Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Corsican
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
-No puedo más, no avanzamos. -Claro que sí.
-Creo que retrocedemos. -Te tomo la palabra.
-Venga, retrocede. -Para saltar mejor, ¿no?
-No saltarás, Damien. -¡Verá si voy a saltar!
Ni tú te lo crees. ¡Damien!
-Damien, escúchame. -Ya están los bomberos.
-¿Por qué los llamas? -¡Se va a tirar!
¡Es la sexta vez, es chantaje emocional!
Ah, ¿finge?
-No he dicho eso, Flavie. -¿Que finjo?
-Adiós, doctor. -¡No!
-¡Va a saltar! -¡Levanta la vista!
Vale, lo entiendo, me he equivocado.
Pero creo que tengo la solución para ti.
-¿De verdad? -Dame la mano tranquilo y entremos.
Sujétame, Flavie.
Dame la mano.
Así.
¡Tengo la mano, tira, tira, Flavie!
Ya está.
-Gracias, capitán. Solucionado. -La sexta vez en tres meses.
-Es mucho. -No volverá a pasar.
Gracias, capitán.
-¿Por qué no me deja saltar? -No lo habrías hecho. Túmbate.
Túmbate.
Van seis veces, nunca pasas a la acción.
Nunca me cree.
-Claro que sí. -No.
Creo que eres hipocondriaco y claustrofóbico,
con fobia a los pájaros.
Sé que la pulsión autodestructiva
es una respuesta inconsciente a la pregunta
de cómo ser querido.
Vale, pero...
¿dónde está la solución en ese galimatías?
Para empezar, vamos a interrumpir las sesiones.
-¿Eh? -Sí.
-¿Me abandona? -En absoluto.
Espero verte de nuevo.
¿Sí? ¿Cuándo?
Cuando encuentres el amor.
Jung dijo algo muy lúcido.
"El amor es el encuentro de dos neurosis".
Esa mujer,
esa alma gemela, neurótica como tú, existe.
La vida da vueltas para bien.
¿Y si...
no la encuentro?
Hay que... Un momento.
Se ha terminado la sesión, lo siento.
Qué fácil. ¿Puedo decir una cosa?
-No le echaré de menos. -Así.
Este es el principio de la reconstrucción.
Eso, adiós, Flavie, me reconstruyo.
Adiós, Damien.
Ese es tu problema.
Fobia a los pájaros, claustrofobia, hipocondría.
Encuentra el amor, una mujer a la altura de tus expectativas.
El amor es el encuentro de dos neurosis.
Esa mujer existe en alguna parte.
La vida da vueltas.
En alguna parte, somewhere...
NO BUSQUES MÁS A TU ALMA GEMELA
Nos hemos librado.
Flavie, nos hemos librado.
¡Librado! Perdona, no es una reacción muy ortodoxa, pero...
Tú y yo nos entendemos, ¿no?
¡Menudo lastre! ¡Qué mal lo he pasado hoy!
No es un juicio de valor, es un enfermo.
Por cierto, lleva cuatro sesiones sin pagar.
-¿Sí? -Las cuatro últimas no ha pagado.
Bueno,
es el precio de la tranquilidad, nos da igual.
-Con la última son cinco, ¿no? -Exacto.
Mierda.
ALGO LE PASA A MI YERNO
UN AÑO DESPUÉS
-¡Machaco! -¡Joder!
-¡Mierda! -¡30-40, pelota de partido!
-Sabemos la puntuación, no chilles. -¡Concéntrate, juega!
Servicio.
¡Fuera!
-Segundo servicio. -Ya, gracias.
Esto no tiene remedio.
-¿No va a cerrar el pico? -En la red lo voy a desconcentrar.
¡Lo sabía! Juego, set y partido.
-Vaya paliza os hemos dado. -¡Me cago en la puta!
-¡Mierda! -¡Franck!
¿Todavía no superas la derrota?
Distánciate de las emociones.
Ven a la consulta y hablamos.
-Entre colegas. -¿Qué propones?
¿15 años de terapia a 180 la sesión? Prefiero comprar otra raqueta.
Mira quién habla.
¿Cuánto valen tus sesiones de hipnosis?
110 euros.
Muy caro para un método
de resultados más que aleatorios.
No empecéis otra vez.
La hipnosis es el futuro.
-Da resultados geniales y rápidos. -Ya.
El psicoanálisis es largo y lucrativo.
¿Diga? Sí, cielo.
Qué vocecita tienes. ¿Qué pasa?
No refunfuñéis, losers.
¡En dos semanas, fiesta en Thonon!
Trabajamos el développé, la punta delante.
La posición de la cabeza.
Soy un caballito que rasca el suelo,
rasca el suelo.
Punta adelante, Georgia.
Subimos.
Ya voy.
¿Vienes sola?
A tu madre la decepcionará no conocerlo.
Cuando te presento a alguien, siempre lo psicoanalizas.
Nathan era depresivo.
Mathieu, narcisista. Thomas, esquizofrénico.
Pequeñas tendencias, pero bueno...
Es una torpeza, sí, pero es deformación profesional.
No volverá a ocurrir, lo prometo.
-Ya veremos. -Está decidido, Alice.
Confía en mí, cielo.
-Tú haz lo que quieras. -Claro.
Es una pena.
Son 30 años de matrimonio y eres nuestra única hija.
Sería un bonito regalo.
-Bueno, de momento es no. -No.
Es un no, muy bien.
Bueno...
Es un no.
-¡No! Esa mirada no. -Si no he dicho nada.
No, es solo que...
Hace mucho que no nos presentas a nadie.
¿Espero a decírselo? No, se lo digo.
Este es el móvil del Dr. Béranger, deje su mensaje
después de la señal.
Papá, tú ganas.
Dile a mamá que iré a Thonon con el regalo.
Llegamos a la estación a las 14:00. Un beso.
Qué maravilla.
-Querida, tu café. -Gracias, cariño.
Ya verás, es...
Nada que ver con las cápsulas.
Me alegro de que Alice venga con su novio.
Y yo.
-¿Cómo se llama? -No se lo he preguntado.
Porque si me meto demasiado en su vida, se irrita.
Pues haces bien.
Sí. Estás progresando.
¿Aguantarás hasta el final de la semana?
Ningún problema, te lo garantizo.
-¿Seguro? -Confía en mí.
-Les encantarás a mis padres. -¿Sí? ¿Tú crees?
-Guapo. -Sí.
Divertido.
-Haces unos tatuajes preciosos. -Gracias.
Y con una voz preciosa.
-¿Una voz preciosa? -Sí.
-¿Bromeas? -Sí.
Pero lo dirá mi madre, ya verás, es profesora de canto.
Próxima estación, Thonon-Les-Bains.
Ya estamos.
El tren número TGV 7446
entra por la vía B.
Aléjense del borde del andén.
Vienen a buscarnos Cathy y Jean, los que cuidan la casa.
-Vale. -Solo estará Antoine con ellos.
-¿Quién? -Su hijo, me cae muy bien.
-Está enamorado de mí desde niño. -Si se pasa, le parto la cara.
-Es sordo. -¿Qué?
No dice mucho, es sordo.
-E hipersensible. -¿O sea?
-Tiene reacciones imprevisibles. -Tranquila, yo trabajo con presos.
Por cierto,
un alumno me enseñó la lengua de signos.
-¿Sí? -Sí, es...
-¿Qué significa? -Tú y yo unidos para siempre.
¿Te gusta la sodomía?
-Qué bonito. -Aquel preso me adoraba.
¡Antoine!
-Hola. -Es mi amigo Damien.
-Conoce la lengua de signos. -Un poquito.
¡Los signos!
¿Cómo os conocisteis?
Habla muy rápido.
Venga, seguidme, es por aquí.
¿Qué tal, Antoine?
-¡Qué guapa! -¡Gracias!
Los barcos de vapor.
Los cogía de pequeña con mis padres.
Me habéis mentido.
Es tu novia, no una amiga.
Exacto.
-¡Para! -¡Mira la carretera!
¡Para!
¡No, no!
Lo siento, no sé qué le ha pasado.
Para evitar otro ataque,
espérame en el bar Le Pirate, luego vengo.
Puede tirarte por la borda, no sería la primera vez.
