All language subtitles for The story of three loves (1953) Spanish subtitles

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Original subtitles

TRES AMORES

¡Al lado izquierdo!

Los últimos no han podido asistir.

¡Mirad!

Es Coutray.

Ésta es la ocasión de preguntarle.

- Señor Coutray. - Sí.

- ¿Puedo hacerle una pregunta? - Diga.

Vi su compañía de ballet en Londres. Toda la temporada.

- Todas las semanas. - Es usted muy amable.

Permítame...

"Astarté" es el ballet más bello que he visto.

Gracias.

Estaba impaciente por verlo de nuevo.

Pero usted lo retiró tras el estreno.

¿Por qué?

No puedo contestarle.

Lo siento.

En todo caso, nunca olvidaré aquella tarde.

- ¿Cuántas más quedan? - Ocho.

Y un...

¿Quiere usted ocuparse?

Está bien.

¡Cerette! ¡Adele Cerette!

Paula, querida, ¿qué ha pasado?

¿Estás herida?

¡Es el tobillo!

Doctor, usted no lo comprende.

Conozco el estado de su corazón.

Desde pequeña, mi sobrina sólo vive para la danza.

La danza es todo para ella.

¡Es su única razón para vivir!

Yo también fui bailarina.

¡Una gran bailarina!

¿Cree usted?

Ella aún habría sido más grande.

Paula no puede vivir sin bailar.

¡No podrá vivir si baila!

¿Cómo podría decírselo?

¿Decirme qué?

¿Que no debo bailar nunca más?

¿Es así?

Estoy desolado, criatura mía.

Seguramente usted no va a creerme,

pero estoy seguro de que descubrirá

que existen otras cosas en la vida.

Cosas hermosas.

Es verdad. Las descubriremos juntas.

Aprenderemos a amar otras cosas.

Lo intentaremos.

¡Coutray!

Buenas tardes, Arnold.

Mañana a las 10 h 30.

Ensayo del Viento a las once, y del Fuego después de comer.

Sí, así, ¡no se mueva!

Se ha movido usted. No he debido hablarle.

Al menos, está usted viva.

Me temía que sólo fuera un espejismo.

¿Puede decirme qué hace usted aquí?

No debería estar aquí, lo sé, pero...

¿cómo explicar...?

No le pregunto nada. Y no soy ningún ogro.

- ¿Quién soy? - Charles Coutray.

- ¿Me teme usted? - Sí.

¡Qué tontería! Soy un hombre sencillo, corriente y amable.

- No debería... - ¡Basta!

Querida joven...

Quizás podría usted hacerme un gran favor.

¿Estando aquí?

¿Ha visto usted el espectáculo?

Sólo he llegado a ver "Astarté".

- ¿Le ha gustado? - Desde luego.

¡Pero usted no imita a Cerette!

Por supuesto que no. ¡Cerette es maravillosa!

Cierto, cierto.

Cerette ejecuta a la perfección todo lo que yo le exijo.

Por eso baila para mí.

Pero usted, ¡usted ha bailado de un modo diferente!

Un poco inexacto, pero emocionante.

Ha despertado usted mis recuerdos.

Si pudiese atrapar ese movimiento,

podría resolver este desaguisado.

¿"Astarté" un desaguisado?

¿Lo aprueba usted? No debería.

Yo puedo calificarla así porque es mi obra.

Hay secuencia enteras del ballet que podrían mejorarse.

Desde el mismo comienzo... hay algo que me disgusta...

¿No la he visto a usted en algún sitio?

Se acordaría usted.

No, pero después de todo, lo único que importa es el presente.

Podría hacerme usted un pequeño servicio.

- ¿Cómo? - Bailando otra vez...

¿Aquí?

No, no aquí.

- En mi estudio. - ¿Esta noche?

¡Ahora!

Me temo que eso será imposible.

Jovencita, no piense mal.

Teme usted perder su virtud, pero no corre ningún peligro.

En mi profesión estoy acostumbrado...

a ver mujeres jóvenes. - No se trata de eso.

¿Quizás la espera alguien? ¡Deje que espere!

¿Está usted casada?

¿O acaso está su corazón herido?

¿Y si lo estuviera?

Odio a los amantes celosos.

He visto tantas carreras arruinadas...

¿Por qué no ha bailado nunca para mí?

Lo intenté una vez,

pero renuncié.

- ¿Se considera buena bailarina? - No lo sé.

Yo creo que lo es.

¿Es usted feliz por haber dejado la danza?

- Se ha enfadado usted. Por mi culpa - ¡Vamos, por su culpa!

Sigue usted pensando tonterías.

La he visto bailar y sé que usted es una artista.

Y renuncia usted a todo...

por una, digamos, tonta felicidad.

¡Bravo, la felicito!

¡Cualquier cosa vale más que la danza!

Entonces, ¿por qué está ahí como la imagen del infortunio?

Si se lo dijese, ya no querría que bailase para usted.

¡Vamos!

- ¿Dónde vive usted? - Knightsbridge, Egmont Square.

La llevaré allá. Queda cerca de mi casa.

No se sienta obligado.

¡Pobre niña perdida!

La llevaré donde quiera.

No sé si hago bien, pero me va de camino.

Bien, gracias.

Se deja eso...

No es usted muy habladora.

Si cree usted conocerme...

y piensa que siempre me comporto como un grosero...

No me han gritado así desde que dejé de bailar.

Usted me trae todo a la memoria.

Todo, los pasillos del escenario, los camerinos en desorden,

los olores, el sudor, el linimento.

Ser reprendida porque no doblas más la espalda.

Luego, intentar doblar la espalda un poco más...

