All language subtitles for El sistema solar (2017) - OK.RU

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Original subtitles

¿Le diste el calmante a vender?

Ajá. ¿Le pusiste agua?

Ajá.

Ahí hay ocho planetas.

Ajá. ¿No son nueve?

Ya no.

¿Cómo que ya no? A mí en el colegio me enseñaron que eran nueve.

¿Te has puesto triste?

No, no. Estoy indignada. ¿Cómo que ya no?

Ah, lo que pasó es que en el 2006 en una convención en Europa...

los astrónomos decidieron que como Plutón era un planeta enano, no podía

considerado un planeta de verdad.

O sea que para esos astrónomos un hombre enano tampoco es un hombre de verdad.

Tía... Mira, en el sistema solar hay ocho planetas como

Marte, la Tierra, Júpiter o satélites como la Luna. El Sol es la estrella,

determina el día y la noche y también es la principal fuente de energía de la

vida, al menos aquí en la Tierra.

Gracias, profesor.

Espérate, ¿y el sol se puede apagar?

Claro, algún día se va a apagar.

¿Puedo ir a ver a la tortuga? ¿Y qué va a pasar con nosotros?

El sol se convertirá en un agujero negro y se tragará a Mercurio, a Venus y a

nuestro planeta.

Falta mucho para eso, ¿no?

Sí, puedo ir a ver a la tortuga y mi papá no me va a dejar verla. ¿Qué pasa

la tortuga?

¿Qué vas a hacer con la tortuga? ¿Vas a ir a hablar o qué?

No pasa nada con las tortugas, te digo.

Son los animales más aburridos que hay en el planeta.

Entonces, ¿por qué tienes una tortuga?

Venga.

Cuéntame otra cosa.

¿Tienes novia?

No. ¿No te gustan las chicas? No.

¿Los chicos?

No, solo me gustan los animales.

Ya, pero eso es distinto. No vas a besar a un caballo, ¿no?

¿Te dijo a qué hora llegaba? Ya deben estar llegando. Hola, papi. ¿Vas a ver

tortuga? No. ¿Por qué dices deben? ¿Cómo que por qué digo deben? ¿No venís con

ella? Claro.

Julián deberá ir a la tortuga.

¿Qué mierda? No me lo dijiste. ¿No te lo dije? No. Me olvidé.

Oye.

Es su novia. Quiere pasar la Navidad con su novia. Es normal.

No me jodas. Se duerme. Para eso tienen el Día de los Enamorados.

Navidad uno está con la familia.

Sabes que no tiene familia.

Tiene tías.

Madrid.

Pa, ven.

¿Sabes? Nuestro papá ha estado a punto de morir.

Hemos podido pasar la Navidad en el cementerio.

Juli está feliz de que su abuelo esté bien.

Y yo tengo que darle la noticia hoy.

Tengo que contárselo.

Tratemos de llevar la fiesta en paso, ¿ok?

Nunca he sabido tomar.

Sí, es verdad. Tú eres la experta, ¿no?

Hola, hija.

Me da mucha alegría verte.

Hola, papá.

Bueno, acá estamos.

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

¿Y eso?

No, no es nada.

Tengo que usarla por unos días, nada más.

Hola, Edurne.

Hola, ¿qué tal?

¿Cómo has adelgazado, papá? Sí, un poco.

Voy a poder comer todo el panetón que me dé la gana.

Hola, Pavel. Feliz Navidad.

¡Poli! ¡El abuelo!

¡Poli!

¿Alguien quiere algo de tomar?

Tengo vino tinto.

Sí, yo.

No. No, tú no puedes.

Una copita.

No, tienes razón, papá. Te acaban de operar. Tendremos que brindar nosotros

ti.

¿Eh?

¿Acaso has visto un fantasma?

Ven acá a saludar a tu abuelo con un beso.

Hola, abuelo. ¿Cómo estás?

¿No puedes caminar? Sí, claro que puedo. Lo que pasa es que no quiero.

¡Feliz Navidad!

¡Feliz Navidad!

Hola, Puli.

Papá, ¿ella no era la que venía aquí a la casa a tocar guitarra?

Papá. Bueno, para el pavo, usé la receta de la mamá, me gusta.

Es un heredado del talento culinario de mi mamá.

No, solo la receta.

Sí, yo me acuerdo que probé una vez una lasaña que hiciste para el cumpleaños.

No, no, no creo.

No, sí, sí. Era una lasaña vegetariana para el cumpleaños de Pablo. Salió mal.

Se quemó.

Un poquito, por los lados, pero estaba... No, no trates de arreglarlo.

mal. No es un buen ejemplo.

Maravilla, ¿no?

Todos juntos otra vez.

¿Cuándo fue la última vez que estuvimos juntos, de verdad?

Hace dos años, para el cumpleaños de Puli.

Sí.

Justo antes de que me quites a la novia, papá.

Puli, anda a ver a la tortuga.

¿Te ocurre decir eso delante de él? ¿Crees que Puli es idiota?

Él ya lo entendió perfectamente.

Sí, tu hermano tiene razón.

Al chico hay que decirle las cosas tal y como son.

Ya no es un bebé.

Además, cuando las cosas se hacen por amor, no deberíamos avergonzarnos.

las cosas se hacen por amor.

Por eso el chiste.

Pero entonces podrías tratar de explicárselo, ¿no?

Como para que no tenga un mundo paralelo en la cabeza.

Tienes razón.

Sí, tienes razón, lo voy a hacer.

¿El baño dónde estaba?

Al final del pasillo.

¿Cómo ha crecido Puli, no?

Hola. ¿Me puedo sentar?

Esa tortuga muerde.

Me encanta cuando la luna tiene sonrisa de gato.

¿Has leído Alicia en el País de las Maravillas?

¿Puli, estás enfadado?

Se llama corto creciente.

Faltan 22 días para que sea luna llena.

¿Cómo sabes que no es menguante?

La parte iluminada está hacia el lado izquierdo.

Si estuviera al lado opuesto sería menguante.

O creciente si estuviéramos en el hemisferio norte.

No lo sabía.

¿Te puedo preguntar algo?

Acabas de preguntar algo al preguntarme si me puedes preguntar algo.

Bueno, faltan algunas cosas todavía, ¿no? Las paredes, no sé, pero ahí

armándolas. Cuidado que está caliente.

Gracias. Pero está linda.

Está linda la casita.

Además me gusta verte así.

Lúcida. Guapa.

¿Estás trabajando en algo?

Tengo conciertos chicos como solista.

Hago algunas tocadas privadas y a veces me llaman para cantar con otras bandas.

