All language subtitles for ES_Medem Julio_8 (2025)_Subtitles01.SPA

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Original subtitles

Octavio. Octavio, que viene.

-¿Tan pronto? ¿No lo estarás soñando?

-He soñado que me hacía pis, por eso me he despertado.

-¡Cuánta agua! Parece un riachuelo.

Voy a por el médico.

-o, no, no, no, no. Que sale ya. -¿Ya?

-Ya sale. -No.

-Sí, sí, sí, sí.

-¡Pero si parece un pez! ¿Qué hago?

-Ayúdame a sacarlo. -¿Cómo?

¿Qué traigo, la caña de pescar?

-No, no, no me hagas reír.

(Grito)

(Grito)

-¿Lo ves? Es un pez.

-¡Uy, uy, uy!

Se va a llamar como tú, Octavio.

-¿Y ahora qué se hace con esto? Todavía estáis unidos.

-Hay que cortarlo. -¿Y si os quedáis así para siempre?

A mí no me importaría. Seguro que el cordón va creciendo

con el niño y así siempre sabremos dónde está.

Dentro de unos años da la vuelta a la casa, ¿te imaginas?

Impresionante. -Tienes que hervir un cuchillo

y cortarme el cordón

y luego me tienes que sacar la placenta.

-Cuchillo hervido.

Qué rico.

-Hola.

-No os mováis, vuelvo ahora.

¿Le pongo sal? -No.

-Es que es un pez de río, no es de mar.

Es que soy tonto.

Aquí está pasando algo.

Vamos a mezclar esto con esto.

Ahora sí.

Ya está, el cuchillo se está haciendo.

Rosa.

Rosa.

¡Ey!

Rosa. Rosa. Rosa. Rosa, escúchame. Escúchame.

Voy a por el médico. Aguanta, aguanta.

Por favor, aguanta.

Aguanta.

¡Ah! ¡Ah!

¡Aguanta!

¡Doctor!

¡Doctor!

¡Doctor!

Rosa ha parido y está muy mal. -Arturo no está,

salió en coche a atender un parto a una casa de Soto de Abajo.

¡Doctor! ¡Doctor!

-¿Qué pasa? -Rosa ha parido un niño.

Está muy débil, se va a morir. -Espera un momento, Octavio.

¿Qué ocurre? ¡Dios mío!

Respira. Cálmate. Venancio, me duele.

Yo creo que está empujando otra vez.

Me duele mucho. Cariño, quedan muchas horas.

Queda mucho, ¿no es así, doctor?

Sí. Todavía le faltan muchas horas para dilatar.

Me voy urgentemente porque una mujer se ha puesto a parir

en Soto de Arriba. -No, no, no se vaya, por favor.

-Esa mujer puede morir. -¿Y yo qué?

-Usted no va a morir, pero tiene al niño en mala posición.

Si se pone nerviosa, va a ser mucho peor,

así que intente dormir. Yo volveré enseguida.

Pero no tarde.

Tienes que calmarte. No puedo.

Tienes que calmarte. No grites así, que harás mal al niño.

Creo que es una niña. Pobrecita, quiere salir.

Descansa. Venga, ya, ya. ¡Oh, Dios!

Me duele mucho. ¿Te vas a callar de una vez?

Venga.

"Ya ha finalizado el recuento de votos

de las elecciones municipales de hace dos días.

Los partidos republicanos han vencido a los monárquicos

en las grandes ciudades y capitales de provincia,

aunque no en número de votos en el conjunto de España.

Pero ya se han anunciado para hoy manifestaciones

en las grandes urbes para proclamar la Segunda República.

Esta es la crisis política de un país

que se acuesta monárquico y amanece republicano.

-¡La República! -¡Viva!"

♪ Esta breve ilusión

♪ para siempre unirá

♪ y nadie podrá cambiar

♪ las lágrimas que lloré.

♪ No te pido nada a cambio. ♪

A los maridos os deberían enseñar a sacar la placenta.

¿Ya no se muere esa mujer? No, ya no se muere.

¿Cómo está la tuya? Se ha quedado dormida.

Mejor, estaba muy nerviosa.

Hemos perdido a la madre.

¿Cómo? Hay que sacar al niño.

Ella piensa que es una niña.

El cuerpo está todavía caliente.

Adela, mi amor.

Adela, no.

Adela.

No.

Adela, Adela.

Mi vida, mi vida.

Mi vida.

Lo siento, te he gritado, siempre te grito.

Te pido perdón por todos mis gritos. Vamos a tener una niñita preciosa

y te juro que jamás le gritaré, te lo prometo.

Jamás le gritaré, mi amor.

Sí, es una niña.

Se llamará Adela, como tú.

Nuestra hija ha nacido con la República, ¿sabes?

Mi niña, vivirás en una España más justa.

"Tras casi tres años de guerra de salvación nacional,

el Ejército Rojo empieza a descomponerse.

Queda poco para que las tropas del general Franco

conquisten la paz de España.

Y el día de la libertad se escuchará bien alto

el grito del fascismo redentor

que habrá exterminado al bolchevismo."

Venga, a pasar un día estupendo de pesca, vámonos.

Rosa, venga, va. -Ya está todo listo.

¿Y de verdad crees que es seguro salir?

-Si no hay ningún problema, está aquí al lado.

Soto de Arriba ya es nacional.

Franco está a punto de visitarnos,

va a entrar por esa mismísima puerta.

¿No sabías eso? ¿Franco va a venir a casa?

Ajá.

¿Has escuchado?

Yo creo que es Franco, que está ahí detrás con toda su guardia.

¿Su guardia? ¿De cuántos?

Pues no sé. ¿Como de 500 boinas rojas?

Vamos a comprobarlo. Tres, dos, uno.

-Hijo, que son ocurrencias de tu padre. Venga, tira.

Papá, tienes la mirilla del fusil levantada y torcida.

Sí, por un golpe.

Pero un buen golpe. ¿Sabes por qué?

Porque rojo que tapo con la mirilla cae.

Para pescar algo importante

solo hace falta paciencia y esperanza.

Pues yo doy gracias a Dios por la familia que tengo,

por tener un hijo que se ríe cuando se tira un pedo

y se le escapa un pedo cuando se ríe.

Y doy gracias a Dios

por tener una mujer que no puede ser más buena, más guapa,

que ni los vestidos más bonitos del mundo la mejorarían.

Es más, cuanta menos ropa lleve, más irresistiblemente guapa es.

Eso es raro, ¿verdad? Que alguien mejore sin ropa.

Muy raro, papá.

Octavio. Octavio, ven, ven.

Hombre, Ernesto, ya era hora que vinieras a pescar conmigo.

¿Es él? Sí, es Octavio Goya.

Ayer organizó un pelotón.

Fusilaron a diez de Soto de Abajo. Tu arma.

Despídete de tu familia.

Ven, ven.

Tú vete pescando.

Yo voy a cazar algo para que mamá lo pueda preparar.

¿Bien? Te quiero.

No.

Paciencia y esperanza.

¡Papá, ha picado! Apunten.

¡Viva Franco! ¡Fuego!

(Disparo)

¡Papá!

Casi pica un pez, papá.

No podrá disparar con dos fusiles. Ya verá cómo no, señor rojo.

¡Rojos, tenéis el alma quemada por el demonio!

Hemos quitado al peor.

-Yo que tú tiraba ese fusil, no vaya a ser que se te vuelva en contra.

-¿En contra? En contra ya tenemos la guerra.

Madrid está a punto de caer.

♪ Sangre de los españoles

♪ que murieron por su patria.

♪ Pobrecillas madres,

♪ cuánto llorarán

♪ al ver que sus hijos

♪ a la guerra van.

