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Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera
el beso amado.
¿Qué pasó? ¿Pasó algo malo? ¿Qué encontraron?
Podría ser, pero no es definitivo todavía.
De hecho... Tengo que hacerte una pregunta para que estemos seguros. Di lo
quieras.
Necesito que me digas todo lo que recuerdas de tu madre.
Para que sepamos qué pasó.
¿Por qué vas a salir?
Tienes que ser fuerte, Alejandro.
Yo voy a rezar por ti. Y donde quieras.
No está bien, mamá. No está bien, no la toques. No te acerques, no te acerques,
no la toques.
recordar yo sé que no es fácil pero yo te amo te amo con todo mi corazón
te prometo que te voy a ayudar a encontrar a tu mamá
nena
Vanessa.
No le digas nada a Fernando.
Tú ya admitiste que es una estupidez y... Y Fernando está feliz con
Vamos a dejarlo así.
¿Estás bien?
Siento que idealicé mucho mi amor con Fernando.
Y no me ha dado la oportunidad de...
De enamorarme como lo está haciendo.
De... De hacer algo conmigo.
Están deliciosas.
Y la salsa, señora, qué bárbara de verdad es. No, es que... ¿Usted cree que
cuerpecito querideño es producto de la casualidad?
No, no, no.
Son años de sacrificio.
Bueno, aquí les voy a dejar una tequelita con queso.
Pero ya no puedo traer más porque si no, no va a haber para mi hijo y sus
amigos.
Estamos celebrando.
¿Ah, sí? Sí.
Nuestro hijo liberó a una chica que estaba secuestrada.
Rescató ni más ni menos que a Alejandra Santa Cruz.
¿De verdad?
Bueno, deberían de sentirse muy orgullosos, ¿no? Por supuesto, claro.
Bueno, con permiso, ¿eh? Voy a la cocina. Sí, propio, propio.
Tengo que ir.
Tú también me sentiste, ¿verdad?
Es por eso que me siento muy mal.
Me he avergonzado por haberte engañado de esa manera.
¿Por qué no?
No dejo de pensar en los momentos que tuvimos juntos.
Por favor, baja del auto.
Sí.
Sí, no voy.
Solo quiero que sepas que lo que siento...
Debe haber sido actriz.
Definitivo.
¿Qué pasó Efraín?
¿Ya hablaste con el poli?
Ay, déjame en paz. Ya sabes que no me gusta hablar de mis conquistas contigo,
¿sí? Bueno, no me digas.
Vamos a ir a cenar a su casa.
Y ahí me voy a enterar si lo que hiciste funcionó.
¿Fernando va a dejar solo a Alejandra para ir con Ramiro?
Sí. Acabo de hablar con él y me confirmó que va para allá.
¿Y le dijo que encontraron muerta a su mamá?
Pues no creo, le recomendé que no le dijera.
Puede ser muy fuerte para ella enterarse así de repente.
¡Qué lindo!
Me encanta cómo la cuidan todos.
Diviértete, ¿eh?
Y por favor no dejes que Fernando hable con Ramiro.
Adiós.
¿Lo traje?
Porque quiero que vea este documento.
Es un contrato de arrendamiento de una casa que está en un pueblito del Estado
de México.
Es una casa que Mauricio Delgado, mejor conocido como Edmundo
Grijalva, quien secuestró a Alejandra Santa Cruz, rentó hace muchos años.
¿Usted conoce entonces a Edmundo Grijalva?
Sí, sí, sí.
Aunque le llevo muchos años, fuimos buenos amigos.
Fugí como fiador.
Entonces saqué el contrato, marqué al teléfono que era de aquí.
¿Qué pasó?
¿Qué? Me contestaron. ¿Y qué le dijeron?
Que Edmundo Virgen Alba sigue pagando la renta de este domicilio.
Está Alejandra.
Bien, ya está mejor. Se quedó leyendo.
Me voy a ir un rato a café, Ramiro. Mi mamá nos va a hacer pozole. Ay, qué
Le dices que me mande un platito, por favor.
Me encanta el pozole de Gladys.
Tú no te preocupes.
Vete.
Estos días han sido muy difíciles, de mucho estrés.
Y por Alejandra no te preocupes, yo la cuero. Bueno, no me tardo.
Bueno.
Chao. Chao.
Ay, Fernando.
Estás enamorado.
Mucho mejor.