Aprender, eso es lo principal.

¡Así es como vivimos!

Hasta conseguir superarse.

Son tan raros esos momentos, que si uno se detiene se pierden.

Y se pierde.

Se pierde.

Por esto estoy insatisfecho de "Astarté".

Despues de una prueba, una de la chicas,

sin duda una perfecta idiota, pero...

bailaba con la gracia de una llama.

Luego, tuvo un desfallecimiento y lo estropeó todo.

¡Era usted!

Estoy seguro de que era usted.

Era usted magnífica, ¿qué ha pasado?

¿Qué amaba usted más que la danza?

- Pare aquí. - Lo siento.

47, Egmont Square.

No se detenga.

Voy con usted.

¿Lo dice en serio?

¡Siga! Illingsley House.

¿No cree lo que está viendo?

Era el salón de baile de un conde.

Querían demolerlo pero yo lo he salvado para escuela de danza.

Lo consegí por una bagatela.

O mejor dicho, por una danza.

El esplendor se ha esfumado, la escayola se desprende,

pero la danza está por encima de todo eso.

Una vez prendida la llama, ¿cómo mantenerla?

Hay que reavivarla.

Sandwiches y canapés.

¿No antes de bailar?

No puedo ver un vientre vacío. ¿Una copa?

No quiero nada.

¡Comerá usted después!

- ¡Comeré como un animal hambriento! - ¡Un animal muy esbelto!

¿Qué hacen los animales hambrientos?

Comen.

¡Qué sentido de la observación! Vea mi estudio.

¿Le molesta que me ponga cómodo?

Éste es mi taller.

- ¡Qué es esto? - Un croquis, unos bocetos...

Tengo muchos. No me sirven de nada.

Empecé siendo pintor, pero sin éxito.

- ¿Ha sido usted músico? - Fracasado...

Pero he llegado más lejos que un músico o un pintor.

Para mí, todo es movimiento, danza...

Utilizo todo esto.

Soy idiota.

Pienso en el vestuario y empiezo a oír la música.

Imagino los decorados.

Luego están los compositores, los coreógrafos...

Yo pongo el arte, ellos lo realizan.

En medio de peleas, disgustos, rabietas...

y tras la sangre, el sudor y las lágrimas...

al fin nace un ballet.

Apasionante...

¿Le gusta?

Me gustaría verlo más...

Más tarde, cuanto usted quiera.

Pero ahora, soy yo quien la mira a usted. ¿Dispuesta?

Adelante.

¿Aquí?

Donde usted quiera.

Hágalo como lo hizo antes.

Pero, estaba sola.

Estamos solos.

¿Tiene usted la música?

¿Música?

¡La música está en usted!

¿También quiere usted un vestido?

Música y vestuario. Perdóneme.

¿Qué ocurre?

Nada.

Nada.

Guardo los vestidos originales.

Gisèle. Astarté.

El Aire.

La Tierra.

El Fuego. Elija usted.

Aquí tiene las zapatillas.

Los accesorios para el pelo... Todo está aquí.

Apresúrese.

He olvidado por completo esa maldita fiesta.

Dígales que me he muerto.

O que he tenido que ir a un estreno.

¡No! Diga que he encontrado un verdadero motivo para una fiesta.

Lo sabrá en su momento.

No ahora. Buenas noches.

¡Esto es!

Más arriba...

Bien.

Continúe.

Bien.

No se detenga.

¡Por favor!

Por favor.

¿Se encuentra...

se encuentra bien?

Perfectamente... bien.

Maravillosamente bien.

¿Se siente mejor?

Estoy sin aliento.

No había bailado desde hace mucho tiempo.

No estaba muy a punto.

Es usted la encarnación de la danza,

de la música, de la poesía...

Es usted maravillosa.

Ates, me parecía usted tan aterrador.

Me ha dado miedo durante un momento.

Me dijo usted que si yo supiese, no querría nada de usted.

Estaba equivocada.

Debo irme.

¡Pormétame que no la volveré a perder!

Quiero estar con usted, compartirlo todo.

Quiero tenerla conmigo para siempre.

Será así.

¿Me lo promete?

Debo irme.

La esperaré.

Ya la espero.

No hace falta, siempre he estado con usted.

Siempre conmigo.

Usted lo ha dicho.

¡Al diablo "Astarté"!

Crearemos todo juntos.

Tú estarás en la música.

Tú eres como una música que resuena en mí.

Tú...

tú estarás en cada movimiento de todos mis ballets.

Cambiaré mis modales.

Todo será mejor.

Mis modales ya han mejorado.

¡Bagatelas! Estoy seguro de que que no hay ningún amante.

O si no, sólo sería un sueño...

una quimera...

Tu amante sólo sería una quimera.

¿Comprendes?

¿Cómo te llamas?

Ni siquiera sé tu nombre.

¿Me escuchas?

¿Eres tú, querida?

Estoy aquí, aún no me me he acostado.

Es tarde.

Pero estoy encantada de comprobar...

que te has divertido.

¿Qué ocurre?

Mi querida niña, ¿qué ocurre?

¡He bailado! ¡He bailado!

Volví a encontrar a Charles Coutray. He bailado para él.

Querida, sabes que no debes...

Tenía que hacerlo.

Lydia, tienes que comprenderme.

Estoy viva otra vez. Puedo bailar.

Lydia, me dijo...

Me dijo que yo era la encarnación de la danza...

que era maravillosa.

¡Maravillosa!

Y me ha hecho prometerle...

- Querida... - Le he prometido...

Te lo ruego, acuéstate, descansa.

Subiré a verte, pero no para hablar.

Mañana hablaremos de todo esto.

Mañana...

