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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amar si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espera el beso amado y no espera amor.
Amor cautivo dentro de mi corazón.
Amor cautivo. Te lo escribo bien, pero como es de vivir si
tú no estás, ya no hay razón.
Efraín, encontré estos documentos en Internet y me gustaría que se los
a Alejandra.
¿Y de qué son?
Son de su familia.
Su familia y mi familia eran socios.
Bueno, yo no sé ni siquiera si sea consciente de lo que hablamos.
¿Ha dado claras muestras de que entiende perfectamente lo que estamos diciendo?
No, sus reacciones nos dicen que son síntomas de un shock postraumático.
Creo que entiende mucho más de lo que creemos, Efraín.
Tal vez sí tiene shock postraumático, pero creo que está muy bien de sus
capacidades mentales.
No sabía que además de abogado era psiquiatra.
No voy a discutir.
Creo que es importante que los vea. Así que cuando puedas, por favor, enséñalos.
Sí, se los voy a enseñar. No cuando pueda, sino cuando crea que es el
Una cosa sí le voy a decir, don Pacorro.
En esta casa se come como rey. En este refri hay comida para alimentar a toda
colonia.
Échale tantita leche a su café.
Siempre es buena para los huesos. Un poquito.
¿Y tú qué haces aquí, Paco? ¿No tenías que llevar a la señora Victoria?
Pues sí, pero ¿qué crees? A medio camino me dijo que prefería irse sola.
Y entonces que me da dinero para que me regrese en un taxi.
Y ella se subió sola en el coche.
¿Y por qué hizo semejante cosa?
No sé, pero soy muy preocupada. Bueno, a lo mejor tenía ganas de manejar,
grandma. No, ella nunca maneja.
Esto no me gusta nada.
A lo mejor es por mi culpa, Cruz.
Ella llevaba mucha prisa y yo iba con mis lentitudes.
Dios santo, ¿dónde se habrá ido?
Bueno, ¿cuál es la bronca? ¿A poco la señora maneja tan mal?
Cállate. Tú no sabes qué está pasando.
Pues explícame.
Protege a la señora Victoria, por favor.
Si necesitas más, búscame en el banco.
Bien, señor. Con permiso.
¿Qué pasó con mi mamá?
No te preocupes, hijo. Tu madre ya viene en camino.
Puedes irte a la escuela tranquilo.
No puedo creer que la hayas dejado pasar toda la noche, ¿eh? No pasó la noche
encerrada, la pasó en una clínica con suero o recuperándose de la borrachera
se puso.
Bueno, de todas formas yo no voy a ir a la escuela, la voy a esperar.
Ojalá tu madre hubiera pensado en esto en lugar de ser tantas tarugadas.
Papá, yo no soy un niño para que me alejes de los problemas.
Tú no vas a estar toda la vida aquí protegiéndome del mundo. Ya dime en
¿qué está pasando? ¿Qué está pasando con ustedes?
Ya dime, por favor.
Ahí está tu madre.
¿Qué haces aquí, mi amor?
Tú deberías estar en el escuelo. Es como ir al escuelo, mamá.
¿Estás bien? Sí, nada más necesito descansar un poco.
Pero ya, vete tranquilo, ¿sí? Por favor.
¿Me van a decir qué está pasando?
¿Qué?
¿Por qué se están viendo como si se odian?
¿Por qué tanta pobreza, grandma? Ni siquiera me pude terminar mis huevitos.
Sabes manejar, ¿verdad?
¿Tienes licencia?
Course, licencia, cartilla credencial del IFE.
Hasta traigo mi cartilla nacional de vacunación, grandma. Solo me falta el
carro.
Maneja entonces.
Vamos al banco.
¿Y eso? ¿Tú al banco?
No me digas que ya vas a sacar dinero de esas cuentotas que tienes. Porque mira
que yo sé que toda la vida has sido bien ahorradora, grandma.
Cállate y maneja.
No, mi amor, no nos odiamos.
Tu padre es un hombre maravilloso.
