All language subtitles for Amor Cautivo_S01E03_Amor Cautivo Cap 03

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Original subtitles

Es difícil aceptar la realidad de saber

que no puedo tenerte ya junto a mí.

Porque yo no sé vivir con este amor que vive

aprisionado en mi alma y dentro de mi corazón.

Amor cautivo que no puedo liberar.

Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a

hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.

Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.

Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.

Solo espera el beso amado y no espera amor.

Amor cautivo dentro de mi corazón.

Amor cautivo dentro de ti también.

Pero cómo he de vivir si tú no estás.

Ya no hay razón.

Si aprieto dos segundos más vas a dejar de respirar.

Y si aprieto un poquito más, te voy a romper un hueso y te vas a matar.

¿Por qué tuviste que traicionarme?

Esto no se le hace a un hombre que te ama, que confía en ti.

Por eso me enamoré de ti.

Mis amigos, me vienen en camino.

Espero que no sea muy tarde.

¿A quién le llamas?

Estoy marcando a Eugenia, pero me entra directo el buzón.

¿Y qué le pasa a Eugenia?

Se me acaba de llamar y estaba muy preocupada y se cortó.

Bueno, si estuviera mal o...

Algo le estuviera pasando y yo te hubiera contestado o ya te hubiera

otra vez, ¿no, mi amor? No sé exactamente qué está pasando, amor.

¿A quién le llamas? ¿No coge y no contesta?

Efraín.

Mira, acabo de hablar con Eugenia y está hablando como muy bajito para que no la

escucharan. Yo creo que está en problemas.

Sí, quiero que llames a Ramiro y le digas que nos veamos en la carretera a

Jusco. Hay una reja con unos leones dorados.

Nos vemos allá.

Sí, búscala. Nos vemos allá. Apúrate.

Bye.

¿A dónde vas?

Voy a buscar a Eugenia.

Me vestigo contigo. No, no. Vane, Vane. No te puedo esperar. Me tengo que ir ya.

No me tardo.

Amor, amor. No te quiero exponer. No sé qué está pasando. Espérame aquí, ¿ok?

Amor, Eugenia también es mi amiga y quiero ir contigo. Amor, no, no. No te

quiero exponer. Espérame aquí, ¿ok?

Ahorita vengo.

Paso por ti para ir a comer.

Corras, no pasa nada.

En verdad, todo esto es una pena. Hace mucho tiempo que no me enamoraba así de

nadie. En verdad.

No tienes que correr, ven.

Tranquila, no pasa nada.

Yo creo que te equivocaste, escritorio, porque ahí no está el mío, no está, no

hay nada. Grites, hombre, las cosas no se arreglan.

Ya, ya, ya. Y desde el caso González Hinojosa ya tú entras así como Pedro por

casa aquí a esta oficina, ¿no?

Tenemos que echarnos unos tequilitas para celebrar. No, celebrar cuando el

nos consigne. Nos van a consignar con la presión de la prensa. ¿Tú crees que no

lo van a hacer? La prensa. Yo quiero que me digas una cosa.

¿Cuándo vas a pedir el ascenso?

¿Ascenso? ¿Ascenso?

Me costó tres años que me diera una patrulla a mí solo. ¿Tú crees que me va

dar un ascenso? Bueno, pero porque tienes que aprender a hablarles bonito a

jefes, ¿no? Como tú les hablas.

¿Está? ¿Me estoy qué? No, no, no, no me estoy nada.

No me estoy nada. Perdón, para ti.

Sí. ¿Por qué no contestas el teléfono?

Porque cambié el número, le di el número nuevo.

Te veo en camino a la Jusco. Eugenio está en problemas.

¿Qué problemas?

Fernando no me supo explicar, pero parece que es grave, así que apúrate.

Abrígame todo lo que puedas de un tal Edmundo Grijalva.

Y cúbreme con la teniente Parriques. ¿Todo bien?

Sí.

Viviendo contigo.

Invitando a tener a los vecinos.

Inscribiéndonos en un club.

