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�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
- Dushala. - Ya borraste mi bermell�n,
madre. �Pero qu� hay de mis l�grimas?
Ni mis cien hermanos, y tampoco mi esposo Jayadratha,
ninguno est� vivo para secarlas.
Deja tus l�grimas fluir, Dushala.
No las contengas.
Este caudal de l�grimas, como un diluvio,
lavar� toda injusticia cometida contra nosotras, las mujeres.
Hace mucho tiempo,
esta misma Hastinapura nos insult� y nos ech� como si fu�ramos mendigos.
Y este d�a,
el pueblo vestido con todos los colores del arco�ris ha salido a recibirnos.
Puedes ver bien los siete colores, Bhima.
Pero �tambi�n logras percibir el octavo?
El que est� mir�ndote con sus preguntas sin
respuesta, desde el imperceptible fondo.
El que permanece en silencio, pero comunica su angustia.
Ese que contiene todos los colores en s� mismo, pero que carece de un solo color.
El blanco.
Las viudas usando todas vestiduras blancas,
esperaban escuchar con ansias las palabras de su reina madre.
Una reina que, en esa gran guerra de dieciocho d�as,
no solo hab�a perdido su reino, sino que hab�a perdido
tambi�n su mundo entero.
Esa reina que hab�a perdido a cien hijos,
pero que segu�a siendo un pilar de fortaleza
y coraje para otras mujeres.
Pero detr�s de esa fachada tranquila,
yo pod�a ver claramente un volc�n a punto de explotar.
Su Majestad, habiendo ganado en Kurukshetra,
los Pandavas se acercan al palacio.
�De verdad? �Qui�nes vienen, Sanjay?
El rey del Dharma Yudhisthira, Bhima, Arjuna,
Nakula y Sahadeva. Y con ellos viene...
Vasudev Krishna.
KURUKSHETRA: LA GUERRA DEL MAHABHARATA
"STRI PARVA"
Nosotros somos los culpables, anciano padre. No nos merecemos tu perd�n,
merecemos tu ira.
Sin embargo, buscamos tu misericordia.
�Vienen a buscar a este anciano para pedirle sus bendiciones o su trono?
Primero, hijo, �d�nde est� tu hermano menor Bhima?
D�jame sentir su valor. Su poder.
�Bhima? �Bhima, hijo?
Ac�rcate, Bhima. Ac�rcate.
Bhima. �C�mo es que sigues vivo despu�s de romperme el coraz�n en mil pedazos,
asesino?
La sangre de mi Dushasana, la bebiste, �verdad?
Voy a sacarte hasta la �ltima gota de sangre de tu cuerpo.
Majestad.
La realidad es que no beb� la sangre de Dushasana, Majestad.
Solo imit� el gesto para cumplir con mi juramento.
�Bhima?
El hermano Bhima est� vivo y se encuentra bien.
Aquello era solo una estatua de hierro que representaba a Bhima,
con la que Duryodhana practicaba su lucha y c�mo derrotarlo.
- T�... Entonces t�... - Pude percibir tu ira contenida, Majestad.
Adem�s, despu�s de Duryodhana, esa estatua no ten�a ni
prop�sito ni compa��a.
Fue algo muy bueno que la hayas destrozado.
Espero que eso haya calmado tu ira.
Ahora, por favor, dales tu bendici�n.
Que la gloria los acompa�e, hijos. Que la gloria los acompa�e.
Conc�denos permiso, padre.
Kurukshetra nos espera para que cumplamos con nuestro �ltimo deber en esta guerra.
No nos has dado tu bendici�n, anciana madre.
Y tampoco les he dado una maldici�n, rey del Dharma Yudhisthira.
Madre, t� eras la que reinabas aqu�.
Hoy, despu�s de ganar la guerra, me presento ante ti con
la cabeza inclinada.
Pero, si crees que merezco tu castigo y no tu bendici�n, entonces, por favor,
te pido que me castigues.
Hermano.
Una peque�a quemadura en el dedo del pie te hace gritar, Yudhisthira.
Ese dolor que sientes no se compara con el dolor que mi alma siente por la muerte
de mis cien hijos.