Adela. Hola, papá.

Hola, hija.

¿De dónde vienes? Del río.

¿Por qué llevas dos fusiles? ¡Nacionales!

¡Nacionales! En Soto de Arriba se están concentrando

tropas nacionales. Tranquila.

Tienen carros de combate, tanques. Tranquila, hija.

¡Papá! ¿Qué pasa? ¡Papá! Tranquila.

¿Qué pasa, papá? ¿Te vas a callar de una vez?

Perdóname, hija, por haberte gritado.

Perdóname. Nunca lo había hecho, ¿verdad?

Nunca te había gritado. No, papá,

es la primera vez que me gritas. Pues olvídalo,

nunca más volverá a ocurrir. Vamos.

¿No vamos a casa? No, vamos a la escuela.

Ah, que es también tu casa.

¿De qué nos va a hablar hoy, don Venancio?

Hija, escucha, esto es muy importante.

Tienes que estar preparada

porque ahora mismo los fascistas van a tomar Soto de Abajo.

Tú naciste el día en que se proclamó la República hace ocho años,

pero no nos ha durado mucho.

Hija, prepárate, los fascistas que nos van a ganar esta guerra

solo van a permitir que viva una de las dos Españas

y destruirán la otra. No quiero que te maten.

No podré volver a ser maestro. ¿Por qué? ¿Qué te van a hacer?

Escucha, papá, aunque los fascistas nos ganen la guerra, obedéceles.

Y los niños les decimos que eres el mejor maestro del pueblo

y sigues viniendo aquí a darnos clase, ¿vale?

(Sirena)

No le mate, por favor, señor fascista.

Mi padre es todo lo que tengo en el mundo.

Hija.

Sin llorar, hija, sin llorar. Tu hija te ha salvado la vida.

Papá.

¿Ves, papá? Ya no lloro. Muy bien, hija.

Dame tu cinturón.

Eso es. Tienes que hacer un nudo aquí muy fuerte, muy fuerte.

Mamá estaría orgullosa de ti.

Vas cargada.

Hoy te he traído tres libros más, que últimamente lees tan rápido.

Es mi evasión. Yo también leo todas las noches

y reconozco palabras tuyas en los libros, como evasión.

También te he traído esto.

Mira, papá, lo he hecho yo solo. ¿Solo me has hecho uno?

Tú sigue leyendo, hija.

Lee todo lo que puedas porque ahora en España

mandan los que menos saben, los mediocres culturales,

pero Franco no va a durar siempre. De los libros que te he traído

solo me ha dado tiempo de leerme uno.

Los otros me los devuelves y me dices todo lo que más te guste.

La próxima. Están amnistiando a muchos.

Hija, a muy pocos.

Solo te acusan de ser un maestro durante la República,

no hiciste nada malo.

Algo hice, hija, estábamos en guerra.

Sí, pero lo mejor que hiciste fue enseñar, educar.

La educación laica, lo que yo os enseñaba,

ahora está prohibido.

Bueno, ¿y qué? ¿Qué tal te están tratando?

El director me da toda la comida que me traes,

aunque seguro que él se come algo, ¿no?

Puede. No es fácil saber. ¿Hay algo que deba saber, hija?

Nada. ¿Seguro?

Eso me dice el director, que no hay nada entre vosotros,

pero no deja de preguntarme por ti y yo me callo, claro.

¿No te habrás enamorado?

Yo lo único que quiero es que tú estés bien.

Nunca estaría bien

si supiera que es a costa de que tú pierdas tu dignidad.

Dignidad, esa palabra también la aprendí en los libros.

Pero mi dignidad es solo mía, papá. ¿Sigues limpiando?

Sí, todo lo que me mandan. Hasta limpiaría en esta cárcel

si me dejaran solo para verte más.

¿Ves? Esa es mi dignidad, papá, poder verte, poder verte bien

y soñar con que un día estés libre y podamos vivir juntos.

No te preocupes, papá, que yo nunca lloro, me sé controlar.

Te quiero, hija.

Venga, voy.

♪ Si en el firmamento...

♪ -Poder yo tuviera,

♪ esta noche negra,

♪ lo mismo que un pozo,

♪ con un cuchillito de luna lunera

♪ cortaría los hierros ♪ de tu calabozo.

-Esta orden acaba de llegar.

♪ Si yo fuera reina de la luz,

♪ del viento y del mar,

♪ cordeles de esclava

♪ yo me ceñiría por tu libertad. ♪

¿Quiere que me vaya desnudando ya?

Si tu padre saliera de aquí, ¿tú y yo seguiríamos viéndonos?

¿Va a salir? ¿Lo han absuelto?

No, la orden viene de arriba.

¿Qué?

Perdóname, papá, que no debería llorar.

Lo siento mucho, Adela, pero sabías que estaba al caer.

¿Le dará tiempo de leerse todos estos libros?

Últimamente lee tan rápido.

¿Y de comerse todo esto? No.

¿Cómo que no?

¿Cómo que no? Adela.

Adela, dime, por favor, que tú y yo vamos a seguir viéndonos.

Si lo fusilan, me iré para siempre.

La orden viene del mismísimo Franco. Quiere aprovechar que es 1 de mayo,

la fiesta del trabajo, el día de los rojos.

♪ Tu pesar.

♪ A tu vera, cariño del alma,

♪ bebiéndome el llanto

♪ de tus soleares.

♪ Me duelen los ojos,

♪ te miro sin verte,

♪ reniego de mí.

Vuelvo en dos minutos. Espérame desnuda.

♪ Ay, pena, penita, pena, pena. ♪

Silencio.

-Haga cumplir esta orden de inmediato.

-Sí, señor.

-Este viene de comerse a la Adela esa.

-Qué suerte tienen algunos. -Mirad quién la firma.

-El Generalísimo. -Sí.

-Qué trazo, cómo se nota la autoridad.

-Venga, todos a formar en el patio pero ya. Venga, venga, va.

-En formación de fila de a dos. ¡Ar!

Izquierda, izquierda, izquierda, derecha, izquierda.

Izquierda, izquierda,

izquierda, derecha, izquierda.

¡Alto! ¡Ar!

Alinéense en fila de a uno frente al paredón.

-Esperando la entrada de los reos.

-Reparto de reos. ¡Ar! -Hasta aquí el primer reo.

-Hasta aquí el segundo. -Hasta aquí el manco.

-Hasta aquí el cuarto.

-¡Pelotón, carguen armas! ¡Ar!

¡Apunten! ¡Ar!

¡Fuego!

Se decreta el fin del racionamiento de comida

12 años después de haberse implantado el régimen de cartillas.

Esta tarde es el gran día, ¿no? Sí, sí.

Se la presento a mi madre, sí. ¿Pero ya le has pedido la mano?

No, hoy ocurre. ¿Vas a hablar con su padre?

Sus padres murieron en la guerra.

Pues piensa que pudo matarlos alguno de esos rojos hijos de puta,

así te quedas en paz. -Piensa en el manco.

¿Por qué sangraba tanto el manco?

Porque estás distraído y le has dado en el muñón.

No.

Es que me ha tocado un fusil. Pero no te preocupes,

ya está en el infierno.

Lo voy a dejar.

El uniforme.

Hola. Hola.

¿Qué tal? Bien, normal.

Ya no le encuentro emoción a esto.

Digo mi vestido.

Estás guapísima, sí.

¿Qué querías decirme hoy? ¿Qué era tan importante?

¿Cómo murieron tus padres?

Nadie quiso decírmelo. Mejor.

¿Qué has hecho hoy que ya no te emociona?

Alguien ha perdido un brazo en la cacería.

¿Has estado de cacería?

