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FEBRERO 2020
¡Apartad, apartad! ¡Abrid paso!
¡Tráeme una camilla, rápido!
¡Vete a la UCI, vamos!
¡Trae el oxígeno!
Giulia... está enfriándose.
Venga.
¡Palpitaciones ciento treinta y en aumento!
¡Saturación ochenta y siete y en bajada!
No reacciona al oxígeno.
Los reflejos disminuyen, la perdemos.
¿Es una hemorragia, una embolia?
- ¿Le hacemos una gasometría arterial? - No hay tiempo. Hay que intubarla.
Pásame el laringoscopio. Vale.
La saturación sigue bajando.
Respira, Giulia. Respira, Giulia. Respira.
DOS DÍAS ANTES
¿Ha llegado Giulia?
¡Buenos días, Doc! Sí, estoy bien, gracias.
Aunque ayer mi hija estuvo llorando una hora.
Es lo que hay, doce años. Las hormonas. Y tú, ¿qué tal? ¿Todo bien?
Muy bien, gracias.
¿Y Giulia?
Está haciendo la ronda.
Y tu hija llora por cómo cocinas, no por las hormonas.
¿Ya estás vaciando todo?
En un par de semanas tengo el vuelo.
Oye, tenemos que hablar. ¿Comemos juntos o tienes planes con Elisa?
Con Elisa ya no habrá más planes.
Qué pena. Hacíais buena pareja.
- Buenos días. - Hola.
- ¿Interrumpo? - No. Yo ya iba a cambiarme.
Por cierto, ¿después me podrás dedicar cinco minutos,
que quiero hablar contigo?
Sí, después del seminario, sí.
Vale, perfecto. Hasta luego.
He recibido tu mensaje, ¿de qué querías hablar?
He pensado en las opciones para que no te vayas.
Romperte las piernas...
hacer que te detengan por acoso,
provocar un golpe de Estado en Etiopía...
La tercera es fácil.
Luego he pensado:
¿no será más fácil hacer lo contrario?
¿Un golpe de Estado en Italia?
Irme contigo.
Espera. ¿Qué?
Tú te vas.
Yo estudio un año de especialización en Enfermedades Tropicales aquí,
y en cuanto acabe me voy contigo.
- ¿Estás segura? - Sí.
Pero ¿te lo has pensado bien?
No. Es una locura, pero...
- tú me quieres, ¿no? - Sí, sí, te amo.
Entonces, decidido.
Sin locuras no hay amor, ¿no?
Si las cosas están así es por culpa de Gabriel, que se va.
¿Jueves por la tarde?
No, el jueves no puedo.
Tengo que presentar la investigación sobre la hepatitis, así que, nada.
Este mes no hemos tenido ni un día libre juntos, ni uno solo.
Y luego se extrañan de que los médicos nos liemos entre nosotros.
Lo importante es que tú te líes solo conmigo.
Bueno...
¿Qué?
- Lo nuestro, ¿todo listo? - Sí, sí, estamos en ello.
Es que no tenemos tiempo libre, conque...
Es importante.
Nos arriesgamos a que no salga, chicos. Venga.
Sí.
- ¿Has hablado con Lorenzo? - No, no contesta.
Dame el teléfono.
No, no ha colado.
Prueba con el teléfono de Zoe, la nueva enfermera.
Yo creo que con ella funciona.
Creo que sé por qué nos evita.
He hablado con su hermana y me ha dicho que igual lo deja.
¿Nuestro departamento?
No, que igual deja la medicina.
En veinte hospitales de diferentes ciudades
se han dedicado espacios específicos para tratar el virus
y llevar a cabo las cuarentenas.
Los colegios y las oficinas permanecerán cerrados,
como mínimo, hasta el 2 de febrero.
Perdón.
Y ¿ahora dónde estáis?
En casa. Hemos vuelto antes.
Yo estoy con fiebre, Stella también.
- Lo siento por vuestra luna de miel. - Es lo que hay.
Tengo muchas cosas en las que pensar.
- Y la primera eres tú. - Para.
Miraba a Stella con el vestido de novia que le has hecho y...
pensaba en ti.
Tengo que dejarte. Iré a verte.
No, no vengas.
Mi amor, ¿cómo estás?
Muy mal.
Buenos días.
- Hola. - Hola, Daria.
- ¿Con quién hablabas? - Con nadie.
Publicidad.
Habrás dado alguna autorización que no debías.
Siempre te digo que me dejes a mí esas cosas.
¿Cómo te encuentras hoy?
Igual. Te sienta muy bien el blanco.
¿Estás casada?
No.
Veamos esos pulmones.
Igual un día te diseño un vestido.
Ven, que te ayudo.
Perdona.
No te preocupes. Venga, siéntate.
