Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Es difícil aceptar la realidad De saber
que no puedo tenerte ya junto a mí Porque yo no sé
vivir con este amor Que vive aprisionado en mi alma
y dentro de mi corazón Amor cautivo que no puedo
liberar
Si tú no estás aquí, si no te puedo ver, te necesito pues sin ti no sé qué voy a
hacer. Amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero cómo puedo amarte si no estás.
Mi amor por ti sigue vivo y grita desesperado.
Solo espero el beso amado.
Y no ser amor cautivo, amor cautivo dentro de mi corazón.
Te necesito bien, pero como he de vivir y tú no estás,
ya no hay razón.
Entonces eras tú.
Tus papás venían a mi casa y te traían a ti a jugar con nosotros.
Ni me volteabas a ver.
Yo... te veía.
Y te quería... pues, confesar.
Y... pues ese día te iba a dar algo muy importante.
Pero pues no me atreví.
Ya sé que pasó mucho tiempo, pero yo sigo
sintiendo lo mismo aquí.
Esto te lo escribía.
Un poema muy bonito, Alejandra.
Eso es para ti.
Esto es tuyo.
Me acuerdo que tenía uno igualito.
¿Cuándo lo conseguiste?
Oye.
Sí,
gracias. Oye.
Qué bonito cabello tienes.
¡Per! ¡Vámonos!
Nos vemos.
Y ese día tú me robaste el corazón.
Y eso es lo único que me ha mantenido viva todo este tiempo.
La ilusión de volverse a ver.
Supongo que sería inútil discutir que te quedes a descansar en lugar de ir al
hospital, ¿no?
Sí, tienes razón, sería inútil.
Yo quiero ver a mi padrino.
O no voy a estar tranquila.
De acuerdo.
Yo te voy a llevar.
Gracias por preocuparte por mí.
Ya estoy mejor.
Te aseguro que ese malestar de en la mañana fue algo pasajero. Qué bueno.
Lo que sí no te perdono es que no hayas comido con nosotros.
Con tu familia.
Sí, lo sé, mi amor, lo sé. Discúlpame.
Vine aquí a la casa precisamente para estar contigo. Bueno, con todos.
Pero lo de Félix me afectó mucho.
Es que no esperaba que Isaías me diera una noticia tan desagradable, mi amor.
No, mi amor.
Nadie lo esperaba.
Antes de que llegara Isaías con la noticia, me estaba poniendo de mal humor
eso que sacó Fernando sobre Nicolás Santa Cruz.
Sí.
No fue nada agradable remover aquello.
No entiendo.
No entiendo qué tiene que hacer Nando averiguando cosas del pasado.
Mi amor, ¿te alcanzo en un momento?
Sí.
¿Sabes cuánto te agradezco que hayas confiado en mí?
¿Sabes? Todos los días cuando vengo a trabajar aquí a la fundación, me doy
cuenta de que...
La vida de mucha gente depende de las decisiones que yo tomo.
Y es una gran responsabilidad.
Pero me encanta.
No me veo haciendo otra cosa. Es mi vocación.
Mi vocación es ayudar a la gente.
Pero nunca pensé que podía ayudar a alguien así.
En estas circunstancias.
¿Qué sientes por mí?
Fernando, necesito hablar algo importante contigo. ¿Me acompañas?
Vale.
Hola.
No,
si chulo de bonito que te ves, pero ya antes.
Ay, sí, hasta pareces un ejecutivo. Cállate, gato.
Caray. Habría que meterle un poquito al saco como lo siente.
A mí eso se me hace de lo más ridículo, grandma.
Eso de los uniformes es de películas viejas.
Oigan, a don Paco lo van a despedir.
Pues claro, si está tan viejito y se gato. Si hasta se va con las puertas.
Aquí no van a despedir a nadie. En todo caso, lo pondrán a hacer un trabajo de
acuerdo a su edad.
No tienen que ponerlo a hacer nada.
Paco va a seguir siendo el chofer de esta casa.
Eso no fue lo que dijo tu papá.
