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PREVIAMENTE EN LA CASA DE DAVID
No entiendo por qué tu padre confía en él.
¿Doeg? No confiamos en él,
pero nos es útil.
Me preocupa.
Quisiera explicarte.
Solo te pedí una cosa: "No me avergüences".
Sé sobre la unción.
Cuando te sientes en tu trono,
recuerda quién te protegió.
Dale a David lo que quiere.
Que se case con Mical,
pero solo si completa una última misión.
Una a la que no sobreviva.
¿Le dijiste a David que podíamos casarnos?
Sí. Pero primero debe demostrar su valía.
Algo no anda bien.
¡Es una trampa!
Que se quemen.
Matagigantes, tu rey te traicionó.
¿Por qué peleas por él?
Mi rey, destruimos la forja.
Me casaré con Mical.
Así será.
Te quiero fuera de esta casa.
¡Quedas desterrada!
Te amará, te bendecirá y te multiplicará.
Bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra,
la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas
en la tierra que juró a tus ancestros que te daría.
Oíd ahora mis palabras.
Cuando haya entre vosotros un profeta, yo, el Señor,
me le apareceré en visiones,
en sueños hablaré con él.
En las ciudades de Judá y en las calles que están desoladas
ha de oírse aún voz de gozo y de alegría,
voz de desposado y voz de desposada.
Toma agua y también dale al caballo. Ve.
Toma.
¿Qué es eso?
Una invitación.
El Matagigantes se casará con la princesa.
Con Mical.
Es un nuevo comienzo para Israel.
LA CASA DE DAVID
- ¡Los silos! - ¡Fuego!
- ¡Se queman! - ¡Vamos! ¡Rápido!
¡Traigan agua!
LOS SILOS DEL REY CIUDAD DE GABAA
Con cuidado.
Por suerte, el fuego no se esparció.
¿Por suerte?
Acababan de llenar de grano los cinco silos.
Era para todo el invierno.
Por allá hay más.
Los filisteos.
Acabamos con su gigante, pero no con su voluntad.
¿No tengo bastantes problemas?
Aumentaron sus ataques
- y forjan mejores armas. - Nosotros igual.
Aquis está detrás de esto. Solo quiere vengarse.
Sin grano, podría haber hambruna antes de la primavera.
Que las otras tribus nos den un tributo.
Y una ración de sus suministros.
Que Judá empiece.
No me arrodillaré a suplicar por nada, eso mostraría debilidad.
La hambruna es peor.
Hace que la gente actúe sin pensar.
¿Qué tal Edom?
Nuestra alianza de paz con Edom es frágil.
Su rey es vengativo y rencoroso.
No hemos hablado en 20 años.
No quisiera causar un problema más grande.
Yo negociaré con ellos.
¿Y cómo planeas hacer eso sin que te corten la cabeza?
Padre, en esta...
En esta situación, mi pasado desenfrenado e imprudente
podría ser útil.
Digamos que una vez pasé una noche memorable en Edom
con el asesor más cercano del rey.
Somos amigos
o algo así.
Yo hablaré con él.
Ve e inténtalo.
No te fallaré.
Déjanos solos un momento, Abner.
No quieras defender a tu madre.
Debo hacerlo.
No la desterrarás para siempre.
- Una reina merece respeto. - ¿Y un rey?
¿Traición?
¿Cómo te traicionó exactamente?
David no debía volver de esa misión, ¿cierto?
Los filisteos lo esperaban.
Esa idea fue de tu madre. Quizá ahora entiendas mi decisión.
David ya demostró lo que vale.
Ahora es digno de esta familia.
A veces me pregunto si la familia es digna de él.
¿Merab?
¿Qué le pasa a esta familia?
¿Qué familia?
¿De qué es esto?
De la excavación de pozos en el norte.
¿No pueden excavarlos ellos mismos?
Con su dinero, sí.
¿Qué te molesta?
- ¿Temes hablar con tu rey? - No.
Pero desearía hablar con mi amigo.
En verdad creo en usted.
Lo sabe. Mi vida gira en torno a eso.
