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Dios mío.

¡Dios mío!

¡A la mierda!

Se apoyaron el uno en el otro en el frío aire de la noche.

En ese momento, sintieron que eran

las últimas dos personas sobre la faz de la Tierra.

Confiaban el uno en el otro

mucho más que en ellos mismos.

¿Qué te parece hasta ahora?

Me parece muy interesante.

Me encanta que escribas sobre personas en situaciones reales.

Creo que eso está muy bien.

¿Y qué te parece lo malo?

Solo me parece un poco...

No lo sé. Tanta violencia me parece innecesaria.

No lo sé.

Quieres decir que debería seguir enseñando en un instituto terciario

y olvidarme de ser un escritor,

porque todos los profesores terciarios quieren ser escritores.

- No dije eso. - No soy más que un cliché patético.

Nunca te diría eso. Sabes que tienes todo mi apoyo.

Sí, lo sé.

Dios mío, no sabía que sería tan grande.

Viajar por todo el país es tan estresante.

Este fin de semana, solo quiero relajarme.

¿Recuerdas lo que me dijiste la primera vez que dormimos juntos?

Sí, dije: "Lo siento tanto, es la primera vez que me pasa.

Es que eres muy hermosa".

No, antes de eso.

¿Recuerdas de qué estábamos hablando?

Refréscame la memoria.

Estábamos hablando sobre la cultura de la cancelación

y tú dijiste que nuestra generación arruinaría la expresión artística

por estar demasiado ocupada enojándose

con todo lo que no encaje con su manera de ver la vida.

- Que opinión más polémica. - Lo sé.

Ya entiendo por qué te enamoraste de mí.

Entonces, ¿por qué no te arriesgas?

Sal de tu zona de confort. Haz que la gente se enoje.

Lastima sus sentimientos.

Si no les gusta, que se vayan a la mierda.

- ¿Está bien? - Está bien.

- A la mierda. A la mierda. - A la mierda. A la mierda.

- ¿Tienes el código? - Sí. Aquí vamos.

¡Adentro!

¡Dios mío!

Este lugar es una locura.

¿Cómo pagamos todo esto?

Sé que dijiste que teníamos que ahorrar,

pero no podíamos pasarnos todo el viaje en hoteles espantosos.

Te mereces esto.

Está bien, pero será nuestro último gasto grande.

Recuerda que solo tenemos un sueldo.

Este viaje es nuestra última oportunidad para pasar tiempo juntos y reconectar

antes de que me ponga a escribir y tú empieces tu nuevo trabajo.

¿Crees que este lugar tenga cámaras ocultas?

En la página, marque la casilla que decía:

"sin anfitriones pervertidos".

Eres lindo.

Vaya, voy a ver el patio.

Increíble, hay un bote.

Hola.

Durante este fin de semana, la ropa es opcional.

Ya lo veo.

- Estás desnudo. - Así es.

- Así es. - Así es.

¿Ahora?

Bueno, no hace falta.

Ah, no, no, no.

Hace tiempo que quiero reunirme con él.

Bien.

Para hablar de...

negocios.

Bien.

- Sí. - Sí.

Así que voy a...

Sí.

Hola, señor.

Cuánto tiempo. Lo extrañé.

¿Quiere un beso?

Bueno...

Te tengo una sorpresa.

¿Qué sorpresa?

Me voy a venir, ¿y tú?

- Sí, sí. - ¿Sí? Genial.

Ah, lo siento. Lo siento.

Mierda.

- Es enorme. - Qué locura.

Hola.

Ah, mierda, ¿todavía no está listo?

Mierda.

Hola.

Hola.

¿Estamos en el lugar equivocado?

No creo, el código de la puerta funcionó.

- El registro era al mediodía. - Lo siento.

Creo que tenemos un malentendido...

- Eso parece. - ...porque, reservamos...

Reservamos... esta casa por el fin de semana.

Sí.

Bueno, qué problema, ¿no?

Porque nosotros también la reservamos por el fin de semana.

No seas ridículo.

- Mierda. - Los anfitriones no deberían

estar en más de una aplicación. Por eso pasan estas cosas.

No hay ningún hotel en los próximos 80 kilómetros.

- ¿Qué hacemos? - Este lugar es precioso.

Le mandé un mensaje al anfitrión.

Espero que me llame pronto.

Mierda.

Sí.

Bueno, ¿piedra, papel o tijera para decidir quién se queda?

Sí.

Bueno, sí, hagámoslo.

¿Dos de tres?

- Claro, sí. - Bien.

Bien.

¿No podemos resolverlo de una manera un poco menos inmadura?

- Claro, sí. - Mira.

Ambos tenemos el código de la puerta. Ambos tenemos reserva.

Es obvio que nos harán un reembolso.

La casa tiene muchas habitaciones.

¿Y qué? ¿Compartiremos la casa con dos extraños?

Podríamos ir a un hotel, pero no encontraremos nada así de lindo.

Y estaremos rodeados de extraños de todas formas.

Sí, tiene sentido.

El primer paso para dejar de ser extraños.

- Él es Will, yo soy Cin. - Hola.

- ¿Cómo? - Cin, con "c".

No viene de "Cindy".

Viene de "Cinnamon".

Yo... soy Sage.

- Él es Diego. - Hola.

Miren, sé leer a la gente

y percibo que no son fanes de la espontaneidad.

Esto es extraño para todos, lo entiendo,

pero no tenemos muchas opciones.

Aquí hay comida y muchísimo alcohol.

- Tú eres un gran cocinero. - Así es.

Les hará un almuerzo que jamás olvidarán.

Y podemos acordar

que si esto se vuelve extraño o incómodo,

pueden resolverlo con un piedra, papel, o tijeras.

Los ganadores se quedan, los perdedores se van.

Cuando Will vio esta casa,

creyó que "Bone Lake" era un eufemismo.

- Genial. - Creí que se llamaba así

porque es un lugar oculto donde la gente viene a...

- No lo digas. - Sí, pensé eso.

- Mentes geniales. - Mentes masculinas.

Pero resulta que, en los años 50, una familia muy adinerada

compró todo los terrenos de la zona.

Cuando descubrieron el lago,

encontraron docenas de esqueletos humanos por toda la playa.

Se dice que un asesino serial

se deshacía de los cuerpos en el lago

y que una tormenta los arrastró hacia la orilla.

Bueno, ¿a qué vinieron?

Ah, ya sabes, para encender un poco la pareja.

Mira, no quiero ser demasiado honesto.

Pero Sage es muy bonita.

