Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Teatro imprescindible, a la hora que quieras.
Downloaded from YTS.MX
Con el apoyo de Bloomberg Philanthropies.
Official YIFY movies site: YTS.MX
Bienvenidos a "Vanya" de Andrew Scott. Inspirada en "Vanya" de Anton Chéjov.
Adaptada por Simon Stephens. Dirigida por Sam Yates.
Escenografía de Rosanna Vize.
Producida por Wessex Grove, Galvin Kalin Productions y Kater Gordon.
Tómate un té, Michael.
No me apetece, Maureen.
Quizá deberías tomarte una copa.
¡No!
No...
No bebo todos los días, Maureen. No es que beba a todas horas.
Hace un tiempo bochornoso.
Pero parece que va a cambiar.
¿Cuánto tiempo hace que nos conocemos, Maureen?
Por Dios...
A ver, creo que cuando llegaste por primera vez...
¿Cuándo fue?
Cuando Anna, la madre de Sonia, estaba enferma.
Y después volviste al año siguiente.
Dos visitas en dos años antes de que...
Antes de que ella muriese.
Así que...
Once años, ¿no?
¿He cambiado mucho desde entonces?
Pues claro que sí... Antes eras guapísimo.
Y eras tan joven entonces, Michael.
Y ahora has envejecido.
Y, además, bebes mucho más que antes, Michael.
Sí.
Pues estoy de pie todo el santo día y no descanso nunca.
Trabajo a más no poder.
Y cuando llego a casa, rezo para que no me llame un paciente,
pero me llaman.
Siempre me llaman.
Desde que nos conocemos, Maureen, durante esta última década,
no he tenido ni tan solo un día libre.
¿Quién no va a envejecer así?
Entonces miras a tu alrededor y estás rodeado de lunáticos.
Todos los que están aquí son unos lunáticos, Maureen.
No se salva ni uno.
Y cuando estás siempre rodeado de lunáticos, al cabo de un tiempo...
tú mismo te vas volviendo uno de ellos.
He empezado a cultivar zanahorias.
Pequeñas, diminutas zanahorias. ¿Cómo he llegado a ese punto?
Yo también me he vuelto un lunático.
Tonto todavía no me he vuelto, menos mal.
Mis sesos siguen mayormente en su sitio, pero mis...
Mis sentimientos son nulos. Están muertos.
No deseo nada.
No necesito... de nadie.
No quiero a nadie.
Solo te quiero a ti.
Te quiero, Maureen.
¿Seguro que no quieres una copa?
Seguro.
Muy seguro.
Muy seguro, Maureen.
¡Maureen!
Doctor Michael está de vuelta.
Sí, Ivan, he vuelto.
¿Te echaste una siesta?
Sí, gracias, doctor Michael.
Desde que Alexander "El Grande" llegó aquí con su querida esposa,
han puesto nuestras vidas patas arriba.
Duermo como un tronco
a las horas en que no sería propio hacerlo.
Y estoy comiendo esa comida rara de sitios como Kabul,
y bebiendo vino durante el día.
Nada de esto es sano.
Para nada.
Antes de que llegaran, no disponía de un minuto libre, ¿verdad, Maureen?
Trabajaba sin parar.
Sonia y yo preparábamos la cosecha,
organizábamos las cajas, nos encargábamos de las entregas,
gestionábamos los pedidos.
Pero ahora Sonia es la que trabaja. Lo hace todo ella.
Yo todo lo que hago es comer, dormir, beber y vuelta a empezar.
Comer, dormir, beber, y vuelta a empezar.
Es ridículo, Ivan.
Alexander sigue dándome una sarta de instrucciones
sobre los alimentos que puede comer cuando está trabajando.
Quiere que le haga sopa todos los días.
Insiste en que le haga sopa recién hecha todos los días,
lo que no tiene sentido porque la sopa se conserva bien.
Pero no, la quiere recién hecha. Recién hecha todos los días.
Se levanta a mediodía,
trabaja toda la tarde y la sopa se enfría.
Y después se queja porque está precalentada.
Antes de que llegaran, comíamos todos los días a la una en punto,
como todo el mundo.
Pero ahora tenemos que esperar a que el Maestro dé la orden.
Y con estos dos, hubo días que comimos a las seis de la tarde.
Luego se pasa las noches leyendo y escribiendo.
Y me llama a la una de la madrugada.
"¡Maureen!"
"¿Qué... quieres?" "Agua mineral".
Y me saca de la cama para que le traiga agua mineral con hielo.
De verdad...
Me dejó sin palabras.
Ahora está pasando igual.
La sopa estaba lista para cuando la pidió
pero se han ido a dar un paseo. ¡Un paseo!
"Me llamo El Maestro y me voy a dar un paseo".
¡Madre mía! ¡Ya vienen! ¡Ya vienen! ¡Cállate!
¡Alexander! ¡Helena!
Que gusto veros de vuelta de su... caminata nocturna.
Hay sopa para ti, si la quieres, Alexander.
Si no está recién hecha no la quiero.
Doctor, espero que no haya venido a verme.
Tengo una... escena que necesito terminar urgentemente hoy.
¡Helena! ¡Helena! ¡Espera, espera! Ayúdame con las escaleras.
La pierna me está matando.
Hace un calor espantoso.
Sofocante.
"Sofocante" es la palabra exacta para describirlo.
¡Ay, no! Alexander se ha puesto su abrigo
y sus guantes, y su bufanda.
¡Dios mío, Helena!
Es una preciosidad, ¿verdad, Michael?
Podría ser la mujer más bonita que he visto en toda mi vida.
Hay algo bastante excepcional sobre la vida en el campo.
¿Quién ha dicho eso?
¡Yo, Liam!
- ¿Dé donde has salido? - He estado aquí todo el tiempo.
Vaya, lo siento.
Siempre que estoy por el campo,
ya sea... caminando por los campos,
o paseando por el jardín
o incluso aquí sentado en este...
en esta... en esta sillita...
Me siento muy feliz.
Hace un tiempo maravilloso, el pequeño...
¿Qué es eso de ahí?
Los pajarillos... cantan.
La forma en que vivimos aquí es tan simple, feliz, plácida.
¿Qué más se puede pedir?
¿Eh, Ivan?
Se me ocurren un par de cosas.
- ¿Qué ha ocurrido, Ivan? - Nada nuevo, doctor.
No ha pasado nada en absoluto.
Todo sigue igual que siempre.
Mi madre sigue siendo una vieja bruja.
Ahora está en un estado de negación total, Michael.
Mientras con un ojo mira la tumba
y con el otro ojo devora todas esas revistas
que tratan sobre cómo a su edad la vida acaba de empezar.
Alexander se pasa el día sentado en su mesa,
escribe que te escribe, escribe y escribe,
araña, rasca, tacha y escribe un poco más.
Lo siento mucho por el papel.
No ha hecho una sola película en 17 años, Michael.
Está más seco que una pasa.
Y ese viejo cabrón vive del dinero de su primera esposa,
el dinero de mi hermana, Anna, que Dios la tenga en su gloria.
Y el mismísimo Maestro está viviendo ahora en su granja de patatas,
no porque quiera, sino porque no puede permitirse vivir en la ciudad.
Aunque sea un...
¿Cómo lo llaman?
Cineasta generacional.
