All language subtitles for amor_cautivo_s01e01_amor_cautivo_cap_01

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad De saber

que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé

vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma

y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo

liberar

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amar si no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.

Solo espera el beso amado y no espera amor.

Amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero como he de vivir si tú no estás,

ya no hay razón.

Tengo un amor escondido que no se puede decir.

Mas no lo dejará morir mi corazón decidido.

Este amor es como un río, es una fuerza que avienta.

Es el sol que me calienta y me protege del frío.

Mi amor por ti sigue vivo.

Grita desesperado.

Solo espera el beso amado y no ser amor cautivo.

¿Verdad? ¡Ah!

¡Bien!

¡Ah!

¡Bien! De verdad que no entiendo qué hacen aquí peleando como niñas, ¿eh?

las niñas están allá afuera.

¿Cuánto nos aguantas?

¿Qué?

¡Súbete! ¡Vente!

¡Horale!

No lo hubieras dicho eso, ¿eh?

Claro, es cierto.

¿Estás listo?

Para atrás.

Guardia. Pégame.

¿Estás bien?

¿Estás bien, papito?

¿Estás bien? Es que sí está divertido venirse a entrenar. Hay que venir más

seguido.

Vendría muy bien vos. Ándale.

No me gusta.

Oigan.

Eugenia ya va a llegar a tu casa.

Y tiene algo importante que decirnos.

¿Yo?

Ya me voy.

Voy a comprar aunque sea unas chelas o algo así.

Muy bien.

¿Estás bien tú?

Sí, gracias, ¿eh?

Efraín.

Ven. Y yo, ¿no?

Le quiero pedirte un favor.

¿Qué?

Quiero que seas mi padrino.

Me voy a casar con Valencia.

¿Por? ¿Por?

¿Cómo que por?

Eres mi mejor amigo.

Quiero que me hagas ese honor.

No, no sé.

¿Cómo que no sabes?

No sé. ¿Algún problema o qué?

No, no, para nada. No sabía que ya tenías pensado casarte. O sea, no me

dicho nada. No le había dicho nada y tú eres el primero en saber.

¿Sí o no?

No. Un honor.

Gracias. Gracias a ti.

No tenía ni... Felicidades.

Gracias. Vámonos.

Ahorita te alcanzo. Tengo que hablar con el entrenador.

Ok. Gracias, ¿eh?

Felicidades.

¿Fraín?

¿Cómo entraste?

Estaba abierta la puerta.

No sabía que ibas a estar aquí.

Pensé que nos íbamos a juntar los tres amigos de Eugenia nada más.

Sí, ya sé que salgo sobrando.

Pues no parece que lo sepas.

Típico departamento de soltero.

Fernando debería cambiar sus costumbres ya.

Tú deberías de cambiar tu celular.

Te he estado marcando y nada.

Yo creí que... No, no, no.

Tú no creas.

¿No te equivocas, Efraín?

Ya llegó Fer.

No, no debe tardar.

Bueno, yo me voy a la fundación.

Tengo que ver a mis pacientes. Kiki, no, no, no.

Tú no vas a ningún lado.

Eugenia no ha llegado y pidió que estuviéramos los cuatro aquí.

Yo sí me quiero entrar a lo que tiene que decir.

Fernando sigue hablando con el entrenador, ¿no?

Pásamela, jarra de agua.

¿Qué género te traes, Efraín?

Ya bájale, ¿no?

Si de todas maneras va a venir Eugenia, ¿qué te cuesta esperarla?

Lo que es tan importante que no lo pueda decir por teléfono.

Nunca estamos los cuatro juntos. ¿Qué te cuesta quedarte un rato más? Deja de

quejarte de todo ya, por Dios. No, déjalo, Ramiro.

¿Quién sabe qué le pasa a tu amigo?

Sabes perfectamente qué es lo que me pasa.

No, no tengo la menor idea, Efraín.

El que no tiene la menor idea soy yo.

Pero ya bájale a su numerito.

Tú eres la novia de Fernando y tú es su mejor amigo. ¿Cómo se van a llevar bien?

Cuando se deje de meter conmigo.