Formo parte de la Brigada de Caza y Pesca, sí,

pero es que lo quiero dejar, sobre todo la caza.

Es que no quiero más fusiles en mi vida.

¿Y qué cazáis?

Pesca, pesca. La pesca es el futuro. Una caña.

Quiero cambiar de vida contigo,

quiero que nos vayamos a vivir a Madrid los dos con una caña.

¿Pero qué vamos a hacer en Madrid con una caña?

Como decía mi padre, con paciencia y esperanza.

No está mal. ¿Y para vivir? Ven, que te presento a mi madre.

Sí. Mamá, ¿puedo?

Claro.

Ella es Claudia, mi novia. Rosa, mi madre.

Hola.

¿Qué tal, hija? Muy bien, gracias.

Mamá, quiero que estés presente en esto.

Os quiero decir que sois las dos personas más importantes de mi vida

y quiero que me ayudéis a ser un hombre bueno

porque yo no puedo más ya.

Pero si ya eres bueno.

Quiero que cuando tenga hijos y yo me muera,

se sientan orgullosos de mí, no hablen mal,

no tengan nada que reprocharme. Yo...

todavía no he pescado un gran pez.

Por eso vamos a intentarlo

en una gran ciudad donde podamos ser lo que queramos ser.

Mamá, le he pedido a Claudia que nos vayamos a vivir a Madrid

y la idea le ha parecido estupenda.

Bueno, yo no había dicho nada, pero sí.

Pero... Me voy contigo.

¿Vas a dejar tu carrera militar? Pesca.

La Brigada de Caza y Pesca. Pero me llevo la caña de papá.

¿Y tú qué?

¿Yo qué, hijo? ¿Te vienes con nosotros a Madrid?

Bueno, puedo vender esta casa;

Franco me la dio por la muerte de tu padre,

que en paz descanse. Oye, con eso quizá podamos empezar.

Aún no me has pedido la mano. Ah, bueno.

¿Todavía estás así?

Vístete, anda, por favor, que vamos a llegar tarde a misa.

¿Ese es el segundo vermut? Ya sabes lo que me cuesta ir.

Hazlo aunque sea por tu hijo,

para que tenga una madre un poco más devota,

como el resto de sus compañeros. Si me estoy vistiendo, ¿no?

Medias oscuras, falda que me tapa las rodillas,

blusa sin escote y el velo.

Mira, ¿sabes lo que puedes hacer? Aprovechando que vamos a la iglesia,

podrías rezar por tu padre que Dios lo tendrá en el cielo.

Mi padre no está en el cielo. Dios es infinito, perdón.

Mi padre no hizo nada malo. Todos los muertos de la guerra,

siempre que tuvieran buen corazón, los ha acogido Dios en su seno.

Mi padre no murió en la guerra, fue fusilado por Franco.

¿Y por qué no perdonas tú?

Eso es otra cosa. Eso es otra cosa.

Ir a misa para perdonar a los que fusilaron a mi padre.

Lo hemos hablado un montón de veces,

mis padres eran republicanos, pero España ha cambiado

y Franco, te guste o no, nos ha traído la paz.

Y a ti, Mauricio, la fe.

Sí. Creo ahora en Dios más que antes,

no sé qué tiene eso de malo. Nada.

Parece que el tuyo es otro Dios,

que lo ha traído el mismísimo Franco en persona.

Creo que en los tiempos que corren, si hay algo que nos mantiene unidos

a los españoles es precisamente Dios.

¿Sabes por qué? Porque nos quiere a todos por igual,

para que nos amemos los unos a los otros.

Y si tú creyeras un poco más en su infinita bondad,

te ayudaría a olvidar un poco el resentimiento ese que tienes.

Adela. Adela, por favor. Por favor, por favor.

¿Qué más da quien fuera su padre? Quiere un poco más a tu hijo.

Ya, ya basta. Tienes razón. Perdóname.

Para Tomás tú eres su único padre y además el mejor que podría tener,

no tengo más que agradecimiento hacia ti.

Qué bien te has portado conmigo.

¿Qué tal, mamá? Qué guapo está mi niño.

¿Has visto?

Oye, ¿tienes que coger algo? Llegamos tarde.

¿Tú estás listo? -Sí.

Venga.

Vamos.

Déjame que conduzca yo, que he cogido mis llaves.

No, no, que me vean llegar al volante, por favor.

-Yo prefiero que conduzca papá. -Pues claro.

Huele a tapicería, me gusta. Piel de toro.

Teñida de rojo. La que a ti te gustaba, ¿no?

El año que viene me gustaría matricularme en Filosofía y Letras.

Pero, mamá, si estudiar es un rollo. -Adela, dejé que te sacaras

el bachillerato superior, con lo que abandonaste la casa,

y hace unos meses consentí que te sacaras el carné de conducir

y lo pagué, que no es nada barato. Por favor, no pidas más.

Bueno, pues ya que no puedo estudiar,

lo que me gustaría es trabajar, ir a trabajar todos los días.

¿No te das cuenta que eso me deja mal?

Es como si no ganara lo suficiente y necesitara que mi mujer

se pusiera a trabajar. No, no, no.

Eso es de familias obreras y pueblerinas.

Tu familia era obrera y pueblerina. Sí, sí, ya lo sé,

pero es que yo he prosperado.

¿Mientras que yo tengo que ser el ángel del hogar?

Es un trabajo bendecido por Dios.

Lo que tienes que hacer es dedicarte un poco más a tu hijo,

un poco más a tu marido y un poco más a la casa.

¿Qué pasa, tienes alguna queja con la casa?

Bueno, hay veces que se nota que se te va el santo al cielo

con tus lecturas, tus novelas y, cuando llego a casa,

a lo mejor no está todo lo limpia que debiera.

Ya, tienes razón, me lo dices mucho, que leo demasiado,

mientras que tú solo lees leyes y procesos.

Tomás, ¿las madres de tus amigos trabajan o no?

-No. Bueno, no lo sé. Algunas piden con una hucha para el Domund.

Hijo, eso no es un trabajo. ¿Por qué no?

Tengo una idea:

yo me pongo a trabajar y con mi dinero

pago a una buena obrera y pueblerina para que limpie la casa requetebién

y de paso ayudo a una familia necesitada.

Mauricio, esto te tiene que gustar.

Si esto de tener una mujer en el servicio doméstico

da mucho prestigio a la familia. Bueno, venga,

vamos, que llegamos tarde.

Adela, el velo.

♪ Sin preguntar quién eras,

♪ me enamoré.

♪ Y seas tú quien seas

♪ siempre te querré.

♪ No sé de dónde vienes

♪ ni lo que tú prefieres,

♪ tan solo sé que al verte

♪ yo me enamoré.

♪ Por eso tú...

♪ Be my, be my...

♪ Tú serás mi baby.

♪ Solo tú mi baby.

♪ Baby de mi amor, oh, oh, oh.

♪ El resplandor del cielo

♪ podrá cambiar.

♪ Lo que por ti yo siento

♪ nunca cambiará.

♪ Del mundo nada quiero

♪ pues todo en ti lo tengo.

♪ Si alguna vez te pierdo,

♪ yo me enamoré. ♪

Un vermut rojo, por favor.

♪ Solo tú mi baby.

♪ Baby de mi amor, oh, oh, oh. ♪

Una Coca-Cola, por favor.

¿Le gusta la Coca-Cola?

Me despeja más que el café cuando estoy trabajando.

¿Y a qué se dedica?

Pues si hablamos de dedicación,

a la pesca fluvial, del río.

¿Es usted pescador? No. Gracias.

Tengo la caña de pescar de mi padre en el comedor de mi casa.

Doy mucho valor a la pesca, ¿sabe por qué?