Teniendo un hijo.

¡Eugenia!

Tranquila, discúlpame.

¿Dónde andas? Te vi como mi pareja, como mi redentora.

¿Dónde estás?

Tranquila, no te voy a hacer nada, de veras.

Ay, me parte el corazón verte sufrir así.

Viviendo aterrada, sin saber qué hacer.

¿Y el hombre ese te habló?

Sí.

Pero esta vez...

Dice que está dispuesto a entregarme a Alejandra.

¿Será una trampa?

¿Por qué piensa dejarla libre después de tantos años?

Si es su minita de oro.

Hay una sola razón.

Me pidió 10 millones de dólares.

Es mucho dinero.

Sí, pero...

El problema real es que cualquier intento que haga para sacar ese dinero

donde sea, pues Jorge se va a enterar.

Eugenia, contesta.

¡Eugenia!

¡Eugenia!

¡Confía en mí!

¿Por qué ya nadie confía en nadie en estos tiempos?

Solamente cometiste un error.

Eres curiosa como todas las mujeres.

Disculpe, señor, señor.

Diga, señor. Disculpe, ¿sabe si por aquí hay una casa con unos leones dorados en

la reja o algo así?

No, no he visto, no.

Bueno, muchas gracias. Por nada, hasta luego.

Podríamos haber sido tan felices con 10 millones de dólares más,

sin tener que cuidar a Alejandra, una casa nueva, una vida nueva,

lejos.

No de nadie nos conociera.

Discúlpame.

De veras yo no quería hacerte daño.

Yo solamente quería estar contigo. Era lo único que quería.

Amigo, amigo.

¿Sabes si por aquí hay alguna casa que tenga unos leones dorados en la reja?

Eh, sí. En el kilómetro 23 hay una desviación. Ahí hay unos

Creo que ahí la vi.

Gracias.

Lo mejor.

Lo voy a llamar.

Lo voy a llamar.

Le prometo que no me voy a ir a ningún lado.

Ya no voy a hacer nada.

Le dijiste a alguien, ¿verdad?

Te traicionaste.

¿Cómo pude confiar en ti?

Déjame.

Déjame. Te prometo que me voy de tu vida para siempre.

Cállate.

Encontré la casa.

Aquí está el coche de Eugenia, pero no contesta nadie.

¿Me puedes dar la dirección?

Fernando,

no hagas nada hasta que lleguemos ahí.

Por favor, no te metas hasta acá hasta que lleguemos, ¿ok?

Bueno, Jorge, ¿cómo te atreves a llamar a la casa?

Tenía que hablar contigo y tu celular está apagado.

¿De verdad crees que te vas a deshacer de mí tan fácilmente, Beatriz?

Cállate.

Parece que no hay nadie.

¿Qué pasó? ¿Qué te dijo Eugenio? Le llamó y estaba muy asustado. Estaba

muy bajito como para que no lo escucharan.

¿Por qué no mejor le hablas a tu gente? Le quitaron el teléfono cuando estaba

hablando conmigo, Efraín.

Fernando, ¿estás seguro que le quitaron el teléfono? Claro que estoy seguro. Se

lo quitaron, se cortó y después la llamaba y entraba a buzón.

Creo que hubo un grito.

¿Crees o hubo un grito? No es lo mismo, Fer. Estaba asustada, Ramiro. De eso

estoy seguro. Llámale a tu gente. No tenemos tiempo de esperar a que lleguen.

Tenemos que entrar ya.

No vamos a entrar porque no tenemos causa para entrar. Y no le voy a hablar

gente para decirles que...

Que hay una pelea doméstica y a lo mejor se están arreglando ya. Eugenia me

llamó y me dijo que necesitaba nuestra ayuda.

Me dijo que había alguien en el sótano.

Félix pudo haber contestado el teléfono. ¿Qué te pasa? ¿Estás loco?

¿Qué fue lo que te dijo tu marido, eh?

¿Te pidió el divorcio? ¿Te golpeó? ¿Te amenazó?