¿Pueden explicar qué se trae mi mujer y tú?

Bueno, mi amor, Efraín está enojado porque tenemos que esperar a Eugenia.

Efraín, ¿qué te cuesta esperar cinco minutos?

Los invité a desayunar porque Eugenia dice que tiene algo súper importante que

decirnos. Además quería hablar con los cuatro.

Así que tú no vas a ningún lado.

Yo tengo cosas que hacer y no me gusta perder el tiempo, así que me voy. A ver,

deja la amargura, Efraín.

Hace mucho no estamos juntos los cuatro.

Más bien vamos a ser cinco, ¿no? No.

Ya me voy. Ven acá, tú no vas a ningún lado.

Vanessa es mi novia y es parte de este grupo.

Igual que Eugenia.

Ya son muchos años juntos, Efraín. Ya superan.

¿De qué te sirve tanta psiquiatría?

Bueno, ya quíten esas caras. Preparamos todo este desayuno para que comamos.

Cada quien lleves un platito.

Preparamos. Buenas tardes.

Ay,

ay, ay. ¿Quién lo quiere? ¿Eh? ¿Quién lo quiere, Efraín?

Ya estuvo, ¿no?

Bueno, ya relájate entonces.

Deja tomártelo todo tan en serio.

¿Tan en serio como que tengo guardia en la fundación?

¿Y tan en serio como para qué soy director de la fundación? Ya tu guardia

cubierta, tranquila. Ya se están peleando por mí otra vez.

Como desde la prepa, ya sabes.

Qué bueno que viniste.

No sabía que ibas a estar aquí.

Y yo que ya me iba.

Desayuna algo.

Qué rico.

¿Quieres algo? No, porque primero vamos a abrir.

Requiere de una botella de champaña.

No nos vas a decir que tienes novio. Aquí no pido permiso.

¿Estás bien?

¿Qué pasa?

Te van a morir.

Me caso.

No.

¿Por qué me vas a extrañar?

¿Qué vas a hacer?

Es una broma, ¿verdad?

No, es en serio.

¿Y te ibas a casar sin discípulos, no?

Bueno, mi amor, ya está grande, ¿no?

Además, nos deberá dar gusto a todos.

Encontré al hombre de mi vida, chico.

No, no puede ser el hombre de tu vida si no lo conocemos.

Ni siquiera tú lo conoces bien.

O sea, llevas dos meses con él. O sea, conoces a su familia.

¿A qué?

¿No lo conoces bien? Solo sé lo que tengo que saber.

Que es un hombre maravilloso y que me hace inmensamente feliz.

¿Pero no te parece un poco apresurado?

Bueno, ya sé, no llevo seis años de novia, como ustedes.

Pero estoy segura de lo que estoy haciendo.

¿Cuándo lo conocemos?

Pues, quería invitarlos a cenar.

Primero quería preguntarle. No, no, en la noche no podemos.

¿Por? Mi papá le está haciendo una fiesta a mi mamá por un premio que le

a la fundación. Pero vamos todos, vamos todos. Estoy seguro que a mi mamá le va

a encantar verte.

Y así conocemos a tu novio misterioso.

No, yo no te digo nada.

Ay, ya, qué payasos que son. Me voy a arreglarme una próxima para esta noche.

Acompáñame luego, en la noche brindamos.

Nos vemos en la noche.

Oye, ¿cómo es el apellido? Estoy segura que lo van a amar, como yo.

¿Cómo es el apellido, dices?

Es muy terca, Cruz.

Muy terca. No pueden estar tantos arreglos de flores al mismo tiempo en un

lugar. Esto se va a quedar aquí y ahorita cambio lo de ahí afuera.

Yo le digo a usted que no. En esta casa siempre se ponen por todos lados flores.

Victoria, por favor, habla con la servidumbre porque no me están haciendo

Esta señora cada vez que yo digo algo está en contra de lo... Todo le parece

mal.

Señora Victoria, explíquele que yo tengo toda la vida organizando las fiestas en

esta casa.

Y sé cómo hay que hacer las cosas.

No necesito una directora de evento.

