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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera más.
Gracias,
Tony. Voy por allá.
¿Qué? ¿Qué encontraron?
Encontraron algo en la casa donde te tenían secuestrada.
Pero no me quiso decir que... Ah, bueno. Voy contigo. No, no, no.
Yo voy.
Tú quédate aquí. No es seguro que salga.
Bueno, está bien.
Pero prométeme algo.
Prométeme que no me vas a ocultar más cosas.
Aunque sean cosas dolorosas de mi mamá o de mi papá.
Está bien.
Te lo prometo.
Nos vemos al rato.
Cuídate.
Bye.
Seamos sensatos, Victoria.
No te puedes entregar por una muerte accidental en defensa propia.
No después de tantos años en que has pagado, no solo con dinero, también con
sufrimiento diario para que Alejandra siga viva. Bueno, ¿y cómo le vamos a
ahora que el caso va a ser público?
No investiguen lo que pasó.
Ella me vio matar a su padre.
No se acuerda que yo lo maté, pero... Pero solo es cuestión de tiempo.
Yo no quiero seguirle mintiendo.
Si no hubiera llegado ese día, lo más seguro es que Nicolás Santa Cruz hubiera
matado a Soledad. Y probablemente a la niña Alejandra.
Y lo dices por lo que Soledad me dijo cuando me pidió ayuda, ¿verdad?
Ella me dijo que Nicolás no era el verdadero padre de Alejandra.
Que Nicolás no era el verdadero padre de Alejandra.
¿Qué pasa? ¿Por qué ese grito?
Porque vi un... una cucaracha. ¿Qué?
Sí, una cucaracha peluda.
Las cucarachas no tienen pelos, mi vida.
¿Estás segura que era un bicho de esos?
Sí, sí, sí.
Era un bicho que me dio primero mucha miedo, pero luego me dio mucho asco.
¿Y qué haces aquí?
Pues nada, pues gritarte y me asusté. Pues sí, pero no puedes entrar a mi
cuarto. Yo pensé que te pasaba algo. No vuelve a pasar, mi vida, no vuelve a
pasar.
La verdad, no podemos saber si era cierto lo que decía Nicolás.
¿Tú recuerdas? Estaba borracho, trastornado por el alcohol.
Sí, pero Soledad tampoco lo negó.
Yo me acuerdo que ese día Nicolás le exigía a Soledad que me dijera la
Que me dijera quién era el verdadero padre de Alejandra. Y luego él le
Mira, yo creo que no es el momento de especular sobre ese asunto.
Debemos preservar intachable la memoria de los padres de Alejandra. Y por favor,
quítate de la cabeza esa absurda idea de entregarte a la policía. Yo nunca voy a
dejar que pises una cárcel, Vitoria.
¿Explicar qué haces en mi cuarto?
¿Cochino? Seguro intentando robarte mi ropa interior, ¿verdad?
¿Usted quién cree que soy, eh?
Yo no necesito robar los calzones a nadie.
Mejor espero a que me los avienten solitas.
Ay, tú eres un tuntún. Pues mira, donde no sean los calzones de Carmen o de la
arrastrada de Pancha, no sé quién te los pueda aventar.
Lárgate de aquí.
¿Qué tal que su papá sigue por ahí en los pasillos?
Como quiera.
Entonces, sufre viendo lo que nunca vas a poder tener.
Te acabo de salvar la vida, ¿te diste cuenta?
Si mi papá te hubiera visto aquí, te mata.
Ah, entonces eso del instinto asesino viene de familia.
Porque usted casi me mata cuando me aventó por las escaleras.
¿Neta quieres morir?
¡Papá!
¡Papi!
¿Siguen ahí encerrados, tu papá y Victoria?
Curto.
¿De qué estás hablando, mamá?
Yo ya me cansé de todos los misterios que traen, ¿eh?
A ver, ¿qué tiene de malo que mi papá esté hablando con Victoria? No,
Es una estupidez.
Tu padre y yo somos un par de egoístas que nada más estamos pensando nuestros
problemas. No me hagas caso. Está todo bien.
¿Qué pasa?
Estás temblando, ¿verdad?
¿Eh? No, no, no.
No, estoy bien.
No, mi amor, estoy bien. No, no, no hagas caso. Estoy bien.
Necesitas tomar, ¿verdad? No.
No, no, no. Así que ni lo menciones porque estoy muy bien.
Mala aceptación es el primer paso para que te recuperes.
