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�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Estos ojos que siempre anhelaron el amor,
estos brazos que buscaban la m�s m�nima bienvenida,
y este pecho que permaneci� impenetrable incluso sin armadura, hoy, contigo,
tambi�n ellos encuentran su fin, Karna.
Pero tu valor junto con tu valent�a brillar�n
para siempre como el sol brilla alto en el cielo.
Esos mismos Pandavas,
a quienes una vez derrot� en solo dos rondas de un simple juego de dados,
ahora nos est�n obligando a morder el polvo una y otra vez en Kurukshetra.
Y mientras nos quedamos mudos como pilares viendo caer a nuestros guerreros.
�Por qu� no dices nada? �Qui�n es nuestro pr�ximo comandante?
�Cu�l va a ser nuestro siguiente paso?
Todo el ej�rcito te mira fijamente porque est� esperando tus �rdenes, sobrino.
No tienes que hablar, Duryodhana.
En un momento de ira no de �rdenes. En el campo de batalla no se delibera.
Los Pandavas han detenido la guerra para honrar a Karna.
Debemos aprovechar este peque�o respiro.
�Qu� hace?
Espera, sobrino. Detente.
Dime lo que sea que est�s pensando ahora.
No tengo nada que decir, t�o. D�jame en paz un momento.
No seas imprudente.
S� qui�n es capaz de calmar mi mente inquieta.
Duryodhana hab�a estado tan ansioso por librar esta guerra que desafi� a su
propia familia. Hoy, se alejaba del campo de batalla,
totalmente abatido y solo.
Sus hombros se encorvaban bajo el peso de incontables muertes y sus ojos
confusos luchaban con preguntas tortuosas.
Mucho m�s feroz que la propia Kurukshetra era la batalla en su interior.
Al caer la tarde, su caballo alcanz� las monta�as del norte.
Entonces comprend� que, esperando respuestas a sus preguntas,
iba a buscar refugio con el mismo gran hombre
que una vez me hab�a bendecido con la visi�n divina.
Duryodhana.
El trono por el que luchaste tan ferozmente,
�por qu� lo abandonaste para venir hasta estas lejanas monta�as, nieto?
Para venir a encontrarte, gran sabio Vyasa.
Dime, �c�mo es que puedo ayudarte, pr�ncipe heredero?
Ya no soy ning�n heredero.
�Te rindes as� de f�cil? La guerra todav�a no ha llegado a su fin,
nieto.
Precisamente eso vine a preguntarte, venerable.
�Qu� sentido tiene ahora esta guerra?
He perdido a casi toda mi familia y a todos mis amigos.
�Qu� sentido tiene ese trono, si no me queda nadie a mi lado?
T� eres el padre de mi padre.
Nuestro ilustre sabio. T� puedes ver el pasado,
el presente y el futuro.
Por favor, dime, con tu visi�n divina, �a�n puedo...
a�n puedo ganar esta guerra por los Kauravas?
�Ganar qu�, querido nieto? �Y perder qu�?
Kauravas y Pandavas. Mi sangre corre por las
venas de todos ustedes.
�C�mo puedo elegir qui�n debe ganar o perder?
Tal vez te hice la pregunta equivocada. pero tu respuesta no puede ser err�nea,
venerable.
Sigues siendo el pr�ncipe heredero.
El futuro de Hastinapura sigue descansando sobre tus hombros,
y la corona sigue sobre tu cabeza.
Las tres joyas m�s preciadas que tienes todav�a siguen contigo.
Tu t�o Shakuni, tu padre Dhritrashtra y tu madre Gandhari.
Si no puedes seguir luchando por ti, entonces lucha por ellos.
La sangre del linaje Kshatriya te ha llevado
a trav�s de esta vida de gloria. Lucha por esa sangre.
En tiempos de caos total, mantente tan quieto como
el agua de un lago.
De esa forma podr�s controlar la tormenta que hay en tu interior.
Siempre que tu mente est� en conflicto, me encontrar�s a tu lado.