Continúa.
Estoy preocupado.
- Los silos, nuestros enemigos no pueden... - No.
Eso no es lo que me preocupa.
Nadie puede destruir la Casa de Saúl...
...más que Saúl.
¿De qué sirve un rey que conquista el mundo
si se pierde a sí mismo?
Desterrar a Ahinoam.
Meter a una sirvienta a su cama.
Ahora es mi concubina.
Es un derecho del rey.
No del rey de Israel.
No suyo.
Se lo ruego.
Recuerde al hombre que solía ser.
Creo que ganaste.
¿Quieres buenas noticias?
¿Qué buenas noticias?
No.
¿Estás segura?
Soy sanadora y mujer, Jonatán,
así que sí, estoy segura.
Dios mío, perdón.
Calma, no me romperé.
¿Alguien más lo sabe?
Él lo tendrá todo.
Y le enseñaré a montar a caballo y a recoger vegetales...
¿Y si es niña?
Haré lo mismo.
Viviremos una vida pacífica y tranquila en tu aldea,
lejos de la guerra y los conflictos.
Suena como un sueño.
¿Es posible?
Cuando David sea rey, sí.
Solo necesito asegurar un camino de paz y que mi familia esté a salvo.
La verdad, no extrañaré este lugar.
Entonces, solo te pido esto:
no reveles nada.
Hasta que nuestro bebé nazca y estemos a salvo y libres.
Prométemelo.
Te lo prometo.
MEI TAHARA AGUAS PURIFICADORAS
Esto es una mikve.
Es un baño ceremonial previo a la boda para celebrar este nuevo inicio.
Es agua que viene de la tierra.
"Bendito eres tú, nuestro Dios,
rey del universo, que nos has santificado con los mitzvot".
Debes sumergirte por completo tres veces.
Bendito es el Dios de toda la creación
que me dio la vida
- y me sostuvo... - Me sostuvo
y me ayudó a llegar a este día.
Te desposaré
con rectitud y justicia,
con bondad y compasión.
Te desposaré para siempre,
y seremos uno con Adonai.
Mical.
David.
No puedes verme así.
Me veo terrible.
Lamento lo de tu madre.
Sé lo que es tener una familia dividida.
Lo sé.
Pero no debemos ser como nuestros padres.
Empezaremos de nuevo.
Construiremos nuestro futuro
y nuestra familia.
Una sin mentiras ni traiciones
ni guerras.
Suena ambicioso.
Sí, tienes razón.
David,
necesito saber que eres completamente mío.
¿Se supone que esto me distraerá de la boda?
¿Quieres ir a lamentarte al palacio?
Sí, al menos ahí hay vino.
Y cuando acabemos, habrá carne fresca para la fiesta.
¿Haces esto con Isboset?
Él no necesita mi ayuda.
Terminaste amándolo, ¿verdad?
Amor.
Él me intriga, y yo a él, solo eso se necesita.
No creí que un hombre te domaría.
Nunca me domarán.
Prepara tu arco.
¿Estás lista?
Tira.
Le di.
Ven, aún no acabamos.
Vamos.
A ver.
- ¿Qué hacemos? - Sostenlo.
Ponte junto a él.
Debo cortarle la garganta, así que voltéate si quieres.
Gracias por el regalo.
Que su sangre regrese a ti y a la tierra, Adonai.
Merab, fue un gran tiro.
La muerte nunca es fácil,
pero el sacrificio genera vida nueva.
Aceptarlo nos permite seguir adelante.
Honrar el sufrimiento.
Espera aquí.
- Te veo en el palacio. - ¿Qué?
- Debo encargarme de algo. - ¡Dina!
Mi rey.
Isaí, hijo de Obed,
padre de David.
Te estoy muy agradecido, Isaí.
Me diste un hijo fuerte y decidido.
Yo no le di nada.
David eligió venir.
¿Siempre ha sido así de testarudo?
Sí, tal como su madre.
Dime, Isaí, ¿ya nos conocíamos?
Luché en su ejército en la batalla de Jabes.
También estuve en Gilgal cuando Samuel lo nombró rey.