Cruz, Jorge le pidió a Susana que se encargara de todo.

Y ella lo hace con la mejor intención, te lo juro.

Deja que ella tome las decisiones. Te lo suplico, por favor.

¿Se entendió? ¿Se entendió? De ahora en adelante, por el bien de la fiesta, me

va a tener que hacer caso.

No, esas flores ahí no.

Llévatelas para allá. No tiene importancia, Cruz.

Es solo una reunión íntima.

Tú sabes que por mí ni siquiera haríamos este brindis.

Pero Jorge se empeñó.

Porque quiere darte gusto.

Ese premio que te dieron es muy importante.

Y hasta te lo entregó el mismísimo secretario de salud.

No es para mí, Cruz. Es para la fundación. Y si eso sirve para conseguir

recursos, bienvenido sea.

Voy a subir un rato a mi cuarto.

No discutas con Susana. Voy a tratar, voy a tratar, pero es que esa señora

discute por todo.

Pobre del joven Fernando, que va a tenerla como suegra.

Sin comentarios, Cruz, sin comentarios.

Carmen, Panchita.

A ver, ¿quién es la que manda aquí?

Obviamente Cruz.

Bueno, tú quítenme estas flores y me ponen ropa.

creer que Eugenia se case.

Qué bueno, ¿no, mi amor?

A ver si así se olvida de ti de una vez por todas.

Vane, amor.

Eugenia, yo hemos sido mejores amigos desde el kinder uno.

Claro, mi amor, porque tú nunca le hiciste caso. ¿Por qué alguien se

mi camino?

Nina, ¿qué te pasa?

Desde que Eugenia nos dijo que se va a casar, estás como... como rara.

¿Qué tienes?

¿Qué tengo?

¿Quieres saber qué tengo?

Te voy a decir.

Eugenio conoce a un tipo hace dos meses.

Y no solo tiene un hilo de compromiso en la mano, sino que se va a casar en unos

días.

Tú y yo, amor, tenemos seis años.

Y ni siquiera hemos hablado de una fecha para la boda.

Eso es lo que me pasa.

Digo, igual no es importante, ¿verdad?

Yo creo que mejor ya me voy a mi casa.

Vané.

Amor. Amor, amor, amor.

Yo sé, es muy triste que nos adelantaron.

Yo creo que ya no vale la pena seguir con esto.

¿Cómo?

Además es una lástima porque voy a tener que devolver este anillo.

Vanessa Ledesma, cállate conmigo.

Ya lo tengo que dejar hoy. No, no, no. No me lo dejes ahorita. Mejor tráemelo

próxima semana.

Perfecto. Oye, pero este auto está prácticamente nuevo. No veo por qué vas

venderlo.

Me voy a casar. Ay, ¿te casas? Te felicito. Sí, quiero tener hijos muy

Bueno, ¿y quién es el afortunado que se lleva a la mujer más hermosa del mundo?

Ahí viene.

Nos vemos pronto.

Felicidades. El hombre de mi vida. Mi futuro marido. Felicito.

No sé por qué tengo que regresar a la ciudad esta noche.

Cómo se me ocurrió inventar el brindis de la fundación de mi mujer justo hoy.

Sería maravilloso quedarnos aquí toda la noche.

No te autosas, madrida.

No me digas nada.

Esto es un error.

Ay, no me salgas con reproches ahora.

Es un error.

No le estamos haciendo mal a nadie.

y le compro de feliz.

Don Félix, qué sorpresa.

Déjame pasar, yo no hablo con sirvientes.

Ustedes siempre están por misa, ¿verdad?

El señor Bustamante está en una junta privada. Me pidió que nadie lo

Yo sé la clase de junta en que está tu patrón y tú sabes que precisamente por

eso estoy aquí.

No sé a qué se refiere usted.

Si gusta usted esperarme acá, voy y le digo que está usted aquí. Quítate porque

voy a cortar.

Félix. ¿A qué se debe esta visita tan inesperada?

No te hagas el tonto, Jorge. Yo sé que mi esposa está contigo.

Beatriz, aquí.

Dile que salga.

Yo no me voy de aquí sin ella.