¿Sabías que le han otorgado tres doctorados honoris causa?
¡Tres! ¡Doctor, doctor, doctor!
¿Y para qué? ¿Para qué?
Para nada, Michael. Nada de nada.
En toda su vida ha tenido una idea original.
Sus únicas películas de éxito han sido adaptaciones.
E incluso estaban...
Bueno, adaptadas. No las definiría como "generacional", la hostia.
Es tan pretencioso, Michael. Y nunca se calla, joder.
¿Y qué me dices de la suerte que tiene con las mujeres?
Ni siquiera Don Juan de Marco tiene la suerte de ese viejo cabrón.
¡Anna! ¿Conociste a Anna?
Claro que sí, Ivan.
Anna era una belleza.
Sí, Ivan. Era guapísima.
De verdad, lo era, Michael. Era... Era...
Era encantadora.
¡Estaba tan llena de amor!
La cantidad de hombres que se enamoraron de mi hermana.
Y ella... lo eligió a él... de entre todos ellos.
Mi madre lo adora.
- ¿Elizabeth? - Sí.
Cambia la voz cada una que habla con él.
Ella lo mira como...
Como si fuera una especie de profeta.
Y ahora, Helena. Es como un siglo más mayor que ella.
Y fíjate en ella, Michael.
Ha renunciado a muchas cosas para estar con él.
Su juventud, su belleza.
Su... su esplendor. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué lo ha hecho, Michael? ¿Por qué?
¿Le está... ?
¿Ivan? ¿Qué?
Bueno, ¿le está... ?
- ¿Le está siendo fiel? - Sí.
Sí, aunque sea tan viejo, frágil, decrépito, estropeado.
Cada vez que ella lo mira, le contagia algo.
La idea de una mujer traicionando a un hombre como él
sería algo horrible, claro está.
Pero que una mujer sacrifique toda su vida por un vejestorio como él
está bien visto. Es totalmente admisible.
No, no, no, Ivan! ¡No me gusta!
No me gusta oírte hablar así. No puedes decir esas cosas.
El que engaña a la mujer o al marido es un ser infiel.
Lo es. Traicionas a tu marido, y también a tu patria.
Esa es mi opinión.
Discúlpame, Ivan, pero mi...
Mi mujer me traicionó.
Se fugó con un hombre... porque lo quería.
Eso dijo ella.
El día después de nuestra boda.
Me dijo que al mirarlo vio lo fea que era el color de mi piel.
Pero, y esto es lo importante,
desde que me dejó, me he mantenido fiel a ella.
Todavía la quiero, le sigo guardando fidelidad.
La ayudo cuanto puedo.
Le doy dinero para que atienda la educación de sus hijos
que tuvo con aquel hombre.
Tú... ¿Qué? ¿Cómo?
Quizá me falló la felicidad, pero me quedó el orgullo.
Vaya, Srta. Helena.
No la había visto.
Lo siento.
¿Le puedo ofrecer... esta sillita?
No.
Lo siento, pero no. Muchas gracias. Muy amable de su parte.
Estoy confuso, Helena.
Me dijiste que tu marido estaba enfermo. Llevo horas aquí esperando.
Dijiste que tenía reuma pero a mí me parece que está sanísimo.
Ayer, por la noche,
se quejaba de dolor en las piernas.
Estaba deprimido.
Pero hoy parece que está mucho mejor. Lo siento.
Bueno, me di prisa para coger el tren,
he recorrido muchos kilómetros para llegar aquí.
¿Ah, sí?
No.
No.
No, no te preocupes.
No será ni la primera ni la última vez que ocurre.
Será mejor que... me quede a pasar la noche.
Por lo menos, descansaré bien.
Eso espero.
Si te parece bien. ¿Te parece bien?
Sonia, ¿te parece bien que me quede a pasar la noche?
¿Sonia?
- ¿Sonia? - Por supuesto, Michael.
Hacía tiempo que no te quedabas con nosotros.
¿Has comido? Come con nosotros.
No comemos nada hasta la once de la noche.
Ay, madre mía, este té está frío.
Es por culpa de la tetera, Sonia. Es la tetera.
Se calienta muy rápido. Me he dado cuenta.
La tetera se calienta, pero el té está frío.
No importa. Lo beberemos frío, Ian.
Disculpe, Srta. Helena, pero no me llamo Ian, me llamo Liam.
Liam. O Cráter.
Algunos me llaman así... por las marcas que tengo en la cara.
Tuve acné a los 12 años.
Y no eran los típicos granos, fue horrible.
Creo que tengo fotos... en alguna parte.
Y se me quedaron estas marcas en la cara
y parecen como cráteres en...
En...
En la luna.
Sí.
Tu marido me conoce muy bien. Ahora vivo aquí.
Igual me has visto comer con vosotros.
Todos los días.
Liam es nuestra mano derecha, Helena.
El segundo a bordo.
Es como nuestro salvavidas. Eso es lo que es.
¡Basta, Sonia!
¡Dios mío!
Acabo de decir: "Dios mío".
¡Sí! Sí, mamá. ¿Qué le pasa?
Bueno, Ivan, acabo de leer el artículo de James Hayden.
Ya, mamá, ¿y es interesante?
Es un poco extraño, Ivan. Critica sus propias ideas.
Escribe sobre ideas que tuvo hace años,
lo mal concebidas y anticuadas que son ahora.
Y todo lo que dice sobre el trabajo de Alexander.
Es horrible, de verdad.
No es que sea horrible, madre.
Cambiar de opinión demuestra que uno piensa.
De vez en cuando va bien. Bébete el té.
No, no, no, Ivan. Quiero hablar.
Sí, sí, ya nos hemos dado cuenta.
¿Por qué no te agrada escuchar cuando hablo yo?
¿Es eso? ¿No quieres oír cómo pienso?
Has cambiado, Ivan.
Lo siento, pero es la verdad. Te has vuelto un cínico.
Apenas te reconozco últimamente.
Eras una buena persona.
Solías tener unas claras convicciones.
Ya lo sé, madre.
Mi convicciones irradiaban positivismo.
Sí, las recuerdo muy bien. ¡Mis convicciones, sí!
Joder, y tanto que deslumbraban.
Lo que me parece raro, es que les eches la culpa de tu misera.
La culpa no es de ellas sino tuya.
Nunca pusiste en práctica tus convicciones.
Deberías haber actuado y haber hecho algo, pero nunca lo hiciste.
¡Actuar!
¿Tienes la menor idea, madre, de lo difícil que es
actuar en el mundo de hoy en día?
No todo el mundo es un "artista generacional"
como el cabrón de tu querido... Alexander.
No todos tenemos a gente a nuestra entera disposición,
sirviéndonos bebidas, y preparándonos ensaladas, joder.
¿Qué insinúas con eso, Ivan?
¡Abuela! ¡Tío Vania! ¡Gracias! ¡Ya basta!
Lo siento, Sonia. Ya me callo.
Pon un poco de música.
- ¿Qué? - Pon un poco de música.
¡Lo siento!
Dios mío, joder.
Qué buen tiempo hace hoy.
No hace calor.
Eso es lo que más me gusta.
Sí, un tiempo ideal para ahorcarse.
Para ser colgado.
No para ser colgado, no para ser colgado.
Si no para que te cuelguen.