Samuel.
¿Lo conoces?
Lo venero.
Muchos lo hacen.
No lo conozco.
¿Alguna vez imaginaste que tu casa y la mía se unirían?
Es lo último que habría imaginado.
No es un gran mohar,
pero es todo lo que tengo.
Isaí, por favor.
Soy yo quien debería darte un regalo.
Abner.
No quiero nada.
Todos los hombres quieren algo.
Nunca he estado en deuda con el rey.
No deseo que eso cambie.
Qué manera tan extraña de aceptar la gratitud.
¿Gratitud?
Perdí a un hijo que luchó por usted.
Ahora perderé a otro
por un futuro que yo no habría elegido para él.
¿Te molesta?
Cuando vuelva a mi hogar en las colinas de Belén...
...extrañaré a mis hijos.
Los extrañaré.
Por favor, padre.
Es una celebración, recuérdalo.
Sí.
Vamos.
Rojas. Que todas las almohadas sean rojas.
Todo debe estar listo antes de que lleguen los invitados.
Ayuda en el jardín.
Qué impresionante.
Busco a mi padre y creo que tú sabes dónde está.
Creo que está en su trono.
Edom enviará 20 cargamentos de grano antes de Yom Teruah.
Y otros 20 para Sucot.
Eso, más un diezmo de las tribus, bastará para pasar el invierno.
No creí que fuera posible.
Todo es posible, padre.
Ven.
El rey de Edom no ofrecería nada de eso sin obtener algo a cambio.
Por supuesto que no. Tú te encargarás de los detalles,
pero el rey planea venir a discutirlos pronto.
Y tenías razón, es rencoroso,
pero también es sabio y reconoce que somos más poderosos.
Necesita alianzas nuevas.
Parecía ansioso por dejar atrás los viejos resentimientos.
Te subestimé, hijo mío.
¿No crees que es demasiado?
No, creo que es lindo.
¿Nos dejas solas un momento?
Por supuesto.
¿Qué quieres?
¿Cuántas veces hablamos de este día?
Soñamos con él durante años junto a nuestra madre.
No me lo perdería.
Y no dejaré que uses esa atrocidad.
Mical, es horrible.
Sabía que no debía usarlo.
Ponte algo de oro.
Siempre te pones oro.
Listo.
¿Mejor?
Mejor.
Madre debería estar aquí.
Tienes razón.
Pero como no está, estaré yo.
La familia ha sufrido bastante últimamente.
Y creo que ella querría que tuvieras esto.
Para que sepas que siempre está contigo.
Es hermoso.
Gracias.
¿Y qué haremos con esa cara?
Padre está feliz.
Impresionante.
¿Dónde estabas?
Te lo contaré luego.
- ¿Eso es sangre? - Sí, fui a cazar. Perdón.
Como dije, luego te cuento.
Mira, ahí viene David.
Mírate.
David.
La princesa, Avva, mira.
Mi rey,
he venido a pedirle que me permita tomar a su hija, Mical,
como mi esposa.
Que el Señor la bendiga como a Raquel y a Lea,
quienes formaron la familia de nuestra nación.
Que en Gabaa nos asentemos
y que seamos célebres
en Belén y las tribus de Israel.
Que nuestros hijos declaren su lealtad a este reino
y su amor por Adonai por toda la eternidad.
Por mi hermosa hija, Mical,
y mi nuevo hijo,
¡el Matagigantes!
Serás mi esposa
mientras Dios nos lo permita.
Que sea por años.
Te amo, David.
Te amo, Mical.
Princesa Mical, David, fue una ceremonia hermosa.
- Es hermoso, gracias. - Gracias.
¿Qué haremos con todo esto?
Creo que nos dieron cinco vasijas iguales.
Gracias.
- Ya vuelvo. - Claro.
Padre, ¿por qué te vas tan pronto?
Presencié tu boda con orgullo, hijo,
pero debo volver con el rebaño.
Gracias por venir hasta acá.
David.
Parece que tu madre tenía razón.
El rey David.
Nunca imaginé decir esas palabras juntas.