-Los ansiolíticos. -¿Qué?
-Nada, nada. -Bueno, hasta ahora.
-Lo siento. -Vale, vale.
Yo más.
¡Ya llegan, cielo!
¡Aquí están!
¿Ha venido sola?
Pero ¿dónde está él?
-Doctor. -¿Sí?
Antoine ha tenido un ataque de celos
y ha agredido al amigo.
-¿Está herido? -No.
Pero le ha golpeado contra el cristal.
Caramba. Bueno.
-No es nada, voy a buscarlo yo. -Te acompaño.
¡No!
Voy solo, tranquila.
-Lleva una bómber roja. -¿Qué?
Una bómber roja.
-¿Qué tal? -Dr. Béranger, qué bien.
Hay un cliente con un ataque de angustia. Es lo tuyo, ¿no?
-No he venido a eso. -Ya, pero no está bien.
-Bien, ¿dónde está? -Ahí, recuperándose.
-¿El de la toalla? -Sí.
¿Oiga?
¿Tiene algún problemilla?
¡La Virgen!
¿Dr. Béranger?
¡La Virgen!
-¿Dr. Béranger? -Damien.
-¿Pero qué haces aquí? -¡Esto es increíble!
Estará orgulloso de mí.
Me he curado con un alma gemela, vamos a casarnos.
-¡Gracias a usted! -¿Es tuya?
Sí, es mía.
¿Seguro?
Sí, ¿qué pasa?
-¿Vas a casarte con mi hija? -¿Eh?
No, no, mi novia se llama Alice.
Mi hija también.
Sería divertido, ¿eh?
No, la verdad.
No se preocupe, mi novia
se apellida Buarqué, nada de Béranger.
¡Buarque!
-Es el apellido de la madre. -Joder.
-Los ansiolíticos. -Tranquilo, relájate.
Vamos a arreglar esto. Hervé, ¿me dejas el coche?
-¡Hervé, tu coche! -¡Toma!
-¡Cuidado! -Tú, ven.
Me gusta ese look.
Mola, no como en la consulta.
De vacaciones no recibo a pacientes.
-A la estación y te vas a casa. -¿A casa?
A donde vivas.
Lo más lejos posible de nuestra casa.
Hala.
-¿Sí? -Mi amor.
-¿Estás con papá en la barca? -Lo tengo al lado, en el coche.
Dame.
-¿Papá? -Sí, cielo.
¿No estáis en la barca?
Es que Hervé nos ha prestado el Méhari.
-¿Para qué? -Para ir a la barca.
-Está al lado. -A 50 metros, pero...
Así Damien no se desmaya.
-¿Cómo? -Ya está muy bien.
-Tranquila, ya llegamos. -¡Me prometiste tratarlo bien!
-Gracias. -Hala, cogemos la barca.
¿Dónde me agarro?
¡Vaya!
Pero ¿por qué deja ese idiota el pirata en medio?
¿Por qué me pongo nervioso?
Calma, calma.
Calma.
¡Habrías podido tener cuidado con el pirata!
No caerá más bajo.
¡Doctor!
¿Puede ocultarle a Alice que iba a su consulta?
¿Le has ocultado tus problemas?
Mal hecho, eres un caso grave.
Me estoy curando, lo juro, pero no diga nada, lo estropeará.
¿Por quién me tomas? Me obliga el secreto médico.
Te dejaré el día para que le digas la verdad
y, sobre todo, le des tiempo
de pensar antes de que te diga sí.
¿Entendido?
-Me mareo. -Es el movimiento del agua.
En cuanto aceleremos, estarás mejor.
-Agárrate bien. -El mar me marea.
Es un lago, ¿los lagos te marean? Lo añado al expediente.
Perfecto, tu amigo se marea mucho, cielo, dale la mano.
-Sí. -Hala, los cojines.
¡Hola!
¡Llegas con el sol!
Damien Leroy, encantado.
Paloma Buarque, encantada.
Gracias por invitarme, muy amable.
-Qué voz tan bonita. -Venga, que nos da una insolación.
Y el lago está lleno de moscas.
Ven, cielo.
-Es alucinante. -¿Ves lo de la voz?
La casa es una maravilla.
-Gracias, eres un encanto. -Te enseño mi cuarto.
¿Por qué?
¿Pasa algo?
Nada, muy buena idea.
-Ved todos los cuartos, de paso. -Venga, ven, déjala.
El garaje está muy bien.
¿Estás bien?
-Aquí te veo muy raro. -Qué va, estoy muy relajado, guay.
¿Qué te parecen?
¿Quiénes?
Pues mis padres.
-¿Te parecen majos? -Sí, tu madre es adorable.
-¿Y mi padre? -Pues tu padre, pues...
Sí, sí.
Tengo una urgencia con un paciente por teléfono.
-Ahora vuelvo. -Espera.
¿Qué te parece él?
-¿Quién? -¿Quién va a ser? Damien.
¡Ah!
-Ni bien ni mal. -Ah.
No tengo una opinión clara y evito tenerla.
Haces bien.
Me recuerda un poco a Sacha.
-¿Sacha? -El amigo de Alice.
Pero si Sacha es gay.
-¿Sí? -Hombre, claro.
Hala.
-Cielo. -¿Qué?
Será un fin de semana genial.
Sí.
Eso creo.
-¿Uno rápido? -¿Uno rápido?
-No da tiempo. -Estoy a tope.
Cómo me pones.
-¡Joder, tu padre! -¡Perdonad, el té está listo!
¿Sí?
Flavie,
¿me puedes mandar urgentemente el expediente DL35,
el de Damien Leroy?
¿Ha vuelto?
No lo tengo apuntado.
Lo sé, está aquí.
-En mi casa. -¿Qué?
-¡Llamo a los bomberos de Thonon! -No exageres, tranquila.
-¿Y papá? -Con un paciente, no había remedio.
-¿No podía esperar al lunes? -Un suicida.
-Tiene pacientes así. -No debe de ser fácil.
Para nosotras no.
-Deja, deja. -Gracias.
Bueno, Damien,
¿a qué te dedicas?
Soy profesor de teatro, organizo talleres en cárceles.
Sobre todo es improvisación.
¿Improvisación?
Qué original.
Ya lo tengo, gracias, Flavie.
Fobia social.
Miedo a la oscuridad,
miedo al fracaso, un pluriempleado.
¿Qué le ve?
¿Qué le ve? Dímelo, Flavie.
¿Qué le ve?
Dígaselo a su hija.
No puedo por el secreto médico.
Me cerrarían la consulta.
Tiene razón.
¿Qué es esto?
¿Fobia a los pájaros?
No lo recordaba.
Qué interesante, gracias.
¿Le cuentas lo del cabaret de Fleury-Mérogis?
-¿Un cabaret? -Bueno, un cabaret...
Moderno.
Propuse un espectáculo con canciones de George Michael,
que me encanta.
Ya. A mí también.
Es una buena idea.
-George Michael para mi coro. -Es una idea genial.
Es muy estimulante.
-La gente se vuelve loca. -Lo cantaremos.
¿Sabes cantar?
Sí.
Necesito una pausa
de esa emoción
para recoger el corazón del suelo.
Cuando ese amor se derrumba
sin estima,
hay que ser un hombre fuerte,
pero te enseño la puerta.
Porque necesito tener fe.
Necesito tener fe.
¡Cielo!
¿Estás ahí?
Alice domina un canto,
el canto de los pájaros.
-Por favor, papá. -De pequeña le encantaba.
-¿Tú también? -Mira la colección de reclamos.
Se los regalamos de pequeña.
Todos hechos a mano.
Emiten los sonidos de todas las especies.
Alice es imbatible.
Lo tengo, lo tengo.
La tórtola, Damien.
-Sí. -Este es divertido.
El mirlo.
¡El mirlo! De pico amarillo.
Este es algo más agudo.
Este me encanta.
-¡La gallineta común! -¡La gallineta, Damien!
-¿Y este? -Este no lo toques.
Es para la reproducción de las gaviotas,
las vuelve muy agresivas, no lo usamos nunca.
-¿Sabéis qué haremos? -No.
Un experimento.
Verás qué mágico.
Grábalo, cielo. Será tu primer gran recuerdo de la casa, venid.