KURUKSHETRA: LA GUERRA DEL MAHABHARATA
"DURYODHANA"
Deja ese plato, sirviente. El pr�ncipe heredero llegar� pronto.
S�, se�or.
De todas maneras, �cu�ntos platos sobran ahora?
Hubo un tiempo en que nos qued�bamos sin comida para los guerreros.
Y ahora, nos estamos quedando sin guerreros.
Esta guerra los ha devorado a todos.
Y aun as�, su hambre no puede ser saciada.
El hambre de tu sobrino Duryodhana tampoco es f�cil de saciar, t�o Shakuni.
�l tiene un hambre profunda y real.
"Dur-yo-dha-na".
�Saben qu� significa su nombre?
S�.
El que no es f�cil de combatir ni derrotar.
Por cierto, �d�nde est� nuestro pr�ncipe
heredero Duryodhana?
�En un retiro espiritual tras la muerte de Karna?
Al menos pudo aparecerse para comer con nosotros.
�Sobrino!
Tu hambre tampoco es poca cosa, Majestad.
Arjuna tuvo que lanzar muchas de sus flechas; en cambio,
t� derribaste a Karna solo con palabras.
�Duryodhana! Cuida las palabras de tu boca.
�Y t� puedes decir lo que quieras?
Porque s� lo s�.
Le dijiste a mi amigo todo lo que pudiste para quebrantar su esp�ritu.
Como auriga del comandante,
�qu� no era mi deber guiar a Karna hacia una buena decisi�n?
T� guiaste a Karna directamente a la muerte.
Solamente habl� con la verdad.
�Y ahora? Supongo que la pr�xima v�ctima de tu "verdad" se trata de m�.
�Qu� est�s insinuando?
No s� si hice lo correcto al pedirte que te unieras a esta guerra, rey de Madra.
Porque tu cuerpo lucha a nuestro lado, pero tu coraz�n...
�Duryodhana! �Est�s acus�ndome de ser un traicionero?
�A m�, que luch� contra mis propios sobrinos
para cumplir la promesa que te hice?
He luchado con la mayor lealtad, pr�ncipe heredero. Es la verdad.
Si tu lealtad es verdadera, demu�stralo, rey de Madra.
Solo dilo. �C�mo te lo demuestro?
Debes liderar. Quiero que seas el l�der el ej�rcito Kuru,
- Majestad. - �Qu�? �Comandante? �Yo?
Comandante. T�.
Pero si no conf�as en m� para nada. �Qu� tal si llego a traicionarte?
Esa posici�n que en su d�a ocuparon grandes
guerreros como Bhishma, hijo de Ganga, gur� Drona y Karna,
ahora te est� haciendo un llamado.
Dime, rey de Madra, �puedes cumplir con esa responsabilidad?
Pr�ncipe heredero de Hastinapura, dar� hasta el �ltimo gramo de mi fuerza,
hasta mi �ltimo aliento y hasta la �ltima gota de mi sangre por esto.
Olvidar� que Nakula y Sahadeva son los hijos de mi hermana Madri.
Soy un Kshatriya. Luchar� por ti hasta mi �ltimo aliento.
Ashwatthama, Kritavarma, vengan conmigo. Hagamos la estrategia de ma�ana.
Qu� muestra de claridad. Qu� enorme confianza.
Seguramente te reuniste con el gran sabio Vyasa.
Ahora lo estoy entendiendo todo, hijo.
No tengo ni la m�s m�nima duda sobre tu decisi�n.
Pero yo s�. �Por qu� Shalya, sobrino?
Porque si Duryodhana hubiera tomado el mando y hubiera perdido, en ese instante,
la guerra habr�a terminado. Pero si Shalya se convierte en comandante...
Entonces el t�o puede causarnos un gran da�o con su valiente lucha.
Y despu�s de un d�a entero luchando contra Shalya,
cuando nuestros pies est�n cansados...
Y nuestros brazos debilitados...
Entonces Duryodhana dar� un paso al frente.