Ay, pero eso es porque hay cosas que mi papá no sabe.
Cuando le diga la clase de persona que eres, seguro te corren.
Cuando le cuente a mi papá lo que estaban haciendo ustedes dos la otra
aquí en la cocina, me van a ir al monte a... crear vaca.
Sabía que no se te iba a olvidar lo de la última noche.
No seas arrogante, Frank.
Jamás estaré contigo, ¿no?
Me voy a casar con Fernan.
Lo amo, aunque no lo creas.
Pues no eras un hombre que estabas gritando hace rato, ¿eh?
Qué fácil es inflar el ego de un hombre.
Para que al final haga lo que no quiera.
¿Salud?
Que te quede claro que esto puede pasar o no puede volver a pasar.
Depende de mí.
Y yo soy el arrogante, ¿no?
No es arrogancia.
Soy mujer y sé cómo utilizar mis encantos. Es muy diferente.
Lo único que me preocupa es la enferma esa.
Pero bueno, después de lo que le hice no creo que se le vuelva a acercar a
Fernando, ¿verdad?
¿Qué dijiste?
¿Qué le hiciste?
Fuiste tú la que la jaloneaste y no Marta, ¿verdad?
Ay, Efraín, por Dios. ¿Tú crees que la submental de la enfermera tiene el
carácter para hacer algo así?
La despedí injustificadamente.
Bueno, hay mil enfermeras en el país.
Y no es enfermera, es médico y muy calificada.
Bueno, pues es muy calificada de encontrar trabajo asimilado.
Bueno, cualquier cosa, si me necesitas, por favor, me hablas.
Muchas gracias.
A ti te despido. Chao.
Está tuyo.
Yo me acuerdo que tenía uno igualito.
Déjala que diga lo que quiera, morrita. Tú tranquila.
No, Bryant. El señor por eso me va a correr. Estoy segura. No importa.
Mira, cuando yo contigo una chamba por ahí, te jalo conmigo, Carmencita de mi
alma. Te enseño inglés y nos vamos de guía de turistas a las pirámides.
Ya los quiero ver subiendo y bajando las pirámides.
¿De seguras penas esta puede subirse al microbus?
Todo fue por la charita esa apretada.
Que desde que me vio me tiene en la mira, ¿eh? Y luego como la mojé.
No, si lo que le molestó no fue que la mojaras.
Sino que nos encontró besándonos en la cocina.
Pues si te corren es con sobrada razón.
Lo tienes muy bien merecido. Para mí que esa niñita fresa nunca le han dado un
beso de verdad.
Y lo que nos tiene es puretita envidia, ¿no veis?
Yo no me vinco ni con una tormenta, y mucho menos con esa señorita Mariví.
¿Qué haces, Panchita?
Hola.
¿Puedo hablar contigo un segundo?
¿Ya me vas a contestar lo que te pregunté?
Sí.
Antes que nada te quiero agradecer por contarme lo que sientes.
Que no hay nada más bonito que el amor entre dos personas.
Y sé que quieres saber qué siento por ti, pero este no es el momento para
esa conversación.
¿Por qué?
¿Está mal?
No, no es que esté mal.
Simplemente no es el lugar apropiado.
Yo soy el director de esta fundación y tú eres una paciente.
Pero te prometo que te voy a ayudar a salir de aquí.
Te voy a ayudar a encontrar a tu familia, a recuperar tu vida.
Y cuando estés fuera, cuando estemos en igualdad de condiciones, te
prometo que vamos a tener esta conversación.
Te juro.
que te voy a hablar de lo que siento por ti.
Por favor, vamos a hablar.
A ver, Cruz, si me vas a hablar de tu nieto, no lo soporto. No le digas nada a
tu papá. Hazlo por mí.
Por todos los años que tengo en esta casa.
Mira, la neta, yo he visto a Brian.
Yo sé que mi Brian no se ha portado bien contigo, que es un...
amañado y hasta jacarandoso.
Pero es una buena persona y la verdad no tiene a dónde ir. Ajá.