Me muero por un trago.
Pero voy a aguantar.
Te prometo que voy a aguantar. Voy a tener fuerza de voluntad y no voy a
Adelante.
Adelante.
Comisionada.
Siéntate, Ramiro.
Solo mando este mail.
Aquí está bien.
El asunto es muy sencillo.
Quiero que regreses a tu puesto.
De buenas a primeras me quitan el carro.
Y de buenas a primeras me los regreso.
Mira, digamos que... Estoy haciendo un favor.
¿A quién?
A una amiga muy, muy querida.
Necesito que no le digas nada a Fernando Bustamante de lo que pasó con Vanessa.
Silencio a cambio de tu trabajo, ¿de acuerdo?
Agradezcala a su amiga.
De verdad.
Desde el fondo de mi corazón.
Pero mi amistad con Fernando es mucho más importante.
Y en mi trabajo.
Hasta luego. Ramiro.
Es una orden.
De otra manera, serías el responsable de dejar a tu papi sin jubilación.
Y puede ir hasta la cárcel.
No puede ser.
Es parte de su modus operandi.
Y al parecer una especie de ritual.
Efectivamente, esta pared comunica con el sótano donde estuvo encerrada
Alejandra.
Es increíble que haya estado todo este tiempo encerrada al lado del... Estamos
seguros que es un mamá.
Definitivamente es una mujer.
Los forenses le calculan alrededor de 10 años de muerte.
Pero hasta que no tengamos los estudios de ADN, no podemos darlo por hecho.
Por cierto, buscamos una muestra de ADN de Alejandra.
¿Cuándo la puedes tener?
No sé.
Ni siquiera sé cómo le voy a dar esta noticia.
No mezcla mi familia con esto, comisionada.
La familia siempre está mezclada en nuestro trabajo, Ramiro.
Eso ya lo deberías saber.
Mi padre, a diferencia de mucha gente en esta oficina, sí es una persona
honorable.
El idón funciona ese trabajo como una pensión muy justa, que ni usted ni todas
sus influencias le van a poder quitar.
¿Y quién te dice que yo necesito influencias?
Solo necesito revelar los motivos por los cuales tu papi se retiró.
Porque si algo debería saber es que tu padre no es el hombre intachable que
piensas.
Permito que hable así de mi padre.
Ni que ponga en tela de juicio su integridad.
A tu padre lo salvé de terminar en la cárcel.
Y le conseguí una pensión.
Muy digna.
Para que no diera lástima.
Pregúntale. A ver si tiene el cinismo de negarlo.
Por lo pronto, te quiero aquí.
De vuelta.
No me saques de mis casillas, Ramiro.
Toma tu placa y tu pistola.
Y regresa a tus funciones.
Ya. ¿Estás segura que me quieres de regreso aquí?
Vas a hacer lo que yo diga.
Como siempre, Ramiro.
Como siempre, comisionada.
¿Mismo escritorio?
Y ahora resulta que el lugar donde Alejandra está más segura es aquí, en mi
propia casa. Se nos tiene que ocurrir algo, Isaías.
Sería demasiado riesgoso provocarle un accidente o un envenenamiento. Seríamos
muy obvios.
No sé.
Tenemos que hacerla salir de aquí de algún modo.
Pues con la amenaza de Edmundo Grijalva es imposible.
Ramiro tiene tu casa vigilada y Linares anda husmeando por ahí.
Pues ya lo sé.
¿Qué crees que soy, imbécil?
No quiero obstáculos, quiero soluciones.
Necesito deshacerme de Alejandra cuanto antes.
Lo único que se me ocurre es desaparecerla una vez más. Pero esto es
siempre. Que nadie tenga ningún rastro de ella. Pues sí, es lo que estoy
diciendo. Pero ¿cómo vamos a hacer eso?
Eventualmente tiene que salir a rendir declaraciones. Hay que aprovechar ese
trayecto. Es nuestra única oportunidad.
Aún no sabemos si se le da bustillos a una esterilidad.
Necesito los resultados lo antes posible en mi oficina, por favor.
No va a ser fácil decirle a Alejandra que su madre estaba escondida debajo de
una escalera.
Me voy a tener que consultar con Efraín.
Linares, hasta que no estén los resultados de ADN, le pido absoluta
con Alejandra.
Está bien que sea policía. Ex -policía.
Bueno, pero nunca lastimaría a una mujer inocente por el placer de hacerlo.