De todo...

Esta velada te pertenece.

Me pertenece...

¡Querida!

He prometido que estaré con él.

¡Paula!

Querida.

¡Anna!

Discúlpe.

Querida, es hora de cenar.

¿También nos dará clases en Nueva York?

¡Claro que sí, ya te lo he dicho!

¿Por qué esas estúpidas lecciones?

Porque soy vuestra institutriz.

Podría usted dedicarse a otra cosa.

- No es tan sencillo. - ¿Por qué?

Cuando se es institutriz no es fácil cambiar de trabajo.

"Querido Eddie,

"Esto está lleno de iglesias y monumentos.

"No está mal si se busca cultura y todo eso.

"Los edificios son más que imponentes.

"Mi padre dice que nuestro hotel era un palacio.

"Te parecerá raro, pero no lo es.

"Lo peor es que siempre está por aquí esa mujer...

"Mademoiselle"... Una francesa.

"Se sabe todos los verbos irregulares. ¡Le encantan!

"Me los hace decir continuamente.

"Voy a cumplir once años en junio.

"No es ser muy viejo si se compara con Roma,

"pero demasiado viejo para aguantar a una institutriz.

"Me lee a todas horas poemas franceses.

"Es un muermo.

"No puedo soportarla."

¡Jolines!

Y ahora me va a leer otro. Me voy a morir

Quizás no comprenderás todo...

pero escucharás la belleza de la poesía.

Saa, saa...

Habla de los niños.

Dios los considera como sus mejores criaturas,

más que a los adultos,

porque la vida aún no los ha corrompido.

Son sus verdaderos servidores.

¿Lo has comprendido?

"La voix des enfants

"est plus pure que la voix du vent

"dans le calme de la vallée."

"Une voix comme le vent dans la vallée..."

"Un truc de filles, à l'eau de rose.

"Si ya fuese mayor, siquiera 25 años,

"podría hacer lo que quisiera, sin ninguna institutriz tras de mí.

¿No ves que tus padres te dan una educación...

que muy pocos niños reciben?

Debes aprovechar esta oportunidad...

o lo lamentarás más adelante.

Como esta persona del poema de Verlaine.

"Qu'as-tu fait, tu pleures maintenant.

"Qu'as-tu fait de ta jeunesse?"

Dime el participio pasado de los siguientes verbos:

Observa mis labios.

¡Ya estoy hasta las narices!

¡Tommy Campbell!

Lo siento, pequeño, los menores no pueden entrar al bar.

Vuelve dentro de diez años y te serviré unas copas.

¿Dónde vas?

¿Quién te ha autorizado a venir al parque?

Voy donde quiero.

- Esto es nuevo. - Ya te lo he dicho.

- Voy a ver a la bruja. - ¿A quién?

¿No conoces a la bruja?

Vive en el pabellón de servicio.

Allí sólo vive la Sra. Pennicott.

Sí, vive en ese sitio aparatado...

para que nadie vea lo que hace.

Pero no es ninguna bruja. ¡Es americana!

Puede ser las dos cosas a la vez.

Bruja y americana.

¿Cómo que bruja?

Todo el mundo lo dice. Es muy rara.

Tiene poderes mágicos.

Eso son cuentos...

Carlotta, la camarera...

oyó a la bruja hablar con alguien a medianoche,

pero no había nadie...

más que la perra.

¿Qué perra?

Una perra alemanana grande.

Vamos, que no es de verdad una perra...

Antes era una persona.

¡Estás loco!

- ¿Qué es eso? - Son los pájaros.

Voy a ver a la bruja. ¿Vienes?

¿O vas a pedirle permiso a tu institutriz?

Te asusta la perra.

No es culpa tuya.

A todos los niños les asusta.

¡Espera!

Siempre está allí,

bebiendo un brebaje verde.

La otra noche, Carlotta la vió haciendo punto en la oscuridad.

Ve en la oscuridad, como los gatos.

¿Para qué vienes, si tienes miedo?

- No tengo miedo. - Cállate. ¿Estás loco o qué?

Voy a hablar con ella.

Te gustaría que te llamase ahora tu institutriz, eh?

Buenas noches, jovencito.

Ya que estás quí, acércate.

Adelántate un poco más.

Me parece que te conozco.

¿Vives en el hotel?

- ¿Cómo te llamas? - Thomas Clayton Campbell, Jr.

Tu padre es un hombre célebre.

Me gustas.

No puedo decir lo mismo de tu compañero.

Es grosero y vulgar.

Se pasa el tiempo observándome.

¿Lo has oído, Miss Schneider ?

No me importaría deshacerme de ese otro jovencito.

Basta, Miss Schneider.

Dime, pequeño.

¿Qué te han dicho de mí?

Sé bien lo que la gente murmura.

¿Tú crees que soy una bruja?

Ya no soy ningún niño.

No son los niños los que lo creen,

sino los adultos...

"Hay más cosas en el cielo y en la tierra...

"de las que sueña la filosofía."

- Eso es de Shakespeare. - Sí.

Me encanta que lo conozcas. Es entretenido...

"Dobla, dobla, penas y desgracias!"

"¡Fuego, arde! ¡Caldero, borbotea!"

Quiere usted meterme miedo. Es infantil.

Vamos. No pretendía espantarte.

Simplemente, me mostraba un poco cultivada.

Siempre es lo mismo.

Son tan frágiles.

Discúlpeme,

debo volver con mi institutriz...

para mi lección de francés.

¿Tienes una institutriz?

Yo también tuve una cuando mis padres vivían en Alemania.

Y tenía que aprender alemán.

Detestaba a mi institutriz.

En fin, que...

me deshice de ella.