Tiene una belleza que solo se ve en las películas.

Es un cumplido, por cierto.

Soy afortunado, pero siendo sincero, Cin es demasiado hermosa.

Es una realidad: todos quieren cogerse a mi novia.

No digo que tú quieras hacerlo.

Sage y yo somos muy felices juntos.

Es evidente que eres un buen tipo.

Me caes bien.

Ah, hacen una pareja adorable.

Quiero saber más sobre ustedes.

¿Cómo se conocieron?

Ah, en la universidad.

Él es de México, pero vino a EE. UU. a estudiar.

- ¿Diego es escritor? - Sí, así es.

Bueno, hace unos años

que es profesor en un instituto terciario.

Pero lo dejará para escribir su primera novela.

- ¿De verdad? - Sí.

Nos mantendré económicamente por un tiempo.

Qué audacia, Sage.

Sí, estoy emocionada.

Me parece muy bonito que estés dispuesta a apoyar sus sueños de esa forma.

Digo, debe ser un gran escritor.

Sí.

Oye, amigo.

Hola.

Mierda.

Lo siento, lo siento. No quise asustarte.

No pasa nada. Tienes suerte de que no tenga instinto de supervivencia.

Si no, podría haberte golpeado en la garganta.

Eres muy gracioso.

Bueno, iré a correr un rato. ¿Quieres venir?

- Serán unos 10 o 15 kilómetros. - Bien.

La verdad, no me llama para nada.

- Tranquilo, como quieras. - Disfrútalo.

- Escucha. - Qué susto.

Tienes que dejar de hacer eso.

Lo siento. Lo siento.

- Bien. - Mira...

Seguramente no querías que viera la caja con el anillo,

pero sí la vi.

¿Estás pensando en...?

Sí, quería hacerlo frente al lago.

Ah, mierda.

Hasta que llegamos nosotros y arruinamos su fin de semana romántico.

- No pasa nada. No es su culpa. - Lo siento, amigo.

Mira, tú avísame

y yo me aseguraré de que no interrumpamos nada, ¿sí?

Sí, genial. Gracias.

Pasado mañana

al atardecer, supongo.

Sí.

Genial, sí.

¿Puedo verlo?

Claro, sí.

Ah, es hermoso.

Era de mi abuela.

No es del todo del estilo de Sage,

pero es de mi familia, ¿sabes?

Estoy seguro de que le encantará.

No sé qué estoy haciendo, amigo.

Mira, no la conozco, pero estoy seguro de que quiere casarse contigo.

¿O no?

Bueno, eso espero.

Claro. Bueno, me iré.

Genial, genial. Sí, sí, pásalo bien.

¿Cuánto tiempo llevan juntos Diego y tú?

Unos tres años.

¿Y ustedes?

Siento que nos conocemos de toda la vida.

Estamos juntos oficialmente hace ocho años,

pero nos conocemos desde que éramos niños.

- Qué ternura. - Sí.

Es una historia muy romántica, pero también muy dramática.

Nuestros padres eran muy cercanos,

así que fue una sorpresa para todos que comenzáramos a salir.

Seguro que están felices por ustedes.

Sí. Will nunca le cayó bien a mi padre.

Me encantaría que me gustara lo fácil.

Pero no.

- ¿De qué trabajas, Cin? - En gestión patrimonial.

Manejo el dinero de la gente rica.

Inversiones y todo eso. Es lucrativo.

Qué divertido.

Diego, tengo un cliente que quizá pueda ayudarte.

Edmund Kerns.

- Es mi autor favorito. - ¿En serio?

Debería pedirle que lea lo que escribes.

Dios mío. No, no puedo pedirte eso.

- No, no, no. Sí puede. - Sí, definitivamente.

No me lo estás pidiendo, te lo estoy ofreciendo.

El tema es que odio la ficción.

A Will le encanta.

Así es.

Dale algo para que lea

y si le gusta,

- se lo recomendaré a Edmund. - Gracias.

Quiero proponer un brindis.

Bien.

Por la amistad. Por las nuevas amistades.

Y por Diego y Sage.

Por Will, Cin y las nuevas amistades. Sí.

- Salud. - Salud.

- Te amo. - Te amo.

Amor, olvidamos enchufar el coche.

¿Sage?

Oye, Sage.

¿Sí?

Olvidamos enchufar el coche.

El coche. No enchufamos el coche.

Iré a hacer eso.

A menos que quieras que me sume.

Puedo lavarte la espalda.

O los pechos.

Estoy bien.

Bien.

Genial, sí. Iré a...

Iré a enchufar el coche.

Bien.

Con un aire de valentía, Alexander reunió sus sentimientos...

Entre pruebas y triunfos, Alexander y Emily...

¿Diego?

Hola.

- Hola. - ¿Estás solo?

Sí, Sage está trabajando y Will salió a correr.

Bueno, ¿puedes ayudarme con algo?

¿Qué...? ¿Qué necesitas?

Muchas gracias.

- Gracias. - No hay de qué.

¿Por dónde empiezo?

Creí que estaban en mi neceser de maquillaje.

¿Puedes buscar en el baño?

En el baño. Sí.

El neceser debería estar en la mesada.

Bien, sí, el neceser.

No debería quitarme los de contacto si no tengo mis lentes cerca.

No te preocupes. A Sage le pasa todo el...

- Lo siento. Lo siento. - No pasa nada.

¿Ambos tienen baja visión?

- Sí. - Ambos usan lentes.

¿Están ahí?

No... No están aquí.

Bueno.

¿Podrías buscarme algo de ropa

así puedo quitarme la toalla?

Por supuesto.

La mía es la rosa.

La rosa. Claro.

Bien.

¿Qué quieres...?

¿Qué...? ¿Qué necesitas?

¿Me das unas bragas?

Bragas, sí.

Ah, bien.

Y unos pantalones.

Pantalones. Bien, pantalones.

Ah, pantalones. Estos.

Y el top con cerezas.

Cerezas. Cerezas, como...

- Cerezas. - Tiene cerezas.

Tiene cerezas.

Ah, sí, tiene cerezas.

Ya... ya veo. Sí.

- ¿Está bien? - Gracias, Diego.

Claro, no hay de qué. ¿Quieres un sostén?

- Puedo... - No.

- ¿No? - No hace falta.

Eres mi héroe.

Tienen que estar en alguna parte.

¿Puedes buscarlos por ahí?

No hay problema...

No... No me molesta.

¿Sabes qué? Seguro que están en mi auto.

Me pondré los de contacto y los buscaré después.

