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"SPOILERS OF THE FOREST"
Hubo un empresario maderero llamado Big Jack Milda que vivía...
en la región noroeste de Montana.
Supongo que extrajo más troncos que nadie.
Pero amaba el bosque y hacía todo lo posible por no malgastar nada.
Solía hablar siempre de volver a plantar los árboles.
Lo llamaba reforestación.
Para que nuestros hijos y sus hijos puedan tener árboles y madera...
después que todos hayamos desparecido.
Bueno, era finales de verano cuando comienza esta historia.
El bosque estaba seco y la humedad horriblemente baja.
No creo que nadie en el bosque pensara en otra cosa....
que no fuera el peligro de incendio.
Estaba en Martin, un pequeño pueblo maderero en lo profundo del bosque.
La noche estaba muy tranquila.
En silencio... como antes de la tormenta.
Yo trabajo para el gran Jack Milna.
Eh, camarero.
Dame otra cerveza.
No has probado ni una gota de las que tienes delante.
Vamos, tomaré otra más.
No es irlandés sino finlandés.
Hace veinte años solo tenía un hacha y un par de botas.
Ahora es el mayor maderero del Estado... ¿cómo te llamas?
Casey.
¿Oh... Casey?
Irlandés, por supuesto.
Y tú también.
Prepara bebida para el gran jefe.
Este es un pueblo horrible.
Es la noche en sí, no el pueblo.
Parece que llueve ceniza.
Ayer empecé a quemar cortezas en el bosque porque no había viento.
Pero ahora hace mucho viento.
Las cenizas no son peligrosas,
a menos que vuelen algunas brasas.
Es el endiablado Tom Duncan hablando de volar.
Eh, mirarle.
Camisa nueva... zapatos, un sombrero nuevo.
¿Dónde están tus botas de monte, tío tonto?
Mi viejo Tom Duncan, John.
- Aquí el Sr. Mitchell, un buen jefe. - Encantado de conocerte.
- ¿Engañando a tu mujer en el pueblo? - Bueno...
Estoy en el hotel con la Sra. Mitchell y con Billy.
Es el hijo de John.
El Sr. Mitchell y yo acabamos de llegar a un acuerdo.
Compré la mitad de la mejor reserva de madera de Montana.
- ¿Dónde está? - En el bosque Flathead.
¿Flathead? ¿Al noroeste del Estado?
- Eso es. - Bien.
¿Cuando empezamos a sacar troncos?
No hay prisa, Tom.
No es tan fácil.
Hay 200 millas de distancia.
Pero una vez allí, tendremos un bosque que durará para siempre.
¿Para siempre?
¿Para qué lo quieres, para parque privado?
Solo cortamos lo que necesitamos.
Dejamos que vuelva a crecer, repoblamos lo que talamos.
Esto es algo nuevo.
Esta vez no saqueamos el bosque.
Lo hacemos durar.
Venga, vámonos de este pueblo y vamos a verlo.
Tom odia los pueblos, excepto el 4 de julio y en Navidad.
Entonces es un leñador borracho en la ciudad.
Oye, deja de hacer el tonto y piensa como un leñador.
El bosque está ardiendo, viene hacia el pueblo.
¡Vamos, rápido! ¡George, ven aquí!
¡Ven aquí.
¿Dónde estáis? Ahora vamos.
¡Por ahí!
¡Joan! Está en la casa.
Quédate aquí.
¡Joan!
¡Marie, dónde estás!
¡No puedes volver!
Ya no tiene sentido.
No, déjame.
Mi hija sigue ahí dentro.
¡Mi hijo!
Así murieron el gran Jack y su esposa Marie.
Nos dejaron unos buenos recuerdos...
y a su pequeña hija, Joan.
Ahora que Big Jack y Marie han muerto, Joan será socia al 50 %...
con Linda, Billy y conmigo.
Yo seré su tutor y lo haré legalmente.
¿Piensas explotar el bosque poco a poco, una sección al año, no?
Bueno, no inmediatamente.
No necesitamos el dinero.
Viviremos allí y nos ocuparemos de todo.
Dimensionar la madera, desbrozar la maleza y talar lo suficiente...
para pagar los gastos e impuestos.
Cuando los chicos hayan crecido lo pondré en marcha para ellos.
Esas 100 secciones forman un gran bosque.
Cuando terminen de talar la última, la primera será tan grande...
como lo es hoy.
Estar allí solo para servir a tus nietos o a algunos de ellos...
es una idea formidable.
Casi como mirar las estrellas.
Cariño, vivirás con Linda y conmigo.
Ahora ella será tu madre.
La cuidarás y la querrás. Ella te querrá.
Fui a la región de Flathead con John Mitchell.
Casey también vino.
Pasaron quince años.
Los chicos crecieron.
Billy y Mitchell eran una pareja formidable.
Son de la ciudad... mirones.
Mira, hermosos árboles.
Sí... ¿cuánto crees que se puede pagar?
Yo diría que 28 ó 30 mil.
Vamos a verlo mejor antes de negociar el trato...
con ese tal Mitchell.
Sigue adelante, Dan.
Se van.
Son los peores curiosos.
Cuando vienen, esperan encontrar inmediatamente...
algo realmente interesante, si no se van.
Va a ser fácil bajar esos troncos.
Oh, sí, pero la operación no interesaría si Mitchell...
no nos permite talar todo el bosque.