¿Cómo?

No la maté.

Miss Schneider...

¿Qué crees?

¿Que soy una bruja?

Aparentemente, lo parece.

Aparentemente.

¿Ayudaría usted a un muchacho?

Hace 20 años que espero que alguien me pidiera algo.

Me gustaría ser un hombre, sin institutriz.

Poder hacer lo que quisiera.

¿Quieres decir ahora mismo?

Pero eso sería terrible para tus padres.

Me temo que eso es imposible.

¿No? Bueno.

¿Tal vez podría hacerlo de modo temporal?

Cuando te hayas dormido, por ejemplo.

¡De acuerdo!

¡Pues muy bien!

Necesitas un objeto para eso.

Deberás concentrarte en ello.

A las nueve.

- Cuando te vayas a dormir. - ¡Tan tarde!

Bueno, entonces a las ocho.

Te enrollas esta cinta alrededor del dedo.

La aprietas contra la sien.

Y luego dices mi nombre.

Me encanta que digan mi nombre.

Hazel Pennicott.

Es mi nombre.

Podría pasarme el día entero escuchándolo decir.

Para mí es como una droga.

Sí.

Yo guardaré la mitad.

Para ayudar a alguien más.

- Toma. - ¡Gracias!

Pero no olvides que debes volver a medianoche.

Seguro.

Yo no soy nadie. No he inventado las reglas.

Lo manda así la historia.

Muchas gracias, señora.

A las ocho en punto. Hagámoslo bien.

Quizás esto funcione. Hazel Pennicott.

¡Uf! ¡Las ocho menos cuarto!

Aquí tienes la cena.

La he mantenido caliente.

¿Qué haces acostado?

Quiero dormir. Estoy cansado.

No quiero nada.

¡Debes estar enfermo!

Estás muy enrojecido.

¡Y tenemos que tomar el tren por la mañana!

- ¿No estás enfermo? - ¡Estoy cansado, nada más!

¿No tengo derecho a estarlo? Tiene usted la noche libre.

¡Ya es tarde!

¡Váyase al cine!

Paséese a la luz de la luna, como en esos poemas.

Vístete y tómate la cena.

¡Arriba!

Tómate la sopa.

Es verdad que tu mamá me ha dado la noche libre:

"¡Es su última noche en Roma!"

Tu mamá es tan amable.

Pero no sabe que no tengo ganas de ir a ningún sitio.

No conozco a nadie.

Si sigo con vosotros es por tu mamá,

porque tengo la impresión de que tú me odias.

Eso me pone muy triste, Tommy.

¡Pues no esté triste! ¡Esté contenta!

¡Vaya a la ópera, vaya a bailar!

¡Vamos, váyase ya!

Tommy, ¿qué te pasa?

Me he quedado para ayudarte a hacer las maletas.

Eso puedo hacerlo yo solo.

¡Váyase ya al Coliseo! ¡Usted lo adora!

¡Lea allí sus poemas!

¡Lo pasará muy bien!

¿No es verdad?

¡Y deje de llamarme Tommy!

Me llamo Tom. Thomas Clayton Campbell, Jr.

¡Bárbaro, eres un bárbaro!

Un minuto.

Hazel Pennicott.

Señora Hazel Pennicott.

Uno, dos, tres...

¡Joli...!

nes!

Hazel Pennicott.

¡Bueno, pues aquí me tiene!

Sí, señor, ¿qué desea usted?

Ah! Creía que que...

- ¿Conoce usted a la señora Pennicott? - Sí, señor.

Una gran amiga.

Tenemos los mismos gustos.

¿Tiene el brebaje verde que toma ella?

Es un "Darrogue", señor.

¡No se irá a tomar eso sin agua!

- ¿Por qué no? - Es demasiado fuerte.

No para mí.

Lo tomo a todas horas.

¡Y mucho!

Vamos, usted es alcohólico.

Qué lástima.

Le voy a decir algo:

Las chicas siempre quieren mangonear a los chicos.

Y es realmente molesto.

Veo...

De hecho, usted odia esa bebida.

Pero no se puede pasar sin ella.

Es típico.

Déjeme ayudarle, se lo ruego.

Verá que no soy tan molesta.

Voy a decirle algo:

algo que acabo de descubrir...

Puedo pasarme sin esto.

¿Dónde va usted? ¿Por qué tanta prisa?

Un asunto urgente que no admite espera.

Disculpe...

¿Es suyo este libro?

Lo he encontrado en el suelo, junto al banco.

Gracias.

Soy una tonta por llorar.

Pero pensaba en el poema...

cuando lo he oido a usted...

llegar de ningna parte, como en un sueño.

Era tan extraño, estaba conmovida.

¡Espere!

Nunca habría creído que un hombre...

un hombre como usted...

se interesase en la poesía.

Debe ser que conoce usted a pocos hombres.

Es cierto.

Los hombres pueden tener dulces pensamientos...

si están inspirados.

Esta noche, yo lo estoy.

¡Qué palabras tan maravillosas!

¿Cómo?

Las estrellas comparadas a enormes candelabros en el cielo.

Quería utilizar la palabra...

porque me gusta mucho.

¿De verdad?

Es curioso, cómo una palabra puede cambiar...

su valor, su color, de un instante a otro.

Y cómo pueden cambiar las cosas.

Las personas también cambian.

Es un hecho.

Sin duda usted es muy diferente...

del que era hace dos horas.

Tiene razón.

Soy muy diferente de lo que era esta tarde.

¿Qué clase de hombre era usted?

¿Quiere saber la verdad?

Era monstruoso y cruel. ¡Un verdadero bárbaro!

¿Comprende?

