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PREVIAMENTE EN LA CASA DE DAVID
Como recompensa por tu valentía, ¡te confiero el mando de mil hombres!
¡David!
Lo merecemos.
Siempre ha sido así.
Si en verdad lo creyeras, ¿qué pedirías?
Te ofrezco a mi hermosa hija en matrimonio.
Merab.
Avergonzaste a mi hija.
- ¿Deshonraste a su hija? - Probablemente.
Elijo desterrar a mi hijo.
No podrá volver sin pagar su deuda.
Usaré magia negra.
Él no cambiará la ley.
Usted deberá hacerlo.
Solo tú y yo sobreviviremos.
Debes coronarme.
- No le digas a nadie por ahora. - Hicimos esto por necesidad.
- Gran profeta. - Llama a la familia de Isaí.
Lo que yo sé vale más que el oro.
¡Oye!
Comenzaré con una pregunta:
¿la gente puede cambiar? ¿Puede dejar atrás su naturaleza?
La vida me ha enseñado que el fuego nos forja.
Que el sufrimiento nos transforma.
Les contaré mi historia.
Eres Isboset,
príncipe de Israel.
Tu propia familia te desterró a Endor,
¿cierto?
Sí.
Bien.
¿Vienes?
Si planeas pedir mi rescate, te decepcionarás.
No valgo nada para mi padre.
Quizá él no ve todo lo que yo veo en ti.
Tranquilo, amigo mío.
No hay necesidad de conflictos.
No soy amigo tuyo ni de tus dioses.
Ya aprenderás.
Haz lo que te diga y no te azotaré.
No es un engaño.
Come cuanto quieras.
Dime, príncipe,
¿has visto un elefante?
¿Qué quieres de mí?
Son criaturas enormes y poderosas,
pero son fáciles de domar.
De jóvenes,
solo debes atarlos a un poste con una cuerda.
No pueden liberarse sin importar cuánto lo intenten.
Luchan, se resisten,
pero con el tiempo, se rinden.
Cuando crecen, puedes atar a esas bestias gigantes al mismo poste
con un simple cordel...
...porque ahora piensan que son lo que les hicieron creer de sí mismas.
El poder comienza en la mente, no en el cuerpo.
¿Qué quieres de mí?
Sufrirás hasta que entiendas quién eres realmente.
Ya no más.
Haré lo que sea.
Por favor.
Desátalo.
Ya no es una amenaza.
Siéntate.
Bebe.
¿Por qué la compasión?
Igual que un elefante, Isboset,
dejaste de resistirte a la cuerda que te retenía.
Te volviste obediente
y permitiste que hombres inferiores a ti eligieran tu destino,
pero ahora...
...es momento de que elijas tu propio camino.
De que tomes tus propias decisiones.
Soy leal a la casa de mi padre, Saúl, hijo de Cis.
No sirvo a nadie.
No cedí, padre.
Maté a mis captores, liberé a los demás prisioneros
y escapé con ellos.
Qué gran historia, Isboset.
Sobreviví a muchas dificultades.
¿No me ves diferente?
Un hombre demuestra su valía con acciones, no con palabras.
Entonces, déjame ganar tu confianza siendo sincero contigo.
Antes de que volvieras victorioso, madre me coronó.
Te creímos derrotado y muerto,
y como alguien debía guiar al resto del pueblo,
me ofrecí.
- Te aprovechaste. - Por mi reina y tu legado.
Pero ninguno de los dos dijo nada, hasta ahora.
¿Crees que no escuché rumores sobre tu coronación?
No hay secreto que el tiempo no revele, Isboset.
Madre te lo iba a decir.
Y yo ya te lo dije.
He cometido más errores de los que puedo admitir,
pero te prometo que quiero enmendarlos todos.
¿Cómo?
La mujer a la que deshonré, por la que me desterraron,
me casaré con ella.
Conforme a la Ley de Moisés.
Aligeraré la carga sobre la familia y el reino
por tu gloria,
mi rey.
LA CASA DE DAVID
FORTALEZA DE GABAA NUEVA CAPITAL DE ISRAEL
¿David?
