Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
PREVIAMENTE EN LA CASA DE DAVID
Gané esta batalla. Úngeme de nuevo.
No puedo hacer eso.
David me ama.
No hay ninguna buena razón para que se casen.
Merab tiene razón.
Ella es mejor opción.
¡Vete de Israel! O te encontraré y te mataré.
Isboset se casará con Dina, la hija de Yahir de Dan.
No necesitamos ceremonia. Juntos tendremos otra oportunidad.
Aquel a quien Samuel unja debe morir,
junto con toda su familia.
Tu hijo y tú deshonran el nombre de Isaí.
Tu madre era hija del enemigo de mi pueblo.
Me uní a ella con prisa e ilegalmente.
Me quitaste mi anillo de sello y cambiaste mi ley.
No irás conmigo ni con nuestra familia al tabernáculo.
Adriel tiene información importante.
Vi a Samuel en Belén.
Yo sé a quién ungió.
¿Qué tan grande es?
El tabernáculo.
Más grande que cualquier otra cosa.
Ya verás.
Es impresionante, David.
El lugar más sagrado del mundo, en el día más sagrado del año.
¿Dios nos observará hoy?
Dios nos observa a diario.
Sobre todo a Natanael.
- Por eso se ríe tanto. - Eliab.
¿Es ese?
Sí.
El tabernáculo.
Ahí está el espíritu de Dios.
¿David?
Todos se preparan para partir.
¿Estás bien?
Sí.
Oigo la voz de mi madre en el viento.
Quería contarle.
¿Qué cosa?
Que iré al tabernáculo.
¿No fueron cuando eras niño?
No se lo permitían.
Tampoco a mí.
Vengan, volveremos a casa.
No.
No, es mi culpa. Quédate.
No, nos lo prohibieron a todos para siempre.
Es la decisión de los ancianos.
- ¡Hipócritas! - Eliab.
- ¡Es culpa de David! - Eliab, silencio.
Ahora eres un invitado de honor.
Eres el campeón del rey.
Ven.
Vámonos.
¿Está todo bien?
No, no lo está.
Hay un traidor entre nosotros.
Maldito sea Samuel.
La sangre que se derramará es su culpa.
¿El Ungido?
No se preocupe,
acabaremos con esta amenaza.
Primero con su familia y luego con él.
Joab se encargará.
Pensaba encargárselo a alguien más.
No.
Que sea Joab. Es en quien confío.
Por supuesto.
Lo hará antes de que lleguemos al tabernáculo.
LA CASA DE DAVID
Padre estaría orgulloso
de verte ir al tabernáculo.
Lo estaría de ambos.
En realidad, no iré contigo.
Al parecer debo ir en una misión con Joab.
¿Ahora? ¿Por qué?
No me dijo, pero debe ser importante.
Quería verlo contigo.
Quizá nunca estuve destinado a verlo.
Gracias.
Debes lavar esto a diario.
¿Lo prometes?
Sara.
Mical.
Ve a descansar.
Mi familia está en deuda contigo.
Es un placer servirlos.
No, hiciste más que eso.
Jonatán vive gracias a ti.
Me alegra que mis habilidades le hayan servido.
Conozco bien a mi hermano.
Sus sentimientos por ti van más allá de la gratitud.
Muchos se confunden cuando los atiendo.
Sienten afecto y veneración por la sanadora.
Si me lo preguntas...
...diría que ambos sienten lo mismo.
Acabamos de conocernos.
Entonces, acompáñanos.
¿Al tabernáculo?
Si te vas, nunca sabrás lo que podría haber sido.
Entonces, ¿vendrás?
- ¿Sí? - Está bien.
¿Cómo está mi pequeño?
Mi Sansón.
Hermano.
¿Nos acompañarás?
Tu hermana piensa que no te has recuperado.
Estoy peor que nunca.
Entonces, es mi obligación ir.
Necesitas un caballo.
De nada, hermano.
Será un viaje largo.
No tenemos que hablar.
Por mí está bien.
¿No prefieres ir en el carruaje?
Ahora eres mi esposa.
Te urgía casarte,
pero sabes muy poco sobre mí.