-Seguidme. -Ven.
Te dejará estupefacto.
Qué misterio, cariño.
Estira el brazo, y la mano también, bien extendida.
-¿Grabas? -Sí.
Ya está.
Hala.
-Ahí está. -Ahí está, ahí está.
Magnífico.
Es un jilguero.
Es una especie en extinción en la región.
Es excepcional, excepcional.
-¿A que es una maravilla, Damien? -¡Maldito!
Pero ¿qué te pasa? ¿Qué haces?
Pero ¡para ya!
¡Será cerdo!
-¡Perdón! -¡Me ha vomitado encima!
¡Ya lo he visto, qué asco!
Ya está, solo estaba aturdido.
Cómo resiste.
¿Tú estás mejor?
-Abrázame. -Lo consuela.
Qué monos.
Pero si siempre le han gustado los protectores, los winners...
Casi mato al pájaro, he vomitado a tu madre...
-Cogería el tren y me volvería. -¿Vas a irte?
No.
-¿Quieres irte? -No, no quiero.
No sabíamos lo de esa fobia.
-Claro, cómo ibais a saberlo. -Claro.
-Claro. -Debes solucionar ese problema.
¿Y si me valora tu padre?
¿Qué? No quiero que conozca los problemas de mi novio.
-Ya, bromeaba. -¿Te imaginas qué horror?
-Y es caro. -Ya.
¿A qué se dedica?
Organiza talleres de teatro en cárceles.
Vale.
Nuestra hija
pasará los fines de semana con reincidentes.
No es una gran perspectiva.
Es verdad.
-No tranquiliza mucho. -Pues no.
¿Qué quieres que hagamos?
Stéphane...
Se llevaban bien los dos.
-¿Hablas solo, cariño? -Si es infeliz, vamos a consolarla.
A mí no me gusta más que a ti, pero qué le vamos a hacer.
Nos plegamos.
Me asustas, Olivier.
Para calmarme, pide opinión a Marius.
¿A ese charlatán?
No, no, no digas eso, por favor.
Tiene un don, es evidente,
y sus aceites esenciales me van genial.
Recuerda al monitor de esquí, Arsène,
tan "enamorado" de mi hermana.
Por los sueños premonitorios,
Marius vio que traería problemas.
-Eso es verdad. -Sí.
-Tienes que hacerlo. -Es la barca...
-¡Damien! Vamos a hacer un recado. -Bien.
-¿Adónde? -A casa de Marius.
A por el aceite de tu madre. ¡Venga!
-¿Marius? -Es un hombre extraordinario.
-Y es un sitio mágico. ¿Me contarás? -¿Qué?
Pero...
¿no vienes?
-Las curvas me dan dolor de cabeza. -¿Curvas?
Está en la montaña, es muy sinuoso.
Y creo que a él le gustará estar contigo.
A mí también.
Date prisa, odia esperar.
¡Voy!
Sube.
-¿En coche te mareas? -¡Ya vale, doctor!
No tengo todos los defectos del mundo.
La carretera serpentea un poco.
Agárrate.
¡Vamos!
Agárrate.
-¿Y el cinturón? -Este modelo no tiene.
¿Tiene frenos?
-Mira que vamos rápido. -Pero si voy a 40 por hora, hombre.
-¿Podemos parar? -¿Parar? ¿Para qué?
Pero ¿cuántas veces vomitas al día, Damien?
Tendrías que hacerte una fibroscopia.
-¿Sí? -¡No, aléjate, vomita más lejos!
Si se me mancha un asiento,
tengo que forrarlos todos en Estados Unidos, conque...
-Respira. -Eso me hace vomitar.
Pues no respires y tendré el coche limpio.
Sabías lo que iba a pasar con el pájaro, ¿verdad?
Cinco años de psicoanálisis no me han servido de nada.
Por favor, si hubieras tomado suficiente conciencia de tus fobias,
hoy podrías vivir en una pajarera.
Pero el problema no es ese.
Marius, al que vamos a ver,
es un poco médium, un buen psicólogo,
quizás él pueda ayudarte.
¿No criticabas la medicina alternativa?
Mi mujer confía en él, quiere que te vea.
¿Quieres ser de la familia, sí o no?
Sí, o no estaría aquí.
Pues esfuérzate, o vamos a la estación y a casa.
Bueno...
-Trae eso. -¡No, no! ¡Mis ansiolíticos!
¡Basta de intoxicarte!
Pero ¡si me los recetaste tú!
Pero no para todos los días.
Bueno, saca la cabeza por la ventanilla y mira las vacas.
-Les encantan los coches. -Ni una recta hay.
-Sí, es... -Sí.
Respira, te irá bien.
-Esto está alto. -A 1400 metros.
-¿Tanto? -Ya no siento nada.
-Este Marius es genial. -Ya se lo cobra.
-Puedo levantarlo hasta aquí. -Pues como antes, ¿no?
Espera aquí.
¿Hay alguien?
¿Marius?
Hombre, doctor.
Menudo pedo ayer...
Hicimos una bajada con antorchas por el glaciar de Plaine Morte
y mezclamos vino de Fendant con Génépi, no lo aconsejo.
El citrato de betaína va genial.
Veneno químico.
Sé cómo recuperarme.
Leche caliente de la ubre.
-¿Quiere? -La leche fresca me sienta mal.
-¿Alguna pupa? -No, vengo por Paloma.
Vengo a por los aceites esenciales,
y ella quiere probar con las piedras.
Ah.
-Ahora es lo más caro. -Ah.
-Son exorbitantes, porque no hay. -Ah.
Hay copias chinas de plástico en el mercado negro.
¿Cuánto cuesta...?
Vamos a ver...
Cuatro, serán dos, ocho, cuatro por tres doce...
-El ábaco es práctico. -Quince. Sí, nunca se me estropea.
Cuatro por tres doce y quince...
Son 880.
-Vaya. -Te lo puedo rebajar.
¿Sí?
¿860?
Qué majo.
Muy majo.
Necesito que me ayude...
Tutéame.
-¿Nos tuteamos? -A partir de 600 euros sí.
Bueno, pues 800.
Y aquí van
los 60.
El amigo se llama Damien, es el novio de mi hija.
Paloma quiere saber qué opinas de él.
Como la opinión que nos diste
del cabrón del monitor de esquí aquel.
-¿Arsène? -Eso.
Se tiraba a la mujer del director de la escuela de esquí.
-¿A la mujer? -Una monitora preciosa.
-Tiene gusto. -Sí.
Cabrón.
-Tranquilo, le hago un escáner. -Gracias.
¿Te pasa algo?
Tengo arritmia.
-Mierda. -Me cuido.
-Harina de avena y aceite de lino. -Muy bien.
Un corazón de chaval.
¡Acércate, Fabien!
-Damien. -Damien.
Luego vengo a por esto.
Hola.
Tranquilo.
Sí.
Pon las manos aquí.
¿Así?
-Vale. -Hala.
Tienes mucha angustia.
A veces, sí.
-Una mujer te marea. -¿Alice?
¿Alice?
Alice es mi novia, la hija del médico.
ESCUELA DE DANZA CONTEMPORÁNEA
Uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis y...
Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis.
Un... Alto, alto.
-¿Sí? -¿Stéphane?
-Dr. Béranger. Me alegro de oírte. -Yo también.
Te echamos mucho de menos.
Oye, celebramos los 30 años de casados
y queremos invitarte.
Encantado, pero...
¿Qué piensa Alice?
Solo cosas buenas, buenas.
¿No está enfadada?
¿Por qué iba a estarlo?
La cosa no acabó bien la última vez.
Ah.
-Y fue culpa mía. -Ha llovido desde entonces.
Y te presentará al nuevo novio.
-¿Tiene otro novio? -Nada que ver contigo.
Es una elección curiosa.
No he dicho nada. ¿Me has oído?
Sí, oigo bien.
Mira, dile que he cambiado, que mi vida ha cambiado.
¿Que ha cambiado qué?
No oigo, tengo balidos alrededor.
Me rodean unas cabras que están balando.
¿Oye? ¿Oye?
¡Contamos contigo si me oyes!
¡Contamos contigo!
Ahora, Fabien...
Damien.
Abre las manos.
Vaya.
