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Es difícil aceptar la realidad de saber
que no puedo tenerte ya junto a mí porque yo no sé vivir
con este amor que vive aprisionado en mi alma y
dentro de mi corazón.
Amor cautivo que no puedo liberar.
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado, solo espera
el beso amado.
Y no sé de amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón,
pero como es de vivir si tú
no estás, ya no hay razón.
Yo te lo diría.
Ahora somos tan compatibles.
Cállate. ¿No te gustó?
No eres capaz de hacer algo así, Vanessa.
Mi amor, no te hagas el santito.
Que te diste cuenta que era yo desde hace rato.
No.
Por supuesto que sí.
No.
Pues no te creo nada.
Y, bueno, pues tampoco te va a creer Fernando.
Es la verdad.
En el fondo tú y Efraín son igualitos.
Los dos quieren lo mismo que tiene Fernando.
Incluida yo, claro.
Estás enfermo de la cabeza, en serio.
¿Qué es lo que te molestó tanto?
Dime. ¿Que no me hayas reconocido o que te haya gustado mucho, mucho mostrarte
conmigo? ¿Te gustó?
¿Tú por qué crees que Alejandra puede ser mi hija?
¿Lo ves?
Quiero saberlo.
Soledad sufría mucho al lado de Nicolás Santa Cruz.
Y al principio lo nuestro era una amistad.
Pero con el tiempo nuestros sentimientos se volvieron más profundos.
Hasta que un día hicimos el amor.
¿Culpables?
Decidimos que cada quien siguiera con su vida.
Nueve meses después nació Alejandra.
Y Soledad y yo nunca nos atrevimos a hablar al respecto.
¿Pero tú crees que sí eres su padre?
Es que nunca tuve la certeza, hijo.
Pero esta noche cuando tuve a Alejandra enfrente de mí se terminaron todas mis
dudas.
Javier, yo te quiero como si fueras mi hijo.
Mi pobre Celia se murió feliz porque al adoptarte...
Ella se realizó como madre.
Pero, hijo, el pensar que Alejandra lleva mi sangre me llena de vida.
¿Sí me entiendes?
Por supuesto que lo entiendo, papá. Y no te lo reprocho, al contrario.
Agradezco a Dios por haber tenido los padres adoptivos que tuve.
¿Ustedes?
Sabes perfectamente bien que cuentan conmigo, ¿verdad?
Sí lo sé, hijo.
Por eso yo te pido que me ayudes a traerla aquí.
Es que es imposible confiar en Jorge.
Y sea mi hija la niña o no, yo tengo que ayudar a Alejandra para que recupere su
vida, para que recupere lo que alguna vez fue suyo.
¿Anny?
¿Qué haces, linda? ¿De dónde sacaste ese disfraz?
¿A dónde fuiste?
Vengo feliz, mamá. Por fin algo me salió bien.
Arreglaste algo con Fer, ¿verdad?
Todavía no, pero necesito.
¿A dónde andabas? ¿Por qué no me avisaste? Estaba yo con el pendiente.
ese antifaz.
Ahí está.
Bueno, perdón, se me hizo tarde, mami.
¿A dónde fuiste?
A asegurarme que Ramiro no abriera la boca con Fernando.
Vestida así.
¿Y qué hiciste?
Lo que tú me dijiste, mamá.
Usar mi propia arma.
Estás bien, linda.
Mamita querida.
Mejor que nunca.
Le agradezco que haya tomado mi llamada y que haya acudido a la cita.
Dígame, ¿para qué soy bueno?
Como le mencioné por teléfono, soy Javier del Valle.
¿Usted es como personaje conocido?
Posiblemente porque soy hijo del empresario Félix del Valle.
¿Y en qué le puedo ayudar?
Me parece que usted y yo tenemos el mismo objetivo.
Saber la verdad.
Saber quién está detrás de todos los crímenes relacionados con el caso Santa
Cruz.
¿O me equivoco?
Puede.
Yo ya tuve al asesino en mis manos, pero tuve que dejarlo ir a cambio de que me
diera la contraseña para desactivar la bomba que ponía en peligro la vida de
hombres y la suya.
Usted estaba con la señora Victoria.
Como verá, usted y yo tenemos información valiosa que nos puede ayudar
todo este asunto.