Prefiero que el cargamento de armas entre por tierra que llegue por mar.
Mr. Smith, no se preocupe. Yo sé perfectamente lo que tengo que hacer.
todo?
Gracias.
¿Dónde vamos a asegurar esas armas, Jorge?
Eso déjamelo a mí.
No quiero que te distraigas.
Tú acabas de arreglar el problema de los Santa Cruz.
Perdóname, pero una cosa no tiene que ver con la otra.
Yo me he esforzado tanto como tú para conseguir esas armas.
No me parece justo que me quieras sacar del juego.
Doña, ¿tú quién eres para decirme lo que es justo y lo que no es justo, eh?
Solo quiero que no te distraigas de lo esencial.
Mientras Alejandra Santa Cruz siga viva, tenemos la soga al cuello.
Es que idealicé mucho mi amor con Fernando.
Y no me ha dado la oportunidad de enamorarme como él está haciendo.
¿Y sabes qué es lo peor de todo?
Que nunca la vas a poder sacar de tu cabeza.
A una mujer así nunca la olvidan.
Nunca.
Ay, estoy un poco nerviosa.
Ramiro dijo que ahorita venía y ya se tardó. No, no, doña Clarice, no se
preocupe por Ramiro. Le está pasando bastante bien, se lo puedo asegurar.
Tenía un par de asuntos que resolver.
Ah, ¿sí? ¿Y qué asunto?
De mujeres, ¿puede ser?
Ah, de mujeres.
¿Y cómo no me comentó nada?
Bueno, los hombres somos así. Hasta que no nos ponemos serios en una relación,
pues no la presentamos a la familia, es normal.
¿Cómo, Ramiro ya tiene novia?
Digamos que está saliendo con alguien que acaba de conocer.
Hijo, qué bueno, porque yo pensé que con lo comprometido que es con el trabajo,
nunca iba a tener novia.
Pero, pero la conoce hace mucho.
Ustedes saben si es una buena muchacha.
Mamá, están diciendo que la acaba de conocer. Mejor ofrécele algo al
Te acabo de meter la pata tú, con tu mamá hablando todo. No, no te preocupes,
Ramiro la conoce. Sabe cómo es.
Voy a la cocina.
Bueno, pero a mí sí me puedes contar.
¿Con quién estás saliendo?
¿Con una?
Que conocí en un bar.
¿Así? Así.
Ok.
Hola, ¿cómo estás, Carmen?
Hola, señorita Vanessa. No soy Carmen, soy Panchita.
Panchita.
No está Juan Fernando.
Fíjese que acaba de salir. Ya no lo alcanzó.
No voy a ver a Fernando.
Y la señora Victoria está leyendo en el cuarto de la surquilla. No voy a ver a
Victoria. Voy a ver a Alejandra.
Ellas somos muy amigas. Y vengo a contarle algo muy importante y hablar
ella. Somos muy amigas. Voy a pasar. Sí, pase, por favor. Gracias, Panchita.
Está bien, qué bueno que viniste.
Hola, no me lo iba a perder por nada.
¿Y el festejado?
No ha llegado, pero ¿qué te sirvo?
Eh, ¿lo que sea?
Mi mamá y yo hicimos la salsa roja que te gustó.
¿En serio?
Sí. Voy por tu bebida. Ok.
Hola, Alejandra.
¿Qué haces aquí?
Viene a saludarte.
Yo sé que tú y yo no hemos tenido muy buena relación, pero... Pero qué ver
estás.
Debes estar destrozada.
¿Destrozada?
¿Por qué?
No me digas que no te has enterado de tu mamá.
Debe haber sido horrible encontrarla en ese estado.
¿Encontraron a mi mamá?
No sabía.
Alejandra, no sabía. No, perdóname. Perdón.
No fue mi intención. No, no.
No, no. ¿Dónde encontraron a mi mamá? Dime. Bueno, tranquila.
Tranquila, tranquila.
¡Dime! Tranquilízate.
No es fácil.
Mira, pues.
La encontraron emparedada en el sótano donde tú estabas. Tu mamá es una momia,
Alejandra.
¿Mi mamá?
Muerta. Sí.
Entre dos paredes.
¿Quién te dijo? ¿Cómo sabes eso?
Bueno, Fernando... No, no, Fernando a mí no me ha dicho nada.
No, bueno, porque no es fácil decirlo. Yo pensé que lo sabías.