Vaya.
¿Qué?
Ella no es para ti.
-¿Eh? -Tú eres amable.
Tímido.
Ella es un bicho, es inaguantable.
Una bruja.
Pero ¿cómo hablas de Alice así?
¡No hables así, no me hace gracia!
Buena reacción.
-Suelta. -Usa la cólera.
-Suelta. -Úsala para dejarla.
¡Suelta!
¿Marius?
¿Marius?
¡Doctor!
¡Doctor!
¿Marius?
¡Mierda! Mar...
¡No vas a morir por mi culpa!
¡No te mueras!
¡Doctor!
¡No! Joder.
No me lo puedo creer.
Voy a vomitar.
¡Joder! Qué mierda.
Improvisa, Damien.
Electrochoque. ¡Venga!
Pero ¿qué hago?
¡Joder!
¡Marius! ¡No te has muerto!
¡No te has muerto! ¡Arriba, Marius!
¡Sí!
-¡Me has salvado la vida! -Sí.
¡Me has salvado! ¡Eres mi héroe!
-¡Mi héroe, Fabien! -Damien.
-Gracias, Fabien. -No es nada.
-La leche me da alergia. -He tenido una visión.
Estarás 20 años con Alice.
Luego no veo, está lejos y ayer mezclé Fendant con Génépi.
Por favor, acepta este regalo.
Queso tomme.
-Júrame una cosa. -Sí.
-Te comerás la corteza. -Vale.
¿Qué?
¡Será genial para Alice!
-Me has salvado, Fabien. -Me llamo Damien.
-¿Tienes título de socorrista? -No, he improvisado.
Es lo tuyo, claro.
-¿Qué te ha dicho? -Gracias.
-Ya supongo. De nosotros. -20 años de felicidad.
¿Nada más?
Bueno, cogió una cogorza y no veía muy bien.
Mi amor, eres mi héroe.
Con guindilla mucho mejor.
Es genial lo que ha dicho Marius de Damien.
Su talento me tranquiliza.
Cariño, no lo tomes al pie de la letra.
Estaba pedo y ha dicho lo que sea por sacar dinero.
Es carismático.
-Todo funciona con él. -¿Carismático?
Es guapísimo.
-Cariño. -¿Qué?
Si preguntan cómo nos conocimos, no digas la verdad.
-¿En MyLover? -Eso.
-Ahí se conocen todos los solteros. -Esa generación no lo comprende.
-¿Y qué digo? -Improvisa, es lo tuyo.
-Sí. -¿Cómo estoy?
Estás estupenda.
Vamos.
No es una cena gastronómica,
pero es el plato preferido de Alice,
y me lo suplica cuando viene.
-Gracias. -¡Moqueca de peixe! Gracias.
Y he abierto para la ocasión un Saint-Émilion de 2005,
un buen año.
-Gracias, papá. -Haz los honores, Damien.
-A ver qué tal. -No sé mucho de vinos.
Con estos vinos no hace falta.
-Sabe a corcho. -¿Eh?
-Pica. -¿Cómo que pica?
-¿Sí? -Bueno, cielo...
¿Qué es...?
Es broma, no lo digo en serio.
Como no sé nada de vinos, me ha parecido gracioso.
-Era broma, papá. -Pues me lo he tragado.
Pero qué bueno.
Me encantaría hacer bromas así.
Tú eres muy bromista.
Tiene razón, sabe a corcho.
-Hay que tirarlo. -¿Qué?
¿Tengo olfato?
Me ha parecido imbebible.
-¿Sí? -No.
Es broma.
Es una maravilla.
-He bebido muy pocos así. -Ya me extrañaba.
Está riquísimo.
-Vais a disfrutar. -Me extrañaba.
-Venga, que aproveche. -Que aproveche.
Sabor a corcho, dice.
-¿Quieres? -Sí, sí.
Moqueca de peixe.
Bueno,
vamos a probar.
-No has escatimado. -No.
Con las guindillas, pero está bueno.
-Estamos en Río, te notas... -Gracias, cariño.
Adoramos las guindillas, ya no las notamos.
-¿Tienes palpitaciones? -Papá.
A mí me encantan.
-Un tanto para entrar en la familia. -Por cierto.
¿Cómo os conocisteis los dos?
Es verdad.
¿Lo cuentas tú?
-Sí. -Tú lo cuentas mejor.
Sí.
Aquella mañana
salí de casa para...
Para...
cazar un perro.
-¿Cómo? -Comprar, adoptar.
Adoptar un perro de caza.
-En la protectora de animales. -¿En la protectora?
Esos pobres, abandonados en la jaula...
Cuando lloran me parten el alma.
No aguanto que les hagan daño a los animales.
No.
-¿Estás bien? -Sí.
Y pensé:
"Damien,
si puedes
darle amor a un perro,
se lo puedes dar a una mujer".
Come pan.
-Come pan. -Está fuerte.
O sea, está bueno
pero fuerte.
Entonces,
¿os conocisteis en la protectora?
No.
-De hecho, no fui. -¿No?
-Fui a por zapatillas. -¿Para el perro?
No, es que necesitaba unas nuevas.
Para pasear al perro.
No, fue allí donde conocí a Alice.
-¿Con el perro? -¡No!
Estaba sola y le dije:
"¿Puedes adoptarme, como en la protectora de animales?".
Le dije que sí y fin de la historia.
El perro,
en la mitología, simboliza la fidelidad.
En nuestra familia, ese es un valor fundamental.
¿Verdad, cariño?
Sin comentarios.
¿Mamá?
¿Cómo que sin comentarios?
¡Lo he conseguido!
Es una broma, ha sido increíble.
Estoy orgullosísima.
¿A que hace gracia?
Mucha.
Qué divertido.
-¿Vienes a dormir? -En cinco minutos estoy, cariño.
Verás qué bien duermes con estos somníferos.
Hala.
"Si puedes darle amor a un perro, también a una mujer".
Seré gilipollas.
No ha sido una gran improvisación, pero ya está.
No sé.
Relájate, te preparo una sorpresa.
¿Una sorpresa?
Calienta el edredón.
No entiendo.
Calienta el edredón, ahora vengo.
¿Calienta el edredón?
Calienta el edredón.
Calienta el edredón.
Te lo voy a calentar bien el edredón.
Ya lo vas a ver, seguro.
¿No está Alice?
-Está en el baño. -Ven conmigo un momento.
Es que iba a acostarme...
-Ven. -Sí, sí.
Toma estos ansiolíticos por los que he tirado antes.
Quiero que te sientas a gusto en la familia.
Vale, pero no tengo ninguna crisis.
Toma una pastilla, te veo tenso.
Qué va, estoy relajadísimo.
-¿Seguro? -Sí, sí.
De la historia del perro no me he tragado nada. ¿Qué ocultas?
¿Cómo conociste a Alice?
-Dame una pastilla. -Toma dos.
-Pasarás la noche tranquilo. -Buena idea.
-¿Agua? -Sí. Muy amable.
Pero, hombre, tápate.
El frío se coge por las extremidades.
Y pon orden en la cabeza, que tendrás pesadillas.
¿Alice?
-¿Alice? -¿Sí?
¿Qué haces?
¿Duermes?
¿Así te impresiona?
-¡Te comes la corteza! -No.
-¿Fendant o Génépi? -¡Que corte la corteza!
-No sé. -¿Fenpi o Génédant?
No...
¡Te la comes!
¡He hecho todo lo que me ha dicho!
¿Fendant o Génépi?
¡Génépi!
-Génépi. -¿Qué?
¿Génépi?
Era una pesadilla.
-Son las guindillas. -¿Mi gatito no tolera las guindillas?
Tengo un remedio.
Muy bien, doctora. ¡Doctora no!
¿Prefieres una enfermera?
-¿Enfermera? -Sí.
-Vale. -¿Liberal y eso?
-Puedo. -¿Por cuenta propia?
-¿La pupa? Enséñame eso. -Espera. No, no.
-¡Hala! -¡Ay!
Un par de cosas importantes.
Cathy, te daré un plano para que sea más fácil.
-Quiero dos macetas en cada poste. -Bien.
Esta la quitas, no está muy bien.
¿Quién se encarga de los farolillos?
Las chicas.