Lo que pasa es que yo cometí un error del culto y profundamente arrepentida y
dudo mucho que tu padre algún día me pueda perdonar, pero... ¿De qué estás
hablando? Diego, por favor, vete a la escuela. Tu madre necesita... No, papá,
quiero saber ya qué está pasando. ¿Qué está pasando?
Tienes un amante, ¿verdad?
Otro hombre.
Diego, ya está bien.
Falta el respeto a tu madre.
Señora Victoria, su operación ya se está procesando. Si me permite un momento,
voy a verificarlo personalmente.
Gracias. Tengo un poco de prisa, por favor.
Intentaré que todo se haga lo más pronto posible.
¿Cómo?
Bueno.
Ya sé que está en el banco.
Cuando salga le voy a dar las instrucciones de cómo me va a dar el
Nada de trucos, nada de billetitos marcados, nada de eso.
Estoy haciendo todo lo que me pidió.
Y ahora espero que usted también cumpla.
Cuando salga del banco le voy a dar las instrucciones precisas de cómo
exactamente me va a dar el dinero.
¿Y Alejandra?
¿Cuándo me la entrega?
Salga del banco como le dije, con los dólares dentro de la maleta.
Lleve cualquier cosa sospechosa y despide a la muchacha, ¿me entiende?
Creo que sí te gustó ese juego. ¿Ya lo conocías?
A lo mejor lo habías jugado de niña en la escuela o con tu papá.
Eres... Es muy bonita.
Transmites algo...
Una inocencia difícil de explicar con palabras.
Nicolás Santa Cruz, Félix del Valle y mi abuelo.
Eran socios, tenían varios negocios juntos.
Muy bien.
Todavía no podía hablar con mi mamá.
Bueno, me voy a buscarles a su mamá ya. Yo no puedo seguir teniendo a esta mujer
en la fundación.
Obviamente hay un problema.
Tengo que hablar con ella sin que sospeche. Tengo que encontrar la manera
no sospeche.
De hecho, trata de decirle lo menos posible.
Mientras menos gente sepa que tienes a Alejandra en la fundación, mejor.
Por todos.
Sí, sí, tranquilo.
¿Y tú qué has investigado?
No tengo nada.
¿Tienes el expediente del crimen? ¿Nada?
Había.
Desapareció de los archivos.
Que él conoció esta casa cuando estaba activo todavía en la policía.
Y me dio el nombre del detective que lo llevó.
Alfredo Linares, comandante Alfredo Linares. Bueno, ¿ya lo buscaste? ¿Ya lo
ponido? Acaban de pasar la dirección, voy para allá.
Vamos, voy contigo. Te quiero enseñar algo antes de irnos.
descansada.
Hasta que este tipo pague por lo que hizo.
Una de dos.
¿No me quieres ver?
¿O de plano no quieres que nadie te vea?
Ay, Diego, si es eso te entiendo.
O sea, cualquiera en su lugar se sentiría así después de...
Pues de lo de olvidar a tu mamá en Internet.
No sé qué está pasando, María. No sé qué está pasando, pero las cosas están mal.
A lo mejor tiene un amante. ¿Te puedes callar?
Mi mamá no tiene ningún amante.
Y menos así.
¿Ah, no? ¿Y entonces cómo es, Diego?
Explícame qué mujer decente maneja borracha y... agarra bolsas a la
Ándale, búrlate.
Ya, búrlate, búrlate. No me estoy burlando. No me estoy burlando.
¿Qué?
¿Sabes qué?
¿Sabes qué? Estás bien tonta. Me voy, me voy.
Óyeme.
Pues a mí ya se me quitaron las ganas de salir contigo.
Y menos después de ver lo que es capaz de hacer tu mamá.
Compre.
A mí me voy.
Señora Bustamante, disculpe la tardanza, pero no todos los días entregamos tal
cantidad de dólares en efectivo. Aquí tiene.
De verdad que le agradezco muchísimo su atención.
Estamos para servirle. Señora, ¿gusta que le acompañe a uno de nuestros
guardias? Muchas gracias, pero no es necesario.
Ya mi padrino tomó las precauciones del caso.
Está bien, muchísimas gracias.
Hasta luego.
Entonces, grana, ¿ya me vas a decir qué estamos haciendo aquí?