¿Me permite invitarle un café?
Toma un café.
Pero usted y yo tenemos mucho de qué hablar.
Gracias.
¿Alejandra ya salió de la recamara?
No, todavía no.
Victoria, por favor, mi amor.
Recapacita, eso de tenerla aquí, nos pueden demandar. ¿Pero quién nos va a
demandar? Jorge, por favor.
Alejandra no tiene a nadie más que nosotros.
No, mi amor, y nos va a seguir teniendo. Es más, mira, cuando todo se aclare, te
prometo que la traemos a vivir aquí si eso es lo que te hace feliz, pero ahora
no podemos ponernos...
Fue en contra de la policía. Pero la policía sabe que somos una familia
honorable. La misma comisionada Manriquez es muy amiga tuya, ¿no? Sí,
lo estoy diciendo. Porque como amiga, ella me está aconsejando que lo correcto
es que dejemos que se lleve a la muchacha.
Bueno, si es necesario, le pido a mi padrino que hable con el procurador y
No, no, no, mi vida. Félix quiere verme hundido.
Y pues la verdad temo que se valga de esto para ponerme una trampa.
¿Pero por qué, Jorge?
¿Félix es incapaz de hacer algo así?
No este.
No este que anoche se atrevió a insinuar que yo no cumplía con la ley.
¿A qué vino eso? A ver, ¿qué pretende ahora que quiere llevarse a Alejandra?
Ramiro.
Hola.
Hola, Ángela.
¿Efraín está ahí?
Sí, llegó hace cinco minutos.
Gracias.
¿Qué te pasa?
Hay un asesino muy peligroso en las calles esperando el momento de vengarse.
Si ese tipo se entera que Alejandra está aquí, nada lo va a detener para
recuperarla. No, no lo creo tan tonto como para arriesgarse a que lo detenga.
creo. Sí, Victoria.
No solo estás poniendo en riesgo la seguridad de esta casa.
Estás poniendo en riesgo la seguridad de tus hijos, la vida de tus hijos,
Mariví, Fernando.
¿Hasta dónde quieres llegar con todo esto, mi amor?
Es Félix.
Estamos hablando tú y yo.
Bueno, pero puede ser importante.
Bueno, Victoria.
Victoria, necesitamos platicar. ¿Te puedo marcar en unos minutos?
Mira, lo que te tengo que decir es muy breve. Esta mañana mi hijo Javier habló
con el comandante Linares. Sí, sí.
Pues con la información que nos proporcionó, tenemos elementos
continuar con la investigación oficialmente.
Tenemos que capturar a ese asesino.
Si se abre el caso de nuevo, lo mejor es que yo diga la verdad.
No, no, no, Victoria. Tú no vas a decir nada de eso.
Todos nuestros esfuerzos se van a concentrar en detener a ese psicópata.
¿Me entendiste?
Pero, padrino... Acabo de colgar con el procurador de justicia.
Él personalmente se va a encargar de supervisar todo el proceso de
investigación.
La conferencia de prensa que esta tarde van a dar las autoridades al respecto.
Padrino, ¿tú crees que hacer todo esto público sea bueno para Alejandra? A mí
preocupa. La mejor forma de proteger a Alejandra es llevar su caso a los
Bueno, está bien. Será como tú digas, padrino. Yo voy a hablar con Alejandra
para explicarle.
Y gracias.
Si piensas que con esto me vas a forzar a que yo le diga a Fernando todo lo de
Vanessa... ¡No estoy hablando de eso, Efraín, y lo sabes!
¡No te hagas el imbécil!
¿Cómo pudiste hacerme esto a mí?
A ver, ¿de qué estás hablando? No sé de qué me estás hablando.
¡Explícate!
Vanessa me puso un cuatro.
Tú y Vanessa me pusieron un cuatro. A ver, a ver, a mí no me metas en esto.
cuatro de qué? ¿De qué estás hablando?
No sé de qué me estás hablando. ¡Me engañó!
A ver, ¿yo cómo voy a saber que te engañó? Yo llevo días que no hablo con
¡No lo sé!
Parece que hizo pasar por otra mujer.
Y me acosté.
¡Me acosté con ella!
¡Imbécil! Y yo sé que tú tienes algo que ver con esto. ¡Lo sé!