Y como no tiene a dónde ir, hay que adoptarlo, ¿no? No, no es eso.
Es que yo soy su única familia y me mortificaría mucho que anduviera ahí en
calles de vago como están las cosas.
Quiero que le des una oportunidad.
Una, una nada más, por favor.
¡Nos vamos!
¿Ya está listo tu nieto?
Sí. Dile que nos siga.
Se va a quedar en el hospital a esperar a Victoria.
Papi. Dime, mi amor.
Respecto a Brian, quiero decirte algo.
¿Qué? Dime.
Bueno, que si se va a quedar de chofer en esta casa, hay que comprarle un
uniforme. El de don Paco se le ve pésimo.
Yo me encargo, yo me encargo, mija. No distraigas a tu papá con eso.
Gracias. Con permiso.
Me voy. Nos vemos, mi amor.
Chao, papi.
Contrólate, mi vida, contrólate.
Yo no entiendo muchas cosas, pero... Yo solo sé que estoy feliz de haberte
encontrado.
Y que eso me llena de ilusión.
Ramiro, ¿qué pasó?
Fer, Grisalba regresó a la casa y mató a dos de mis hombres.
Mandé a Tony hasta la fundación para que los cuide. Seguro que Alejandra puede
estar en peligro.
Ramiro, vamos en 50.
Adelante, Tony. Soy Ramiro.
Voy ahí en cinco minutos.
La policía va a montar un operativo de seguridad aquí en la fundación. No se
asusten, no es nada grave. Es simplemente una medida preventiva.
Pues nada, sigan trabajando en lo que estaban y si tienen alguna pregunta, voy
estar en mi oficina.
¿Vale? Muchas gracias.
Gracias.
Eh, tranquila.
Yo sé que ya te tienes que ir, pero ¿te puedo pedir que me apoyes un rato más
para ayudarme con todo esto?
Solo explícame una cosa.
¿Van a venir más policías además de la seguridad que tenemos aquí? Cuando venga
Ramiro nos va a delegar sus compañeros de más confianza.
Ay, Fer, perdóname. Yo sé que me pediste que no te hiciera preguntas y no te las
he hecho.
Pero creo que es muy importante que me digas si el personal corre peligro por
tener a Alejandra aquí.
Ángela, no te preocupes. Yo me voy a encargar de que nadie corra peligro.
¿Ok?
Está bien.
Gracias.
Tenemos que hacer montarlo con discreción, porque si no nos vamos a
atención. Esto todo mundo aquí alrededor.
¡Ya, ya, muévase!
Señores, primero que nada quiero mucha discreción.
Este es un hospital con pacientes.
Vargas, tenemos tres accesos, dos en la parte de atrás y uno en la parte de
adelante, que ya lo viste. Quiero dos hombres atrás en la azotea, dos hombres
la azotea adelante y los demás desplegados en el jardín.
Muy escondidos todos.
Este es Edmundo Grijalva, la persona que estamos buscando.
Un tipo entrenado y extremadamente peligroso.
¿Puedo hacer la foto?
Lo quiero vivo.
Vuelve a tu gente, Vargas.
¡Chachos, a expulsiones! ¡Vámonos!
Samir. Fer.
Samir.
Tony.
Siento mucho la muerte de su sombra.
Mira.
Agárrate. Nos descuidamos.
Por eso armé esto. No quiero que me pase lo mismo con Alejandra.
Pero ya hice todo lo que me pediste.
Encelé las visitas por la tarde.
Ya solamente están los médicos de planta, algunos enfermeros y los
internos. ¿Tu seguridad? ¿Confías en ellos? Sí, en todos. Ya revisé cada
de esta casa yo mismo.
Todo está en orden.
Solamente por precaución.
Yo no creo que Grijalva sepa dónde tenemos a Alejandra, pero más vale que
estemos listos.
Este... Mucho movimiento, ¿no? ¿Pasó algo? ¿Por qué tanto policía, vega? No,
sé. Yo llevo aquí muchos años y esta zona es muy tranquila.