Solo quiere talar una sección.
Bueno, no voy a limpiar terrenos y construir carreteras...
a menos que pueda ganar algo de dinero.
Y no creas que Mitchell me lo va a dar.
He oído que no es fácil.
Bueno, yo tampoco.
Eric, mira.
Es una mujer. Háblale.
Hola.
Hola.
Buenos días.
¿Qué tal está?
Bien, gracias.
Nuestro chofer se ha perdido, señorita.
No somos unos entrometidos curioseando.
Buscamos la casa del Sr. Mitchell.
Oh, vuelva al ramal que sube por la derecha.
- Es todo recto. - Gracias.
Me gustaría llevarle si va hacia allí.
- No, gracias. - Tenemos mucho sitio.
Solo es un paseo corto.
Debe de ser la chica que es dueña la mitad de este bosque.
Podría ser.
Sí, me di cuenta de que le mirabas bien.
Nos hemos perdido en su bosque, Sr. Mitchell.
Les vi en la carretera.
Pensé que querían echar un vistazo.
Siéntense.
Si sé que estaba perdido, Sr. Warren, habría ido a buscarles.
Hemos visto mucha madera de buena calidad.
Aquí tiene un mapa del bosque Flathead.
Hay más de 100 secciones de terreno, con un total de 64.000 acres.
Verá que hay ocho lagos, pequeñas colinas y muchos arroyos.
Pasamos 15 años cubicando la madera, limpiando la maleza...
y talando solo lo necesario para pagar impuestos y gastos.
La mitad de esta propiedad pertenece a la Srta. Milna.
Así es, Sr. Warren.
Desde el día que murió su padre yo he sido como su padre.
Desde entonces vivimos aquí y he hecho todo lo posible por ella.
Jack Milna era mi mejor amigo.
Bueno, yo diría, Sr. Mitchell, que lo ha hecho muy bien.
Gracias.
Ya ha llegado el momento de empezar a talar y he de hacerlo.
Pero, por desgracia, los médicos me dicen que me lo tome con calma.
Oh, lo siento.
Entiendo que Ud. quiere un contrato para talar solo una sección.
La que está marcada.
Bueno, Sr. Mitchell, yo soy un empresario.
Aquí Boyd es un maderero.
Ambos pensamos que este contrato tiene demasiadas desventajas,
para usted y para la Srta. Milna y para nosotros.
Una sola sección es demasiado poco para que resulte rentable.
Este bosque, señor Warren, debe durar para siempre.
Ese es el plan que debo seguir.
Para talar una sola sección, Sr. Mitchell, tenemos que...
construir carreteras,
- traer equipo pesado. - Implicaría unos costes...
excesivos de la tala.
No habría ningún beneficio.
Mire, talar como Ud. hace pasó de moda hace años.
Lo nuestro es más económico y eficiente.
Estoy seguro que sí.
Y ahora es el momento de talar el bosque.
El mercado está bien.
Y los precios se mantendrán en buenos niveles.
Es una situación bien favorable, Sr. Warren.
Sí, pero si nos limitamos a una sección, no habría dinero para nadie.
No, no puedo aceptar el trato para una sección.
No cambiaré las condiciones.
Entonces no hay trato.
Oh, quiero presentarles a Joan.
- Sr. Eric Warren, Sr. Boyd Cowell. - Hola de nuevo.
Sí, tuvimos el placer de conocer a la Srta. Milna, no de forma oficial.
- Nos orientó para llegar aquí. - Bien.
¿Quieren comer con nosotros? La ciudad está lejos.
Sí, gracias, aceptamos.
Esperaba que se quedaran y preparé la mesa.
Mi esposa, Linda.
- Sr. Warren, Sr. Boyd Cowell. - ¿Cómo están?
- ¿Cómo está? - ¿Qué tal?
- Mi hijo Bill y Tom Duncan. - ¿Cómo están?
Tom lleva mucho tiempo con nosotros.
Es uno más de la familia.
- Sr. Warren. - Gracias.
¿Es su primer viaje a Montana, Sr. Warren?
No, estamos registrados en Montana.
No tan al oeste como esto.
Usted posee parte de un gran bosque, Srta. Milna.
Podría hacerle rica.
¿Qué haría con mucho dinero?
¿Mucho dinero?
Muchas cosas, supongo.
Podría compensar a mi familia todo lo que han hecho por mí.
No nos debes nada, querida.
Bueno, creo que es un deseo muy loable.
Sabe, Sr. Mitchell, no solemos ver bosques tan formidables como el suyo.
Es el mejor bosque del estado de Montana.
Me gusta lo que dicen.
Vaya, aceptaremos el contrato para talar una sección.
Y no me digas que hago un mal negocio en cuanto a beneficios.
Eso no es todo.
Hay mucho más.
Es un tipo muy duro, ¿verdad?
Tienes que tener alguien para abrirle la puerta.
¿Qué opinas de la chica Joan?
Muy bonita.
¿Crees que le gusta vivir encerrada aquí en el bosque?
No lo sé. Parece feliz.
Una familia muy unida, diría yo.
No sabes nada.
A la mujer no le va el trabajo duro ni una vida aburrida.
Voy a ponerla de nuestra parte.
¿Vas a llenarla de pieles y joyas?
Algo así.
Bonita ropa, un coche nuevo.
Cuando se acostumbre al dinero, no sabrá vivir sin él.