Bien, muy bien, gracias.
Qué bonitas flores.
¿Qué son?
Son orquídeas.
Alejandra, no quise molestarte.
¿Descansaste? Sí, sí, descansé mucho.
Qué bueno.
¿Necesitas algo? ¿Estás bien?
¿Ropa? No sé. No, no, quería hablar con usted. Pero desde ayer. Lo que pasa es
que quería que estuviéramos solas.
Bueno, dime.
Bueno, no sé si usted sabe, pero yo no me acuerdo de muchas cosas. Efraín dice
que es normal, que poco a poco voy recordando. Así es.
Pero pues me acuerdo de algunas cosas del día que mataron a mi papá.
Me acuerdo perfectamente que una mujer fue la que disparó.
Acostaste con Vanessa.
Tuve el amigo ejemplar.
Golpéame. Si eso te hace sentir mejor.
Golpéame. No seas típico, güey. Piensa, piensa.
Vanessa es muy hábil engañando a todos.
Digo, ya te diste cuenta, ¿no? A mí me engañó, me mintió. Yo te dije y tú no me
quisiste hacer caso.
tú y esa zorra par de enfermos mentales.
Si ustedes creen que yo me voy a callar y no le voy a decir a Fernando, están
muy equivocados.
¿Tú recuerdas bien ese día?
No, no bien.
Bueno, algunas cosas.
Me acuerdo que estaba en mi cuarto jugando y escuché gritos.
Y bajé, bajé a ver qué es lo que estaba pasando.
Pero por más que me esfuerce, me esfuerce, no logro reconocer la cara de
mujer.
Alejandra. Es que esa mujer es la culpable de todo. Si yo pudiera saber
es. Si yo pudiera recordar su rostro.
Perdón.
Perdón, señora. Yo no sé por qué le estoy platicando todo esto.
Alejandra, por favor.
Háblame de tú.
Para mí eres como una hija.
Y yo lo único que quiero es ayudarte.
Hay otra cosa que no le he contado a nadie.
Cuéntame. Yo me acuerdo que ese día mi mamá estaba, pues, hablando por teléfono
con alguien.
Ay, Victoria.
Qué bueno que me contestas. Estoy desesperada. Te tienes que ayudar. Por
Por favor.
Nada. Mi amor, por favor, vete por la cámara.
Por favor, vete por la cámara, ¿ok?
Vete, vete, vete, por favor.
Por favor.
Que era contigo.
Eso es verdad.
¿Qué le dijo?
Te dijo, perdón.
Estaba muy angustiada. ¿Qué le pasaba? ¿Cuál era su problema?
Yo recuerdo muy bien esa llamada. La recuerdo perfecto, Alejandra.
Me dijo que... Que tenía un problema muy grande.
Y me pidió que fuera a verla.
Y salí corriendo y...
Y bueno, llegué.
Y llegué a tu casa.
Claro, era demasiado tarde. Ya habían matado a mi papá. Nosotras ya nos habían
secuestrado.
Sí, Alejandra.
Eso fue.
Yo llegué tarde.
Bueno, gracias.
¿Me puedes ayudar?
Sí, voy con calma.
Gracias.
Y cuando quieras, platicamos.
Sí.
Tengo que decirle la verdad.
Ramiro, piénsalo. ¿Para qué? ¿Para qué?
No vale la pena.
A Fernando no le importa, Vanessa. Le importa a Alejandra. ¡Me importa a mí,
Efraín! ¡Me importa a mí!
¡Me importa a mí!
Admiro tu lealtad.
De verdad.
Admiro.
Pero el problema es otra cosa.
¿Quieres limpiar tu conciencia?
Porque en el fondo... Cállate.
Disfrutaste muchísimo acostarte... ¡Cállate! ...con la exnovia de tu mejor
amigo. Eso es lo que pasa. ¿Y sabes qué es lo peor de todo?
Que nunca la vas a poder sacar de tu cabeza.
A una mujer así nunca la olvidas.
Vanessa, Ramiro está saliendo a la fundación.
No, no funcionó el plan.
De hecho, creo que va a casa de Fernando a contarle todo.
Bueno.
Fer, ¿dónde estás?
Voy camino a ver a Vanessa, que me llamó llorando, que le urge verme.