La idea es sacar el segundo disco el año que viene.

Se ve que mejoras.

Ese cuadro está en el escritorio, ¿no?

Nunca me gustó ese retrato de mi papá.

Se le ve un tanto amanerado.

Es mi cuadro favorito del mundo.

Bueno, salud.

Feliz Navidad con ustedes, que son las pocas personas que quiero en el mundo.

Papá, quiero contarte algo.

Yo también tengo algo que contarle.

¿Qué cosa?

Bueno, primero que nada, gracias.

Gracias por invitarnos. En serio.

La Navidad es una buena mierda si uno no la pasa en familia.

¿Qué tienes que contarnos? No, no, no.

Habla tú.

Ella dijo primero que tenía algo que decirte.

Sí.

Sí, es verdad.

Pero es que te tengo miedo.

La última vez que dijiste eso terminé llamando alerta médica. Estoy

¿Tú estás embarazada?

Yo, sí.

¿Ya has hablado con tu psiquiatra?

¿Te dio permiso? ¿Eso vas a preguntar?

¿Quién es el padre?

Un chico que conocí. ¿Un chico que conocí?

¿Vas a tener un hijo con un chico que conociste?

Sí, bueno, lo conocí en un bar.

Salimos y ya, salí embarazada.

Ya.

¿Y ese chico que conociste, qué opina al respecto?

Eso no es lo importante, papá. No, no, claro, no, no. Yo no tengo idea qué cosa

es lo importante, ¿no?

A ver, ilústrame, Durme.

¿Qué es lo importante?

Es lo mejor que me ha pasado en la vida. Lo mismo dijiste cuando fuiste a

estudiar música a esta escuela de Londres.

Y a los pocos meses tuvimos que traerte de regreso con dos cicatrices en la

muñeca. Directo a una clínica psiquiátrica. Eso es otra cosa, papá.

mamá. Sí.

Esto es mucho peor.

¿Quieres agua?

No, estoy bien, gracias. ¿Segura? Sí.

A ver.

Dime.

¿Cómo piensas alimentar a ese niño?

¿Con canciones?

No exactamente.

El padre va a contribuir, me imagino, ¿no?

No. No.

Genial.

Quería pedirte un adelanto de la herencia.

Papá, hace tiempo que no te pido nada.

Y el mundo para una cantante es cada vez más difícil y necesito tu ayuda. A ver,

a ver, a ver.

Hace unos meses eras una enferma mental.

Y ahora pretendes que porque vives sola, arreglas tu casa y te lavas el pelo, yo

te voy a dar dinero para que tú críes a un bebé.

¿Qué es lo que quieres?

¿Criar a un loco como te volvió loca a ti tu mamá? No me hables así, imbécil.

La tortuga muerde, ¿eh?

¿Qué ha pasado?

¿Estás bien?

¿Se lo has contado?

No.

¿Quieres que nos vayamos ya?

¿Durió mucho?

No, no es nada.

¿Nos vamos?

No.

Bueno, cuando tenía...

Cuando era una chiquilla y tenía como 6, 7 años, me encantaba entrar al cuarto

de mi abuelo para ver cómo se cambiaba y se ponía todo elegante.

Me encantaba ver cómo se afeitaba, cómo se acomodaba, se abotonaban los

botones de la camisa toda almidonada.

Se anudaba la corbata como si estuviese haciendo una obra de arte.

ritual lleno de detalles que me hipnotizaban.

Y cuando había terminado de cambiarse, se miraba al espejo y decía, buenos

caballero. Y yo le preguntaba, abuelo, ¿por qué te saludas? Y él decía, es que

ya no existen muchos caballeros en este país, Edurne.

Y volví a decir, buenos días, caballero.

¿Cómo está usted?

Salto largo, alto y ancho

comparado aquí en este señor.

Matinal se pone a hablar, va a ser...

Yo nunca he ido a uno de sus conciertos.

¿Y tú?

Yo tampoco.

Pero a mí mi papá no me deja.

Tú puedes ir cuando quieras.

Sí, es verdad.

Me gusta esa canción.

La tía Edurna canta muy bonito, ¿no?

Eso definitivamente no lo heredó de los exorcistas.

¡Gracias!

Pavo, va bien.

No me refiero a ti, Pabel.

Qué buena pinta.

Olvídate de las salsas. No importa.

Pabel, ¿puedes por favor ir a la refri y sacar los bits?

No te preocupes, yo los traigo.

Es urni.

Ven.

Para el puré de camote he mezclado la receta de una amiga con la de la mamá.

Ven, acércate. No te va a morder.

Se podría decir que es una versión vanguardista de la receta de la abuela.

Cuando tu mamá estaba embarazada de ti, yo quería ponerte Leonardo como yo.

Lo sabes, ¿no?

Sí, me lo dijiste varias veces.

La sorpresa fue cuando naciste.

Me costó quererte al principio.

Sí, eso también me lo dijiste.

Pero con el tiempo me conquistaste.

Con esa mirada tan intensa que tienes.

Desde chiquita la tenías.

Esa fragilidad, esa dulzura tan tuya.

Se desarmaste.

¿Cómo me desarmas todavía?

¿Tengo que agradecerte por eso?

No, no, no. Lo que te quiero decir es que nunca he sabido cómo ser contigo.

Siempre ha sido un desafío para mí.

Te veía ahí tan chiquitita y tan grandota a la vez y pensaba... Estoy en

problemas.

En cambio, tu hermano me resultó fácil.

Es un buen chico.

Sencillo, tranquilo, pero... Pero contigo no... No sé cómo llegar.

Siempre me equivoco.

¿Eso es todo?

No sé qué hacer.

Húmelo tú, ¿qué hago?

Dame la plata.

Está bien.

Está bien, ¿cuánto quieres?

Cien mil dólares.

¿Cuántos bebés vas a tener?

¿Ocho? Dos.

¿Dos? Voy a tener mellizos.

¿Vas a tener mellizos? Sí.

No lo sabía.

Felicidades. Gracias.

¡Qué maravilla, dos bebitos!

Sí, maravilloso.

¿No piden exámenes psicológicos para parir mellizos?

¿Pero qué estás diciendo?

Nada, me preocupo por el futuro de esos bebés. Tranquilo, papá. Todo va a estar

bien. Nací para esto.

Y si además algún día me vas a dar la herencia, mejor que me la des ahora que

necesito, ¿no te parece?

Primero quiero hablar con tu psiquiatra. No, ya no voy al psiquiatra.

¿Cómo que ya no vas al psiquiatra?

He dejado la medicación y estoy probando con algo alternativo.