Y venderá su mitad del bosque.
Eso funciona así.
Siempre lo hace.
Quiero que la cortejes, Boyd.
¿Es parte de mi trabajo?
Vi cómo te miraba.
Empieza desde ahí.
¿Creías que no lo iba a hacer sin que me lo ordenaras?
¿Qué le parece nuestra maquinaria, veterano?
Solo con el olor los zorrillos se escaparán a refugiarse.
¿Le gusta el trabajo?
¿A mí?
No vas a ponerme ese bote de hojalata en la cabeza.
Es por seguridad, una protección en el bosque.
Yo me protejo en el bosque.
Vaya leñadores.
Parecen un banco de sardinas con cabeza plateada.
¿Le gustaría venir y ver cómo funciona?
Usted también, Srta. Milna.
- Sí, me gustaría mucho. - Perfecto.
Emocionante, ¿verdad?
Sí, ruidoso, polvoriento y maloliente, si eso te parece emocionante.
Monta como cuando era niño.
Sigue soñando con ser ingeniero.
Construyeron un campamento permanente para vivir.
Casey me llevó a lo que llaman el operativo.
Se podía oír la maquinaria a una milla y olerla desde más lejos.
¿Qué les parece?
- Hay demasiado ruido para pensar. - Hola, Srta. Milda.
¿Mitchell?
Antes los hombres venían con hachas y protección en los hombros.
Ahora es diferente. Hay máquinas para todo.
Bueno, esa es la bendición de la producción moderna, Sr. Mitchell.
Déjeme explicarle las diferencias de los métodos nuevos y antiguos.
Antes de debatir esas grandes diferencias...
hay algunas cosas que...
me gustaría que me enseñara.
Si puedo.
Ustedes sigan con sus bosques y su madera.
La Srta. Milna me va a mostrar las bellezas del lago.
A Eric le gusta presumir de lo eficiente que es nuestro trabajo.
¿No lo aprueba?
Bueno, yo corto los troncos y lo hago con eficiencia.
No puedes mandar informes a un aserrador.
Lo que necesita son árboles.
Muy profundo, ¿no?
Sí, muy profundo.
Y el agua siempre está limpia y fría.
¿Aquí es donde nada?
Bueno, sí, aquí nado.
Ahora habrá hombres en el bosque, y tendré que encontrar...
un sitio más apartado.
Parece avergonzada de estropear este lugar.
Tambien un poco triste.
Los cambios suelen dejar un poso de tristeza.
A pesar de las cosas buenas que traigan.
¿Dónde estudió?
Ah... cerca de aquí.
Hay un pequeña ciudad a cinco millas de aquí.
¿Le gusta hacer lo que hace, aquí todo el día?
¿Coser, cocinar... ?
¿Es feliz haciendo todo eso?
¿Qué entiende por feliz?
Para cada cual parece significar algo diferente.
- ¿No lo sabe? - ¿Pero usted sí?
Tom Duncan me preguntó lo mismo.
Le dije que creo que soy feliz.
Me dijo que debería saberlo.
¿Cómo saberlo?
Bueno... si te sientes bien, si te gusta lo que haces,
si haces lo que quieres hacer, entonces eres feliz.
Mi felicidad son papá Mitchell, Linda y Billy.
Son como mi propia familia.
Son entrañables y papá Mitchell es un buen hombre.
- Maravilloso. - Es muy afortunada.
Leí en alguna parte que la felicidad depende de lo que haya en tu destino.
Creo que su destino va a estar lleno de felicidad.
Los camiones grandes cargaban hasta 30 toneladas.
Cuando se desató esta maldición nadie pudo impedir que llegara al fondo.
Si algo se les escapaba, era una verdadera desgracia.
Pero, generalmente, no sucedía.
Se les oía resoplar y rugir cuesta abajo y correr a refugiarse.
Ahora puedes ver un área de trabajo moderna.
Mira cómo funciona todo.
Al atardecer tendremos 1300 m3 de madera apilados...
si los muchachos responden.
Nadie puede apilar tantos troncos en un solo día.
30 dólares en cajas de tabaco de mascar.
Eres un ingenuo, Casey.
Bueno, deberás tener el dinero cuando vuelva.
Hay una montaña al oeste de aquí.
El sol se pondrá en cinco horas.
Todavía hay luz, encontrarás fácilmente el camino.
¿Vienes a ver el espectáculo?
Va a ser un día muy provechoso para mí, John.
- ¿Cómo es eso? - Bueno, no se sabe.
Se gana más apostando que cortando troncos.
Están sacando uno bien grande.
¡Baja el gancho!
Bien, ahora tira hacia arriba.
Despacio, más arriba.
Levanta la pierna.
Así, despacio.
Ya está libre.
Bien, dejadle tranquilo.
Una pierna rota no es gran cosa.
Estaré bien, papá. No te preocupes.
Vale, Bill. Enseguida te sigo.
¿Usted dio la señal para subir el tronco?
- Sí, señor. - ¿Quién colocó el cable en ese tronco?
Bill lo hizo.
¿Sr. Warren, inspeccionaron los troncos antes de apilarlos?
Oh, sí, estoy seguro.
Los revisé esta mañana.
No parecía que ninguno pudiera deslizarse.
Siempre los inspeccionamos, es parte de la rutina.
No creo que encuentre ningún fallo en el proceso, Sr. Williams.