Sí...
Si te surgiera la oportunidad,
deberías venir a visitarme, Helena.
¡Cállate, Ivan!
Podrías venir con Sonia.
Me encantaría.
Mi casa... no es tan grande como esta,
pero justo al lado hay una reserva natural.
Una hermosa reserva forestal pública...
que suelo cuidar.
Sí, sí. Ya lo sabía.
¿Ah, sí?
Sí.
Los bosques de Michael son increíbles, Helena.
Todos los años planta árboles
y la labor que realiza para preservar los árboles más antiguos,
es maravillosa.
Si hubieras oído algunas de las cosas que... me ha dicho.
Una vez me dijo que los árboles
enseñan al hombre qué es la belleza.
¿Te acuerdas?
En los países donde hay más árboles, no se lucha contra la naturaleza.
Son más sensibles, cuidan más las palabras
y tratan a las mujeres... Tratan a todo el mundo con esmero.
Así que...
Sí, y nuestro mundo se consume.
Desaparecerá para siempre.
Y lo sabemos. Hace tiempo que lo sabemos.
Pero no parece que hagamos nada al respecto.
Solo los humamos tenemos la capacidad de crear
y de... imaginarse cosas que no existen.
Quizá sea solo cosa mía, pero cuando planto
un pequeño abedul al que veo crecer,
mecerse con el viento, volverse verde...
Se me llena el alma
de orgullo.
¿No eres demasiado joven
para preocuparte por unos viejos árboles?
Ya es hora de que me marche, Sonia.
- ¿Qué? - Sí, sí, sí.
- ¿Tan pronto, Michael? - Sí. Porque si...
Si me marcho ahora, cogeré el último tren.
Pero...
¿Cuándo volverás a vernos, Michael?
No lo sé, depende de...
Depende de... tu padre.
Sí, lo siento. Perdona.
- Te acompañaré a la puerta. - Vale.
Le he dejado sus pastillas nuevas... ahí.
Adiós, Ivan.
Hasta luego, chicos.
Su cara.
El doctor.
Parece cansado, ¿no?
Su cara está...
Es una cara interesante la suya.
Durante mi estancia aquí. Ya ha venido tres veces,
pero como soy tan tímida...
No he hablado con él una sola vez como es debido.
Creerá que soy un irrespetuosa.
No me mires así, Ivan. No me gusta.
¿Qué...? ¿Qué...?
¿Cómo se supone que tengo que mirarte, Helena?
Ojalá supiera qué es lo que quieres de mí, Ivan.
¿Qué significa eso?
Tan solo quiero mirarte.
Y no me pidas que me marche.
¡Cuidado! ¡Pueden oírte!
Es que... esa es mi intención.
Eso es... lo que necesito.
¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Ivan! ¡Ivan! ¡Ivan! ¡Ivan!
Esto es... una tortura.
¿Quién anda ahí? ¿Anna?
No, Alexander. Soy Helena.
¿Quién?
¡Helena! ¡Tu esposa!
Ah, sí.
Me he quedado dormido.
Estaba intentando escribir.
He soñado que mi pierna... no era mía.
Mi pierna izquierda.
¿Por qué me cuesta respirar?
Estás cansado, Alexander. Deberías estar en la cama.
¡No puedo irme a la cama! ¡Tengo que escribir!
Me he quedado dormido. Estoy tan mayor.
Odio hacerme mayor.
Al hacerme mayor, empecé a sentir asco de mí mismo.
También a todos vosotros os da asco mirarme.
Lo noto en vuestra mirada
pero lo noto en tu mirada más que en ninguna otra.
Lo repelente que soy para ti.
Es un milagro que todavía siga vivo, Helena.
Sé que odias follar conmigo.
En realidad, eso no es cierto.
Quiero mi vida de antes.
El...
El éxito.
La fama y...
La atención, el dinero. ¡El dinero!
Tengo miedo de morirme.
No estoy preparado, Helena.
No lo estoy.
No te preocupes.
No pasa nada.
Está bien.
- ¡Papá! - ¡Oh, Dios mío!
Papá, mandaste a buscar a Michael.
Tú insististe y él volvió otra vez.
Y, de nuevo, cuando llega, te niegas a recibirle.
Sonia, ¿para qué diablos necesito yo ver a Michael?
¡Entiende tanto de medicina como yo de costura!
Está bien, papá. A mí me da igual.
Pásame las pastillas que están sobre la mesa.
¡No, sobre la mesa! ¿Acaso te he pedido esas?
No, no te he pedido esas, Sonia. Así que no me las des.
Papá, ¿por qué has cogido ese berrinche?
Es muy tierno de tu parte, pero no te servirá de nada conmigo.
Puede que haya a quien eso le guste,
pero yo tengo que levantarme temprano.
No es un berrinche.
Soy el único que es feliz en toda esta casa.
Papá, venga ya. Deberías estar en la cama.
¡Debería estar acostado, Helena!
¡Vamos, papá! Papá, te tengo.
Te tengo. Vamos.
Te tengo.
No pasa nada.
Yo me ocuparé de él, Helena. No te preocupes. Siéntate.
He dicho que debería estar acostado.
¡Ay, Dios mío!
Por el amor de Dios, Ivan, ¿qué es lo que quieres?
Ha dejado de llover.
Quería que lo supieras.
Todos los campos y toda la naturaleza volverá a respirar de nuevo.
Pero yo no, Helena.
Seré el único en kilómetros a la redonda
a quien la tormenta no refrescará.
Ivan, en cuanto te pones a hablar, me quedo dormida.
¿Algo más que quieras decirme, Ivan?
Buenas noches,
Ivan.
Ivan, por favor, ¿puedes quitar el brazo de ahí?
No, quita el brazo de ahí, por favor.
¡Ivan, quita el brazo de ahí, por favor!
¡Ivan!
Resulta repugnante.
Lo es.
Se ha marchado.
Estuve saliendo con ella
en aquella época.
¿Por qué no hice nada al respecto entonces?
Ahora sería mi esposa.
No se hubiera resistido a mis encantos.
Pero me han engañado. Eso es.
Sentía adoración por ese hombre.
El Maestro.
Lo adoraba.
La de cosas que hice por él.
Trabajé como un burro en esta granja, y ahorré hasta el último centavo
y se lo enviaba para que siguiera adelante.
Y lo hice porque...
Y esto no se lo digo a mucha gente.
Lo hacía porque estaba muy orgulloso de él.
Y de su vida tan creativa.
Y el trabajo que creó.
Vivía por y para él.
Todo lo que hacía parecía estar...
bendecido.
Como si estuviera enaltecido por la gracia de un genio.
¡Dios! ¡Es verdad!
Y ahora él está aquí.
Pudriéndose en la oscuridad, ¿y qué ha sido de su vida?
¿Todo se reduce a esto en última instancia?
¿A esto?
¿O a esto otro?
Me ha engañado...
todo este tiempo.
Y me doy cuenta ahora.
He sido un estúpido.
¡Michael! ¡Michael! ¡Michael!
Canta una canción, Cráter.
Michael, me encantaría, pero todos están durmiendo.
Venga, toca una canción, mamón.
¡Vamos!
Vamos, Michael, por favor. Llevo puesto el pijama.
Vete a la cama, pequeño bastardo desfigurado.