¿Alternativo? Sí, bueno, terapia sacrocraneal, flores de vaca... ¿Flores?

¿Te parece bien dejar la terapia justo ahora y iniciar con flores? ¿Eso te

parece una buena idea?

Es el momento ideal.

¿Y por qué carajo sigo pagando todos los meses a ese psiquiatra?

Ahora va Pavel.

No, no es cierto. Se lo fui una vez. No mientas, Pavel. Ha sido los últimos dos

meses. No es cierto.

¿Y por qué me sigue cobrando el psiquiatra?

¿Pabel?

Ahora va Puli al psiquiatra. ¿Puli?

¿Qué tiene Puli? ¿Está bien? Sí, nada, un poco de insomnio.

¿Por qué no me contaste?

Por un poco de insomnio pago 900 dólares.

Bueno, ha empezado a hacerse la pila en la cama otra vez. Y habla con los

animales. Es un niño. Todos los niños hablan con los animales.

Ya, ya, ya, pero él realmente cree que ellos le hablan. Eso es hereditario. Tu

mamá habla con las plantas.

Puli dice que Méndez es el abuelo reencarnado.

¿Méndez? ¿Tu perro? A mí nunca me ha dicho eso.

Sí, dice que le ha dicho que es su bisabuelo y le hace confesiones acerca

vida en la hacienda, de la reforma agraria, de su juventud en Francia y...

Bueno, a lo mejor tiene razón.

Papá. A ese perro siempre le he visto cara conocida.

¿Te está burlando de mi hijo?

Pabel, no dramatices.

El niño es genial.

Tuvo una fantasía de bordante desde chiquito. Es más fácil así, ¿no?

Minimiza los problemas de los demás para no comprometerte.

Estás siendo injusto conmigo. Hace un rato dijiste que yo era un tipo

tranquilo. ¿Sabes por qué nunca te di problemas?

Porque sabía que no les ibas a prestar atención.

Ni siquiera podías hacerte cargo de Durne, que dabas señales de fuego por

lados.

Claro, todos nuestros problemas eran ridículos frente a los enormes problemas

la patria.

Los enormes problemas de la patria. Tú lo has dicho.

Alguien se tiene que hacer cargo de este país.

Además, pago 900 dólares mensuales a ese psiquiatra.

Lo mínimo que puedo exigir es saber por qué lo hago. No te preocupes, ya no va a

ir más. No, no, no, no, no. Si tú dices que es importante que vaya, yo puedo

seguir pagando. Ya no va a ir más, guárdate tu dinero.

Mira, Padre, a mí me importa mi nieto.

Y si tú dices que él habla con el perro, yo puedo... Eso te importa a tu nieto,

porque mierda no fuiste a su actuación en el colegio.

Porque tenía una reunión de trabajo en el ministerio. Escribió la obra y la

actuó para que tú la vieras.

¿En serio?

Te llamé tres veces y hasta le pedí a tu secretaria que te haga recordar la

fecha. Era una reunión importante.

Es mi trabajo. Sí, claro, importante.

Oiga, ¿qué pasa con ustedes?

¿Me han traído aquí para qué? ¿Para atacarme?

Yo creí que esta era una reunión para celebrar la Navidad.

Para retomar el contacto, para reconciliarnos. La reconciliación no es

Escúchales. Ok, ok, ya les escuché. Soy el peor papá del mundo, el peor abuelo

del mundo. ¿Nunca se ha visto un padre tan desastroso como yo? ¡Soy una mierda

de padre!

¿Y ahora qué hacemos?

Papá, la tortuga está corriendo por todo el jardín. ¿Cómo que está corriendo? La

tortuga es un fenómeno. Tiene miedo. La casa se va a incendiar.

Algo se quema, ¿no?

Inés, por favor, no te contagies. ¿No lo hueles?

¡Carajo, el pavo!

Se quemó el pavón.

Siempre le pasa lo mismo.

Se le pasa la sal, es dale crudo o se le quema algo.

No le digas nada, papá.

A ver que vas a tener dos primitos, ¿ah?

O dos primitas.

O primito y primita.

¿Verdad? O primito y primita. Tienes razón.

Vas a tener que aprender a cambiar pañales para que vives a tu tía.

¿La tortuga te explicó por qué le mordió el dedo a Inés?

Las tortugas no hablan.

¿Cómo dijiste que tenía miedo?

Sí, estaba corriendo.

Bueno, yo pensé que te había dicho algo.

¿Y qué cuenta el bisabuelo?

¿El bisabuelo?

Sí, el bisabuelo.

Méndez.

¿Por qué dices que Méndez es mi bisabuelo? ¿No sabes que Méndez es tu

No.

El bisabuelo se reencarnó en Méndez.

¿Eso te dijo mi papá?

¿Y a tu papá también lo sabes?

Puli, Puli.

Puli, ven, no te molestes.

Puli.

Puli, ven, por favor.

Puli.

¿Estás así por lo de tu actuación?

Mira, Puli.

No pude ir a tu actuación porque tenía una importante reunión de trabajo en el

ministerio. Y los ministros no podemos faltar a esas reuniones.

Si no, ¿quién tomaría las decisiones? Todo se vendría abajo.

¿Entiendes?

La obra se trataba de un rey que se llamaba Leonardo, que decapitaba a todo

mundo y por eso se sentía suelo.

Ah, ya.

Soy una rica fuente de inspiración.

¿Por qué viniste con ella?

¿Te refieres a Inés?

Porque es mi novia.

¿Qué pasa?

¿El bisabuelo no aprueba esa relación?

Antes era la novia de mi papá.

Sí.

Mira, Puli, yo me enamoré de ella.

Pero cuando eso pasó, ellas ya estaban separadas.

Un día yo la vi y...

Y yo estaba solo, como ese rey, y me enamoré.

Me enamoré, como se enamoran los jóvenes.

Yo la amo.

¿Y a mi papá no lo ama? Claro que sí, claro que también lo amo, pero es

diferente.

Algún día lo vas a entender.

Cuando se trata del amor, uno no puede decir qué está bien o qué está mal.

Si yo pateo a la tortuga, eso está mal.

Si yo la salvo del peligro, eso está bien.

Y yo también amo a la tortuga.

Supongamos que por alguna razón hipotética, tú tienes que elegir entre

sacrificar a la tortuga o sacrificar a Méndez.

¿Qué harías?

Sacrificaría a la tortuga porque Méndez es mi perro. La tortuga es de mi tía. Y

yo tengo la obligación de cuidar a mi perro por encima de todos los animales

mundo.

¡Puli! ¡Puli!

It's a familia vegetariana, sí.

Y de peperoni.