¿Cómo reaccionó?

No vuelvas a buscarme nunca más.

Por favor, nunca más.

No te atrevas a colgarme, ¿eh?

Yo soy el que decido cuándo termina lo nuestro.

Tú lo que quieres es que Félix nos mate a los dos, ¿verdad?

Entonces, sí, te amenazó.

No.

Y ni siquiera tengo idea de qué es lo que está pasando por su cabeza.

Tú lo viste ayer, ¿no? En tu casa.

Está actuando como si nunca nos hubiera encontrado juntos, no entiendo.

Algo debe estar tramando.

No lo creo.

Félix sí es un buen hombre.

No es como tú.

Beatriz, tenemos que vernos.

Hay cosas que quiero hablar contigo y no podemos hacerlo por teléfono.

No me busques más, por favor.

Mariví. Ay, Mariví, ya vámonos a la escuela.

Mariví. Ay, Rebeca.

¿Cuál escuela?

Es muy temprano.

Ay, ¿cuál temprano va a andar siendo? Ya párate a bañarte, ¿sí? Cómo fastidias,

Rebeca. Eres igualita cruz.

Nena, no, no pasa nada.

Sí lo vamos a las primeras horas.

Mariví, tenemos tres faltas en química y dos en historia. Ya vámonos.

Me vale. Yo no voy a ir a la escuela con esta cruda.

No voy.

Bueno, porfa, dile al chofer que me lleve. No seas mala onda.

No puedo creer que seas tan freak.

Nena, no pasa nada si faltas un día a la escuela.

Oye, ¿qué pasó ayer con Diego? ¿Se pelearon?

Sí. ¿Por?

Porque es gay.

¿Qué?

¿Qué vas a hacer con eso?

Voy a entrar.

No, no vas a entrar. No puedes entrar así.

Tenemos una causa probable, Ramiro. La palabra de Eugenio no es causa probable

de nada.

Ni siquiera sabemos qué fue lo que pasó.

Bueno, si ustedes no se quieren meter en esto, espérenme aquí. Yo voy solo.

¿Se dan cuenta que la vida de Eugenia está en peligro?

A ver, Fernando, Fernando, escúchame.

Si no tienes razón y te metes así a esta casa, te vas a meter en una bronca. Nos

vas a meter a todos en una bronca.

Este tipo puede ser un psicópata. Y a la menor provocación lastimar a Eugenia.

No sabemos si ya le hizo algo.

Pero si entramos, cualquier cosa puede pasar.

Pues justamente por eso, yo no voy a esperar a que le pase algo malo a

¿Estás seguro?

Seguro.

¿Por qué me traicionaste?

Yo te amaba. Fui bueno contigo.

Te di todo lo que nunca le había dado a nadie más.

Y tú tienes que decirle a tus amigos.

Cállate.

Qué bonitas horas de llegar a tu casa, ¿eh?

Mira, mamá, ahorita no me vengas con sermones, que no estoy de humor.

Ah, no estás de humor.

¿Y qué pasó con el acuerdo que teníamos tú y yo?

Dijimos que no ibas a dormir en casa de Fernando hasta que tú y él se casaran.

Bueno, le estoy dando un empujoncito para ver si se le pone fecha a la boda.

Eso debiste haberlo hecho anoche cuando Jorge lo anunció.

Nunca te voy a dar gusto, ¿verdad?

¿Por qué le dijeron a Jorge y a Victoria del compromiso sin que estuviera tu

madre ahí?

Pues porque tú ya lo sabías, mamá.

Además, ellos van a pagar por la boda.

Ah, ellos van a pagar.

¿Del plato a la boca?

Se te cae la sopa.

¿De qué ha servido guardar todas las apariencias este tiempo?

Si te dan un anillo y corres a su cama.

Como si fueras la amante. ¿La amante?

Mamá, ¿está en serio este siglo XXI? Todas las mujeres se acuestan con sus

novios.

Con discreción.

