All language subtitles for Fecha.de.caducidad.2012.1080p.WEB-DL [SubRipper.com].es

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Original subtitles

- Ya.

- [Osvaldo]Se me está torciendo la tripa, jefa.

¿Ya fuiste al súper por la sopa?

- Sí, ya fui.

Ahorita que termine, te caliento tu sopita.

- ¡Eh!

¿Y por qué no usas un cortaúñas como todo el mundo, jefa?

- Pues porque no es igual.

- ¿Y por qué no es igual?

- Porque no.

- ¡Ay! ¡Eso duele! - ¡Es que ya la tienes

bien enterrada, hijo!

¡Ah! - [Osvaldo] ¡Ay! ¡Aguas!

¡Ay, fíjate, jefa! ¡Te estoy diciendo

que uses un méndigo cortaúñas!

¿Es que me quieres matar o qué?

- No, no digas eso, hijo.

- ¡Ah! ¡Estás bien tonta! - Ahorita te traigo un curita.

- ¿Que no ves que así no me va a entrar ni un pinche zapato?

- ¡Espérate! ¡El curita!

- [Osvaldo] ¡Curita, madres! - ¡Se te va a infectar, hijo!

¡Osvaldo!

[ sirena ]

- Ah...

[ turbinas ]

- A ver, esto.

[ rotar de hélices ]

- [hombre]¿Dónde chingados estabas?

¿Qué? ¿Qué, qué, qué,

qué fuiste a comprar, pendeja? - [mujer]Las enchiladas

- que me-- [ golpe ]

- [hombre]¿Ahora te vas por media hora, estúpida?

- [Mariana]No... Es que te-- - [hombre]¡Como un pendejo

esperándote! ¿Dónde estabas?

- [Mariana]Me encontré a Rosita.

- [hombre]¿Qué Rosita?

¿Cuál Rosita? Estabas de puta, ¿verdad?

- [Mariana]¡No! ¡No me pegues! - [hombre]¡Ven! ¡Ahora te voy--

- [Mariana]¡No, no te--! - [hombre]¡Cállate!

- [Mariana]¡Ah! [ vidrios trisándose ]

- [hombre]¿Eh?

¡Solo sirves para eso! ¡Eres una pinche...! ¿Eh?

- [Mariana]¡Ah! [ golpes ]

- [hombre]¡Eh! ¡Ni para tener hijos sirves, pendeja!

¿Para qué eres buena?

[ voces indistintas ]

- [Mariana] ¡No! ¡No! ¡Espere!

- [forense]Desaparecido bajo presión.

El cabello es marrón claro.

La cavidad nasal está limpia

y no se aprecian anormalidades.

Las pupilas están ampliamente dilatadas,

son redondas, regulares e iguales.

La esclerótica está enrojecida.

Los dientes son originales

y los canales auditivos están limpios.

No se observan heridas en el cuello.

- [Genaro] ¡Gordo!

¡Ya están las tortas!

Buenas.

Señito.

- ¿Qué servicios?

- ¡De todo!

Coches, refracciones, mandados, trámites,

fotocopias, fumigaciones...

Serenatas.

- Gracias.

- ¡Gordo!

- [médico]¡Pásale, güey!

-Permiso.

- El cerebro pesa...

1,210 gramos aproximadamente.

No se presentan lesiones o alteraciones en la lengua.

La faringe no presenta alteraciones

y el tejido blando del cuello revela

que no hay lesiones o enfermedad.

- [Ramona] Buenas.

¿Se puede?

Es que no hay nadie que atienda.

- ¿Dónde diablos está Milagros, pues?

¿Viene a identificar?

Pues solo tenemos este, pero tendríamos la cara,

porque le acabamos de abrir el cráneo.

- No, nada, nada más quiero ver los pies.

- [forense] A ver, pásele, pues.

No más no vea pa'cá. - No.

No, no es.

- ¡Uy, señora! Pues tenemos otros tres,

pero están guardados. ¿Los quiere ver?

- Pero nada más los pies.

- Sí, usted no más ve ahí.

¡Gordo!

¡Échale! ¡Ándale!

- Tampoco.

Perdón.

- No se preocupe.

Este está más azulito, porque ya lleva más tiempo por acá.

¿Hace cuánto que no ve a su pariente?