Palitos de ajo. Sí, palitos de ajo también.

Con cien soles.

Gracias.

Igual, igual. Feliz Navidad.

¿Qué onda?

Me voy a morir.

Me voy a morir, eso es lo que tenía que contarles.

Tengo cáncer terminal.

Me quedan pocos meses, según el doctor.

Aunque yo me he propuesto desafiar ese pronóstico desde ya, se los digo.

La pizza ya está en camino.

También he pedido pan al ajo.

Lamento mucho arruinarle su canción, pero hace rato que quería decírselos.

Además, nunca me gustó esa canción.

Tu madre la cantaba en todo momento, sin importar si era Navidad o fiestas

patrias.

Qué ironía, ¿no, Edurne?

Tú me cuentas que vas a tener mellizos y yo te cuento que me voy a morir.

Es una buena aposta, no lo puedes negar.

Ya no voy a tener que darte el adelanto de la herencia.

Edurne.

¿Estás bien?

¿Estás bien?

¿Te acuerdas?

¿Te acuerdas cuando... te apareciste disfrazado de Papá Noel?

Me regalaste una muñeca linda que abría y cerraba los ojos y... No, no me

acuerdo lo que le regalaste a Pabel.

Es como el felino.

Eso. Y después de las doce, cuando ya estabas cambiado y nos estábamos yendo a

dormir, dijiste...

Muchas gracias, pero lamento informarles después de esta linda noche que yo soy

Papá Noel.

Yo tenía seis años, papá.

Solo tenía seis.

Igual tú ya lo sabías.

Pabel también lo sabía. Tenía diez años.

Los hermanos siempre arruinan esas cosas.

Yo tampoco lo sabía.

¿Es verdad?

Ustedes nunca han creído en Papá Noel. Yo pensaba que me seguían la broma.

que creí en Papá Noel.

Bueno, entonces Papá Noel existe.

El ratón de los dientes también existe.

Y yo estoy perfectamente bien de salud.

Es más, soy inmortal.

¡Soy inmortal!

Te odio.

Carajo.

Tenemos hasta la culpa de morirnos.

¡Edurne!

¡Edurne!

¡Edurne!

A mí también me mordió.

La tortuga.

Uno se distrae y pum, te muerde.

Creo que a Durden le divierte que muerda a todos sus invitados.

De hecho, ella lo enseñó.

Te felicito.

Con bienes separados.

No quiero que penséis que me caso para recibir... Me da igual, Inés.

Si te cases por la herencia o por amor, me da igual, en serio.

Quería que lo supieras. Me da igual.

Me da igual.

Tú me dejaste a mí.

Yo quería formar una familia con Puli contigo.

Tú dejaste de quererme. Yo no dejé de quererte.

Ah, no. No.

Yo estaba confundido.

Eso es como decir no te quiero.

Tú estás vengando, ¿no?

¿Qué? ¿Para qué te vas a casar con él?

Si te casara para recibir la herencia me sentiría mejor.

¿Pero casarte para qué? ¿Para convertirte en una viuda?

Pobres, esádicos, una agresión directa contra mí. No todo gira alrededor de ti.

Entonces cásate y recibe la herencia.

No es fácil para ti, ¿no?

Dividir el mundo entre verdugos y víctimas. Deja el amor y deja conmigo.

tan elemental.

¡Ayúdame! ¡Tu hermana no quiere salir y estoy atrapado!

¡Ah, carajo!

¡Cuidado!

No me mire así.

Esos portados tienen hongos.

¿En serio?

A las cosas de la tía Durnes siempre se les pasa la fecha de vencimiento.

¿A qué te refieres?

Compra cosas y se olvida de comerlas. Un año después de Sabri nos intoxica a

todos.

¿Y si tienen hongos, por qué te las estás comiendo tú?

¿Por qué no me dijiste que la tortuga mordía?

¿Te molestó lo que te pregunté en el jardín?

No sabía con la boca llena.

Pues a mí me parece muy cobarde, la verdad. La actitud de esa tortuga,

yo hubiera intentado tocarla... Pero es que ni la miré.

Tan buenos estos hongos, ¿eh?

Estoy preocupado por mi papá.

¿Por qué?

¿Puli?

¿Puli, estás bien?

Puli, ven aquí, ven aquí, ven aquí.

Puli.

Vale.

Vale, vale, vale.

¿Estás bien?

¿Estás bien? Voy a por agua.

Dame un poquito de agua.

Ya, ya, ya, ya.

Me salvaste la vida.

Es la primera vez que a mí me salvan la vida.

Bueno, no.

Tu madre te salvó la vida por primera vez.

¿No te lo contó tu padre?

Pues Pabel me dijo que cuando tenías un año y medio te atragantaste con una

moneda. Y tu madre hizo lo mismo que acabo de hacer yo.

Así que ella fue la primera en salvarte la vida.

¿Por qué me decías que estabas preocupada por tu padre?

Necesito amigos.

Cree que yo lo tengo que acompañar a todas sus reuniones de trabajo.

Me pregunta mi opinión para todo.

Para vestirse, para cocinar, para todo.

¿Y tú has hablado con él?

¿Le has dicho cómo te sientes?

Habla con los animales.

¿Cómo?

Cree que el perro se lo hizo abuelo.

¿Pabel cree que Méndez es el bisabuelo?

Le pregunta sobre la hacienda que tenía en el norte, cuando el gobierno se la

quitó. Sobre la bisabuela, todo.

¿Puli está seguro?

Y el abuelo también.

¿Leonardo?

Sí. Tú no crees que Méndez sea el bisabuelo, ¿no?

No.

Mi tía Durne también está un poco loca, pero no habla con los animales.

¿Tú crees que yo también me pueda volver loco?

Puli, no.

No, claro que no.

Tú no te vas a volver loco ni nadie está loco aquí.

Te lo juro.

Mira, yo voy a hablar con Pavel, ¿vale? Pero yo que tú no me preocuparía mucho.

Porque todas las familias tienen cosas que son extrañas.

¿Tu familia también?

Pues, digamos que lo extraño en mi caso es que yo no tengo papás.

Y mis tías son un poco serias.

Así que las cenas en mi casa son un poco más silenciosas que aquí.

Aquí en tu familia todos hablan al mismo tiempo, pero eso no significa que estén

locos.

¿Nos vamos a quedar callados toda la noche?

¿Para qué hablar mientras el cielo se abre por la mitad?

Ay, no, por favor, Edurne, no dramatices tanto. ¿Quieres?

Sigo molesta porque se le comió el pago.

Tony, el abuelo nos acaba de contar de que está enfermo.