Vamos a ver.
Ahora quiero que respires profundamente.
¿Preparada?
Venga.
Otra vez.
¡Aquí estás! Te estaba buscando.
- Ágata, Daria, buenos días. - Buenos días, doctor Fanti.
- Buenos días. - ¿No has viajado al extranjero?
No tenemos tiempo.
Debemos hacer doscientos vestidos al año.
¿Y habéis estado con alguien que haya viajado al extranjero?
No te sabría decir. Sólo veo a mi hermana y a las novias que vestimos.
- ¿Relaciones sexuales recientes? - No, ¿y tú?
- ¡Ágata, no seas tonta! - Qué aburrida que eres.
¿Y tú, Andrea? ¿Estás casado?
- También tenemos una línea masculina. - Discúlpala. Es por la fiebre.
Yo estoy bien como estoy.
Vale. Tenemos fiebre, tos, linfocitosis,
dolores articulares y abdominales.
- ¿Hipótesis? - Una gastroenteritis.
Explicaría la fiebre y los dolores abdominales.
No tiene ni vómitos ni diarrea.
Síndrome de Henoch-Schonlein.
Explicaría la fiebre y los dolores articulares.
Presentaría púrpura.
La paciente solo ha referido una erupción cutánea fugaz. ¿Más?
Es un virus.
Por eso han aumentado los linfocitos.
Tras dos semanas de tratamiento la fiebre tenía que haber bajado.
Depende del virus. Igual no es de los comunes.
Yo me temo que podría ser un tumor en los pulmones.
La radiografía no es suficiente para descartarlo.
Y su madre murió de neoplasia pulmonar hace cinco años.
Hazle un TAC total body.
Yo pediría opinión a Enfermedades Infecciosas.
- ¿Una opinión? - Están al tanto de los nuevos virus.
- Encárgate tú. - Doc.
- Llámame en cuanto sepas algo. - Sí.
Giulia.
Me he enterado de que han aceptado tu solicitud.
Termino aquí los últimos diez días y luego me mudo. Génova.
Increíble. Aquí tienes tráfico, niebla...
¿y tú prefieres el mar y el sol de Génova?
Es absurdo.
Así soy yo: elijo siempre la opción equivocada.
Tú no te has equivocado en nada. Mira a tu alrededor.
Nosotros creamos esto juntos.
Es toda nuestra vida. Es una pena que termine así.
Es que me imaginaba algo diferente nuestra vida.
Lo sé.
Pero no me rindo:
todavía tengo diez días para hacerte cambiar de idea.
Déjalo. Aquí ya no hay nada que me retenga.
El consejo del Policlínico no lo aceptaría jamás.
Pero ¿por qué no? Desde que detuvieron a Marco estamos sin jefe.
¿Quién es la mejor doctora? ¡Giulia!
¿Quién tiene que ser la nueva jefa? Giulia.
Es joven, no tiene padrinos, ni contactos y es mujer.
Ah, ¿lo ves? Es perfecta.
Además, recojo firmas de apoyo de otros jefes de departamento.
¡No me digas!
Entonces yo ya no te hago falta.
Agnese, sé que te estoy pidiendo mucho.
Pero es por el departamento, ¿vale?
Giulia hará que Lorenzo vuelva,
convencerá a Gabriel y a Elisa para que se queden...
Por favor.
Vale. Propondré su nombre en el consejo.
Si me hubiera olvidado de por qué me casé contigo, ahora lo entendería.
Venga, no seas pelota y vete, que tengo que trabajar.
Me ha llamado Carol, está nerviosa por la graduación.
No, está nerviosa porque le insistes con lo de la especialización.
Déjala tranquila. Que sea libre de hacer lo que quiera.
Yo no le insisto. Sólo le digo cuál es el camino correcto.
Acuérdate de lo de Giulia. No te olvides.
Hola.
¿Qué pasa? ¿He olvidado algo?
No sé, yo creo que regar estas plantas, sí.
Tienes razón. Ahora les pongo el gotero. ¿Café?
Oye, pero ¿tú no vivías aquí?
- Buenos días. - Hola.
Aquí tienes. Esta es para ti. Y esta también.
Gracias, cielo.
- ¿Cuánto te debo? - No te preocupes.
Como se suele decir, para pagar y para morir siempre hay tiempo, ¿no?
Pues sí.
¿Es tu novia?
Ya le gustaría. Qué más quisiera ella, pero estoy contigo.
- Tonto. - Hasta mañana.
- Adiós. - Adiós.
Déjame adivinar. ¿Doc te ha pedido matrimonio?
Cállate.
- Tú le has pedido matrimonio. - Para ya.
Si Giordano se coge una hora de permiso
es porque ha sucedido algo serio.
¿Azúcar?
Gracias.