Una vez, el Se�or Krishna vino a Hastinapura con una propuesta de paz.
Pero, a pesar de mi sincero consejo,
nuestro rey tom� la decisi�n de ceder a la obstinaci�n de Duryodhana.
Hoy, la decisi�n es suya, Majestad. Por favor, no rechace la paz esta vez.
�Vidura? �Ya regres� de su peregrinaci�n?
S�, Majestad. Despu�s de todo, yo tambi�n pertenezco a esta familia
- destrozada y afligida. - Lev�ntate, hermano.
Le ruego que no empa�e este momento de duelo con el fuego del odio.
Siempre la he considerado un s�mbolo de tolerancia y generosidad, alteza.
Vamos, Vidura.
Vayamos a Kurukshetra y despid�monos para siempre tanto del pasado como del
futuro de Hastinapura.
El coraz�n enfurecido de esta madre no encontrar� paz aqu�.
El silencio nubl� la tierra.
El viento detuvo su curso.
El cielo tambi�n parece haber callado.
La tierra ha quedado sorda.
El silencio nubl� la tierra.
El viento detuvo su curso.
El cielo tambi�n parece haber callado.
La tierra ha quedado sorda.
El clamor silencioso cruzar� tierras
y resonar� a trav�s de los siglos.
La guerra entre la Verdad y la Falsedad volver� a estallar.
El suelo se inundar� de sangre.
Este mundo ha vagado siempre
entre luz y oscuridad.
�Madre! �Esta es nuestra madre!
No sientas pena por la muerte de Duryodhana, Alteza.
Siente orgullo.
El conflicto entre lo correcto y lo incorrecto, el Dharma y el Adharma,
va a continuar.
Pero si hay un guerrero en Kurukshetra que merece una pira de s�ndalo como la de
un h�roe, ese alguien es tu hijo mayor, es Duryodhana, reina Gandhari.
La muerte de un guerrero es la mayor celebraci�n para un kshatriya, Uttara.
Un kshatriya siempre vive toda su vida anticipando la muerte.
Y la muerte, la muerte es la verdad eterna de la vida.
- Uttara. - Abhimanyu.
Mi Abhimanyu era un devoto de la valent�a.
M�ranos, Kunti.
Las dos nueras de Hastinapura.
Ambas compartiendo la misma dinast�a, el mismo legado y ahora el mismo destino.
Kurukshetra.
Todos siempre dicen que lo que va a pasar, va a pasar.
Pero yo quiero saber, �qui�n es responsable
de todo lo que no pas�?
�De qu� hablas?
Me refiero a �qu� hubiera pasado si Dhritrashtra no hubiera sido ciego?
Entonces Pandu nunca habr�a ascendido al trono.
Y la situaci�n de la sucesi�n nunca habr�a surgido, Kunti.
�Y si Pandu nunca hubiera conocido a Madri?
�l nunca habr�a muerto por su maldici�n.
Entonces tampoco habr�a surgido el tema de la sucesi�n, hermana.
No conozco las razones del por qu� las cosas no pasaron.
Pero lo que ten�a que pasar, pas� como deb�a ser.
�Qu� hubiera pasado si los dados del Tiempo no tuvieran un lado marcado con un
"Pero"?
Los que estaban condenados
se perdieron en las cenizas.
La sangre de las madres que los dieron a luz
ellos la derramaron para ganar su libertad.
Quienes viven
siguen sufriendo.
Las madres.
La tierra.
�Las madres, la tierra!
�Las madres, la tierra!
�Las madres, la tierra!
�Madre! �Esta es nuestra madre!
Esta tierra es nuestra madre.
Esta tierra...
Mira, ah� est� mi padre, Drupada.
Y esos dos son mis hermanos.
Y all�... Ah� est�n mis cinco hijos, madre.
Esta horrible guerra... Esta guerra me ha arrebatado a toda mi familia, madre.
La venganza es como una roca que est� colocada en la cima de una monta�a, hija.
Con el m�s m�nimo empuj�n, cae rodando hacia abajo.