David.
Lo siento.
No sé por qué hizo eso.
Mi padre solo está...
Lo sé.
No sé qué hacer ahora.
Lo sé, pero no nos rendiremos.
¿Qué lees?
La historia de José.
Es mi favorita.
¿Me la lees?
Sí.
"Y José les dijo:
'No teman.
¿Estoy en el lugar de Dios?
Pensaban hacerme mal,
pero Dios lo tornó a bien...'".
"Para hacer lo que vemos hoy".
Es hermosa.
Estas palabras me dan esperanza.
Esperanza.
Me gustaría tenerla.
- ¿Hablaste con Merab? - Aún no.
Necesito hablar con mi padre,
pero ya sé lo que me dirá.
Déjame hablar con él.
No lo conoces como yo, David. Es testarudo.
No hace caso.
¿Por qué esto es tan difícil?
No, hallaremos una solución.
Es como si el mundo no quisiera que estuviéramos juntos
y nos llevara contra la corriente.
Oye.
Seguiremos nadando.
Mejor aún, cambiaremos la dirección de la corriente.
Mical, el Señor me ayudó a derrotar a un gigante.
Seguro que me ayudará con tu padre.
Con mi padre no será tan fácil.
¿Qué novedades hay?
Samuel huyó de la ciudad.
Alguien debió ayudarlo a cruzar las murallas.
¿Teníamos preso a Samuel?
Para ayudarlo a recordar los viejos tiempos, sí.
Envié exploradores a buscarlo.
Algo más obvio traería consecuencias.
La gente lo venera.
Yo también.
Esa vieja víbora se ocultará y esperará su oportunidad.
Seguro que irá al tabernáculo.
Y ahí, besará mi anillo.
¿Y si se niega?
No.
No puedes hacerle daño a Samuel, padre.
Habría una rebelión.
Mi rey.
No es buen momento, David.
¿Qué sucede? Ven.
Hubo un gran error.
No puedo casarme con Merab porque yo amo a Mical.
Ella quiere estar conmigo,
eso debe contar.
- Y yo elijo... - ¿Eliges?
Ya, debes irte.
No, Abner.
Déjame decirte algo sobre elegir.
Los hombres van a la guerra y a morir cuando se los ordeno.
Alimento a mi pueblo o lo dejo morir de hambre.
Viven libres o como esclavos dependiendo de lo que yo decida.
Nadie se atreve a cuestionar si mis acciones son sensatas.
¿Quién te dio derecho a ti?
Solo le pido que lo reconsidere.
¿Que lo reconsidere?
Ya fue suficiente.
Muy pocos logran experimentar la gratitud del rey.
No abuses.
Vete.
¿Puedes creerlo? ¿Por qué lo hizo?
Ya lo conoces. Seguro que tuvo sus razones.
¿Cuáles? David me ama y yo lo amo.
Padre lo sabe.
No hay ninguna buena razón para que ustedes se casen.
Vayamos.
Vayamos juntas a hablar con él.
Podemos convencerlo y hacer que...
Deja de arreglar, ¿sí?
- Padre ya tomó su decisión. - No.
Y tiene sentido porque soy la mayor.
Merab.
Quizá padre cree que eres demasiado compasiva para que David
se convierta en quien debe ser.
- ¿"Compasiva"? - No, tranquila.
No quise ofenderte.
Y seguro que tú tampoco.
No.
No puedo casarme con Merab. No lo haré.
David.
Que la frustración no te distraiga.
¿Ves? ¡Te distrajiste!
Eres el nuevo comandante.
Soy David.
Sí, lo sé. Es un honor servir bajo tus órdenes.
Soy Urías.
Urías.
Y yo soy Oaz.
Oaz. Encantado de conocerlos.
Gracias por ayudarme.
¿No tienen deberes?
Mi príncipe.
- Estás mejorando. - ¿En serio?
No.
Muchas veces me desarmaron y humillaron cuando estaba aprendiendo.
Sí, cuando eras un niño, no un comandante.
Todos podemos lograr ser más.