¿Qué ha pasado aquí? Está diferente.
He estado ordenando.
Pero de una manera diferente.
Especial. Es un método oriental.
Consiste en sacar todo lo que tienes en los armarios,
y para cada objeto te tienes que preguntar: "¿me hace feliz?,
¿no me hace feliz?".
Si respondes que no, agradeces al objeto el tiempo pasado juntos...
y fuera.
Y no sabes de cuántas cosas me he despedido.
¿Y la medicina es una de ellas?
Todavía no la he sacado del armario, por ahora.
Aún me lo estoy pensando.
¿Y a mí?
¿Dónde me has puesto?
De ti es difícil despedirse.
Pero ahora ya puedo mirarte y no sufrir.
Bien.
- ¿Cuándo te vas a Génova? - Pronto.
Pero antes quería ver cómo estabas.
¿En serio? ¿Eso es todo?
Para eso están los amigos, ¿no?
China, un nuevo hospital contra la epidemia de gripe
Si hay algo que echaré de menos de este sitio
es el bistec de los martes.
De eso quería hablar contigo.
¿Del bistec?
De lo que echarás de menos en Etiopía.
Yo creo que eres mucho más útil si te quedas aquí que si te vuelves allí.
No te sigo.
Imagínate un proyecto enorme de cooperación médica.
Entre tu ciudad y nuestro hospital.
Obviamente, ¿quién mejor que tú podría organizarlo, dirigirlo,
llevarlo a cabo?
Tú, si te vuelves para allá, serás simplemente un médico.
Solo uno más. Un médico.
El verdadero cambio lo podrías hacer quedándote aquí.
Mandándoles medicinas, tecnología, otros médicos...
Tampoco es algo que podamos definir así, comiendo.
Si se te enfría el bistec estará aún más asqueroso.
Tú piénsatelo.
- ¡Ya te he dicho que no es verdad! - ¡¿Cómo que no?! ¡Te han visto!
Calmaos. ¿Qué ocurre?
- Nada, es un malentendido. - Y una mierda, un malentendido.
Eres una ingrata.
Igual me lo puedes explicar.
Porque podría ser muy útil para entender qué le pasa a tu hermana.
Ha decidido abandonarme, eso pasa.
Cuando heredamos la sastrería de nuestra madre solo había dos sastras.
Ahora son veinte. Para nosotras es como una familia.
Y ahora Ágata ha decido que se va a Rovati.
¿A dónde?
¿Dónde has estado en los últimos años?
Es una larga historia.
Rovati es una casa de alta costura. Una amiga mía trabaja ahí.
Y me ha dicho que hace unos días vio a Ágata en sus oficinas creativas.
- Podría ser solo casualidad. - Ya, claro.
Y no decirme nada también es casualidad.
Ágata y yo somos gemelas. Nos complementamos muy bien.
Ella siempre anda con la cabeza en las nubes, crea vestidos de ensueño.
Yo tengo la cabeza en los números, hago que las cuentas cuadren.
Somos un equipo. ¿Entiendes lo que te digo?
Mejor de lo que te imaginas.
Un equipo así no debería separarse jamás.
Ya.
Prepara las maletas porque el viernes y el sábado nos vamos a la playa.
¿Y mi turno?
- Tu turno lo hará Elisa. - ¿Y cómo vas a convencerla?
Lo entenderá.
Porque Elisa es la más romántica del hospital.
¿Te das cuenta de que va a renunciar a un contrato aquí?
Va a renunciar a un puesto de trabajo
en la ciudad más rica del país más bonito del mundo. Y ¿para qué?
¡Para irse a Etiopía! Y, sobre todo, ¿por quién? ¡Por Gabriel! Venga ya.
Anda, hola, Gabriel, perdona, no te había visto.
¿Riccardo, has hablado con Enfermedades Infecciosas?
Sí, sí, pero me han dicho que la única disponible
era una medio loca que acaba de llegar, algo así...
Se referían a mí.
Doctora Cecilia Tedeschi.
Riccardo Bonvegna.
¿Dónde puedo estudiar el caso?
Igual tantas precauciones son un poco excesivas.
Me habéis llamado por un posible virus, ¿no?
Si se confirma, todos podríais ser contagiosos.
Vale. Síganos.
- Has quedado como el culo, ¿eh? - Gracias.
El TAC no muestra ninguna neoplasia.
Y estos son los últimos análisis de sangre.
- ¿Cuántos días lleva con fiebre? - Diez.
Aquí estoy, perdonadme.
Tú debes de ser nuestra experta en Enfermedades Infecciosas.
Así es.
¡Cecilia!
¡Soy Andrea! ¿No me reconoces? El marido de Agnese.
Me han dicho que sufrías de amnesia y no te quería poner en un aprieto.