¿Cómo estás?

Bien. ¿Cómo te fue? Bien, bien.

Pues nada, estoy haciendo cosas ahí de trabajo y eso.

Quería ayudarte, pero ¿vas a sacar el coche?

No, no, hasta la semana que entra. Pero ya entregué el departamento, ya mandé

los muebles a la bodega. Soy una mujer libre de posiciones materiales. Tú

todo. Y mientras estés conmigo, yo me encargo que no te falte absolutamente

nada. Tengo mucho más que eso. ¿Así que qué?

Te tengo aquí.

Yo te quiero pedir algo.

No me puedes decir que no.

Quiero ir a tu casa. Muero de ganas de conocerla.

Pero está lejísimos, está en la punta del cerro.

Tengo ganas de conocerla. Dale, nos quedamos ahí hasta que nos vayamos de

¿Sí? Sí.

Te sigo.

No te

vayas rápido porque no me puedo meter entre los autos.

¡Vamos!

Estamos perdiendo el tiempo.

Esta situación, aparte de inmoral, es muy incómoda. Dile a Beatriz que salga.

Félix, yo no sé quién te metió en la cabeza esa idea.

Te estás poniendo en tela de juicio mi amistad y la lealtad de tu esposa.

Yo no soy juez. Ni es este lugar ni el momento para discutir lo que yo pienso

tu amistad y de la conducta de mi mujer.

Simplemente vine a buscarla. No me voy de aquí sin ella.

Su esposa no está aquí.

Mira, ya estamos los dos muy viejos para este tipo de discusiones. Y todavía

puedo entrar a las malas sin juego.

Señor, por favor, quítate esa idea absurda de la cabeza.

Pero tu esposa y yo, por favor, Feli.

Jorge.

Ya, ya no mientas, ya.

Ya lo sabes.

Súbete al helicóptero. Por favor, Feli. Súbete al helicóptero.

Tengo esta amistad.

Hablamos en otra ocasión.

Está aquí.

Doña Aurorita.

Pero qué guapa se viste el día de hoy.

Será por mi coche nuevo.

Aurorita no esperaba su silla de ruedas para hoy.

Pues para que vea que los milagros sí existen.

Solamente Dios usted lo sabe.

Bueno, le espero la próxima semana para su terapia, ¿ok? Está bien.

Venga, buen día.

Si mi memoria no me falla, las sillas de ruedas se terminaron la semana pasada.

Ay, pero es que cómo íbamos a hacer que doña Aurora te esperara un día más.

El que no vive para servir, no sirve para vivir.

Eso me lo enseñó mi madre.

Ya lo sé. No sabes cómo me gusta aprender de ti.

Fernando, se quieren llevar a Manuelito. Ayúdame, por favor.

Llama al doctor Efraín, por favor.

Así que esta es la misteriosa casa de la que no querías traerme.

¿Ves que no es gran cosa?

Está increíble.

Ven.

Ven. Muero por conocerla.

Suéltalo. No lo toques.

Señor, señor. Usted no puede estar aquí.

Es mi hijo y me lo voy a llevar.

Hay una restricción legal. Usted no se puede acercar ni a su hijo ni a su

esposa. Usted no me puede prohibir nada.

A ver, usted está demandado por golpear a ese niño, así que sálgase de aquí si

no quiere que llame a la policía. Así, a mí nadie me quita a mi hijo.

Y eso va por ti también.

¿Te

gusta?

Me encanta, está hermosa. Y el lugar es tan tranquilo.

Solitario.

Sí, por eso nunca le he querido vender. Me gusta esta sensación como de soledad.

¿No vas a decirme nada?

Por Dios, Félix, reacciona.

Cualquier esposo en tu situación gritaría o por lo menos me exigiría una

explicación. Lo que hiciste tiene alguna explicación.

Pablo, trata de entenderme.

¿Lo que pasó?

No pasó nada.

Llegando, te vas a arreglar.

No quiero llegar tarde a la recepción que Jorge Bustamante le ofrece a mi

Tranquilo, baje el arma.

Baje el arma, vamos a arreglar esto civilizadamente. Vamos a hablar.