¿Qué hora es, Ivan?
¿Me ha parecido oír a Helena?
Ella es...
una maravilla de mujer.
La forma en que camina...
¿Qué hacen sus pastillas tiradas por el suelo?
Ni siquiera las ha tocado, joder.
¿Crees que está enfermo de verdad, Ivan, o solo está fingiendo?
¡Ivan!
¿Por qué estás así hoy?
¿Acaso te preocupa ahora la salud de Alexander? ¿Es eso?
¿O pones esa cara porque quieres follarte a su esposa?
Lo siento.
Lo siento.
Estoy un poco borracho.
Cuando me emborracho así,
me convierto en alguien horrible.
Cuando me pongo así, no me importa nada.
Aceptaría cualquier empleo.
Me da igual.
Me importa un carajo.
Vamos, Ivan, tómate una copa conmigo.
Vamos, mataría por una trago. Tiene que haber coñac por algún lado.
Dejaremos... Dejaremos pasar un par de horas
y nos iremos al pub Stationer's Arm, ¿vale?
¿Vale? Solía trabajar con un estudiante de medicina.
Y solía decir "vale" pronunciado así.
Va... le.
Va... le. Vale.
Era un gilipollas de la hostia. ¿Vale?
Oh, lo siento, Sonia. Lo siento, Sonia. ¡Lo siento!
¡Lo siento! Lo siento, Sonia.
¡Ivan!
¿Vale?
Lo siento. Lo siento.
Voy a... Voy a...
Creo que me iré por aquí.
Vale. Bien.
Tío Ivan, ha hemos recogido las patatas.
Pero no hay espacio para almacenarlas de forma adecuada
y esta lluvia podría arruinarlo todo.
Se pudrirá.
Todo se pudrirá.
Pero no te habías dado cuenta.
Has abandonado por completo tus obligaciones, tío Ivan.
Me encargo yo sola de todo.
Tío Ivan, ¿estás llorando?
Es tu forma de mirar...
Acabas de mirarme como solía hacerlo tu madre.
¡Mi preciosa hermana!
¿Dónde está ahora?
¡Si ella supiera!
¡Ay, si ella supiera!
¿Y si supiera el qué?
Lo mucho...
Es muy duro.
No es nada.
¡No es nada! Nada de esto...
Igual da, igual da, igual da.
Lo... siento, cariño.
Luego hablamos.
¡Michael!
¡Michael ¡Michael! ¿Puedes venir aquí, por favor?
Ven aquí, por favor. Gracias.
Michael, me da igual cuánto bebas siempre y cuando no te pongas enfermo.
Pero te suplico que no dejes beber al tío Ivan, no es bueno para él.
Lo siento, Sonia.
No sabía... No sabía que estaba bebiendo.
Lo siento... Lo siento.
Me marcharé a casa ahora.
No, no, espera hasta mañana.
No, no. Me marcharé a casa ahora.
¿Te apetece comer algo, Michael?
Sí.
Sí, pensé que te apetecería...
Un tentempié a medianoche.
Me gusta comer por la noche, a mí.
Vamos, siéntate.
Veamos lo que hay por aquí.
Bien.
Toma.
Un poco de queso.
En realidad, no he...
No he comido nada el todo el día. Solo he estado "bebendo".
"Bebendo". ¡Bebiendo!
¿Sonia?
¿Sonia?
No hay nadie más aquí, excepto nosotros dos.
¿Puedo decirte algo?
Sí.
Helena...
¿Qué pasa con Helena?
No estoy diciendo
que no es hermosa... porque lo es.
Es la más hermosa de entre todas.
Pero su vida se reduce a comer, a beber, e ir a dar pequeños paseos.
No hace nada, Sonia.
Una vida ociosa no puede ser inmaculada.
¿No estás satisfecho con tu vida, Michael?
¿Qué? Sí.
Bueno, no. Bueno, sí.
Bueno, no. ¡Sí! Amo la vida en general.
Amo estar vivo.
Por lo que se refiere a mí, personalmente,
no hay una sola parte en mi vida que sea buena.
Pero ni en lo más mínimo.
Es como si atravesaras el bosque en mitad de la noche
y ves una luz,
como una lucecita a lo lejos,
y ya no reparas en la oscuridad,
ni en las ramas que te dan en la cara, ni en el cansancio.
Lo siento, pero me deprimo bastante.
Y lo que pasa es que...
yo no veo ninguna luz a lo lejos.
Ha pasado mucho, mucho tiempo,
desde la última vez que me preocupé por alguien.
¿Por nadie?
Maureen me cae muy bien.
¡No, no, no, no! No, Michael. Te lo suplico, no bebas más.
- ¿Y por qué? - No te sienta bien, Michael.
Eres tan elegante...
Tienes una voz sumamente dulce.
Creo que eres maravilloso. No conozco a nadie como tú.
Así que para ya. Déjalo, Michael.
¡Michael!
¡Michael! ¡Basta! ¡Basta!
Vale, vale. Ya me paro, me paro.
Ya estoy ebrio.
Me quedaré así hasta el fin de mis días.
- ¿Lo prometes? - Te lo prometo.
Bien.
Puedo...
¿Puedo... hacerte una pregunta?
Si yo tuviera una amiga
o... una hermana menor
y te enterases de que...
Bueno, digamos que descubres
que está enamorada de ti.
¿Cómo reaccionarías?
No lo sé.
Seguramente no haría nada.
He de marcharme, Sonia.
Si no me voy ya, acabaremos hablando hasta que salga el sol.
Buenas noches, Sonia.
¿Por dónde tengo que ir?
- Es por ahí. - Vale.
- ¿Por dónde? - Por ahí, por ahí.
¡Sí!
Sí, por ahí.
No me ha dicho nada.
Ni una palabra sobre los sentimientos
que pudiera tener hacia mí.
Pero ¿por qué me siento tan feliz?
Puede que piense que es maravilloso.
Que tiene una voz agradable. ¿Acaso es demasiado?
Pero es que su voz...
Canta... Todavía puedo escucharla.
Y cuando le mencioné lo de la hermana menor, es que no lo pilló.
¡Ay, Dios mío!
Odio tener un aspecto tan ordinario.
Es muy aburrido.
Es la pura verdad. El domingo pasado estuve en el pueblo
y oí hablar a dos mujeres.
Y una le dijo a la otra: "Esa mujer de ahí es una buena persona,
es tan generosa y lista,
pero es una lástima que tenga un aspecto tan ordinario".
¡Ordinario!
¡Sonia!
¡Oh! ¡Helena!
¡Vaya!
Ha dejado de llover. Por fin puedo respirar.
Sí.
¿Sonia?
¿Sí, Helena?
¿Hasta cuándo estarás así conmigo?
Estoy harta, Sonia.
Y no lo entiendo.
¿No crees que ha llegado el momento de que...
- ...seamos amigas? - Sí.
Sí.
Lo siento.
Sí. No nos enfademos más la una con la otra.
- Exacto. No nos enfademos. - Está bien.
Vale. ¿Se ha acostado ya papá?
No, no, no, no.
Está arriba, dando vueltas, intentando escribir.
¿Quién ha estado aquí?
Michael.
Ha comido un poco de queso.
Estás enfadada conmigo
porque crees que me casé con tu padre por su fama.