Bueno, de Vanessa justo te quiero hablar.
¿Pasa algo?
Sí, se puede decir que sí.
¿Qué pasó?
¿Quién más que yo quisiera que las cosas entre tú y Fer ya se hubieran
arreglado, Vane?
Entonces, mamá, ¿quién me ayuda hasta a caerle la boca a Ramiro? A ver, dime,
¿cómo? ¿Qué es lo que quieres que haga?
Bueno, por lo pronto logré que Fernando venga en la tarde. ¿Pero y?
¿Y?
Mamá, Tú me dijiste algún día que eras muy amiga de la comisionada Manriquez.
Y la comisionada Manriquez es jefa de Ramiro.
Bueno, sí, Paula fue mi amiga.
Muy amiga mía. Pero hace muchísimos años que yo no hablo con esa mujer.
Y créeme, la última vez que la vi no fue en muy buenos términos. Mamá.
Mamá, escúchame. Tienes que ayudarme, por favor.
Lo que sea. Yo ya no sé qué hacer. Tú no suplico.
No puedo quitarte el crédito de que es una muy buena idea, princesa, pero...
No perdemos nada en intentarlo.
Y más si se trata de nuestro futuro, ¿no?
¿Sí?
Bueno, ya no me dejes con la duda. Dime qué está pasando.
No quiero hablar esto por teléfono, Fer.
Te espero en la fundación, ¿ok?
Te veo aquí.
Está bien, cuando termine de hablar con Vanessa te llamo, ¿va?
Déjalo pasar.
¿Qué pretendes hacer con Alejandra, eh?
¿Para qué todo este numerito de hacer pública la noticia de su aparición?
Lo que se me hace raro es que tengas el valor para venir tú solo a reclamarme
eso. ¿Dónde están tus guaruras?
¿Qué es lo que quieres con Alejandra Santa Cruz, Félix? ¿Por qué tanto
en traértela?
Porque va a entender qué es lo mejor cuando le diga ciertas cosas.
¿Cuáles cosas?
A ver, di. Di lo que tengas que decir.
Tú eres el hombre que destruyó a su familia.
Tú les quitaste todo.
Tú engañaste a tu padre.
Nada de eso puedes probar.
Lo cual no significa que no sea verdad.
Y por eso lo voy a hacer público.
Para que se reabra la investigación.
Para que caigan los culpables de este secuestro.
Esta tarde, tu amiga, la comisionada Manrique, lo va a anunciar en una
conferencia de prensa. Sí, Lito.
No te metas en mis asuntos, soy yo. ¿O tú qué?
¿Otra vez me vas a mandar notar?
¿Qué pasa?
¿Por qué discuten? ¿Por qué le hablas a mi padre?
Creo que es mejor que le digas tú.
¿Qué tal que tu mamá no puede convencer a la comisionada y es mejor que lo sepa
por ti que por Ramiro?
¿Estás loco?
Yo voy a negar todo hasta el final. No voy a perder a Fernando por nada del
mundo.
Ya llegó.
Mi amor.
Qué bueno que viniste.
Perdón, es la costumbre.
¿Y cuál es la urgencia de verme?
A ver.
Bueno, es que... Mi amor, no sé... No sé cómo hacerlo.
¿Cómo hacer qué?
Siento que... Siento que te defraudé.
Que me defraudé.
Quiero cambiar.
Y la verdad es que no puedo vivir sin ti.
Es extraño.
Esa pregunta deberías hacérsela a tu padre, que no hace otra cosa que
calumniarme. Yo conozco muy bien a mi papá.
Por favor, tu padre ya no es el mismo, mijito.
Los años y la enfermedad lo han perturbado.
Ha perdido la proporción de las cosas y francamente, ya me cansé de perdonarle
todos sus exabruptos.
Pues yo francamente ya me cansé de sus insultos y de su prepotencia, don Jorge.
Le exijo respeto a mi padre.
Bueno... ¿Tú a quién crees que eres?
Hijo, no intervengas, por favor. No, papá, no voy a dejar que te humille, y
menos en nuestra casa.
Retírese. No me digas que tú mismo me vas a sacar, mijito. Espérate.
Te vas a largar de mi casa.
Esto no acaba aquí, Feli.
Tú lo sabes muy bien, ¿eh?