- Osvaldo, mi hijo.

- Ah. ¿Y hace cuánto que no lo ve?

- Tres días.

- A ver, sígame. Aquí hay otros. Mire.

¿Y este por qué trae zapatos?

Es el que llegó sin cabeza, ¿verdad?

- ¡Ah!

Estos no son los zapatos de mi hijo.

- ¡Uy, señora! Pues no tenemos otros.

Si quiere, venga la semana que entra.

Seguro nos llegan más muertitos.

- Gracias.

- [forense] ¿Puede sola?

- Sí.

- ¡Oiga, oiga!

Usted, ¿qué? ¿Vino a identificar?

¡Ah, caray! ¿Quién la dejó entrar?

Si para eso estoy yo.

- [Ramona] Eh... Usted no estaba.

No la vi.

- ¿Y ya identificó?

- [Ramona] No.

- Gracias a Dios que no está aquí.

- ¡Están nuevecitos, cabrón! ¡Mira la suela!

Son como de mi talla, ¿no?

- ¿Por qué no se trae unas fotocopias

de la persona que busca?

A veces mandan muertos.

Aquí le espero.

Hoy salgo tarde.

- [forense] ¡Qué lástima que tienes el pie chiquito,

pinche Gordo!

¡Ah, caray!

¡No, pues ahí muere!

- [Ramona] Ya, señito.

Aquí están. - A ver.

- [Ramona] Y ahora, ¿qué hago?

- ¡Ah! La cosa es andarlas pegando por todos lados:

en los postes de luz, en el metro...

¡Ah! ¡Mire!

¿Por qué no empezamos por aquí? ¿Eh?

Ahorita le hacemos un campito en el corcho.

- ¿Y eso cuesta?

- ¿Qué? - El campito.

- ¡No, hombre! ¿Cómo cree?

Si esto lo hago porque...

bueno, pues porque sé lo que es perder a un hijo.

- ¿Y usted cómo sabe que ando buscando a mi hijo?

- Por eso.

Porque yo también soy madre.

Deme, deme una.

Aquí, mire. No importa, este ya lo encontraron.

Aquí lo ponemos.

Aquí.

¡Ah, caray!

¡Saliste con premio, Genarito!

- ¡No! ¿Cuál premio?

- [Milagros] Pos... - Además, ya no los iba a usar.

Se los compré al Gordo.

Permiso, señito.

- [Milagros] Ya vimos muchos, pero muchos muertos, Ramoncita.

Yo creo que va a tener que buscar en otro lado.

- Pero pues ya si fui a la Cruz Roja,

a la Verde, al Hospital Civil,

al psiquiátrico...

Ya no sé qué hacer.

- Pues buscarlo entre los vivos, Ramoncita.

La esperanza nunca muere.

Además, el forense ya me dijo que si la vuelve a ver por aquí

va a ser mi culpa

y que voy a tener problemas con mi jubilación.

No, pero usted no se preocupe, Ramoncita.

Podemos seguirnos viendo en otro lado

y seguir buscando por nuestra cuenta.

En una de esas se fue con la novia.

- ¿Cuál novia?

Osvaldo no tiene novia.

- ¡Ya ve cómo son los hijos!

Luego esconden a las novias.

- ¿Y por qué habría de esconderla?

- Pues para evitarse problemas con las suegras.

¡Las mas somos bien canijas!

- [Ramona] ¡Ay!

- Buenas tardes.

- ¿Cómo crees que ese sillón

va a caber en ese elevador, niña?

- ¿Es usted doña Ramona?

- [Ramona] ¿Por qué?

- [Mariana] No, digo.

Por nada.

¡Ay!

¡Ay!

- [Ramona] Se me hace que usted tenía razón, Milagros.

- [Milagros] ¿Con qué, Ramoncita?

- Con eso de la novia.

Ayer llegó a vivir al edificio una muchacha.

- ¿La novia de Osvaldo?

- No, no me lo ha dicho.

Pero se me queda viendo muy raro.

- [Milagros] ¿Por qué?

- No sé. Está muy sospechosa,

como que tiene miedo de algo.

Y siento que me vigila.

- ¿Miedo? ¿Miedo de qué?

- Tiene un moretón en la cara.

¿No será que Osvaldo la haya golpeado

y por eso no me lo quiere decir?