Gracias, Diego.

¿Diego?

¿Diego?

Existe un tipo de soledad

que se aloja en la psiquis y nunca se va del todo.

El mayor tormento no se sufre en soledad,

sino en compañía y entre la multitud.

Por eso, te pido que escribas todo tipo de libros,

sin importar el tema

ni que tan trivial o amplio sea.

Espero que consigas el dinero suficiente

para viajar, divertirte

y contemplar el futuro o el pasado del mundo.

Parece que las dos estamos ciegas.

¿Cómo?

- Aquí tienes. - Ah, vaya.

No veo nada sin mis lentes de contacto.

Pero los encontré, por suerte.

Sí, mi vista es terrible. ¿Es para mí?

- Así es. - Gracias.

¿Dónde está Diego?

La última vez que lo vi

estaba buscando un texto de muestra para que Will lo leyera.

- Ay, no. - Seguirá con lo mismo

- durante todo el fin de semana. - Lo siento.

Quiero que sepas

que me divierto mucho contigo.

- Yo también. - Quiero...

Quiero que nos llevemos bien.

- Claro. - ¿Estamos bien?

- Sí, ¿por qué no lo estaríamos? - No lo sé.

Como Diego me vio solo con una toalla puesta...

No quería que te enojaras.

¿Diego te vio en toalla?

Bueno, puede que haya visto un poco más,

pero fue mi culpa.

- ¿No te dijo nada? - No.

No encontraba mis lentes, así que le pedí ayuda.

No quiero que creas que pasó algo entre nosotros.

- Claro. - No pasó nada.

Lo sé. No estoy enojada.

Sé que las cosas pueden complicarse

después de tantos años de relación...

Yo querría saberlo, ¿sabes?

¿Saber qué?

Los hombres son tontos.

Son muy estúpidos.

- Sí. - Y hacen estupideces.

- Claro. - ¿Sabes a qué me refiero?

Y las mujeres siempre se culpan entre ellas.

Digo, ellos pueden defenderse solos.

Quiero y necesito que sepas

que jamás dejaría que sucediera nada entre nosotros.

Te lo prometo.

- Yo confío en Diego. Es... - Bien.

Bien. Deberías confiar en él.

Me siento estúpida por mencionar el tema.

Me iré antes de decir otra estupidez,

pero dime si quieres otro trago.

- Sí, gracias. - Nos vemos.

Sí.

Hola.

Es bonita.

Él también.

Sí.

Tú también.

- Bien dicho. Bien dicho. - Estuve bien, ¿cierto?

Sí, dijiste lo que tenías que decir.

Eso sí, son un poco extraños.

Por momentos.

- ¿Me entiendes? - Sí.

- Puede ser. - ¿Puede ser?

Espera.

¿Quieres que nos vayamos?

No lo sé.

Se suponía que pasaríamos el fin de semana solos,

pero estamos con dos completos desconocidos.

Bueno, ya tuvimos tiempo para nosotros durante el resto del viaje.

Arruinaron mi fin de semana, sin ropa, pero...

Es que...

Es una locura que se hayan ofrecido a revisar un texto de muestra mío.

Lo sé. Es una buena oportunidad.

- ¿No te parece? - Es cierto.

Mira, si sucede algo extraño,

empacamos y nos vamos. ¿Qué te parece?

Solo son dos noches.

Luego volveremos a ser nosotros dos.

¿Por favor? Yo... necesito esto.

- Está bien. - Genial.

- Hola, chicos. - ¡Hola!

¿Les gustan los juegos?

Me gustan los juegos.

- ¿Diego? - A él no le gusta jugar a nada

que tenga más reglas que el piedra, papel, o tijeras.

El piedra, papel, o tijeras no es un juego,

sino una herramienta de resolución de conflictos.

- A nosotros nos encantan los juegos. - Todo tipo de juegos.

Los fáciles, los difíciles, arriesgados, poco arriesgados.

Yo quiero jugar, pero tendrán que convencer a Diego.

Es que no... me gustan los juegos.

El mundo ya es demasiado competitivo.

- Ya empieza. - Prefiero las actividades

que fomentan la armonía, como beber.

- ¡Aburrido! - Gracias.

A él no le gustan,

pero yo soy muy buena.

- Eso no es cierto. - Tiene sentido.

Te trataremos bien.

No, amor. No podemos.

No podemos dejarte fuera, Diego.

¿Saben qué? Tengo una idea.

Dios mío. ¿Qué idea?

¿Por qué no entramos en las habitaciones cerradas

- al fondo del pasillo? - Eso no es un juego, amor.

- Más bien es un crimen. - Es un juego.

Lo único que necesita un juego son reglas y oponentes.

Nuestros oponentes son los hijos de puta

que nos reservaron esta casa.

Y las reglas son...

Entrar en esa habitaciones sin que nadie se entere.

- No está mal. - ¿Saben qué?

- ¿Qué? - Ganar será fácil

si todos seguimos las reglas.

Bueno, vamos.

Antes que nada, ¿por qué tienes un mazo para carne?

Porque no encontré un martillo, Diego.

Se supone que nadie puede enterarse de que entramos.

Así es.

¿Qué puerta abrimos primero?

- ¿Esta? - Esta.

Bien.

¿Qué? Eso no funcionará.

Claro que funciona, Diego. Mira un tutorial.

Puedes aprender de todo en internet.

Solo hay que dar golpecitos suaves al costado de la cerradura

y los pernos encajan solos.

- Chicos. - Amor, no podrás creer esto.

- ¿Qué es? - Dios mío.

No sé qué me esperaba, pero definitivamente no era esto.

¿Qué es todo esto?

Aviso, el columpio sexual es nuestro.

Que lo usen ellos. Ya tenemos uno.

No hace falta. No te sientes ahí.

- Mejor no. Gracias. - Está sucio.

No creo que debamos tocar nada.

¿Quieren un juguete para más tarde?

No, estamos bien. De hecho, ya fue suficiente. Vámonos, Sage.

- ¿Quieres irte? - Sí, vámonos.

- ¡Esto es genial! - Gracias, chicos.

Están limpios, amor.

No toques nada. Dios mío.

- Mira esto. - Dios mío...

¿Qué es?

Chicos.

No.

¿La güija cuenta como juego, Diego?

- A la mierda. - Chicos, no...

No me gusta este lugar.

- No te acerques a eso. - Amor.

- Me arrepiento de haber venido... - Qué miedo.

...y quiero irme.