¡Mentiras!

Tranquilo. ¡Es mi hijo y nadie me lo va a quitar!

Tranquilo. A ver, ¿qué está pasando aquí?

Quizás su hijo no quiere decir que lo puede maltratar.

Fuera, fuera.

La próxima vez tú vas a necesitar ayuda.

¿Están bien?

Sí, sí, están bien.

Yo me encargo.

¿Estás bien? Sí.

Son los riesgos que corremos a la salvación.

¿Qué hacemos?

Tenemos que reforzar la seguridad de este lugar.

Voy a hacer unas llamadas.

Marta, ayúdale a Manuelito, por favor.

Sí, Fernando.

Quiero saber cómo es que Félix se enteró de esto. Está muy raro. Nadie sabía más

que nosotros.

Es más que obvio que no es así.

Y quiero que me digas quién fue.

Y quiero pensar que otra vez las cosas se te están yendo de las manos, ¿eh?

Llévame directo a mi casa.

No quiero llegar tarde al brindis.

Espero que Félix no me complique las cosas.

Félix es padrina de Victoria.

A ver si no empieza a hablar con ella.

No. Félix es un hombre muy inteligente.

Sabe que esto solo le provocaría dolor a Victoria.

Pero con esto me va a ser mucho más difícil llegar a la presidencia del

¿Qué piensas hacer?

Negociar, Isaías.

En este planeta, todo es negociable.

¿Te gusta?

Me gustas tú.

Me gusta todo lo tuyo.

Todo.

Ay, ¿sabes qué? Mis amigos hoy criticaron lo rápido de mi decisión.

Dijeron que tendría que esperar un poco, no sé, conocerte más.

¿Tú crees que no me conoces?

Yo siento que te conozco mejor que nadie.

Que no hay nada de ti que no sepa.

No.

No, no es lo que tú piensas.

Yo no soy amante de Jorge.

Lo que pasó fue un error. Sí, fue un error, lo admito, sí. Pero tú eres el

hombre que yo amo, Feli.

¿Y tú?

¿Tú cómo me lo has demostrado?

¿Eh?

Mira, ni siquiera reaccionas. Así me lo demuestras con tu abandono, con tu falta

de atención, con tu distancia.

¿Eh?

Cualquier otra situación ya te dije, me hubiera golpeado, me hubiera gritado, me

hubiera aventado del helicóptero, pero no así.

Tú reaccionas como si nada hubiera pasado, Félix.

Porque a diferencia de ti, todavía tengo dignidad.

Y respeto por mí mismo.

¿Quieres que te prepare un té de manzanilla?

Ay, no, no te molestes, Cruz.

Luego esto.

Me va a aterrar tu cargo.

¿Hasta cuándo vas a cargar con esto?

Hasta siempre, Cruz.

Yo destruí la vida de esa niña y de esa familia.

Pero gracias a ti, esa niña sigue viva.

Ese tipo nunca le va a hacer daño.

No se va a arriesgar a perder el dinero que le da.

¿Y te parece poco lo que le ha hecho a esa niña?

Déjame sola, Cruz.

¿Estás segura?

Sí.

Déjame sola.

Esto es algo que me toca solo a mí.

No me obligues a ir a esa casa, por favor.

Vas ahí.

El brazo de tu marido, en compañía de tu hijo y con la cabeza en alto.

Como corresponde a la esposa de Félix Elvalle.

La vista es maravillosa.

Este lugar es mágico.

Tan tranquilo, tan silencioso.

Es increíble dormir con ese sonido.

La verdad, yo ya estoy tan acostumbrado que yo casi ni lo noto. ¿Tú crees?

No te creo.

Bueno, ya conociste casi toda la casa y la verdad yo creo que sí prefiero irnos

a un hotel.

Te tengo que confesar algo.

Cocino muy mal.

No me importa.

Yo puedo cocinar para ti.

Además, ya reservé en el spa.

Edmundo, ¿no crees que estamos gastando mucho dinero?

El viaje a Europa, casarnos allá.

No sé, a veces pienso que podríamos usar las cosas mucho más simples y ahorrar

un poco.