- ¿A poco su hijo es de esos que golpean a las mujeres?

- No, no, no.

A mí mi hijo nunca me ha maltratado.

- Bueno, puede ser que con esta sí se le haya pasado la mano

y por eso no quiere regresar.

- ¿Le dará pena decírmelo?

- Claro.

Como usted es su mamá...

De seguro su hijo la mandó por delante

para que usted y ella se vayan conociendo.

Y una vez que hayan hecho buenas migas usted y la muchacha,

entonces, va a regresar el príncipe, ¿no?

Lo que mejor conviene en esos casos

es hacerse amiga de la novia.

¡Genaro! ¡Hey! ¿Ya la tienes?

- Eh... No.

- [Milagros] ¡Llévatela!

Ya archivé la información.

- [Genaro] ¡Ah!

- ¿Qué es eso?

- ¡Nada! Fui al súper.

- Ah...

¿Qué?

¿Le quedaron apretados los zapatos nuevos

o más bien le remordía la conciencia? ¿Verdad?

- Ninguna de las dos. [ timbre de teléfono ]

- Servicio forense. Buenas tardes.

Ajá.

A ver, déjeme apuntar, ¿sí?

A ver, dígame.

[ golpe en puerta ]

- ¡Gracias!

Ven, pásale. Pasa, pasa.

Tengo sopa de tomate. ¿Quieres?

Pásale. - Gracias.

- Siéntate.

Quédatela.

¡Cuchara!

- Gracias.

- ¡Se te enfría!

¿Está rica? - ¡Ajá!

- A Osvaldo le encanta.

- Ajá. - Todos los días me la pide.

Es su preferida. - Ajá.

- Si quieres más, ahí hay, ¿eh?

- No.

- Tienes los mismos gustos que Osvaldo.

- Muy bien.

Gracias, señora.

- ¿Adónde...? ¡Oye! - [Mariana] ¡Me tengo que ir!

- ¡Oye, hija! ¡Ven!

¡Ah! ¡Cuidado!

¡Hola! - ¡Hola!

- Ayer no me dijiste tu nombre.

- ¡Ah, sí!

Es verdad.

Me llamo Lourdes.

- ¡Lourdes!

¿Y has visto a Osvaldo?

- ¿Osvaldo?

- ¿Ya hiciste tus compras?

- No, no. Todavía no.

- [Ramona] ¿Vamos juntas?

A lo mejor por la Virgen de Lourdes.

- [Mariana] ¡Ándele!

Sí, supongo que sí.

- [Ramona] ¿Sabes por qué Osvaldo se llama así?

Cuidado. - [Mariana] No.

[ timbre de teléfono ]

- [Ramona] Permiso.

¿Sí? ¿Bueno?

- ¡Ay! ¡Hasta que contesta, Ramoncita!

¿Pues qué le pasó anoche?

La estuve llame, llame.

- ¡Ah! No, nada, nada.

Me dormí temprano.

- Es que pasó algo medio raro aquí con el tal Genaro.

El de los zapatos.

- Eh...

Después hablamos, ¿no?

- ¿Qué? ¿La agarré ocupada?

- Estoy con mi nuera.

- ¡Qué gusto, Ramoncita!

¿Nos vemos en el parque en la mañanita?

- Sí.

Anda. Sí, sí.

Disculpas.

- ¿Qué cree, señora?

- ¿Qué?

- Pues que mañana empiezo a trabajar aquí en la perfumería

que está en contra esquina.

- ¡Ay! Pero... yo pienso que...

No creo que tengas necesidad de trabajar.

Es peligroso.

- ¿Peligroso?

- ¿Y ya, ya le avisaste?

- ¿Avisarle? ¿A quién?

- Pues no sé. A tu familia o...

a alguien más.

- ¿Alguien más?

- Sí, a alguien más.

- ¡Ah!

- [Ramona] ¿Qué pasa? - No, digo...

- [Ramona] ¿Adónde vas? - Tengo cosas que hacer.

- Pero si apenas comenzábamos.

- Sí, pero no.

Gracias.

- ¿Quieres que te acompañe?

- No, señora.

Gracias.

- ¿Y para qué quiere ese hombre la foto de mi hijo?

- Por eso le digo que está medio raro.

Perdóneme que le diga esto, Ramoncita,

pero por ahí dicen:

"Piensa mal y acertarás".