- ¿Qué dice? - "Continúa la búsqueda

del famoso empresario de Manhattan, Robert Price,

y su esposa, Marilyn Price,

quienes desaparecieron hace dos semanas.

La pareja y sus hijos vacacionan todos los años en Bone Lake...

PAREJA ADINERADA DE MANHATTAN SE PRESUME MUERTA

- ¿Qué? - ...y tenían planeado

pasar el fin de semana largo

en su recóndita casa frente al lago".

¿Qué? ¿En esta casa?

- ¿Se refiere a esta casa? - ¿Qué?

Sí, eso creo.

- No te rías. Es... - ¿De cuándo es el artículo?

- Estás asustadísimo. - Es de...

- Hace 15 años. - Chicos.

- Amor, esto no me gusta. - Sí.

Yo también quiero irme.

LOS FANTASMAS DE BONE LAKE

Ay, qué miedo, chicos.

Sí. Qué miedo.

¿No quieren abrir la tercera puerta?

Creo que deberíamos cerrar todas las puertas

y olvidar que alguna vez entramos.

Ya me parecía. Está bien. Ya fue suficiente.

- ¿Los escuchas? - Dios mío.

Son muy ruidosos.

¿Les decimos algo?

No, no quiero lastimar sus sentimientos.

Bueno, nosotros también podríamos ser ruidosos.

A ver... si podemos superarlos.

Oye.

¿Por qué les tienes tanto rechazo a los juguetes sexuales?

¿Otra vez con lo mismo?

Escribiste un artículo al respecto.

Recibí un premio por ese artículo.

No creo que eso vuelva a suceder, pero...

Sage, si quieres ser una periodista independiente,

entonces deberías hacerlo.

No te pedí que aceptaras el trabajo de editora.

- Quiero que seamos iguales. - No dije eso.

Me gusta ser editora.

Eso no tiene nada que ver con tu opinión sobre los juguetes.

Solo creo que deberíamos complacernos el uno al otro.

Eso es todo. Es nuestra labor en la cama.

No creo que deberíamos usar cosas para hacer nuestro trabajo.

Y tengo derecho a tener mi opinión.

Tienes derecho a tener una opinión,

pero para ti es fácil pensar así.

Tu anatomía es diferente a la mía.

Te vi antes.

¿Qué?

Te vi masturbándote en la bañera.

¿Y qué?

Quise unirme.

¿Estás enojado porque quise tener un orgasmo?

No, no estoy enojado. Es que...

- ¿Tú no te masturbas? - Por supuesto que sí.

Entonces, ¿tú puedes, pero yo no?

El punto es que yo prefiero tener sexo antes que masturbarme.

Está bien...

Vamos a dormir. Hablemos mañana.

Es que...

Lo siento.

Buenos días.

Lo siento mucho.

No pasa nada. No me avergüenza.

No, es que... No sabía que estabas aquí fuera.

Es muy estimulante sentirse vulnerable

en la naturaleza, completamente expuesto.

Deberías hacerlo alguna vez.

Voy a entrar.

Oye, estamos preparando la comida. Deberían comer con nosotros.

- Está buenísimo. - ¿Una mimosa?

- Sí. ¡Sí! - Sí.

- Bien. - Dios mío.

El placer es mío, de verdad.

Te pasaste, mi amor.

A la mierda.

Tengo algo que decir.

Algo que necesito hacer.

Y me parece un buen momento.

De hecho...

¿Cin?

Ay, Will.

Cin.

Eres la única mujer a la que alguna vez amé.

Siento que el tiempo no pasó hasta que estuvimos juntos.

Quería hacerlo en un lugar romántico,

en el lago, al atardecer,

pero necesitaba hacerlo ya mismo.

Es que... te miré

y supe que tenía que hacerlo.

Este anillo era de mi abuela.

Es precioso.

¿Quieres casarte conmigo?

¡Sí!

¿Sí?

¡Sí!

- ¿Sí? - Sí.

Me muero.

Dame la mano.

Por supuesto.

Estoy temblando.

- Te queda. - Te amo.

- Te amo. - Te amo.

Mira, Diego.

Bien hecho, Will.

- Deberíamos brindar. - Sí.

Por este fin de semana espectacular.

- Sí, por nosotros. - Por nuestra vida juntos.

Por nuestra boda.

Por algún día...

Will, puedo... ¿Podemos hablar?

¿Puede ser después de brindar?

No, tiene que ser ahora, maldita sea.

Es que, no es el momento...

¡Tenemos que hablar ahora mismo!

Diego.

¿Qué te pasa?

Ay, no, no, no...

Ya sé qué le pasa.

Ya vuelvo, ¿sí?

Ya volvemos. Necesitamos un minuto.

- ¿Estás bien, amigo? - ¿"Estás bien"?

¿Si estoy bien? ¿Qué mierda te pasa?

Mira, lo siento mucho.

- La cagué, ¿sí? - ¿Te parece?

Te robaste el anillo de mi abuela

y se lo diste a tu novia.

Lo sé.

Ni diciéndolo en voz alta puedo entender

por qué hiciste semejante estupidez.

Mira, mira. Lo que hice estuvo mal,

- pero necesito que me escuches. - ¡No!

No quiero que me expliques nada.

Quiero que le digas la verdad ya mismo o lo haré yo.

Amigo, nuestra relación no es tan perfecta como parece.

¡Por supuesto que no! ¡Estás completamente loco!

No me hables así, Diego.

No digas eso. Me estás faltando el respeto.

Mira, no soy un mal tipo, ¿sí?

Aunque lo parezca, no lo soy.

Soy un hombre desesperado.

Siento que voy a perderla y estoy aterrado.

Amigo, ella es mi sostén económico y emocional.

Lo siento, pero nada de todo eso

justifica lo que hiciste. Voy a entrar.

Amigo, me está engañando.

¿Sabes cómo se siente

que la persona por la que harías todo te esté engañando?

Cuando vi el anillo, supe la respuesta.

Necesitaba que viera que yo creo en ella.

Necesitaba ver que ella creía en mí.

Mira, no debería haber hecho eso.

No debería haberlo hecho. No estuvo para nada bien.

Pero, por favor, no...

No me obligues a decírselo.

Nuestra relación es muy frágil.

Dios, Sage y tú no lo entenderían

porque no lidian con nuestros problemas.

Cuando Sage y yo llevábamos juntos apenas un par de meses,

ella se acostó con su ex.

No fue planeado. Él...

fue a visitarla de la nada y ella dejó que sucediera.

Lo siento, amigo.

Cuando me lo dijo, me destrozó.

Creí que había arruinado algo perfecto.

