mujer me pongo mal.

Soy una tonta.

Odio amarte tanto.

Yo también te amo.

Te juro que jamás te voy a volver a lastimar con una traición.

Muy bien. Trate de cerrar los dedos y vamos arriba. Yo la voy a ayudar.

Yo sé que va a doler un poco.

Trate de cerrar sus dedos con cuidado.

Con cuidado, con cuidado. Eso, muy bien.

¿Cuánto falta?

Son tres series de diez y vamos por la segunda.

Ya me cansé.

¿Quiere que paremos?

De querer quiero, pero no debo.

No me puedo rendir a la primera. Eso me parece muy bien. Vamos.

Vamos a subir y ahorita que bajemos, usted sola. Trate de hacer fuerza.

Usted sola.

Quiero ver su fuerza.

Me lleva.

No te quedes ahí.

Recógela. Tengo que seguir.

Mamá, permiso. ¿Todo bien? Muy bien.

¿Cómo va a estar todo bien, hijo? No ves cómo estoy.

Arriba.

Suave. Muy bien. Va muy bien, sí. Va muy bien.

Esta es la parte que más me gusta del rancho. Que se lavita, se respira a paz.

Ah, sí.

Me encanta.

Oye, ¿te puedo hacer una pregunta, Larisa?

Claro.

¿Por qué te quieres casar con mi papá?

Pues, porque lo amo, nos hacemos bien el uno al otro.

No sé, compartimos los mismos valores, los mismos gustos, los mismos intereses.

La pasamos bien, nos reímos. No sé, nos complementamos en todo.

Sí, qué buena respuesta. La tenías muy bien planeada.

Felicidades.

No, no entiendo por qué tienes esa actitud conmigo.

Ya veo que la que tenía todo planeado ahora estuve.

Pensé que veníamos en son de paz, pero ya veo que no. No.

Guau. Es que...

A ver, me declaraste la guerra desde el primer día, a pesar de que yo he hecho

un gran esfuerzo para tener una relación contigo. ¿Gran esfuerzo? Por favor,

Larisa. Lo único que haces es comprarme regalos para que todo mundo vea lo linda

que eres. Pero cuando no hay nadie, eres completamente diferente.

Es que me parece muy injusto que digas eso.

A ver, yo... Yo te entiendo, Belinda. Entiendo que no me quieras. Que me

coraje. Pero yo no tengo la culpa de que tu mamá esté muerta. Ni que te vuelva a

ocurrir mencionar a mi mamá, porque no sabes de lo que yo soy capaz.

Una cosa sí te digo, ¿eh?

Te prometo que en tres meses me vas a ver totalmente recuperada.

Voy a entrar contigo hasta el altar y después vamos a bailar.

Va a ser un momento inolvidable.

Me encanta la idea, mamá, pero no te presiones más de la cuenta ni tampoco te

desquites con la pobre Aitana.

Ella debe estar acostumbrada. No soy la primera persona mayor que cuida, ¿eh?

Además, ya sabe cómo soy.

¿No es así, Aitana?

Así es.

Listo. Eso, muy bien.

Ya terminamos con esto.

En esta primera etapa siempre hay mucha frustración.

De hecho, nunca he tenido un paciente que no se enoje en algún momento.

Pero en unos días más, cuando vaya anotando los avances, ya verá cómo todo

cambia. Eso espero.

¿Sabes algo, hijo?

Me preocupa que las cosas no salgan bien entre tu hija y tu prometida.

No me hagas pesimista.

Es que Belinda es una machacámaca muy difícil y la eriza una santa al querer

ganársela y aguantarle sus berrinchitos.

¿Saben qué? Déjenme sola.

Quiero descansar un poco antes de continuar con la rehabilitación.

Está bien.

Bueno, mientras... Con permiso. Aitana, acompáñame al despacho que quiero

platicar algo contigo, ¿sí? Sí.

Por favor.

Gracias.

Tranquila, mamá. Ajá. Y esté muy bien.

Ahí está el problema, entonces.

A ver, cualquier mujer que tenga una relación con tu papá y ocupe el lugar de

mamá, ¿te va a molestar?

Pero créeme, no es mi intención reemplazarla. Ay, nunca lo vas a hacer,

preocupes. No, pues ya te dije que no me interesa, no lo voy a hacer.

Ya, entonces, ¿cuál es tu problema? Que no te creo nada.

No te creo en nada y que a mi papá y a mi abuela les puedes ver la cara, pero a

mí no.

Eres más falsa que una moneda de tres pesos, Larisa, y por eso te invité a

montar para decirte todas las cosas a la cara.

Ah, pues no te voy a permitir que me estés hablando así.

Basta. Eres una niña malcriada que hace lo que se le da la gana. Pero conmigo,

mírame, conmigo las cosas van a ser diferentes. ¿Ah, sí? Sí, sí.

Es una realidad, Belinda.