Los quiero todos iguales.
Porque mira este,
no sé si ponerlo.
¿Vale?
Así mejor.
-¿Qué haces? -¿Eh?
Si tocas todos los botones, la rompes.
He dormido mal, necesito algo fuerte.
¿Y te vengas en la máquina?
Es delicada.
No fastidies.
No fastidies.
-¡Está jodida! -¿Qué pasa?
¡Que la ha roto! ¡A la mierda el café!
¿Por qué la usas sin preguntarme?
¿Por qué te pones así?
Eso, ¿por qué?
No me pongo de ninguna manera,
es que la compré para tener un buen café por la mañana,
pero se ha jodido, se acabó el café.
-¿Está en garantía? -¿Qué sé yo? ¡La compré en Italia!
¡En Nápoles!
¿Te das cuenta?
-Falta agua en el depósito. -¿Qué?
-Hay que poner. -¿No queda agua?
Creo que no.
Pero espera, a ver...
Exacto, no queda agua, efectivamente.
Lo primero para tomar un café es poner agua, Damien.
Es la base.
Vamos a ver ahora si va.
Ya está.
Funciona.
¿Quién quiere un café?
-No. -No, gracias.
No, gracias.
¿Solo tomo yo?
Vale, pues me tomo un ristretto la mar de tranquilo.
-Hala. -¿Seguro?
-Ya estás bastante nervioso. -Un ristretto no es nada.
Vaya.
Por fin una buena noticia, un invitado sorpresa.
¿Quién?
Stéphane.
-Stéphane... -Stéphane.
Hacía años que no sabía nada de él
y me mandó un mensaje encantador,
le invité a la fiesta.
Si no te importa, cielo.
Para nada.
-Bueno. -Es vuestro aniversario, no el mío.
Sí.
¿Y quién es?
Un bailarín que estuvo en la compañía de Sadeck conmigo.
Mira que bailaba bien.
Los dos hacíais una pareja magnífica en el escenario.
-Sí, sí. -Y en la vida también, quiero decir...
¡Papá!
Era guapo pero arrogante y odioso.
Y se tiró a Sandra, mi mejor amiga.
Ah, pues...
Cuando pienso que casi nos casamos...
Pues anulamos.
Es complicado retirarle ahora la invitación.
-Tranquila, paso de él y ya está. -Eso.
-¡Hola a todos! -¡Mamá!
¡Yayita!
-¡Mi pequeña! -¿Quieres un té?
No bebo té, Paloma. Un café cargado.
Yayita.
Te presento a mi novio.
-Hola. Damien, encantado. -Es mi nieta.
La niña de mis ojos.
Como me entere de que le mientes
o le haces daño, te denuncio en las redes.
Necesito tomar un poco el aire.
Toma tu café. Damien es frágil.
¿Qué es eso?
Dame la otra mano.
¡Michel!
-Pero ¿qué hacéis aquí? -¡Hola!
¡Sorpresa!
-¿Quiénes son? -Los amigos de mis padres.
Parecen majos.
La fiesta es mañana.
-No hay nada hoy. -¿Y qué?
-¡Despedida de soltero! -¡No, no! ¿Lo decís en serio?
-¡No, no, no! -¡Sí!
-¡Parad! -¿Adónde lo lleváis?
Y tú también.
Ojo con el agua.
Un paso largo, largo.
Levanta el pie.
Levántalo.
Más.
-¡Venga! -¡Qué pesados!
Estáis locas.
No has levantado el pie.
-¿Te has hecho daño? -¡Pues claro, capullos!
¿Tú quién eres?
Damien, el novio de Alice.
¡Ah! Enhorabuena. Ven.
-Vamos a festejarlo. -Vamos.
-¿Me siento? -Sí.
Me voy a romper una vértebra.
Gracias, chicos.
-Vamos. -¿Adónde?
-Sorpresa. -Relájate.
Danos las llaves del coche de tu madre y ven.
¡Adoro las sorpresas! Os acompaño.
-Sigue. -Espera.
¿Dónde estamos? Huele a pies.
A la derecha, a la derecha.
Y te sientas despacito.
Tienes la silla detrás, muy bien.
No toques nada, sobre todo.
A ver, tres, dos, uno...
¡Sorpresa!
¡Ey!
Cumpleaños feliz,
señor Béranger.
Cumpleaños...
-¿Quién es esta persona? -¡Lilou! ¿No la reconoces?
-La camarera del Eden. -La estríper.
La de tu despedida de soltero.
Verás lo que hará para mañana.
-Estáis enfermos. -¿Es una ex?
Tú a callar.
-¡Bravo! -¡Bravo!
¡Bravo!
-¡Bravo! -¡Bravo!
-¡Por Paloma! -¡Feliz aniversario!
¡Sois un encanto!
¡Feliz aniversario!
-Está fría. -Estoy helada.
-¿A cuánto está el agua? -A 18 grados.
Con cada cubo sube un grado.
A los 37,2 acaba el baño purificador.
Luego el masaje con piedras calientes,
que os estimulará.
Me gusta la estimulación.
-¿Te has hecho daño en la cara? -No, no, es que...
Me quemé el otro día en el glaciar.
Me quemé,
tuve un flechazo, un te quiero.
No sé cómo,
necesito recordar
si es un sueño.
Eres preciosa.
Ya no duermo de noche.
Viajo
en barcos que naufragan.
Te veo desnuda
al raso.
-Qué vergüenza. -Si es un sueño, ven mañana.
-Pero... -Pero estoy casada, Marius.
Oye, no te ofendas, por favor, pero...
La cosa es que...
esta fiesta es un poco estirada.
No he podido evitar a la flor y nata de Thonon,
viene hasta el obispo de Chambéry.
Y no sé si un estriptís es apropiado.
No es uno tradicional, Olive.
Mi marido preparó una coreografía especial.
Genial.
Te lo enseño y si no te gusta, nada.
¿Vale?
Guarda eso.
Lo que pasa en Le Pirate se queda en Le Pirate.
Perdón.
Si lo ve un paciente, adiós a su carrera.
Bueno, ya no trata a nadie, solo hace negocio.
Vale.
-Ahora lo entiendo. -¿Qué entiendes?
Fui paciente suyo cinco años y nada, y me costó un riñón.
-¿Paciente? -Sí.
-¿Dices que fuiste paciente suyo? -Sí.
Interesante.
No, pero que no salga de aquí.
-Sí. -No, no, lo que pasa en Le Pirate...
Tranquilo.
-No te preocupes, hombre. -Gracias.
Atención.
Tres, cuatro, adelante, Lilou.
¿Se ha hecho daño?
Es un desgarro muscular, te dije que calentaras.
Qué pena.
La coreografía parecía genial.
-Habría sido un éxito. -Claro.
La dejamos para los 85 de mi madre.
Pero lo guardo, tengo tu teléfono.
¡Mierda!
Adiós a la gira de Benelux.
Nos vamos.
¡El pie, gilipollas!
-¿Sabes qué te dice el gilipollas? -Hablemos sin violencia, amigos.
Llegaremos a la serenidad.
-Vale, tú, cierra la puerta. -¡Desgraciado! ¡Fracasado!
-No me jodas. -¡Anticuado!
-¡Te quiero, pero no me jodas! -¡Largo!
¡Adiós!
¿Dónde está Damien?
¿El futuro yerno o el antiguo paciente?
-¿Cómo lo sabéis? -Lo ha contado todo.
Cinco años con resultados más que aleatorios.
Por favor, no conoces el problema.
Le he propuesto una sesión de hipnosis
para la fobia a los pájaros, y ha aceptado.
-¿Una sesión de hipnosis? -Sí.
-¿Ha aceptado? -Sí.
Vale.
Oye, a la vez que lo liberas de la fobia,
¿por qué no le quitas a Alice de la cabeza?
¿Sabes lo que me pides?
Un favor a un amigo de 30 años que me debe muchos.
Acuérdate después de tu primer divorcio.
-Serás cabrón. -Oye.
-No piensas eso. -No te lo pido por mí.
Es por Alice, y será un gran favor.
Ojo.
-Damien. -¿Qué?
Buena idea, la hipnosis. Te la regalo.
-¿Sí? -Sí, si quieres.
-Pues sí. -Pues andando.