Yo no soy la persona que tú crees, Fernando.
Ya estamos tardísimo tú y yo, Guillermo. Nos tenemos que ir a la conferencia de
prensa que anunció tu tía, la tiburona.
Van a hacer pública la aparición de Alejandro Sánchez. Es cierto, casi se me
olvidaba. Vámonos, yo me voy con ustedes. No, no, no, no, no, no, no, no,
Linares, no.
Vamos, Guillermo y yo, tú no estás invitado. Si llegas con nosotros, vamos
tener un problema gravísimo.
Pues lo mismo pensé yo.
Pero me dijeron que no podía faltar. ¿Ah, sí?
¿Quién te dijo?
La secretaria de Madrid. Ah, mira.
Qué sorpresa está la vida, ¿no? Nos vemos después.
Gracias, Tony.
Padrino, muchas gracias.
¿Te acompaño?
No, no, no, muchas gracias.
Está Paco esperándome, como siempre.
Gracias.
Ojalá Diego y yo tuviéramos la mitad de la atención que le pones a Victoria.
Estás tomada para no perder mi tiempo discutiendo contigo.
Qué cómodo, ¿no?
Ahora me expones con todos.
El honorable marido de la vieja borracha.
Ahora, ¿por qué me persigues?
¿Quieres más atención de la que consigues con tus lamentables
quién habla.
Mira quién...
Habla. El hombre maduro que se casó con la pobre muchacha que no era de su clase
y ahora la quiere encerrar para revolcarse bien a gusto con su ahijada,
creas que voy a caer en tu juego, Beatriz.
Te puedo ignorar.
Pero sé que cuando te diga la verdad, no vas a tener a dónde meter la cara. ¿A
por piedad?
Dime la verdad.
Soy toda oídos. Atrévete a decirme la verdad. Ándale.
O atrévete en todo caso a botarme a la calle, encerrarme en una clínica, pero
dime. Acepta de una vez por todas que estás enamorado de Victoria.
¡Acéptalo! Victoria acaba de salvar la vida de Alejandra Santa Cruz.
¿Te acuerdas de ella?
La hija de Soledad y Nicolás.
Sí me acuerdo.
Eso no puede ser.
Alejandra estuvo secuestrada 10 años.
Y durante todo ese tiempo Victoria pagó un rescate para mantenerla viva.
Hemos estado viéndonos para pensar en cómo salvarla.
En ningún momento pasó por su cabeza o por la mía.
las acciones que tú sí te has atrevido a hacer.
Sí, los forenses ya se están llevando los restos a hacerle las pruebas de ADN.
Tenemos que tener mucho cuidado con esa información.
Si Alejandra se puede poner muy mal.
Yo le prometí a Alejandra que le iba a decir todo lo que supiera con respecto a
sus padres. No le puedo mentir.
Necesito que tú me ayudes a darle la noticia.
Hola, Santa.
Eso no puede ser.
Félix.
Perdóname, soy una estúpida. ¿Cómo pude...? Lo peor es que ahora ni
tienes el pretexto de estar alcoholizada.
¿Quién te llenó de veneno?
Ya me imagino quién pudo haber sido.
No me quiero enterar de los detalles. Félix, por favor.
que se puede confiar en Manriquez.
Bueno, pues, algo tendrá que hacer por haber dejado ir viva a Alejandra Santa
Cruz.
Lo que no me está gustando nada es que Linares tenga las narices metidas en
esto. No, a mí tampoco.
Hace diez años casi nos agarra por las acciones de Nicolás Santa Cruz.
¿Tú crees que sepa algo?
Pues es precisamente lo que me preocupa.
Te aseguro que ahora no solo está detrás del asesinato de Nicolás Antracruz y el
secuestro de Alejandra.
Seguro también está detrás de mí y de mis asuntos actuales. ¿Te refieres a las
armas?
Sí, el cargamento ya está por cruzar la frontera.
En cuanto recibamos la primera parte del pago hay que comenzar a levantar la
procesadora de plásticos.
Con eso le vamos a cerrar la boca a Félix y a su gente si es que intentan
investigarnos.
Te veo en la oficina.
Necesito darte unos documentos para empezar con los trámites. Jorge.
De verdad, vamos a construir la fábrica procesadora. Es igual.
Lo que importa es que todo el mundo crea que sí.
Era Fernando, ¿verdad?
Así es.
¿Qué te dijo?