Abuelo, te vas a morir.

Los doctores exageran.

Tengo cara de que me voy a morir.

Ya lleva la mitad.

No sé, o yo casi me muero. Inés me salvó la vida.

¿Qué? Sí, hace un rato me atrevente con las tostadas y ya me salvó apretándome

aquí. ¿En el corazón?

No, en el pecho.

¿De verdad?

Me fue un susto.

Gracias, Inés.

¿Cuántas veces te he dicho que tienes que comer más lento, ah?

Ah, no te preocupes, Pavel.

Hierba mala nunca muere, ¿no, Pulís?

¿Se acuerdan del velorio del abuelo?

Con la abuela llorando sobre el ataúd como una loca.

Había algo en su llanto que yo no había visto nunca.

El amor.

El amor de verdad.

Y yo pensaba, ¿cómo?

¿Cómo si un dolor así se te mete en el alma?

¿Cómo se puede seguir?

Mucho no le costó.

Se dio cuenta de que por primera vez en su vida era libre y que nadie la jodía.

Todas las tardes se la pasaba jugando bris con sus amigas viudas.

Era claramente la que más se divertía de toda la familia.

Señor, ni tampoco es tan gracioso.

¿Está bien?

La luna.

El día en que

dejé las pastillas fue un lunes.

El viernes mandé a la mierda al psiquiatra y me largué a una fiesta y

el amanecer.

He hecho muchas cosas en mi vida, pero nunca se me había ocurrido bailar hasta

el amanecer.

Había entrado a ese laberinto sordo, excitante,

bruto.

¿Lo conoces, papá?

¿Has estado ahí?

El sábado hice lo mismo y para aguantarme metí un par de tiros.

El domingo me compré una botella de vodka y un poco más de coca y volví a

sola de nuevo hasta el amanecer.

No paré hasta el miércoles que desperté vomitando en un parque.

Una imbécil de 35 años vomitando en un parque.

¿No es gracioso?

Esa misma noche me tiré a un tipo que tenía un ojo de vidrio, de eso me

bien. Y cuando desperté me dio asco su cama y su ojo y me fui corriendo.

Y luego me emborraché y jalé, me emborraché y jalé, y me emborraché y

durante tres semanas. Tres semanas hasta que no pude levantarme.

Y lloré.

Una bebé recién nacida que solo sabe llorar.

Y me quedé ahí.

Quieta, decidida a dejarme morir.

Podía sentir claramente cómo me estaba muriendo, estaba perdiendo el aire.

Y de pronto, escuché una frase que no entendí muy bien en ese momento, pero

me hizo nadar hacia arriba, lento, muy lento.

Lo primero que hice cuando pude levantarme fue ir al psiquiatra.

Y caminé varias cuadras para llegar al consultorio, pero en realidad en vez de

llegar al consultorio, llegué de nuevo a mi casa y volví a caminar las diez

cuadras en círculos. Y vi las mismas casas, las mismas calles, la misma

los mismos vecinos en círculos, una y otra vez, una y otra vez. ¿Dónde está la

salida? ¿Dónde está la salida? ¿Dónde está la salida? Y de pronto volví a

escuchar la misma frase que me salvó de la muerte, pero esta vez la entendí

mejor.

Vi una puerta chiquitita, verde, como la del faro.

Y pensé, aquí comienza todo.

No hay secretos en la vida.

Solo hay que cumplir con la naturaleza.

Fui una madre desde que nací.

La naturaleza es simple y sabia.

Yo tengo un útero y tengo tetas.

La locura está en luchar en contra de la naturaleza.

Me parece estupendo, Edurne.

Y ahora vienes a decirme que te mueres para tirar abajo mi felicidad.

Sí, claro. Me muero a propósito para destruir tu felicidad.

¡Carajo! ¿Qué culpa tengo yo de tener cáncer? ¡No lo cuentas ahora para que te

perdonemos! ¡No, por Dios! ¡Es Navidad!

No puede ser, Latisa.

Vámonos, Inés.

Un momento.

Te llamaste a tu padre para reconciliaros, para pedirle dinero.

Tú cállate. No, no me callo.

Has estado toda buenecita, ¿eh? Y cuando te enteras de que ya no necesitas el

adelanto deencia, ahí sí te le tiras encima.

Mantente al margen. Ya os ha pedido perdón, ¿eh? Ha reconocido su culpa.

Un poco de compasión. ¿Qué quieres, eh? ¿Que se arrodille, que os bese los pies?

Yo hasta ahora no he escuchado la palabra perdón.

Podría morirse mañana.

Vamos. Fue suficiente, vámonos.

Vamos, Inés, vamos.

¿Pero qué hacen?

Son las delitas de mi papá.

A ver si un poco de la decencia del abuelo se les impregna en los poros. A

si un poco de su honestidad, de su entereza, se nos mete por la nariz y se

llega al cerebro y nos convierte a todos en mejores personas.

¡Durne! ¡Vale!

¡Atrapa a tu hermana! ¡O no vas a quedar nada de tu abuelo! ¡Durne!

¡Durne, para!

¡Honestidad! ¡Honestidad!

¡Entereta! ¡Dignidad!

¡Honestidad! ¡Basta!

¡Entereta! ¡Dignidad!

¡Honestidad! ¡Enteresa! ¡Dignidad!

¡Honestidad! ¡Enteresa!

¡Dignidad! ¡Honestidad!

¡Dignidad! ¡Honestidad!

¡Enteresa! ¡Dignidad!

¡Honestidad!

¿Queda algo?

Un poquito.

Si mi madre te hubiera visto, se hubiera vuelto a morir.

Tía, el bisabuelo se va a molestar.

Méndez debe estar ladrando como loco.

Perdóname, Puli. Esto ha sido una estupidez.

Otra estupidez. Una estupidez más para coronar una vida estúpida. No digas eso.

Tú me has ayudado a criar a Puli.

Le enseñaste a tocar la flauta, a montar bicicleta.

Sí, y a Pavi siempre lo defendías de los imbéciles del colegio que lo

molestaban. Una enanita de este tamaño insultando a esos manganzones.

No me traten como un idiota. No necesito su compasión.

Diga lo que diga, va a ser usar mi contra.

Desde este momento no diré nada.

Boca cerrada. Multis.

¿Cuál es esa frase?

¿Qué frase?

Esa frase que escuchaste cuando querías morirte y luego dos veces en la calle.

No, Puli, ¿qué haces?

Tengo hambre.

Todavía no la abras. Deja que el polvo baje.

Si no, se va a pegar a la pizza y nos vamos a comer al bisabuelo.

Lo siento, pero yo me muero de hambre.