O por su dinero.
Si crees en juramentos, Sonia,
te juro que me casé con él por amor.
Porque lo amaba.
Me gustó porque era extraordinario.
Sonia...
Si te hago una pregunta... ¿prometes decirme la verdad?
¿Eres feliz?
No.
Lo sabía.
¿Puedo preguntarte otra?
¿Has deseado alguna vez tener un marido más joven?
Por supuesto. Claro que sí, Sonia. Pues claro.
Pregúntame algo más.
¿Te gusta... ? ¿Te gusta el doctor?
¿Cómo?
Sí.
Sí.
Mucho. ¿Te gusta a ti?
¿Sonia?
Me he puesto colorada, ¿verdad?
Es que... Es que...
Creo que es maravilloso.
Creo que él es capaz de hacer cualquier cosa.
Salva vidas.
Planta árboles en los bosques.
Ya, pero no se trata de los bosques,
ni tampoco de que sea un doctor. Es su alma.
Cuando planta un árbol,
trata de imaginarse cómo será dentro de cien años.
No abundan personas como él.
Bebe demasiado.
Y, a veces, puede llegar a ser...
vulgar.
¿Y qué hay de malo en eso?
Te deseo de corazón que te vaya bien, Sonia.
Mereces ser feliz.
Lo que pasa es que soy un ser insípido.
Tan solo... Tan solo...
Un personaje secundario en la vida de los demás.
¿Puedo tocar algo para ti?
Me gustaría tocar algo para ti.
- ¿En el piano de mi madre? - ¡Sí!
Tu padre sigue despierto. Pregúntaselo a él.
Si a tu padre no le importa, tocaré algo para ti.
¡Vamos, Sonia!
Sí, señora.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que toqué.
¡Dios mío! ¡Dios mío!
¿Qué ha sido eso?
¡Dios mío! ¡Cuánto odio el campo!
¿Qué te ha dicho?
Ha dicho que no puedes.
Ha dicho que no tienes permiso para tocarlo.
El glorioso Maestro en persona nos ha bendecido a todos,
sus humildes servidores,
con la petición de reunirnos a la una.
- ¿Qué hora es, Sonia? - La una menos cuarto, tío Ivan.
Hemos llegado pronto.
Apenas puedo contenerme de la emoción.
¿Crees que hay algo importante que quiera contarnos?
¿Hay algo terrible, terriblemente importante que quiere
que quiere compartir con todos nosotros?
¡Oh, cállate, Ivan!
¡Cállate!
¿No te cansas del sonido de tu propia voz?
¡Ay, Dios mío!
¡Dios mío! Esta espera me está matando.
¡Cállate!
Ya no sé qué hacer conmigo mismo.
Podría encontrarte algo que hacer en la granja, Helena.
Sí, es toda una experta.
- ¡Ivan! - Lo siento. Discúlpame, Helena.
Lo siento...
He sido un capullo.
Iré a cogerte unas flores, unas preciosas flores silvestres
como... como una ofrenda de paz.
¡Esperadme ahí! ¡Esperadme ahí!
¡Helena!
¡Helena!
¿Puedo hablar contigo?
¿Sobre qué? ¿Qué te pasa?
¿Qué te pasa?
Odio el aspecto que tengo.
¿Sabes qué aspecto tengo? ¡Soy fea!
Es el aspecto que tengo.
Sonia, no digas eso. Tienes un pelo precioso.
¡No digas eso!
No digas eso. Cuando alguien es de aspecto ordinario,
le dicen cosas como: "Tienes un cutis... un pelo precioso".
Es insoportable.
Quiero tanto a Michael.
¡Hace años que le quiero!
Le quiero más que a mi madre.
Ahora viene todos los días, Helena,
pero ni siquiera se fija en mí.
Me invento lo que sea para hablar con él.
Cuando le miro a los ojos es como...
Me quedo con la mirada perdida. No puedo evitarlo.
¡Ya no tengo orgullo! Hasta los perros saben que le quiero.
Sigo diciéndoselo.
Está bien, está bien.
¿Lo sabe Michael?
No, Helena. No lo sabe... Él ni siquiera se fija en mí.
Sí, sí. Es un hombre raro.
Bueno, hay algo que podemos hacer. Déjame que hable con él.
Seré muy sutil.
Tenemos que averiguar si el sentimiento es mutuo.
Si es un "sí" o un "no".
Y si es un "no", no debería volver aquí.
¿No es así, Sonia?
Sí.
Sí.
Es más fácil si no lo ves.
Hagámoslo ahora.
Quería mostrarme unos mapas o unos gráficos sobre los árboles.
Ve a buscarle y dile que quiero hablar con él.
Vale, pero ¿prometes contarme toda la verdad?
Claro que te contaré la verdad.
La verdad nunca es tan temible como la incertidumbre.
Por dura que sea la verdad, la incertidumbre es...
Es aterradora.
Sí, lo es.
Está bien.
Le diré que quieres ver sus planos.
Bueno... Vale.
Vale.
No. Prefiero la incertidumbre. Al menos queda la esperanza.
- ¿Qué? - No, no, no. Iré.
Vale.
No está enamorado de ella.
Es evidente,
pero aunque no esté enamorado de ella,
no significa que no pueda estar con ella.
Es fea pero no es que él sea...
Sería una esposa excelente.
Es amable, es inteligente. Es...
Pues eso...
Aunque la entiendo perfectamente.
Es guapo.
Es inteligente, es interesante.
Y es sumamente... ¡Ay, Dios mío!
Ahora viene aquí todos los días.
Ya sé por qué viene.
Es por mi culpa.
¡Dios mío!
¡Helena!
¿Sí?
¿Sí, Michael?
¿Querías ver mis mapas?
Sí, sí. Me dijiste que querías mostrármelos.
- ¿Dispones de tiempo? - Sí.
Sí.
Por supuesto.
¿Fuiste a la universidad?
Bueno, estudié en el conservatorio de música.
Bien.
Quizá no te parezca muy interesante.
¿Por qué no?
Está bien.
Esto es... un mapa,
de esta región hace 50 años.
El color verde, claro y oscuro, representan el bosque.
Y viene a cubrir la mitad de la superficie.
Eso es la fauna y la flora.
Había una expresión: "El poder de las aves".
Aves de todas las especies más allá de lo que alcanzamos a ver.
Desde chorlos, chifladores, garcillas,
gaviotas Vegaes, chipes de ala azul...
Este es el mapa de lo que existía hace 25 años.
Entonces el bosque solo cubría una tercera parte de la superficie.
Los colores verde y azul cielo van palideciendo, y así, etcétera...
Las aves comenzaron a desaparecer.
Los chipes de alas azules
desaparecieron por completo.
Y este mapa representa esta zona en la actualidad.
Hay verde.
Como manchas.
No cabe duda de que es... una imagen decadente.
Dentro de 15 años, o incluso menos,
todo habrá desaparecido, incluido el bosque. Para siempre.
Y me dirás o la gente dirá: "El mundo cambia y la cultura cambia.
Los antiguos modos de vida ceden su sitio al nuevo. Es ley de vida".
Lo comprendo, sí.
Y en lugar de estos bosques, existirán... carreteras.
Habrá fábricas, escuelas...
La gente estará más sana, sería más rica y más inteligente,
pero no ocurrirá nada de eso.