No, sólo de los últimos doce años, tú eres una amiga más que vieja.
Vaya, ya me habían avisado de que ahora eres muy espontáneo.
No me lo puedo creer.
Perdonad...
Cecilia, la doctora Tedeschi, es amiga de Agnese.
- Fuimos juntos a la Universidad. - Sí.
- Venga, que te vean la cara. - No, no es prudente.
Nada de besos o abrazos. Lo prometo.
Guau.
Estás igual que hace veinte años.
Y tú igual de adulador.
- ¿Nos ponemos a trabajar? - Sí, perdonad.
¿Qué opinas?
Que es posible que haya contraído un virus.
Yo diría de ponerla en cuarentena a ella y a su familia.
Necesito una muestra de sangre y de líquido cefalorraquídeo.
¿Crees que podría ser el virus ese que está por China?
¿La paciente ha tenido algún contacto con China?
No, ha dicho que no.
- ¿Tiene un trabajo de alto riesgo? - Diseña vestidos de novia.
Entonces yo diría que no.
No hay pruebas que me hagan temer un contagio.
¿Procedemos según lo que he propuesto?
Entonces, adiós.
Hasta pronto.
¡Es Lorenzo!
¿Qué toca hacer?
¡Qué bueno verte aquí!
Hola.
¿Y ahora me abraza ella?
Te voy a decir yo lo que toca hacer.
No me has dicho que volvías.
Lo he decidido cuando te he visto. Parecías cansada.
¿Has vuelto para ayudarme?
Para eso están los amigos, ¿no?
Pruebas pendientes. Mueve ese culito, Lazzarini.
Gracias.
¿Tienes ahora esos cinco minutos?
Sí, dispara.
Vale. Te gustan los animales, ¿verdad?
Eres voluntaria en una perrera.
Imagínate un programa de terapia con animales aquí.
Con tus animales.
Harían compañía a los pacientes, nos ayudarían a comunicarnos con ellos.
Como sucedió con Ernesto y Neve, ¿te acuerdas?
Sí, claro que me acuerdo.
Sería precioso...
pero yo me quiero ir con Gabriel.
Ya he hablado con él, y creo que ya no se marcha.
- ¿Cómo que has hablado? - Confía en mí, he hablado con él.
Pero no me tienes que contestar ahora. Tú piénsatelo y ya me dices.
Sí, me ha propuesto un proyecto de cooperación.
- ¿Y tú qué opinas? - No lo sé.
Pero podría tener sentido.
Sería fantástico poder quedarnos aquí, Gabriel.
Sí, pero me lo tengo que pensar.
En cualquier caso, ¿sabes lo que me gusta de todo esto?
¿Ver cómo Doc se inventa de todo para que nos quedemos?
No. Que, pase lo que pase, tú y yo estaremos juntos.
Chao.
- ¡Elisa! - ¿Sí?
Hola.
- Hoy estás muy guapa. - Gracias.
Tengo que pedirte una cosa muy importante para mí.
Adelante.
Lo de las plazas limitadas para Medicina no me gusta.
No me gusta porque... tú pon que no has dormido bien, o, no sé,
no estás muy allá, te equivocas en el test de acceso
igual podías haber sido un médico fantástico,
pero acabas siendo youtuber.
- Pero mira, nosotros estamos aquí... - Está bien.
¿El qué?
Hago yo el turno doble,
así tú y la señorita podéis estar juntos tranquilamente, ¿eh?
Y, por cierto, a ver si dormís también un poquito.
Que la que os hará el test seré yo.
Gracias.
De nada.
Ha sido fácil.
¿Busca a alguien? El horario de visitas se ha terminado.
De hecho, ya me iba.
Habitación de aislamiento
¿Qué haces aún aquí?
- Repaso los informes de los pacientes. - ¿Por qué?
Ya lo he hecho yo, como siempre.
Es que desde que te fuiste me he acostumbrado.
Vete a casa. Descansa.
Gracias.
De nada.
Un hombre lleno de pasiones.
Es por trabajo. Mañana veré a un niño hiperactivo
y hacer puzzles le relaja.
Pero hay que hacerlos rápido, ya que es hiperactivo, conque...
me toca entrenar.
¿Dónde irá esta?
A ver si aquí puedo.
Oye, ¿hace cuánto tiempo que no sales?
Con alguna amiga, quiero decir.
Salgo con Birillo, mi perro, y me hace muy feliz.
¿Qué necesitas?
Una firma aquí.
Es para la candidatura de Giulia a jefa de departamento.
Se la estoy haciendo firmar a todos los jefes.
- ¿Por qué lo haces? - ¿Cómo que por qué?
Por el departamento.
Somos un equipo demasiado especial como para separarnos.
¿Un equipo especial?
No. Lo haces por miedo.