No. Porque se necesita paciencia

y esperanza.

Así se consiguen las cosas importantes en la vida,

despacito y esperando a que lleguen. ¿Qué espera que llegue en su vida?

¿Sabe que han puesto unas exclusas en el río Manzanares? ¿Sabe qué son?

Son unas presas que regulan el nivel del agua y desde lejos

el río parece que es más río, pero realmente no hay peces,

está muerto. Incluso si se acerca, huele a podrido.

Yo llevo un tiempo estudiando por mi cuenta

para presentar un informe al Ayuntamiento y...

Bueno, presentar buenos argumentos para que dejen correr el río

y dejen fluir el Manzanares.

O sea, que podríamos decir

que es usted una persona muy fluvial.

Me encanta que me llamen fluvial, la verdad,

me encanta la expresión. Sí, me gusta.

¿Y usted qué clase de persona es?

Pues poca cosa, la verdad.

Sé que necesito fuerza como mujer.

Mi padre me dio toda su fuerza para mí sola y se me está gastando.

¿Murió en la guerra?

No, después.

Pobrecito.

Oí los disparos. Mi padre sí que murió en la guerra.

Estábamos mi madre, él y yo pescando en el río,

llegaron unos hombres y lo fusilaron.

Y la imagen que tengo es mi padre con un montón de agujeros rojos

en el pecho. Lo siento.

¿El suyo? Murió hace 12 años.

Y ahora mi marido me la está quitando;

la fuerza, digo. Y también mi hijo, que no es de él.

Perdón, no debería haber... No, no, no, no se preocupe.

No pida perdón. Continúe si quiere.

♪ Sin preguntar quién eras. ♪

(TARAREA)

¿Se puede poner a mi lado, por favor, y tutearme?

Te puedo tutear, sí.

Me casé embarazada de un hombre al que quiero olvidar

y mi pobre hijo, que cree que mi marido es su padre,

pues no tiene la culpa que me recuerde a ese cerdo;

se aprovechó de mí cuando yo era una cría.

No estoy siendo una buena madre ni una buena esposa.

Pero tienes conciencia. Y sé que necesito fuerza como mujer.

Ya.

Quiero que me des tu fuerza.

Sí, pero como...

♪ Y seas tú quien seas... ♪

(TARAREA)

¿Quién eres tú? ¿De dónde sales?

Justo te iba a hacer esa pregunta. Mira, yo me llamo...

No, no, no. ¿Qué?

♪ No sé de dónde vienes

♪ ni lo que tú prefieres,

♪ tan solo sé que al verte

♪ yo me enamoré. ♪

Es que no quiero saber tu nombre ni quién eres ni nada más de ti.

A mí me gustaría saber el tuyo, la verdad.

¿Ah, sí? Pues...

yo soy la mujer que te va a pagar una Coca-Cola.

Ven, ven conmigo. ¿Adónde?

Tengo mi coche ahí fuera. Yo también.

¿Sabes que en Londres han sacado la minifalda?

Ese es mi taxi. Has aparcado al lado de mi coche.

Necesito toda tu fuerza.

Ven conmigo, mi fluvial.

Gracias.

"Tras 25 años de paz con Franco,

España se convierte en la primera potencia turística de Europa."

Hola, familia. Hola, hijo.

Hola, cariño. Hola, papá.

¿Cómo estás? Bien.

¿Qué tal tu día? Bien.

¿Sí? Toma, toma, toma, toma.

¿Cuántas veces os tengo que decir

que no se juega con los fulminantes en casa?

¡Pam, pam, pam!

¿Hoy no te ha ido bien?

Tu madre está cada vez peor de la espalda,

debería dejar de limpiar en el hospital.

Que sepas que yo voy a limpiar en dos casas más y tú tendrías

que meter más horas en el taxi.

Hoy has estado en la biblioteca, ¿verdad?

No, no exactamente. Ya.

Tu madre ya está pagando con su salud

el tiempo que estás perdiendo en esos estudios.

No pierdo el tiempo, nunca es más de dos horas.

Estudios es mucho decir, en tus tonterías

de dejar fluir el Manzanares. ¿Otra vez con el Manzanares?

¡Ay, Dios! Mamá.

Madrid no es una ciudad para los peces,

a ver cuándo se te mete en esa cabecita.

¿Qué tal esa espalda? No te preocupes por mi espalda.

Incluso a tu padre, que en paz descanse, le hubiera parecido

una chorrada eso que pretendes hacer con el Manzanares.

Pues yo creo que le gustaría. Si quieres seguir con esa idea,

pues tú sigue, sigue, no se hable más.

Niños, a la mesa.

Voy a meterle cuatro horas más al taxi.

No voy a dejar de limpiar en un hospital

para que mi hijo deje de cenar con su familia en casa.

Si es que tendrías que haber seguido como militar.

-Yo quiero ser militar, abuela. -Cariño.

"Un año y medio después de la muerte de Franco,

España constituida en una monarquía parlamentaria

se prepara para las elecciones democráticas

del próximo 15 de junio.

Las últimas elecciones fueron hace 41 años,

al final del Gobierno de la Segunda República,

en febrero de 1936, 5 meses antes del golpe militar

que desencadenó una guerra civil de tres años que llevó a Franco

a gobernar en dictadura durante casi 40 años."

Mi niño, vamos a entrar en una nueva España,

ya podemos olvidarnos para siempre de esta puta dictadura.

Mamá. Perdón, Venancio.

Perdón, de esa dictadura bendecida por Dios.

No confundas al niño, por favor.

También bendecida por ti y por muchos como tú,

que diréis que en el fondo erais demócratas.

Ahora no me vas a dejar ser demócrata.

El franquismo me ha parecido el mejor sistema de gobierno

que podíamos tener los españoles porque era lo que nos merecíamos.

Ahora tenemos la oportunidad de entrar en una democracia

porque hemos crecido, hemos madurado como sociedad.

Esa nueva España de la que hablas, en esa cabemos todos.

¿También cabéis los machistas? ¿O vas a dejar de serlo?

Papá no es machista.

Mamá, te trata con respeto. Ya, claro.

No como los padres de tus amigos a sus mujeres, tienes razón, hijo.

Y además no me pega.

Es cierto, hijos míos,

que vuestro padre solo me levanta la mano y la voz,

pero no llega a pegarme, aunque en el fondo lo desea

porque se lo veo en la cara. ¿Nos podéis dejar a solas?

No, no, no, no, no. De aquí no se va nadie.

No me dejéis sola con vuestro padre. ¿Qué insinúas?

-No entres. -¿Qué insinúas?

¿Sabes que entre las leyes que se van a aprobar

en democracia está la del divorcio? Venga, familia,

¿estaríais a favor de que en España se legalizara el divorcio?

Que sepáis que ya había una ley del divorcio

en la República en 1932.

Pues no, yo no estaría a favor. Ya.

Yo no quiero que te vayas, mamá. No, no te preocupes,

que nunca te voy a dejar. Hablamos de otra cosa.

Y tú, marido, ¿qué? Una cosa es que tengamos

ideas políticas distintas y otra muy diferente

es que te permita que montes este espectáculo delante de ellos.

¿A favor o en contra del divorcio? Yo sé que tú no eres muy devota,

pero aquel día en la iglesia, el día de nuestra boda,

juraste ante Dios y ante mí que te casabas conmigo

para toda la vida. Y lo que Dios ha unido,

que no lo separe el hombre. ¿No había por tu parte

una promesa personal? Es que...

Creo que lees mucho. ¿Cómo?

Que lees demasiado. Las novelas esas que lees te contaminan el alma.

Es mi alma la que está contaminada. Efectivamente.

La tuya no porque la tienes a salvo con Jesucristo.