Encontraron un cuerpo momificado en el sótano donde tenían a Alejandra.
Todo indica que es el cuerpo de su mamá.
¿Su mamá es una momia?
Guácala, qué asco.
Fernando está preocupado por Alejandra. Digo, es obvio que no se puede enterar
así de repente.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Bloquear un trauma tan doloroso como el de su mamá y enterarse que la tienes
enterrada en la pared?
¿O entrar en shock?
Hola a todos, hola.
Gracias por su presencia.
La información en concreto es la siguiente.
Hace 10 años, Alejandra Santa Cruz, hija de un importante empresario mexicano,
desapareció sin dejar ningún rastro.
Cumpliendo nuestra labor como policía especializada, durante todo este tiempo,
nosotros seguimos investigando con las pocas, muy pocas pistas con las que
contábamos. El día de ayer, todos nuestros esfuerzos dieron frutos.
Gracias a un operativo comandado por su servidora, Alejandra Santa Cruz hoy es
una mujer libre.
¿Sabes dónde vive Ramiro?
¿Para qué quieres saber dónde vive Ramiro?
Bueno, quiero asegurarme de la presión de su jefa Manrique.
Y si no...
Quiero reportar el trabajito.
No me digas que te gusta más el policía rudo que el psiquiatra perverso.
Porque no te voy a creer.
Se dan celos.
¿Celos? ¿A mí?
No, no, al contrario.
Digo, pobres Ramiro.
Seguro siempre les queda muy mal.
Siempre está solo.
No tiene novia. Déjame decirte que si tuviera que volver a acostarme con él,
haría por gusto.
Ya vamos.
Que me haces esa mirada y ya sé a lo que vas.
Solo quería... Ven.
¿Qué? Solo quiero... No, no, no.
Ya sé lo que me vas a decir.
Y la respuesta es no.
Siempre vas a decir no.
Fernando es el hombre ideal para mí, eso ya lo sabes.
Así que ya vamos.
Una pregunta. Pregunta, ¿cómo es posible que hace 10 años dieran por muerta a
Alejandra Santa Cruz y hoy aparezca viva?
Puntualizo, no apareció viva.
Afortunadamente, gracias a que para mí el caso nunca estuvo cerrado, es que
pudimos dar con ella y liberarla de un terrible psicópata que aún anda suelto.
Debo agregar que no me corresponde a mí todo el crédito de la liberación de
Alejandra Santa Cruz.
Esto no hubiera sido posible sin la intervención de un elemento sumamente
valioso que desinteresadamente nos ayudó con su sagacidad y perspicacia y que
hoy se reincorpora nuevamente a nuestras filas para hacerse cargo de la
investigación. El comandante José Alfredo Linares García.
¿Eres ciego?
Sí, sí, nos conocemos.
Sí, del colegio al amor.
Soy Alejandra Santa Cruz. Digo, no sé si te acuerdas de mí.
¿De verdad?
Pues yo pensé que tú... Yo... Hola.
Hola. Hola.
Qué gusto. Bien, gracias.
Te ves muy bien, ¿eh? Ay, gracias.
¿Y qué?
¿Vienes a ver a alguien de los Bustamante? Sí, Marivía es mi novia.
esperándola. No va a tardar. Bueno, sí tarda. Aquí estoy esperando.
Siéntate. Gracias.
Qué chistoso, no sé, te veo y me acuerdo tanto de todos mis compañeros de cuando
estudiaba. Sí, pues yo los sigo viendo a todos.
No manches la sorpresa que se van a dar, ¿eh?
Bueno, si yo te vi ahorita y estoy a punto de correr, dije, no, no, no, esto
a ser... Un fantasma.
Sí, sí, soy como un fantasma que está regresando a la realidad.
Bueno, es que sí, sí, sí, me impacté, perdón. No, no, no, no te preocupes.
yo entiendo perfectamente.
¿Tú eres hijo de Félix del Valle?
Sí, sí, lo recuerdas.
No, bueno, no. Lo que pasa es que ayer estuvo aquí, con un hermano tuyo. Ah,
claro, con Javier, sí.
Sí, de hecho discutieron muy fuerte con don Jorge, ¿no?
¿Te puedo preguntar algo?
Bueno, no sé si deba, pero... No sé, tu papá ayer insistió muchísimo en que yo
no debía de estar en esta casa.
Como que aquí yo no fuera a estar segura.
¿Tú sabes por qué?
¿Por qué yo no debo de confiarnos vos también?