Anímese, llévese florecitas. A ver, astromelia. Para su novia, para su
¡Anímese!
Puede ser.
¿Jofrein?
Fue una discusión mal entendida acerca de un procedimiento de seguridad.
Se ofuscó y decidió renunciar.
¿Renunció? Renunció. Yo sé que va a recapacitar. Estaba un poco molesto.
Tengo que hablar con él.
¿Todo bien? Bueno, cualquier cosa echa un grito.
Ok, me voy. Me voy a ver con Jairo allá que pasó en el bosque.
Amigo, gracias, ¿no?
Nada que agradecerle.
¡Farga!
Las unidades afuera, ¡vámonos! ¡Vámonos!
Bonnie.
Vaya, por fin sales de tu recámara.
Oye, amor, ¿qué te parece si cierro la tienda y te vengo a preparar de cenar,
eh?
No tengo hambre.
¿Cómo que no tienes hambre, hija?
Ay, amor.
Te la pasas encerrada todo el día llorando en tu cuarto.
No quieres comer.
Así te vas a enfermar, eh.
Me correrán del trabajo, mamá.
Sí, ya sé.
Pero eso no es lo que te tiene así.
No, no digo que no te importe tu trabajo. Ya sé que los pacientes son
ti. Me consta lo mucho que significa la fundación.
Pero yo creo que lo que de verdad te rompió el corazón es que hayas sido
No sé de qué hablas.
No, sí sabes de qué estoy hablando, hija.
Tú estás cada vez más enamorada de ese muchacho.
¿No?
¿Sí? Hola, Gladys.
Efraín, qué sorpresa.
Buenas noches.
Buenas noches.
¿Sí? Estás solo allá, ¿verdad? Qué barbaridad. Ahorita vengo, voy a cerrar,
Estás en tu casa.
Vine a ver que estés bien, que no te haga falta nada.
Bueno, pues buenas noches.
Hasta mañana.
Bye.
¿Te puedo pedir algo?
Ya entendí que tú no puedes hablar conmigo de tus sentimientos y esas
pero... Pues como tú eres mi único amigo...
Quiero que sepas que siempre puedes confiar en mí.
Bueno.
¿Crees que me puedes llevar a ver las estrellas?
Que hace mucho no las veo.
No sé, Alex. Es complicado en este momento.
¿Ese día?
Es que antes tenía una ventanita donde podía ver si era de día y de noche, pero
pues aquí no sé.
¿Ese día?
No, es de noche.
¿Entonces?
Sí, por favor. Lo único que quiero es ver la luna y las estrellas y sentir el
aire en mi cara.
Te prometo que no me voy a escapar, ¿sí?
Bueno, está bien.
Cinco minutos.
Pero no vayas a decir a nadie, ¿ok? No.
¿Vamos?
Beatriz.
¿Cómo está Félix? Está estable.
Hola. Y yo estoy muy nerviosa. Por poco yo pierdo.
¿Dónde está él? ¿Lo puedo ver?
No, está en terapia intensiva. A mí tampoco me dejan verlo.
Bueno, voy a checar en cuánto tiempo lo bajan al cuarto.
Con permiso.
No debiste haber venido.
¿Y por qué no?
Supuse que estarías aquí y sabes que todo lo que te pase me importa y mucho.
Pero también me importa la salud de Félix.
Con permiso.
No seas hipócrita, Jorge.
Yo sé muy bien que a ti te conviene que él se muera.
Te ahorraría muchos problemas, ¿no?
Solo uno, Beatriz.
Tu complejo de culpa.
Pero para eso no tiene que morirse.
Bastaría con que tú aceptes que te gusto tanto como tú me gustas a mí.
No te me acerques tanto.
Ya te dije que lo nuestro se acabó.
Estás muy equivocada, Beatriz.
Lo que hay entre tú y yo no va a terminar tan fácil.
Efraín, nunca imaginé que reaccionaras así.
Me dolió mucho.
Tú me conoces. Sabes que nunca lastimaré a un paciente. Pues por eso estoy aquí.
Y de verdad espero que me perdones.