Está muy buena.

Ella no necesita orégano.

Mentira.

Hay... Hay quienes dividen a las personas en buenos y malos.

O en gente de izquierda y de derechas.

Peruanos, extranjeros... Según su propia visión del mundo.

Bueno, pues yo divido el mundo entre los que tienen familia y los que no la

tienen.

Y a mí esto, esta reunión, me parece bella.

Vosotros os odiáis, os peleáis, os mentís, os hacéis daño, pero os juntáis.

A pesar de todo, os juntáis a celebrar la Navidad y no os vais.

Mis padres murieron cuando yo era pequeña, así que a mí esto nunca me

nunca tuve la reunión familiar.

Nunca celebre el día de la madre, ni la Navidad, ni nada de eso.

No quiero daros lástima, os lo cuento por eso.

Vosotros me conocéis y sabéis de sobra que no tengo padre.

Solo que quería deciros, contaros que esto es hermoso para mí.

Ser parte de una reunión familiar.

El que más te quiere es el que más te hiere.

Eso ha quedado claro esta noche.

Y no sé, quería compartir esto, que estoy disfrutando mucho de esta reunión.

Vosotros no os veis, pero... Yo os digo, esto es hermoso.

Voy a ver a la tortuga.

¿Nadie quiere?

Está buenísima.

¿Te sirva?

Yo prefiero esperar.

Bueno, yo sí quiero.

Creo que le falta un poco de orégano.

¿No dijiste que habías comprado vegetariana?

No hay ninguna verdura aquí.

A ver, está rica.

¿Por qué no vas a hablar con Puli?

Ha escuchado cosas demasiado fuertes hoy.

Yo también.

Anda, ve a hablar con él.

Pregúntale cómo se siente.

Él te adora y te va a escuchar.

Está bien.

Si pudiera, me echaría con ustedes.

¿Puedes caminar?

Sí, claro.

Ven, ayúdame a llegar hasta allá.

Hola, papá.

Lástima que en Lima casi no se vean las estrellas.

¿Te gustó la astronomía?

Claro, yo soy del norte.

Cuando era chico, todas las noches salía a mirar las estrellas.

Sirio, Canopus, Trigel.

Hasta ahora me acuerdo de sus nombres.

A ver, ¿qué estrella es esa?

No le hagas trampa a tu abuelo.

Esa no es una estrella, es Venus.

¿Estás bien?

Sí, no sé.

Ha sido una Navidad un poco movida para todos.

Así que si quieres decirme algo, gritarme, golpearme,

aquí estoy, Puli.

Aquí estoy para ti.

¿Estás bien?

Adriano. Mi amigo del colegio no cree en Dios.

Y lo para insultando siempre en voz alta.

¿Tú crees que Dios existe?

¿Por qué lo preguntas?

¿Quieres que le hable bien de ti cuando lo vea?

No sé si a estas alturas de mi vida me conviene creer en Dios.

Pero cuando era un poco mayor que tú, creí en Darwin.

¿Sabes quién fue?

Es el que dijo que veníamos del mono.

Bueno, no dijo eso exactamente.

Él publicó un libro, El origen de las especies, donde proponía que las

evolucionaban de otras especies.

¿Sabías que su teoría se inspiró en las tortugas gigantes de las Islas

Galápagos?

Bueno, le hizo un viaje por todo el mundo.

Cuando llegó a Galápagos, él vio que la... Espérate.

¿Aló? Sí.

Edurne.

Edurne.

No, no, no, no es Pablo.

Es Pavel.

¿Está bien?

Feliz Navidad.

¿Listos? Venga la pausa.

Nuggets, hamburguesas, pizza y eso nada más.

¿Y de qué te quejas?

Si tú comes lo mismo. No, no es igual. Él es un niño.

¿Y tú qué comías cuando eras pequeño?

¿Sabes lo que me preguntó Pulil otra vez?

¿Por qué no vendían cajitas tristes en el McDonald's?

Yo compraría mi cajita triste.

Sí. Sí. La felicidad está sobrevalorada.

¿Y qué habría en una cajita triste?

Papas y nuggets.

Pero el día anterior.

O un... O sopita de nuggets.

Pero para comerlas por el contenedor.

Así que te casas con bienes separados.

¿Quién te lo ha dicho? ¿Tu padre?

Pavel.

Fue el único que hizo que saliera debajo de la capa.

Estás embarazada, ¿no?

No.

Estás embarazada, te casas con bienes separados, pero luego reclamas la

para tu hijo.

Te estás equivocando.

Yo siempre he querido ser como tú, ¿sabes?

Linda.

Centrada. Bien maquillada. Pero no me sale, ¿sabes por qué?

Porque tengo un detector de diamantes falso.

¿Qué quieres que haga?

No me creas. Ya está.

¿Por qué te casas?

Porque lo amo.

Sé que es una razón muy poco original para casarse.

Pero es la única que tengo. Sí, claro.

Siento no ser más original, Edurne.

Pero es que yo no soy de esta familia.

Si yo te hubiera pedido que te cases conmigo hace dos años, ¿lo hubieras

aceptado? Para eso tú más, Pablo. ¿Lo hubieras aceptado?

Tal vez. Ay, por Dios.

¿Y si te lo pido ahora? ¿Si te pido que lo dejes y regreses conmigo para

casarnos? Qué imbécil. ¿De verdad te crees que todo esto es una venganza?

estoy tratando de entender.

Puli dice que eres tú el que habla con el perro.

Hay cosas que sí que son difíciles de entender.

Como por ejemplo que un hijo y un padre se acusen mutuamente de estar locos.

Pero que yo me enamore de alguien como tu padre.

¿Puli te ha dicho que Pavel habla con Méndez?

Estás tratando a Puli como si fuera Julieta.

Pero Puli no es Julieta.

Julieta murió. ¿Qué te crees, ah?

¿Qué te crees para hablarle así a mi hermano? Puli es un niño.

Y necesita que sea su padre.

Y le estás pidiendo mucho.

Estás haciendo lo mismo que Leonardo hizo contigo. ¿Qué mierda estás

Pavel ha sido un buen padre con Puli desde que Julieta murió. Y ahora vienes

de la nada, a decir... ¡Puli!

¿Puli te dijo que yo hablo con Méndez?

Pregúntale tú. ¿Lo dijo burlándose o preocupado?

Preocupado, obviamente.

Puli está siempre preocupado, como tú.

Escuchen todos.

Escuchen todos. Puli ha tenido una idea genial. Vamos a hacer un viaje todos

juntos.

A Galápagos.

¿A Galápagos?