¿Te ayudo a subir, príncipe?
Ya no hay vuelta atrás.
¿Por qué madre no vendrá?
Padre.
Siempre va con nosotros al tabernáculo.
Este año no será así.
Urías.
Debo guiarlos, pero no sé hacia dónde ir.
¿Ves al explorador que va al frente?
- Sí. - Síguelo a él
y a su caballo.
Gracias.
El nuevo comandante no sabe adónde ir.
¿No te preocupa?
Dime, Oaz, ¿a cuántos gigantes has matado?
¿Al menos me dirás adónde vamos?
¿A Quiriat-Jearim?
No, vamos al sur.
¿A Judá?
¿A qué aldea exactamente? ¿Y por qué?
Eliab,
lo sabrás cuando sea el momento.
MACHANEH - CAMPAMENTO CAMINO AL TABERNÁCULO
- ¿Quieres un poco? - No me gusta.
David.
Mi rey.
Gracias por este gran honor.
Es lo menos que puedo hacer por tu lealtad.
Te envidio.
Estás experimentando esto por primera vez.
El Día de la Expiación es para arrepentirse
de todo lo que nos aleja de Dios
y por las consecuencias de nuestras decisiones.
Es una ceremonia que marca el principio y el final de muchas cosas.
Ya lo verás.
Tú eres mi refugio. Me protegerás
de los enemigos. Con cánticos de liberación
me rodearás.
Selah.
Nuestro comandante canta.
No les hagas caso.
Toma tiempo ganar su confianza.
Durante años, fui pastor y guié a las ovejas de mi padre.
Siempre me seguían y me eran leales.
Los hombres no son ovejas.
Un soldado se enfrenta al dolor,
a adversidades
y a la posibilidad de morir a diario.
Un líder debe darles un propósito,
uno más grande que sus vidas.
Lo lograrás, David.
De alguna forma.
Los sirvientes cuidan de los caballos.
Pensarías que Mical lo sabría, pero ya la conoces.
Así es.
Quería decirte
que convencí a mi padre de darle 100 ovejas a tu familia.
Restituirán a tu padre en Judá
y podrá adorar con los demás,
le perdonarán todos sus pecados pasados.
Así que podría acompañarnos el próximo año.
Es mi regalo para ti.
Gracias.
Pero no puedes comprar mi amor.
¿Podría ganármelo?
Alguien ya lo ganó.
Mira, David.
Sé que no me querías a mí, pero haré que esto valga la pena.
¿Sabes qué le hiciste a tu hermana?
¿Qué le hice?
David, nunca me eligen para nada.
No me toman en cuenta, me ignoran.
Creo que sabes cómo se siente que tu familia te olvide.
No tener un camino a seguir.
Pero mírate ahora.
Mataste al gigante y eso cambió todo.
Encontraste tu camino,
y yo quisiera encontrar el mío.
Porque merezco tener un futuro tanto como Mical.
Y la verdad es que tú y yo somos lo que este reino necesita.
Por eso mi padre tomó esta decisión
y no la cambiará.
No tiene que gustarte
ni tienes que amarme,
pero la nación entera nos observa.
Así que, por favor,
no me avergüences.
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡Por allá!
- ¿Qué te pasó? - Hay filisteos armados
saqueando todas las aldeas.
Están en la mía ahora.
¡Geba!
David, ve con tu hermano y un grupo de hombres.
Pediremos refuerzos.
- Como ordenes. - Llévatelo.
- Guíanos. - Ven conmigo.
Vámonos.
Lleven sus armas. ¡Los filisteos atacan!
Joab,
¿a qué vinimos?
Oye, basta de secretos.
Estos son mis vecinos.
El hombre al que Samuel ungió vive aquí.
No.
No puede ser.
Pero lo es.
¿Y qué haremos?
Acabar con la amenaza junto con toda su estirpe.
No habrá sobrevivientes.
Joab.
Son gente buena. No podemos. No lo haré.
¿Prefieres que sea tu familia?
¿Qué haces aquí? Tu padre dijo que habías vuelto a Gabaa.
Tobías, hijo de Jafet,
te han declarado traidor.
¿Qué? No.
- Joab. No, no lo entiendo. - Joab.
