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Aquí un botón más.
Y en la falda lleva otros tres a la derecha.
Eso es.
Hay que reforzar un poco los botones.
Y los bolsillos.
¿Y el resto bien?
El resto está bien. La manga está bien.
Tú ahora tienes que rematar estos bajos.
Y quita los hilos flojos.
Y ya está. Esto tiene que estar mañana a primera hora.
Bueno, ¿está todo listo o no?
¡Tira!
Pero bueno.
¿Qué tal ha ido el viaje?
Muy bien.
¿Pero cuándo has llegado?
Anoche, un poco tarde. ¿Y vosotras qué hacéis en el taller? ¿Qué has grabado?
Bueno, estamos terminando los pedidos.
Ya ves que el taller sigue viento en popa. Sí, sí, ya lo veo.
Hija, si me avisas, me he ido a buscarse la estación. No, no, no, no se
preocupe. Al final decidí no volver en tren.
Ya voy a abrir yo.
Luego os lo cuento todo despacito. Sí.
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Señorita Aureo? Sí, soy yo.
Muchas gracias.
Gracias.
¿Qué le ha pasado?
Nada grave.
El doctor me ha confirmado que es solo una torcedura.
Me alegro de tenerla aquí.
Quería ponerle al corriente de mi viaje lo antes posible.
Cuéntame, por favor.
Tenía razón al sospechar de la Silva.
Está negociando con los alemanes para suministrarles Wolframio.
Cerró el trato en su quinta, con la presencia de Johannes Benhart.
Buen trabajo.
Esta información nos será muy útil.
¿Te sorprendes demasiado?
¿Ya sabía algo de esto?
Verá, esta misma mañana nos han informado de la relación entre Da Silva
minas de Guaframio.
Hemos recibido por sorpresa un agente emplazado en Portugal.
Ha sido algo totalmente inesperado.
¿Y ese agente vio a Da Silva cerrando el trato en las minas?
No, él personalmente no, pero alguien de su entera confianza sí lo hizo.
¿Y ese agente es una persona encargada en operaciones especiales como yo?
La información nos ha llegado del SIS, nuestro sistema de inteligencia
convencional. Se trata de un agente de absoluta solidez con muchos años de
experiencia.
¿Y su agente del SIS les ha informado de algo más?
No. ¿Del lugar en el que se cerró la negociación, por ejemplo?
¿O de las personas que estaban allí presentes?
Como los propietarios de las minas de la Veira.
Aquí tiene todos los detalles.
Hasta la última sílaba de lo pactado esa noche.
Haremos una transcripción lo antes posible.
Y un microfilm.
Se lo entrego a un tal Herb Weiss, al mismo da Silva.
Supongo que contendrá información interesantísima.
¿Cómo ha conseguido usted todo esto?
Cuando una modista hace bien su trabajo, lo remata.
Hola, Arish.
Será mejor que vuelvas a guardar esta llave en el buzo.
Coge mi brazo y actúa con naturalidad.
Puedes imaginar por qué estoy aquí, ¿verdad?
Me vas a matar.
Si solo fuera eso, ya lo habría hecho.
Hubieras enviado a otros dos hombres para que lo hicieran por ti.
Mira, si hay una cosa que no soporto,
Son los traidores.
Sé que trabajas para los ingleses.
¿Qué has hecho con el micrófono?
No sé de qué me estás hablando.
Muy bien.
Tal vez tenga que preguntar en tu taller.
¿Sabes que mientras te estaba esperando he visto a entrar dos chicas jovencitas?
Ellos no saben nada.
¿Seguro? No sé, no sé.
Tal vez tenga que comprobarlo por mí mismo.
Tú sabrás.
El microfilm lo tienen los ingleses.
Pero ya es muy tarde para recuperarlo.
¡Eso lo decidiré yo!
Dígame. Señor da Silva, ¿sería tan amable de explicarme qué está haciendo
Madrid?
¿Por qué el dinero alemán aún no ha sido ingresado en los cuentos corrientes de
los portugueses?
Las transferencias se demorarán unos días.
Discúlpeme, he tenido que despasarme porque me has surgido un asunto que debo
atender con urgencia.