Ahí está.
¿Y para qué estamos vigilando a la patrona, eh? ¿A poco se está poniendo
cuernos al baño?
No seas impertinente.
¿Cómo se te ocurre decir esa cosa?
La señora Victoria es una santa.
¿Ah, sí?
Entonces, ¿para qué la dimos?
Bueno.
Escúchame bien, señora.
Va a ir a su coche y va a manejar hasta Cuernavaca.
No por la autopista, por la federal.
Yo le vuelvo a marcar.
¿Pero cuándo me va a entregar Alejandra?
Se le agota el tiempo.
Amigo Bustamante, en unos días el embarque de armas llega a Puerto y no
noticias del dinero.
Ya les di mi palabra y cumpliré. Eso dices siempre.
La paciencia se acaba.
Tenemos noticias de que no tienes control del banco y don Félix del Valle
sigue siendo el que manda. Tú no puedes tocar ni un solo dólar. Yo ya les dije
que van a tener su dinero.
Haré lo necesario para que así sea.
Si no hay dinero y el embarque se pierde o lo confisca el gobierno,
tú podrías ser cadáver.
¿Verdad?
Este asunto con los gringos se está volviendo muy peligroso. No hace falta
me lo digas, maldito Félix.
A buena hora se enteró que me acuesto con su esposa. Tenemos que actuar ya.
Eso quiere decir lo que estoy pensando.
Ni más ni menos.
Tienes luz verde para proceder.
Elimina a Félix.
Pero cuida muy bien que parezca un infarto, ¿eh? ¿Quieres poderlo hacer?
Una sobredosis de digitales que está tomando y...
Lo va a provocar un infarto. Ni siquiera el doctor va a sospechar que fue
inducido. Pregúntalo.
Está bien.
No es algo que me agrade, pero no me deja elección.
Hazlo.
Félix, perdón.
De verdad, siento...
Siento mucho que hayas tenido que pasar por esta vergüenza. No, no, Beatriz, te
equivocas. Aquí la única que está empeñada en pasar vergüenzas es tú.
Pero ¿sabes qué?
Ni siquiera te culpo.
¿Cómo que no me culpas? ¿Me perdonas así?
No, no. Yo no dije te perdono. Digo que no te culpo.
Porque sencillamente entiendo que de donde tú vienes.
La vergüenza es una manera de vivir.
Tú naciste en la vergüenza. Estás empeñada en volver ahí.
No me digas esas cosas, por favor.
Es la verdad, Beatriz.
Tú no puedes luchar contra tu naturaleza.
Actúas como te enseñó la vida.
De una forma rastrera, baja.
No eres más que un ejemplo de que las circunstancias cambian.
Pero la gente no. No, no, no. Yo sí cambié.
Yo ya soy una señora. Tú me has convertido en una señora. Soy eso
Mira, Beatriz, tú no puedes llamarte señora.
El título te queda grande.
Señora, mi madre, mi hija, tú.
Tú eres una barata imitación.
¿Qué se quedó de ver con el amante, grandma?
Qué lugar más raro.
Cállate, Brian.
Por lo que más quieras, cállate.
Es usted Victoria Bustamante, ¿verdad?
¿Y ustedes?
Ah, bueno, seguro no se acuerda de mí porque siendo la directora de una
fundación tan importante, pues seguramente conoce mucha gente y ve
Pero fíjese que yo hace algunos años yo tenía un sobrino que tenía un problema
grave de autismo. Y en ese momento como que no teníamos mucho dinero. Y su
fundación hizo algo muy importante por él.
Gracias.
Bueno, a eso nos dedicamos.
Y yo nada más quería... ¿Sabe que tengo una cita y es tarde?
No, no, le entiendo. Lo único que le quiero decir es que quería yo extenderle
gratitud. Muchas gracias, en verdad.
Por eso también.
Hasta luego.
¿Y ese hombre quién es?
Ya estoy en la mante, grandma.
Ya deja de decir estupideces, Raimundo.
Pobre Victoria.
¿Qué tratamos, tío?
Ey, ey, ¿qué haces?
Centrarme.
¿Te caes?