Nuestra prevención contra incendios es completa en todos los detalles.
El trabajo contra las plagas se realiza todos los días.
La prevención de incendios y plagas de insectos, Sr. Warren,
son por su propio interés.
No ganaría nada si los árboles se queman o se pudren por los insectos.
Pero también cumplimos las normas de seguridad laboral.
Su contrato es por una sección de este bosque, según tengo entendido.
- ¿Es eso cierto? - Sí, lo es.
Cuatro millones de pies.
A la velocidad que avanza podría acabar talando todo el bosque.
Creo que la prisa no es aconsejable, señor Warren.
Bueno, nuestra política es anteponer la seguridad a la velocidad.
La velocidad a la que tala para la cantidad de árboles...
que va a talar no tiene sentido para mí.
Cuidarán bien a su hijo, Sr. Mitchell.
En cuanto se recupere, le buscaremos otro trabajo,
- tal vez de menos experiencia. - Muy bien, gracias.
- Voy al hospital ahora mismo. - ¿Cómo está Billy?
Todo va a salir bien, Joan.
Tiene la pierna derecha rota y lo han llevado al hospital.
¿Quiere ir? Le llevo.
Bueno, si nos llevar a casa, iré con la camioneta.
Por supuesto, pero le llevo si quiere.
Gracias. La camioneta está perfectamente.
No te preocupes por Billy. Todavía es joven.
Saldrá de allí en un santiamén.
Si hacer algo, señor, hágamelo saber.
Adiós.
Billy ha tenido un accidente.
¿Un accidente? ¿Está bien?
Se ha roto una pierna. Lo han llevado al hospital.
Un cable se deslizó sobre un tronco.
Un accidente causado por prisas innecesarias.
Me temo que nos estamos metiendo en problemas.
¿Qué problemas?
No me fío de Warren.
Habla bien pero me temo que es de los que utilizan...
- palabras para ocultar lo que piensa. - Ni siquiera lo imagino.
Tienes su firma en un papel, ¿no?
Bueno, hay un contrato.
Joan, te he visto hoy con Boyd Cardwell.
- Sí. - No lo olvides, es el hombre de Warren.
Me gusta Boyd.
Sí, lo sé.
Oh, papá, no te preocupes demasiado por esto.
No, realmente no tengo nada en contra del Sr. Warren.
Espero que tengas razón.
Ya veremos.
Gracias al viejo Tom Duncan.
Creo que se perderá este baile. ¿Eh, cómo va su pierna?
Oh, está mejor, pero no sale de su habitación.
Aquí está.
No lo quería tan grande pero el Sr. Warren dijo que es el mejor...
y el dinero no le importa.
El mismo que tiene Eric, salvo que lo conduces tú.
Conduce tu.
Vayas a donde vayas,
siempre acabas en tu trabajo.
Sí, supongo que si me rascas, te clavas alguna astilla.
De todos modos, es una noche preciosa.
Las luces, las sombras y el lago.
Y también tu belleza.
Pensé que habías venido para admirar cómo va la tala.
De todos modos, debe ser por la luz de la luna y el vestido.
Es un vestido muy caro, Boyd.
¿Crees que estoy siendo exagerada?
Comprar esta ropa, este coche, joyas y tal vez una casa.
¿Una casa nueva?
Sí, la Gran Blanca.
A las afueras de Flathead. Construida el año pasado.
¿Cuánto vale?
Demasiado.
90.000 dólares.
Pero está amueblada.
¿Y te vas a quedar allí dentro sola y aburrida?
¿Mitchell va a ir contigo?
Bueno, esa es la idea, por supuesto, pero...
Pero Mitchell no quiere.
No.
He intentado convencerlo.
He intentado explicarle lo que supondría para Linda.
Pero él dice que estamos bien donde estamos.
Pero es tan bonita, Boyd.
¿Por qué? Tu eres rica, Joan.
Podrías hacerlo.
Eso es lo que dice el Sr. Warren.
Me paga todo y no le importa.
Me temo que no soy muy buena mujer de negocios.
No tengo ni idea de cuánto he gastado los últimos meses.
¿Lo sabe Mitchell?
He comprado cosas para él y para Billy.
También he comprado ropa para Linda.
Bueno, no te preocupes.
Eric sabe lo que hace.
Te agrada el Sr. Warren, ¿verdad?
Es un gran hombre, realmente grande.
He estado con él desde que salí de la universidad.
Son muchas cosas.
Supongo que no estarías tanto tiempo con él si no te agradara,
te agradara de verdad,
No solo como gran empresario sino como ser humano.
Te has visto mucho con él los últimos meses.
¿Qué opinas tu?
No lo sé.
Creo que le tengo miedo.
¿Por qué?
Porque piensa mucho y habla muy poco.
¿Eso es malo?
Bueno, no, no exactamente.
A veces me pregunto si lo poco que dice...
si es realmente lo que quiere decir.
¿Eso está mal?
- Hola, Boyd. - Sra. Warren.
¿Srta. Milna, puedo presentarle a mi esposa?
Me alegra mucho conocerte.
Gracias, señora Warren.
Phyllis ha estado en Europa el verano.
Llegó ayer.
Mi marido me ha hablado mucho de ti y de tu bosque.
¿No es emocionante ver todas esas luces?
Quizás te gustaría enseñarle a Phyllis la explotación.
Es la esposa de un maderero pero sabe poco de la madera.