De verdad, no debe ser fácil decirte que tu mamá estuvo todo el tiempo contigo
emparedada ahí en el sótano.
Muerta. Pero contigo.
¡Cállate!
¡Cállate!
Estuve contigo, tranquila. ¡Cállate!
Alejandra, no te pongas así.
Tú me estás diciendo todo esto para engañarme. ¿Cómo crees que voy a mentir
algo tan delicado?
Mi mamá está viva.
No, no está viva. La policía no dice eso. No, no, sí, mi mamá está viva
yo lo sé.
¿Está muerta? No. ¿Y enterrada? No, si estuviera muerta yo sabría.
Está muerta, no está viva.
Mentirosa. No te estoy mintiendo. ¿Ya ves por qué?
Mentirosa. Me estás diciendo mentiras. Lo que tú me estás diciendo no es
Alejandra, híjole.
No, no, no.
Alejandra.
Oye, Pinares.
¿Qué tal es mi muchacha en el trabajo?
La verdad es un honor trabajar con ella.
Le da una esperanza en la policía, otra vez, que haya jóvenes, honestos,
trabajadores, que están dispuestos a jugársela por la verdad.
Muchas gracias.
Voy a saludar. No, no, espérate, espérate.
Mira, mi Ramiro no tuvo muchas oportunidades de chico.
Pero en vez de andar en la calle de abajo como los demás chamacos, se puso a
trabajar bien duro para pagar sus estudios.
A mucha gente lo hace así, no soy el único.
No, no, pero tu madre y yo no podíamos darte más que esto.
Por eso estamos tan orgullosos.
Por eso, tú eres el hombre que yo hubiera querido ser.
Ya te pusiste sentimental.
Ay, amor, no lo acapares y deja que se vaya con sus amigos, ¿no?
Ay, mamá.
¿Te invitaste a ir?
Claro, hijo.
Yo quería que estuvieran todos tus amigos para celebrar que rescataron a
muchacha, ¿no? Ya estoy feliz.
Sobre todo porque estás aquí. Los tengo a los tres conmigo.
Saben, ustedes son lo más importante para mí.
Yo creo que sin ustedes me muero.
Ahora resulta que después de todo lo que hemos hecho juntos, tú ya no me tienes
confianza. Yo no fui el que falló, Isaías.
Tú estás donde estás gracias a mí.
¿O qué?
Recuerda que sin mí tú hubieras quedado toda tu vida como un cajero de banco.
Y tú recuerda que el único que se ha manchado las manos de sangre para que
llegues a la presidencia del banco he sido yo.
Y te lo he pagado muy bien, ¿no?
Jorge.
Tú no estás hablando con un empleado más.
Yo soy tu socio.
Si yo hablo... Si tú hablas, te hundes mucho más que yo.
Esto es justamente lo que Félix del Valle quiere.
Empecemos a pelear entre nosotros.
Ahora es cuando tenemos que estar unidos.
Tú eres el que empezó con este resentido discurso. Yo lo único que quiero es que
me trates con el respeto que me merezco.
Pues demuéstrame que eres digno de mi confianza.
Muy bien.
¿Cómo?
Encuentra al imbécil que debió encargarse de Alejandra hace diez años y
traicionó.
Encuéntralo y seguía.
Y ajusta cuentas con él.
El padre de Alejandra no puede salir de aquí.
¿Ok? Ok, pero suélteme.
Suélteme, por favor.
Alejandra. ¿Estás bien? Vamos a la cocina.
Gracias a
Dios estás bien. ¿Qué pasó? ¿Cómo estás?
Pues no quiere hablar con nadie ni conmigo.
Se siente mal.
Entiéndela. Tiene diez años encerrada. Bueno, voy a ver cómo está. Yo te espero
aquí.
Oye, y dime, ¿por qué vino a buscarte la novia de Fernando?
Ella no es su mujer.
¿Ella no?
Ah, entonces ella vino para que tú la ayudes a volver con él o algo así.
Ay, hijo, perdóname. Soy una chismosa. No, no, de verdad. Lo siento.
No te preocupes. Pero sí sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?
Yo lo sé.
Claro que lo sé.
Te amo.
Gracias a Dios estás bien.
¿Qué me pasó?
Te desmayaste, pero ya estás bien.
¿Mi mamá?
A ver, primero tienes que descansar y recuperarte.
Sí, a lo que llega Fernando.
Yo creo que lo voy a buscar.
Claro.