- ¿Miedo de qué? - De todo.
Es normal.
Con la amnesia te has encontrado en la vida de otro.
Otra casa, otros amigos.
Y digamos que esa vida se ha convertido en tu guarida.
Pero ahora tienes que salir.
Deja que los demás vivan su vida.
Y debes rehacer la tuya.
Con otra mujer.
¿Tú sales con Birillo y me dices que yo rehaga mi vida?
Yo soy médico, no un ejemplo.
Fírmalo.
Gripe China : nuevos hospitales
- ¿Puedo? - Sí.
Lo hago por Giulia, no por ti.
Gracias.
Y también por los consejos.
Pero yo no quiero otra vida.
Ni tampoco otra mujer.
¡Agnese! ¡Agnese, espera!
Perdona, ahora no puedo. Tenemos una cita por lo de la acogida.
Es solo un momento.
Si es por lo de Giulia, ya he hablado con Dirección.
Gracias. De verdad.
Pero quería hablar de esto.
Esta gripe va a acabar llegando aquí. Es cuestión de tiempo.
Los hospitales se saturarán.
Los directores tendrán muchísima responsabilidad.
Quería avisarte porque me preocupo por ti.
Aún no he recibido indicaciones al respecto.
Créeme.
Cecilia opina lo mismo.
Cecilia Tedeschi, te acuerdas de ella, ¿no?
¡Cecilia! ¡Claro!
Está en Enfermedades Infecciosas.
Sabía que venía, pero aún no me he cruzado con ella.
- ¿Cómo está? - Muy bien.
Verla ha sido como un viaje al pasado.
Esos ya son mis viajes preferidos.
Está bien. Mañana hablaré con Dirección.
Vale. Hasta mañana.
¿Andrea?
Si este virus es tan peligroso como dices, ten cuidado tú también.
Yo ya fallecí una vez, sé cómo volver.
"Coronavirus" China está preparada
...al contrario de lo que se piensa de este largo ciclo económico,
alrededor del uno por ciento de los todos los movimientos...
Hola.
¿Molesto?
No, no. Estaba pensando en...
en una chica que dentro de un par de días se gradúa.
Y es una chica súper lista, perfecta para Medicina Interna.
Solo que ella quiere especializarse en otra cosa.
¿Tú qué opinas?
No sé, igual yo le dejaría hacer lo que quisiera.
Sí, pero es que ella, muy en el fondo, quiere hacer Medicina Interna.
Pero es que ahí trabaja el pelmazo de su padre, y por eso ella duda.
¡Exacto! Una razón más para dejarla libre, ¿no?
Pero el padre no se ocuparía de sus casos, ¿eh?
Sería como si no estuviera.
Sí, pues dile al padre que se meta en sus asuntos.
Oye, padre, ¿podrías darle los documentos a la hija?
Si no, verás como la pobre acaba por no graduarse.
- Estarías muy a gusto. - Ya lo sé.
Lo sé.
- Precisamente por eso. - ¿Cómo?
Pues que yo voy al hospital a trabajar, no a vivir.
Por un lado, están los compañeros, y por el otro la familia.
- Claro. Yo pienso igual. - Ah, ¿sí?
Papá, ¿te acuerdas de cuando te traje aquí por primera vez
después de que te dieran el alta?
Mirabas a tu alrededor y no reconocías nada.
Y a ese cuadro de ahí lo llamaste "esa cosa".
El problema, papá, es que esa cosa sigue ahí.
En el departamento has cambiado todo. Y aquí, nada.
Y creo que deberías empezar a vivir también fuera del hospital.
Y para hacerlo, tienes que saber cambiar.
¡Andrea!
¿Estás recogiendo firmas para que me nombren jefa?
- Te mereces serlo. - Pero yo no quiero.
Giulia, eres la mejor. Mira lo que has hecho con Lorenzo.
Quería dejar la Medicina y tú le has convencido para que se quede.
Una razón más para marcharme.
Estoy embarazada de él.
Embarazada...
Un hijo.
No, no, Andrea. No, no.
No se lo he dicho porque no le quiero complicar la vida.
Y yo tampoco me la quiero complicar.
- ¿No lo quieres tener? - Fue solo cosa de una noche.
Giulia, Lorenzo y tú no sois cosa de una noche.
Es una noticia...
¡Rápido! ¡Ágata ha empeorado!
Palpitaciones ciento treinta y saturación ochenta y seis.
- No está bien. - Cuando respiro me duele.
Cortisona, rápido.
- Se está ahogando. - ¡Oxígeno!
Vale.
Aumenta el flujo, venga.
Ha sufrido un derrame pleural.
La infección ha llegado a los pulmones.
Pero ¿qué tipo de virus puede hacer que todo se precipite así?