As� que el t�o Shalya no es m�s que una distracci�n, con el fin de atraparnos.
Sea como sea, nos encargaremos de Shalya.
Por supuesto. Pero t� no, Dhrishtadyumna.
Para luchar contra Shalya, el rey de Madra,
quiero que seas t�, Yudhishthira. Solamente t�.
�Por qu� yo solo?
�Recuerdas cuando tuviste que volver al campamento debido al injusto insulto
de Karna?
�Recuerdas qui�n fue el que trajo a Karna delante de ti?
Nunca podr�a olvidar una cosa as�.
Shalya era el que conduc�a el carro de Karna aquel d�a.
Debes aprovechar esta oportunidad para recuperar tu honor.
Porque la guerra no durar� mucho m�s, pero tu reinado s�, hermano.
Y para que tu reinado sea largo, debes hacer algo m�s que ganar la guerra.
Debes ganarte el coraz�n del pueblo.
Eres el rey del Dharma y valoras la justicia.
Pero un rey no gobierna solamente por la justicia, �verdad?
Cuando es necesario, debe recurrir a la fuerza
e incluso a la violencia.
Y en este sentido, todav�a tienes que demostrar tu dominio,
hermano.
El ej�rcito de los Kauravas, tan enorme que una vez
pareci� no tener fin, ahora se hab�a reducido a un tama�o tan
peque�o que estaba llegando a su fin.
La guerra hab�a cambiado a favor de los Pandavas.
Pero bajo el mando de Shalya, el fervor de Duryodhana
no hab�a disminuido.
Inspirado por el gran Vyasa, segu�a siendo el mismo Duryodhana,
el que no pod�a ser f�cilmente combatido ni derrotado.
El enemigo cree que puede hacerse con la victoria porque nos supera en n�mero.
Pero no sabe que, a pesar de que somos menos,
nuestra uni�n nos fortalece.
Cuando comenz� esta guerra �ramos un ej�rcito de siete akshauhinis,
y ellos ten�an once.
Pero no nos rendimos porque las guerras se ganan con valent�a,
no se ganan con n�meros.
Y tenemos valent�a en abundancia.
Lucharemos como uno solo.
Si atacan a un solo guerrero, todos lo defenderemos.
Y en diecisiete d�as de batalla,
hemos demostrado que por m�s poderosa que parezca la maldad, al final,
el Dharma triunfa.
Por muy oscura que se vea la noche, un solo rayo de luz la
atraviesa y la ahuyenta.
Es por eso, soldados del Dharma, que en este decimoctavo d�a de guerra, yo,
Yudhishthira, hijo de Pandu,
les hago el juramento de que hoy vamos a terminar con esta oscuridad para siempre.
Solo la verdad triunfa.
En segundos, el carro de Yudhishthira se plant�
frente al del comandante Shalya.
�Qu� pensabas? �Que me derrotar�as f�cilmente?
Solo fuiste testigo de mi maestr�a con el carro.
Ahora ver�s mi maestr�a en la batalla, Yudhishthira.
Adelante, Yudhishthira. Hazlo, llama a tus hermanos.
Ya todos aqu� sabemos que t� no eres el mejor de los guerreros. �Pide ayuda!
El rey te est� desafiando directamente, hermano Yudhishthira.
Demu�strale al mundo con tu lanza divina que,
ya sea en la Ley del Dharma o en el campo de batalla de Kurukshetra,
el verdadero rey eres t�.
Cierren los ojos, Nakula y Sahadeva, y tapen sus o�dos.
Porque no podr�n soportar los gritos agonizantes que su t�o est� por dar.
Debes olvidar los v�nculos cuando luchas.
As� est� mejor, sobrino.
�No! �No!
Shalya.
�Qu� es esto? �Moriste a manos de tus propios sobrinos?
�Y ustedes, Pandavas, se atreven a llamar injusto a Duryodhana?
�Lo viste? �Ya lo viste, Shalya?
Defendiste el v�nculo con tu sobrino con el coraz�n,
pero ellos no fueron capaces de considerar ni tu v�nculo ni tu coraz�n.