¿Ese asunto es recuperar mi microfilm?
Herbais, si no se lo he contado es porque lo tengo todo bajo control.
Necesita que recuerde lo que hay en ese microfilm.
Números de cuenta, identidades de todos los compradores y vendedores.
Cantidades de mineral por mina. Mapas de su localización.
Si los ingleses descifran esa información, ¡estamos acabados!
Pero eso no ocurrirá nunca.
Le doy mi palabra a Weiss.
Tengo un plan que no puede fallar.
Recuperaré el microfilm inmediatamente y lo destruiré.
¡No!
No lo destruirá.
¿Cómo dice?
Me lo traerá de vuelta.
como prueba de lealtad.
Lo haré por su bien.
Se está jugando mucho más que los futuros negocios con nosotros.
Esta es la transcripción de todos los datos conseguidos por nuestro agente en
Portugal.
Esto es extraordinario.
Ya hemos enviado un memorándum a Londres informando al respecto.
Aunque sospechamos que eso no es nada comparado con la información que podía
contener esto.
Nuestro agente nos ha dicho que Herb Weiss se lo entregó a Da Silva en
Mañana por la mañana lo enviaré a Londres en el primer avión.
Perdone, ¿pero podría darme la identidad de ese agente?
Será un momento.
No conozco a esa persona.
¿No la conoce?
Entonces, si no la conoce, no le importará que acabe con ella.
Le escucho.
Usted tiene algo que me pertenece.
Cerro de Ocho.
Su agente por el microfilm. Ese es el trato.
Como sé que lo que dice es verdad, necesito una prueba.
Me lo imaginaba.
¿Está usted bien?
No se preocupe por mí.
Y no haga nada de lo que dice.
Ya ve que por ahora está bien, pero eso puede cambiar a cualquier momento.
Acepto o no el trato.
Tengo que pensarlo.
Tiene 15 minutos.
Lo veré en el anual.
Me temo que tenemos una situación de emergencia.
¿Qué ocurrió?
Los alemanes no se han quedado de brazos cruzados y quieren recuperar su
microfil.
Han encontrado una manera para presionarnos.
¿Cómo?
Han capturado a una persona crucial para nosotros.
No puedo contarle más.
Quieren un intercambio.
Nuestro agente por el microfilm.
Bien, ¿qué vamos a hacer?
Me temo que no hay mucho que podamos hacer.
No permitir que maten a uno de los nuestros.
Ojalá fuera tan sencillo.
Si están dispuestos a todo por recuperar el microfilm, eso quiere decir que
contiene información clave.
Nuestras implicaciones personales no deben estar por encima de la misión y el
destino de la guerra.
Con el debido respeto.
¿En qué nos diferencia esto de nuestros enemigos?
No estoy seguro de poder sacrificar miles de vidas para salvar una sola.
¿Y usted?
Me vas a tener que matar.
Porque los ingleses no van a aceptar.
Los ingleses cuidan de los suyos.
Y cumplen con su deber por encima de todo.
¿Estás segura de eso?
En fin.
Estamos a punto de descubrirlo.
Tal vez, si consiguiéramos extraer la información del microfilm. Eso es
imposible. Solo para poder descifrar la información debemos enviarla a Londres.
Además, no se puede hacer una copia en menos de un día.
Si les devolvemos el microfilm, lo perderemos.
En accedido al intercambio.
Dentro de una hora.
Gracias a todos por venir.
Estarán a las órdenes del agente John Lawrence.
Tenga.
Está vacío, pero lo necesitarán para simular que vamos adelante con el trato.
En ningún caso vamos a devolver el auténtico microfilm a los alemanes.
Y esto, memorícelo, es el número de serie del verdadero microfilm.
Intentaremos un rescate, pero si fracasamos, yo soy el primero que tengo
aprecio por esta persona.
Pero todas las gentes somos sacrificables.
¿Lo han entendido?
Marcus Logan, tengo órdenes de hablar a solas con él.
¿Usted es Logan?
¿Cómo sabe mi nombre?
Un hombre que ha dado dinero para que venga aquí y le dé este sobre.
¿Qué hombre?
Me paró por la calle.
No lo había visto en mi vida.