Sí, amigos de la prensa, pueden hacer sus preguntas.
Estamos esperando los resultados. Se le ha dado apoyo tanto físico como
psicológico, pero está bien, muy bien. ¿Qué sabemos de su familia?
Su familia es su madre. Es el único parentesco que ella tiene.
No entiendo nada de esto.
Bueno, pues parece que por primera vez en la vida la tiburón no es mentira. Si
no hubiera sido por tija, no hubiéramos dado cuenta de esta cruz.
Conozco muy bien a Manrique, esto no es cosa de ella.
Ella no da pase sin guarache.
Esto no me gusta nada.
¿Qué sabe del secuestrador? ¿Tiene alguna pista?
El secuestrador está a punto de caer, se los aseguro.
Se llama Mauricio Delgado, también conocido como Esmundo Grijalva, aunque
seguramente en este momento estará usando otro área.
Es un tipo muy peligroso.
El gobierno está dispuesto a gratificar a quien nos proporcione cualquier dato o
significante que sea para su captura.
Es un tipo muy peligroso.
¿Cuál es la gratificación para quien se vea sobre el carro?
No.
Si lo vemos por aquí nos hacemos bien ricas. Ay, no, si el secuestrador viene
por Alejandra, qué miedo, don Paco. Ay, además no está nada mal.
Panchela, ¿qué hambre tiene en Pampienza?
Ay, no chistes con tus indirectas.
Ah, silencio, no dejan escuchar.
Ya fue mucho no hacer nada.
Ustedes, a ver, a limpiar el estudio, el comedor, a lavar las ropas.
Y tú, Brian de Jesús, ve a lavar los coches.
¿Y yo por qué? Yo renuncié.
Pero no te has ido, ¿verdad?
Así es que mientras sigas así, vas a servirle algo. ¡Ándale!
Cruzita.
¿Puedo ayudarle en algo?
No, Paco.
Siga recetando.
Victoria y Fernando son muy buenas personas y la fundación y todo, pero...
don Jorge es con quien mi papá sí tiene problemas.
Mis papás conocían a tus papás y a los dos amantes, ¿no? Sí, de hecho todos
socios en el banco.
De hecho ahorita, aunque tengan los problemas, mi papá con don Jorge siguen
siendo socios. Bueno.
¿Ustedes dos ya se conocen o qué?
Sí, desde la primaria, ¿no? Sí, íbamos juntos en el Álamos.
Qué chistoso, ¿eh? Que me hayas reconocido.
Pues sí, no sé, como que tengo como esa parte de mi vida como que la recuerdo
muy bien.
Yo no lo había ni pensado, pero me encantaría ver a mis amigas, a Tati, a
Valeria, a Esna. Esna ya acaba de tener un hijo. No. Sí, la semana pasada, de
hecho. Bueno.
Bye. Bye.
Gustoso, ¿eh?
Bye, bye.
¿Ahora qué, Mariví?
Grábele, grábele.
Señor Bustamante, unas preguntas.
¿Qué es esto?
Ha de ser por la conferencia de prensa.
Señor, es cierto que su hijo Fernando Bustamante estuvo presente en el
¿Qué relación tiene con Alejandra Santacruz? La presencia de mi hijo fue
circunstancial y también la relación con ella.
Señor Bustamante, ¿sabe por qué la tuvieron secuestrada tanto tiempo? No,
tengo idea.
A ver, entonces, ¿Alejandra Santacruz podrá recuperar todas las acciones que
dejó su padre?
No sé a qué te refieres con eso. Me estoy refiriendo a que si usted, señor
Bucamante, le va a devolver todas las acciones que le quitó a su padre.
Cuida tus palabras, ¿eh?
No te voy a permitir que me difames.
Solo estoy haciendo mi trabajo, señor.
Además, ¿de qué me tengo que cuidar? ¿Del mafioso que siempre lo acompaña?
Yo no necesito a nadie para poner un imbécil en su lugar.
La próxima vez que te vea, te voy a demandar por difamación.
Yo también tengo elementos para demandarlos, señor Bucamante.
Señor Bustamante, tenemos más preguntas.
Señor Bustamante.
Señor Bustamante.
Vamos.
Lo cité porque... les tengo que confesar una cosa.
Estoy enamorado de Alejandra.
Es un sentimiento contra el que he estado luchando durante mucho tiempo,
bueno. Pues es evidente que ya todo el mundo se dio cuenta.