¿Todos? Sí, todos, los cinco.

Vamos a conocer a las tortugas gigantes.

Esas tortugas no muerden, Inés, así que estaremos a salvo. Lo siento, Puli, yo

no puedo.

¿Por qué?

No puedo pedir vacaciones así como así.

Yo tampoco voy a ir.

El doctor no quiere que tus primitos se muevan tanto por ahora.

No importa, Puli, estos son unos aguafiestas.

Nosotros sí vamos a ir, los tres. Tú, Inés y yo.

Y vamos a conquistar las Islas Galapagos. Pero, ¿tú cómo vas a ir,

estás enfermo?

Exacto. Si me voy a morir...

Prefiero mirar a las tortugas junto con mi nieto y con mi mujer.

¿Y si te habla?

¿Qué? La tortuga.

Si te empieza a hablar cuando estás nadando en el mar, ¿qué te diría una

gigante antes de morir?

Deja una bandera en la luna, Leonardo.

Antes de morir, deja una bandera en la luna.

¿Por qué dices eso?

Yo no lo he dicho.

Lo ha dicho la tortuga gigante de Galápagos.

Y por supuesto sonaría la sinfonía del nuevo mundo al llegar a la luna.

¿Aló? Sí.

Un segundo.

Ahorita vengo.

¿Te ayudo?

No, gracias.

Yo puedo.

Ya está el café.

Ya son las doce. ¡Va, Beli, ya son las doce!

¡Oh, oh, oh!

¡Feliz Navidad!

¿Tú quién eres?

¿No me reconoces? Soy Papá Noel.

¡Feliz Navidad para todos!

He venido a entregarles los regalos a esta linda familia.

¿Se han portado bien todos?

Sí, Papá Noel, se han portado muy bien, muy bien. Empezamos con los regalos.

¿Puli?

¿A qué?

¡Puli!

Acércate, Puli. ¿Te has portado bien todo el año?

Sí. Muy bien. ¿Has hecho tus tareas? ¿Has comido toda tu comida?

He hecho las tareas.

Eso está muy bien.

Este regalo es para ti. ¡Feliz Navidad! Gracias, feliz Navidad.

¿Dónde está la princesa de la casa?

¿Endora?

Edurne, gracias.

¡Ah, Edurne!

¡Feliz Navidad!

Gracias.

¿Pablito? ¿Dónde está Pablito?

Pabel, es Pabel. ¡Pabel!

¡Pabel!

¡Feliz Navidad!

Esto es para ti.

Y tú debes ser la hermosa Inés.

Inés. Inés.

¡Feliz Navidad!

Muchas gracias.

Tenía muchas ganas de conocerle, Paco. Muchas gracias.

La fuente del éxito. Justo lo que pedí. Gracias.

Niño, no me apuntes con esa arma.

Todavía tengo que entregar muchos regalos.

Mira lo que me ha regalado Papá Noel.

¿Te gusta?

Precioso. ¿Me ayudas?

Sí, claro.

Papá, hace tiempo que Puli no cree en Papá Noel.

¿Cómo que no cree en mí, niño?

Usted es un actor disfrazado. Lo siento.

¡Qué buen chiste! Qué linda la vida.

Bueno, ya fue suficiente.

Vamos, Papá Noel.

Oíelo. Todavía quedan ocho minutos.

¿No quiere ir a una foto o a un video con la señorita? Está todo incluido, no

hay problema.

No te preocupes. ¿Inés me ayuda?

Hay que pagarle a Papá Noel.

Me dijeron que aceptaba tarjeta de crédito.

Sí, en el auto tengo el POS.

Ahora sí vas a poder proteger a tus primitos con esa escopeta.

Es una carabina.

Perdón. Puli.

Feliz Navidad.

Ay, verdad.

Llamó mi mamá ayer a las 3 de la mañana de Australia para decir Feliz Navidad y

que llegue en un mes con tu regalo, Puli.

Ay, no. El libro que quería.

Dile, papá.

No.

¿Qué pasa?

Mi regalo para Puli.

¿Este de aquí?

Lo siento.

¿Me dijiste que le ibas a comprar una ropa de baño? Es que él dijo varias

que quería el libro de animales. Lo repitió un montón de veces.

Lo siento.

Tía, me gustan mucho los regalos. En serio.

No llores, no llores.

Es de lunes. Ya mañana vas con Puli a la librería y lo cambias.

Sí, tía, mañana vamos.

No te preocupes.

Ya.

Mañana vamos.

Feliz Navidad.

¿Para mí?

¿Y esto?

Eres tú.

¿Yo? Lo encontré en un álbum viejo de mi mamá. Linda la foto.

Papá, ¿tú corrías sola?

Tu papá era un trome corriendo olas, ¿no sabes?

Tenía una pitita ola.

Era feliz.

Gracias, Edurne. Me gusta mucho, mucho.

Yo no tengo ningún regalo para ti. No te preocupes, está bien. ¡Claro que

tenemos! ¿Tienes un regalo para mí? Sí.

¿De verdad?

Sí.

Ten.

Gracias, Puli.

La luna llena. Ah, la luna llena, claro.

Ya pasó lo peor.

Todo va a estar bien.

Alguien puede estar bien cuando suene esa canción.

Pare, pare.

Stop, stop.

Disculpen que los interrumpa otra vez, pero... Además de que aborrezco esa

canción, me ha surgido una duda.

¿El tuerto le va a dar su apellido a mis nietos?

¿Qué tuerto?

El de ojo de vidrio ese. ¿Va a asumir su responsabilidad?

¿Se los va a reconocer?

Papá, él no es el padre, por si acaso. Y no, no va a asumir.

¿Cómo que no? Dame el teléfono del chico y yo lo llamo. No he hablado con él,

papá. ¿No le has dicho?

No, no, ni siquiera sé cómo se llama, no lo conozco bien. Búscalo, anda al bar

donde lo conociste y pregunta por él. Claro, podemos poner un aviso en el

periódico. Sí, claro, querido desconocido, tiramos una noche borrachos

siguiente desaparecí. Ahora estoy embarazada, llámame.

No tiene que ser así.

¿Para qué quiero buscarla, Pablo? ¿Para qué? ¿Cómo que para qué? ¿Para que mis

sobrinos tengan un papá? ¿Para eso? ¿Para qué quiero yo un papá? ¿Para que

enseñe a jugar fútbol?

¿Para que les pague el colegio? Yo trabajo.

Y ahora con la herencia no necesito ningún padre.

La herencia.

Carajo, qué monstruos irresponsables he criado.

Ustedes no tienen idea de lo que es el mundo. No valoran nada.