Logan, Castillo San Ignacio a las ocho.
No dejes que nadie más vea esto o Arish muere.
¿Qué ocurre?
¡No disparen, por favor!
¡Yo no sé nada!
¡No sé nada!
Ya habrán caído en la trampa.
¿Qué?
Yo sé que no me iban a entregar el micrófono así como así.
Pero yo también tengo nada en la manga.
Es obvio que Logan siente algo muy fuerte por ti.
Yo sé lo que es eso.
En cuanto descubra que eres tú quien está en peligro, hará cualquier cosa
impedir que mueras.
Y gracias a eso...
¿Qué quería
hablar con Logan a solas?
¿Y qué era ese sobre?
El agente Logan ha desaparecido, señor.
Mira.
¿Estás bien?
Siento interrumpir el momento romántico, pero necesito ver el microfilm.
Aquí está.
¿Cómo sé que no es falso?
¿Cuál es el número de Ceri?
Compruébalo tú mismo.
Seguro que te lo sabes.
Deja que se vaya y te lo doy.
De eso nada.
Primero el microfilm y luego la dejaré marchar.
Primero deja que se vayan.
¡He dicho que lo haremos a mi manera!
Está bien.
Deja el arma.
Dámelo.
En realidad, tenemos que volver.
Vamos.
¿Qué haces?
Dame el microfilm y hazle otro disparo.
Hazlo y velaré el microfilm.
Me da igual, vélalo.
Lo único que me importa es que no caiga en manos de Londres.
¿Tampoco te importa?
¿Por qué no disparas?
Lo necesitas porque dudan de tu lealtad.
Por eso debes recuperarlo.
Porque tu propia cabeza está en fuego.
Tú tampoco te atreverás a velarlo.
Para los lingüetes es demasiado importante.
Nosotros sabemos querer lo que sea para salvarle la vida.
Puede.
Pero sacrificar el deber con una nación por una mujer... Nunca podrías
perdonarte, Logan.
Ninguno de los dos os lo perdonaríais nunca.
Ellos tampoco te perdonarían.
Y el verdadero solo memoriza el número de serie.
Ahora tengo que devolverlo antes de que lo envíen a Londres.
Yo pensaba que lo habías hecho por mí.
Lo hubiera hecho.
Mentiroso.
Ahora vas a contarme todo.
Te amé, César.
Tranquila, hija, que ya estás en casa.
Un tal Marcus Logan te trajo a casa.
No me acuerdo de nada.
No me extraña, estabas agotada.
Has dormido casi un día entero.
¿Dónde está Marcus?
Él quería quedarse, pero lo he convencido para que se marchara.
Está raro que solo necesitabas un poquito de reposo.
¿Se puede saber qué es lo que has hecho?
¿De dónde veníais?
Ya se lo contaré.
Pero ahora me queda una cosa muy importante por hacer.
Esperamos en ti, Jehová.
Hija, hija, hija.
Ya he venido en cuanto he recibido tu recado.
¿Cuándo has vuelto?
Porque tu madre llevaba días sin tener noticias tuyas y empezaba a estar
preocupada.
¿Has hablado con mi madre?
Sí.
Bueno, nos carteamos desde hace varias semanas y de vez en cuando hablamos por
teléfono.
No, no, no, no. No pienses lo que no es.
No.
Sira, ya conoces a tu madre y sabes que jamás me perdonaría.
Pero bueno, es... agradable poder charlar con ella de cuando en cuando
aseguro que me hace mucho bien saber de ella.
Pero Sira, ¿qué ha pasado? Porque... la última vez que nos vimos me dijiste que
no podías seguir viéndome.
Ya, ya lo sé.
Pero puede que las cosas hayan cambiado.
Necesito que me hagas un favor.
Sí, claro, el que quieras. Pero tienes que seguir mis instrucciones.
Sí, sí, claro.
Ahora te lo explicaré a ti.
Antes de nada, gracias por salvarme la vida.
Bueno, tú salvaste mi vida en Portugal.
Así que estamos en paz.
¿Sí?
En serio, Sira, ¿por qué estoy aquí?
Porque necesito saber si me convienes en mi vida o es mejor que no volvamos a
vernos más.