Y va aplastando absolutamente todo lo que encuentra a su paso.
Tu furia y tus palabras incitadoras fueron el empuj�n que desencaden� esta guerra,
Draupadi.
Tus palabras fueron las que hicieron rodar la roca de la venganza.
Ahora, ante ti, tienes las consecuencias de eso.
�Consecuencias? �Y qu� hay de las consecuencias,
madre, que solo yo tuve que sufrir?
�Cuando tus hijos, sin pensar en las consecuencias,
apostaron a su propia esposa en un juego de dados?
�Y yo soy la culpable?
La culpa recaer� sobre aquella persona, Draupadi, que obtuvo todo lo que pidi�.
T� anhelaste la muerte de todos y cada uno de mis cien hijos, Draupadi.
Tu esposo Bhima los asesin� uno por uno con crueldad y sin ning�n tipo de piedad
ni misericordia, porque t�... t� quer�as tener venganza.
Esos o�dos no est�n ciegos al sonido. S� escuchan.
El cabello que me arrancaron, a�n se arrastra por mi cuerpo.
Te avergonz� que se deshonrara a una mujer, pero no hiciste nada.
Tu hijo se port� como depravado, y no lo detuviste.
Las espinas de la humillaci�n se clavaron en mi pecho, �y qu� pensaste?
�Que eso me honraba?
Se trataba de la flecha de la venganza.
Eso condujo a esta terrible guerra.
Ven, princesa, hija de de Kuntibhoj. Mira.
Aqu� he reunido todos los cuerpos de cada uno de tus hijos en Kurukshetra.
Incluso a �l, que durante la mayor parte de su
vida no supo que era tu hijo.
�Madre!
�Madre!
�Cu�nto tiempo se quedar� ante estas hogueras ardientes, Alteza?
�Qu� m�s me queda ahora en la vida, aparte de estas hogueras f�nebres, Keshav?
Tal vez yo misma sea una hoguera ardiente.
Estos guerreros encontrar�n su liberaci�n en esa nube de humo negro, pero �y t�?
T� tambi�n debes liberarte de esta amargura y de esta ira.
�Entonces por qu� no celebras tambi�n para m� y para mi ira un funeral propio,
Vasudev Krishna?
Al fin y al cabo, t� eres Dios. T� puedes hacer cualquier cosa.
Con un solo gesto, puedes ocultar el sol.
Ves el pasado, el presente y el futuro. T� lo ves todo,
Devakinandan Vasudev Krishna.
Pero, �por qu� no detuviste esta atroz y terrible guerra?
Hice todo lo que estuvo en mis manos, Alteza.
Una y otra vez,
les advert� a todos de las muy terribles consecuencias de esta guerra.
Ni siquiera t� pudiste detenerla, Alteza.
Y t� sab�as que tu hijo estaba equivocado.
Por eso no le concediste tu bendici�n para la victoria.
Yo di mi bendici�n para que el Dharma prevaleciera, Keshav.
�Pero d�nde dejaste espacio para el Dharma en esta guerra?
T� no solamente conduc�as el carro de Arjuna.
Estabas dirigiendo toda la guerra.
Dejaste de lado todas las reglas y todas las leyes para que tus elegidos,
los Pandavas, pudieran ganar la guerra.
Yo no fui el que eligi� a los Pandavas.
Yo estuve igualmente disponible para ambos lados.
Pero Duryodhana eligi� mi ej�rcito Narayani...
No pronuncies el nombre de mi hijo con tu lengua, Keshav.
La historia nunca te va a perdonar los pecados que cometiste usando al Dharma
como justificaci�n en esta guerra. Nunca te los va a perdonar.
La historia puede decir lo que quiera, majestad.
Pero yo apoy� a los Pandavas no para hacer historia, sino para crear el futuro.
Te preocupa mucho el futuro, �verdad, Keshav? Mira...
Ahora te libero de �l para siempre.
Por la presente, te maldigo, para que, al igual que mi linaje ha sido destruido,
alg�n d�a todo tu linaje tambi�n termin� totalmente destruido sin remedio.