Debemos llevar a la paciente a Enfermedades Infecciosas.
Yo no estoy de acuerdo. Es mejor tenerla aquí, en observación.
¿En qué siglo estamos, en el diecinueve?
La paciente necesita más pruebas.
La paciente nos oculta algo. Y ninguna prueba desvela secretos.
Y ¿cómo lo sabes?
Porque vino a verla un hombre fuera del horario.
Y ¿qué?
Ese hombre está casado, llevaba el anillo.
Ella nos dijo que no tenía ninguna relación,
y ese hombre podría haberle contagiado algo...
Algo que descubriremos con análisis más concretos.
Mientras vosotros la analizáis, ella se muere.
Doctora Giordano, la decisión es suya.
Se quedará aquí un día más.
Si no descubrimos nada, pasará a Infecciosas.
Tenedme al corriente.
- Buenos días. - Buenos días.
Tengo una cita con el doctor Caruso.
Sí, ahora mismo viene. Si me disculpa, voy a avisarle.
Gracias.
¿Agnese?
- Cecilia. - Hola.
Hola. Justo ayer me decía Andrea que te había visto.
Sí, ayer Andrea, y hoy tú.
Es como si hubiera retrocedido veinte años.
- Eran buenos tiempos, ¿no? - Sí.
¿Te acuerdas de nuestro pisito?
Me acuerdo de las fiestas de vodka post-examen.
Y las dos locas por Andrea.
Sí. Hasta que él te eligió a ti.
Sí. Hasta que se terminó, sí.
Ya me han contado, lo siento.
¿Y tú? ¿Qué tal te ha ido en estos años?
He madrugado mucho.
- Doctora Tiberi, un momento. - Sí.
Te llamo un día y montamos una fiesta de vodka, ¿te apetece?
Sí, claro.
Un placer volver a verte.
Igualmente.
- Doctora. - Adiós.
- Ya estoy aquí, soy todo suyo. - Buenos días.
- Ah, ¿de qué decía que quería hablar? - De la gripe china.
- De las medidas de prevención. - Sí, pero no seamos alarmistas.
Es solo una gripe
y, además, está a un millón de kilómetros de aquí, ¿no?
Por favor, siéntese.
- ¿Qué tal te encuentras? - Bien, Elisa, bien, venga.
Treinta y siete cuatro.
Te hago un justificante. Así te vas a casa y te coges la baja.
Eso ni lo pienses.
Me tomo una pastilla y ya está. Me necesitáis aquí.
Yo no.
¿Me equivoco o el año pasado no decías eso?
Idiota.
- ¿Te vas? - Sí.
- ¡Elisa! - ¡Voy!
El Dr. Lazzarini tiene fiebre
¿Estás mejor?
Novia de blanco
En mi boda no iba muy elegante.
La noche anterior hubo una emergencia
y yo estaba convencido de que había cogido el traje.
Diez minutos antes me di cuenta de que me lo había dejado en casa.
Y fui tal cual iba, con vaqueros y camiseta.
Tu mujer debía de quererte mucho para casarse contigo aún así.
Yo también lo creo.
Oye, el hombre que vino a verte anoche...
¿quería un consejo sobre moda?
Sí.
Qué raro, porque vi que ya está casado.
Si mantenéis una relación nos lo tienes que decir,
porque podría haberte contagiado. Es peligroso.
Es el marido de una clienta.
¿Y vienen a verte todos los maridos de tus clientas?
Mira.
Es una de las últimas bodas que hice antes de ponerme mala.
Ágata tiene Covid-19.
¿Qué es Covid-19?
Es el nombre que le han dado a la gripe de China.
Ágata, antes de ponerse mala, estuvo trabajando con una novia
que vive en Italia pero es de origen chino.
Podría estar en contacto estrecho con personas provenientes de allí.
Menos mal que la hemos aislado rápido. Pero ¿cómo la curamos?
Antes tenemos que verificarlo. Los test son aún experimentales.
Perdonad, ¿eh? Pero si la novia era contagiosa
tenemos que poner en cuarentena a todos los invitados de la boda.
Antes tenemos que localizarlos a todos, hacedlo.
Mientras, yo llamo a Cecilia para que le haga el test.
Si Ágata da positivo, nos lo haremos todos.
Vale.
¡Giulia!
¡Giulia!
¡Giulia! ¡Giulia!
Ten cuidado.
Está embarazada.
¿Qué ha pasado?
Una bajada de tensión. Pero por ahora te quedas aquí descansando.
¿Ayer viniste a decírmelo?
Es cosa mía, yo lo soluciono.
¿Qué haces?
Mi trabajo.
Si el feto ha sufrido daños, tenemos que extraerlo.
Ahí está.
No ha sufrido daños.