Se está destruyendo todo, pero no se está creando nada.
Por la expresión de tu cara creo que te estoy aburriendo con esto.
¡No, no, no, no!
No, no...
Tengo la cabeza en otra parte.
Si te soy sincera, tengo que someterte
a un pequeño interrogatorio.
Me siento tan aturdida que no sé cómo empezar y me siento avergonzada.
- ¿Un interrogatorio? - Sí.
Pero es bastante... breve.
¿Podemos... sentarnos?
Sí. Sí.
Está bien...
Verás...
Se trata de cierta persona joven.
Es Sonia.
¿Te gusta Sonia?
Sí.
Sí, mucho.
Pero ¿te gusta... como mujer?
No.
No.
Vale, un par de preguntas más y hemos terminado.
¿No te has percatado de ningún cambio en ella últimamente?
No.
No.
Para nada.
Pues está sufriendo...
Michael.
Está sufriendo.
Y tienes que entenderlo.
Tienes que dejar de venir aquí.
Esto es...
Esto es...
Ya estoy mayor para estas cosas.
Además, no dispongo de tiempo.
De acuerdo.
Hemos terminado.
Me he puesto colorada.
Claro que si ella sufre...
No quiero que sufra.
Hay algo que no entiendo.
¿Qué necesidad tenías tú de interrogarme?
- ¿Qué quieres decir? - Venga ya.
Venga ya.
Sabes muy bien que vengo aquí todos los días.
Y sabes muy bien... el motivo.
Sabes perfectamente
por quién he estado viniendo.
Lo... siento. Estoy confusa.
Vale.
Bueno...
¿Qué más puedo decir?
Me tienes prendado.
Y lo sabías de antemano
sin la necesidad de este interrogatorio.
Me rindo ante ti.
Tómame.
Soy tuyo.
Creo que ha habido un terrible malentendido.
De acuerdo. Me marcho de aquí.
Y no volveré... nunca más.
Como has dicho.
Pero podemos estar juntos una sola vez.
Helena...
¡Oh, no, no, no...! ¡No, no! ¡No, no!
Está bien. Está bien...
No, no te vayas.
¡Ivan! ¡Por el amor de Dios!
¡Por Dios!
Lo siento, solo estaba...
Estaba...
Estaba mostrándole mis mapas.
Sí, solo estaba...
Sí, voy a... Voy a...
Bonitas flores.
¿Ivan? ¿Ivan?
Tienes que ayudarme.
Tienes que persuadir a mi marido para que nos marchemos de aquí hoy mismo.
Tenemos que marcharnos hoy mismo.
¡Ahora!
Ivan, tienes que ayudarme. Ivan, ¿me has oído?
- ¡Helena! - ¡Ay, Dios mío!
¡Helena! ¿Dónde está mi esposa?
Estoy aquí, Alexander.
¿Dónde se ha metido? No hay manera de encontrar a nadie,
esta casa es como un laberinto gigante.
Estoy aquí abajo, Alexander.
¿Qué... te ha dicho, Helena?
¡Oh, Sonia!
No. Te lo diré más tarde.
Estás temblando.
Helena...
Oh, lo entiendo.
Te ha dicho que no volverá más aquí, ¿verdad?
Dímelo. Es eso, ¿verdad?
No.
No, no volverá.
De acuerdo.
De acuerdo.
¡Dios mío!
¡Por Dios!
¡Por Dios!
¡Sonia!
¿Sí?
¿Sí?
Sonia, siéntate.
Lo siento.
Tú también, Liam.
Y tú también, Maureen.
Y tú también, Elizabeth.
Me había olvidado completamente de ti.
E Ivan, sí.
No me necesitas para esto, ¿verdad, Alexander?
Necesito que te quedes.
Ivan, te necesito más que a los demás.
¿Más que a los demás?
Estás muy susceptible hoy, Ivan.
Más que de costumbre.
Si he hecho algo que te ha molestado,
lo único que puedo hacer es suplicarte perdón de inmediato.
Que te den, Alexander.
¿Qué es lo que quieres? Vamos al grano.
Está bien.
¿Estáis todos aquí? Está bien.
Amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención.
Y, no, no, no...
¡En serio!
Se trata de un asunto bastante grave.
Os he reunido aquí, amigos míos, para pediros ayuda
y por vuestro consejo.
Soy artista.
Un hombre de cine.
De idea.
De imagen.
De sentimiento.
Me he mantenido siempre ajeno... a la vida práctica.
Pero ahora soy viejo y estoy enfermo.
Así que tiene sentido, entonces, que intente poner en orden
todos mis asuntos, por así decirlo.
La verdad es que sólo hay una certeza en todas nuestras vidas.
Ya no pienso en mí.
Pero tengo una joven esposa y una hija que aún no se ha casado.
Sigo.
Es imposible seguir viviendo en el campo.
Es imposible para mí.
Los seres humanos no estamos hechos para el campo.
Y vivir en la ciudad con los ingresos de esta finca es imposible,
por lo que tenemos que encontrar un medio que nos garantice
una cifra de renta fija más o menos segura.
Creo que se me ha ocurrido uno
y me gustaría aprovechar la oportunidad para presentaros mi propuesta.
Pasado por alto todos los detalles,
os explicaré mi idea a rasgos generales.
Nuestra finca no rinde por término medio, más del 2% de renta.
Propongo venderla.
Si invertimos el dinero obtenido de la venta
en acciones y participaciones del Estado,
nuestros ingresos anuales por intereses aumentan entre un 5% y un 7%.
Incluso creo que podríamos tener un exceso de beneficios
que podríamos usar para invertir en una propiedad modesta,
por ejemplo, la isla de Man.
Lo siento, lo siento. Lo siento.
Me parece que el oído me engaña.
¿Podrías repetir lo que acabas de decir, Alexander?
Por supuesto, Ivan...
¿Repito lo de la isla de Man?
No, eso no. Has dicho otra cosa antes.
Voy a vender la finca, Ivan.
¡Sí! ¡Sí!
Eso mismo.
Bueno, es un alivio.
No me estoy quedando sordo.
Magnífico. Una idea maravillosa.
Puedo preguntarte, si hicieras eso,
¿qué haríamos Sonia, mi madre y yo?
Bueno, hablaremos de eso cuando llegue el momento, Ivan.
Se me ha ocurrido algo.
¡Justo ahora mismo! ¡En este preciso instante!
Hasta este preciso instante, había estado pensando como un ingenuo.
Hasta este preciso instante, había estado bajo la impresión
de que esta finca pertenecía a Sonia.
Mi padre compró esta propiedad como dote para Anna
y justo hasta este instante
he sido un ingenuo al pensar que esta propiedad
la heredaría Sonia cuando falleciera mi hermana Anna.
En efecto, la propiedad pertenece a Sonia.
Nadie pone eso en entredicho, Ivan.
Me atrevería a decir que todo esto que os estoy proponiendo
es en beneficio de Sonia.
¡Por Dios! No digas disparates, joder.
No son... más que disparates. ¡Disparates!
Lo siento. Acaba lo que ibas a decir.
No entiendo por qué te alteras tanto, Ivan.
No estoy diciendo que mi propuesta sea ideal.
Si todos se oponen, no pienso insistir.