-Estupendo. -Qué suerte tienes.
Siéntate, relájate.
-Gracias, ha sido genial. -Oye.
A Marius lo tienes loco.
¡Largo!
El whisky, yayita.
Otro, cielo.
Gracias por lo de los pájaros, es muy incapacitante.
Haremos mucho más.
¿O sea?
¿Quieres a Alice?
La adoro, sí.
¿Quieres que el Dr. Béranger acepte la relación?
Es mi sueño.
Tengo la solución.
Lo manipularemos.
Le atacaremos el punto más débil, el ego.
Vale, ¿y cómo lo hago?
Con una broma.
Le dices que ya no quieres casarte.
No pillo la broma.
Espera el final.
Que es por su culpa, que no quieres un suegro así.
¿Le hará reír?
-No, se ofenderá. -Ya.
Y como le gusta contradecir, te convencerá de lo contrario.
Vale.
¿Y la fobia a los pájaros?
Sí.
-¿De dónde viene esa fobia? -Mi hermana tenía un canario.
Para fastidiarla, lo escondí en mi almohada.
-Vale, relájate. -Sí.
Haz lo que te diga.
Entras dentro de ti.
Sientes un calor.
Un sol.
Estás dentro.
Notas el sol.
El calor.
Haz lo que te diga.
Repite.
Adoro los pájaros.
Adoro los pájaros.
Muy bien.
-Ahora en inglés. -En inglés.
Al llegar la tarta, habrá música de Händel, bastante alta.
Y...
¿Damien?
¿Damien?
Un momento.
Damien. Oye, Damien.
¿La hipnosis no ha ido bien?
No sé si quiero seguir con Alice.
¿Qué?
Qué desastre.
La vas a hundir. ¿Estás seguro?
Hay un obstáculo entre nosotros.
¿Y cuál es?
Pues...
Perdona. Es urgente.
¿Sí?
¿Drones de Saboya?
¿El Sr. Martin? Sí, ya voy.
Pero es que no he terminado,
el problema eres tú.
¡Joder, me ha faltado el final!
¡Mierda!
Adoro los pájaros, adoro los pájaros.
El mirlo, la tórtola.
¡La gallineta!
¡Venga, venga!
Ahora vuelvo.
Mi madre nos espera para los ensayos.
-Tengo una sorpresa para ti. -¿Sí?
¿Una sorpresa? -¿Vienes?
-Sí. -Es genial.
Ahora vuelvo.
-¿Es una garza? -Espera, espera.
-Sr. Martin, ¿dónde está? -En el matorral del fondo.
¿En el matorral?
Es increíble, está en el matorral, oculto.
¡Camuflaje!
-¿Puedo mirar? -Espera, espera.
Aún no.
Bueno, adelante.
Esta es la guinda de la fiesta.
Ya.
Esto es para Paloma.
Perlas negras de Tahití, las más bonitas del mundo.
Viva el psicoanálisis.
Envidioso.
¡No!
¡Tenemos un problema, la gaviota se ha llevado el collar!
¡Neutralícela, Martin!
¡Las perlas de Paloma!
¡Devuélvemelo!
¡Será miserable! ¡Canalla!
¡Las ha soltado!
En el lago.
¿Qué pasa?
¿Las gaviotas?
¡No!
¡Mirad! ¡Mierda!
¡A casa!
Pero ¿qué es esto?
¡El reclamo para reproducirse!
-¡Nos atacan! -¡Cariño!
¡Las gafas no, no!
¡Esto es Pearl Harbour! ¡A cubierto!
-¡Ven, mamá! -¡Vamos, yayita!
¡Cuidado, cariño, que atacan!
¿Lloras?
Sí.
-No vomito, estoy curado. -¡No puede ser!
¡Estoy curado!
¡Me gustan los pájaros!
Sí, ven, cariño, entra, entra.
No...
¿Estás aquí?
Vale.
¿Hay heridos?
No, pero qué miedo he pasado.
Ha sido una incursión relámpago, ya se han ido.
Podéis volver a casa, lo sentimos.
-Adiós. -Hasta mañana.
-Muchas gracias. -Gracias, adiós, gracias.
-¿Papá? -¿Sí?
Damien ha usado el reclamo de las gaviotas.
¿Este idiota ha provocado la carnicería?
Porque se ha curado.
-¿De qué? -De lo de los pájaros, con Franck.
-La hipnosis es increíble. -¡Si ha traumatizado a todos!
¿Increíble?
¿Te ha dicho que en la hipnosis
ha visto que no quiere casarse contigo?
-¿Qué? -¿No?
Yo no he dicho eso, era una broma.
¿Qué?
¿Una broma? ¡Serás falso!
-¿Damien? -¡Franck me ha dicho que lo diga!
Pero ¿qué dice?
Serás traidor.
¿Te divierte? ¿Hacer bromas con mi novio?
¿Reírte de mis sentimientos?
¡Sabía que sería así, no quería venir, mierda!
-¡Cielo! -¡Alice!
¿Estás orgulloso, Olivier?
Éxito total.
-No lo puedes evitar. -Soy una víctima como tú.
Este infame complot es cosa de Franck y Michel.
Tomaría otro whisky.
¡Bravo!
-Alice, lo siento. -Déjame.
¿Has dicho de verdad eso?
No, Franck me ha dicho que haga una broma a tu padre.
Y tú entras en el disparate.
Siempre ponen a prueba a mis novios.
¡Son unos psicólogos retorcidos!
Como no has ido a ninguno, has caído en la trampa.
-Pues... -¡Alice!
¡Ha venido Stéphane!
¡Mierda! ¡Joder!
¿Qué tal, Stéphane?
¡Cuánto tiempo, doctor!
No has cambiado.
Tú tampoco, o sea...
Qué desgracia.
-Pero ¿qué te pasó? -Veo la pena en tus ojos.
Me incomoda mucho dar pena.
Claro, claro.
-Y eso te honra, ¿sabes? -Y tranquilo.
Igual vuelvo a andar.
Tengo una posibilidad entre mil.
¿Sí? Pues eso es otra cosa...
Y estás estupendo, como siempre.
Ven. Paloma y Alice tienen ganas de verte.
-Una cosa. -¿Sí?
-No digas lo de la silla, es secreto. -Claro.
Pero es un poco difícil...
¿No?
Vaya cara.
¡Es broma!
¡Qué gracia! He olvidado lo divertido que eres.
¡Siempre esa chispa!
Salud, yayita.
-Stéphane. -¡Hola!
Hola.
¡Dios mío!
¡El bailarín en silla de ruedas, qué horror!
Mamá, no quiere que lo compadezcamos.
Gracias.
Stéphane.
-Qué triste. -No quiere que lo compadezcamos.
-Gracias. -No lo sabía.
Lo siento.
¿Lo del pelo?
Me lo he cortado.
Tanto champú era una pesadilla.
Ven.
¡No!
¿Qué haces? Ya estoy bastante mal.
-¿Te he hecho daño? -Sí.
-Lo siento. -Me has herido.
Pero eso fue hace tres años.
Tranquila, ya no siento nada.
-Huele a mierda. -¿A mierda?
Sí.
Es excremento de gaviota, por culpa de nuestro Damien.
-Es mi novio. -Ah.
El elegido. El afortunado.
-Hola. -Hola.
¿Qué pasó?
No quiero agobiaros con mis rollos,
va a ser un bajón y no quiero.
Es que queremos saber.
Estamos para escuchar.
En ese momento, estoy en la cima.
Me cogen para los Juegos Olímpicos, de coreógrafo.
¡Eso es increíble!
Era una locura.
Me llevan en un avión privado a firmar el contrato a Zúrich.
¿En Zúrich no está la FIFA?
Las dos cosas.
¿Nos dejas oír el final?
-Gracias. -Gracias.
Voy en limusina a la pista.
El avión estaba al lado, un Challenger 850.
Una maravilla con el interior de cuero, os habría encantado.
¿Has subido a alguno?
-No, yo voy en tren. -Ah.
Salgo de la limusina y...
Recibo una llamada.
Mi padre ha tenido un ictus.
-¿Jean-Philippe? -Qué horror.
Sí, pero lo cogieron a tiempo.
Eso es básico.