¡Eliab, di algo! ¡Me conoces!
Tu muerte es necesaria
- para proteger al rey. - Joab.
- Por favor. - El verdadero Ungido.
¡Eliab, di algo!
¡Vete! ¡Huye, hijo! ¡Corre!
Iré tras el niño.
Termina con los demás.
No seas tonto, primo.
- ¿Tobías? - ¿Dónde está abba?
¿Cómo pudieron hacer esto?
Esto es una locura.
¿Ese es nuestro líder?
¡Por aquí!
¡Hay sobrevivientes!
Te dije que no estaba listo.
Ayúdenme.
- Oaz. - ¿Eitan?
Ayúdame, Eitan.
Perdimos a doce hombres, David.
A doce.
¿Por qué te precipitaste?
Urías, llévate a Oaz y atiendan a los heridos. Ahora.
Estaban atacando a los aldeanos.
Hice lo que creí que debía hacer.
Sabes lo que habrían hecho.
Teníamos la ventaja,
pero tus emociones ganaron y revelaste nuestra posición.
Mi príncipe, hay algo que debe ver.
Los enviaste a morir sin necesidad.
Los filisteos muertos tenían esto.
Había dos carretas llenas.
Escaparon con más.
Es carbón.
¿Leña quemada?
¿Para qué quieren eso?
¿Por qué arriesgar su vida por eso?
David, ven a sentarte junto al fuego. Ven.
Murieron por mi culpa.
Era una batalla.
Sabían el costo.
Me siguieron.
Confiaron en mí.
¿Sabes?
Crecí viendo a mi padre enviar hombres a morir,
así que...
...sé lo que hace la guerra.
No solo a quienes pelean,
sino a quienes se quedan atrás.
No podemos evitar sufrir, David...
...pero no estás solo.
Ven.
¿Y bien?
Aún pesa mucho.
Prometiste espadas tan buenas como la de Goliat.
Necesito tiempo, mi rey, y más material.
Te di todo lo que necesitabas, y me costó la vida de muchos hombres.
Aun así, no logras cumplir tus promesas.
Quizá no eres tan bueno como tu maestro.
Nadie es tan bueno como él.
¿Y dónde está?
Nadie lo sabe, mi rey.
Se cree que está muerto. Su última espada fue la de Goliat.
Pero yo soy su mejor aprendiz.
Por favor, se lo demostraré.
Pronto, su vasto ejército empuñará
las armas más formidables jamás vistas.
No son para hombres.
Son para dioses y reyes.
¿Puedes hacerlas o no?
Sí, mi señor.
Se lo demostraré.
Bien.
¡Sigan trabajando!
EL TABERNÁCULO CIUDAD DE NOB
¡David!
¡David!
¡David!
¡David!
Hace mucho, Adonai le mostró el tabernáculo a Moisés en el monte Sinaí
y le dijo que construyera uno igual en la Tierra.
Esto es
como un reflejo del reino celestial.
Está justo aquí. Es para nosotros.
¡David!
¡David!
¡David!
¡David!
¡David!
¡David!
¡David!
¡Pueblo mío!
¡He aquí
al Matagigantes!
Y a su princesa, Merab.
Finge, David.
Si no por ellos, ¿por mí?
¿Sí?
¿Dónde estabas? ¿Cuál fue la misión?
No hablaremos de eso.
Ni aquí...
...ni nunca.
Si vinieron a lastimar a Samuel,
primero tendrán que pasar por todos los sacerdotes del tabernáculo
frente a todo Israel.
Te aseguro que no necesitamos ni deseamos lastimar al vidente.
De hecho,
venimos a ofrecerle la oportunidad de redimir sus pecados.
¿Qué crees que haces?
¿No es obvio?
Creí que teníamos un acuerdo.
¿Que prefieres montar a caballo que darme un hijo?
No quiero tener hijos de nadie.
Es demasiado dolor y sufrimiento,
la panza crece, hay riesgo de morir, ¿y con qué fin?
¿Por un momento de placer?
Te prometo...
...que será mucho más que solo eso.
La Ley de Moisés dice claramente que el Día de la Expiación
es una ocasión para practicar la abstinencia.