Pero ¿cómo regirás?
¿Qué harás diferente?
Creo que ambos sabemos cómo recordarán a Saúl.
¿Cómo te recordarán a ti?
Rezaré por ti.
Dios ante todo, ¿no?
Por supuesto.
Te amo, hijo.
Yo a ti, padre.
No dejes que este lugar te corrompa.
Padre, vámonos.
- Me permitieron llevarte a casa. - No necesito un guía.
Deja de quejarte y disfruta la compañía.
David.
Avva.
Vámonos.
Adiós, hijo.
Vámonos, pequeña.
David.
Has enaltecido a la tribu de Judá.
Por esto, te bendigo.
¿Qué quieres, Adriel?
Tranquilo.
Vine a celebrar tu ascenso
y a recordarte quién te despejó el camino.
Dios me despeja el camino.
Sí, pero Dios también te da amigos, ¿o no?
Y si quieres lograr lo que ambicionas,
los necesitarás.
Sé lo que hiciste.
Mi familia lloró por Tobías y su familia.
Eran inocentes.
¿Y sabes quién les quitó la vida?
¿Incluso al bebé?
Tu propio hermano, Eliab.
Así que dime, ¿él es inocente? ¿Tú lo eres?
David,
hay mucho que no sabes, mi pequeño pastor,
y yo me entero de todo.
¿Esperas que te recompense?
Cuando tengas el trono, sí.
O le diré todo a Saúl,
y el siguiente en morir serás tú.
¿Y qué esperas que pase entonces?
¿Cuando el rey se entere de que le mentiste sobre el Ungido?
Si dices la verdad,
será lo último que dirás en tu vida.
No te debo nada.
Eliab, debemos hablar.
Sé lo que hiciste.
Lo que te ordenaron.
Entonces,
también sabes que no hay nada de qué hablar.
Disfruta tu boda.
- Es un placer saludarlos. - Bendiciones.
Isboset.
Felicidades en el día especial de tu hermana.
Gracias, Adriel.
Aunque, siendo sincero, esta unión no te beneficia.
¿Por qué no?
David solo es otro obstáculo entre tú y el trono.
Ser el rey no es mi destino, sino de mi hermano.
¿En serio?
Por favor, Isboset.
Sé cómo piensa un hombre como tú.
Te veo tal como eres.
¿Qué ves?
Ambición, determinación,
todas la cualidades de un rey.
Ojalá alguien te ayudara a eliminar esos obstáculos.
Ya no bebo vino.
Créeme, querrás hacerlo cuando te diga esto.
Tengo un secreto.
Sé la verdad.
David no es quien dice ser.
Ven.
Padre, quiero contarte una historia
sobre un marginado de una tribu cercana,
un bastardo en su familia,
una deshonra para su pueblo,
una maldición para su padre.
Este marginado se unió a tu casa,
te consoló con su música,
se casó con tu hija y nunca te dijo la verdad:
que el profeta Samuel fue a su hogar
y por eso su maldición pasó a ti.
Todo este tiempo, él fue la causa del tormento
que se suponía que debía aliviar.
Nos ha engañado.
Mataste al hijo de Judá incorrecto.
Piénsalo, padre. Él mató al gigante.
Dios lo ha favorecido en toda batalla,
como lo hacía contigo.
El traidor que buscas ha estado en tu casa
todo este tiempo, justo frente a ti.
El Ungido...
...es David.
Dina, ¿de qué asunto tan importante querías hablar conmigo?
¿Qué pasa?
No sé en quién confiar en el palacio.
¿De qué hablas?
Hoy en el bosque, vi a un hombre con un parche en el ojo.
Era el que mató a mi padre.
¿Cómo lo sabes?
- Porque lo seguí. - ¿Qué?
Isboset, se reunió con Doeg.
Te dije que no confiaba en él.
No.
¿Y si quienes nos atacaron no eran bandidos?
¿Y si lo planearon?
- Alguien en el palacio es un... - Dina.
¿Una conspiración?
- ¿Quién? - Digámosle al rey.
No, mi padre no ha estado bien últimamente.