- ¿A qué se refiere?

- Pues a que si el Genarito anda retirando la foto de su hijo

es porque no quiere que lo encuentren.

- ¿Y por qué no iba a querer que lo encontraran?

- Es que también fue de noche

a preguntar cosas.

Porque a lo mejor él-- - ¡Osvaldo está vivo!

Su novia y yo--

- ¿Novia? ¿Qué novia? - ¡La novia de Osvaldo!

- A ver, espérese, espérese tantito.

Creo que me estoy perdiendo de algo.

- ¡Si usted misma me dijo que Osvaldo

la había mandado por delante!

- Pero ¿está segura que esa muchacha que usted dice

es la novia de su hijo?

- Sí.

- ¿Ella misma se lo dijo?

- No, todavía no me lo dice,

pero ella y yo comemos juntas todos los días

y hablamos de Osvaldo.

- Sí, a lo mejor sí, verdad.

- ¡Ay, Milagritos! ¿Qué cree?

- ¿Qué?

- ¡Que los vi juntos! ¡A los dos!

- Pero ¿a quiénes?

- Pues a Genaro y a mi nuera.

- ¿Cómo?

¿Qué tal que son cómplices?

[ golpes ]

- [Genaro]¡Ah!

Pero es que me sudan las manos.

- [Mariana] ¿Qué pasa, señora? Son las 3:00 de la mañana.

- Necesito saber si eres la persona quien pienso que eres.

- [Mariana] ¿Cómo dice?

- Que solo me digas si eres la persona quien creo que eres.

- [Mariana] No, no. No le entiendo, señora.

- Mira, yo te voy a cuidar.

Yo te voy a querer como una hija.

No te va a pasar nada, te lo juro.

Y vamos a ser felices todos juntos.

- Quiero que me deje en paz, señora.

- [Ramona] Pero-- - Quiero que me deje tranquila.

No quiero saber nada de usted ni de su hijo, ¿sí?

- ¡Pero mira!

- Buenos días, señora. ¿Quiere ver algún modelito?

- No, no.

A mi hijo le llegó esto.

- ¡Ah, sí! Tenemos un sistema de ventas por catálogo.

Usted también podría formar parte de la gran familia

de distribuidores. - No, no.

Es que mi hijo no, no ha regresado a la casa.

- Ay...

Sí, sí lo recuerdo.

Vino a comprar unos zapatos de una talla más grande,

porque tenía un dedo un poco lastimado.

De hecho, se llevó los zapatos nuevos puestos

y los viejos los dejó aquí.

- ¿Me podría mostrar el modelo que se llevó?

- ¡Híjole, señora! Eso ya está un poco difícil.

- ¿Habrán sido como, como estos?

- Sí.

Sí, sí. Son esos.

Si le sirve, recuerdo que tuve que salir

para ver si lo alcanzaba.

Pero en esos momentos unos tipos lo estaban subiendo a la fuerza

a un Datsun, de esos medio viejitos,

con una calcomanía de un Cristo todo ensangrentado

en el medallón.

Era un coche rojo, lo recuerdo muy bien.

- ¡Ramoncita! ¿Qué pasó?

¿Qué hace aquí?

- Es mi hijo, Milagros.

- ¿Qué? - El cuerpo que está

ahí adentro es el de mi hijo.

- Pero, pero, pero ¿cómo lo sabe?

¿Está segura?

¡Ah!

[ timbre de teléfono ]

- ¿Sí? - [Genaro]¿Ya recibió

el recado? - ¿Qué recado?

- [Genaro]El recado que le mandé con la niña

que va con usted al súper.

- ¡Ay, Dios mío!

- No se preocupe por la cabeza, Ramoncita.

Ya aparecerá.

Dios solo se lleva el alma.

- ¿Dónde vive el tal Genaro?

- No podemos acusar a nadie sin pruebas, Ramoncita.

El pobre infeliz solo sacó esos zapatos del bote de la basura.

- ¿Dónde vive?

- ¿Para qué, Ramoncita? - Quiero hablar con él.

- Pero ¿para qué? - Solo quiero hablar con él.

- ¿Y cómo está segura de que son cómplices

y que él es el asesino?

¡Ay!

¡Ay, ay!

¡No vea eso, Ramoncita!