Giulia, decidas lo que decidas...
cuenta conmigo.
El personal del hotel del banquete ya está en cuarentena.
¿Cómo vas con los invitados?
¿Lo quieres saber? Voy por aquí y me faltan estos.
Cuando tú y yo nos casemos haremos algo íntimo. Prométemelo.
Sólo te digo que mi padre tiene cinco hermanos y montones de sobrinos.
- Tú verás. - Ay, qué agobio.
A mí me agobiaría casarme con Leonardo Rovati.
- ¿Quién es? - Rovati, el dueño de la casa de moda.
- ¿Ese Rovati? - Ese Rovati.
Ese es el hombre que vino a visitar a Ágata.
Ya están los resultados. La paciente no tiene Covid-19.
Así que nosotros tampoco.
Entonces, ¿qué la está matando?
Para saberlo debemos llevarla a un departamento especializado.
Como ya os dije.
Lo siento, tenemos que llevarte a un departamento especializado.
Y también quería pedirte perdón por lo que he insinuado sobre ese hombre,
Leonardo Rovati.
Está interesado en ti, sí. Pero en tu talento.
Quiere que trabajes para él. Y tú piensas aceptar.
Te equivocas.
Te han visto en las oficinas de Rovati.
Fui para rechazar su propuesta.
No quiero dejar a mi hermana, ni tampoco a los demás.
Somos...
Somos un equipo muy especial.
Ágata, escúchame. Respira.
Mírame, respira profundo.
Comprueba que no haya líquido en los pulmones.
Alba, tú prepara el oxígeno.
Ve a por el respirador.
Diurético de veinte miligramos.
Doc.
No tiene ningún virus.
¿Habéis visto la piel de Ágata durante el pico de fiebre?
- Se le ha enrojecido. - ¿Más concretamente?
- Era color salmón. - Vale.
Unidlo a fiebre, tos, linfocitosis, derrame pleural
y ningún virus que lo justifique. ¿Qué tenemos?
Enfermedad de Still.
Se suele desarrollar tras un fuerte estrés emocional, ¿no?
Un duelo, una crisis o...
una decisión muy difícil como la que Ágata ha tenido que tomar.
¿Qué decisión?
Rovati le ha pedido que trabaje para él, pero ella se ha negado.
Ha sufrido mucho con la decisión.
Y el estrés ha desencadenado la enfermedad.
¿Cómo procedemos?
Con una terapia de cortisona e inmunosupresores.
Espero que aún estemos a tiempo.
Ahora lo he entendido.
¿El qué?
Por qué aquí trabajaba tranquila.
Porque siempre estabas conmigo.
En todo momento.
Y luego llegó esto.
Y me dije: "fue cosa de una noche, no podemos complicarnos la vida".
Pero no somos cosa de una noche.
Y me gustaría que de mayor fuera como tú.
Los ojos, la voz...
Un hombre capaz de estar ahí siempre.
Venga, pero eso es imposible.
Porque es niña.
Mira, se ve perfectamente.
Tiene los ojos azules...
una sonrisa que es...
alucinante y le apasionan los tallarines con nata.
Mírala, igual que su madre, es idéntica.
Aquí me tienes.
Fuera de tu armario.
Tienes que decidir tú si...
todavía te puedo hacer feliz...
o... si quieres despedirte de mí.
Giulia, Giulia.
Llevo toda la vida buscándote.
Y por fin te he encontrado.
Se te ha olvidado protegerte.
- No, porque no tienes ningún virus. - Y ¿entonces qué tengo?
Lo que más o menos tenemos todos:
miedo.
Solo que el tuyo era tan grande
que tu cuerpo ha generado una gran inflamación.
- Se llama enfermedad de Still. - ¿Y existe cura?
Hay un tratamiento para los síntomas.
Ágata.
Vaya susto me has dado.
Estoy mejor. Y los médicos ya saben qué me pasa.
Lo sé.
Y es culpa mía.
Tú y yo siempre seremos hermanas.
Mirarte será siempre como verme en el espejo.
Pero tú no eres yo.
Cocinas peor que yo, te olvidas de tus citas...
Me he equivocado al intentar retenerte.
Tú tienes que hacer tu vida. Donde quiera que te lleve,
porque tienes mucho más talento que yo.
Al final has decidido echarle un vistazo a la paciente.
Por curiosidad. Nunca había visto la enfermedad de Still.
¿Ves como hacíamos bien teniéndola en observación?
Solo porque ya habíamos descartado todos los virus.
Ha sido un placer volver a verte.
Quizás habrá más ocasiones de colaborar, no sé.
Colaborar, no creo. Tenemos visiones demasiado diferentes. Pero...
vernos tú y yo fuera de aquí, encantada.
Si te apetece, ya sabes dónde estoy.