Ah, y llámale también a Efraín, por favor.
Bueno, ¿ya nos vas a contar cómo te fue?
¿Dónde andabas?
O más bien... No, ¿con quién andabas?
Sí, ya, cuéntanos.
Digo, a Fernando y a mí, cuéntanos quién es esta mujer.
Bueno, si ya rompiste tu supuesto voto de castidad, tiene que ser una mujer muy
especial, no te hagas.
No, no, no hay nada que contar en realidad.
¿Nada que contar?
¿Nada?
Marta.
¿Qué pasó, Efraín?
Nada, aquí queremos que tu hermano nos platique de su nueva novia, amiga. ¿Tú
quieres saber?
Sí, por ella llegaste tarde. Bueno, no estaba con nadie.
Estaba solo.
Tú hiciste la salsa, ¿verdad?
Sí.
¿Quieres? No, gracias.
¿Tú, Tony?
No, te acompaño.
¿Qué haces en mi casa?
¿Que ya no somos amigos?
¿Pero cómo quieres que interprete tu silencio?
Porque me queda muy claro que ya no le vas a decir nada a Fernando de lo que
pasó entre Vanessa y yo.
Y Vanessa y tú.
Entre Vanessa y yo no pasó nada.
No te quiero en mi casa.
Y no te vuelvas a acercar a mi hermana.
Alejandra se puso muy mal. ¿Te vas a ir a un baño?
Yo voy, yo voy con usted. No, no, no, quédate. Tu fiesta quédate aquí.
¿Vamos? Sí.
Gracias.
Con permiso.
No sé, es que algo pasó con Alejandra.
Pues, ¿cómo ve, don Paco? Dicen que el tipo ese la tenía amarrada a la cama y
solo le daba de comer puros desperdicios.
Pobre inocente.
Pues así que no se va a volver loca cualquiera.
La niña Alejandra no está loca.
Ay, que no. ¿Qué no vio cómo se puso?
Casi le rompe la cara a la sangrona de la señorita Vanessa.
Aunque la verdad se lo merece. Ya deja de andar inventando.
¿En qué más te ayudo? El patrón ya no debe tardar en llegar.
Ay, tocayo con todo este problemón. Ahorita que lleguen ni van a querer
Oye, Paco, ¿tú vas a buscar al papá de la loquita al que mataron?
Bueno, pero ¿qué tipo de datos son ustedes?
Ay, ya, Paco, cuenta.
Es cierto que tenían muchísimo dinero como nuestros patrones.
Ay, muchísimo dinero. Muchísimo dinero. ¿De qué les sirve?
Si vea cómo está la pobrecita de la hija, ya enterrada, toda loca.
Bueno, ¿para qué quieren el dinero?
No les ayudo más.
Ya me cansé de oír tanto disparate.
¿Y ahora?
¿Este qué más colectivo?
Sabe ser amigo de la loquita.
No lo dudo.
A ver, a ver.
Ay, ay, ay, espérate.
Creo que Alejandra me rompió la nariz. Ay, no seas chillona, no te pasó nada.
¿Cómo no? Lo que pasa es que esa área de la cara es muy sangruna.
Como tú comprenderás.
¿Y tú qué vas a saber?
Qué lástima que la Alejandra esté tan mala, ¿no? Está re buena la condenada.
A ti te gustan todas.
¿A dónde, dónde? Todavía no terminó.
A mí no me gusta ninguna.
¿No? ¿Y por qué me estabas espiando el otro día?
¿Espiándote?
Ni que estuvieras tan buena, mamacita.
Mi grandma me mandó a cambiar un poco de tu cuarto.
Ajá.
Acepta que te gusta.
¿Tú? ¿A mí? ¿Me vas a gustar?
¿Estás ahí?
Ahí estás tú si crees que algún día te voy a hacer caso.
¿Ok? A ver, ¿cómo me vas a gustar si besas re mal?
Óyeme, tarado.
No te ofendas.
No es tu culpa. Es culpa del señorito desabrido ese que no te ha enseñado a
besar como se debe.
Y tú sí sabes, ¿no?
Si quieres, te puedo dar unas clasesitas. Be free para que veas, ¿eh?
Qué afortunada soy.
¿Qué pasa? ¿Cómo está?
Bien. No quiere hablar con nadie todavía.
Y sigue llamando a su mamá. Es lo único que quiere ver a su mamá.
Pobre.