Entonces, como director de la fundación, les quiero pedir una disculpa.
A ver, Fernando, no tienes... No tienes absolutamente nada que disculparte.
Te conozco perfectamente y sé que... Que lo que sientes por Alejandra es
sincero.
Y bueno, ni hablar, ¿no? El amor aparece de la manera más extraña.
Felicidades.
¿Y Alejandra cómo está?
Bien, bien. Dentro de todo está bien.
Pero se presentó una situación bastante delicada.
Encontraron un cuerpo momificado en el sótano donde la tenían encerrada.
Creemos que puede ser su mamá.
Soledad Bustillos.
Bueno, pobre muchacha, ¿eh? Parece que la vida no quiere que sea feliz. ¿Qué
cosa? Estoy buscando la manera de decírselo, pero no lo encuentro. No, no,
recomiendo que no lo haga.
Puede ser muy peligroso para ella.
Déjame prepararla para la noticia.
Y para la terapia posterior.
Mariví, no podemos dejar que nos afecten los problemas entre nuestras familias.
Tú sabes que te quiero, ¿no?
Pero pues yo no puedo hacer nada por las cosas que hagan mi papá y mi hermano.
Ay, mira, Diego.
Estoy harta de que tu familia le venga a gritonear a la mía. Y a faltarnos al
respeto en nuestra propia casa.
Ayer fue tu papá y tu hermano y el otro día la borracha de tu madre, ¿no?
¿No sabías?
¿No sabías que tu mamá le vino a hacer un escándalo a la mía?
Las sirvientas dicen que estaba tan borracha que no se le dio una palabra.
¡Cállate! ¡Cállate, Maribi! ¡Cállate!
Tú tampoco puedes insultar a mi familia, y mucho menos a mi mamá.
¿Y sabes qué?
Si mi papá está acusando al tuyo, pues debe ser por algo.
Tu papá es un viejo loco que hace muchísimo tiempo que te vieron encerrar
asilo.
Nunca pensé que te iba a odiar.
Después de todo lo que te quise.
No quiero volver a verte.
Qué bonito, oficina.
No está demasiado limpia para ti.
No.
Combina con mi conciencia que, por cierto, está muy limpia, no como la
Te aconsejo que no le tomes mucho cariño, Linares.
Esta vez estás muy recomendado, pero las cosas pueden cambiar de un momento a
otro.
¿Estás en la Miram?
Mi oficina está aquí atrás, así que me quedas a tiro de piedra.
No te preocupes.
No estoy interesado en ejercer mi escritorio.
Como ves, lo ocupo para trabajar, no para trepar.
¡Ay, cómo mapache!
Pásate de chistoso, por favor.
Solo quiero que te pases de chistoso aquí.
Para ponerte en tu lugar.
Un lugar donde nadie te encuentre.
Uy, qué miedo me das.
Aunque la verdad no espero menos de ti.
Si no, imagínate qué aburrido sería regresar a una oficina.
Ojalá ya no seas la funcionaria mediocre que conocí aquí hace diez años.
Todo sigue igual de firme y entorneado.
Ah, no.
Ya te lo advertí, no te pases de listo.
La tiburona es la tiburona.
Disculpe. Sí.
Buenas tardes.
Buenas. Vi lo que pasó entre usted y el señor Justamante.
Por lo visto, ha investigado mucho el caso de Santa Cruz.
Pues sí, ha hecho mi trabajo.
¿Usted quién es?
Ay, perdón.
Rufino Estrada, a sus órdenes. José Luis Gutiérrez.
Yo fui policía en la división de inteligencia y seguí muy de cerca este
Y ahora que lo han reabierto, me gustaría llegar a fondo del asunto.
Tengo unas pruebas que me gustaría compartir con usted.
¿Y por qué no las comparte con la policía en vez de conmigo? Me consideran
policía jubilado, un tanto ocioso y no me toman muy en cuenta, queríamos.
Entonces sí me podrían interesar esas pruebas.
Perfecto. Las tengo en mi casa.
¡Lo invito a cenar!
De veras, hijo.
Yo sabía que te iban a reinstalar en tu trabajo, mi amor.
¡Qué gusto!
Oye, le voy a llamar a tus amigos para que te vengan a tomar un poco solito, mi
amor. Por favor, no. Bueno, pero ¿por qué no, hijos? Eres el mejor elemento de
toda la división y yo estoy muy orgullosa de ti.