Los bendecidos y alabados por Dios sois unos hipócritas,

ya lo he dicho. Cuidado con tus palabras, Adela.

Venga, di, ¿legalizarías el divorcio, sí o no?

¿A favor o en contra? Siempre en contra,

porque eres mi mujer y no tienes derecho

a ser ninguna otra cosa.

Lo sabía, lo sabía.

Venga, vamos, hijo. Vamos. ¿Qué vas a hacer?

¿Qué vas a hacer? Divorciarme legalmente.

Vamos, vamos.

Venga, haz una maleta con lo imprescindible.

Vamos.

Tuve que aguantar que te quedaras embarazada de no se sabe quién

aquel día que te fuiste corriendo de la iglesia.

Y te lo perdoné. No, no me lo perdonaste.

Para ti, Venancio no es tu hijo, sino el hijo de otro.

¿Con quién estuviste? Dímelo. Que no me toques.

Nunca más, jamás vas a hablarme así. He tenido que soportar

no ser el padre de ninguno de nuestros dos hijos.

¿Es lo que vas a hacer, me vas a abandonar?

Me hubiera gustado quedarme embarazada de ti,

pero no tengo la culpa de que seas estéril.

¿No soy hijo de papá?

Tomás, tú y yo nos vamos a ver cuando queramos,

yo siempre seré tu madre, nunca me perderás. Te quiero.

¿Todavía estás así? Venga, date prisa. Vamos.

¿Qué significa imprescindible? Lo que sea, mi amor.

Venga, cualquier cosa.

Es el jefe indio. Pues ese, que nos da fuerza.

Papá, ¿qué es eso de que no soy hijo tuyo?

-¿Tomás no es hijo de papá? Luego te lo cuento todo.

Por favor, te lo suplico. No me supliques.

Te lo pido, por favor. ¿Adónde vas a ir si no tienes nada,

no tienes a nadie? Trabajaré por fin.

Te dejo que trabajes. Vamos a cambiar las normas de la casa.

Vamos a hablarlo todo en familia.

Yo solo quiero que seamos todos felices

y tú la primera, mi amor. Siempre he sido la última.

Vámonos. Por favor, Adela.

-Déjala. -No. Adela, por favor.

-Papá, déjala, déjala. No te arrastres más.

-Adela. -¿Esta es la nueva España

que defiendes? Estás destrozando una familia.

Venancio.

Venga, vamos, vamos.

¡Taxi!

¡Taxi!

Adela.

Gracias. Mantenme informado, por favor.

Mamá, esto es un poco broma, ¿no? No.

¿Va en serio? Sí.

Si lo sé, me cojo más Geyperman, el explorador, el soldado...

No te preocupes, hijo, que ya te los enviarán.

¿Adónde? No lo sé.

¡Taxi! ¡Taxi!

Venga, vamos.

Vamos.

Vamos, venga.

¿Adónde les llevo?

iré mirando dónde queremos pararnos.

¿A la aventura? Sí, eso es.

¿Ves? Debería de haberme cogido el Geyperman explorador.

¿Pero entonces no tiene ninguna preferencia,

barrio, calle, estilo de vida o prefiere que lo elija yo?

Sí, pero no queremos un barrio definido. ¿verdad?

Solo vivir al lado de gente maja, pacífica, abierta, libre.

Eso es tan relativo. Ya. Tiene razón, perdóneme.

No, no tiene que pedirme perdón, todo lo contrario.

Queremos cambiar de vida. Yo incluso de persona,

quiero ser una buena madre. ¿Sin papá?

¿Entonces me deja pensar adónde les llevo?

Claro, por eso nos hemos subido en su taxi.

No sabe cuánto le agradezco la confianza.

¿Son sus hijos?

Sí, cuando eran pequeños. No he cambiado las fotos.

Mi hija es peluquera.

Mi hijo mayor es militar.

Y el pequeño no sé muy bien qué va a ser de él.

Ya. ¿Y su mujer?

A mi mujer no le ha sentado muy bien el paso de los años,

sobre todo al carácter. Vaya, lo siento.

Cada vez va a peor. ¿Y ha pensado en el divorcio?

El divorcio. Mamá.

¿Qué pasa? Pronto en España la gente se va a divorciar.

A mi madre le da un infarto si me divorcio.

Ya.

¿Cómo se llama su hijo, el militar? Octavito.

Octavio, como mi abuelo, como mi padre, como yo.

¿Sabe si van a devolver el cauce al río Manzanares?

Me alegra mucho que me haga esa pregunta,

llevo años estudiando ese proyecto.

Es más, me he sacado la carrera de Biología por mi cuenta,

a ver si algún día trabajo en un ayuntamiento

y consigo convencerles que el Manzanares tiene que fluir.

Mi fluvial.

♪ Por eso tú, tú serás mi baby.

♪ Solo tú mi baby.

♪ Baby de mi amor. ♪

Mamá, estás acariciando al taxista. Sí, hijo,

porque este taxista es un buen hombre

y además es tu padre.

Acabo de separarme de mi marido y subirme en tu taxi

ES lo primero que he hecho en mi nueva vida.

¿Quieres que lo seamos tú y yo esta noche?

Para.

A las 00:00 en el bar de ese hotel.

Toma. No, no, no, no.

Déjalo, déjalo, déjalo.

Esta es la mejor carrera de mi vida.

Si quieres, puedes traer tu equipaje.

¿Cuánto equipaje? Lo imprescindible.

Papá, va ganando el Madrid al Atleti 1-0.

-Porque le han pitado un penalti que no era.

-Eres un colchonero de mierda, ¿eh? Ven aquí, pesado.

Hoy no te ha lucido el pelo, ¿eh?

¿Y encima te ríes?

Si es que todo por lo que luchamos en la guerra,

los valores de España, se van a ir a pique.

-Bueno, venga, abuela, no seas tan cerrada.

No voy a traicionar mis principios, así que no pienso votar.

A mí me gusta ese Suárez, que es de centro.

-¿Y tú a quién vas a votar, hijo? ¿Yo?

Vamos a ver, familia,

que esto es muy sencillo. Ahora quieren democracia,

pues vamos a votar franquismo, no te jode.

Fuerza nueva. Y avisamos, que no se pasen ni un pelo,

que les montamos otra guerra y la volvemos a ganar.

¿Qué te pasa, papá? Estás muy raro.

¿Qué haces?

Me voy.

¿Cómo que te vas? Sí, sí.

¡La cena!

La cena. Antes hay que cenar en familia.

¿Pero a ti te han dado una pedrada en la cabeza o qué?

¿Qué pasa?

¿Qué haces, mamá?

Mamá.

Cuando naciste, tu padre dijo:

"Pero si es un pez.

Rosa, a este niño hay que ponerle nombre de pez".

¡Abuela!

Abuela. No, no, no.

¡Claudia, llama a la ambulancia ya!

¡No, no, no! Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá.

La abuela no tiene pulso.

Papá, no llores así, no.

"El pueblo español tiene motivos para sentirse orgulloso

de este 1992." Quieto, que solo te voy a medir.

"En el que se cumplen 500 años de la fundación de España

por los Reyes Católicos y del Descubrimiento de América

por Cristóbal Colón.

Nuestra joven democracia, que tuvo que superar hace 11 años

un golpe de Estado, ahora celebra que España es una nación boyante,

exultante y moderna después de casi medio siglo de oscuridad.

El pasado abril inauguró la Exposición Universal de Sevilla

junto con el primer tren de alta velocidad que unía

la capital de España con la capital de Andalucía.

Y el próximo verano se celebran los Juegos Olímpicos de Barcelona."

¿Entonces es verdad que vas al partido?