- No puedo creerlo. - Pero es verdad.

He cometido muchos errores en la vida.

¿No los cometemos todos?

Esta tarde he hecho desgraciada a alguien.

Muy desgraciada...

- ¿A una mujer? - Sí.

La he hecho llorar.

Seguramente usted no pretendía hacerlo.

No quería forzarle a hablar de algo que no deseaba.

Bueno, ya es tarde. Tengo que irme.

No se vaya, por favor.

Se le ha caído algo.

No es nada. Es un juguete. No es mío.

¿Un juguete?

Lo he encontrado por ahí. No es mío. Es un juguete de un chiquillo.

¡Qué tontería! ¡Creerá que he perdido la cabeza!

- Creo que en el fondo es usted un niño. - Es verdad.

Me gusta verlo contento. Estaba usted tan deprimido.

Estemos alegres. La vida es tan corta.

No sabe hasta qué punto.

Usted es joven.

Tan joven.

Usted no es mayor que yo.

Soy muy mayor. Me queda poco tiempo.

¿Qué quiere decir?

En cierto sentido, sólo tengo dos horas de vida.

Lo siento, no quería asustarla.

No voy a morirme,

pero tengo que dejarla.

Tenemos tanto en común.

La poesía...

Tenemos poco tiempo. Debemos aprovecharlo.

Siento un impulso irresistible...

¿Sabes qué estoy pensando?

Estoy pensando que debe ser maravilloso ser viejo.

Ser lo bastante viejo para no sufrir.

Ni grandes sufrimientos ni grandes alegrías.

Sólo paz.

Estás equivocada.

Muy equivocada.

No quieras ser mayor de lo que eres.

Antes de que te des cuenta, las horas...

los años de tu juventud habrán desaparecido.

Son demasiado cortos.

Créeme.

Si no gozas de la vida ahora,

¿qué te quedará para el recuerdo?

¿Algunos libros?

¿Algunos poemas? -Verlaine.

Sí. Y el poema dirá...

que una joven leyó un día:

"Qué hiciste de tu juventud?"

Por eso siento la necesidad...

de besarte otra vez.

- Tengo que dejarte. - ¿Por qué tienes que irte?

¡Pare aquí!

Lleve a Mademoiselle a su hotel.

¿Vendrás a despedirme a la estación? Me marcho mañana a las diez.

Allí estaré.

¿Cambian la locomotora en los Alpes?

Eso creo, Tommy.

- ¿Por una a motor diesel? - No, no, son eléctricas.

- ¿Podremos subir a la locomotora? - Pero no ahora.

- ¿Puedo sentarme junto a la ventana? - Claro que sí, Tommy.

Voy a echar mi carta a Eddie.

Pero date prisa. El tren va a salir.

Mademoiselle acaba de decirnos que no viene con nosotros,

que ha decidido quedarse aquí.

-Adiós, Tommy. -Adiós.

Espero que no te cueste mucho aprender los verbos irregulares.

Gracias de nuevo por todo.

- Gracias a usted, mademoiselle. - Buena suerte.

Gracias.

Me pregunto por qué habrá cambiado de opinión.

¿Cómo saber lo que piensa una mujer?

¿Te has fijado en lo hermosa que estaba esta mañana?

Mademoiselle, venez avec nous, s'il vous plaît!

¡Pero si hablas francés, Tommy!

¡Oh, qué torpe soy!

Gracias.

Gracias, querida.

Es usted muy amable.

Y muy bonita.

¿Sonríe usted, o llora?

Las dos cosas.

¿Ha venido a despedir a alguien, o a esperar a alguien?

¿Las dos cosas?

Alguien que se va, alguien a quien se espera.

Pero no espere demasiado tiempo.

Cuando se es tan joven no hay por qué esperar.

La encontrarán donde quiera que esté.

Créame.

Me llamo Hazel Pennicott.

Hazel Pennicott.

Gracias.

La vi a usted en en Roma en julio.

Yo estaba en el tren y usted en el andén.

Así que es como si ya nos conociésemos.

¿Puedo invitarla a un cocktail?

Hubiera querido bajar del tren pero tenía que ir a París...

para resolver algo importante. No bajé y el tren partió.

Entonces supe lo que deseaba, lo que pocas veces llegamos a saber,

pero si logramos saberlo a tiempo, quizás podamos ser felices.

Algunos no lo descubren nunca.

¿Sería tan amable de darme fuego?

¡Miren! ¡Se ha tirado al río!

¡Se ha tirado desde el puente!

¿Cómo se llama usted?

Oiga, no quiero verme mezclado en esto.

Lo comprendo, pero es mi obligación.

¿Cómo se llama usted?

- Pierre Narval. - ¿Dirección?

37, rue de Tournon.

¿Profesión ?

Mecánico de bicicletas.

Gracias, señor.

Nos pondremos en contacto con usted.

¿Aún no le han tomado declaración?

Diga que se inclinó sobre el pretil...

y se cayó. Es lo que yo he declarado.

Dígales lo mismo, y tendrá menos problemas.

¿Quién es usted?

El que la sacó del río.

¿Por qué ha venido?

¿Y por qué no?

Nina Burkhardt.

Tuvo valor.

Ahora ha de ser fuerte, Nina.

¿Sigue aquí?

Salgo mañana.

Se ha marchado.

Acabó, ¿eh?

¿Por qué lo hizo usted?

Yo también estaba acabada.

Y aún lo estoy.

Pero sigo viva.

Sé lo que usted siente.

¿Volverá a intentarlo?

¿Sí?

No tengo fuerzas para intentarlo otra vez.

Quisiera que aún continuase la guerra.

Quisiera que alguien...