¡Ya vámonos! ¡Vámonos, Ramoncita! ¡Vámonos!

Lo siento, Ramoncita.

¿Qué? Va a llamar a la policía, ¿verdad?

¿Por qué mejor no nos vamos?

- [Ramona] ¡Déjeme sola! Por favor.

- Es que puede ser muy peligroso.

[ timbre de teléfono ]

- [Mariana]¡Mamá! ¿Bueno?

-[madre]¿Mariana?

Acá en el pueblo les dije que tú y Braulio

se habían ido pa'l otro lado a buscarse la vida.

- ¿Te creyeron? - [madre]Yo creo que sí.

¿Te acuerdas de Yola? - No.

- [madre]Vas a tenerte que ir con su cuñado de Yola.

- ¿El narco? - [madre]Pues la familia

de ellos tiene propiedades, rentan departamentos por allá.

¿Mariana? ¿Estás ahí?

- ¡Perdóname, mamá!

¡No!

- Y ya sabes, cada mes puntual.

Y para cualquier cosa, ahí está doña Ramona.

Es la que tiene más tiempo viviendo en este edificio.

- ¡Ah!

- [Mariana] Buenas tardes.

- ¿Cómo crees que ese sillón va a caber en ese elevador, niña?

- No, no es mío, señora. - [Ramona] Ah, ¿no?

- Se lo juro. - Entonces, ¿de quién es?

- [Mariana] ¿Es usted doña Ramona?

- ¿Por qué?

- No, por nada.

- ¡Óigame, óigame! Mejor dígame

cuál quiere y yo se lo busco.

- ¿Cuánto es? - Son siete.

- ¡Gracias!

Pásale, pásale.

Tengo sopa de tomate, ¿quieres?

- ¡Hola! - Hola.

- Ayer no me dijiste tu nombre.

- [Ramona] ¡Lourdes! ¡Bonito nombre!

¿Por qué te pusieron así?

- [Mariana] ¿Por qué?

Bueno, no lo sé.

- Todos los nombres tienen su por qué.

¿Será por la Virgen de Lourdes?

- ¡Ándele! Sí, supongo que sí.

- ¿En qué le podemos ayudar, señorita?

- Este, pues vengo por lo del trabajo.

- ¡Ah!

¿Tienes alguna experiencia en perfumería?

- [Mariana] En ventas.

- ¿En qué tipo de ventas?

- Bueno, he vendido prácticamente de todo.

- ¿Como qué?

- Bueno, puedo venderle a usted este perfume.

- Ay...

¿Me aceptas el mínimo?

Sin comisión.

- ¡Hola!

- ¡Pásale!

¡Hola! Ya está lista la sopa.

¡Pásale, hija!

- Yo le traje esto.

- ¿Para mí?

¡Qué rico! ¡Gracias!

¡Ay! ¡Todo tirado!

¡Todo tirado! ¡Siéntate, hija!

Siéntate.

¡Ah!

Osvaldo siempre olvida las llaves.

Voy a servir.

Bueno, a comer.

- [Mariana] ¿No tendrá por ahí unas galletas saladas?

- Ay, mija, no.

- Qué lástima.

[ timbre de teléfono ] - Ay.

Permiso.

- ¿Cómo sigues?

- ¿De qué? - De tu este.

- ¡Ah! Bien, bien. Gracias. Sí.

- ¿Quieres que te dé una maquilladita?

- No, gracias. - ¡Ay!

Para que no se te note tanto. Mira.

¡Ay! ¡Cómo no! Ven. Ven y siéntate.

¡Vas a ver cómo te pongo de chula!

¿Y quién te pegó tan feo?

- Nadie. Me pegué yo sola.

- [mujer] Mientras te sigas pegando sola

y te quedes callada,

pues te van a seguir dando tus cates.

- No, no. Eso no va a volver a pasar.

Nunca, no. Nunca.

- Bueno, pues.

Como quieras.

¡Mira! ¡Qué bonita quedastes!

¡Bueno, mija! Hoy yo creo que te quedes sola

con el changado.

- ¿Sola, sola? - ¡Ay, sí!

Este negocio se maneja solito.

- Muchas gracias.

- En la tarde vengo por lo del corte.

- Ajá.

- Aquí están las llaves.