De la mejor manera.
¿De dónde le dejas una nota?
Déjale tu teléfono.
Déjale el mío también, si quieres.
¿Vas a tomar?
Un dólar de casa, Santa Cruz.
Sí, sí, dígame.
Quédense parados donde están.
No se muevan hasta que lo vuelvan a marcar.
¿Y Alejandra?
¿Está con usted?
Espere mis instrucciones.
Efraín, ¿dónde está Fernando?
Buenos días.
¿Cómo estás, Efraín?
Tú siempre tan sentimental y exagerado.
Por eso no tienes novia, ¿sabías?
No tengo novia.
Estoy esperando hasta que te aburras de Fernanda.
Es broma, ¿verdad?
Mira, como consejo, de verdad, no te compares con Fer.
Si no, te vas a generar un trauma severo. Y después, ¿quién te va a
psicoanalizar? Yo pensé que la que quería consultar eras tú.
Digo, después de lo de Eugenia, pensaste que tú ibas a ser el centro de
atención.
Pero mira nada más quién te lo vino a quitar.
Una mujer que no habla.
Yo no sé qué tienen todos ustedes con ella. Están como obsesionados. ¿Qué
Digo, hasta tú querías traicionar a Fernando por estar conmigo hasta hace
Qué cíñico eres.
Pero yo sigo dispuesto a hacerlo.
Vente a pasar por esta cabecita.
Desnúdate.
Y tírate en la sopa.
Desde que te mueres, además, por hacer el amor conmigo.
Fue bueno, de verdad.
Pero ya no.
Estoy con mi tía.
Tú sabes perfectamente quién soy.
Hasta lo gritaba.
Ahora entiendo por qué estás aquí.
Fernando es muy descuidado.
¿Está?
Está. Ya le dejamos la nota. Esperamos que se comunique.
¿Qué?
¿No vas a dejar así?
Sí.
Solo quería comprobar si te seguías comiendo de mi mano y... Sí.
¿Una qué?
Sí lo soy.
Sí lo soy.
Pero por eso te gusta, ¿no?
Te voy a contar algo.
Fue bueno.
No lo voy a negar.
Pero ya terminó.
Lo nuestro.
Mejor me quedo con el bueno.
Adiós.
¿Sí?
Suba hacia el elevador y vaya a la planta baja.
Saliendo del elevador a la derecha hay un bote de basura.
Deja el dinero atrás del bote.
¿Y Alejandra?
No le voy a dar el dinero hasta que no la vea.
Hola, Santa Cruz.
Así que todavía sigues apuntando, policía.
¿Qué hacemos, Brana? ¿Hasta qué hora vamos a esperar a que salga la señora?
Y si se metió la estética y se queda ahí todo el día.
Porque luego a las mujeres les da por entrar ahí.
Mira, Abraham y Jesús, ya me tienes harta con tus ocurrencias.
Si te pedí que te quedaras a esperar conmigo la señora Victoria, es porque se
trata de algo muy delicado y no te lo puedo decir.
Es que así no se vale.
¿Y cómo quiere que yo no piense mal?
Y si no sale, pues ya tengo hambre, Brana.
La señora Victoria tiene que regresar pronto.
Ahí está.
Algo le está pasando.
¡Corre!
Algo pasa. Se está desmayando.
Señor. Señor.
Ay.
Ay, yo sabía que esto era mucho para la señora Victoria.
Vamos a llevarla al coche. Pues sí. ¿Cómo no le va a dar la chiripiorca
de ponerle Jorge al niño?
Pero mi... No que le faltes al respeto a la señora.
Súbela al coche. Déjala estar depresada. Abre la puerta, por favor, que está muy
pesada.
¿Y ahora qué hacemos?
Yo digo que le parquemos al marido porque ninguno de los dos somos
¡No!
Eso menos que nada.
Vamos a ir a la casa. Después vienes con el señor Paco.
Por el auto.
Tengo que seguir manejando y manejando.
Nicolás Santa Cruz.
Ya lo sabía.
¿Cómo olvidar esta carta?
No sabía no morirme sin resolver esta carta.
¿Y con lo que es la verdad?