¿Lo hiciera por usted?

No diga eso.

No diga eso nunca.

Hace un día maravilloso.

Iba a comprarle unas flores.

Pero luego me olvidé. ¿De dónde es usted? ¿De Italia?

De Orezia, en el Tirol.

Antes pertenecía a Italia.

¿Le gustaba su tierra?

Las montañas, sí.

Eran tan verdes, tan frondosas en verano.

Y en invierno se cubrían de nieve.

Yo fui una vez a Innnsbruck para ver esquiar.

Los saltos de trampolín...

son fantásticos.

Me gusta verlo, es...

Como si volasen.

¡Así es!

¿Lo ha hecho alguna vez?

- Alguna vez. - ¿Y lo hacía bien?

Eso decían.

Pero qué importa.

No parece usted muy fuerte.

Es cuestión de equilibrio y precisión.

Y de no tener miedo.

Sí, equilibrio y precisión.

Estoy cansada. Váyase, por favor.

Está bien.

Ahora quiere usted morir, pero quería vivir...

cuando se estaba ahogando. ¿Qué quiere usted en realidad?

¿Dónde irá cuando salga de aquí?

¿No lo sabe?

Piense que hay otra vida.

Muy diferente.

Diferente por completo a la que ha vivido.

Pierre Narval. 37, rue de Tournon.

Gracias.

Faltaba alguien ausente.

Eras tú.

Sí, Rose.

He estado ausente mucho tiempo.

Demasiado tiempo.

Bien, Legay...

¿cómo van los negocios?

Es el santo de Marcel, olvidemos los negocios.

Ya no marchan como en nuestros tiempos, ¡eh!

Los viejos buenos tiempos se acabaron.

Quizá vuelvan de nuevo.

¿Con Pierre Narval como estrella?

Conmigo otra vez.

¿Es una broma? Muy gracioso.

Supongo que es una broma, aunque no sonrías.

Sonrío, pero no es una broma.

Vamos, sigue con tus bicicletas.

Se han acabado las bicicletas.

Voy a volver al trapecio.

¡Estás loco!

- Habías prometido... - Ésa fue la locura.

Estás poseído por un demonio.

Eras el mejor, pero eso no te bastaba.

La doble voltereta, el delirio del público...

Y entonces, quisiste hacer tres volteretas.

Siempre más alto, siempre más difícil...

Te lo advertimos.

Pero no... aún unos centímetros más...

Y luego...

¡la mataste!

Tú mismo lo dijiste, Pierre. Lo dijiste aqueñlla misma noche: yo la maté.

Yo no la maté.

Fue un accidente.

¿Sí? ¿Has podido encontrar alguna otra para el número?

Ninguna ha querido trabajar contigo.

Todas te conocen bien, amigo.

Nunca encontrarás otra.

Pues bien, yo creo que sí.

Vamos, amigos...

Basta, Legay,

no me estropéeis la fista.

¡Divirtámonos!

Antoine, tu estómago...

Rose, vamos a cenar.

La verdad es que, en cierto modo, fue un accidente.

La suerte, la casualidad, el destino tal vez...

¡Pase!

Hay abajo una señorita que pregunta por usted.

Pierre, no será otra...

¿Qué vas a hacer?

- Como dijo Marcel, es el destino. - ¿Sabes lo que vas a hacer?

Es una enfermedad, una obsesión...

No dejes que se apodere de ti otra vez.

Sería tu ruina.

Si vuelves al trapecio, te matarás.

Piensa en esta mujer, sea quien sea, ten piedad de ella.

Rose, no lo comprendes. A ella no le importa.

¿Qué sabes tÚ? Las mujeres no somos tan fuertes como tú.

Ella irá contigo y la matarás.

¡La matarás a ella también!

Buenas noches, Rose.

Al menos, ten piedad de mí.

Creí que podríamos ser felices.

¿Felices? ¿Conmigo?

Rose, busca un hombre normal.

El mundo está lleno de ellos.

Yo pertenezco a las alturas.

Está ahí.

Madame, la llave.

- Numero 27. Buenas noches, mademoiselle. - Buenas noches.

Acompáñeme.

- ¿Cómo se encuentra? - No lo sé.

Aquí estará bien. ¿Ha cenado ya?

- Al venir aquí. - Bien.

Se preguntará qué quiero.

Pero ha venido sin saberlo. Eso me gusta.

He venido porque creo...

que es usted la única persona...

a quien de verdad puedo considerar amigo.

¿Está usted sola?

¿No tiene familia?

Tenía a mi esposo, pero ha muerto.

¡Su esposo! Es usted tan joven.

Los dos éramos jóvenes.

¿Por eso fue por lo que...?

No. Dígame de una vez lo que quiere de mí.

Hasta hace unos años yo era trapecista...

¿Comprende? Trabajaba en el circo.

Se me consideraba el más grande.

Pero no era feliz.

Decían que corría riesgos.

Pero si no quieres riesgos, es mejor quedarse en el suelo.

Como un pájaro sin alas.

Arriba, en el trapecio, hay que hacer algo...

que no haga nadie más que tú. ¿Verdad?

Supongo que sí.

Tenía una compañera maravillosa.

Teníamos que perfeccionar nuestro número.

Para eso paga el público.

¿Y tuvieron un accidente?

Eso fue. Un accidente.

Y en este trabajo, eso no se perdona.

los rumores se propagan...

Por eso trabajo en un taller de bicicletas.

Quiero volver al trapecio.

Debo volver.

Pero no tengo compañera.

¿Querría serlo usted?

¿Yo?

Pero yo nunca he...

Cómo...

Tengo la intuición de que usted podría.