Me encantaría.
Antes de casarme con Eric creía que troncos solo eran los de la chimenea.
Estás haciendo un buen trabajo en el campo sentimental, Boyd.
No es difícil.
Bueno, sigue así.
Tienes que conseguir que firme el acuerdo en una o dos semanas.
Si los constructores supieran todo lo que hay que hacer...
para suministrarles madera.
Vete con cuidado, llegarás antes.
Tienes 30 toneladas justo detrás de tu cabeza.
Tendré cuidado.
¡El tensor se ha soltado!
¡Para el camión!
Voy tras él.
Sabes tan bien como yo que los frenos no aguantarán.
No puede parar aunque quiera.
Voy de todos modos.
¿Por qué no puede parar?
Los camiones siempre van sobrecargados.
Los frenos los sujetan apenas para no salirse de la carretera.
Una vez que arrancan no paran hasta el final.
¡Tom! ¡Está ahí dentro!
No ha salido en dos días.
- Tenía un esguince en la pierna. - Lo sé.
Le llevé la cena en una bandeja.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor.
El que cree en mí, aunque muera, vivirá.
Aquel que vive y cree en mí, no morirá jamás.
Sé que mi Redentor vive, y que Él se elevará...
sobre la tierra en los últimos días.
Y aunque este cuerpo sea destruido, yo veré a Dios,
le veré con mis propios ojos,
y seré parte de Todo, no un extraño.
No trajimos nada a este mundo, y es seguro...
que nada sacaremos.
El Señor nos lo dio y el Señor nos lo quita.
Bendito sea el nombre del Señor.
A eso me refería, Joan.
Tom Duncan ha muerto por el maldito afán de dinero de tu amigo.
Oh, papá, por favor, no.
Fue un accidente.
Un accidente causado por su prisa.
¿Siempre tienes que defenderles?
Lo siento, no estaba defendiendo a nadie.
Son malas personas.
Bueno, no lo creo.
Porque crees lo que dicen y te gusta su compañía.
Sí, me gustan.
¿Por qué?
La señora Warren me ha invitado a su casa en San Francisco.
¿Vas a ir?
Sí.
¿Y sabiendo lo que siento por ellos?
Oh, papá, creo que te equivocas culpándoles por lo que pasó.
No ves lo que piensan, Joan.
Ahí hay mucho y no es bueno.
No sabes cómo funciona el mundo.
Bueno, voy a aprender.
Estás ciega por culpa de Boyd.
Está jugando contigo, mintiéndote.
- Por favor, John, no. - Cállate, Linda.
Voy a San Francisco y cuando vuelva tendré mi propia casa.
- Buenos días, Nancy. - Buenos días, Srta. Milna.
- ¿Qué hora es? - Poco más de las 11.
Cuando llegamos empezaba a amanecer.
Es precioso verlo desde aquí arriba.
¿Un café?
Sí, gracias.
Buenos días, querida.
Hola, Phyllis.
¿Cómo estás tan despierta durmiendo tan poco?
Estoy acostumbrada, querida.
Tengo una noticia maravillosa.
Han llamado de la oficina de Eric.
Eric está en camino y llegará esta noche.
¿A tiempo para mi fiesta?
Pero la gran noticia es que Boyd viene con él.
¿No te alegras?
Me sorprende.
Bueno, así volverán con nosotras el lunes.
Me pregunto por qué vienen.
¿Joan, es que no te importa?
¿Qué quieres decir si me importa?
Bueno, pensé que te ilusionaría que viniera Boyd.
Estoy un poco nerviosa con eso.
Ahora te estás sonrojando.
Será maravilloso volver a ver a Boyd.
Así está mejor.
Buenas noches.
- Bueno, Millard. - Millard.
- ¿Cómo estás? - Ah, Eric Senior.
Y Boyd también.
Qué sorpresa tan agradable. Aquí está Clyde.
Billard, Eric.
- Hola, Boyd. - Hola, Boyd.
Bueno, ¿qué os trae por San Francisco?
Bueno, nos volvíamos locos trabajando en las montañas.
He venido para ver cómo se vive en la ciudad.
Ven aquí. Te presentaré a alguien.
Por supuesto.
- ¿Y cómo está tu protegida? - Vistiéndose.
Debe de estar aun arreglándose.
Ya han llegado Eric y Boyd.
Camille, qué amable por venir.
Hace mucho que no os veía.
Freddie, qué agradable.
No sé por qué vengo, Phyllis.
Oh, por curiosidad, claro.
Tenías que ver a Phyllis, la Reina de la Madera.
Supongo que sí.
Seguro que es muy agradable, y seguro que me asombro...
oliendo tu perfume y mirando tu ropa, Phyllis.
Es que la gente sencilla no suele entusiasmarme.
Me temo que no me gustan las personas sencillas y ordenadas.
Disfrutan con cosas sin importancia, y yo no.
Querida, tengo que aguantar muchas cosas por el bien de mi marido.
Aún no he encontrado un marido con el que poder vivir.
- Vaya, Joan, estás estupenda. - Hola, Sr. Warren.
- Hola, Boyd. - Hola, Joan.
Me alegra mucho que estés aquí.
- ¿Y no te alegra que esté yo? - Sí, claro.
Vemos mucho a esta joven desde que llegó a la ciudad, Eric.
- Joan, te presento a Camille Hearn. - Hola.