Si no vas a llegar a dormir a la casa y yo lo permito, ¿qué va a pensar Fer?

Que soy una alcahueta.

Bueno, entonces mejor finge que no te das cuenta.

Si no cuidas tu reputación, lo vas a perder todo, princesa.

O sea, ¿Diego te dijo que es gay?

Lo traje a mi cuarto, le dije que quería todo con él.

Y no hizo nada.

Ay, Mariby, pero es que... En buena onda, ¿cómo haces eso? Tú también.

Ay, no te hagas la mocha, tú también.

Bueno, tú y Diego deberían de andar.

¿Por qué dices eso?

Pues porque es en la pareja perfecta.

Tú quieres seguir siendo virgen y él, te puedo jurar que no te va a tocar nunca.

Marí, si Diego no te toca es porque te respeta.

Tú deberías de valorarlo.

Pues yo no quiero un caballero que me respete.

Quiero que me falten al respeto.

Bueno, que me haga sentir algo, por lo menos.

O sea, deberías de valorarlo más.

Es inteligente, es guapo, te quiere.

¿Va a la universidad?

¡Guau!

¡Cuánto entusiasmo!

¿Lo quiere?

Te lo regalo, ¿eh? Aunque no creo que te sirva de mucho.

¿Por

qué

no me dijo quién es?

Vayan ustedes arriba a buscar a Eugenia.

Yo me voy a quedar aquí abajo buscando a Satanás.

Tú y yo pudimos haber llegado tan lejos.

¿Ves? Por meterte en mis cosas.

Fernando.

¿Qué voy a perder, mamá?

Mi virginidad.

No me veas de esa manera.

Por lo menos tenme un poco de respeto.

Mamá, Fernando se va a casar conmigo. Es más, hoy nos va a llevar a comer a la

tos. ¿A comer? Para pedir mi mano.

¿Nada más nosotros tres?

A ver, sus papás son los que deberían de estar en esta casa pidiendo tu mano.

Como cualquier familia decente.

¿En esta casa, mamá? ¿Es en serio?

Si anoche fue la gran noche en la que te dieron el anillo.

No entiendo por qué estás tan de mal humor, hija. Ah, bueno, porque tú me

de mal humor, mamá.

Bueno, porque también Fernando se fue a buscar a Eugenia.

¿Por qué?

Porque el novio la amenazó y le habló y gritó y no sé qué tanta cosa.

¿Qué tiene que ver Fernando con todo eso?

¿Que se las arregle la chamaca esa sola?

Ay, mamá, qué mala.

Pobrecita de Eugenia.

De veras.

Genial. Buenas.

Buenas.

Buenas.

Qué bueno que apareció, vecino. Me acaba de cortar la mano durísimo.

Estoy perdido, no sé ni dónde estoy.

¿Quiere que lo lleve a un hospital?

Pues sí, algo para arreglar esto. Con que me saques está bien.

¿Dónde vive?

Acá abajito.

¿Qué fue eso?

Hola. ¿Y tú qué haces aquí a esta hora?

Pues ya no puedo seguir durmiendo.

Demasiada luz.

Además tengo hambre, Cruz.

Lo que quiero decir es por qué no estás en el colegio.

O sea, ¿cómo? ¿Con esta cruda?

Estás loca, Cruz. Me acosté como a las cuatro de la mañana, ¿no?

Pues vergüenza debería de darles a las dos. Tus papás también se acostaron bien

tarde. Y tu papá ya se fue a trabajar y tu mamá se levantó temprano.

Lo que me faltaba, ¿no?

Que la sirvienta me sermonee. Ay, María.

Pues sí te sermoneo. Porque si estás tan grande para quedarte hasta las cuatro

de la mañana en una fiesta, también deberías estarlo para ser responsable.

¿Eh? Y hacer lo único que haces en esta vida, que es estudiar.

A ver, de entrada no tengo por qué darte explicaciones, ¿eh?

Pero no te angusties.

Lo único que teníamos hoy eran clases de orientación vocacional, una cosa así.

