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Hoy en Becky: "Hombres, ¿basura o escoria?"
Hoy en Lorraine: "Hombres, ¿por qué no vomitáis?"
Hoy en Sharon: "Hombres, ¿cerdos con chequera?"
Eso es lo que no me gusta de esta época del año. Sólo hay reposiciones.
Ah, hola, cielo.
¿Qué te pasa, Peg, dolores de sofá?
No, del mando a distancia.
Pero soy ama de casa. Gajes del oficio.
¿Qué tal te ha ido hoy?
- Peg, ha sido el peor día... - Qué bien, cariño.
Quiero unas vacaciones. Necesito hacer algo diferente.
Vale. La semana que viene, cuando veas la tele,
intenta verla con la boca cerrada.
Hablo en serio, Al. A ti siempre te dan vacaciones.
- ¿Te acuerdas del pasado abril? - Fue cuando me operaron la hernia, Peg.
¿Y el Día de Navidad qué?
¿Te acuerdas? Te dejaron entrar a las 14:00.
Sí, vaya día.
Entre pasarte por encima completamente borracha
y descongelar los calzoncillos que tan amablemente dejaste tendidos fuera,
tuve unos cinco segundos de diversión.
Fue al mirar las estrellas cuando pisé la pala
que Bud se dejó enterrada en la nieve.
¿Por qué siempre que yo quiero algo sólo hablas de ti mismo?
Siempre que si la espalda, la hernia, las almorranas.
¿No ves cómo se nos ha anquilosado la vida?
Necesito vacaciones.
Peg, si quieres visitar lugares nuevos, prueba con la cocina.
Y ya que vas, no dejes de hacerte una foto junto a la nevera.
Ya sabes, el Viejo Vacío.
¡Dios, cómo odio a los hombres!
Yo creía que eras el mejor amigo del hombre.
Ah, que es el perro, no la gallina. Perdona, Marce.
Calla, caraculo.
Peggy, lee esta nota de Steve.
La tenía en la almohada cuando he vuelto del trabajo.
- "Querida Marcy..." - ¡Ni "Querida Marcy" ni leches!
¡El muy cretino me deja!
Qué va, no tiene esa intención. Te quiere.
Supongo que tienes razón.
Se referiría a eso al escribir lo siguiente.
"Francamente, me tienes harto. Me das asco.
"Cuando te conocí tenía todo el pelo de la cabeza,
"y tengo claro que me ha crecido la nariz durante nuestra unión."
Dice que se va a Yosemite de guardabosques.
Ha renunciado al materialismo
y a todos los males que genera el ansia de dinero.
Ah, y me va a exigir pensión alimenticia.
Sé fuerte, Marce. Tú no necesitas un hombre.
A ver, ¿para qué sirven? No dan ni golpe.
Se hurgan la nariz, eructan y se tiran pedos.
Y después sonríen como si hubieran ganado el premio Nobel.
Luego, una vez al mes, te abrazan al darse la vuelta
para ir al cuarto de baño y dicen que es amor.
No es que tú no seas el mejor, chato.
Considérate afortunada porque Steve te haya dejado.
Es el comienzo de una nueva era para ti, Marce.
¿Sabes, Peggy? Tienes razón.
Me irá mejor que a Steve. Estoy sana.
- Sí. - Sí.
Soy joven.
- Sí. - Sí.
Soy atractiva.
Menos mal que os tengo de grupo de apoyo.
Pues Steve se lo pierde.
Si no puede con una mujer fuerte e inteligente,
que se vaya a la porra.
- Exacto, Marce. - Volverá de rodillas.
Sí. Creo que es pasajero y que todo saldrá bien.
- Hale, vete a casa. - Bien.
Me voy a casa a quitarle la bragueta a todos sus pantalones
y a restregar sus corbatas en caca de perro.
Para mí es uno menos del que preocuparme.
No quiero estar sola. Tengo miedo, soy débil y estoy indefensa.
Bueno, bueno. Oye, quítamela de encima, ¿quieres?
Venga, Marcy. Todo se va a arreglar.
Puedes quedarte con nosotros.
- ¿No sería una molestia? - Claro que no.
Eres buena gente.
Y una buena amiga.
Marcy, eres como de la familia.
Al, quítale las pulgas a la manta de Buck.
Tenemos una invitada.
"Caray, Garfield, ¿son sobras?"
¡Hola, Kelly! Veo que se te mueve el culo. Seguro que estás leyendo.
Caray, Bud, qué pálido estás.
Será que tu cara se esfuerza en destacar entre tanto grano.
Notición en el barrio.
El Sr. Rhoades ha dejado tirada a la Sra. Rhoades.
- ¿En serio? - Sí.
La ha dejado para ser guardabosques del parque.
Ya sabes, ése en el que vive el Oso Yogi.
¿El Parque Nacional de Jellystone?
No, el otro. Yosemite.
¿Cómo puede dejar a un bombón así?