Llevó tiempo...

pero lo superamos.

- ¿De verdad? - Y ahora tenemos una relación genial.

Y no tuve que robarle el anillo a nadie.

Mira, te prometo que te lo devolveré

antes de que nos vayamos.

Solo necesito un poco de tiempo.

Escucha, escucha. La cagué, la cagué, la cagué.

Mira.

Me... Me aseguraré

de que Cin haga que Edmund Kerns lea lo que escribiste.

Sé que eso no arreglará las cosas,

pero podemos ayudarnos el uno al otro.

Muchas gracias por ayudarme a limpiar.

Por supuesto. Ustedes cocinaron.

Bueno, Will cocinó, pero...

- Hola. - Gracias.

No hacía falta que limpiaran.

¿Todo bien?

Diego sabía lo que iba a hacer.

Me ayudó a planear una propuesta elaborada

y lo tomé por sorpresa, nada más.

Le dije que se asegurara de que no la cagara

y la cagué.

No, amor, fue perfecto.

Le dije que cuando quiero hacer algo,

- tengo que hacerlo. - Nadie puede detenerte.

- Así es. - Hizo todo lo que le pedí.

- No es su culpa. - Bueno, Sage y yo hablamos

y creo que tenemos poca comida.

Sí, deberíamos comprar más para estar cómodos

por lo que queda del fin de semana.

Sí, ustedes fueron tan amables

en compartirnos su comida

y quiero devolverles el favor.

Queremos colaborar.

Gracias. Qué amables.

Sí... Genial.

La llevaré a ese pequeño supermercado

que vimos en el camino.

Sí, amor. Buen plan.

Yo puedo llevarla. Tengo que llenar el tanque.

¿Te parece?

- ¿Puedes ir tú? - Yo también iré.

No. Hazme compañía.

No me molesta. Puedo ir con ellos.

- Quédate. - No hace falta que vengas.

- ¿Segura? - Sí. No pasará nada. Quédate.

- Está bien. - ¿Seguimos limpiando?

Claro, sí.

Se supone que se viene una tormenta.

¿Puedo hacerte una pregunta personal?

¿Confías en Diego?

Sí, por supuesto.

Bien.

¿Por qué me preguntas?

Cin me dijo que pasó algo entre ellos.

No sé, es que a veces

siento que dice cosas solo para ponerme celoso.

Espera, ¿qué te dijo?

Diego le contó

que le fuiste un infiel cuando apenas empezaban a salir

y que le debes una.

Le insinuó que si ella estaba interesada,

podía ser con ella.

¿Qué estás haciendo?

Estoy buscando mi mejor muestra

para que se la des a Edmund Kerns.

Espero que ese tema no te tenga demasiado estresado, Diego.

Necesito a Sage. Necesito que ella lo revise...

Puede que no quieras escuchar...

lo que voy a decir.

Pero...

En una de mis conversaciones con ella...

Le dije que debías ser un escritor muy talentoso.

No me dio la razón, Diego.

Ella quiere creer en ti.

Le encantaría creer en ti.

Pero no es así.

No cree en ti.

No... No es así.

Sage cambió su vida para que yo pudiera ser escritor.

No pienso defraudarla.

Te diré algo que me dijo tu escritor favorito.

Como ya sabes, está casado hace 40 años.

Pero lo que no sabes es que, antes de escribir un libro nuevo,

busca una musa diferente.

¿Alguna vez hablaron del tema?

Dios, no puedo creer que haya dicho eso.

No. No, yo no... No le debo una.

Mira.

Cin tiene ese efecto en los hombres.

Quieres lograr algo extraordinario, ¿o no?

Sí.

Entonces, necesitas a alguien que crea en ti.

Alguien que vea lo especial que eres.

Sage no lo ve.

Yo podría ser tu musa.

¿Por qué...? ¿Por qué haces esto?

¿En quién estabas pensando en la bañera?

¿Qué?

Diego me dijo que te encontró

masturbándote.

Lo siento.

¿Qué?

Creo que le preocupa que no estés...

satisfecha.

Y creo que sabe

que estabas pensando en otra persona

mientras te tocabas.

Mira, lo que sea que Diego...

Lo que sea que le haya dicho a Cin

o lo que sea que te haya dicho a ti...

Acabas de comprometerte.

¿Por qué te me insinúas?

No... no me estaba insinuando.

Relájate. Estás muy tenso.

Falta mucho para que regresen.

Te diré un secreto, Diego.

Todos tenemos el síndrome del impostor.

Lamento si malinterpreté la situación.

Pero creo que no.

¿Qué haces?

Mira... ¿tienes miedo de lo que yo pueda hacer

o tienes miedo de lo que tú quieres hacer?

¿Puedo darte una opinión?

Diego es un buen hombre.

Creo que te sientes sola.

Creo que sabes que puedo ayudarte.

Puedes tocarme si quieres.

Creo que tus pantis están empapados

con solo imaginarte

todo lo que podríamos hacernos.

Si tan solo...

te lo permitieras.

Mierda, tenemos que irnos.

Llegarán pronto.

Mierda.

Ven, dame las llaves.

- Hola, Diego. ¿Cin está arriba? - Sí.

- Escucha. - ¿Qué?

Siento que te fuiste un rato largo.

A mí no me pareció tanto.

Hola.

Quería asegurarme de que estuvieras bien.

Siento que todo está raro entre nosotras.

¿Qué pasa?

¿Diego se te insinuó?

No creo que deberías hacer preguntas

cuyas respuestas no quieres escuchar.

¿Qué hicieron Cin y tú mientras Sage y yo no estábamos?

Nada, hablamos de cualquier cosa.

Qué interesante.

A Cin no les gustan las charlas triviales.

Prefiere las conversaciones personales.

¿Te gustaría saber si Will hiciera algo que no debería?

¿Te gustaría que Diego supiera si tú hicieras algo que no deberías?

¿Cómo me devolverás mi anillo?

Lo estoy pensando, ¿sí?

Lo estoy pensando.

Cuando Diego y yo nos conocimos,

yo había terminado con mi ex hacía poco tiempo.

Él fue mi primer amor. En fin.

Sean, mi ex, vino a mi departamento y...

Debería haberlo detenido, pero...

Pero no lo hiciste, ¿cierto?

Tuvimos sexo, se fue y no volví a verlo.

No hiciste nada malo.

Solo estaban siguiendo reglas diferentes.

Diego, Diego, Diego.

¿Quieres jugar al ajedrez?

No me gustan los juegos.