Estás loca.
Bueno, cuando el sol se oculte mañana,
el día de abstinencia habrá acabado.
Ya veremos si aún sientes la necesidad de amenazarme con un arma.
Ya veremos, esposo.
¿Dormirás bajo las estrellas?
Mical.
Siéntate, por favor.
Tomé una decisión sobre nosotros.
Si es sobre lo que pasó,
tu hermana estaba actuando, y no lo disfruté.
Pero la gente, sí.
Sé cómo terminará esto.
Evitémonos más sufrimiento.
Te casarás con Merab,
y yo lo aceptaré.
No, no puedo.
No lo haré. Te amo a ti, Mical.
Solo a ti.
No podemos pensar solo en nuestra felicidad.
Quizá yo solo debía ayudarte a enfrentar al gigante.
- Quizá eso era lo que Dios quería. - No.
Nuestro destino es estar juntos, lo sé.
Escucha, solo debemos seguir luchando.
Eso hago, pero es por otra cosa.
¿Qué cosa?
Mi familia.
Pero dijiste que culpabas a tu padre.
Obviamente estoy enojada con él, pero es mi padre.
- Y es el Ungido. - ¿En serio?
No hables en contra de Dios.
- Conmigo no, y menos aquí. - No me refería a eso.
Te amo, pero para mí su voluntad está por encima de todos, hasta de ti.
¿Y si su voluntad es que me elijas?
No paras de decirlo, pero ¿se lo has preguntado?
Lo hago a menudo.
- ¿Te ha respondido? - Aún no, pero...
Esa es la respuesta.
Si de verdad estuviéramos destinados a estar juntos, esto sería más fácil.
No tendríamos que ir contra la corriente
ni dividir a mi familia.
David, mi madre ni siquiera vino.
Lo sé.
Me temo que estamos siendo egoístas.
Mical, por favor.
Ya tomé mi decisión.
Si me amas, la respetarás.
¡Es culpa de David!
No es culpa de nadie,
pero tú pagarás el precio.
En vez de juzgar a otros, como ellos,
concéntrate en ser el hombre que Dios quiere que seas.
Quizá así seas tú quien redima a nuestra familia.
¡Tobías!
Mi rey.
Gracias, Abner, por traer a mi invitada más importante.
Dime, Saúl,
¿traes a la fuerza a todos tus invitados importantes
en plena madrugada?
Hila,
no quiero amenazarte, sino pedirte algo.
Tenemos mucho que discutir.
Siéntate, por favor.
Prefiero estar parada.
¿Dónde está Ahinoam? ¿No viajan juntos siempre?
Eso no es de tu incumbencia.
De verdad espero que no esté enferma
ni luchando con demonios en su mente, como tú recientemente.
Te aseguro, Hila, que mi mente nunca había estado tan despejada.
Necesito que Samuel lo sepa.
Convence a tu esposo, que sin duda olvidó cuál es el propósito de Dios,
de tomar la decisión correcta.
Mañana, Samuel tiene que reafirmar que respalda mi reinado
frente a todo el pueblo de Israel.
Lo tuviste atado, fue tu prisionero.
Ni así lo convenciste de hacer lo que deseas.
¿Por qué cambiaría de opinión justo aquí?
Si Dios no ha podido responderle esa pregunta,
quizá tendré que ser yo quien le diga la verdad al oído.
¿No ves lo que haces?
Si lo que Samuel dice beneficia a tu casa, aceptas que Dios se lo dijo.
Si no, lo descartas.
Puede que Dios hable a través de él o puede que no.
Y si no es así,
entonces, tu unción no fue justa.
De cualquier forma, ya perdiste.
Acéptalo, y tendrás paz.
Nadie vive para siempre,
y la vida de Samuel acabará antes de tiempo si continúa desafiándome.
Además, Hila...
...sería terrible para mí si algo te pasara a ti también.
Señor de los Ejércitos,
en nombre de quienes aún son fieles...
...te pido que le muestres tu amor y bondad a tu pueblo, Israel...
...pues hemos abandonado a Adonai.
Hemos cometido pecados en tu contra...
...y también entre nosotros.