Bud, ésta puede ser tu gran oportunidad.
- ¿A qué te refieres? - Bueno...
Esta noche la Sra. Rhoades duerme aquí.
Está sin hombre. Y seguro que has visto cómo te mira.
Pues claro.
¿Cómo?
Bud, no seas tan cagueta.
Le molas. Está en la cima de su sexualidad.
Y tú estás en la tuya, por triste que sea.
Es una ocasión inmejorable. ¿Y qué mujer no desea desvirgar a alguien?
¡Sí!
Le mentiré respecto a eso último, pero...
¿Cuándo crees que debo entrarle?
- Cuando sea el momento, lo verás. - Caray.
Me voy a cepillar a una vieja.
Menudo imbécil.
"Odie, ¿te has comido mi lasaña?"
Hola, Sra. Rhoades.
Imagino que te has enterado.
¿De que el Sr. Rhoades la ha utilizado y abandonado
como si fuera papel de váter de estación de autobuses?
Sí, de eso.
Rubia descerebrada.
Sra. Rhoades, permítame ayudarla. Verá, usted es una pazguata.
Y las pazguatas las dejan. Es tan inevitable como la muerte en Texas.
Entonces lo que debe hacer es buscarse otro.
Ah, no, paso de más hombres.
Al próximo hombre que me ponga un dedo encima, lo inflo a tortas.
Perdone.
¿Qué va a hacerle al que la toque?
Inflarlo a tortas.
La tienes en el bote. Corre.
Hola, Sra. Robinson.
Ah, hola, Bud. Qué elegante vas.
Yo también.
Oye...
Sé que no estás bien, guapa.
Quería decirte que si necesitas un amigo, un hombro sobre el que apoyarte
o una rodilla que montar,
sólo tienes que marcar la "T" de "Toda la noche".
Vaya. Gracias, Bud. Eres muy amable.
El caso es que sí necesito hablar con alguien.
Steve y yo hemos estado mucho tiempo juntos.
Lo entiendo.
¿Cómo he podido estar tan ciega?
Mira, saltémonos las cortesías.
Los dos sabemos lo que queremos.
Como vuelvas a tocarme,
te suelto un tortazo que se te hinchará hasta el apellido.
¿Queda claro?
- ¿Qué he hecho mal? - Nada.
¿No sabes nada de mujeres?
Pues no.
Pues yo sí.
Sus puños decían: "No, no", pero sus ojos decían: "Sí, sí".
¿De verdad?
Claro. Mira...
La próxima vez que se agache, tú...
Hola, Marcy. Oye, quiero que estés cómoda,
así que te traigo este cojín.
- Es blandito. - Sí, a la fuerza.
Es el que coge Al cuando las almorranas le dan guerra.
Bueno, ¿cómo lo llevas?
Peggy, me siento muy sola y desdichada.
¿Cómo voy a sobrevivir? ¿Qué voy a hacer?
Ser feliz. Olvida que te ha dejado tu marido.
Piensa que se ha muerto.
No me digas que nunca has fantaseado con eso.
Venga, Marcy, que lo hemos hecho todas.
¿Lo ves?
Ahora lo que debes hacer es empezar a pensar en ti.
Sé egoísta.
Ya sé, vámonos de vacaciones.
Así aprenderá ese puñetero de Al.
Digo, Steve.
Unas vacaciones. Ojalá pudiera. ¿De dónde sacaría el dinero?
Vaya, todo un problema sin hijos a los que sablear.
- Ya sé. Vende cosas de Steve. - Se lo llevó todo, menos la cadena musical.
Y quiere que se la empaquete y se la envíe.
Supongo que no se puede ser guardabosques
sin la banda sonora de Brigadoon sonando a todo volumen.
Véndela.
A ver. ¿Te sentirías mejor
si yo vendiera algo de Al y te acompañara?
- ¿Lo harías, Peggy? - ¡Eh, Peg!
¡Ven a reventarme esto que me ha salido bajo el brazo!
Iremos mañana temprano. Al se pone como un toro cuando le reviento algo.
No sé, Kel. He hecho todo lo que me has dicho.
Le he pellizcado el culo. Le he soplado al oído.
Hasta he hecho ese sonido tan sexy con el sobaco.
¿Crees que es frígida?
Bud, ha llegado el momento de acelerar. Debes demostrarle que vas en serio.
Haz algo romántico a tope.
Compra una rosa, póntela entre los dientes
y espérala en su cama.
Ponte tu pijama de Ghostbusters.
Pero no te metas los faldones por dentro.
Y entonces, cuando ni se crea la suerte que tiene,
guíñale un ojo y dile: "Bud, sólo para ti".
¡Caray!
¿Qué narices le pasa al mando a distancia?
Papá, yo no soy electricista, pero diría que es porque la tele no está.
Ah, y mamá tampoco, por cierto.
Un momento, no me distraigáis de lo de la tele.
¿Dónde narices está?