Y Freddie Payton. Escribe obras de teatro.
- Los dos están deseando conocerte. - Encantada.
Hola, querida. ¿Cómo estás?
Muy bien.
Phyllis nos ha contado historias fascinantes...
de tu fabuloso bosque.
Imagino que está completamente cubierto de árboles grandes y altos.
Sí, hay muchos árboles.
Boyd va a cortarlos todos y Eric los convertirá en dinero.
Oh, ojalá tuviera un bosque así.
Creo que mejor si le pides a Joan que baile, Boyd.
Pensaba lo mismo. ¿Puedo?
Freddie, acabo de tener una inspiración.
¿Por qué no escribes una obra sobre Phyllis, Reina de la Madera?
Sí, tendría que guardarla en el banco.
Un musical con música india.
No pierdes una oportunidad, ¿verdad? Olvídalo.
No hagas una de las tuyas, Freddie.
Soy la esposa de Eric.
Otra vez no esperes tanto, ¿quieres, querida?
Tienes que venir a Montana y respirar ese aire tan bueno.
Odio el aire puro.
Adiós, querida joven.
Espero que hayas disfrutado en San Francisco tanto como nosotros.
Por supuesto que sí.
Buen viaje de regreso a todos. Buenas noches, Phyllis.
- Buenas noches, adiós. - Buenas noches, otra vez.
Creo que todos lo han pasado muy bien en tu fiesta, querida.
- Yo sí. - ¿Qué te parece San Francisco?
Le encanta, ¿verdad, querida?
Hemos visto tantas cosas.
Hemos estado en tantos lugares.
Bueno, podéis quedaros hablando toda la noche.
- Yo me voy a acostar. - Buenas noches, querida.
Buenas noches, Phyllis. Y gracias.
De nada. Buenas noches, Boyd.
Buenas noches.
¿Estás cansada?
No.
Dime, ¿cómo van las cosas en el bosque?
Pensé que habías olvidado que existía.
Sabes que no.
¿Cómo está Linda?
La vi hace unos días.
Parece que está bien.
No veo mucho a la familia Mitchell, excepto a Billy.
Ahora está conduciendo un camión.
Estoy segura de que le gusta.
Es un chico muy trabajador.
Le compré un reloj.
Oh, le gustó.
Bueno, él te idolatra, Joan.
Es un encanto.
Sabes, a veces me siento extraña viviendo tan arriba.
Es más alto que el árbol más alto del bosque.
Es extraño. Parece que disfrutas.
¿Es malo que te guste lo nuevo y diferente?
Creo que si no fuera asi el mundo sería muy duro.
Me pregunto si te gustará tu nueva casa.
Eric te la compró, una casa blanca.
¿La ha visto Mitchell?
Sí.
No creo que acepte las cosas nuevas y distintas...
o a las personas desconocidas. Especialmente a mí.
Es cierto.
No hay esperanza.
¿Para qué?
Para que él y mi familia vengan a vivir conmigo.
Hasta ahora no he querido pensarlo, pero pronto volveré y no sé...
¿Prefieres no volver?
Oh, no.
Mi vida está allí.
Bueno, me alegro de haber salido un poco.
Bueno, pero me alegrará volver.
Yo también me alegro, Joan.
¿Quieres que te lleve eso?
Gracias, Casey.
Gracias por el estupendo regalo que me has traído.
Y por si no lo he dicho, me alegra que hayas vuelto a casa.
Yo también.
Oh, ya has vuelto.
Déjame verte.
Me alegro mucho de verte de nuevo.
Entra y cuéntame todo lo que has visto.
Oh, tardaría mucho tiempo.
¿Te sorprende verme?
El avión llegó hace una hora.
- ¿Dónde está Billy? - Ah, ya está bien.
Está trabajando, conduce uno de esos camiones grandes.
Si me disculpas, papá.
Supongo que será mejor que vaya también allí.
Por supuesto, sí, sí.
Y muchas gracias por recogerme con el coche.
¿Sabíais que compré la casa de los Andrews?
Es un casa preciosa y amplia.
Y Linda, espera a ver la cocina.
Tengo sirvientes.
Tenéis que venir a vivir conmigo.
Después de todo, habéis trabajado duro toda la vida.
Ahora podéis tomarlo con más calma y disfrutar.
¿Linda, nos dejas solos, por favor?
Papá, la discusión que tuvimos antes de irme...
no podemos olvidarla, ¿verdad?
Viviremos aquí, en nuestra propia casa.
¿Pero te gusta la casa?
Aquí vivimos a nuestra manera.
También puedes vivir allí a vuestra manera.
Linda puede dar las órdenes.
Ahora te gusta la vida de otros.
¿Por qué hablamos de eso?
Vivimos a nuestra manera. No vamos a cambiar.
¿Y hacer otras cosas que tu familia siempre ha necesitado?
- Para mí lo nuevo no es mejor. - Inténtalo, papá.
Inténtalo y vive en la casa.
Y si no te gusta, no te quedes.
Tienes nuevos amigos.
Tienes una nueva vida.
No me gustan tus nuevos amigos.
No me gusta tu nueva vida.
¿Por qué eres tan terco?
Todo va a salir bien.
- Ven en cuanto puedas. - Mañana, tal vez.
Bueno, el tiempo se está acabando.
En un par de semanas los taladores estarán en otra sección.
Y necesitamos que la Srta. Milna firme el nuevo contrato.