¿Eh? Mucho, muy.
Perdón.
¿Sí? ¿Qué buscaba?
Vengo a hablar con... Yo... Yo me encargo.
Ah.
Permiso.
Declaro llamarme Nicolás Santa Cruz.
En pleno uso de mis facultades mentales declaro heredero universal de todos mis
bienes a mi hija Alejandra.
Dentro de estos bienes incluyen mis acciones en diversas empresas y las
bancarias.
Hola. ¿Qué hubo, campeón?
Buscaba a mi papá.
¿Y por qué esa cara?
Discutí con Mariví.
Ya sabes, trae unos rollos que ni yo entiendo.
Diego, a las mujeres no hay que tratar de entenderlas.
Solamente hay que quererlas.
Pues sí.
Ojalá todo fuera tan fácil, ¿no?
Oye, ¿a quién crees que me encontré en la casa de los Bustamante?
A Alejandro Santa Cruz.
Exacto.
Está muy guapa, ¿eh?
Además de muy valiente.
Cualquier hombre se sentiría orgulloso de poder estar a su lado.
Oye, nunca te había visto esos ojos como de amor.
Bueno, siempre hay una primera vez.
Bueno, te dejo porque mi papá me encargó que revisara unos documentos. Que ya no
te quito más mi tiempo, ¿eh?
Y ánimo, ánimo. Luego vemos cómo lo resolvemos. Vale.
Gracias, bye. Nos vemos luego.
Qué cinismo el tuyo.
Vanessa, ¿qué haces aquí? ¿Qué haces en mi casa?
Mira, yo vengo porque estoy muy arrepentida por lo que hice.
Te quiero pedir una disculpa.
La verdad es que... nunca había hecho eso. Caí muy bajo.
Y, bueno, estoy dispuesta a olvidar a Fernando y... vine a decirte eso.
Te lo pudiste haber errado porque no te queda absolutamente nada.
Y si hubiera subido a Fernando no hubiera sido la división a pedir que me
reinstalaran a cambio de mi silencio.
¿De qué estás hablando?
No, no te hagas la... Tú sabes muy bien que Manriquez me regresó el cargo.
Nada más para que me callara y no le dijera a Fernando la clase de... mujer
eres. No, no, yo no sabía eso.
Debe haber sido mi mamá. Lo que pasa es que yo le conté todo a mi mamá. Lo que
pasa entre nosotros.
Y bueno...
Seguramente fue ella. Lo que pasa es que ella está empeñada en que me case con
Fernando. Ella es la que me presiona. Pero yo estoy harta y ya no voy a
ni una más. Voy a hablar con ella.
Vanessa.
En serio.
No te esfuerces porque no te creo nada.
No me interesa creerte.
Bueno, es que yo... Yo no vine a que me creyeras.
¿Entonces a qué viniste? ¿Qué quieres?
Cálmate.
Vine a pedirte una disculpa.
Y a decirte que estoy dispuesta a decirle todo a Fernando.
Él ya no me ama y no tengo nada que perder.
Vas a decir a Fernanda.
Bueno, igual ya me voy.
Bye.
Vanessa.
¿Y tu coche?
Vine en taxi.
Yo te llevo.
Mala, tienes que quedar sola.
Gracias.
¿No tienes frío?
Sí, poquito.
Mira, te traje una chamarra de Margui.
Gracias.
Te extrañé todo el día.
Yo también.
Pero tenía que ir a la fundación, tenía muchísimo trabajo pendiente.
Ah, ¿y fuiste con Tony?
¿Qué fue lo que encontraron?
Investígame quién es ese reportero y trata de comprarlo.
Seguramente eso es lo que está buscando. Y si no, ya sabes qué hacer.
Hace diez años callamos muchas bocas y ganamos favores de periodistas gracias a
nuestra generosidad.
Voy a indagar quién está de nuestro lado.
Pues vamos a tener que sobornar a todos los periodistas del país. ¿Y sabes por
qué?
Porque dejamos cabos sueltos, Isaías.
¿Ves? ¿Ves lo que está provocando tu descuido de hace diez años?
Ya te dije que yo lo voy a enmendar.
No se te olvide, Isaías, que no se te olvide que eres lo que eres porque has
crecido a mi sombra. Sin mí, tú no existes.
Así que más te vale que vayas pensando algo rápido y efectivo para enmendar tu
error.
Quiero muerta Alejandra Santa Cruz, ya.
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