¡Las Vegas!
Tantas luces, tanto dinero.
¡Tantos hombres! Estoy como una viuda alegre.
Bueno, vamos a registrarnos.
Después de un buen baño de espuma y de dormir bien,
nos levantaremos tempranito.
He oído que aquí cerca hay una presa muy chula.
Qué bien vamos a... ¿Peggy?
Venga, guapa. Mamá necesita dos hombres nuevos.
¡He ganado! ¡He ganado!
¡Mira! He metido 25 centavos y he ganado 75.
- ¿Cómo no se arruinan? - ¡Déjame jugar, déjame jugar!
¿Para qué dedicarse a la calderilla? La pasta está allí.
- Venga, Marcy, vamos. - Deberíamos ir paso a paso.
¡Ahora que estamos en racha no!
Acabamos de llegar y hemos ganado un pavo casi.
Estamos en racha. Venga, coge las maletas.
Perdonen. Apártense. Apártense.
Perdonen. Apártense. Apártense.
¿No reconoce a una señora a simple vista?
¡Por Dios! ¿Están rebajados los peluquines o qué?
Quiero 20 dólares en fichas
y un Adonis que me lleve las ganancias a casa.
Me llamo Marcy. Detesto a los hombres, pero si me emborrachas, soy toda tuya.
- Nuevo lanzador. - Venga. Apártense.
Apártense.
Tú no. Tú quédate cerquita.
¡Vamos allá!
Señora, tírelos o cómprelos.
- A ti te voy a comprar cuando haya acabado. - Y entonces te utilizaremos.
Y entonces te dejaremos tirado y te haremos el daño que me han hecho a mí.
Y entonces me reiré. ¡Ya veremos quién es el guardabosques!
- Ya puedes lanzar. - Gracias.
Vamos, bonitos. Sacadme un siete o que me vaya al garete.
Siete.
- ¿Hemos ganado? - Pues claro.
Ya sabes: "Afortunado en el juego, desgraciado en amores".
- Hagan sus apuestas. - Bien.
Un dos no querría, que mi marido trabaja en una zapatería.
Siete.
¡Hemos vuelto a ganar! ¿Cómo no se arruinan?
No lo sé, pero ve dando aceite a los hombres y cargándote a las mujeres,
¡porque estoy en racha!
¿Y ahora qué?
Hemos perdido todo el dinero en ocho minutos.
Hemos perdido los billetes de vuelta. No tenemos ni para una habitación.
- Ya, pero ¿y lo bien que lo hemos pasado? - Sí, ya.
En fin, me voy a mullir un cactus y a dormir en el desierto.
Ya sabes: "A quien madruga, Dios no ayuda".
Caray, has perdido a tu marido y los ahorros de tu vida.
No hace falta mucho para deprimirse, ¿eh?
Es que sé que si tuviera más dinero, reventaría el casino.
Tiene que haber una forma de sacar más dinero.
¿NECESITA DINERO? ACEPTAMOS TODAS LAS TARJETAS
¿Oiga, sargento? Soy Al Bundy otra vez.
Oiga, esto empieza a preocuparme de verdad.
Perdone. Me cuesta hablar. Espere un momento que me calme.
¿Una descripción? Muy bien.
Es de 19 pulgadas.
Consola...
Consola de arce. Y tiene muescas de cuando...
De cuando los niños eran pequeños.
- Papá, ¿y mamá qué? - Ah, sí, mi mujer también ha desaparecido.
¿Cómo? ¿Que la describa? No sé. Ustedes tienen mucha faena.
Primero encuentren la tele y ya se ocuparán luego de mi mujer. ¿Le parece? Sí.
Oiga, si hay alguna novedad, avíseme, ¿eh?
Muy bien. Adiós.
¿Por qué no te dije lo que sentía por ti cuando podía?
Jo, papá, nunca te hemos visto tan afectado.
Es que esa tele me encantaba.
Igual que a todos, papá.
- ¿Quién es? - El de las pizzas.
- Aquí tienen. 12 dólares, por favor. - Sí.
No, Sr. Bundy. Prefiero en metálico.
Han rechazado su tarjeta.
¿Cómo? No es posible. Acabo de pagar la factura.
Oiga, Bundy, yo he cumplido.
Le he dado de refilón a un coche funerario para traerle la pizza en 22 minutos.
- Venga, suelte los 12 dólares. - No tengo tanto dinero.
Un momento. Voy a solucionarlo.
Sé que tengo crédito.
Hola, soy Al Bundy.
Sí, el que no da propina.
Oiga, al parecer se han equivocado.
He pedido una pizza y por lo visto la tarjeta no... ¿Qué?
No, no me he gastado 5.000 dólares en los 10 últimos minutos.
Entiendo.
¿Y dónde se ha gastado mi mujer esos supuestos 5.000?
Muchas gracias.
¡Niños, coged una muda y un bate de béisbol,
que nos vamos a Las Vegas!
Continuará...
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