¿Qué te parece, Eric? ¿Crees que firmará?
Bueno, claro que lo hará.
Y cuando esté preparado quiero que se lo lleves.
Ya sabes que fue una pena lo del viejo Duncan.
En cierto modo, ese accidente nos vino muy bien.
Sirvió para separar a los Mitchell.
No lo sé. Viven separados.
Es cierto. Pero creo que, en el fondo, no ha cambiado nada.
Tonterías.
Ese contrato llegará mañana por correo.
Y he pedido a los abogados que incluyan una opción de compra,
independientemente de que Mitchell firme o no.
Eso nos mantendrá ocupados hasta que su viejo corazón se pare.
Después solo tendremos a la anciana y al chico.
¿Sí, señor?
Ah, si llama alguien, volveré mañana.
Vamos a ir al bosque.
¡Eh! ¡Un momento!
No me gusta verle por aquí, Warren.
- ¿Está cazando? - No, solo mirando.
Aquí hay mucha madera buena.
No sirve de nada mirarlo.
Esto será de lo último que se cortará.
Quizás dentro de cincuenta años.
¿Aún mantiene esa idea descabellada?
No es asunto suyo, Warren.
Si alguna vez cambio de opinión lo sabrá por el periódico.
- Tampoco entonces será asunto suyo. - Es posible.
Quizás no se dé cuenta, pero la Srta. Milna no piensa asi.
Creo que puedo convencerla para que firme...
un nuevo contrato...
dándome el derecho a procesar su parte del bosque.
Estás mintiendo.
Ha intentado influir en ella contra mí, lo sé.
Pero no puede destruir el amor que nos tenemos.
Ella no me haría eso.
Al contrario, seguro que ella ve que no tiene sentido...
conservar estos bosques para un futuro incierto.
¡Váyase de aquí!
Reúna a sus hombres y salga de esta propiedad.
Antes de que lo logre pasará por todos los tribunales del país.
No me amenace, Mitchell.
Me iré cuando termine.
- Se irá ahora. - ¡Un momento!
No necesita ese rifle, Sr. Mitchell.
Hemos terminado la visita. Nos vamos.
Vete, Eric.
Voy a llevar a ese hombre y después volveré al sector.
No vuelvas a entrometerte, Boyd.
Tenía a ese viejo tonto en mis manos.
Estuve a punto de librarme de él para siempre.
También tu podías resultar herido.
Estaba tan excitado que hubiera disparado a pesar de Dan.
Eso ya no importa.
Pero recuerda lo que te he dicho.
Métete en tus propios asuntos.
Si no lo sabes, mejor que lo aprendas pronto.
Muy bien, chofer, vamos.
Salid de aquí y volver al sector.
- ¿No vas a ir en el jeep? - Ya me has oído.
Andando.
Bueno, déjame en paz.
- Estoy bien. - Usted necesita ayuda, señor.
Todos se han ido.
Le llevaré a casa.
¿Qué te ha pasado?
Estoy bien, pero voy a descansar y estaré bien.
Gracias por tu ayuda.
¿Por qué has querido ayudarme?
Trabajas para Warren, ¿verdad?
Le vi caerse. Los demás no.
Cualquiera hubiera hecho lo mismo.
No viste una puesta de sol como esta en la ciudad, ¿verdad?
No, vi más amaneceres.
¿Crees que el viaje te ha venido bien?
Espero que sí.
¿Hay algún problema?
- No, no puedo hablar de eso. - ¿Tampoco a mí?
Mejor no.
Me hace sentirme mal.
Oh, Boyd, quiero a mi familia aquí, en esta casa.
Quería compartir cosas con ellos, verlos felices.
Ahora él enfermo de muerte.
- Joan, déjame hablar con el Sr. Mitchell. - Oh, no.
- Por favor. - Bueno, ¿qué le dirías?
Le diría que eres diferente de todas las demás que he conocido.
Le diría que te amo más que ningún hombre ha amado jamás a una mujer.
Oh, Boyd.
Que quiero casarme contigo.
Que espero que tú también lo quieras.
Oh, qué romántico.
Ni siquiera saben que estamos aquí.
Al menos Boyd sabe sacar provecho de una puesta de sol.
No puedo creer que sea en acto de servicio.
Ya están aquí.
¿Se lo decimos?
- Guardemos el secreto unas horas. - De acuerdo.
Hola.
Pensamos que habíais olvidado que veníamos y que no había nadie.
- Estás muy feliz, querida. - Hola, Phyllis.
Y tú también pareces feliz.
Es un día muy feliz.
Pasad.
No he visto tu casa, Joan.
Espero que te guste.
Me encantaría verlo todo.
Te lo enseñaré después.
Muy bonito.
Ah... yo prepararé las bebidas.
¿Champán para las chicas?
Muy bien, una idea estupenda.
- Aquí está. - Gracias, Eric.
- ¿Sí? - Gracias, papá.
Bueno, odio mezclar el trabajo con el placer, pero acabemos con eso...
para que todos podamos pasarlo bien.
Esto es para ti y es lo que hay. Malas noticias.
El balance de mi oficina.
Después de deducir mi parte, el 50 % de los ingresos son...
para John Mitchell y el 50 % para ti.
Está bien.
Gracias, Boyd.
Por la diversión, y a lo grande.
¡Salud!
Ah, hay una lista de pagos adelantados para la casa y el coche nuevo.