Esto es muy oscuro. �Esto es muy oscuro!
Pero los Kauravas no son as�, Shalya.
Estamos dispuestos a dar nuestras vidas por nuestros seres queridos
�No! �T�o!
La sangre del linaje Kshatriya te ha llevado
a trav�s de esta vida de gloria. Lucha por esa sangre.
Dame la orden, abuelo.
No es una orden, Duryodhana. Es una sugerencia.
Hagan las paces.
Calma tu mente, como el agua. Deja las dudas, suelta todos los dilemas.
Venerable sabio.
Te dije que iba a estar a tu lado cuando estuvieras en medio de la confusi�n.
Duryodhana, dime, �qu� es eso que quieres decir?
�Qu� queda por decir, gran sabio? �Y qu� diferencia habr� si lo digo o no?
De cualquier manera, la historia me va a culpar
por toda esta guerra.
Entonces, �lo que te preocupa es la historia?
Pero la historia est� destinada a hacer una pregunta.
Que cuando tu padre, tu madre e incluso el abuelo Bhishma,
todos ellos deseaban la paz, �por qu� no llegaste a un acuerdo?
Como si un simple tratado pudiera borrar tantos a�os de odio.
�Los Pandavas iban a olvidar el Palacio de Laca con un acuerdo?
�O iban a olvidar los solemnes votos que hicieron aquel d�a que perdieron el
juego de dados?
Todas las propuestas de paz de los Pandavas eran mentira.
Yo sab�a que, si lograban recuperar el reino,
desatar�an su ira sobre nosotros.
Por eso, esa propuesta de paz la rechac�.
Que la historia suponga lo que quiera,
porque yo solo estaba cumpliendo con mi deber como Kshatriya.
Duryodhana,
debes calmar las olas que se levantan en tu coraz�n como un mar bajo la tempestad.
Tranquiliza tu mente como las aguas de un lago.
Solo as� ver�s con claridad tu camino a seguir.
-Oye, d�jame pasar -No pueden detenernos.
- �A d�nde van? - Ya, no me vas a poder detener.
�Por qu� tanto alboroto?
�Qu� est� pasando?
Ya.
Disculpe, Majestad. Estos tres se metieron sin permiso.
Perd�n.
Est�n diciendo que saben d�nde est� Duryodhana.
Majestad.
�Saben d�nde est�?
S�, Majestad. Sabemos que est�bamos borrachos,
pero no tanto como para no reconocer a Duryodhana.
�Est�n seguros de que era Duryodhana?
Por su enorme cuerpo, por sus ojos aterradores.
Podemos mostrarle el lugar si quiere, pero...
Pero, Majestad, si nos diera alguna recompensa...
Yo los conozco.
Son los que me traen comida diferente cada d�a.
Ll�venos ahora a ese lugar donde se esconde ese cobarde de Duryodhana.
Claro.
S�, pr�ncipe.
Ah�, en ese lago.
Ah�. Ah� estaba.
S�, ah�.
- S�. - S�.
En el lago.
Para poder seguir vivo por tanto tiempo sumergido en aguas tan profundas,
tiene que ser un pez o un trit�n, �no?
Adem�s, en este lago hay much�simos cocodrilos.
No es posible que el pr�ncipe siga vivo si est� ah� dentro.
S�, tiene raz�n.
�Pues cu�nto es lo que han bebido hoy, hombres? Parece que ya se volvieron locos.
Ya est�, suficiente. Pueden irse. Nosotros nos encargamos.
- S�, pr�ncipe. - S�, pr�ncipe.
�Duryodhana, sal de ah�!
�Este es el deber de un Kshatriya del que siempre estabas alardeando? �Eh?
Los dos, tanto tu maza como tu dignidad est�n hundidos bajo el agua. �Sal de ah�!
Es tu �ltima advertencia, Duryodhana. �Sal de ah�! Al esconderte de esta manera,
est�s violando el c�digo de guerra.