Creo que deberías tomar esto.

¿Éxtasis?

- ¿Esa es tu solución? - Esa es mi solución.

Toma esto

para que por esta noche, olvidemos lo que hiciste

y lo que hizo Diego y nos divirtamos.

- Está bien. - Bien. A la cuenta de tres.

- Uno. - Dos.

Tres.

Es tan...

...bueno conmigo.

Quiero conectar con él como antes,

pero últimamente

cuando tenemos sexo, tengo que fingir.

¿Qué?

¿Fingir?

Sí.

Ay, Sage.

Esto es como el ajedrez.

¿Cómo recuperaré tu anillo?

Siendo más inteligente que mi oponente.

¿Quieres ir a nadar?

- Ven, vamos. - Está bien.

¡Estamos drogadas!

¡A la mierda! ¡Yo quiero!

¿Tomaste éxtasis?

¡Ambas!

- Amor, ¿me das un poco? - ¿Sí?

No, no estás invitado a participar.

Ninguno. Es noche de chicas.

Pero amor, amor, amor, yo la conseguí.

- Es mi éxtasis. - Sage.

Sage.

¿Podemos hablar?

- No puedes venir. - Sage, ¿podemos hablar?

- No, es noche de chicas. - Sage.

No puedes venir. Adiós.

Bueno, las próximas horas serán muy interesantes.

Dios mío.

Me encanta la sensación de la lluvia en mi piel.

Llevan ahí fuera mucho tiempo.

Por favor, Diego, relájate.

Respeta la noche de chicas. No les pasará nada.

Escucha.

Sage, me encantó haberte conocido.

¿Qué pasó entre Diego y tú?

Cin, tengo que saberlo.

Sage.

Ven.

- Voy a buscarlas. - Espera, espera.

No deberías salir. No deberías salir.

No te pedí tu opinión.

No, escúchame, escúchame.

No tienes que tomar mi consejo, pero...

Creo que deberías darle su espacio a Sage.

Que disfrute de las drogas.

Cin la cuidará muy bien.

Iré a buscarla.

¡Sage!

¡Sage!

¡Sage!

¿Sage?

Diego.

¿Dónde está Sage?

En alguna parte.

¿Qué hicieron?

Hablamos.

¡Sage!

Sage.

- Hola. - Hola.

Te estaba buscando. Estaba preocupado.

Estaba con Cin.

Deberíamos irnos apenas pase la tormenta.

¿Tienes algo que decirme?

¿Pasó algo que tenga que saber?

Hablaremos cuando se te pase el efecto de las drogas.

- No sé en quién confiar. - ¿Por qué dices eso?

Ah, mierda.

Diego, tengo que contarte algo.

- ¿Qué? - Yo...

¡Dios mío!

- Somos nosotros. - Hola.

No sabíamos dónde estaban.

Me dejaste sola, Sage. Hace mucho, mucho frío afuera.

Sí, quería... Quería secarme.

La tormenta debe haber tirado la línea eléctrica.

Bueno, tenemos una chimenea.

Deberíamos quedarnos juntos.

Voy a revisar el tablero eléctrico.

Puede que un rayo haya freído el disyuntor principal.

No, debe haberse caído la línea eléctrica.

- Iré a revisar. - No, no te preocupes.

Cuida a las chicas, ¿sí?

- Bien. - Revisaré la caja.

Cin, ¿nos das un momento?

- Tenemos que cambiarnos. - Claro.

Dije... Será rápido, Cin.

- Necesito que... - No quiero estar sola.

Tengo los ojos cerrados. Pueden cambiarse.

No pasa nada. Hablaremos rápido.

Será rápido, te lo prometo.

¿Por qué crees que no puedes confiar en mí?

¿Tú confías en mí?

¿Qué está pasando?

Tenías que quedarte con ellos.

Tuve que salir.

Hubiese sido sospechoso si no salía.

Creí que esto terminaría antes.

No son fáciles, pero eso lo hace más divertido.

¡Vete a la mierda! ¡Sé que hay algo entre tú y Cin!

- ¿Te la cogiste o no? - ¡Te juro que no lo hice!

¡No te creo, Diego!

¡No te creo nada de lo que dices!

Cálmate, por favor.

- Escúchame. - No quiero escucharte.

¡No quiero volver a verte ni hablar contigo!

¡Espera, Sage! ¿A dónde vas?

Chicos, necesito su ayuda. Tuve una pelea con Sage.

No fue el disyuntor.

- ¿Qué pasó? - ¡Todo es culpa tuya!

Está muy enfadada. Se fue corriendo.

Vayan a buscarla, por favor. Dijo que no quería volver a verme.

Claro que sí. Claro que sí.

- La encontraremos. - Gracias. Muchas gracias.

- Sí. - Por supuesto.

- ¿Sage? ¿Sage? - ¡Sage! ¡Sage!

Bien, se fueron. Escucha.

Todo esto es muy raro.

Lo sé. Lo sé.

No me drogué de verdad.

¿Qué? ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Porque no sabía si nos estaban espiando o escuchando.

Estos lentes no tienen aumento.

- ¿Qué? - ¿Y tus llaves?

- Mierda. - ¿Dónde están tus llaves?

- ¿Dónde están tus llaves? - Al lado de mi teléfono. Aquí.

- ¡Estaban aquí! - ¿No están?

- No. - ¿Crees que se las llevaron?

Creo que sí. Puede ser.

Bueno.

Bien, te lo preguntaré una vez.

¿Qué?

Cin y Will me dijeron

que quisiste acostarte con ella.

Que dijiste que te debía una

- por lo que pasó con Sean. - Están mintiendo.

- Si es cierto, dímelo. - No, no, no, no.

Están mintiendo, ¿sí? No sabía cómo decírtelo,

porque sé que no parece cierto,

pero ella se me insinuó a mí.

Te lo juro por Dios. Fue muy extraño.

- No la toqué. - ¿Cómo sabe lo que hice con Sean?

No se lo conté a ella.

Se lo conté a Will,

pero no porque significara que yo podía acostarme con otra persona.

¿Le contaste que me encontraste masturbándome en el baño?

No, Sage. Te juro que no.

Está bien.

¿Qué? Sage.

¿Qué? ¿Qué?

Si tú no se lo dijiste,

solo hay una forma de que lo supiera.

¿Nos están grabando?

- Vamos. - Mierda.

- Habitación número tres. - ¿Estás seguro?

No tenemos otra opción. Tienen nuestras llaves.

Les calienta jugar con nosotros.

Creo que están jugando un juego.