No sabes cómo me duele verte sufrir.
Si no me quieres ver sufrir, ¿por qué? ¿Por qué no mejor estás conmigo? ¿Por
no me das una oportunidad de reconquistarte? No, es que ya no se
puede.
Nuestra relación se acabó hace mucho tiempo.
Pero yo no me había querido dar cuenta.
No, no.
Íbamos a casarnos.
Sí.
Y hubiera sido un gran error.
Manet, tú y yo nos quisimos mucho.
Fuimos...
Los grandes amigos, el compañero, el amante.
Pero ya es hora de que cada quien tome su propio camino.
¿Entiendes?
Dime una cosa.
¿Estás enamorado de Alejandro?
Está hermosa, mamá.
Aquí voy a guardar todos mis tesoros. Sí, pero si tú eres mi tesoro, ¿dónde te
guardo a ti?
¿Dónde te guardo?
¿Lo puede?
Claro, pásale, Cruz.
¿Quieres visitas? ¿Quién?
¡Hola! ¡Marta!
¡Hola!
¡Qué bueno que viniste!
Sí, tenía ganas de verte.
Se ve que aquí te cuidan muy bien.
El mejor hermano no puede estar, ¿eh? Ahora el peligro es que empiece a
engordar, porque eso sí, es de muy buen diente, ¿verdad? No, lo que pasa es que
Cruz cocina delicioso.
Por cierto, hice un flan exquisito, ¿quieren?
Sí, ahorita les traigo. Gracias. Siéntate.
Mira, te traje lo que se quedó en la fundación.
Ay, mi libreta. Gracias.
Oye, ¿este cuarto de quién es?
Ah, es de Fernando. Bueno, cuando vivía aquí con su papá. Es como si estuviera
en el cuarto del niño al que yo me enamoré. Mira, lo viste de chiquito, así
conocí yo.
¿En serio?
Sí. Eso quiere decir que entre ustedes todo va muy bien, ¿no?
Ya me dijo que está enamorado de mí.
Sí.
Solo hay algo que, no sé, me tiene como preocupada.
Ayer vino un señor que se llama Félix del Valle.
Y me quiso llevar con él.
Porque dice que yo no estoy segura aquí con el papá de Fernando, el señor Jorge
Bustamante.
¿Cómo es que se te ocurrió hacer esta conferencia de prensa, eh?
Qué poco me conoces.
¿Cómo se te ocurre pensar que es cosa mía?
¿Entonces de quién?
Nada más ni nada menos que del procurador. Él fue el que me ordenó
caso. ¿Y por qué?
Porque es amigo de Félix del Valle. ¿Qué hago? A ver, dime.
Espérame. Adelante.
El señor Manrique tiene visita.
Está bien.
Estamos en contacto.
Paula, querida.
No te voy a quitar mucho tiempo.
Solamente diez minutos.
¡Qué sorpresa, Susana!
Hacía mucho tiempo que no tenía noticias de ti.
Exactamente diez años.
¡Guau! Desde entonces no nos habíamos vuelto a ver.
¡Qué buena memoria!
Y veo que te ha ido muy bien.
Disciplina, rigor, paciencia.
Astucia, ¿te ofrezco algo de tomar?
No, gracias.
Y conozco muy bien tu astucia.
Eres especialista en sacarle provecho a la situación y a los hombres también.
Sí que nos divertíamos juntas. No negarás que hacíamos muy buena
tienes razón. Hasta que comenzaste a acostarte con mi novio.
No seas rencorosa.
De todas formas, terminó casándose con Victoria, la heredera del señor
Arizmendi. Ese no ha sido problema para ti porque sigues siendo muy amiguita de
Jorge.
¿En qué puedo servirte, Susana?
¿O me vas a decir que esto es una visita de cortesía?
No, claro que no.
Estoy aquí por Vanessa.
Por mi hija.
Ay, Ale, hay muchas cosas de tu pasado que no entiendes, pero yo estoy segura
que con la ayuda de Fernando poco a poco las vas a entender.
Sí, sí. Tal vez que no me gusta sentir que la gente está peleando por mi culpa.
O sea, ya quiero entender todo. Quiero que todo esto se aclare. Ay, no te
desesperes. Poco a poco.
A ver qué les parece.