¿Qué se hizo de ti, pequeña?
Ya debes de ser una muchacha.
Te prometo no morirme.
Hasta no poner encima mis manos de la oficina que te dejó sin padre.
Te traje la comida.
Hoy sí te la tienes que comer toda, ¿eh? No como el otro día que la dejaste.
Yo sé que la comida de aquí no es tan rica.
¿Te gusta el chocolate?
Te voy a dejar la mitad de este para que te la comas de postre.
¿Prometido?
Yo no sé por qué todo se hace bien por ella.
Ni creas que me trago tu cuentito ese de que no te das cuenta de nada.
Vamos a ver, a ver quién gana el juego de hacerse la tonta.
Cuidado con eso. Sí, sí, sí.
¿Mamá?
¿Qué es esto, eh?
Cruz, ¿qué le pasó a mi mamá?
Mamá, ¿qué te pasó?
No, nada, hija, nada.
Comper, ¿sí?
Tranquilízame. Nada más se le bajó la presión, eso es todo.
¿Fuiste tú?
¿Fuiste tú? ¿Qué dices tú, baboso? ¿Qué le dices a mi mamá?
Cálmate. Brian no tuvo nada que ver.
Ella se va a poner bien. Nada más se le bajó la presión. Bueno, le llamaron al
médico. ¿A mi papá? No, no, no, ya, hija.
Yo ya estoy bien. A ver, ayúdame.
Ay, menos mal, señor, porque se puso tan pálida que yo pensé que se nos iba,
¿eh?
Cálmate, Brian.
¿Estás segura que estás bien? Estoy bien, hija. No te preocupes. Está bien,
bien. ¿Estás bien, mamá?
¿Qué haces aquí?
Salte, por favor.
Fíjate muy bien a quién le hablas así.
¿Y en qué tono, enfermera?
No soy enfermera, soy médico.
Pero a ti no te voy a dar explicaciones.
Efraín es el que da la autorización de quién entra y quién no.
Tú no puedes estar aquí.
Que no se te olvide que soy la novia prometida y futura esposa de tu jefe.
Así que yo que te cuidaba muy bien en tu trabajo.
Y hágame bonito.
Efraín. ¿Tú crees que no nos damos cuenta de cómo lo miras? Qué tonta eres.
Ni siquiera puedes ser discreta.
Lástima que él se fija en otras.
Y no en ti.
Oye.
Un consejo.
A ningún hombre le gusta una mujer arrastrada.
Cuídate.
No creas que porque le ayudaste a mi mamá, ahora tienes derecho a hacer lo
se te dé la gana en esta casa, ¿eh?
No creas que ya se me olvidó lo de anoche.
Y si le cuento a mi mamá, yo creo que sí se va a enojar.
¿Ah, sí?
Sí. Porque si hay algo que mi mamá no soporta, es un abusador.
Y tú con ese cortecito de pelo y... Ese cuerpecito y... ¿Suelas?
¿Suelas? Ay, Paco, qué bueno que te veo mentir.
Tenemos que ir a recoger el carro de la señora Victoria que se quedó en el mall.
Así que vamos los dos y yo me traigo el carro. ¿Garret? ¿Qué? A ver, ¿tú vas a
ir por el coche de mi mamá?
¿Y de cuándo que eres el chofer de esta casa o qué?
Pues si quieres puedes ir tú, pero creo que no tienes edad ni para manejar una
patineta. Por supuesto que sé manejar.
Pues lo que tú digas.
Pero si no tienes nada más importante que hacer, pues nosotros dos sí.
Así que, con permiso.
¿Se le ofrece algo, señorita?
Adelante. Perdón.
¿No te interrumpo?
No, ¿qué pasa?
Es que me da mucha pena, pero quería reportarte algo.
Dime. Se trata de Vanessa.
No sé qué le pasa. Se está metiendo a todos los cuartos y a todas las salas
si fuera su casa.
Ahorita estaba en la cama de Gestel y le pedí que se saliera y se burló de mí
todo el tiempo. Muy grosera conmigo, Efraín.
Olvídalo. No te metas con ella.