Yo sé que tú no jaloneaste a Alejandra.
¿Por qué no me defendiste?
Porque Vanessa me lo acaba de confesar.
Ella está muy arrepentida.
Me dijo que te iba a pedir una disculpa, pero yo creo que todo esto hay que
dejarlo a un lado porque es la novia de Fernando.
Es su prometida.
Efraín, que se va el diablo. Mira, no pienses en ella.
Piensa en la gente que te necesita en la fundación.
Piensa en los pacientes.
Y piensa en mí.
Que yo te necesito.
Si regreso a la fundación es porque extraño a mis pacientes y amo lo que
Tú te portaste muy mal conmigo.
Pero gracias por venir a pedirme una disculpa.
Ay, qué emoción.
¿Cuánto tiempo estoy encerrada?
Como diez años.
¿Quién está ahí?
¿Tony?
Perdón, no sabía que eras.
Escuché ruidos y voces y subí a ver qué estaba pasando. ¿Same?
Sí, sí.
¿Sabes del susto que me sacaste?
Perdón.
Voy a llevar a Alejandra a la terraza para que respire un poco. ¿Sí?
Adelante. Yo te voy a estar.
¿Todo bien? Sí.
¿Ustedes todo bien? Sí.
¿Estás bien?
Es tan hermosa.
Pensé que nunca la iba a volver a ver.
Fernando.
Dime.
Hay cosas en esta vida que me molestan muchísimo y es... Te lo dije.
Pero... Te lo dije.
Pues no me digas nada.
Evita tu ceremonia.
No puedo.
No puedo quedarme tranquila viendo cómo Fernando sale corriendo cada vez que se
habla de matrimonio. Mamá, fue a la fundación, tuvo un problema, yo qué sé.
Me da igual.
Sí, esa es una muy buena excusa para Fernando.
Sobre todo si se trata de hablar de una boda. Pero claro, como ya le diste lo
que él quería, yo creo que a ese paso no te vas a casar nunca, linda.
Mamá, yo sé mover muy bien mis dichas.
Gracias.
Fernando no me va a dejar.
Yo no lo voy a perder así como tú perdiste a Jorge Bustamante.
Yo no perdí a Jorge.
Aún no.
Todavía tengo una oportunidad.
Si tú lo dices.
Pero bueno, para que quede muy claro, Fernando va a ser mi esposo.
Así tenga que pasar encima de quien tenga que pasar.
¿Ok?
¿Y ya le pediste un deseo a la Luna?
Sí.
¿Le puedes saber qué es?
Le pedí lo mismo que cuando era niña.
Le pedí enamorarme de un hombre aunque él se enamore de mí.
Y que tengamos dos hijos.
Un niño y una niña.
Y también le pedí una ventana.
Que nunca más me vuelva a faltar una ventana para poder ver la luna.
Yo te prometo que te voy a ayudar a cubrir tus sueños.
Vas a recuperar tu vida y vas a ser muy feliz. Te lo juro.
También le pedí otra cosa.
¿Ah, sí? ¿Qué le pediste?
Pues que nunca me han besado.
Y... Que tú fueras el hombre que me diera mi primer beso.
¿Me lo darías?
Tengo la esperanza de volverte a ver.
Ya después de la telenovela que me contó Cruz, ya no le dije nada a mi papá lo
que hizo el tarado de Brian y... La chacha.
Pero te juro que no soporto la idea de que el tipo ese trabaje en mi casa.
Yo creo que es temporal.
O sea, tu mamá tenía que ir al hospital, alguien la tenía que llevar, el tipo
estaba ahí y listo.
Por cierto, te pasaste no yendo al hospital, Mariby.
Tenías que estar ahí.
Ay, no. Se deprime en cañón. No ayudas en nada. Solo estorbas. Hay doctores que
se dedican a eso. ¿Ok? Y además mañana tengo examen.
Diego entiende.
Ay, pues pobre Diego. Porque él siempre entiende.
Si tanto te preocupa el pobre Diego, ve, acompáñalo al hospital.