Bueno, si quieren que juguemos, debe haber alguna forma de ganarles.

¿Qué mierda es todo esto?

ATRAPADOS EDMUND KERNS

- Sage. Sage. - ¿Qué?

Hay una foto nuestra.

- No. ¿Qué? - Mira.

- Somos nosotros. - ¿Esas son... otras parejas?

No lo sé.

Dios mío.

¿Qué es esto?

¿Qué?

Esta es su casa.

Estamos en su maldita casa.

- Ven. Mira esto. - ¿Qué cosa?

Tenías razón en preocuparte.

Las cámaras estaban escondidas detrás de los espejos.

Mierda.

¿Qué hicieron Cin y tú mientras Sage y yo no estábamos?

- Oye, Sage. - ¿Sí?

LA REAPARICIÓN DE LOS JUGUETES SEXUALES EN RELACIONES MODERNAS

Empezaron a investigarnos después de que reserváramos.

Revisaron nuestras redes sociales y todo.

MI PASIÓN POR LA ESCRITURA Y MIS AUTORES FAVORITOS

Quieren... que dejemos de confiar el uno en el otro.

Tenemos que irnos de aquí ya mismo.

Borra los videos y vámonos de aquí.

Voy a romper todo. No quiero dejar nada.

Bien, ¿sabes qué romper?

Bien hecho. Bien jugado.

Bravo.

No hacía falta que rompieras el disco.

Todo está guardado en la nube.

¿Qué les pasa?

¿Por qué hacen esto?

¿Qué mierda es todo esto?

No es más que un juego, Sage.

Piénsenlo como una oportunidad de demostrar su amor por el otro.

¿No sienten que, no importa a dónde vayan,

todas las personas están jugando a su propio juego,

con sus propias reglas,

pero nadie dice cuáles son?

¿Qué?

Anoche, nos dijeron que entráramos aquí.

¿Que iban a hacer si aceptábamos?

No habría dejado que entraran.

Los habría detenido.

Sage, que casi nos descubran es parte de la diversión.

¿Cuántas veces

- hicieron esto? - Seis.

¿Seis?

- ¿Incluyéndolos a ellos o no? - No, amor.

Quieren saber cuántas veces lo hicimos en el pasado.

- Seis, sin ellos. - ¿Quién me falta?

¿Hola? ¿Hola? Nos iremos de aquí ya mismo.

No nos importa su jueguito.

Devuélvannos nuestras llaves.

¿Quieren saber qué pasará si pierden?

No.

Quiero mis llaves.

Diego.

- No pasa nada. - Si te doy las llaves ahora,

habrá cosas sobre nosotros y sobre ustedes

que nunca sabrán.

- No necesito saber nada. Creo. - Sé que tú no.

Diego, ¿te gustaría conocer a Sage un poquito mejor?

Solo queremos irnos.

Queremos irnos, por favor.

Está bien. Está bien. Está bien.

- Vayan. - Vamos, Sage.

Vámonos a la mierda.

- Los vamos a extrañar. - Quítate de...

- Oye. - Los vamos a extrañar.

- Conduce con cuidado. - Los vamos a extrañar.

Oye, devuélveme mi anillo.

Si te vas ahora, yo me quedo con tu anillo, amigo.

Volveré a buscarlo.

Mierda, está desenchufado.

¿Qué?

La batería solo aguantará diez kilómetros más.

Debe haberlo desenchufado justo después de que yo lo enchufara.

Bueno, vámonos ya.

Nos quedaremos varados en el medio de la nada.

Amor, tenemos que irnos.

Tenemos que irnos, ¿me entiendes?

Dios.

Tuvimos sexo, Diego.

En el asiento trasero de mi auto.

Por eso nos fuimos tanto tiempo.

Lo intentó. Pero no pasó nada.

Estoy seguro de que mi semen sigue dentro de ella.

- ¿Qué? - ¡Está mintiendo!

¿Por qué no...? ¡Vámonos!

- ¡Está mintiendo! - No, tengo pruebas.

Tengo un video, Diego.

- ¡Está jugando contigo! - Regresen...

Ya ganamos el juego, Sage.

¡Tuvimos sexo!

Diego se resistió a Cin, pero yo me acosté contigo.

¿Qué es esto? ¿Toman a dos personas que están muy enamoradas,

en una relación feliz y comprometida y simplemente la destruyen?

Feliz y comprometida es exagerar, Sage.

Pero sí... Ayudamos a la gente a conocer la verdad.

Diego, si te vas ahora...

- ¿Diego? - Cállate, cállate.

- Amor. - ¡Cállense!

¡Cállense!

Sage, ¿por qué no me lo dijiste?

Tú no me dijiste lo de Cin.

Al principio, no, pero después sí.

Bueno, pero no tuve sexo con él.

No te lo dije porque...

Porque me engañaste en el pasado.

No tuve sexo con él.

Me parece que no te cree, Sage.

- No lo hice. - Diego.

No quiere que veas lo que hizo.

- Por favor, amor. - No puedes confiar en ella.

Estamos en peligro, ¿me entiendes? Tenemos que irnos ahora mismo.

Te amo. No hice nada.

Le creo.

Sage, ¿por qué no le cuentas lo que le dijiste a Cin?

¡Ustedes y su juego pueden irse bien a la mierda! ¡Perdieron!

Vámonos.

¿Amor? ¡Amor!

Ah, mierda.

- ¡Basta! ¡Basta! - No, no.

Relájate. No irás a ninguna parte.

- Basta. - ¿Cómo está tu pierna, Diego?

¿Recuerdas esto? Estaba en tu auto.

¿Por qué nosotros? No les hicimos nada.

Diego, te prometo que no es personal.

Pero si podemos destruir en un fin de semana

lo que les costó años construir,

¿por qué deberían seguir juntos?

O se resisten a nosotros

y demuestran el amor que se tienen

y viven,

o terminan en el fondo del lago.

Ninguna pareja jugó con nosotros y vivió para contarlo.

¿Por qué sería diferente con ustedes?

Nosotros no nos separamos.

- Eso. - ¡Ganamos!

¡Ganamos el puto juego!

¡Ganamos y tienen que dejarnos ir!

¡Tienen que dejarnos ir!

Tenemos que dejarlos ir. ¿Tenemos que dejarlos ir?

Despierta, Sage.

Desde que llegaron, no dejaron de mentirse.

- ¡Devuélveme mi teléfono! - Mira esto.

Aprobaron su reserva en Florida.

Lindo lugar.

Pero no llegarán, por supuesto.