¿Cómo? Pero tú fuiste el primero que dijo que nadie podía meterse ahí. Solo
Siéntate, por favor.
Te voy a pedir que me cambies el tono.
No porque seas la hermana de mi mejor amigo quiere decir que vamos a perder el
profesionalismo en el trabajo.
Aquí está la información del paciente Luevano.
Revísalo y regístralo. Gracias.
¿Qué se me hace que estás fingiendo con todo?
Tan dulce, tan inocente, tan tímida, tan callada.
Vuelve a estar con mi novio y te juro que me vas a conocer.
Una pérdida de tiempo.
¿Por qué dices que fue una pérdida de tiempo?
¿Ya no vive ahí o qué?
No sé si vive ahí o no. El punto es que no he estado y no pude resolver nada.
Entonces espero que Tony traiga mejores noticias a la hemeroteca.
Me habló y dice que ya viene para acá.
Yo también espero que tenga mejores noticias. Además, los recortes de los
periódicos que encontramos en la Jusco nos van a ayudar para meternos en la
cabeza de este tipo.
Claro.
Oye, Fer.
¿Te quieres?
Gracias. Necesito enseñarle la foto de Grijalva a Alejandra.
Si Alejandra me reconoce a Grijalva como secuestrador, ya tengo la mitad de la
chamba hecha.
Me preocupa un poco Efraín.
Bueno, pero Efraín tiene que entender que Alejandra es una pieza muy clave de
todo esto. De hecho, sin ella no hago nada.
¿A mí no te parece que últimamente Efraín está actuando como raro? ¿O es
mía? No lo he visto, pobre.
No sé, cuando lo veas me dices.
Lo voy a ver al rato, de hecho.
Te preparé un té de tila con botas de valeriano.
Necesitas tranquilizarte.
No puedo, Cruz.
Fue el miedo y el terror lo que me dejó sin fuerza.
Si sigues con tanto nervio, soy capaz de ir yo por un médico.
Es que no voy a esperar a que te dé otro malestar así. Me espanto.
Es que no puedo evitarlo, Cruz.
Yo ya no soporto a ese hombre.
Hace conmigo lo que quiere y no me da prueba de que Alejandra sigue viva.
Ay, Cruz.
¿Y si ya la mató? No digas eso. No, no, por favor, no pienses lo peor.
Siento que me engañó.
Que fue una trampa para sacarme dinero.
Ese hombre nunca ha pensado en liberarla.
Y ya no me voy a dejar manipular de esa manera.
Y si él está jugando sus últimas cartas.
Yo me voy a jugar las mías.
Quiero más errores.
Ya te dije que jamás me imaginé que don Félix me fuera a descubrir entregándole
el toro a Beatriz.
Tú me fallas en esta y olvídate de salir de todo.
¿Qué tengo que hacer? Me pones una de estas ampolletas al mismo que Félix come
en la cena.
¿Quieren matar?
Yo no soy un asesino.
No estoy metido en esto tanto como Johan.
¿Cómo crees que lo vamos a querer matar?
No me engañes, Isaías.
Yo soy incapaz de vivir.
Lo único que necesitamos para que tú y yo vivamos juntos, que no es lo que más
quiero.
¿Estás diciendo en serio?
Eso es lo que yo más quiero en el mundo.
Para que se sigan entreteniendo, les traigo más información.
Son periódicos de la época del asesinato de Nicolás Andaluz.
Y estos recortes, esos son artículos que faltaban en los periódicos que
encontramos en el sótano de los vecinos. Son movimientos financieros,
inversiones, rentas de cabañas, casas. Pero eso no es lo más importante de
No me notas por un evento que se llevó a cabo en la fundación de mi mamá.
¿Por qué sería de interés de Grijalva?
Así te puedo estar más cerca de tu familia de lo que tú crees.
Hola.
¿Cómo estás?
¿Vas a seguir fingiendo que no oye?
Que no ve, que no escucha, que no siente.
Conmigo no tienes que fingir.
Qué casualidad que entra Efraín y no habla, no te mueve.
Y cuando entra Fernando, lo quieres besar.
Te haces la tonta para que todo el mundo te atienda, ¿verdad?
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