Claro. Y como tú estás tan orientada en esta vida... Pues, fíjate que sí.

Sí sé lo que quiero hacer el resto de mi vida.

Ah, sí.

Heredar.

Ándale, Rebe, vámonos a desayunar afuera, ¿no? Donde no nos molesten.

Ah, y Cruz, dile por favor a Carmen que nos lleve el desayuno afuera porque para

eso les pagamos, fíjate, para que trabajen, no para que den contra.

Ramiro, ¿encontraste algo?

Nada.

¿Ustedes?

El inhalador de Eugenia, nada más.

¿Dónde está su celular?

Su bolsa está ahí arriba.

¿Dejó el inhalador y la bolsa?

No sale ni a la esquina sin su bolsa.

Si le pasa algo a Eugenia no me lo va a perdonar.

Le dijo que había una puerta a falta que daba al sótano.

Vamos a buscarla.

Vaya Eugenia, ¿en qué cosas me pones?

Nunca hay que dejar basura en ningún bosque, es un delito federal, un crimen

ecológico.

La llave del candado debe estar ahí arriba.

Vamos a buscarla.

Vamos a buscarla. Vayan, yo no estoy aquí.

No, está. Por favor, Dios.

Eugenia.

Eugenia, ¿estás aquí?

Quiero diez millones de dólares.

Otra vez.

Deberías salir de este cuarto, ir a tu fundación, hacer algo. Te vas a

No, no.

No me puedo concentrar en nada.

Hasta que ese hombre no vuelva a llamarme no puedo pensar en nada más.

Tienes que echarle ganas.

Él quiere algo que tú tienes y él no, dinero.

Pues entonces, cuando te llame, dile que no puedes conseguir tanto en tan poco

tiempo. Que tiene que darte más tiempo.

Ese hombre no escucha razones.

Y no me va a dar tiempo.

Sí, sí.

Quédate tranquila, ¿ok?

Ahorita vengo.

Voy a buscar a Alejandra desde que lleguen tus amigos. Ahorita regreso.

¿Hay alguien aquí?

¿Estás bien?

Oye.

No te muevas, voy a entrar.

Yo tengo que reunir esa cantidad y no sé cómo voy a hacerle cruz.

¿Y tu padrino?

Ya pensé en pedírselo a él, pero... no puedo hacerlo sin darle explicaciones

y... este no es el mejor momento para confesarle la verdad.

Yo creo que tenías que haberle contado tu secreto hace años.

Don Félix es un buen hombre. Hubiera comprendido y te hubiera ayudado.

Pero no, no, no, no puedo hacerlo.

Yo conozco muy bien a mi padrino y él no se hubiera quedado con los brazos

cruzados.

Hubiera movido cielo, mar y tierra para dar con él. Estoy segura. Pues eso no

hubiera sido tan malo.

¿A ti ya se te olvidó que mandé a buscar a este delincuente cuando todo esto

empezó?

¿Tú recuerdas la advertencia que me hizo?

Me dijo que mataría a la niña si no dejaba de acosarlo.

Y yo no pude hacer otra cosa más que callar.

Solo así pude salvarle la vida a Cruz.

Y ahora que tengo la posibilidad de rescatarla, me siento atada

de pies y manos, Cruz.

¿Qué voy a hacer?

¿Qué voy a hacer? Ya.

Ya.

No te asustes.

No te voy a lastimar.

¿Estás bien?

¿Quién eres?

No tengas miedo.

Solo disparé para abrir el candado.

Te voy a lastimar.

¿Cómo te llamas?

Vinimos a buscar a nuestra amiga Eugenia.

¿La has visto?

¿Sabes dónde está?

Tranquila, ellos también son mis amigos. No te vamos a lastimar.

¿Y ella quién es?

Ven.

La única manera de abrir el candado.

Tranquila.

Hay que sacarla de aquí y buscar a Eugenia.

Sí, pero no a la fuerza.

Oye.

Oye. Ven con nosotros.

Te vamos a lastimar.