Y cuídate de los hombres cabrones.

Más vale sola que mal acompañada.

¡Ándale, pues!

- Ay...

- [Genaro] ¡Buenas! - ¡Ay! ¡Buenas!

¿En qué le puedo servir?

- Eh... ¿Sabe?

Necesito dejar una cabeza bien presentable.

- ¿Una cabeza? No, querrá decir una cara, ¿no?

- Sí. Eh, bueno,

la pregunta real es:

¿cuántos de esos necesitaré?

- ¡Ah! Con uno debe ser más que suficiente.

- [Genaro] ¿Incluso si es un muerto?

Ya ve que luego cambia de color la piel.

- ¿Un muerto? - Bueno, verá.

Es que yo soy un médico forense

y a veces necesitamos maquillar a los muertos

para que la impresión con los familiares

no sea tan fuerte. - [Mariana] ¡Ah!

¡Un médico forense! - Sí.

Tengo especialidad en los-- - ¿Y es posible

disolver un cuerpo?

- ¿Un cuerpo humano?

- O bueno, o sea, algo así grande, como un cuerpo.

¿Es posible reducirlo a nada o desaparecerlo por completo?

- Bueno, utilizando ácido sulfúrico

en cantidades adecuadas se puede conseguir algo.

En unas horas la piel adquiere una consistencia

como de pergamino.

En unos cuatro días los músculos y los tejidos desaparecen

y en una semana los huesos se convierten en cristales.

Y al término del proceso,

lo único que queda es

un líquido negruzco turbio

con una capa superficial como con una apariencia

de, como de costra de carbón.

Oiga, ¿usted podría darle un recado a una persona que conoce?

- [Mariana] ¿Yo? ¿A quién?

No. No, no. Yo no conozco a nadie en esta ciudad.

Acabo de llegar y vivo sola.

- Solo dígale a la señora que ya puede estar tranquila.

Que me llame. - [Mariana] ¿Cuál señora?

- Esa con la que usted va al súper.

- ¡Ah! Sí, sí.

La señora es mi abuela.

Es el único familiar que tengo.

- ¡Ah! Entonces, no está usted tan solita.

- ¿Sí se lleva el polvo? - Sí, sí.

- Le alcanza para un perfume. ¿Lo lleva?

- Gracias.

- ¡Oiga!

[ quejidos ]

Perdone, es que me sudan las manos.

- Hola.

- Buenas.

Eh...

Lamento mucho que no pudimos sacar el mueble del elevador,

pero es que estaba como atorado.

Mira, hasta me hice unos moretones por el esfuerzo.

Tienes el pelo bien bonito.

Perdóneme, es que a veces no sé ni lo que digo.

- No hay problema.

¿Sí me va a poder conseguir el ácido?

- Yo creo que podemos sacar el mueble de otra manera.

Ya lo estuve pensando. - Necesito desaparecerlo

por completo.

Odio ese mueble, ¿me entiende?

- ¿Lo odias?

Sí, yo tenía una silla.

Pero no te preocupes, que yo te voy a conseguir el ácido.

- Y puede venir cuando usted quiera.

Digo, no tiene que venir a comprar nada,

puede pasar solamente a saludar.

- Adiós.

- ¡Qué miedo!

¡Hasta parece que me anda siguiendo!

- Es que como usted me dijo que yo podía venir

a cualquier hora... - Ah...

¿Y trajo el ácido?

- En esas estoy. - Pues es muy urgente, Genaro.

Es muy urgente.

- Yo podría mover el cielo y la tierra por usted.

- A mi abuela no le gusta que ande hablando con extraños.

- Entiendo.

- ¿Cómo dice? - Sí, que entiendo

la preocupación de su abuelita.

Sobre todo ahora, con lo que le pasó a su tío.

- ¿Mi tío?

- Osvaldo.

- Ah...

Está muerto, ¿verdad?

[ golpe en puerta ]

- ¿Qué pasa, señora?

Son las 3:00 de la mañana.

- [Ramona] ¡Ay, hija! Es que necesito saber

si tú eres la persona que yo creo que eres.

- ¿Cómo dice?

[ timbre de teléfono ]

[ música ]

- [Mariana]¿Qué pasó, mamá?

- [madre]Descubrieron el cuerpo de tu marido.

Mejor vete.