¿Qué quieres de mí?
Aclarar una cosa sobre tu pasado.
Son solo unas preguntas.
Y a cambio sabrás todo lo que quieras sobre mi presente.
Pero piensa bien antes de responder.
Porque nos jugamos mucho.
¿Qué nos jugamos?
Todo.
Voy a ser muy egoísta.
Si me gustan tus respuestas, te quedas conmigo.
Y si no me gustan, me vas a perder para siempre.
Depende de ti.
¿Por qué haces esto ahora?
¿Por qué hace años abrí mi corazón a un hombre que también contó más que
mentiras?
Y no me apetece que me pase lo mismo contigo.
Así que a partir de ahora, si queremos que esto funcione, necesito sinceridad
absoluta.
Entonces pregunta lo que quieras.
¿Por qué fuiste a Marruecos?
En Londres estaban muy interesados en Beideler.
Nuestro servicio de inteligencia apenas tenía información sobre él.
¿Pero por qué te enviaron a ti si estabas herido?
Eso fue gracias a ti.
Teníamos noticias de Rosalinda Fox.
Una compatriota unida sentimentalmente a él. Era una joya para nosotros.
Pero era demasiado arriesgado abordarla directamente.
¿Y cuando pidió ayuda para evacuar a mi madre?
Toda la maquinaria se puso en marcha.
Además yo tenía mi contacto en Madrid.
Así que tenía la coartada perfecta.
Y nos engañaste a todos.
Fue la mejor misión de mi vida.
Que conocí a ti.
Lo último que esperaba era enamorarme.
He respondido a tus preguntas.
Me ha llegado el resto de los invitados. Les voy a abrir.
Buenas noches.
Pasen, por favor.
¿Logan?
Señor.
Buenas tardes.
¿Berry?
Alan. Señor Alvarado.
Marcos Logan.
Él es mi padre, Gonzalo Alvarado.
Mucho gusto.
Encantado de conocerle.
Antes de mi viaje a Lisboa os temía de no no verle más, ¿no?
Era imprescindible para mantener su fachada ante los alemanes.
Vale.
No te preocupes.
A partir de ahora intentaremos no dejarnos ver en público demasiado.
Pero comprenda que va a ser imposible que corte mi relación con él.
Supongo que es el precio que hay que pagar por lo que nos ha traído de
Por eso y por todas las misiones en las que pienso dejarme la piel.
La de mi palga de modista.
Y la de espía.
Sabes a lo que nos enfrentamos, ¿verdad?
Sí.
No va a ser fácil.
Nada ya es fácil.
Puede ser duro.
Queja.
Muy peligroso.
También.
Y aún así quieres intentarlo.
Esa fue mi historia.
O al menos así la recuerdo.
Lo que les ocurrió a aquellos personajes y los lugares que algo tuvieron que ver
con esos tiempos turbulentos pueden consultarse en las bibliotecas.
O en las memorias de los más viejos.
Personas como Belvedere, Rosalinda o Hilbert pasaron a los libros de
Y personas como Marcus y yo no lo hicimos.
Pero no significa que nuestras vidas fueran menos importantes.
Porque...
Al fin y al cabo todos jugamos nuestro papel en el destino del mundo.
Y Marcus y yo nos mantuvimos siempre al otro lado de la historia, activamente
invisibles en aquel tiempo que vivimos entre costuras.
La costura es paciencia, paciencia y más paciencia.
Es la costurera con la sonrisa más bonita que he visto en mi vida.
¿Puedo ayudarla?
¿Me puedo quedar en tu casa esta noche?
¿Y toda la vida?
Dicen que una empieza a durarse el día que el primer pensamiento de la mañana
no es para él.
Ábrelo.
Te ruego.
¡Sube! Ahora ya somos amigas, ¿no?
¿De qué tienes unas manos? Que son un tesoro que no se las salta un gitano.
Que no las aproveches como Dios manda.
¿Eso?
Eso es un pecado mortal.
Aquí hemos sido muy felices.
Quizás aún estemos a tiempo de pararlo todo.
El azar siempre nos ha dado buen resultado, ¿no?
¡Voy a ir!
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