Ni lo pienses.

He trabajado toda mi vida para este momento y me quiero gastar todo mi

con el amor de mi vida.

Muy bien.

Vayámonos de viaje a donde tú quieras.

Pero nos quedamos en la casa.

¿No me puedes decir que no?

Abusas de mí solamente porque sabes que no te puedes quedar no a nada, ¿verdad?

Abuso de tu hombría.

Pásale. ¿A dónde?

Ten cuidado con la cabeza.

Pásale por aquí.

Tú deja que yo me voy a encargar de todo.

Te voy a hacer sentir como un rey.

¿Sabes qué?

Antes, me quiero dar un bañito.

¿Te molesta?

No, no, claro que no, mi amor. Mi casa es tu casa.

Tú puedes hacer lo que quieras.

Yo te voy a hacer el hombre más feliz del universo.

Un momento, te doy una toalla.

El baño está allá.

Bueno. ¿Señora Bustamante recibió la foto?

La Cruz.

¿Mi mamá? En su cuarto.

Voy a verla.

No, ahora no.

¿Por qué no?

No se siente bien. Le duele mucho la cabeza.

Déjeme hablar con ella.

Porque nunca puedo hablar con ella.

¿Cómo sé que está bien?

¿Cómo sé que me está diciendo la verdad?

Confía en mí.

No le queda de otra.

Vamos a nuestro negocio, señora Bustamante.

Usted va a recibir el dinero en dos días, como siempre.

Esta vez va a ser diferente.

Es otra cantidad.

Pero usted no puede hacerme esto.

No puede modificar la cantidad acordada. ¿Cree que me resulta fácil conseguir el

dinero? Ese es su problema.

Quiero 10 millones de dólares.

¿Qué?

¿Usted está loco?

10 millones de dólares y la niña queda libre para siempre.

Usted queda libre y yo quedo libre.

¿A qué hora estás ahí?

Apenas.

Es otra de sus depresiones, ¿verdad? No le digas así.

Pero así se llama, Cruz.

La depresión es un estado clínico que se puede tratar.

No es tan fácil. Hay cosas que no se pueden hacer a un lado así como así.

¿Como qué cosas?

Muchas.

Tu ausencia, por ejemplo. Tu mamá no está bien desde que te fuiste de la

Cruz, ella sabe que siempre cuenta conmigo. Y tú también, ¿eh?

Pero pues ya no puedo seguir en esta casa. Ya tengo 30 años casi.

Es tiempo de que yo viva solo, ¿no?

Pues para ella y para mí siempre serás nuestro niño.

No sé, Cruz.

Ahorita nos vemos. Voy a ver a mi mamá.

¿Quieres bañarte conmigo?

Esa es una gran idea, pero me acaban de hablar y... Ay, espera.

Con toda la emoción de conocer tu casa, me olvidé de decirte que tenemos un

compromiso esta noche.

Es un brindis en casa de uno de mis amigos.

Es que le entregaron un premio a su mamá. Es una señora encantadora.

Te va a quedar muy bien. Seguro la debes conocer.

Es Victoria Arismendi de Bustamante.

¿La conoces?

Tranquila, madre. Aquí estoy.

Ya, ya.

Ay, perdóname. ¿Qué pasa?

¿Qué pasa, madre? Ay, perdóname.

Ven, siéntate. Estoy muy nerviosa y alterada.

Supongo que es por todo esto de la fundación y... Ay, hijo.

Perdóname. Pero, madre, si la fundación va muy bien.

Lo sé, pero...

Pero me siento agotada.

La verdad es que no me siento capaz de llevar esa reunión ni de atender a los

invitados. Ma, el motivo de esta reunión es celebrar tus logros.

Pero si no te sientes a gusto, la cancelo, ¿eh? Ay, no, hijo, no, no, no.

Eso sí, no.

Además, Jorge se ha esmerado en organizarla y hoy... Ay, yo no quisiera

defraudarlo. No, no, pero sí.

Mi papá no ha hecho nada. En realidad la fiesta la está organizando Susana.

Pero fue idea de Jorge.

Y lo hizo por mí.