Tarde o temprano lo vas a tener que aceptar. Me voy a casar con tu papá, te

guste o no te guste.

Nos amamos y vamos a ser muy felices.

Y también vamos a tener hijos muy pronto. Ay, por favor. Si ya estás bien

para eso.

Pequeña. Qué linda que te preocupe. Pero fíjate que yo tengo todo listo para ser

mamá cuando yo lo decida. Y darte un hermanito.

Me talla pudrete.

Vámonos, Camilo.

Vámonos.

No, güey, no. Yo ahorita tengo que hacer unas cositas en el rancho, pero te

caigo después a tu casa si quieres, ¿vale?

Venga.

¡Brunito! ¡Hola!

Aquí estás.

¿Te cuento algo? Decidimos llegar con tiempo para que Nuria escoja una de sus

hierbas favoritas del huerto.

Y voy a ver a Jimena para que me ayude.

Ahorita te veo, mi amor.

¿Nas alcanza? Nos vemos.

No. ¿Dónde vas? Espérame.

¿Te cuento algo?

Tú sabes que por tu estúpida actitud, a Núria se le metió la cabeza que le estoy

poniendo el cuerno.

¿Por mi actitud o porque es verdad?

Cuéntame, ¿qué pasó? ¿Le dijiste algo más?

No le dije nada, Íñigo. Déjate de tus paranoias.

Le dije lo que tú me dijiste que le dijera, que fuimos juntos a un bar.

Me omití el detalle de que te fuiste con quién sabe quién.

Aquí está.

Haz lo que quieras con tu esposa.

Pero si le vas a poner el cuerno, por favor, ya no me metas. Ya no quiero

mentir. Ay, bro.

¿En serio qué lástima me das?

No sirves para nada.

Ya no digo de tapadera, ¿eh?

¿Qué es lo que haces con tu vida?

Hay que darte... Eso.

Apectar alcohol todo el tiempo.

Irte de jetecita, de parranda, ponerte hasta las manitas.

Eres un verdadero inocente.

Bueno, primero que nada, quería decirte que valoro la paciencia que tienes con

mi mamá. Ella siempre ha tenido un carácter fuerte y muchas veces se le

mano. No se preocupe.

Como dijo su mamá, estoy acostumbrada.

Y en segundo lugar, quería decirte que hablé con Zacarías y lo que pasó no se

a volver a repetir. Te doy mi palabra.

Gracias, señor.

Espero que tu estancia aquí no te resulte demasiado incómoda.

No, no, señor. De hecho, es todo lo contrario.

¿Y sabe qué me gusta? Que su mamá tenga un espíritu fuerte.

Lo que sí quisiera es cuidar su estado emocional y evitarle disgustos. Y por lo

mismo me gustaría pedirle, bueno, en la medida de lo posible, que cualquier tema

que hable con ella, primero lo trate conmigo.

Para poder estar preparada para cualquier eventualidad que pudiera

mamá. No, no te preocupes. No voy a permitir que le lleguen malas noticias.

Dime una cosa, Aitana. ¿Tu familia vive en la Ciudad de México?

Sí, señor.

Bueno, si algún fin de semana quieres ir a visitarlos, me avisas contigo para

organizarnos.

Me imagino que estar tres meses aquí sin verlos va a ser duro para ti.

Sí. Gracias, señor.

¿Es casada?

¿Tienes hijos?

¿Pareja?

Ay, perdón, es que me parece que eso es parte

de mi vida privada, ¿no cree?

¿Quieres saber por qué tomo tanto?

Eh, ya lo sé, porque eres un inútil, un zángano que no sirve para nada, no tiene

nada que hacer. Por eso. ¿No?

Porque solo así me puedo callar la cabeza.

Y dejar de pensar.

¿Dejar de pensar en qué?

Bruno.

¿En qué?

En la fiesta de San Benito.

Si sabes que es la próxima semana, ¿no?

Y cuando llega esa fiesta, llegan sus gritos.

¿Qué? Hablemos del tema.

Hablemos del tema. No me quiero callar como ya tampoco se calló.

¿Te acuerdas de sus gritos?

¿Te acuerdas de sus gritos?

¿Me vas a decir que se te olvidó? Se te olvidó.

Se te olvidó como te suplicaba que parara.

¡Cállate!

¿Me vas a pegar?

Pégale. O sea, yo ya no puedo con esto.

Yo quiero decir la verdad.

Necesito confesar.

¿Qué le hicieron a esa mujer?

Discúlpame. Por favor, no... No tengo por qué hacerte preguntas personales. No

quise ser imprudente.

No se le ofrece nada más. ¿Me puedo retirar? Sí.

Aitana, perdón.

No, espera un momento.

¿Quién es?

No.

Perdón, tienes algo en el pelo.

Permiso. Aquí atrás.

Ah, mira.

Es un wax.

Mi linda dice que son de buena suerte.

Quédatelo.