Cualquier cosa lo alteraría.
Y no creería lo de Doeg sin pruebas.
Tengo pruebas.
Toma.
Léelo.
Los filisteos no quemaron los silos,
y habrá más ataques.
Déjamelo...
Déjamelo a mí. No le digas a nadie.
Isboset, asesinaron a mi padre.
Dina, basta.
¿Por qué?
No dejaré esto así. No puedo.
¿Qué?
¿Qué pasa?
- No esperaba esto. - ¿Qué cosa?
Enamorarme de ti.
Isboset.
Perdóname.
¿Por qué?
¡No!
No hagas ruido, hermana.
No debes hacer ruido.
¿Entiendes?
Isb, la mataste.
No es tan simple.
- Hay cosas que no sabes. - Isboset,
asesinaste a tu esposa. Asesinaste a Dina.
Tranquila, necesito que te calmes.
Isboset, no sé quién eres.
No sé nada.
Debo buscar a madre.
Debo ir. Debo...
¡Detente!
Solo por un momento.
Querías saber qué me pasó, ¿cierto?
Te lo diré.
Merab, mi vida se acabó.
La vida que conocía terminó.
Y de entre los restos débiles y patéticos...
...me levanté con un propósito
y haré lo que sea para cumplirlo.
Los silos.
¿Tú los quemaste?
Sí.
Hiciste que madre te coronara.
Destruiste su matrimonio.
Me presionaste para casarme con David.
¿Por qué?
Isboset, ¿para qué?
Para que todos tengamos un mejor futuro.
Perdiste la cabeza.
- Perdiste... - No.
No, al fin la encontré.
Todos sabemos que padre
- es débil y corrupto. - Me lastimas.
Su reino se está cayendo con él, y si no actuamos,
si yo no hago nada...
...lo perderemos todo.
Viste lo que le pasó a madre.
No quiero que te pase a ti
ni a Mical.
A ella déjala en paz.
Construiré algo nuevo y mucho mejor.
Pero...
...nadie debe saber lo que viste hoy.
¿Entiendes?
¿Me estás amenazando?
Merab...
...Dina se enteró de algo más grande que ella.
No tuve opción.
Pero tú eres mi hermana.
La otra mitad de mi alma.
Solo tú sufriste cuando me desterraron.
Eres mi única aliada en esta familia.
Y, ahora más que nunca, te necesito...
...a mi lado.
Es la única forma.
¿Sí?
Mi esposa.
Mi amor.
¿Cómo pasó esto?
La encontró un guardia.
Oyó un grito cerca de las puertas del oeste.
Lo siento, Isboset.
Esto no fue un accidente.
Fue un ataque de nuestro enemigo.
¿Por qué alguien querría matar a Dina?
¿Como amenaza?
Si matan a una princesa
- dentro del palacio... - ¿Y salir sin que los vieran?
¿Matarla sin testigos?
No.
Fue alguien en el palacio.
Nadie de aquí lo hizo.
Dina me contó cosas.
Fingía ser fuerte,
pero la muerte de su padre le afectó más de lo evidente.
A menudo hablaba de quitarse la vida.
Nunca me lo dijo.
Tenía miedo
de que ni tú ni nadie la amara
si era débil.
Lo siento mucho, hermano.
Más de lo que podrías imaginar.
Mi amor.
Perdón, príncipe, el rey quiere verte.
Quiere que toques.
¿Ahora?
¿Se siente mal?
Seguro que estará bien.
Abner, ¿qué lo inquieta?
Muchas cosas inquietan al rey. Seguro que verte lo calmará.
Eres tú, ¿cierto?
Mi rey.
Te amé,
confié en ti,
y, aun así, me traicionaste.
Mi rey, le soy leal.
Así ha sido siempre.
"Leal".
¿En serio?
Deja de mentirme. Di la verdad.
¿Samuel te eligió?
- Mi rey, siéntese... - ¿Te eligió?
¿Lo hizo?
- ¿Samuel te eligió? - No.
No.
Dios me eligió.
Subtítulos: Adriana Castillo
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