¿De verdad no hay nada que quieras decirme?

¿Por qué no quieres acompañarme?

Fernando es uno de mis mejores amigos. Es como si fuera mi hermano. Además van

estar todos mis amigos ahí y quiero que los conozcan.

Nada más me hubieras avisado antes.

Porque me acaban de llamar y quieren que haga un trabajo.

¿Y tiene que estar esta noche a fuerzas?

Bueno, lo que pasa es que no quiero dejar pendiente para cuando nos vayamos

viaje.

¿Solo eso?

Pues, ¿qué más sería?

No sé.

Dime tú. Porque cuando dije Bustamante... Pensé que tenías algún

con alguno de ellos o algo.

No, no. De hecho, ni los conozco.

Digo, sí sé quiénes son. Son famosos.

Leo los periódicos, pero personalmente no conozco a ninguno de ellos.

¿Sigues pálido? ¿Estás bien?

Sí, estoy muy bien. Nada más estoy un poco cansado.

He trabajado mucho, no puedo dejar pendientes.

Ay, pobrecito. Mi novio hermoso que trabaja y trabaja para que yo sea la

reina de su hogar. Y yo de malagradecida, perdóname. ¿Me perdonas?

No tengo nada que perdonarte.

No lo hemos hecho nunca.

¿Seguro que no te quieres bañar conmigo?

¿Seguro?

¿No se quiere bañar el niño?

Ven. No tengas miedo.

Ven conmigo.

Hijo, te juro que estoy bien.

Nada más estoy cansada, eso es todo.

Te lo juro.

Madre. Nada, nada. Te conozco.

¿De qué no estás feliz?

Recuerdo cuando yo era chiquito que... que eras más alegre.

Siempre hacías fiestas aquí en la casa, invitabas gente.

Te gustaba tocar el piano, ¿te acuerdas? Te gustaba cantar.

Pero no hacías música. Sí, pero nos reíamos mucho.

Sí. ¿Qué pasó, mamá?

¿Por qué cambiaste?

Pasaron muchas cosas, hija.

Cosas que no te puedes...

arreglar. Eres realmente hermosa, ¿sabes?

Ay, ¿de veras no puedes acompañarme?

No, pues ya te dije que es imposible.

Bueno.

Acompáñame a la puerta.

¿Por qué no me explicas qué pasó?

Porque no hay nada que explicar.

Todo está bien.

Me voy a cambiar y bajo a la fiesta.

Voy a estar con ustedes, con mi familia, con mis amigos.

Y vamos a celebrar que nuestra fundación está creciendo. Porque es nuestra.

Pero encontré a alguien que me ayuda con el cíper. ¿Me ayuda?

Mamá, me veo gorda.

¡Gorda!

Pero te ves divina. Te acabo de comprar el vestido, hombre.

pasa, se me hace bolas y me veo gorda. A ver, a ver, Mariví, te ves hermosa.

Tú te verías hermosa con cualquier trapo ahí, con una bolsa de plástico, te

verías divina.

Oye,

ya regresa a la casa, ¿no?

O sea, X, Marcelo, si no quiere volver, que no vuelva, me da igual, pero tú

regresa.

Eres una exagerada, ¿sabías?

Extraño. Por eso te quiero.

Bueno, ya.

No te ves nada gorda. ¡Me veo gorda!

Cámbiate tú también, Maggie.

Te adoro.

Y apúrate para que me ayudes, ¿ok?

Me voy a cambiar.

¿Cómo que te vas a cambiar? Me voy a cambiar.

Te ves muy bien.

¿Sí, señor?

Estás preciosa.

Sí, Elena.

Tienen que ser los de salmón. Los de caviar la gente no se los come.

Sí, yo te hago el depósito mañana, claro que sí.

Chao. Vane, apúrate, mi amor. Es muy tarde.

Buenas noches.

Gracias. Nos vemos la semana que entra.

Este vestido cómo me gusta.

Nena.

Espero que ya te apures. Tú no entiendes nada.

Deja de presionarme.

Esta noche es muy importante para mí y quiero verme espectacular. Si no te

apuras, te vas a quedar vestida y alborotada.