Pero eres paciente
y compasivo.
No te enojas fácilmente,
y tu misericordia es infinita.
Que nuestro sacrificio te sea aceptable al comienzo de este nuevo año.
Sálvanos de todo pecado,
perdona nuestras ofensas
y, Señor, concédenos tu bendición
y tu gracia.
¿Dónde has estado?
Disfrutando del aire nocturno.
Bueno...
...qué bien.
DÍA DE LA EXPIACIÓN
Gracias.
- No deberías estar aquí. - Jonatán.
Está bien.
No, está bien.
Déjennos solos.
Ven.
- Samuel. - Obtuviste una gran victoria.
Muy bien hecho.
David obtuvo la victoria.
Algo te inquieta.
Él es el Ungido.
El elegido para sustituir a mi padre.
¿No es cierto?
¿Y qué te dice tu corazón?
Nos hicimos amigos.
Y le estoy enseñando lo que necesita para destruir a mi padre,
a mi familia y a mí.
Temo que esto envenene mi mente.
Escúchame.
Nadie, ni siquiera yo, sabe exactamente lo que Adonai planea
ni cómo manifestará su voluntad.
¿De verdad crees que David te lastimaría a ti o a tu familia?
No lo creo.
Pero, Samuel,
¿cuál es mi propósito?
Si el trono le pertenece,
yo soy su mayor obstáculo.
Pues hazte su mejor aliado.
Ayuda a David a convertirse en el hombre que Dios necesita.
Jonatán,
mientras tanto,
intenta darle alegría a tu vida.
Lávate las manos.
Lávatelas.
Estás en deuda conmigo, hijo de Isaí.
Te salvé a ti y a tu familia de una muerte segura.
¿Qué hiciste?
Sé quién eres, David.
Sé sobre la unción.
Entonces, es verdad.
Tus ojos te delatan.
No te preocupes.
Le di al rey el nombre de otro.
El de un hombre a quien no extrañaré.
Él y su familia murieron en tu lugar.
Así que,
cuando el cetro vuelva a Judá como se predijo
y te sientes en tu trono,
mi pequeño guerrero musical...
...recuerda quién te protegió.
El Señor ha elegido.
En esta cabra pongo todas nuestras ofensas
para que se las lleve al yermo.
Que se lleve lejos nuestra culpa
para que nunca vuelva a manchar a este pueblo.
Tu falso Ungido ya no vive.
Dios me lo reveló para que lo eliminara
de la faz de la Tierra.
Ahora, muéstrales a todos que soy el rey que Dios eligió.
Úngeme de nuevo aquí y ahora.
Solo así volverá a haber paz en esta tierra.
Hago lo que Dios me ordena.
Lo sabes, Saúl.
Y lo que me pides no es lo que Dios me ordenó.
Oye.
Oye.
Estoy contigo, hermano.
Peleo contigo y lloro contigo.
Tomaste la decisión equivocada.
Saúl...
...no te tengo miedo.
No te sirvo a ti.
Este altar es para sacerdotes,
no para reyes.
Tendrás lo que deseas.
Ya no pelearé contigo.
Lo aceptaré.
- Mical... - Pero no te apoyaré.
No esperes que te perdone, Merab.
No puedo.
Jonatán.
Un sabio dijo que le diera alegría a mi vida.
Y le haré caso.
Sé qué es lo que quieres,
pero esto,
nosotros,
no puede ser.
¿Qué?
¿No lo deseas también?
Mi hermano murió en una batalla,
pero no te conté toda la historia.
Se llamaba Isaac.
Murió en la batalla de Micmas.
La misma batalla que te hizo el héroe de Israel.
Dicen que subiste
por un acantilado y atacaste a los filisteos solo con tu escudero.
Dos contra un ejército.
Isaac estaba entre los cientos de hombres
a quienes inspiraste para unirse a pelear.
Y murió a causa de eso.
No importa cuánto lo intente,
y créeme que lo he intentado,
no puedo evitar hacerte responsable de su muerte.
Yo salvo vidas,
y tú terminas con ellas.
Así de simple.
Sara.
¿Estás bien?
Subtítulos: Adriana Castillo
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.