Quédatelo. Era tu buena suerte.

Mi amor.

¿Estás ocupado?

Con permiso.

Claro.

¿Pasó algo? ¿En qué estaban?

No, no, nada, cosas de mi mamá. ¿Cómo les fue?

Bueno, digamos que nos queda un largo camino que recorrer, pero tranquilo,

porque yo no me pienso rendir. No te rindas.

¿Sabes por qué?

¿Por qué, mi amor?

Si sabes, porque te amo.

Mi amor.

Eso no lo sé de ningún lado.

Mateo, por favor, por favor. Yo no soy como ustedes.

Yo no puedo andar por la vida fingiendo que nunca pasó nada, que no le hicieron

nada a esa mujer.

Bruno, relájate. Hemos hablado cuántas veces de esto, ya muchas.

Estábamos borrachos esa noche, sí, y las cosas se pueden confundir.

Y sí, hubo exceso, mucho, mucho exceso, pero ella la estaba pasando bien.

Eso no es verdad.

Claro que es verdad.

Ella estaba divirtiendo. No mientan, no. No, no mientan.

Yo pude haberla ayudado.

Pude haberlos detenido y no hice nada.

Me quedé con un imbécil congelado mientras se divertían con ella.

Bruno, Bruno, relájate ya.

No me lo puedo perdonar. Deja de atormentarte por algo que pasó en el...

pasó. Sí, déjalo ir.

Ya. ¿Cómo puedes decir eso?

No, porque si no lo haces, vas a seguir viviendo en el pasado.

Ay. Ey, mírase al futuro, ya. ¿Qué es la parte que no entiendes? Tú te puedes

decir una cosa. El único que trae la risa en la cabeza es tú, imbécil. Ella

se va a recordar de eso, ¿lo entiende?

Está siendo más difícil de lo que pensé. Sí, sí, sí, lo sé, lo sé.

A veces creemos que será fácil enfrentar una situación y luego resulta más

complicado de lo que pensamos. Pues sí.

Pero no nos queda de otra.

Solo que no le comentes a mis hijos el trabajo que me está costando hacer la

terapia.

No, no, no se preocupe, señora.

Por mí no lo sabrá.

Gracias.

Y la vida tan de repente juega con nosotros

dos.

El amor que llega cuando menos piensas,

cambiando todo, cambiándome la vida.

con esta pasión no ves que estoy partida entre

el odio y el amor mi pobre corazón ha traicionado el

plan ya nada es igual tómame

demuéstrame el amor por primera vez

quisiera

Mi pasado de una vez ha sido tan cruel.

Es mi verdad oculta que siempre

llevaré.

Hicimos un pacto de promesa y no la vamos a romper, ¿de acuerdo?

Pero no, lo más importante es estar juntos, es estar unidos.

Y recuerda que la familia va primero.

¿De acuerdo?

¿Sí?

Ya.

Ya, dense un abrazo.

Bruno.

No vuelvas a hablar de esto. Prométemelo.

Bruno.

Prométemelo.

No, primero.

Agradecer porque tenías razón. No debí de haber desconfiado de mi marido. En

cuanto llegó a la casa ya aclaramos las cosas.

Ay, me da muchísimo gusto, abuelo. Y mucho sabor.

¿Ah, sí?

Bueno, es que la verdad no tenemos ningún problema en la cama.

Ah, pues... ¿Listas?

Vente, vamos.

Sí, para todo.

Importante saberlo.

Gracias.

Gracias, mi amor.

Gracias.

Quita esa cara que no es velorio.

Jimena, ¿pasa algo?

No, señor.

Nada.

¿Y Aitana?

Voy por mis medicinas.

Voy a buscar a Belinda, ¿eh? Un momento.

No, no, espera, Luciano.

Yo quiero proponer un brindis. Mi amor Belinda, ya no debe tardar en bajar.

Bueno, yo les quería agradecer por este maravilloso fin de semana que hemos

convivido juntos.

Mañana es lunes y va a ser más difícil reunirnos todos.

Por lo menos a los que sí trabajan.

Como todos saben, para mí no hay nada que me haga más feliz que tener a...

la familia unida y reunida.

Una familia que va a seguir creciendo. Ahora con mi querida y bienvenida nuera.

Salud. Salud.

Salud.

Miñigo, salud.

Muchísimas gracias, Eloisa. Pero bueno, creo que lo más importante es que ya

estás de regreso y todos tus hijos están felices de tenerte de vuelta, ¿verdad?

Todos lo estamos.

Luciano, no pudiste elegir mejor mujer para ser la tu esposa.

¿Y pensarías lo mismo si la familia de Larisa no tuviera tanto dinero?

¿Si su familia estuviera en la quiebra? ¿Si fuera una mujer sin fortuna, como lo

es mi mujer?

Y ves así, Flavio, con esta pasión, no ves que

estoy partida entre el odio y el amor.

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