Papá, cállate.

Dijiste que no ibas a decir nada más.

¿Y si le hace ilusión tener un bebé?

El desconocido no existe.

¿Cómo que no existe?

Me inseminé.

¿Inseminarte? Sí, inseminación artificial.

No te creo.

Papá, ¿qué es inseminación?

Inseminación es cuando le ponen un bebé en la panza a una mujer.

Mi tía tiene dos.

También se le puede poner dos, Puli.

Pero esos tratamientos son muy caros. Es imposible que tú lo hayas podido pagar,

Edurne. ¿Cómo sabes?

¿Cómo que qué?

Que son caros los tratamientos. ¿Cómo sabes?

Todo el mundo lo sabe. Además, he tenido que pagar uno y realmente es muy caro.

Leonardo.

Perdón, perdón, se me escapó.

O sea que yo tenía razón.

Te embarazas para luego reclamar la herencia.

No es verdad.

No, y lo de la inseminación tampoco es verdad.

Bueno, no desvíes el tema, estamos hablando de ti.

¿Cómo pudiste pagarlo?

Me guardé un poco de la plata del psiquiatra y con eso pagué el

Qué bien, estupendo.

¿Por qué?

¿Por qué no buscaste un papá, una pareja? Porque ya tengo 35 años y mi

biológico está latiendo demasiado fuerte y si sigo esperando voy a tener 50.

Además no me gustan los hombres.

O mejor dicho, yo no les gusto a ellos. No, no, si es una idea de tu cabeza.

Si no fuera mi hermana, a mí me gustaría.

A mí también, tío.

Sé que no puedo hablar, pero a mí también, Edu.

El niño.

¿Qué niño? El niño, Jesús. Me olvidé de ponerlo en el nacimiento.

Mi tía acaba de decapitar al niño Jesús.

¡Madre!

No pega.

¿Y si lo hemos comado?

A ver.

Ven.

Encontré esto.

Eso está mejor.

¿Quieres un vino?

Tengo muchas ganas de ser madre.

Pero no estoy embarazada.

He inseminado tres veces.

Y nada.

Parece que soy infertil.

Raro, ¿no?

No tengo padres y tampoco voy a tener hijos.

Por eso le pedí a tu madre que nos casáramos.

Le lo pedí yo.

Para tener al menos un vínculo.

Listo. Como nuevo.

Papá, qué mal hecho. ¿Por qué? Porque se va a salir gira.

No le puedes poner en tu palo.

Mira.

Pásame el... el... el eso. ¿Esto? Sí.

Tú me vas a ayudar.

Pon ahí la cabeza.

No la muevas.

Ajusta. Ya.

Escucha.

A cada hombre se le entregan las llaves de las puertas del cielo.

Esas mismas llaves...

abren las puertas del infierno.

Eso dicen los budistas.

Me encanta esa frase, me la enseñó tu bisabuelo.

A ver, no decís.

Era un sabio tu bisabuelo.

¿Ves? Ya está.

Si hubiese encontrado un hombre como él, le hubiese pedido un hijo, pero hombres

así ya no existen.

Sí.

Cosa linda, ¿eh?

Linda.

Maravilloso abuelo el tuyo, ¿no, Doné?

¿Sabías que él y mi mamá tenían un manual de crianza?

Un libro que había escrito un doctor de no sé qué país de Europa. Un imbécil.

Donde decía que a los niños había que criarlos sin demostraciones de afecto.

No, no, no es broma.

Ellos se tomaron el librito literalmente.

Nunca me dieron un beso.

Nunca un abrazo. Nunca un gesto de cariño.

¿Sabes lo que yo sentía cuando les acercaba a ustedes y les daba un beso? Y

hacía reír.

Algo que... Algo que no puedo explicar bien.

Les pedí estafa.

Tenía una gana de reventarle la cara.

Tú sabes que tu abuelo era un alcohólico, ¿no?

No, eso no es verdad.

Eso no es verdad, Puli. Pregúntale a tu hermano si quieres.

Sentía mucho miedo cuando veía a tu abuelo borracho.

Pregúntale.

El honorable caballero don Aurelio del Solar.

Se murió de cáncer.

Empobrecido y alcoholizado.

Puli.

Puli.

Antes de dormir, tu bisabuelo venía a mi cuarto y me decía, cuando te encuentres

con un monstruo en la noche,

Asegúrate de hacerle saber quién es tu abuelo. Y vas a ver cómo se van

corriendo. Yo te juro que funcionaba, Puli.

Te juro que funcionaba. Pruébalo ahora, de noche.

Los monstruos se van.

A los monstruos no les gustan las buenas personas.

Tía, en esta casa no hay monstruos.

No.

Nuestras almas nunca se juntan.

Yo siempre te veo corriendo.

Pero hacia un lugar en el que yo no estoy.

Yo estoy aquí.

No, no estás.

Yo estoy aquí. No. Estoy aquí.

¿Es verdad que mi mamá me salvó cuando me trajo una moneda?

Sí, sí, Julia, es verdad.

Yo quiero mucho a Méndez.

Noche de paz, noche de amor,

todos duermen de redor

entre los astros que esparcen su luz.

Perdone, mi voz es pésima.

No fue tu mamá, Puli.

Fue tu papá.

Tuviste una mamá excelente, pero fue tu papá el que te sacó la moneda.

Perdóname, tía.

Perdóname por el cuadro.

¿Estás molesta conmigo?

No. ¿El bisabuelo estaría molesto conmigo? No, tampoco.

Tampoco, mi amor.

Él es un gran señor y te quiere mucho.

Abuelo, esto es para ti.

El sistema solar.

Gracias, Pulín.

Me encanta.

Ven.

Pavel me dijo que si me ponía una toalla podía volar, así que me tiré nomás del

segundo piso. ¿Es verdad, tía?

Sí. Se rompió el cúbito y el radio. Seis semanas de yeso por creerse súper

chica.

Esa es la canción que le dedicas a mi papá. ¿La conoces?

Uli me la enseñó.

Buenos días, señor.

Buenos días, caballero.

Tengo una maqueta, te la puedo dar.

Yo la traigo. Ya, gracias.

Me gusta como canta.

La tortuga.

La tortuga está corriendo afuera.

¿Qué dices?

Tenéis que venir a verla.

Está corriendo sin parar y diciendo, deja una bandera en la luna.

Deja una bandera en la luna.

Tenéis que venir a verla, por favor.

Venid.

que están mirando

Se amarga tres de la mañana en estupor.

Maridamos vino y pan y carne y sangre en medio del

salón.

Desmontar la habitación y apretar...

¡Gracias!

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