Y de pesada ponle tu hombro para llorar, digo.
Cuando se canse del de su mami.
Ahora podemos estudiar, please.
Ya bastante tengo con el patanes, ¿eh? Que ahora es chofer de mi casa.
Oye, Mariví.
¿Qué? Pues que ya estás hablando bastante de ese tipo, ¿eh?
A mí se me hace que... ¿Qué?
Que te gusta.
No sé cómo te guste el café, pero te lo traje con una de azúcar. ¿Está bien?
Está perfecto. Muchas gracias, de verdad.
Él se va a poner bien, Beatriz.
Mi padrino es un hombre muy fuerte.
Ojalá.
Porque si él se llegara a morir, yo... ¿No se va a morir?
No.
Tú sí sabes que yo lo quiero, que lo adoro, ¿verdad?
Sí. Y yo sé que es muy difícil creerme. Yo sé que para ustedes es casi imposible
que yo, habiendo sido tan joven y sin dinero, me casara con él.
Mira, Beatriz.
Yo no soy quien para juzgarte.
¿Y si mi padre no está feliz?
Yo estoy feliz.
Y sé que entre ustedes siempre ha habido respeto y fidelidad.
Yo he cometido muchos errores, Victoria.
Muchos.
Pero a partir de ahora yo, el tiempo que nos quede, no sé cuánto sea, me voy a
dedicar a demostrarle que conmigo no se equivocó.
Que yo lo amo y de verdad.
Lo amo.
No te preocupes, Beatriz.
Todo esto vas a poder decírselo personalmente más pronto de lo que tú
¿Ya? Estoy segura.
Es que nunca me han besado.
No sé, me... ¿Me está mal?
No, no, no es que esté mal.
Un beso es una cosa...
Entre dos personas que se aman es increíble.
Sí, pero eso es lo que yo siento aquí en mi corazón. No, Ale.
Yo entiendo que yo te gustaba cuando éramos niños.
Pero eso no es amor.
Sí lo es.
O si no, ¿por qué entonces siento esas cosas?
Tienes que tener paciencia.
Ale, poco a poco vas a recuperar tu vida. Y estoy seguro que algún día te va
llegar el amor de verdad.
¿Y cómo sabes?
Que estoy seguro que en algún lugar de este mundo,
Hay alguien que te va a amar como te lo mereces. Que te va a ayudar a cumplir
todos los deseos que le pediste a la luna.
Y ese es el hombre que te quiere quedar tu primer beso.
¿Y cómo sabes que tú no eres ese hombre?
¿Cómo me va a gustar ese naco, por favor?
¿Te volviste loca?
¿O qué?
¿Te estás haciendo la loca nada más?
Ay, bueno, ya, perdón.
O sea, ya, equis. Si no te gusta, no te gusta. No, me indigna. Me indigna. Que
siquiera lo pienses, babosa.
¿Cómo se te ocurre decir que eres mi mejor amiga?
Ay, Marivilla, no es para tanto.
No te enojes, perdóname.
No, perdón nada.
No, neta, no.
Y mejor vete a tu casa porque no te necesito para pasar mi examen de
¿eh? ¿Marivilla, es en serio? Sí.
Vete.
Y la próxima vez, piensa dos veces antes de hablar.
¿Cómo se te ocurre, babosa, gustarme a mí, Brian, como le dicen las chachas?
Yo creo que ya es un poco tarde. ¿Por qué no mejor nos vamos a dormir?
Sí, pero primero contéstame lo que te pregunté.
¿Por qué estás tan seguro que tú no puedes ser el hombre que me pueda hacer
feliz?
Ale, nada me haría sentir más dichoso en la vida que darte feliz
realizada.
Y voy a hacer todo lo que esté en mis manos para lograrlo.
Me encanta que me digas algo.
Me encanta escucharte hablar.
No sé, como que siento... cosquillitas aquí en la panza.
¿Cosquillitas? Sí, como algo... no sé, cosas.
¿Tú qué sientes?
Mi corazón está igual que el mío.