Tu reino de Dwarka quedar� sumergido en el agua en un abrir y cerrar de ojos,
desaparecer� todo rastro visible.
Y no quedar� ni una sola alma que vaya a llorar
o a lamentarse despu�s de tu muerte.
Esta es la maldici�n que una madre hace para ti.
Hijos m�os, esperen.
�Qu� pasa, madre?
Hoy debo sumergir bajo estas aguas esa p�gina de la historia.
Es por eso que nos hemos reunido aqu�.
Arjuna, hijo m�o, te ruego que me perdones.
�Por qu�? �Qu� pasa, madre?
S�. Por mi crimen. El crimen que les ocult� a todos ustedes.
�Crimen?
Por haber abandonado mi hijo, Yudhisthira.
El abandono de ese hijo, que nunca pudo llamarme "madre"
ni una sola vez en su vida.
Ese hijo a quien siempre consideraron su enemigo.
De quien siempre se burlaron por no tener familia, ni linaje ni lazos sangu�neos.
Karna, el rey de Anga... �l era su hermano.
Karna era tu hermano mayor, Yudhisthira.
Karna...
Karna era mi primog�nito. �l fue mi hijo mayor.
Fue mi primer hijo. �l era mi hijo.
Significa, entonces, que mat� a mi propio hermano.
�l me pidi� que lo esperara una y otra y otra vez y yo...
Detente, Arjuna.
Ni siquiera le di una oportunidad.
Lo mir� directamente a los ojos y le dispar� con mis flechas.
- Por favor, perd�name, hijo m�o. - Yo s� podr�a perdonarte...
Pero �qui�n va a poder perdonarme a m�, madre?
�Nos ocultaste una verdad tan importante?
No tienes ni la m�s m�nima idea de lo que has hecho, madre.
No...
No puede volver a pasar algo as�.
Lanzo una maldici�n para que ninguna mujer pueda ocultar nada desde ahora.
Una verdad terrible, m�s oscura que la propia muerte negra.
Tanto, que incluso antes de su coronaci�n,
la conciencia del rey estaba infectada de dudas.
�Y qui�n podr�a rescatar a Yudhisthira de esta espiral de desesperaci�n?
�Sofocado en un mar de preguntas, Yudhisthira?
No... Por la falta de respuestas, Keshav.
A eso se llama dilema, querido hermano.
Es un dilema al que ahora t� tambi�n te enfrentas.
Y lo enfrentar�n aquellos que vean y escuchen esta historia.
Durante estos dieciocho d�as e incluso antes, �qui�n estaba bien y qui�n mal?
Rey Yudhisthira, en este oscuro mar de dudas y
autocontemplaci�n, toma mi mano.
Voy a guiar tu embarcaci�n hacia costas que son seguras.
Y t�, que me est�s observando desde un futuro lejano,
tampoco vayas a soltar mi mano.
Porque si alguien es capaz de ayudarte a cruzar este mar de problemas...
ese soy solo yo.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Una guerra por la verdad. Un campo de batalla.
�Esto es Kurukshetra!
El orgullo reina en todas las mentes.
Mezquindad disfrazada de deber.
Miradas despojadas de prop�sito.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Un ojo saborea el dulce n�ctar.
El otro traga veneno mortal.
Un ojo saborea el dulce n�ctar.
El otro traga veneno mortal.
Ese es el destino en esta guerra.
Es un teatro de sufrimiento.
Los dioses lo saben y los hombres lo ignoran.
La �nica salvaci�n es la muerte.
Las reglas de la vida son misteriosas.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Para los que duermen, el sue�o parece real.
Cuando despiertan, no es m�s que una sombra.
Alma, luz, cuerpo, sombra.
Yo soy la luz, yo soy la sombra.
Yo me creo y me manifiesto.
�Yo soy Krishna! �Yo soy Krishna! �Yo soy Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
Yo soy la luz. Yo soy la sombra.
Aquello que tiene un fin
es todo una ilusi�n.
Ac�rcate y f�ndete conmigo. El fin es tu destino final.
La tierra est� abajo, las estrellas, arriba. Esto es Kurukshetra.
Esto es Kurukshetra.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
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