-[Mariana]¿Adónde, mamá? ¿Adónde me voy?

-[madre]¡Al otro lado!

La policía ya está sospechando, hija.

- Estaba, estaba buscando a su abuelita, pero no está.

Y necesito un favor.

- ¿Es el ácido? Ya no lo necesito.

No me has ayudado en nada, Genaro.

- Perdón.

- [Mariana] Todavía puedes hacer algo.

Necesito dinero.

Es una emergencia.

Tengo que irme lejos. - Pero ¿por qué?

Yo creo que tú y yo podríamos,

a ver-- - No, es que mi abuela

me hace la vida imposible. - [Genaro] Yo quiero hablar

con tu abuelita para pedirle-- - No, no, no.

- Es el ácido sulfúrico.

-Pero yo no lo necesito.

- Mira.

Es lo único que pude conseguir.

- No es mucho. No me va a alcanzar.

- Mira, aquí hay un poquito más.

No es mucho, pero puede servir.

¿Te molesta?

No te tienes que ir.

Yo podría llevarte a un lugar donde nadie te va a encontrar.

- Aquí me he encontrado más de la mitad de los 206 huesos

que tiene el cuerpo humano.

Uno se encuentra de todo en un deshuesadero.

Sobre todo ahora, ¿eh?

- ¿Y la pieza?

- Espérame.

Mírala.

¿Sirve?

- Puede que...

- Yo necesito unos cuchillos.

- ¿Cuchillos?

¿Cuántos?

- Diez.

- Se los tengo bien afiladitos para el martes.

- [forense] A ver, Genaro, ¿qué se encuentra aquí?

- El bazo.

- ¡El bazo!

¿Trajiste mi espejo que te encargué?

- Sí, mi doc. - ¿Cuánto me va a costar?

- No, pues por ser para usted, nada, mi doc.

¡Mírelo!

Ese sujeto murió de cirrosis.

Ascitis, líquido libre en cavidad.

Luego luego se le nota.

- ¿Qué haces aquí, cabrón?

¿Por qué no vuelves a hacer tu examen para entrar a medicina?

- [Genaro] ¿A mi edad, doc?

Me pongo nervioso, me sudan las manos.

- El cerebro

pesa...

1,210 gramos aproximadamente.

El tejido blando del cuello

revela que no hay lesiones o enfermedad.

- [Ramona] ¿Se puede?

Es que no hay nadie que atienda.

- [forense] ¿Dónde diablos está Milagros, pues?

- ¿Nadie los va a querer?

¿Me los puedo quedar?

- [forense] ¡No sé! Pregúntale al muerto.

Pídele permiso.

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ Ayer ♪

- ¡Conviértase en la sensación de todas las fiestas!

¡Bodas! ¡15 años!

¡Atraiga las miradas de todas las damitas!

¡El método dinámico de baile de salón

lo convertirá en menos de 15 días

en el gran bailarín que siempre soñó ser!

¡El método dinámico de baile de salón le vale 10 pesitos!

¡10 pesitos le vale! ¡10 pesitos le cuesta!

[ música ]

♪ A qué me quedo, a qué me quedo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ Una noche, una noche de pasión ♪

♪ Es lo que te pido, mi amor ♪

♪ A qué me quedo, a qué me quedo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ Tú con tanta calor y yo pasando frío ♪

♪ A qué me quedo, a qué me quedo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

[ niños jugando ]

- [niño 1] ¡Acá!

- [niño 2] ¡Pasa! - [niño 1] ¡Dele! ¡Dele!

- [niño 2] ¡Ándele! ¡Haz de portero!

[ voces indistintas ]

- [niño 3] ¡Dale! - [niño 4] ¡Ah!

- [Milagros] ¡Genaro! ¿Ya la tienes?

- No, esa no.

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Un poco más!

¡Ahí!

¿Eh? ¡Aquí estaba!

Ese está completo.

Llegué tarde.

- ¿Y ahora tú? ¿Qué haces aquí?

¿Otra vez robándole sus cosas a los muertos?

Ay, doña Milagros.

Usted siempre piensa mal de mí.

A ver, ¿qué está usted haciendo aquí a estas horas?

- ¿Cómo que qué estoy haciendo? Es mi guardia.

- ¡Ah!

Oiga, ¿y el descabezado?