Es mejor que salgas y que admitas tu derrota.
Est� bajo el agua. En estas aguas, si quieres provocar que su ira despierte,
vas a tener que usar golpes mucho m�s fuertes.
T� sacrificaste al abuelo Bhishma y al gur� Drona por tu guerra
El rey Dhritrashtra perdi� a 99 de sus hijos por tu culpa.
�Y t� simplemente te escondes ah�?
�No sientes verg�enza, serpiente?
Por tu propio bien mataste a todos,
�y ahora ni siquiera tienes el valor de hacer frente a tu propia derrota?
T� tampoco la has afrontado nunca, Yudhishthira.
Siempre te has escondido detr�s de tus hermanos.
Y tus hermanos tambi�n mataron a todos con enga�os,
sin importar si era el gur� Drona o el abuelo Bhishma.
Ll�malo enga�o o guerra, Duryodhana;
nosotros honramos a todos en el campo de batalla.
A diferencia de ti, que le diste la espalda
a la guerra y huiste.
�Guerra? �Y ahora qu� queda de la guerra, Arjuna? Mi ej�rcito, a mis amigos,
mis hermanos, los mataste a todos.
T� sigues aqu�, Duryodhana. Tu ego�smo, tu ambici�n y tus celos,
todo eso sigue vivo. Todo eso por los que mataste a todos,
cobarde.
No soy ning�n cobarde.
Tienes raz�n, Yudhishthira. Soy un hombre ambicioso y celoso,
y soy el mayor enemigo de ustedes cinco. Soy enemigo de cada uno de tus hermanos.
Pero no soy ning�n cobarde. Y tampoco soy un hip�crita
como ustedes cinco.
S�, es cierto, quer�a el trono de Hastinapura.
Lo quer�a porque es mi derecho.
Y es mi deber proteger mis derechos. Lo que es m�o.
Pero �t� por qu� raz�n luchabas, Yudhishthira?
La bandera del Dharma que van ondeando por ah� con tanto orgullo,
la pisotearon ustedes mismos en Kurukshetra.
Mataron guerreros con deshonra, �y llaman a esto la guerra del Dharma?
Acabemos con esto hoy.
La batalla final. El momento decisivo del Mahabharata.
Por fin hab�a llegado el momento que determinar�a el futuro de los Kuru y
de Bharata.
Todo el ej�rcito Kaurava hab�a sido aniquilado,
pero el trono segu�a tan lejos de Yudhishthira
como lo hab�a estado 17 d�as antes.
Porque incluso este d�a,
un guerrero todav�a estaba de pie entre el trono de Hastinapura y Yudhishthira.
Duryodhana.
A quien era infinitamente dif�cil combatir y derrotar.
Casi imposible.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Una guerra por la verdad. Un campo de batalla.
�Esto es Kurukshetra!
El orgullo reina en todas las mentes.
Mezquindad disfrazada de deber.
Miradas despojadas de prop�sito.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Un ojo saborea el dulce n�ctar.
El otro traga veneno mortal.
Un ojo saborea el dulce n�ctar.
El otro traga veneno mortal.
Ese es el destino en esta guerra.
Es un teatro de sufrimiento.
Los dioses lo saben y los hombres lo ignoran.
La �nica salvaci�n es la muerte.
Las reglas de la vida son misteriosas.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
Para los que duermen, el sue�o parece real.
Cuando despiertan, no es m�s que una sombra.
Alma, luz, cuerpo, sombra.
Yo soy la luz, yo soy la sombra.
Yo me creo y me manifiesto.
�Yo soy Krishna! �Yo soy Krishna! �Yo soy Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
�Krishna!
Yo soy la luz, yo soy la sombra.
Aquello que tiene un fin
es todo una ilusi�n.
Ac�rcate y f�ndete conmigo. El final es el final.
La tierra est� abajo, las estrellas arriba. Esto es Kurukshetra.
Esto es Kurukshetra.
�Esto es Kurukshetra!
�Esto es Kurukshetra!
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