Mi padre compró esta propiedad
por tres cuartas partes de su valor, Alexander.
Lo hizo porque yo renuncié a la parte de mi herencia en favor de Anna.
Porque la quería.
La quería muchísimo.
Y después, por si fuera poco, trabajé como un burro durante años
hasta que conseguí pagar todas las deudas que mi padre había acumulado
cuando compró esta propiedad.
El único motivo por el que esta propiedad está limpia de deudas
es gracias a que trabajé muy duro.
He administrado esta propiedad durante 25 años,
y durante todo ese tiempo,
te pagué el alquiler.
Como una especie de mayordomo.
Y durante ese tiempo,
no me diste las gracias ni una sola vez.
Por muy justos que fuéramos de dinero, que lo íbamos,
nunca he dejado de enviarte el alquiler.
Ivan, ¿cómo iba a saber sobre el alquiler o arrendamientos?
No soy un hombre práctico.
Acabo de... Acabo de decirlo. Os lo he dicho.
Podías haberte rebajado el alquiler.
Podías haberte dado cualquier capricho.
Ni siquiera me habría dado cuenta.
¿Me estás diciendo que debería haberte robado?
¿Es eso lo que me estás diciendo? "¡Ay, pobre y estúpido Ivan!"
Si solo me hubiera robado un poco,
no sería el mendigo decrépito que es ahora, joder.
¡Ivan! ¡No!
Durante 25 años he estado atrapado en este lugar,
como un topo, con mi madre demente.
Mis pensamientos eran para ti solo.
Cada día, todos los días, solo hablaba de ti.
Y cada noche, todas las noches, He visto tus películas.
Joder, no sabes cuánto odio tus películas.
Para mí eras como un Dios.
Como... un ser superior.
Me sabía tus películas de memoria. Todas y cada unas de las escenas.
Me sabía todos los diálogos. Todavía me sé cada puta frase.
Pero ahora he abierto los ojos.
Te describes como un artista, Alexander.
Tu trabajo es una tremenda basura, joder.
Nada. Cero. Eres un fraude, siempre lo has sido.
Y siempre lo serás. ¡No muevas ni un puto músculo!
¡No he terminado!
Me has arruinado la vida.
¡No he vivido!
No he vivido. He desperdiciado mi vida.
La he... perdido. ¡La he perdido!
La he desperdiciado. La de cosas que hubiera podido hacer.
Pero no lo hice.
Tengo talento.
Tengo talento.
Soy inteligente.
Tengo... Tengo... Tengo... Tengo... coraje.
Si hubiera vivido normalmente,
podría haber sido un... Bresson.
Podría haber sido un...
Lo siento.
¡Oh! ¡Un Ozu!
¡Oh, mierda! ¡No sé lo que digo, mamá!
¡Mamá!
¡Mamá! ¿Qué debo hacer?
Lo que tienes que hacer, jovencito, es obedecer a Alexander.
¡Cállate!
No, ya sé lo que tengo que hacer.
Te acordarás de mí.
Se ha vuelto loco.
Se ha vuelto loco. Está fuera de sí.
Tiene que irse de aquí y tiene que irse ya.
Es un donnadie.
Ese chico es un puto donnadie.
¡Papá, no! Papá, tienes que tratarle bien.
Tan solo tienes que explicarle... ¡Dios mío! ¡Ivan!
¡Ivan, no, no! ¡Ivan!
Ivan, baja el arma.
Cállate, Helena. ¡Cállate! ¿Dónde se ha metido?
¡Ahí está! ¡Ahí! ¡Ahí!
¡Ahí!
¡Dios mío!
¡Dios mío! ¡Joder!
¡Joder!
¡Dios mío! ¡Joder!
¡Joder!
¡Oh, joder!
¡Dios mío! ¡Joder!
¡Qué puto idiota! ¡Idiota!
¡Joder!
¡Joder!
¡He fallado, joder!
Si te vas,
un día de verano como hoy,
bien podrías de paso
llevarte también el sol.
Y a todos los pájaros
que sobrevuelan el cielo estival
cuando nuestro amor era flamante
y había euforia en nuestros corazones.
Cuando los días eran jóvenes
y las noches eran largas
y la luna se quedaba quieta
esperando al canto del ave nocturna.
Si te vas...
Si te vas...
Si tú...
te vas.
Pero si te quedas,
te haré pasar un día
como ningún otro te hicieron
o te harán pasar.
Surcaremos el sol,
cabalgaremos la lluvia,
hablaremos con los árboles
y alabaremos al viento.
Si te vas,
lo entenderé.
Pero déjame aunque sea
algo de amor que sostener.
Si te vas...
y sé que lo harás,
no quedará nada
en lo que confiar.
Solo una habitación vacía...
¡Date prisa, Maureen!
Nos llamarán de un momento a otro para despedirse.
Ya casi estoy, Liam. Me falta muy poco.
Necesito airear esto un poco.
Y arrojar un poco de luz ante la situación.
¡Dios!
Se marchan a Lille, Maureen.
Y se marchan a vivir en Lille.
¡El susto que se llevaron!
Helena dijo: "No me quedaré aquí ni un instante más.
Nos marcharemos a Lille.
Y viviremos en Lille".
No sé por qué ha insistido tanto en Lille.
Bueno, será lo mejor.
De todas formas, Liam...
¡Es una vergüenza!
De verdad, una vergüenza. ¡Armas!
¡Hay que ver! ¡Armas!
¡Horrible!
Bueno, si te pones a pensar es irónico, Maureen,
parecía sacado de una película.
No me gustaría ver esa película.
Bueno, ahora las cosas volverán a la normalidad.
La comida será a la una.
El desayuno a las ocho.
Y la cena la tendrás hecha a las seis, Liam.
Sí, sí. Sí.
Maureen...
Esta mañana estuve paseando por el pueblo.
El vendedor de prensa estaba fuera de la tienda y me vio y me gritó:
"Vas a casa de Sonia, ¿verdad, Cráter?
Es como si tuvieras allí tu propio banco de alimentos, ¿no?".
Eso me dolió mucho.
¡Vamos!
¡Vamos!
Está bien.
¿Dónde te habías metido todo este tiempo?
Michael, puedes dejarme... ¡Ay, Dios mío!
Liam, Maureen.
¡Dejadme solo aunque sea un momento!
¡No aguanto que estéis encima de mí!
Lo siento, Ivan. Lo siento. Tienes razón. Nos vamos.
Gracias.
Tú, Ivan, eres tonto.
¿Me has oído, Vanya?
Eres tonto.
Michael, te he dicho que te fueras, en serio.
No me iré a ninguna parte, Ivan,
hasta que me devuelvas lo que me has cogido.
No te he arrebatado nada.
Vale, esperaré un par de minutos más,
pero después tendré que emplear la fuerza.
- Vale. - Vale.
- Bien. - Bien.
He hecho el tonto.
Le he disparado.
Dos veces.
Y he fallado.
Las dos veces.
¡No me lo perdonaré jamás!
Es gracioso si te pones a pensarlo. He tratado de cometer un asesinato,
pero nadie parece hacer nada al respecto.
Ni han llamado a la policía ni me han arrestado.
Quizá consideran que estoy loco.
¡Yo estoy loco, sí!
¡Yo!
Y he visto lo que has hecho con ella, Michael.