Toma tu espada.
Menos espadazos,
más control de pies.
Con equilibrio.
¿Ves?
Un soldado no solo es fuerte,
sino también hábil.
Inténtalo.
Mantén el peso abajo y los pies ligeros.
Con seguridad.
Debes creer que mereces esto.
Mi padre me enseñó hace mucho
que un líder debe creer que nació para serlo.
Un rey puede provenir
de un origen humilde o noble.
- ¿Por qué paras? Sigue. De nuevo. - Sí.
Sí, deja que fluya.
Cadera firme. Con fuerza.
Hazlo.
De nuevo.
Con equilibrio.
¿Estás listo?
Estuvo mejor.
Siempre apunta al enemigo. Bien.
Avanza con el mismo pie. Abate.
Bien.
El muchacho tiene talento nato,
es un héroe en proceso.
Sí, pero si brilla demasiado,
podría cegar incluso a un rey.
Sé lo que hago.
Aun así, creaste caos en nuestra casa entre nuestras hijas.
¿Por qué tomas esas decisiones sin consultarme primero?
Tienes razón.
Amar requiere confianza y sinceridad.
No debe haber secretos en un matrimonio.
¿Estás de acuerdo?
¿Quién te lo dijo?
¿Acaso importa?
Planeaba decírtelo yo misma en el momento adecuado.
Pero no lo hiciste.
Entiendo, hiciste lo que creíste necesario.
Pero admite que te apresuraste a darme por muerto.
Ojalá nunca deba volver a hacerlo.
Y, mi amor...
...no vuelvas a mentirme.
Casi no hay suministros...
Continuaremos después.
- Dennos unos días. - Sí.
¿Nos llamaste, padre?
Tenemos asuntos que resolver.
En particular, el regreso de Isboset.
¿Cómo arreglamos la disputa con Yahir?
Isboset se casará con Dina, la hija de Yahir de Dan.
Fue mi decisión.
La Ley de Moisés se respetará.
Así, el reino será más fuerte.
Tú y tus hombres escoltarán a tu hermano para negociar.
Sean sensatos y respetuosos.
Demuéstrenle que lo valoramos.
Que lo haga David.
Sí, enséñale cómo.
Un líder no solo es un guerrero.
También debes poder crear paz.
Gracias, mi rey.
Eso es todo.
¿En serio te casarás con ella?
Dijiste que tenía una joroba.
La verdad, no lo recuerdo.
¿Llevas todo?
Cuídate.
Debería vigilarlo más de cerca.
Suerte en tu aventura.
Cuando vuelvas, comenzaremos con los preparativos.
No podemos dejar que Isboset se case primero.
Ya debo irme.
Hola.
Mi reina.
Amiga mía.
El rey se ha curado.
Ahora, la magia y la hechicería deben volver a las sombras.
Me temo que no es seguro que te quedes en Gabaa.
- Entonces, me desterrará. - No.
No, no te estoy castigando.
Nos estoy protegiendo.
Estoy en deuda contigo.
Por tu amistad
y discreción.
Si llegara a necesitarme...
Te buscaré.
Ya habían limpiado aquí.
El joyero arregló su collar.
Vine a devolverlo.
Tú sirves a las princesas.
Atiéndelas a ellas.
Sí, mi reina.
Espero que te hayas asegurado de que no haya escorpiones.
¿Escorpiones, mi reina?
Sí.
Son criaturas escurridizas.
Se meten en las grietas más pequeñas
y esperan a que su presa esté desprevenida.
Debemos tener cuidado y matarlos
antes de que hagan daño.
Me está lastimando.
El pueblo celebraría una unión entre David y cualquiera de nosotras,
¿por qué no puedo ser yo?
Aunque gané, los lobos siguen acechando mi puerta.
Necesito al Matagigantes a mi lado.
Simboliza que Dios me tiene fe.
Y yo podría hacerlo feliz.
No se trata de hacerlo feliz,
sino de convertirlo en el hombre que necesito que sea.
Uno que me sirva.
- Pero, padre, yo... - Mical.