Le tienes mucha confianza a Fernando, mi amor.

Un día de esto se va a parecer una niña más lista que tú y te va a quitar el

caramelo de la boca.

No lo creo.

Siempre, siempre se te olvida que tu madre se encarga de los eventos más

importantes de Jorge Bustamante en el banco.

Yo ya tendría que estar ahí recibiendo a los invitados, atendiendo los detalles.

Yo no puedo dejarle todo esto en las manos a la inútil de Victoria, mi amor.

Mamá.

¿Por qué la odias tanto?

No, no, no, no.

Confundes las cosas. Yo no la odio.

Pero tendríamos que reconocer que esa mujer no es la mujer que Jorge

necesita junto a él.

¿Qué es lo que merece mi futuro suegro?

¿Alguien como tú, acaso? ¿Por qué no?

Que tiene Victoria que no tenga a tu madre.

Y eso de futuro suegro cada vez yo lo veo más lejos.

A ti como que ese tren se te está yendo.

¿Qué es eso?

No.

He venido de compromiso.

Hoy Fernando lo va a anunciar en la fiesta.

¿Qué me dices ahora?

No tengo palabras.

Es mi sueño hecho realidad.

Soy tan feliz, princesa. Yo también estoy feliz.

Me verás, tenía muchas ganas de que vinieras conmigo para conocerlos.

Ellos son como mi familia, Edmundo.

Son... como los hermanos que nunca tuve.

Bueno, no te preocupes. Yo te prometo que antes de irnos de viaje los conozco

todos. No importa.

Yo entiendo que tienes que trabajar.

Está bien, así adelantas y cuando regreses... tenemos toda la noche para

nosotros, pelo.

¿Qué te parece?

Muy bien.

Nos vemos en la nochecita.

Ey, diviértete.

Te voy a extrañar.

Bye.

No, eso no.

Esta vajilla no. Ahorita les digo cuál.

¿Te dijo algo?

Lo de siempre, Cruz.

Está cansada, con los nervios.

Pero no le creo.

Yo sé que algo muy grave le pasa a mi mamá. Y voy a averiguar que... Ojalá no

sean problemas con mi papá, ¿verdad?

Las cosas no son como tú crees.

Bueno, ¿y cómo son?

Aquí en esta casa nadie me explica nada. Yo no puedo adivinar.

Lo único que sé, Cruz, es que ver a mi mamá sí me hace mucho daño.

Si tan solo me dicen qué es lo que está pasando, o sea, es que si no es por mi

papá, yo no entiendo por qué puede ser.

¿Y qué se supone que dice ahora, mijo?

¿Y tu madre no ha bajado?

Precisamente de ella te quiero hablar, pa.

No entiendo cómo puedes dejarla sola en un evento tan importante como el de hoy.

Bueno, pues es que tenía cosas que hacer.

Tu madre tiene mucha gente aquí que la ayude por si algo se le ofrece.

¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasó?

No sé, pa. Nunca me dice.

Se puso a llorar cuando entró a su cuarto.

Está peor que otros días.

¿Y por qué?

¿No te dijo que habló con alguien?

No sé, pa.

No puedo creer que tú tampoco sepas qué está pasando.

Hay algo que no me quieren decir.

Hijo, entre tu mamá y yo no hay ningún problema. Tu madre y yo nos amamos.

Sí, pero eso no quiere decir que no te necesite, papá.

Papá, últimamente has cambiado mucho. Antes estabas más tiempo aquí en la

A lo mejor mi mamá necesita que estés más ahí, que la quieras más, que estés

con ella.

Yo jamás he lastimado a tu madre.

Pero pues tampoco puedo abandonar todo para correr a su lado.

No, no, te estoy pidiendo explicaciones, Pablo.

Solo te pido que le ayudes a que deje de sufrir.

No te preocupes.

Voy a verla.

Tranquilo.

¿No vas a cerrar?

¿Quieres salir?

Te tengo noticias.

Estos son los últimos días que vamos a estar aquí.

Ya vamos a quedar libres.

Los dos.

¿Qué va a pasar?

¿Qué va a pasar?

Gracias.

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