Por no hablar de mi madre,
con depresión crónica, pero bueno...
¿Geneviève? ¿Depresiva?
No me parece ese perfil, me dejas pasmado.
Tranquilos, poco a poco remontan.
Entonces tengo un dilema.
Por un lado el dinero, la gloria, el éxito.
Y por el otro la familia.
Qué abandono a su triste suerte. Perdón.
Perdón.
-Exagera un poco, ¿no? -¡Damien!
Voy a subir al avión y entonces
había una azafata...
espectacular, doctor.
Ojos claros, un tipo perfecto, una mujer preciosa.
-Ya entendemos. -Una azafata, ¿no?
-¿Cómo? -Una azafata.
Casi nunca son feas.
Bueno...
Joder, he perdido el hilo, lo siento.
Una azafata guapísima, decías.
Sí, gracias, corazón.
Gracias.
Paso por delante de ella y pienso:
"¿Qué haces?
Tú no eres así.
¿Vas a abandonar a tu familia por los Juegos Olímpicos?
¿Qué son?".
Deporte, cada cuatro años.
Verano, invierno.
Di media vuelta a la pista, corrí y corrí
y entonces ¡pum!
¿Un Airbus?
-Una pregunta lamentable. -Es el aeropuerto.
Un Airbus no.
Un remolque.
Vaya.
Qué horror.
Hay que poner las maletas en la cabina.
Me desperté a las tres semanas.
Los médicos alrededor me dijeron: "Olvida tus sueños".
"No volverás a andar".
Perdón.
Pensé en suicidarme.
-Y no lo hiciste. -No.
Y eso te honra.
-Una buena lección de vida. -Y yo ahora llorando.
No, oye, corazón, mírame, mírame.
-Tranquila. -Va todo bien, estoy vivo.
-¡Y guapo! -Sí.
-No. -Ha sido muy conmovedor.
De verdad.
¡Bravo!
Anda ya.
Por favor, me da vergüenza, joder.
Cuidado.
-Gracias. -Ya está.
Muchas gracias.
Encontraremos el collar.
Puedo bajar 15 metros sin respirar en tres minutos.
-¿Cómo nadas sin las piernas? -Con los brazos.
-Sin las piernas he compensado. -Increíble.
¡Qué energía vital, es formidable!
Es genial. Nadas como un renacuajo.
Como un delfín, diría.
¿Es humor eso?
Pues mira qué gracia,
hay diez kilos de excrementos en el pontón.
Se limpian con cepillos de dientes, busca en los baños.
-Gracias, Damien. -Estará perfecto para mañana.
Pásale un poco a las ruedas.
Sí, a los radios.
Si te parece bien.
Solo bromeamos.
Venga.
-¡Damien! -¿Sí?
¿Quieres a mi nieta?
-Sí, señora. -Y ella a ti.
Se lo he visto en la mirada.
-Gracias, señora. -¿Qué problema hay?
Pues... no hay ningún problema.
A mí no, muchacho.
Si le confío un secreto,
¿promete guardarlo?
220 segundos y no sube.
¿Por qué hemos echado al agua a un discapacitado?
Nada con los brazos, es imposible.
-Me tiro. -No, no seas tonto.
-Que sí. -No quiero dos cadáveres.
-Llamo a los bomberos. -Claro.
-Tenía que habérselo pedido al otro. -¡Stéphane!
No hay cobertura.
¡Stéphane!
-¡Stéphane! -No te oye en el agua.
-¿Qué haces? -Así me ve.
Atraerás peces.
-¡Alucinante! -¿Es lo que buscas?
¡Lo ha logrado!
-¡Bravo, Stéphane! ¡Hip, hip! -¡Hurra!
-¡Hip, hip! -¡Hurra!
-Dame la mano, venga. -No, no me compadezcáis.
No me ayudéis.
El collar.
Trae el collar. Gracias.
¡Bravo!
-¡No me ayudéis! -¡Bravo!
-No me compadezcáis. -¡Arrancamos!
He limpiado el pontón.
Perfecto para mañana.
-Estoy reventado. -Gracias, no tenías por qué.
Antes he sido algo injusta.
No pasa nada.
Los mimos después de la ducha, con ese olor no.
¿Te duchas conmigo?
-No, estás muy sucio. -Vale.
Y luego le pides disculpas a Antoine.
-¿Por? -Por el ataque no usa las manos.
Ah, vale. Todo lo hago mal.
Lo mejor es que me vaya, para que no haya catástrofes.
¿No me lo impides?
Vale.
Desde que está tu ex, eres otra.
-¿Qué significa eso? -¿Qué significa eso?
Viene y te echas en sus brazos, le coges de la mano.
-¿Qué? -Lo devoras con la mirada.
Lloras cuando cuenta la historia esa de la azafata...
Vaya.
Qué tenso.
¿Os incomodo?
Cuando frunce el ceño, es que está irritada.
-Estás jodido. -¿Quieres algo?
He recuperado el regalo de tu padre.
¿Sí?
-¿Puedo ducharme? -Lo siento, voy yo primero.
No hay problema.
¿Puedes ducharte fuera?
Detrás de la casa hay una ducha.
-Ah, la de madera. -Sí.
-¿Fuera? -Sí.
Si le fastidia, puedo ir yo, corazón.
Vas en silla, es agua fría.
-Es más fácil. -¡Claro!
Notaré el agua fría y en cambio él...
-Un beso, corazón. -Apestas, cielo.
-Apesto. -Sí.
Mucho.
Estoy flipando.
Uno, dos... ¡Tira!
Me podrías haber avisado.
¿Voy a ponerme gayumbos debajo del traje? Pican.
Creía que no sentías nada.
Quieres saber si puedo hacer el amor.
-No. -Sí.
Hala, dúchate, qué embarazoso.
No para mí.
-La respuesta es sí. -Sí.
Venga.
-¿Corazón? -¿Sí?
-Me gustas. -Ya.
Perfecto.
Estaba fría.
¿Cómo ha entrado en la ducha? ¿Le has ayudado?
-No, se ha apañado solo. -Ya.
Se ha apañado solo, lo hace todo solo.
Es medio superhéroe medio discapacitado, Discapacimán.
¡Discapacimán! ¡Ahí está!
Bailaba hip hop,
tiene mucho músculo y es muy ágil.
Es muy...
¿Guapo?
Para.
Los celos son una patología, pregunta a mi padre.
Perdona, soy un pesado.
Corazón, ¿me traes una toalla?
Espera, tengo que decirte algo importante.
Yo también.
Ni me importa ni le importo.
Y yo grité, grité:
"Alice, ¡cómo me gustas!".
-Y yo lloré. -Ya veo.
-¿Qué me querías decir? -Lloré.
Porque yo soy ¡emotivo!
-Es idea de Damien. -Bueno, ha sido entre los dos.
Sobre todo ha sido tuya. Es un detalle por su parte.
Le pediremos a Antoine que sea testigo en la boda.
Ah.
-Qué bien. -Sí.
Le daréis una alegría, es un poco como tu hermano.
No, nada que ver.
No tiene ningún lazo de sangre con ella.
En principio.
¿Cómo? No entiendo.
¡Es broma!
Las bromas son para reír,
pero esto no divierte a nadie.
-Tengo otro humor. -Pues te confirmo que sí.
Tengo una sorpresita para la pareja.
Qué detalle.
Corazón, me refiero a Paloma y Olivier.
Es increíble.
El espectáculo.
¿Espectáculo?
Damien, hay que ir elegante.
-Sobre ruedas. -Volando, incluso.
En sus ojos veo que les late el corazón.
Es un amor
que no puede borrarse.
Llevan años deseándose.
¿Señora?
No, me duele mucho la cabeza.
Tráigame un whisky sin hielo.
-Muy bien. -Doble, por favor.
Os deseo la eternidad.
Un día poco común.
Dos almas en armonía se completan.
Paloma y Olivier se han vuelto a unir.
Los invitados han hecho honor.
Una complicidad bastante única.
Hoy solo hay felicidad.
¡Magnífico!
¡Bravo, Stéphane!
-Y gracias. -Ha sido magnífico. Casi lloro.
Por favor, me da vergüenza, y he hecho pifias.
Es verdad.
Era mi regalito para Paloma y Olivier.