¿Por qué dicen eso?

- Diles. - ¿Se los cuento?

Volvamos al pasado, ¿sí?

¿Ya entendieron todo?

Mi nombre es Thomas, ella es Alice.

Nuestros padres eran Robert y Marilyn Price.

Leíste sobre ellos, Diego.

En el periódico de la segunda habitación.

¿Se sienten...? ¿Están disgustados?

¿No encaja con su forma de ver el mundo?

Tenemos un vínculo muy especial desde pequeños.

Pasábamos todo nuestro tiempo juntos.

Éramos más que hermanos,

éramos mejores amigos.

Nuestra madre intentaba separarnos.

Solíamos acostarnos en la misma cama y dormir juntos.

Así, nuestro amor...

evolucionó.

Cuando éramos adolescentes, nuestra madre nos encontró en la cama.

Se lo dijo a nuestro padre y él nos dio una paliza.

Pensaban que éramos unos monstruos.

Así que hicimos lo que teníamos que hacer.

Le demostramos nuestro amor al mundo.

Miren.

Lo que sus padres hicieron fue horrible,

pero no somos como ellos.

Sí lo son.

En lugar de juzgar su propia relación,

juzgan la nuestra.

Cin, por favor. Queremos irnos, por favor.

No le diremos nada a nadie.

¡Tienen que dejarnos ir!

¿Amor?

¿Amor?

- ¿Amor? - ¿Amor?

- ¿Amor? - Mi adrenalina.

Tengo ganas de jugar.

Quiero hacerlo. Quiero hacerlo ya mismo.

- ¿Ahora? - Sí.

¿Les molesta...?

¿Les molesta si...?

Nos iremos... Volveremos en un momento.

- Dios mío. - ¡No se muevan!

¡Mierda!

¿Sage? Sage, tienes que irte.

No llegaré lejos con la pierna así. Tienes que irte.

No te dejaré aquí.

Vámonos a la mierda. Usa los dientes.

Espera, espera, espera. Vi esto en TikTok.

Párate. Párate. Escúchame.

- ¿Qué? - ¡Párate!

- ¿Lo tienes? - Sí. Bien.

Tienes que levantar los brazos y bajarlos lo más fuerte posible.

- Bien. - ¿Entiendes? Bien.

Mierda.

¿Ves? Están muy equivocados.

Somos una buena pareja.

Estuve fingiendo.

¿Qué?

Cuando renunciaste,

toda la responsabilidad económica recayó en mí,

sin ningún maldito plan. Y ya no éramos iguales.

Entonces, cada vez que teníamos sexo...

- Fingías. - Sí.

Lo pensé, pero no estaba seguro.

- No puedo quitar... - Lo siento.

- ...la puta cinta. - Ya casi está.

Busca el cloroformo.

¡Ve!

- ¿Ya está? - Sí.

Mierda. Ya está.

Bien. Vamos. Vamos.

Sage, vete.

¡Ve a buscar un cuchillo! ¡Rápido!

Amor, no encontré el cloroformo.

Dios mío.

¿Amor? Amor.

Mierda. Mierda.

Amor, amor, ¿estás...?

Espera, espera. ¿Estás bien?

Tengo vidrio en la cara. Tengo vidrio en la cara.

Mierda.

¡Mátala! ¡Mata a esa maldita perra!

- La encontraré, amor. - Ve.

- ¿Sí? - ¡Ve! ¡Ve!

Te amo.

Te amo.

¡Diego!

¿Diego?

¿Diego?

¡Diego!

¡Diego!

Mierda.

¿Me matarás con un hacha, Sage?

Te mataré antes de que me mates.

"Te mataré antes de que me mates".

¿Sabes qué?

Seré un caballero

y te dejaré intentarlo.

¿Qué te parece?

Contaré hasta tres para que me des

con ese hacha en la cabeza.

Si no lo haces, mataré a tu novio

y volveré a buscarte.

¿Entendido?

¿Cuánto lo amas, Sage?

Vamos, demuéstrame lo mucho que lo amas.

¿Matarías por él?

Uno.

Dos.

Tres.

Sage.

Supongo que no lo amas de verdad.

¿Quieres que te dé otra oportunidad?

Te daré otra oportunidad, ¿sí?

Pero será la última.

¿Sí? Bien.

Hagámoslo.

Hazlo, Sage.

Uno.

¡Puedes hacerlo! ¡Hazlo, Sage!

Dos.

Puedes hacerlo.

Tienes instinto asesino.

Dos y medio.

¡Mierda! ¡Sí, hazlo!

¡Hazlo de nuevo!

Me alegra que pelees hasta el final, Sage.

¿Qué harás ahora?

Mierda.

¡Hija de puta!

MOVIMIENTO DETECTADO

¡Sage!

¡Sage!

¡Diego! ¡Diego!

¡Sage! ¡Sage!

¡Sage!

No creo que venga, amigo.

Cuidado por dónde pisas. Cuidado...

No, no, no. No hagas esto.

¿Es una broma?

- No. - Te diré algo.

Se creen perfectos,

pero son personas rotas, un desastre, igual que nosotros.

Por favor, por favor. ¡No, no, no!

¡Por favor! ¡No, no, no!

- ¡No, no! - ¡No, no, no!

Mierda.

¿Estás bien?

- No del todo. - Ven, amor. Ven.

- ¿Y tú? - Tuve mejores días.

¿Dónde está?

La apuñalé en el pie. Está clavada en el muelle.

- Bien. ¿Puedes pararte? - Sí, sí.

Bien.

La motosierra no funciona.

Tenemos que irnos ya mismo.

Los autos no funcionan.

Subamos al bote.

Bien.

- Bien. - Aguanta.

Vamos.

Tengo que admitir... que no soy lo suficientemente bueno.

Puedo escribir en mi tiempo libre,

pero no debería renunciar.

Soy un buen profesor, ¿sabes? Pero soy un escritor mediocre.

Quiero que sepas que volveré a enseñar.

- Está bien. - ¿Sí?

Pero tendrás que leer todos mis escritos mediocres.

Puede que ahora escriba sobre personas rotas,

pero nuestro futuro ya no dependerá de eso.

¡Mierda! ¿Dónde está?

¿Puedes subir?

Sí.

¡Agárrate!

Mierda. Seguimos atados.

¡Busca el hacha! ¡Agarra la puta hacha!

¡Muérete de una vez!

¡Sage!

Reversa.

¡Sage!

- ¡Sage! - ¡No se mueve!

¡Sage!

¡Sage!

¡Muere!

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