Ella tiene que salir por su propia voluntad.

Déjenos solo con ella.

Déjenme solo.

Fernando tiene razón. Primero que sacarla de aquí, ya. Dame cinco minutos.

Si no la logro convencer, haces lo que quieras.

Cinco minutos.

Voy a buscarla en el bosque.

Si Eugenia no está en la casa debe estar por aquí cerca.

Tú no vas a ningún lado solo.

Por lo menos espera que llegue mi gente. Ese tipo es peligroso. ¿Sabes qué?

Yo llamo a la policía. Tú vete con Efraín. ¿De qué estás hablando?

De los 20 delitos que acabamos de cometer. Estás poniendo en riesgo tu

Lo sé.

Pero lo único que me interesa en este momento es encontrar a Eugenia y sacar a

esta pobre mujer de aquí. Estás arriesgando tu carrera, Ramiro. Vete con

Yo me espero aquí.

Fer.

Por una vez en tu vida, carnal, hazme caso.

Por favor.

El mundo Grijalva es mucho más peligroso de lo que crees. Y yo no quiero que

vaya hasta atrás del solo.

¿Tú crees que el tipo se dio cuenta que... que Eugenia descubrió a la

que está encerrada?

No sé.

No pienses en eso ahorita. Es que si la descubrió seguramente no va a querer

dejar testigos.

Te queremos ayudar.

Te tenemos que sacar de aquí para llevarte a un lugar donde te atiendan.

Tienes que confiar en mí.

¿Cuánto tiempo llevas aquí encerrada?

¿Sabes? Eugenia nos quiso decir y no la tomamos en serio.

Hay que sacar a esa muchacha de ahí.

En eso estoy totalmente de acuerdo contigo.

Este tipo es capaz de hacer cualquier cosa. Yo no los quiero poner en riesgo a

ustedes y menos a ella.

No hay manera, no hay manera. Ya intenté todo, pero no quiero salir del sótano.

Si no es de que quiere, Efraín, vas a salir.

¿A dónde vas?

¿A atacarla por la fuerza? No, no, no, por la fuerza no.

Prefiero, prefiero quedarlo.

¿Ah, sí?

¿Y traes sedantes?

O los dejaste en mi patrulla.

Yo no tengo tiempo de esperar a que te manden sedantes, Efraín.

¡Saca a esa mujer de ahí, ya!

Voy a hablar a mi gente.

Fernando.

Sé que estás asustada.

Pero tengo que sacarte de aquí antes de que regrese este tipo.

¿Cómo hago para sacarte de aquí?

¿Cómo te ayudo?

Entiendo que estés asustada.

Pero necesito que confíes en mí.

Eugenio te quería ayudar.

¿Tú no la viste?

¿Escuchaste nada?

Necesito saber dónde está.

Mis amigos y yo vinimos a buscarla y te encontramos a ti.

Tal vez el tipo que la tenía encerrada se dio cuenta y...

Seguramente

allá afuera.

Alguien que no ha perdido la esperanza de encontrarme.

Por favor, necesito que confíes en mí.

Eugenia trató de advertirme.

Me llamó para pedirme ayuda y llegué muy tarde.

Ahora no sé dónde está. No sé qué pasó.

Pero a ti sí pudo salvarte.

¿Me entiendes?

No te estoy mintiendo.

Por el amor que le tengo a Eugenia, te voy a salvar.

Te voy a sacar de aquí.

Ven conmigo.

Ven.

Ven.

No tengas miedo.

Ven conmigo.

Necesito que confíes en mí.

No puedo seguir poniéndolos en riesgo.

Esa mujer tiene que salir de ahí ya.

No voy a permitir que le saques a la fuerza.

No te estoy pidiendo permiso, Frank. ¿Qué no entiendes? Que eso puede ser

para ella. Puede agravar sus traumas. A mí no me importan sus traumas. Pero no

sabemos qué le puede pasar. ¡Tengo que sacarlo de aquí ya!

Tranquila, yo no voy a dejar que te pase nada.

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