Te amo con la intensidad de mil estrellas...
...pero Merab tiene razón.
Ella es mejor opción.
¿Merab te lo pidió?
Sí.
Es lo mejor para nuestra nación.
¿Mical?
- ¿Merab? - ¿Mical?
No solo los hombres trepan escaleras para alcanzar sus ambiciones.
También las hermanas mezquinas.
¿Ya casi llegamos a Dan?
¿Viajar a caballo te resulta incómodo, hermano?
Podríamos conseguirte un burro.
O podrías caminar.
Tu hermano no sabe esconder su envidia.
Yo no pedí ser su comandante.
Solo quiero su respeto.
Buscarlo en quienes no te lo dan
habla más de ti que de ellos.
¿Tú sabes cuánto falta para llegar a Dan?
Abre paso a los príncipes de Israel,
Jonatán e Isboset.
¿A qué vienen?
A hablar con tu señor, Yahir de Dan.
No está en su palacio.
Está en el bosque.
Pase lo que pase, no pierdas la compostura.
¿Cuándo la he perdido, mi príncipe?
Yahir de Dan.
Oí que el perro andaba suelto de nuevo.
¿Vino arrastrándose a mis pies?
Vinimos por órdenes de tu rey.
¿El rey cuya esposa desterró a su hijo por sus pecados contra mi casa?
Sin embargo, ahí está.
Queremos hablar.
No vamos a hablar.
- Estamos cazando. - ¿Qué cazan?
Jabalí.
Es un animal impuro.
¿Apelas a la ley
junto a tu hermano que la quebrantó?
No nos lo comemos,
pero los filisteos sí.
Se los cambiamos por metal.
Hermano.
Te ofrezco lo que habías pedido.
Una unión matrimonial entre nuestras casas.
No.
No me interesa redimir tu deshonra.
No le des la espalda a tu príncipe.
Quizá podría hablar con Dina.
Y preguntarle qué piensa.
¿Desde cuándo eso importa?
Creo que viajaron hasta acá para nada.
Mejor váyanse.
¿Eres al que llaman Matador de Gigantes?
De hecho, es Matagigantes.
Sí, soy David.
¿Eres tan ágil con la daga como lo eres con la honda?
Averigüémoslo.
Caza conmigo.
No cazaré a un animal impuro.
Está bien.
Pero sí puedes caminar, ¿no?
Vengan.
¡Vamos a cazar!
Silencio.
Los jabalíes son inteligentes.
Peligrosos si los acorralas.
Así como el rey.
¡Lo maté yo con mi arma!
Dina, la realeza nos visita.
Vinieron a rogar por tu delicada mano.
¿No me recuerdas?
El rey obtuvo una gran victoria.
Los líderes que le dieron la espalda
lo lamentarán.
¿Es una amenaza?
Te ofrezco una oportunidad.
Que Isboset y Dina se casen podría beneficiar a ambas familias.
Después de una guerra, un rey tiene deudas.
Para saldarlas, lo mejor sería el apoyo del más rico, ¿no?
Sin embargo, tu madre...
...me faltó al respeto.
Se arrepiente de ese error.
Te lo aseguro.
¿Y tú, Matagigantes?
¿Qué enseñanza me traes?
Hablaste sobre faltar al respeto.
Conozco bien esa sensación.
Toda mi vida me han dicho que soy menos de lo que sé que soy,
pero preferí que eso me fortaleciera
a dejar que me hiriera.
Salí adelante.
Bien dicho.
Podrías rechazar la oferta del rey y no ganar nada.
O podrías mostrar fortaleza y ver qué puedes ganar.
Las ganancias sanan heridas.
Hablas como todo un negociante.
Ten cuidado.
Tiene más madera de líder de la que cree.
Eres muy buena con eso.
¿Para ser mujer?
Para ser quien sea.
¿No te unirás a la celebración?
Fuiste tú quien lo mató.
No es lo que mi padre dice.
Perdóname, Dina...
...por la deshonra que te causé.
Cuidado, Isboset.
Ya destripé a un cerdo hoy.
He oído historias de cómo te trata tu padre.