Es un placer.
Espero también celebrar 30 años de matrimonio.
Aunque no he encontrado
a la mujer que me empuje la silla
y me haga sentir menos discapacitado...
No siempre es fácil...
Otra vez a llorar no.
-Tranquilo. -Perdón.
Perdón.
-Está sensible. -Perdón.
Hola.
Está Antoine.
Los he convencido de que lo traigan para que te disculpes.
Te he hecho una promesa, tú cumple la tuya.
Temo estropearlo todo.
Diciendo la verdad no estropeas nada.
-Si no, suelto yo todo. -Deja de ligar con mi novio.
Venga.
Siento mucho lo que le ha pasado a Antoine.
Si algún día me necesitáis, aquí estoy.
-Ya está. -Qué amable.
-Gracias, Damien. -Tenemos una gran noticia.
Pero antes Damien dirá algo en lengua de signos.
-No es una gran idea. -Se hace de rogar, lo digo yo.
Antoine,
tú
y yo
unidos para siempre.
-¡No, no! -¿Qué le pasa?
-¿Por qué preguntas eso? -¿Qué?
Si le gusta la sodomía.
Yo he dicho: "Tú y yo unidos para siempre", ¿no, cielo?
-Sí. -Me dijiste que era eso.
No sé, tampoco domino la lengua de signos.
-¿Por qué me mentiste? -¡En eso no te mentí!
¿Qué significa eso?
Me da miedo la oscuridad, tengo fobia social,
claustrofobia, hipocondría,
siempre llevo ansiolíticos por los ataques de angustia,
tengo muchos problemas.
Llevo cinco años con un psicoanalista.
Tu padre.
-¿Cariño? -No.
¿Qué?
-¿Es verdad? -El secreto médico me obliga.
Si fuera verdad, no lo diría.
-En fin... -Es un poco fácil eso.
Me dijo que dejara la terapia por un alma gemela neurótica.
¿Yo?
-¿Te parezco neurótica? -Nunca he hablado de ti a nadie.
¡Desde luego a él no!
El alma gemela neurótica es solo una teoría virtual...
¿Sabías esto, mamá?
No me habla de sus pacientes, gracias a Dios.
Claro, eso es deontología.
-Eso. -¡Basta!
Es culpa mía.
Le he pedido a tu novio que diga toda la verdad.
¿Mi novio? ¿Qué novio?
Ya no tengo novio.
Me mintió desde el principio.
-¡Alice! -¡No me toques!
Te llevo a la estación, es lo mejor para todos.
No, déjame llevar a este...
fabulador.
-Vamos. -¿Me llevas a hombros?
Menudo comentario.
-Qué desagradable. -Eres lamentable.
Joder.
Vaya mierda de idea.
-¿Algún problema de aletas, delfín? -Cierra el pico.
¡Joder!
Te ayudo.
-Gracias, corazón. -¿Qué hago?
¿Ves la palanca roja?
Tira hacia arriba y la pliegas.
Con un golpe seco.
¡Así no!
-¡Tira de la palanca arriba! -¿Qué pasa?
-¡La silla! -¡Perderá el brazo!
No empeores las cosas,
no te dejes llevar por las emociones.
¡Digo lo que quiero, qué pesado!
¿Pesado? ¿Cómo va esto, Stéphane?
-Hay que tirar arriba. -¡No puedo!
¿Estás bien, cielo?
-¡Largo! ¡No te acerques a mi hija! -¡La palanca!
-¡Llama a los bomberos! -¡Estoy paralizada!
-¡Llámalos, no te quedes parada! -¡Tira de la puta palanca!
¡Ya tiro!
¡Perdón! ¡Va a perder un brazo!
Mira que sois inútiles, no es tan difícil.
-¡Tirad de la palanca! -Gracias, Stéphane.
Ya está.
-Pero... -¿Qué?
Estás de pie, andas.
No.
¿Sabes lo que es?
Los reflejos.
Una posibilidad entre mil, me dijeron. Es un milagro.
¿No nos estarás tomando el pelo?
De ninguna manera.
No.
Toma.
Toma.
¡Es un discapacitado!
Pensaba que el discapacitado no sentía nada.
Pero ¡este cabrón lo siente muy bien!
Vale, vale.
Sí, sí. Mirad, mirad.
El discapacitado. ¡El discapacitado!
Corazón, he hecho todo esto por ti.
¡No me llames nunca más corazón!
Corazón...
Hala.
Mejor irte, sí.
Vale, coge tu mierda.
Gracias.
Y esto os lo regalo.
¡Adiós!
Desgraciado.
Qué tipejo.
Se ha dejado la silla. ¿Qué hacemos?
¿Se la damos a la yayita?
Oye, es mi madre.
-Con cuidado. -Perdón, doctor. Lo siento.
-¿Qué? -Nada.
-¿Qué hacemos con la silla? -Ven.
¿Qué?
¿Te duele?
Un poco.
Me ocuparé de ti.
Yo también.
¿Los Royer dónde van?
-Corcovado con los Cohen. -Muy bien.
Ten.
Así a los Delannoy los ponemos en Sigmund Freud, más lejos.
-Son una lata. -Él sobre todo.
-Yo con ella me duermo. -Exageras.
-¿Papá? -¿Sí?
-Tengo el expediente de Damien. -¿Rebuscas en mis cosas?
No es el yerno ideal, pero es sensible, amable, honrado,
dice la verdad y eso me da confianza, y lo quiero.
-¿Os parece bien? -Claro que sí.
-¿Y a ti? -Claro.
Déjale responder, por favor.
Claro que sí, me parece bien.
¿Dónde está Damien?
Le damos un beso y tomamos una copa.
No te sorprenderá, amenaza con tirarse del tejado.
¿Del tejado?
¡Es broma! ¡Estoy curado!
Qué bueno.
Muy bien.
Muy bien.
Se lo ha tragado.
-¿No te ríes? -Sí, una buena broma.
Pero sabiendo los antecedentes...
-Sí, sí. -Es verdad.
Es creíble.
El tejado no está muy alto...
PALOMA Y OLIVIER, 30 AÑOS
¡Bravo!
Vale.
Paloma, Olivier,
enhorabuena por las bodas de perla, os queremos.
Feliz aniversario.
¡Feliz aniversario!
¡Feliz aniversario!
¡Bravo!
Solo quiero decir
que les deseo la misma felicidad a Alice,
nuestra hija adorada, y a Damien,
al que recibimos con gran alegría en la familia.
¡Bravo!
¡Atención, despegue!
Una sorpresita.
Hala.
¿Qué es?
Perlas negras de Tahití.
Gracias, mi amor.
Son preciosas.
¡Bravo!
¡Paloma, eres la más guapa!
Supongo que estaría bien
si pudiera tocar tu cuerpo.
Sé que no todo el mundo...
¡Fuente de champán, qué clase!
Pero qué malo está.
Sienta bien.
-Eso sí que sienta bien. -Tengo que decirlo.
Necesito una pausa...
Que seáis muy felices.
Gracias.
Para recoger el corazón del suelo.
Quería decir que siento otra vez lo de...
Hay que ser un hombre fuerte...
Cielo, ¿me dejas a tu novio un momento?
-Sí. -Será rápido, tranquila.
Ven.
Porque necesito tener fe.
Quieres a mi hija.
Ella te quiere.
Lo sé y estoy encantado.
Ya está, quería decírtelo.
Gracias, doctor.
Pero quiero pedirte algo.
Si...
nunca se sabe en la vida,
si tienes un bajón fuerte otra vez,
pulsiones suicidas, prométeme una cosa.
Sí.
¿Qué?
Vete a otro psicoanalista.
Vale.
-Como quieras. No hay problema. -Gracias.
¡Que es broma, Damien!
Tienes la consulta abierta toda la vida.
-Un abrazo, yerno. -Gracias, doctor.
-El lunes retomamos las sesiones. -¿Sí?
Ya estoy curado.
Se trata de mi hija, no te suelto hasta la boda,
o después.
-Esto no acaba nunca. -¿Sabes qué dicen?
Un buen psicólogo es para siempre. Y me debes cuatro sesiones.
Cierto.
-No, cinco. -¿Eh?
ALGO LE PASA A MI YERNO
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.