¿Puede ir a verla?
No.
Quiero que me digas qué pasó entre tú y Alejandra.
¿Cómo? ¿Estás insinuando que yo hice que se pusiera así o por mi culpa?
Vanessa, Alejandra estaba bien antes de que tú llegaras.
¿Qué fue lo que le dije?
¿Qué le dijiste a Alejandra?
¿Qué le hiciste?
Mira, yo te juro, te juro que no sabía que se iba a poner así, de haberlo
sabido.
Vanessa, yo no te estoy acusando de nada.
Solo necesito saber qué pasó.
Bueno, mira, yo solamente vine a ver cómo estaba, a darle el pésame. ¿El
por qué?
Tú tampoco sabes.
Bueno, a ver, ¿qué?
Ya dime.
Encontraron a Soledad Bustillos.
La encontraron muerta. Donde estuvo Alejandra, en el sótano, ahí la
emparedada.
¿Estás segura?
Sí, sí, completamente.
Sí, sí. Bueno, y lo que yo quería era ver cómo estaba Alejandra. Pensé que
estaba destruida, así que vine a darle el pésame.
Vanessa, yo creo que es mejor que te vayas.
Después hablamos.
Por favor.
Sí, claro.
Solo quiero que sepas que si algo le pasa a Alejandra, no me lo perdonaría.
Está bien.
Entonces,
¿besas bien según quién? ¿La sirvieta?
¿Carmen, Panchita, la de las tecas de la esquina?
¿Quién? Yo tengo mucha experiencia en ese campo.
¿Ah, serio?
Pues deberías de cambiarte el nombre.
No, neta, te lo juro. Mira, suena muchísimo mejor Don Juan que Brian de
Pérez. Búrrate, búrrate todo lo que quieras.
Pero yo te voy a enseñar a besar mejor que nadie.
¿Estás segura?
A ver, acércate más a mí.
No me tengas miedo.
Hay miedo yo, por favor.
Para la trompita, así.
Vale.
Ahora cierra los ojos.
No me vas a salir con una trastada, ¿eh? A ver, si quieres que tu beso sea
mágico, tienes que cerrar los ojos, baby.
Ah, ahora está mágico, santo. Ay,
wow.
Bueno, ¿lo vas a hacer o no?
O ya te dio frío.
A mí no me da nada, ¿ok?
¿Qué tengo que hacer?
Ok.
Para la trompa, cierra los ojos.
Ok.
Ay, joven Fernando, qué bueno que llegó.
Fíjese que la muchachita se puso como loca, casi tira la puerta a golpes. Y
además creo que estaba echando espuma por la boca.
Ni Paco, ni Brian, ni la señora Victoria juntos podían controlarla. Luego se
puso a gritar puras incoherencias y se desmayó. Bueno, ¿y dónde está?
En su cuarto de ustedes con la señora Victoria.
¿Y está estable?
Pues sí, creo que está estable, pero como que muy consciente, pues quién
Bueno, gracias, Panchita. Lo voy a ver.
¿No vas a ir con tu novia?
Ella no es mi novia, te lo juro.
Alejandra, tómatelo. No, no quiero nada, gracias.
¿Y Fernando, no que ya viene para acá?
Sí, ya viene en camino, no debe tardar.
Hola, hijita.
Alejandra. Quiero salir de aquí, no me dejan. ¿A dónde quieres ir? Ir a ver a
mamá. Vanessa me dijo que estaba muerta.
Quiero mirar a mi mamá.
¿Qué? Dígame.
Dime qué sabes.
¿Por qué no me dicen nada? ¿Por qué nadie me dice nada? Y me tienen
no me dicen nunca nada.
¡No me toquen! ¡Tú me dijiste que me ibas a ayudar!
Bueno, sí, encontraron los restos de una persona, pero no sabemos si es tu mamá.
Sí,
sí, sí, sí, tengo calmante. Toma, toma, toma, toma.
Cruz. Tráete un vaso con agua, por favor. Voy por el calmante.
¿Por qué se fueron tan pronto Fernando y Efraín?
Algo pasó con Alejandra, no sé bien. Se sentía mal o algo así.
¿Y eso es lo que te tiene preocupado?
Sí.
Sí, en cierta forma yo también soy responsable por esa muchacha.
Ay, hijo, hijo.
Tú siempre preocupándote por los demás.
Pero ya es tiempo de que te preocupes por ti.