Sé lo que hiciste, Ivan.
¡Me da mucha vergüenza!
Si tuvieras la menor idea
de lo avergonzado que me siento.
Imagínate que fuera posible
cambiar completamente la forma en que vives la vida.
Examinar tu vida y preguntarte
qué harías con ella su hubieras tocado fondo.
Si tu pasado se quedara atrás
y utilizaras lo que te queda de vida
y la vivieras como es debido.
¿Cómo lo hago?
¿Por dónde empiezo?
No me distraigas, Ivan.
Intentas distraerme. Devuélveme lo que es mío.
No te he quitado nada, Michael.
Has cogido un frasco de morfina de mi botiquín.
Escúchame, Ivan.
Si quieres suicidarte a toda costa,
vete al bosque y dispárate en la cara,
pero devuélveme la morfina o dirán que fui yo quien te la dio.
No quiero que se piense eso de mí.
Sonia.
Tu tío ha cogido de mi botiquín un frasco de morfina
y no quiere devolvérmelo.
No es verdad.
¿Verdad que no?
No es verdad.
No puedes seguir con esto, tío Ivan.
Devuélvemela.
Eres una buena persona.
No me hagas esto, tío Ivan.
¡Dios mío! Está bien, Sonia. Está bien. ¡Sonia!
¡Sonia!
Toma. Sonia, toma.
¡Dios mío! ¡No me lo puedo creer!
Tengo que volver al trabajo, Sonia.
Pronto.
O... qué se yo. ¡Qué sé yo!
No sé. No sé lo que voy a hacer.
¡Ivan!
¡Ay, no, no, no, no! ¡No, no, no!
No, Helena, ahora no. ¡Ahora no!
Alexander quiere hablar contigo antes de que nos marchemos.
Quiere decirte algo.
No, no, no, no.
Vamos, tío Ivan.
Te acompañaré.
¡No!
Vamos. Tú y papá tenéis que hacer las paces.
Vamos. Te ayudaré.
Vamos.
¡Ay, Dios mío!
Me marcho, Michael.
¿Ya?
Sí.
Hemos hecho las maletas.
Vale.
Vale.
Adiós, Helena.
Adiós.
¿Tanto te has asustado?
Antes de irme quiero decirte algo.
Quiero que me respetes.
Quiero que respetes mejor.
Quiero que respetes quien soy y lo que quiero
y la decisión... que he tomado.
Quédate conmigo.
Por favor.
No.
Quédate, por favor.
- Estoy cansada. - ¡Quédate!
- ¡Quédate! - No, no, no...
Quédate.
¡No, no, no, no!
Te deseo lo mejor.
Vale.
Por una vez en mi vida...
Se acerca alguien.
Se acerca alguien.
Se acerca alguien.
Y así termina.
Está bien.
Quiero hacer una película sobre lo ocurrido.
Una película sobre cómo se debe vivir una vida.
Ivan, gracias por disculparte.
Espero que encuentras bondad en tu corazón para perdonarme.
No te preocupes, Alexander. Todo irá como antes.
Seguiré enviándote el dinero del alquiler.
Bueno, gracias, Ivan.
Bueno, adiós, Elizabeth.
Alexander, ¿recuerdas las fotos que te hice
con Anna y el piano?
¿Podrías enviármelas, por favor?
- Por supuesto, Elizabeth. - Gracias.
Adiós, Alexander "El Grande".
Por favor, no nos olvides.
Adiós, Liam. Por supuesto que no.
Y adiós, Elizabeth.
Y... adiós a todos. Gracias a todos por vuestra grata compañía.
Os admiro muchísimo a cada uno de vosotros.
Pero antes de que me vaya, permitidme decir algo.
Ocupaos de las cosas más urgentes cuanto antes.
Ocupaos de las cosas más urgentes
cuanto antes.
¿Qué carajo significa eso?
Adiós, Ivan.
Adiós, Helena.
¿No vas a salir a despedirte?
No.
No, no puedo.
Los otros lo harán.
Es que... no puedo.
Está bien.
Adiós, Ivan.
Adiós, Helena.
¡Se ha ido!
¡Se han ido!
Gracias...
a Dios.
¡Se han ido!
Espero que tengan un buen viaje.
Vamos, tío Ivan, vamos a hacer algo.
¡A trabajar!
¿Estás bien, Michael?
Sí, debería irme también.
El sonido que...
El silencio.
No tengo ganas de marcharme.
Bueno, ¿y cuándo volveremos a verte, Michael?
No lo sé, Sonia.
Todavía no te has tomado el té, Michael.
Es que no me apetece tomar té, Maureen.
Bueno, ¿quieres una copa?
Sí.
Sí. Quizá una.
Bueno, muchas gracias por cuidarme
y ser tan amables conmigo.
Os deseo mucho amor.
Y suerte...
Y todo... lo bueno que se puede desear.
No me acompañéis.
Se fue.
¡Ay, Dios mío!
¡Ay, Dios mío!
¿Qué podemos hacer?
Tenemos que seguir viviendo.
Tenemos que seguir viviendo, tío Ivan.
Dejaremos atrás estos días... tan interminables.
Y estas noches tan... interminables.
Aceptaremos lo que nos depare la vida.
Trabajaremos.
Haremos lo que sea necesario
y lo haremos por nosotros mismos y por otras personas,
y lo haremos ahora y seguiremos haciéndolo hasta que seamos viejos.
Y cuando llegue nuestra hora,
moriremos.
Y entonces,
solo entonces, en esos últimos instantes,
veremos pasar nuestra vida y...
entenderemos su significado.
Veremos que la vida es sufrimiento,
y que hemos llorado y hemos sufrido.
Es nuestra naturaleza.
Todo tiene su naturaleza.
Y la nuestra
es intentarlo
y nunca darse por vencido.
Y en esos últimos instantes,
veremos que nuestras vidas son hermosas
y dignas.
Y llenará nuestros corazones.
Y al echar la vista atrás, veremos lo infelices que somos ahora,
sonreiremos, nos reiremos...
Eso creo yo.
Lo creo con todo mi corazón.
Lo comprenderemos.
Y veremos todo el cielo repleto de diamantes.
Veremos cómo todo nuestro dolor y todos los horrores de este mundo
se desvanecerán
en la gracia del Universo.
Y entenderemos que nuestra vidas
son tranquilas
y plácidas,
dulces como una caricia.
Eso creo yo.
Lo... creo.
Y tanto que me lo creo.
Estás llorando, tío Ivan.
No has tenido una vida feliz,
pero, espera, espera.
Aguanta. Tan solo aguanta un poco más.
Espera...
Lo entenderemos.
Lo entenderemos.
Adaptada por Simon Stephens. Dirigida por Sam Yates.
Escenografía de Rosanna Vize.
Producida por Wessex Grove, Galvin Kalin Productions y Kater Gordon.
este material está protegido por derechos de autor.
Su reproducción, exhibición o distribución, incluida en internet,
puede resultar en sanciones legales.
© National Theatre 2023. Todos los derechos reservados.
Vanya es una producción original realizada por el equipo creativo
mencionado en estos créditos.
Se entenderá como plagio copiar o reproducir cualquier elemento
de esta producción en una actuación en vivo.
National Theatre at Home con el apoyo de Bloomberg Philanthropies.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.