No fui el hijo que quería.
Soy la prueba viviente de sus fracasos.
Tenemos eso en común.
Quizá juntos podamos cambiarlo.
No me casaré contigo para que eludas la Ley de Moisés.
Sería una salida para ambos.
No te gusto, está bien,
pero el matrimonio no debe ser por amor.
Dímelo al oído, dulce príncipe.
Dina.
Dina,
te estoy dando la oportunidad de escapar de este lugar.
Tómala.
No te daré un heredero.
Y quiero un semental
y el permiso del rey para cazar cuanto quiera.
Esos son mis términos.
No hay problema.
Isboset...
...no pretenderé amarte.
No soy capaz de eso.
¿Abner?
¿Así debe ser?
Ojalá hubiera otra forma.
Solo eres una daga más del rey.
Una herramienta de su furia ciega.
Hice un juramento.
Somos familia, Abner.
Eso pesa más que un juramento.
Solías ser honorable.
Por favor, Abner.
Vete de aquí.
¡Vete de Israel!
No le digas a nadie, o te encontraré y te mataré.
¡Vete!
Adiós, Abner.
Más vino.
Parece que ya no hay nada más que puedas tomar, hermana.
Déjalo, yo lo limpio. Gracias.
¿Dónde está tu padre?
No lo sé.
Ojalá pudiera hacer esto más fácil para ti,
pero...
...todos tenemos obligaciones.
Por favor, madre,
ya no quiero oír que debo superarlo.
No se trata solo de eso.
Viste a tu padre antes de la batalla,
qué bajo ha caído.
Parte de su tormento fue tu culpa.
Hechizos y brujería.
Silencio.
Ni siquiera era legal,
pero tú decidiste cambiar eso, ¿no?
¿Dónde oíste eso?
Ahimelec, él...
¡Salgan!
Nunca volverás a hablar de esto con nadie.
Sé lo que hiciste, madre.
Y el pobre Ahimelec tuvo que transcribir tu pecado.
Un día sabrás lo que se siente
tomar decisiones espantosas para salvar a quienes amas.
¿Te importa esta familia?
Por supuesto que sí.
Entonces, respeta la decisión de tu padre...
...y olvida esto.
Está bien.
Bien hecho, David.
Yahir nos habría rechazado de no ser por ti.
- Solo le dije la verdad. - No.
No, le ofreciste una alternativa. Encontraste un punto medio.
Supongo que lo aprendí de mi madre. Era una mujer paciente.
Quizá, pero tienes algo que no se aprende.
Convicción.
Los soldados siguen órdenes aunque no respeten a su líder,
pero si los convences
de que morirías por su causa y no solo por la tuya,
te seguirán hasta el infierno ardiente.
Creí que era hora de desayunar,
solos los dos.
¿No acordamos que ya no habría secretos?
Me quitaste mi anillo de sello del dedo cuando estaba enfermo
y cambiaste mi ley sin mi consentimiento.
No tenía opción.
Te estaba protegiendo.
Te dije que no me mintieras,
pero henos aquí de nuevo.
Fuiste tonta al suponer que nadie me revelaría la verdad.
Un escorpión, después de todo.
Saúl...
...cometí un error.
Me llena de dolor.
No irás conmigo ni con nuestra familia al tabernáculo.
En vez de eso, te quedarás aquí para que pienses si quieres seguir así.
De todos los peligros que enfrento,
nunca creí que tú serías uno.
- ¿Saúl? - ¡Vete!
¡Ahora!
Kezia...
...quédate.
¿Qué pasa?
¿Por qué ya no hay guardias?
¡Tomen sus armas!
¡Abi! Sostenlo.
¡Jonatán!
¡Bájenlo!
¡Bájenlo!
Algo malo pasó.
¡Princesa! Me llamo Sara. Soy sanadora, puedo ayudar.
Mical, ayúdame.
Sí.
Sara.
¿Estás herido?
No esta vez.
Entonces, ayuda.
Ven.
¿Quién se atrevería a atacar a una escolta real?
No eran filisteos.