Ha hecho usted salto de esquí...

Y ha saltado al Sena.

¿Me está ofreciendo un suicidio mejor?

No, ¡una vida mejor!

En la que no piense más en sus desgracias.

Vivir sin pasado.

Quizás sin futuro, pero, ¿qué importa?

Uno está en aire, los timbales redoblan,

Escuche.

Yo no quiero matarla a usted.

Ni tampoco matarme yo.

No le pasará nada porque a usted no le importa la vida.

Se matan los que se agarran a la vida.

Se agarran a la barra un segundo de más.

La compañera de la que le he hablado...

murió porque empezó a preocuparse por su vida.

Se enamoró.

¿De usted?

Eso no me ocurrirá a mí.

No tendrá tiempo para ello.

Tiene que volar libre,

los nervios en tensión, y en el momento justo...

el trapecio se acerca a usted...

y mis manos se aprestan a agarrarla.

¿Y bien?

Las manso que me sacaron del Sena.

Empújeme un poc hacia atrás.

Así. Fuerte.

Así.

No tema.

No me hará daño en el brazo.

Eso es.

Y ahora, fíjese en mí.

Así. ¿Lo ve?

Pues es más fácil allá arriba, porque se está en tensión.

¡Arriba!

Abajo, abajo.

La cabeza en alto.

Vuélvase un poco.

Suba.

No está mal.

Baje esa pierna. Bien.

Mantenga la posición.

Sujétese fuerte, muy fuerte.

Despacio, despacio.

¿Está cansada? Basta por hoy.

Bien, ahora suelte las manos.

Así. No se mueva.

Perfecto.

El impulso lo doy con las piernas.

Los pies, rectos.

Eso es.

Muy bien.

Fíjese en mí. Voy a tomar impulso.

Prepárese para agarrar mis manos.

Y mida la distancia.

¿Está lista? ¡Vamos!

Así, así. Siga.

Recuerde cómo acaba de hacerlo.

¡Arriba!

¿Se ha fijado?

Coja el trapecio.

Agárrese.

Láncese sin miedo. Tranquilamente.

No se preocupe. La red la protejerá.

¿Dispuesta?

A la próxima, abajo.

¿Qué tal?

No ha estado mal, pero ha dudado antes de lanzarse.

Vamos a intentarlo otra vez.

Sujétese bien y láncese sin titubear.

¡Adelante!

Lo importante es la precisión.

¿Cansada?

No, otra vez. -Muy bien.

Los pies, juntos.

¿Lista?

Bien. La cabeza, arriba.

Eso es.¡Abajo!

Muy bien. Haremos otro ejercicio.

¿Está bien?

Sí.

¿Está segura?

- Un poco asustada. - Vamos abajo.

Oiga, Jacques, ¿nos trae un poco de café ?

Enseguida, jefe.

Se ha soltado usted demasiado tarde.

Debe soltarse en cuanto le dé la señal.

Debe soltarse inmediatamente.

- Creía haberlo hecho así. - Ha de ser rápido, sin pensarlo.

No lo piense...

o se soltará tarde.

Por eso ocurren los accidentes.

Lo sé porque los he visto.

¿En el Palais d'Hiver?

¿Quién se lo ha contado?

La gente habla...

Se lo han contado, ¿eh?

Más de una vez.

¿Usted los cree?

Mienten. ¡Escuche, fue un accidente!

¿Soy culpable por haber tenido un accidente?

Le comprendo a usted.

Porque también mi esposo fue víctima de un accidente

Estábamos en un campo de concentración.

Habían liberado a las mujeres...

pero me sentía desamparada sin él.

Sabía que mi esposo tenía un plan para escapar.

Un prisionero me dijo que podía pasarle un recado.

Confié en él.

Le escribí que no se fugase, que los aliados estaban cerca,

que pronto llegaría la paz y volveríamos a juntarnos.

Pero aquel hombre les entregó mi nota a los alemanes...

y mataron a mi marido.

No debí escribirle.

¡Precisión...!

Otra vez.

Así.

¡Perfecto!

Jacques, ¿qué te parece?

Que ha encontrado lo que buscaba, jefe.

¿A la misma hora mañana, jefe?

Ya lo avisaré.

Ha terminado con Legay, ¿verdad?

No lo he decidido.

Hasta mañana.

Creía que Legay ya no era su agente.

He cambiado de opinión.

William Cyrus está aquí.

Una personalidad del circo americano.

Le presentaremos el número...

el día 6 en el Palais d'Hiver.

¿El Palais d'Hiver?

Sí. Necesitamos un local...

de mayor altura.

Vuelva a casa. Tengo asuntos que resolver.

¡Buenos días, Nina!

La buscaba un hombre.

Decía conocer a su marido.

Bien. Gracias.

Tenía que verla a usted.

La he buscado por todas partes...

sin descanso.

Se lo ruego...

escúcheme.

Se lo ruego.

- Bonjour, Pierre. - Bonjour, Legay.

- ¿Has visto a Marcel? - Non. Ni quiero verlo.

Ya tarda. ¡Son las nueve menos cuarto!

Pierre, he concertado la presentación ante Cyrus...

en el Palais d'Hiver. - ¡Perfecto!

- Pierre, al fin te encuentro. - ¿Qué pasa?

¡Marcel, son las nueve menos cinco!

¡Enseguida! Se trata de Nina.

Ha venido a verla un hombre, un amigo de su marido.

Se ha quedado un buen rato.

¿Quieres tomar algo?

- No - No me gustó su aspecto y...

fui a llamar a su puerta.

Nina no me respondía. Entré.

No quería hablar.

Había ocurrido algo grave.

¡No es posible!...