Me han convencido mis hijos. Porque les pagas la entrada.

Eso es verdad.

Hasta mañana.

Hola.

¿Cómo estás, papá? Qué guapa. ¿Tú no eras del Atleti?

Y es, y es. A ver cómo le cuento a mis amigos que vengo

con un infiltrado del Atleti. -¿Qué dices? No te pases.

¿Qué tal tus niños? Bien, bien, bien.

Bueno, no han querido venir, pero como son del Atleti, como su padre.

Pero bueno, mira, mejor, así me deja un rato libre con la familia.

Hacía mucho tiempo que no estábamos juntos.

-Al menos tus nietos han tenido la decencia de no venir,

no como este. -Si es para vencer a los catalanes,

estoy dispuesto a hacer una tregua.

Voy a ir al Bernabéu a animar al Madrid.

-Eso es lo que hay que hacer.

Encima hoy. Se les ha subido el pavo a estos catalanes

con lo de las Olimpiadas. Espérate tú a ver cómo sale.

-Dice que va a ser un desastre organizativo,

que les quedan muy grandes. Ahora tenemos que estar todos unidos

como españoles. Si son ellos,

que siempre se quieren diferenciar.

Hay muchos que se sienten más catalanes que españoles.

-Detestan España. Es por su jodido complejo de superioridad.

-Eso es. Y encima dicen que vienen muchos grupos de extrema izquierda

desde Barcelona, independentistas de mierda.

Pues bueno, a estos les vamos a partir la puta cabeza.

Oye, una cosa, no quiero ni medio lío con ellos.

No, hombre. Papá, tranquilo, que no va a pasar nada.

¿Qué tal vuestra madre?

Histérica. -Y deprimida.

-A mí me tiene muy preocupada. ¿Sí?

Igual voy a verla un día de estos.

No, papá, por Dios, que va a ser peor.

¿No ves que su único consuelo es odiarte?

-Bueno.

"Esta noche el Madrid recibe en el Bernabéu al Barça.

El clásico español siempre tiene una emoción muy especial.

La retransmisión del partido va a tener..."

Por favor.

Gracias por invitarme.

Me apetecía muchísimo venir contigo. Y a mí.

Se lo he dicho a mis amigos.

¡Hala, Madrid! -¡Viva Franco!

Esta gente me da un miedo, hijo.

¡Venancio! ¡Venancio!

¡Venancio, aquí! ¡Eh!

¡Venancio! ¡Eh!

-Un momento, es Jordi. -¡Venancio!

¡Alé, alé, alé! ¡Venancio!

¿Qué pasa?

¡Visca el Barça!

(Sirenas)

Ese es mi hijo, ese es mi hijo. Un momento,

ahora vienen dos ambulancias. Por fa...

¿Qué ha pasado? Estábamos los tres juntos.

Octavito se pone a saludar a unos hinchas

y de repente sale disparado como una fiera.

Los del Barça les habrán provocado y Vito ya sabes cómo se pone.

Provocado. ¿Quién provoca a quién?

Ya está, ya está, ya está. ¿Cómo estás?

Disculpen. Disculpen. No pueden pasar.

Tienen que esperar aquí.

Mi hijo, que lo están atendiendo.

El mío también. Ha habido una pelea. Ya.

He venido con él en la ambulancia, solo está inconsciente;

no será nada, una conmoción. Al mío le han dado una paliza,

estaba sangrando mucho por la cara, casi no lo reconozco.

Lo siento.

Estuve esperando toda la noche como jamás esperé a nadie nunca,

toda la semana. Me quedé un mes en el hotel con Venancio,

con nuestro... nuestro hijo.

Esa noche llegué a casa,

cogí la caña de pescar de mi padre, empecé a hacer el equipaje

y a mi madre le dio un infarto cerebral,

se murió en mis brazos.

Entonces, después de todo este tiempo,

creo que te voy a perdonar.

Me va a venir bien a mí. Quiero decir,

lamento muchísimo que tu madre muriera, de verdad,

pero después de 15 años CREO que sí, que te perdono.

Ya.

Señora. Sí.

Lamento mucho decirle que su hijo ha fallecido.

No. ¿Cómo? No, no, no, no, no. No puede ser.

Pero si mi hijo estaba bien, no puede ser.

No, no, no, no, no.

(GRITA) Que no, que no.

Que no, que no, que no. ¡Ay, ay, ay!

Ay, hijo.

No.

Mi niño, mi niño.

Señora, le voy a poner un tranquilizante.

No puede ser. Os habéis equivocado.

Os habéis equivocado, os habéis equivocado.

Papá, ya podemos ver a Vito.

¿Estás bien?

¿Estás bien?

Voy... Esta señora...

¿Quién es? Una vieja amiga.

Se acaba de morir su hijo.

Te doy toda la fuerza que puedas coger de mí,

es toda tuya.

Soy tuyo.

Papá.

¿Qué? La Policía está interrogando a Vito.

¿Qué? No sé.

Disculpe, soy su padre. ¿Qué ocurre?

Varios testigos coinciden en que su hijo con esta barra

golpeó en la cabeza al joven que acaba de fallecer.

Papá, ¿qué hacemos?

No vamos a abandonar a vuestro hermano,

vamos a ayudarle a superar esto

para que algún día se perdone a sí mismo

y pida perdón a esa mujer también.

Y a mí, que soy el padre de los dos,

de Vito y Venancio.

Se llamaba Venancio.

¿Para quién? Para Lucía.

Gracias.

¿Para quién? Para Miguel, por favor.

Gracias.

Ya solo te queda uno. Genial. Gracias.

¿Para quién? Para Octavio, el padre de Caín.

Y de Abel.

Para Octavio, padre de Caín y Abel,

fluvial misterioso que aparece y desaparece.

Lo has manoseado mucho. Sí, mucho.

Con los ojos lo he recorrido una y otra vez

y siempre se me hiela el corazón, pero también he encontrado calor

y has hecho que mi imaginación vuele.

Y mi mente no ha parado de reflexionar.

Es una novela maravillosa, es lo mejor que he leído nunca.

Y me alegro que medio millón de españoles de las dos España

hayan podido reflexionar con lo que tú has escrito.

Toda mi familia lo ha leído, mis hijos.

Gracias. Bueno.

¿Podemos hablar un momento?

Adela, por favor.

Cristina, muchas gracias. Me voy a casa.

Me gustaría hablar contigo un segundo.

Estuve en el entierro.

No me atreví a acercarme, me sentía demasiado culpable,

no sabía qué decir.

Y no puedes llorar, no puedes llorar.

Claramente tu padre te dijo que no podías llorar.

Mírame. No puedes llorar. Ya está, ya está.

¿Vamos a algún sitio?

¿Te llevo a casa? Tengo aquí el coche si quieres.

Vivo en la sierra, compré la casa de mi padre.

Lo sé.

¿Vamos?

Sí, llévame a casa.

Por lo que he leído,

me has investigado a fondo y, aparte de mantenerme el nombre,

no sabía que habíamos nacido el mismo día y casi a la misma hora.

Del mismo amanecer del día en que se proclamó

la Segunda República. Tú, de Soto de Abajo;

yo, de Soto de Arriba,

dos pueblos separados por tres kilómetros.

Y que ha unido tu hijo, el constructor Manuel Goya,

con sus urbanizaciones. Ahora son un solo pueblo.

Cierto.

Pero hay dos cosas que no sabes que yo creo

que hubieran tenido cabida en tu novela.

¿Cuáles?

No sé muy bien por dónde empezar, la verdad.

Tú describes a tu padre como un maestro noble y valeroso

que defiende la República hasta el final,

pero es que tu padre no solo mató nacionales en combate,

también formó parte de pelotones de fusilamiento

que mataban a vecinos del otro bando.