- Ya ve cómo son. Luego se llevan a los muertitos

que no identifican a la escuela de medicina

para estudiarlos y abrirlos y...

Oiga, ¿y usted pa'qué quiere saber eso?

- ¡Pero es que ese no les va a servir si no tiene cabeza!

Lo van a regresar.

- No, pos eso es lo que yo digo.

Y bueno, ¿qué es lo que trae ahí? ¿Eh?

- Yo creo que esto va a estar mejor en sus manos

que en las mías. Tenga.

- ¡Ay! ¡Yo no le robo sus cosas a los muertos!

- No, no-- - Pa' la otra te denuncio,

¿eh, Genaro? ¡Te lo advierto! - No, pero--

- ¡Te lo juro por Dios! - ¡Ay!

Ay.

- [policía]Jefatura de policía.

- ¡Buenas! - ¡Ay! ¡Buenas!

¿En qué le puedo servir?

- Eh... ¿Sabe?

Necesito dejar una cabeza bien presentable.

- ¿Una cabeza?

No, querrá decir una cara.

[ motor arranca ]

[ música ]

♪ A qué me quedo, a qué me quedo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ Una noche, una noche de pasión ♪

♪ Es lo que te pido, mi amor ♪

♪ A qué me quedo, a qué me quedo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ Tú con tanta calor y yo pasando frío ♪

♪ A qué me quedo, a qué me quedo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

♪ A qué me quedo contigo ♪

- ¡No te pudras! ¡No te pudras!

¡Aguántame tantito!

¿Qué va a decir tu mamá si te ve así?

Ya casi somos parientes.

A ver...

Oye, se te cae el pelo.

¡Pobre señora!

"Estimada señora:

solo Dios sabe

por qué...

...me escogió a mí".

- [Ramona]¿Sí?

- ¿Ya recibió el recado?

- [Ramona]¿Qué recado? - El recado que le mandé

con la niña que va con usted al super.

- [Ramona]¡Ay! ¡Dios mío!

[ timbre ]

- [mujer]¿Quién?

- ¿La señora Ramona?

- [mujer]Vive en el 31. Le abro.

- [Genaro] ¡Gracias!

¡Ayúdame!

¿Que no quieres volver a ver a tu mamá?

A lo mejor se fue al super.

Ya te está empezando la licuefacción cerebral, mano.

Estaba buscando a su abuelita, pero no está.

Y necesito un favorcito.

- ¿Es el ácido?

Ya no lo necesito, Genaro.

No me has ayudado en nada.

- Perdón.

- No, ¿sabes qué?

Todavía me puedes ayudar en algo.

- Ah, ¿sí?

- Necesito dinero.

Por favor, es que es una emergencia.

- Ah, ¿sí? - Ajá.

Necesito irme lejos. Y pues...

- No, pero, pero ¿por qué? ¿Por qué?

Yo creo que tú y yo podríamos-- - Lo que pasa es que mi abuelita

me hace la vida imposible.

- Yo, yo quiero hablar con tu abuelita

y pedirle tu-- - ¡No, no, no!

- ¡Oye!

¿Qué haces ahí?

¡No me gusta que se suban a mi cama!

- Gracias por el dinero y...

te prometo que te lo voy a pagar

y voy a ver la manera de mandártelo.

- Yo había pensado que podíamos irnos juntos.

¡Espera!

Es que esa puerta está muy dura.

Ya verás que todo va a salir bien.

Yo quiero hablar con tu abuelita y pedirle tu mano.

Y, entonces, te alcanzo y nos casamos.

- ¡Ay, Genaro! Es que...

no entiendes nada.

Me tengo que ir ya.

Gracias por todo.

- [hombre] ¡Muévanse!

¡Muévanse, muévanse!

¡Rápido! ¡Vámonos!

¡Rápido! ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Vámonos!

¡Rapidito! ¡Rapidito! ¡Vámonos!

¡Rápido! ¡Rápido!

[ timbre de teléfono ]

- ¿Mariana? - [Ramona]Lo sé todo.

Nos vemos a las 11:00

en el andén del metro San Jacinto.

- ¿Señora Ramona?

Señora Ramona,

yo-- - ¡Asesino!

[ claxon ]

¡Asesino!

[ claxon ]

[ sollozo ]

[ llanto ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

[ música ]

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