Más bien eran asesinos.
¿Y qué querían?
¿Matar a un príncipe?
¿Robarle a uno de los líderes más ricos?
No importa qué querían, Yahir murió.
Ya no hay quien te acuse, Isboset.
Quiero respuestas.
De lo contrario, sus aliados creerán que tuve algo que ver.
- Ve. - Sí, señor.
Mi rey, ¿podemos hablar?
Por favor, ya no me pidas casarte con Mical.
No, mi rey, quiero pedirle otra cosa.
Si voy a unirme a su familia,
le pido que me dé tiempo.
Como buen hijo, quiero que mi padre venga a bendecir la unión,
pero él y mi familia siguen de luto por mi hermano Natanael.
Lo recordaremos con honor.
Además,
sé que Mical y Merab no piensan lo mismo
sobre la unión,
y no deberíamos apresurarlas a aceptar su sensata decisión.
Y yo necesito tiempo
para convertirme en el comandante y príncipe que requiere.
Tu encanto funcionó con Yahir,
pero yo no soy tan fácil.
Considérelo un acuerdo.
Un punto medio.
Lo que pido es justo y humano.
Y el rey también lo es.
Está bien.
Por el bien de todos, la boda tendrá que esperar un poco.
Gracias, mi rey.
Pero debes saber...
...que aún tienes mucho que aprender.
Es de mi madre,
así que no le digas a nadie.
Perfecto.
Los dejaré hablar.
Gracias.
Dina.
Siéntate.
Lamento mucho no haber podido proteger a tu padre,
pero ahora que murió,
no es seguro que vuelvas a tu casa.
Sin un heredero, los nobles de tu tribu
reclamarán el mando.
Ninguno es noble.
Serías presa fácil.
No tan fácil, y lo saben.
Dina, sabemos que un hombre común derrotó a un gigante.
Debes quedarte aquí.
El rey se hartará de mí pronto. No me debe nada.
A la hija de un líder muerto, no,
pero si nos casamos...
No necesito tu caridad, Isboset.
No,
no es solo eso.
Creo que eres...
...intrigante.
¿Sabes?
No me deshonraste esa noche.
Estabas ebrio
y con ansias,
pero te quedaste dormido.
Pero tu padre me acusó de haberlo hecho.
Sí, porque creyó que eso había pasado
aunque le dije que no.
Le diste la oportunidad de deshacerse de mí y extorsionar al rey.
Isboset,
no me debes nada.
Espera.
Entonces, seamos más
de lo que nuestros padres esperaban.
Juntos tendremos otra oportunidad.
Casémonos mañana.
Dadas las circunstancias,
no necesitamos ceremonia.
Es lo que te ofrezco.
¿Puedo revisarla?
Herví esta agua. Está más limpia.
Está sanando bien.
Gracias a una excelente sanadora.
Háblame de ella.
Es sabia, pero rebelde.
Quizá la gente aún no nota su valor.
Es hermosa.
- Quisiera conocerla. - Deberías.
¿Por qué viniste?
Tu hermano me envió mensajeros y regalos en tu nombre.
No se da por vencido.
Pero, la verdad,
no dejaba de preguntarme si ya habías sanado.
Así que decidí venir a ver.
Arriba.
Al parecer, sí.
Casi.
No del todo.
Tardaré bastante.
Sano muy despacio.
Necesito cuidado constante.
El guerrero implacable.
Vine a ver al rey.
¿Para qué lo buscas?
Vine a ofrecerle información a cambio de su misericordia.
Ahora, apártate.
Intentaste amotinarte durante la batalla, traidor.
Lo que debas decirle al rey me lo dirás primero a mí.
Mi rey,
Adriel tiene información importante.
Mi rey, por favor,
me arrodillo ante usted para rogar por misericordia.
Mi rey.
No, por favor.
Conoces el castigo para los traidores.
¿Y si mi información probara mi lealtad?
¿Qué tipo de información?
Vi a Samuel en Belén.
Sé qué casa visitó.
Mi rey,
yo sé a quién ungió.
Subtítulos: Adriana Castillo
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