Eso no es verdad. Sí.

Y mi padre no murió en el asalto de Soto de Abajo

cuando tu padre se metió contigo en la escuela,

mi padre murió pescando en el río.

Llegó un grupo de milicianos,

lo cogieron delante de su mujer y su niño de ocho años

y lo fusilaron, lo acribillaron a balazos.

¿Y tú cómo sabes que mi padre estaba entre ellos?

No lo conocías.

Fue tu padre quien organizó el fusilamiento,

fue él quien se lo llevó detrás de los arbustos

y bueno...

También escribiste que yo estaba en el cuartel de la sierra

cuando fusilaron a tu padre, eso es cierto.

Y has tenido la decencia de no especificar que yo formé parte

de su pelotón de fusilamiento. Gracias.

Ese día yo no sabía... Yo...

Cogí un fusil y resultó ser el de mi padre,

el fusil que tu padre le quitó al mío.

Lo sé porque tenía la mirilla levantada y torcida.

Y sí, me tocó dispararle al manco,

pero mi bala no fue la que lo mató. Yo estaba tan nervioso

por tener que disparar el fusil de mi padre

que le di en el muñón. Yo no le maté.

Recuerdo que sangraba y sangraba, pero yo no fui.

En ese momento decidí que quería dejar de ser militar

y cambié el fusil por la caña de pescar.

Fue después, cuando leí la novela, que supe que ese manco,

Venancio Rey, era tu padre.

Ya ves.

Es ahí. Sí, lo sé.

¿Quieres pasar a mi casa un rato?

Me encantaría.

¿Vives sola? Sí. ¿Y tú?

Sí, yo también, sí.

Estoy escribiendo otra novela.

¿Sobre qué? Sobre el futuro en la Luna.

¿La Luna? Sí.

Bonito viaje, sí.

Fue el mejor hijo que una madre puede tener.

Y un padre.

Hay algo que no hice bien en la educación de Octavito,

eso está claro. Bueno,

sé que acaba de salir de la cárcel, que está en tercer grado,

que solo ha cumplido 15 años de condena,

pero tú y yo no vamos a hablar de eso.

No. No.

No, no.

Mira, mi hijo se ha arruinado.

Esta crisis ha pinchado la burbuja inmobiliaria.

¿Ves aquel sector de ahí? Sí.

Eso se queda así, paralizado.

¿Y qué, el Manzanares fluye o no fluye?

Llevo más de 20 años recuperando los ríos de España

para que abunden los peces.

Después de jubilado me seguían llamando,

pero el Manzanares se resiste. Estoy en contacto

con el Ayuntamiento, pero espero conseguirlo antes de morirme.

Es Tomás, mi hijo, el mayor.

A raíz de la muerte de Venancio volvimos a vernos.

Es abogado, como su padre, mi exmarido,

que murió hace diez años.

Se dedica a la política, dice que es de centro, liberal.

Interesante.

Ya. Escúchame bien, Octavio Goya.

¿Qué? Ven.

Procedemos de familias enemigas en la Guerra Civil

que se han matado entre ellas,

tú y yo no deberíamos hablar de política nunca.

Tienes razón, querida Adela.

¿Querida?

¿Te gusta vivir sola?

Sí, ya me he hecho. Yo también.

Sí, pero preferiría otra cosa. ¿Cosa?

Cosa no, a alguien conmigo. ¿Todo el tiempo?

Hasta el final.

¿Cuánto nos queda?

Tú no sabes la de veces que he pensado que me equivoqué

al no ir a por ti después de la muerte de mi madre.

Caramba, y yo que no debería haber dejado que te fueras

cuando lo hicimos en el coche. Con el velo negro, qué barbaridad.

La de veces que he pensado en ese polvo.

Y yo.

¿Quieres quedarte aquí?

Bueno, a lo mejor no te gusta mi casa.

Me encanta.

Últimamente he pensado en la posibilidad de venirme a vivir

a la sierra. ¿Sí?

Bueno, pues quédate conmigo a terminar de vivir.

No, a vivir mejor que nunca.

¿Tú crees que aún podemos ser felices juntos?

No me creo que me lo estés proponiendo.

Bueno, te lo he visto en los ojos.

Es el sueño de mi vida, más que el Manzanares.

Es el sueño que no me permitía soñar.

Pues yo te lo permito.

Me tiraste una manzana, ¿no te acuerdas?

Yo salía del cuartel. No lo has puesto en tu novela.

No me lo puedo creer. Bueno, pues en la próxima.

Ahora abrázame, por favor.

¿Tú aún querrías sexo?

A ver, hace tiempo que no...

Pero yo creo que contigo a lo mejor podría convertirme

en un adolescente.

Aún guardo el velo negro. ¿En serio?

Como recuerdo, sí. Ven, ven.

En esta cama, mi madre me trajo al mundo.

(Puerta)

No pienso abrir.

Yo sí. ¿Te importa? Un momento. No.

Perdón, señora, por lo que le hice a su hijo.

A tu hijo, papá, a mi hermano.

Perdón.

Te pido perdón en mi nombre, en el de mi familia

y en el de toda nuestra existencia.

Llora, llora, llora, llora.

No.

Llora, mi amor. Ahora tienes que llorar.

♪ Cumpleaños feliz,

♪ cumpleaños feliz.

♪ Os deseamos todos

♪ cumpleaños feliz. ♪

¡Vamos, Vamos!

Una, dos y tres.

-Venga. Venga, chavales. -Venga.

-Una, dos y...

(TODOS) ¡Bien!

-¡Felicidades!

-Felicidades. Por otros 90.

-Qué guapos están, por favor. -Estupendos.

Qué bonito.

(HABLAN A LA VEZ)

¡Oye, oye, oye!

¿Os queréis o no os queréis?

¡Que si os queréis!

Ya que sois tan distintos, lo que es de apreciar,

no discutáis de política

porque nunca vais a convencer al contrario,

y menos en ese tono tan español.

Tiene toda la razón. Sí, lleva razón. Llévanos a casa.

Claro.

No pasa nada. No os preocupéis, no os preocupéis.

No aprendemos. Si la culpa de todo

la tienen nuestros políticos, que nos tienen a todos de uñas.

Daos todos por despedidos. Os queremos, familia.

Nosotros también. -Perdonad, de verdad.

Sois nuestra vida.

Cuidado.

Cuidado, cuidado ahí, papá.

Gracias, hijo. Nada.

Ten cuidado con esta baldosa, que baila.

Ahí. Ten cuidado.

Y un último escalón. Ahí.

Gracias.

Gracias, Manu,

por organizar esa maravillosa comida de cumpleaños.

Hacía mucho tiempo que no estábamos todos juntos.

Muchísimo. Bueno, nunca.

Nunca nos habíamos sentado todos a la misma mesa.

Además, estaba Lía, nuestra quinta bisnieta, que tiene tres mesecitos.

"La vacuna del coronavirus está consiguiendo

que haya bajado de forma considerable

la cifra de fallecimientos de personas mayores

así como la incidencia general de contagios."

Sin la vacuna no hubiéramos podido celebrar vuestros 90.

Ya solo quedan por vacunar los jóvenes y es de agradecer

que se hayan hecho el test para poder estar.

Oye, has desviado el curso del río para poder hacer ese campo de golf.

Sí, bueno, fue una decisión del Ayuntamiento, de la mayoría.

Hay un foso, habrás tenido el detalle de poner algún pez, ¿no?

Pues no, pero ningún problema.

Mañana mismo pido que... ¿Te gustaría que hubiera peces?

A mi padre sí que le haría ilusión.