Vas a ver, ¿eh? Vas a ver qué rico.
Te dicen.
Yo que tú me quedaba a vivir aquí, ¿eh?
O bueno, ¿prefieres la comida insípida de la función? No.
Gracias, Cruz.
Gracias.
¿Qué puedo hacer por tu hija? Es muy sencillo, Paula.
Mira, mi hija tiene un pequeño problema con uno de tus oficiales.
¿No le has enseñado que algunos problemas es mejor arreglarlos en la
No, no se trata de eso.
Mi hija está por casarse con Fer, el hijo de Jorge.
Ah, qué bien.
Pero sigo sin entender.
¿Y yo qué tengo que ver en todo esto? Ese muchachito, ese oficial tuyo, le
quiere arruinar la vida a mi hija.
Y claro, la única manera de callarle la boca es poniéndolo de nuestro lado, ¿no?
Se llama Ramiro Estrada.
Así que tu hija tiene problemas con Ramiro.
¿Y qué? ¿Tú pretendes que yo... Lo reinstales en su puesto a cambio de que
quede callado.
Paula, ayúdame.
Tú sabes que sé agradecer muy bien los favores.
¿Y en esto yo qué vengo ganando?
Además de mi eterna gratitud, mi silencio.
Anoche no pudimos llevarnos a Alejandra a la fuerza.
Hagamos esto en santa paz.
Te prometo que voy a hacer lo posible.
No prometa en vano, Javier.
Te llamo después.
Entiendo que anoche los ánimos se pusieron muy tensos.
Por eso es que vengo tranquilamente a platicar con Alejandra. De cualquier
las instrucciones que tengo es que Alejandra no sale de esta casa.
Aunque ella se quiera ir.
Javier, yo le estimo mucho a usted y a su papá. Pero eso no les da derecho a
interrumpir la tranquilidad de Alejandra.
Cruz, ¿por qué no deja que sea la misma Alejandra quien me lo diga?
¿O a qué le tiene miedo?
¿A que Alejandra acepte venir a vivir a casa de mi padre?
Estoy segura que no va a querer.
Bueno, entonces déjeme hablar con ella.
Gracias por venir, Marta.
Ay, no hay de qué, Ale. Me da mucho gusto verte.
Creo que es mejor que me vaya. No.
Dame una oportunidad.
No, no me separe de ti.
De ser tu amiga. No, no.
Tu amiga. Tú sabes que en este momento es muy difícil.
Ahorita todavía estás... No, no, no. Estás muy dolida. No.
Voy a estar bien, mi amor. Yo me tengo que cuidar.
Por favor, te lo explico.
No me alejes de ti.
Tenemos amigos en común. Tus papás son como mis papás.
No me prohibas que vaya a verlos. Vane, yo no te puedo prohibir nada.
Pero en este momento creo que es mejor que no nos veamos.
Adiós.
Nos dejó solos.
Hola.
Hola.
Cuando te vi en la fundación, sabía que te conocía.
¿Quién me iba a decir que tú eres Alejandra Santa Cruz?
Anoche todo estaba muy nervioso.
Sí, tu papá insiste en que me vaya a vivir con él.
¿Sabes? Mi padre quería mucho a tu mamá. Le hizo la promesa de protegerte.
Tú no lo sabes, pero él te buscó durante mucho tiempo.
Pues, agradecele mucho.
Y también gracias a ti por preocuparte tanto por mí.
Pero la verdad es que ya lo pensé bien y sí prefiero quedarme en esta casa.
Bueno, respeto tu decisión, pero no creo que mi papá quite el dedo del renglón.
Y yo tampoco.
Voy a hacer todo lo que sea posible para que siempre estés a salvo.
Gracias.
¿Es para mí?
Claro.
Gracias.
¿Traes buena mano o estás bloqueando porque eres buena para empocar?
No necesitas mucha imaginación para visualizar a Jorge y a ti temblando de
porque apareció Alejandrita Santa Cruz.
A mí no me importa cuál es el futuro de esa muchachita, la verdad, pero el que
sí me interesa es el futuro de mi hija. ¿Y de paso el tuyo?
Por eso cuidamos tanto a nuestros hijos.
A veces nos pasamos años invirtiendo en ellos, ¿no?
Me encanta tu honestidad.