Bueno, está todo detallado.
Gracias.
Esa es la parte horrible de pasarlo bien.
Llega el día en que hay que pagar.
Oh, hay otra cosa más.
Es una novedad. Voy a empezar a talar otra sección.
Tengo la sensación de que Mitchell no lo firmará, pero tu firma...
servirá lo mismo.
Boyd, yo tampoco lo voy a firmar.
Bueno, tal vez esta noche no sea un buen momento.
Hablemos mañana.
No voy a firmarlo mañana.
No voy a firmarlo nunca.
Señorita, si miras ese extracto, verás que has gastado mucho dinero...
y vas a necesitar más.
Si no cortamos muchos troncos no habrá dinero...
para cualquier cosa que necesites.
Quiero hacer feliz a papá Mitchell.
No haré nada que le haga daño.
Ahora ya no es tan fuerte.
Esto podría hacer que él... Lo entiendes, ¿verdad, Boyd?
Sí, Joan.
¿Qué entiendes, Boyd?
Que Joan quiere que terminemos con esta sección y lo dejemos.
¿Estás de acuerdo con ella?
Me temo que sí.
¿Algún motivo?
Ese acuerdo te daría la posibilidad de cortar una sección tras otra...
hasta acabar con las 50 secciones.
Nunca lo firmaría, Eric.
Pero solo es una opción para secciones posteriores.
Pero siempre lo planeamos así.
Aceptamos el trato solo por eso.
¿Qué te ha pasado, Boyd?
No quiero ver sufrir a Joan.
¿Por qué no se lo decimos?
Vamos a casarnos, Eric.
Oh...
Es demasiado bueno para ser verdad.
Joan, enhorabuena querida.
Boyd estuvo de acuerdo en seducirte con joyas y pieles...
como a cualquier otra chica.
Pensaba acostumbrarte al dinero, la ropa bonita, cosas caras,
para que después nos dejaras cortar una sección tras otra...
mientras él te habla dulcemente.
Pero tú le sedujiste a él.
Pero usaste un buen cebo.
La mitad del bosque Flathead para él solo.
Pregúntale, pregúntale.
No puede negarlo.
Así es como empezó todo, Joan.
Oh, joyas y pieles para la chica del bosque.
- Oh, Joan. - Sí.
Pero piensa en algo bueno, Boyd.
Oh, no.
Phyllis, por favor, ayúdame. Eres mi amiga.
Yo era tu niñera, pero si no hay trato tendrás que arreglártelas sola.
Lo siento.
Y esto por traicionarme.
¡Eric!
¡Dan, Dan!
Entra y ayuda al Sr. Warren.
¿Puede decirle a la Sra. Milna que quisiera hablar con ella, por favor?
No está aquí. Se ha ido.
Todo lo que he hecho ha estado mal.
Lo siento.
No les conocía bien.
Puede que no te equivocaras con ellos.
No sabes lo que yo...
Bueno, todos cometemos errores.
Hola, Casey.
Hola.
He oído que dejaste plantado al jefe.
Te vas al final de la semana, según he oído.
Estás contento por eso, ¿verdad?
Sí, así es.
La semana próxima estos bosques volverán a estar como...
antes de que llegáramos aquí.
Parece que las cosas nunca vuelven a ser como antes cuando pasa algo.
Tú crees que van a volver pero no lo harán.
Hola, Casey.
Hola, Billy.
Nunca volverá a ser lo mismo para ese chico, por ejemplo.
Joan quería que lo dejara cuando ella volviera.
El chico le dijo que te debía a ti el quedarse hasta terminar el trabajo.
Joan discutió, pero no consiguió nada.
Le dijo a Bill que le debía a su familia no tener ninguna relación...
con ninguno de vosotros, forasteros.
Tiene muchas razones para sentirse así.
Oh, no sé cómo se imaginaba las cosas realmente.
Solo digo lo que ella dijo.
A veces cuando una mujer no quiere ver a un hombre...
aunque él llame a su puerta...
no siempre significa que no esté pensando en él.
Vamos, lleva esa carga, chico torpe.
No progresarás si solo bajas unos pocos troncos por la colina.
La boca de ventilación está cerrada.
Activa la alarma de incendio.
Agárrate, Casey.
¡El camión de Billy!
¡Billy, Billy!
No puede parar ese camión tan grande.
Aquí viene sin control.
¡Salta!
¿Estás bien, hijo?
Claro, estoy bien.
Vaya, qué viaje.
No has bajado ninguno, Billy.
Este no es un trabajo para un gran ingeniero como mi hijo.
Nunca he vivido una experiencia parecida.
Me dijo que no permitiría que mataran a ese chico.
Bajó por donde ninguna ardilla se atrevería a bajar.
Cuando atajó hacia la carretera principal,
pensé que nos íbamos a matar.
Y tú ibas con él, Casey.
Claro que iba.
No podía salir.
Íbamos demasiado rápido para saltar.
Gracias, Casey. Me alegro de que me lo digas.
Nuestra opinión sobre los hombres cambia de acuerdo con sus actos.
Cada día es un tiempo nuevo, y por eso el tiempo cambia.
Cada día es nuevo para el hombre y por eso puede cambiar.
Linda, tengo que ir y dar las gracias a Boyd porque Billy está vivo.
- Oh, papá, por favor, yo voy. - Claro.
¡Boyd, Billy!
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