Por casarte, tener una familia.
Oye, yo tengo derecho a conocer a mis nietos.
¿Nietos? ¿Tú crees que yo te voy a dar nietos?
Si alguien sabe que en la vida que llevo yo no se puede tener a nadie, eres tú.
No, te equivocas.
Lo peligroso en esta vida no es que te maten o que te den un balazo.
Lo peligroso es fallarle a tu familia.
Defraudarla. Tú nunca me has fallado.
Al contrario.
¿Por qué crees que decidí ser policía?
Tú eres mi inspiración.
Ni siquiera estamos seguros de que se trate del cuerpo de la mamá de
Bueno, Alejandra se puso así cuando Vanessa le contó todo lo de su mamá.
¿Y Vanessa cómo se enteró?
Perdón, pero fue mi culpa.
Vanessa estaba conmigo cuando me llamaste.
¿Y tú le dijiste?
Escuchó la conversación.
Además, nunca me imaginé que fuera a hacer algo así.
Bueno, Vanessa está muy arrepentida. Jamás imaginó que Alejandra iba a
reaccionar de esa forma.
¿Y tú le crees, ma?
Porque yo no.
Yo prefiero que Vanessa ya no vea a Alejandra.
Alejandra tiene que regresar a la fundación. La fundación no es un lugar
Efraín. Lo que le pasó a Alejandra fue un brote psicótico. Estás exagerando,
Efraín. Tú ya la escuchaste.
Ella cree que la tienen secuestrada aquí.
Está paranoica. Habla de su mamá como si estuviera viva. ¿Única ilusión en la
vida? Era encontrada su mamá. Ahora se entera de que está muerta. ¿Cómo quieres
que se ponga? Ella no confía en nadie. Cree que cualquier persona la puede
lastimar. Aunque su temor sea justificado, ella no puede relacionarse
con las personas.
Yo no estoy de acuerdo.
Ella confía en mí.
Y estamos construyendo una relación sana.
Y yo voy a estar aquí para apoyarla en lo que necesite.
Hay momentos en la vida en que por miedo, por temores,
Cometes acciones equivocadas, cosas que luego tienen unas consecuencias que no
tienen remedio.
Y por más que te puedas haber arrepentido, ya no tiene vuelta de hoja.
No tienes nada que arrepentirte, pa.
Siempre has estado ahí para nosotros.
Hay muchas cosas de mí que ustedes no saben.
Por ejemplo, cuando... La más importante que tengo que saber, por lo menos yo de
ti, ya lo sé.
Nunca nos has fallado. Eres un padre ejemplar para mi hermana y para mí.
Eres un esposo ejemplar.
Lo demás, es lo de menos.
Ay, a ver.
Una foto de mi joven. No, no, no. Una sorrisita, una sorrisita.
Déjame comer la panza. Eso.
Che.
¿Por qué no estás con tus amigos o con tu novia?
Ya no tengo novia.
Ya terminamos.
¿Y es definitivo o fue solo un pleito?
Dice que no me importan sus cosas y que solo estoy metido en los problemas de
mis papás.
Pues yo qué gano con decirte, Diego, pero... Tienes razón.
Y no sé ni por qué estaba con María y ni tenemos cosas en común.
Además, estás muy chavo.
Te aseguro que vas a tener un montón de novias.
Claro. Siempre y cuando decidas sacar la cabeza de esta casa.
¿Y a quién habla?
Que no nos ha presentado ni una novia. Bueno, que no las conozcas no quiere
decir que no las haya tenido.
¿Por qué te enlistaste en las Fuerzas Armadas?
Lo hice porque quería estar lo más alejado posible de esta casa.
Y después me di cuenta de que era mi vocación. ¿No nos extrañabas?
Claro que los extrañé.
Mucho. A mí sí me hiciste mucha falta.
Bueno, por eso estoy aquí.
Para ustedes.
Muy fina, muy fina la pelos de elote, pero... ¡Uy! Le estaba metiendo toda la
lengua a mi Brian.
Lo sabía. Desde que nuestro Brian llegó, esa chavita busca cualquier pretexto
para venir a la cocina. Todo el tiempo.
Las morritas, no se me enojen.
Déjenme les explico.
Yo nada más le quería dar una lección a la señorita Mariví para... para bajar
los humos.
Ah, bueno.
Sí. No, Brian.
No estamos enojadas contigo, mi amor. Estamos preocupadas por ti.