Pero como el de vivir si tú no estás, ya no hay razón.
Gracias por venir, mi hijita.
No tienes nada que agradecerme.
Voy a avisarle al doctor que es esta.
Yo lo cuido.
¿Qué sientes?
Como si me hubiera pasado un tráiler encima.
Dice el doctor que tuviste mucha suerte.
No, ¿qué van a saber los doctores?
Estoy perfectamente bien.
También me dijo que la tensión con la que vives es la culpable de todo lo que
pasa. Antes yo no puedo hacer nada.
¿No crees que ya es tiempo de que te olvides del banco?
Y que te ocupes de la familia.
Y de ti.
Mi hijita.
Si lo que quieres es interceder por tu marido.
Esa no es la forma.
Por lo único que quiero interceder, padrino, es por tu salud.
Y no malinterpretes mis palabras, ¿no?
Mira, yo no me voy a retirar de ese banco hasta que esté completamente
que quien me suceda sea un hombre de bien.
Voy a dejar un guardia aquí afuera por si necesitas algo, ¿ok?
Buenas noches.
No, Fernando.
No te vayas.
Me siento sola.
Es que no puedo quedar contigo.
Pero si quieres te acompaño mientras te duermes. ¿Cómo ves?
¿A los jardines?
¿Qué pasa, eh?
Apareció Grijalva.
¿Aquí? No, no, en la casa, en el ajusco. Lo mató a dos de mis hombres.
No puede ser.
Pero es obvio que este tipo está muy bien entrenado, muy inteligente y no nos
tiene miedo.
Estoy seguro que lo próximo que va a hacer es venir por Alejandro.
¿Los superiores saben que la tenemos aquí?
Todavía no.
Bueno, no les pienso decir.
Menos ahora. ¿Por qué no? ¿Por qué?
Porque si Grijalva tiene a alguien dentro de la policía, a Grijalva es
está Alejandro y le pone una bandeja de plata.
Y no lo pienso hacer.
Bueno.
Oye, ¿estás bien?
Me dijo Fernando que se pillara un renunciante.
Vengo a, pues, aclarar las cosas con él.
Nos vemos.
No me cuentas.
Hasta la madrugada estuve en la clínica con la señora Victoria.
Eso no es justo, es un abuso, ¿eh? Yo creo que si va a ser así diario esta
chamba, le voy a tener que decir al señor... Ay, Brian, ¿a poco serías capaz
renunciar? ¿A poco no?
¿Qué te pasa, Brian? No seas mento.
Bueno, y el señor Félix, ¿cómo sigue, eh?
Pues yo creo que ya sigue mejor.
Es cierto que la esposa del infartado está bien buena, ¿eh?
Y parece viuda de nadie. Bueno, tú no respetas, ¿verdad?
Tranquila, morrita, tú también estás rechula.
¿Y qué se tiene que hacer en esta casa para que le den a una de desayunar?
Perdón, señorita, ¿se le ofrece algo?
No. No, no, no. Están muy ocupadas atendiendo el patán este, ¿verdad?
Óigame, tantito respeto, sí.
Una cosa es que ayer no te haya acusado con mi papá de lo que tú y Carmen
estaban haciendo la otra noche.
Y otra muy diferente que se me olvidé.
Señorita, si quiere yo le preparo unos huevitos.
No.
Nada más de ver la cara de este se me fue el hambre.
Aunque estaba bien sabroso. Brian.
¿Por qué hay tantos policías allá afuera?
Ya te dije que es por precaución. ¿Precaución de qué?
¿Eh? Ya, basta.
¿Quién es esa mujer en realidad?
¿Por qué corre peligro?
Lo que te puedo decir es que hay un asesino que la policía no ha podido
Es el tipo que mató a Eugenia.
Por alguna razón quiere lastimar a Alejandro Tambo.
¿Pero por qué?
¿Por qué? Porque lo puede reconocer.
Le puede dar pistas para que lo atrapen.
Si no te dije fue... Por protegerte.
Fernando.
¿Qué hace aquí?
Está todo bien.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.