Y tu hija me cae bien.
Si te heredó tantito, debes ser una serpiente adorable.
Pero por muy bien que me caigan, te has puesto a pensar. Nuestra ciudad es
muy, muy peligrosa. ¿Qué evitaría que mañana o pasado tu hija y tú tuvieran un
lamentable accidente acompañado por un paquete básico de robo, violación,
secuestro? Ya había pensado en eso, Paula.
Pero fíjate que en mi juego, la carta que está volteada es esa, la que no ve.
Es la que va a exponer a ti y a Jorge Bustamante en caso de que nos pase algo
mí o a mi hija.
¿Quedó claro, no?
Me encantó verte.
Te ves muy bien.
Gracias, amiga.
¿Tú también?
Lo sé.
Me gusta tu oficina, Lina.
Hola, Ramiro, ¿cómo estás?
Hola, Ángela.
Bien.
¿Quieres café?
También bien, gracias.
No, no quiero café, gracias.
No, gracias a ustedes.
¿Por?
Porque gracias a ustedes Alejandro está bien.
Se ha portado en increíble.
¿No sabes en serio qué mal me siento de haber tenido al imbécil del secuestrador
en frente y no haberlo reconocido?
No es la culpa de nada de eso.
Eso nos ha pasado a nosotros.
La verdad es que aquí en la fundación se portaron todos increíble.
¿Sí? Qué bueno.
Ustedes también, la verdad.
Y te soy sincera, cuando estabas tú aquí me sentía mucho más segura que ahora.
Bueno.
Estrada.
Te necesito en la división inmediatamente.
¿Por qué?
¿De cuándo acá me pides explicaciones?
Desde que me corrieron.
Mira, te lo puedo pedir, por favor, aunque puede que el favor te lo esté
haciendo yo.
Te quiero en mi oficina inmediatamente.
¿Y si digo que no?
Tu padre puede ir a la cárcel.
¿A quién se trata?
Seguro es la vecina que se reportó desaparecida.
Pero yo sí me acuerdo que mi mamá estaba conmigo en el sótano al principio.
Vámonos, muchachos.
¿A dónde?
Quiero que me lleven a la casa donde encontraron a Alejandra por primera vez.
Linares, Linares, tú ya no eres policía.
El resto de los oficiales se dan cuenta de que estás ahí. Vamos a tener
problemas.
Esta vez tengo un mal presentimiento.
Vamos.
Carlos, te reconozco.
Ay, qué día.
Ramiro, ¿qué pasó?
Fer, necesito ir a la división.
¿Por qué?
¿Vas a volver a trabajar?
No, no lo creo.
El punto es que no me puedo quedar, pero sí quiero hablar contigo.
Te llamo al rato a ver si nos podemos ver, ¿no?
Bye.
A la derecha, a la derecha, dale arriba.
¿Por qué no me dijiste que te ibas a ir tan temprano?
Por supuesto que te dije.
¿Cuándo? Hasta te di un besito y todo, ¿no lo sentiste?
No, ¿en dónde?
¿Te adivinas? No sé, a ver.
¿Y tú qué hiciste todo el día?
Ay, tuve muchas visitas. Vino Marta y Javier del Valle.
Javier del Valle.
¿Y a qué vino?
Ay, a lo mismo. Que quiere que me vaya con él y con su papá a vivir a su casa.
De hecho, hasta me trajo esta, mira.
¿Estás celoso?
Fernando, estás celoso de Javier del Valle. Yo no estoy celoso.
Claro que sí estás celoso. Bueno, sí, estoy un poquito celoso. ¿Cómo te traes
rosas? ¿Tú qué le dijiste?
Pues le dije que... que muchas gracias por esas atenciones que le dijera su
papá, pero que yo me quiero quedar aquí contigo.
Parece muy bien. Celoso.
Bueno. Fer.
Fer, soy Tony.
Estoy llamando a Ramiro, pero no me contesta el teléfono.
¿Qué pasó, Tony? ¿Todo bien?
No te tengo muy buenas noticias. ¿Qué digamos?
Estamos en la cabaña del mundo.
Donde rescatamos a Alejandra Estrata Cruz.
¿Y encontraron a algún?
Todo parece indicar que tenemos los restos de Soledad Bustilla.
¿Encontraron algo?
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