¿Por mí?
Sí. ¿Tú sabes lo que va a hacer el señor Jorge cuando se entere de que te estás
metiendo con su hija?
Oigan, pero yo nada más le di un metito.
Pues, te va a cortar todo, todito, en pedacitos. Ay, ay, ay. No espantes,
chique. Me da hambre.
Ah, ¿tienes hambre?
¿Quieres un pastelito mientras terminamos la cena?
Oye, pues un pastelito estaría muy bien, ¿eh?
Yo te lo traigo. Siéntate.
Vas, Panchita.
Y, bueno, ya que estás por ahí, también una lechita, ¿no? Será muy bien.
Pero ustedes no le van a decir nada a don Jorge, ¿verdad?
Digo, un besito inocente, nada más. Inocente. Ay, no, ¿cómo crees? ¿Cómo
Qué rico. Está rico, ¿verdad? Sí. ¿Te gusta?
Cómete tu pastel, mi rey.
Para que le estés dando besitos a ver a quién.
¿No puede?
¿Cómo sigues?
Bien.
Tú me prometiste que ya no me ibas a ocultar cosas.
Tú das por hecho que es tu mamá.
Pero hasta que no le hagamos las pruebas de ADN no podemos estar seguros.
No importa.
Yo quiero verla.
Son los restos.
Pero yo voy a saber si es ella o no Mira, ¿por qué no descansas?
Y mañana lo platicamos ¿Por qué descansar? ¿Por qué mañana?
¿Por qué me tratan como si yo fuera una niña? Como si estuviera loca Yo no creo
que estés loca Pues que no Yo te amo Y me duele mucho verte sufrir
Mira, yo no sé si estoy bien o estoy mal Pero yo siento que mi mamá está viva
¿Ya por fin a descansar?
Sinceramente debiste pasar todo el día en la cama.
El día que me quede en la cama será porque me estoy muriendo.
Félix, no.
No, no, no digas eso, por favor, ni de broma.
Me da mucho gusto que hayas aceptado rehabilitarte.
Yo sinceramente no sé si eso vaya a funcionar.
Para Diego es muy importante que tú quieras curarte. Sí, ya sé.
Pues yo no creo que realmente la gente pueda cambiar así en una simple plática.
Es un proceso, Beatriz. Es un proceso largo.
Lo importante es que tú tengas la voluntad y la paciencia para recorrer
camino. ¿Tan importante es para ustedes?
Es importante para ti. Por eso es importante para nosotros.
Pues yo te prometo que me voy a armar de paciencia, de buena voluntad.
Yo lo único que quiero es recuperarte a ti, a mi familia.
No, no conteste.
Sí, tengo que contestar.
Ah, Victoria.
Estaba a punto de marcarte.
No quisiera preocuparte, pero creo que es importante que sepas esta noticia.
¿Qué pasa, Victoria?
Encontraron un cadáver en la casa donde estuvo secuestrada Alejandra.
Que no puedes ver.
Bueno, solo quería avisarte y no preocuparte.
¿Qué pasa, Femi?
Pues que... parece que... fallaron el cuerpo de...
Soledad, la mamá de Alejandra.
¿Soledad Bustillos?
¿Tanto significaba para ti esa mujer?
¿Cómo está Alessandra?
Ya está mejor, ya se quedó dormida.
Pobrecita.
Le ruego a Dios porque ese cuerpo que encontraron no sea el de Soledad.
¿Tú por qué dejaste que Vanessa hablara con Alejandra?
No sabía que ella estaba aquí, hijo.
Una de las muchachas la dejó entrar. Bueno, la conocen desde hace mucho. Ok,
Tenemos que ser muy cuidadosos con quien visita Alejandra.
Ella tiene que estar tranquila.
Claro. A mí me duele mucho verla sufrir.
Hijo.
Bueno.
Dime qué sientes por Alejandra.
Alejandra es... Es una mujer hermosa.
Me inspira su... Su fortaleza y su ternura.
Me impresiona que a pesar de todo lo que ha vivido sigue luchando por encontrar
la verdad.
Muchos en sus circunstancias se hubieran dado por vencidos.
Bueno, tú hablas de ella como si estuvieras muy... ¿Enamorado?
Sí, enamorado.
La amo.
La amo con todo mi corazón.
Y siento que ella... Fernando, tú no puedes amarla.
Tú no debes amar a Alejandra Santa Cruz.
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