Esa era la zona del río donde más le gustaba pescar.

¿Quieres que además pongamos una cruz en el lugar donde...?

No.

¿Tú sabías que el Manzanares se está llenando de jubilados

que pescan y devuelven los peces al río

con la boca perforada y un susto de muerte?

Ya, ya, ya.

El hecho de que abunden los peces no significa que puedo pescarlos ya.

O sea, que las cañas de pescar ahí, a la pared.

Tú imagina que te sacan por la boca de tu medio,

es como si a los humanos nos ahoga un rato

la tortura de la bañera. Tú no eres pescador.

Tú me engañaste, viejo.

Tú no has pescado nada en tu vida, no como tu padre.

Ese sí que es pescador. Tardé casi una vida entera,

exactamente 77 años, en pescarte a ti.

¿Ahora eres tú el que me llama pez? Y lo hice con esa caña.

(AMBOS) Con paciencia y esperanza.

Eso lo aprendí de mi padre. Venga.

Ha llegado el resultado de las pruebas.

Déjamelo, que lo he visto, que he visto cómo Manu,

tu hijo, te metía el papel de tapadillo.

Déjamelo. Espérate un rato, anda.

Ya.

O sea, que tú ya sabes el resultado y has preferido esperar

a que celebráramos nuestro cumpleaños.

Ha estado bien, ¿verdad?

Se han puesto un poco pesados al final.

Me ha encantado ver la prole que hemos dejado.

Sí, llevo toda la semana haciéndome a la idea

y no se me quita la cara del médico,

la tengo aquí metida en la cabeza, cuando me dijo:

"Bueno, aún hay que esperar a tener el resultado de las pruebas".

Me ha dado tiempo para prepararme. Para el viaje quiero decir.

Venga, ¿cuánto tiempo me queda?

Seis meses como mucho. No llores tú, ¿eh?

Ya. Seis meses. Lo sabía yo,

en los que me voy a demenciar,

voy a perder la cordura con un tumor de cerebro.

Y no quiero que tú me cuides

y que me veas medio chalada y gritando de dolor.

Venga, no llores más. Así que me voy.

¿Adónde te vas? A la cama en la que nací

a dormir y a soñar con que a lo mejor hay un estado,

una energía en la que mi mente y mi alma es capaz de flotar

y formar parte de todo el universo. ¿Me entiendes?

Y he hecho acopio. ¿Acopio de qué?

¿Te acuerdas el otro día, que me querías acompañar

a la farmacia y no quise?

Pues le dije a Elena que no encontraba

mis pastillas para dormir y que me recetara otro frasco.

Y luego también llamé a tu hija Inés,

que también las toma,

para que me trajera la comida de hoy y otro frasco lleno.

Es un cielo tu hija Inés, siempre lo ha sido.

No me digas que no lo haga, te lo pido.

Venga, que tras la mala noticia pongo esta buena,

que me voy de este mundo sin sufrir.

¿Cuántas pastillas tienes? Uh, mira.

¿Lo oyes? Yo creo que llegó a la Luna.

Pues me voy contigo a la Luna.

No. Sí.

Ni lo sueñes. Yo no quiero vivir sin ti.

Pero, hombre, por favor, si llevas toda tu vida sin mí.

Eso no es verdad.

Llevas en mi vida en secreto desde el momento

en que te pusiste el velo negro y te tumbaste

en aquella tapicería de cuero rojo. Viejo, tú siempre con lo mismo.

Ya.

En realidad, nuestras vidas estaban conectadas desde el principio.

El mismo médico, las mismas manos,

atendieron a nuestras madres en nuestro nacimiento.

Que no, Octavio, que tú tienes una salud de hierro.

Que no, hombre, si superaste el COVID a tus 89 años.

Porque soy tu pareja.

No digas eso. Quiero seguir viviendo contigo.

Pues mira lo poco que te ha durado.

Qué tonto eres.

Oye. ¿Qué?

Mírame.

Acéptame en tu nave. ¿Cuándo despega?

Por favor. Cuando queramos.

Pues yo estoy pensando ahora mismo en una fecha que creo que...

Ya. ¿Ya qué?

Que el mismo día que vinimos a este mundo me parece el mejor

para salir hacia el otro. ¡Uy!

Venga, pues... pues ahora y no se hable más.

Venga, que tú pesas más que yo.

Una, dos y tres. Al escondite inglés.

No, no puedo, no puedo.

No puedo. Tranquila, mi amor.

Tranquila, tranquila.

Siempre te has puesto nerviosa antes de viajar.

Tú ya te has subido al cohete, pero yo...

No me podía ir solo. No, no. ¿Te imaginas?

¿No ha pasado algo así en alguna de tus novelas,

él no se quedaba en tierra?

Anda, ven.

He pasado los mejores años de mi vida contigo.

Toda mi vida ha merecido la pena

por este tiempo que he vivido contigo.

Eres el hombre más bueno que he conocido nunca.

Eres una mujer increíble.

Con un ejército de mujeres como tú se salvaría el mundo.

¿Te gustaría volver a nacer?

No lo sé,

pero si te decides, avísame.

Oye,

si me encuentro con Dios, ¿te vendrías?

Pues ahora podría ser.

Toda la vida sin creer y ahora...

Tranquilo, que si es conmigo, Dios no te espera en ningún sitio.

Cierto.

Primera escala, la Luna, ¿no?

¿Y de la Luna adónde vamos?

Venus.

Yo siempre he querido conocer Venus. Tú siempre pensando en lo mismo.

¿Y si nos damos un revolcón? Hecho.

Me lo estoy imaginando.

Yo también. Estoy dentro de ti.

No te salgas.

Nunca. Jamás.

♪ No sé de dónde eres

♪ ni lo que tú quieres,

♪ tan solo sé que al verte

♪ yo me enamoré.

♪ Yo me enamoré.

♪ Esta breve ilusión

♪ para siempre unirá

♪ y nadie podrá cambiar

♪ las lágrimas que lloré.

♪ No se piden nada a cambio,

♪ aunque nacieron a la vez.

♪ Si se juntan sus miradas,

♪ infinito pueden ver.

♪ La vida no da la vuelta,

♪ tampoco la dan los ríos.

♪ Aunque somos diferentes,

♪ te encontré yo en mi camino.

♪ La vida no da la vuelta,

♪ tampoco la dan los ríos.

♪ Y aunque somos diferentes,

♪ te encontré yo en mi camino.

♪ En el último suspiro

♪ se mandaron a buscar.

♪ Muy bajito, al oído,

♪ se hicieron recordar

♪ lo que en la vida habían sido

♪ y lo que en la Luna serán.

♪ El tiempo no espera a nadie.

♪ Y aunque a veces sonreiré,

♪ ya nadie podrá cambiar

♪ las lágrimas que lloré.

♪ No se piden nada a cambio

♪ los que nacieron a la vez.

♪ Si se juntan su mirada,

♪ infinito pueden ver.

♪ La vida no da la vuelta,

♪ tampoco la dan los ríos.

♪ Y aunque somos diferentes,

♪ te encontré yo en mi camino.

♪ La vida no da la vuelta,

♪ tampoco la dan los ríos.

♪ Y aunque somos diferentes,

♪ te encontré yo en mi camino.

♪ Y aunque somos diferentes,

♪ te encontré yo en mi camino.

♪ Leré, leré, leré...

♪ Te encontré yo en mi camino.

♪ La vida no da la vuelta,

♪ tampoco la dan los ríos.

♪ Y aunque somos diferentes,

♪ te encontré yo en mi camino.

♪ Leré, leré, leré...

♪ La vida no da la vuelta.

♪ La vida, naino, naino, na.

♪ Te encontré yo en mi camino. ♪

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