Ya veo que has conseguido destruir las defensas inmunitarias
de la viróloga, ¿eh?
Te estamos esperando, está todo listo.
Vamos.
¿Alguno me puede explicar por qué tenemos que subir a la terraza
para el simulacro de incendio?
Kidane, estate calladito y mueve el culo.
Muy bien, yo creo que estamos todos.
Vale, solo os robaré un minuto.
Lo que veis aquí era mi...
intento patético de convenceros para quedaros aquí.
También tenía preparado un discurso igualmente patético
para deciros que, sin vosotros, yo no podría hacer nada.
Y luego pensé: ¿sabéis quién puede vivir solo gracias a los demás?
¿Residentes?
¿Nadie? Los virus.
Ellos no tienen vida propia,
necesitan agarrarse a un ser para sobrevivir.
Y entonces supe que...
no quiero convertirme en un virus para vosotros.
Conque...
Giulia y Lorenzo se irán a Génova.
Elisa...
cambiará de departamento.
Gabriel, de continente.
Mi hija, que se ha graduado hoy,
probablemente irá a hacer la especialización
a algún hospital horrible.
Pero ¿sabéis qué? Está bien así.
Porque... ya no tengo miedo.
Y vosotros tampoco debéis tenerlo.
Sea lo que sea que nos depare el futuro.
Os quiero mucho.
Pero habrá que hacer un brindis, ¿no?
- ¿Por qué me evitas? - ¿Yo?
¿Qué dices? No...
No sé, te veo muy pensativo. ¿Qué te pasa?
Mira...
tu idea de venir conmigo es fantástica, pero no quiero.
¿Cómo que no?
Aquello es un infierno.
Y tú aquí tienes todo esto.
No quiero que arruines tu vida por mí.
Sí, pero yo con mi vida hago lo que me da la gana.
Eso dices ahora, pero allí te arrepentirás.
No quiero que sufras por mi culpa.
¿Quieres decir que no soy lo bastante fuerte, Gabriel?
¿Es eso lo que estás diciendo?
Digo que aquí serías más feliz.
Sin un cabrón como tú, seguramente.
Disculpadme.
Lo has hecho muy bien.
Solo he seguido tu consejo de pasar página.
A mí también me gustaría.
¿A qué te refieres?
De un día para otro nos darán un niño en acogida.
Y yo he vuelto a soñar con Mattia.
Estaba segura de que estaba en paz con eso, pero no consigo...
no consigo pasar página.
Y ahora tengo miedo de no ser la persona adecuada
para hacer de madre de otro niño.
Mírame.
El niño que te darán en acogida no necesita una madre perfecta.
Necesita una madre real.
Una que se equivoca, pero no desiste.
Una que no abandona.
La madre que habrías sido para Mattia.
Si me hubiera olvidado de por qué me casé contigo,
ahora lo entendería.
Lo siento, lo siento, lo siento.
Pero no tienes que disculparte..
No te disculpes.
De hecho, aún estamos a tiempo, si quieres.
¿Davide?
¡Por fin! Llevo una hora llamándote. Estoy en la oficina de acogidas.
¿Qué pasa?
Dicen que hay un niño que han tenido que separar de su madre y...
han pensado en nosotros.
¿Cuándo nos lo dan en acogida?
Ahora, cuanto antes, yo ya estoy aquí.
También me han dicho que se llama Manuel.
Ya voy.
Giulia.
¡Eh, eh! ¡Giulia! ¡Giulia! ¡Ayuda! ¡Ayuda!
¡Apartad, apartad! ¡Abrid paso!
¡Tráeme una camilla, rápido!
Venga.
¡Palpitaciones ciento treinta y en aumento!
¡Saturación ochenta y siete y en bajada!
No hay tiempo. Hay que intubarla.
Ponédselo.
Respira, Giulia, respira.
Está en taquicardia ventricular. Riesgo de paro cardiaco.
Tenemos que practicarle una cardioversión.
Carga a ciento cincuenta.
Vale, listo, allá voy, apartaos todos.
Uno, dos, tres.
Uno, dos, tres.
Respira.
Hola, cariño.
No te preocupes, el bebé está bien.
- ¿Qué me ha pasado? - Aún no lo sabemos.
- ¿Me he golpeado la cabeza? - No, ¿por qué?
No huelo el alcohol.
La verdad es que no huelo nada.
- Giulia tiene Covid-19. - También lo pensábamos de Ágata.
Tiene todos los síntomas, incluida la anosmia.
Pues estamos jodidos. Todos hemos estado en contacto con ella. Todos.
MESES MÁS TARDE
Fanti, hemos terminado.
Llamad a los que queden. Decidles que pueden volver a entrar.
Vale.
Sincronizado y corregido por MarcusL www.subdivx.com
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