¡Ahora, no!

¿Qué ha sucedido?

¿Qué tiene?

¿Qué ha ocurrido?

Cuéntemelo.

No puede ponerse enferma ahora.

No podemos abandonar así.

Escuche.

Usted y yo ya hemos superado todas estas cosas.

¡Lo que debe importarnos es el espectáculo!

Está usted helada.

Completamente helada.

Abríguese, se va a poner enferma.

La he hecho trabajar demasiado duramente.

¡Pero no teníamos más tiempo!

Así, para que entre en calor.

Recuerdo...

Sabe usted, Nina...

Usted y yo apenas hablamos, pero...

ya sabe lo que pienso de usted.

¿Oyó lo que dijo Jacques ?

"Ella es lo que buscabas."

¡Eso me ha dao tanto ánimo!

¡Estoy tan orgulloso de usted!

Dígame algo. Cuénteme.

¿Qué quería ese hombre?

¿Se trataba de su marido?

No he olvidado lo que me dijo.

Es curioso...

que una mujer tan joven se acuse por lo que pasó.

No se torture por nada.

Se acusa usted sin razón y...

algunos de nosotros...

No importa.

Procure dormir.

Inténtelo al menos.

Estoy acá, yo cuido de usted.

Hay pocas como usted.

Nina, ¿me escucha?

Escúcheme.

Yo la maté.

Todos me pedían que me detuviera, pero no les escuché.

Estaba poseído por un demonio, y la maté.

Pero usted...

si usted cometió un error,

sólo fue por amor.

¿Sabe? Ningún hombre merece tanto amor.

No lo merece, no.

Nadie lo merece.

Sólo usted ama hasta ese punto...

Son piezas de ajedrez.

Walter las hizo para mí en el campo.

Con trozos de madera que encontraba.

Me enseñó a jugar.

Ese hombre me las trajo.

Y me pidió que lo perdonara.

Lo habían torturado.

Vio a Walter el día en que murió.

Walter lo perdonó.

¿Y usted lo ha perdonado?

¿Lo ha perdonado usted también? -Sí.

Llora, llora, pequeña...

pero escúchame.

Haré todo lo que quieras.

Renunciaré a todo.

Podríamos haber sido la mejor pareja de trapecistas del mundo.

Pero, ¿para qué? ¿Para qué?

Haré lo que quieras por ti.

Haré cualquier cosa.

Todo por ti, Nina.

Todo.

Hola, Jacques.

¿Le parece bien?

Mejor que nunca.

Lo he puesto más alto, como usted quería.

¿Y Nina ?

- No va a venir. - ¿No?

Hoy se queda a descanasr.

¿No se pone las mallas?

Ya no quedan muchos días.

Más de los que cree.

¿Cómo es eso?

¿En qué está pensando, jefe?

Pienso en el Sena.

Entonces, será mejor que baje de ahí.

De acuerdo.

Si quiere trabajar, no perdamos más el tiempo.

Balancéese.

¡Déjese de bromas para asombrar al público!

¡La presentación es algo muy serio!

¡Y yo soy un profesional!

De acuerdo.

¡Avíseme cuando vaya a hacer una locura como ésta!

Reserve sus energías, que las va a necesitar.

¡El gran Narval!

¡Otra vez!

¿Por qué no me has esperado?

Creí que no vendrías.

Dijiste que no podemos perder un solo día.

Espera, ya bajo.

No, ¡Subo yo!

Escucha, Nina.

Has trabajado todo el año por esta oportunidad.

Es lo que más quieres de todo.

Pues preparémonos para la presentación.

¿Está listo?

Somos los siguientes.

Estoy listo.

Jefe...

Tenga cuidado con ella.

Sobre todo en la última voltereta.

- ¿Por qué? - ¿No ha notado usted nada?

No, no he notado nada.

Yo sí.

Entre nosotros, creí que debía...

¡Está bien! Dígalo.

Nina vacila al soltarse.

¿Qué dice?

Le ocurre algo. Se suelta tarde del trapecio.

No es la misma de antes...

cuando está usted a su lado.

No se meta en mis asuntos si quiere trabajar conmigo.

La seguridad es lo principal. No fallar...

Limítese a su trabajo.

- ¿Cómo te sientes? - Bien.

Y ahora, Mr. Cyrus,

un número absolutamente nuevo.

¡La primera presentación desde hace dos años...

del Gran Narval!

No te distraigas con la música.

Me encanta la música.

Hazlo como siempre.

¿Entendido?

Ha llegado el momento.

Ahora.

Muy bien.

Suéltalo un poco antes.

Hazlo como en los entrenamientos.

M. Cyrus, Pierre Narval y su partenaire harán ahora...

su número más peligroso.

El salto mortal.

¡Pierre, espera!

Un momento.

¿Qué ocurre?

Espera un momento.

Nunca había visto este número.

En las actuaciones reales lo harán sin red.

Lo siento, pero deben ejecutar el número...

en las condicones reales. No firmaré el contrato sin verlo.

Estoy seguro de que aceptarán.

Un momento.

Tenéis que hacer el número como lo haréis ante el público.

- Sin la red. - ¿Ahora?

- ¡Por qué? - Si no, no firmarán el contrato.

Quieren verlo tal cual será.

Pues es que no.

Pierre, estoy lista.

M. Legay, diga que quiten la red.

¿Vamos, Pierre ?

Quitadla.

¡Listo!

¡Fabuloso!

¡El mundo es nuestro!

Os conseguiré todo lo que querais.

- Tienes razón, Legay. - ¿Sí?

Pero falta que lo queramos.

M. Cyrus, no creo que volvamos a ver este número nunca más.

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