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A ver.
"Brown el granjero tiene 50 patatas y seis hijos.
"Si la mitad de las patatas se reparten entre un tercio de sus hijos,
"¿cuántas patatas recibe cada niño que queda?"
Ay, Dios.
Ya sé. Ya sé.
"Minifalda en Matemáticas, lunes."
- ¿Qué tal? - Sigue estreñido.
Podrías llevarlo como abrigo al baile del instituto.
¿Quieres decir que no reaccionó a tu foto desnudo?
Porque yo reacciono sólo con pensar en ello.
Creo que le tenemos que dar su pastilla.
Sí, pero la escupirá si no la cubrimos de algo que sepa bien.
Bueno, a ver qué tenemos.
¿Qué tal eso que se mueve en el papel de aluminio?
¡No! Mamá dijo que no lo tocáramos.
Ya lo sé.
¿Y este trozo de queso?
El ratón no se lo ha comido, pero igual Buck sí.
Bueno, no puede ser tan viejo. Sigue estando verde.
Toma, Buck. Vamos, chico.
Un queso riquísimo y peludo.
Eh, me encanta despertarme cuando vuestra madre ya ha salido,
su aroma sigue en el aire y me faltan 50 pavos del billetero.
Como si fuera soltero.
- Eh, queso. - ¡No!
No está mal.
Tengo la impresión de que hoy será un gran día para papá.
El día más grande.
Fabuloso.
¿Quién puede ser?
Como mamá y los novios de Kelly tienen llaves,
seguramente será el cartero.
Bundy, quiero que sepas que me retiro después de 20 años de servicio.
Bueno, veamos. Factura. Factura.
¡Hola! ¡El reembolso de mis impuestos!
¡Sí!
Os dije que sería un gran día.
Se me está calentando el estómago.
Quizá el queso lo asiente.
Dios mío, te quiero.
- Gracias, papá. - A ti no te digo. Vete.
Kelly, lo siento. No, vuelve. Vuelve aquí.
Ahora vete.
A ver cuánto tengo. Vaya. ¿Me van a hacer
una auditoría?
¡Peg, me van a hacer una auditoría!
Qué bien.
Me he pasado tres horas en el salón de belleza,
y sólo me dices que te van a hacer una auditoria.
¡A mí qué me importa!
¿Qué es una auditoría?
Básicamente es cuando te quitan todo
y te meten en la cárcel.
Pero sólo a papá, ¿verdad?
- Sí. - Entonces no hay problema.
Trae los papeles de Hacienda, voy a denunciar al que hizo esta chapuza.
A mí entonces.
No me mires con esa cara.
Hice bien en presentar la declaración.
Se me ocurrió una idea.
Si declarando a dos niños dependientes te dan doscientos dólares,
imagínate lo que te darán con 23 niños.
¿La cámara de gas?
- Me pido su coche. - ¡Lo quiero! Siempre deseé tenerlo.
- No, es mío. - Niños, no os peleéis.
Los dos tendréis coche, el de mamá estará disponible,
porque estará en el trullo conmigo.
Ha sido una chapuza compartida.
¿Estarán aquí el Día de San Valentín?
Porque tú no sé, Kel, pero yo estoy pensando en una fiesta.
Papá y a mamá en la cárcel. Seremos los más populares del colegio.
Sí.
Niños, no os preocupéis. Mamá no se irá a ninguna parte.
¿Por qué, Peg?
Al, ¿no pensarás que soy tan estúpida como para firmar eso, verdad?
No es una multa.
Por esto encerraron a Capone.
Pero no te preocupes, cielo.
Llamaré al tío Ephus.
Él sabrá qué hacer. Tiene una granja de cerdos.
¿Mamá? Si papá va a la cárcel, ¿podremos seguir celebrando San Valentín?
Bueno, primero que le enchironen y luego hablamos.
Hijo, debemos cinco de los grandes al gobierno.
Así que en algún momento entre ahora y las 10:00 del martes,
recibiré una pequeña fortuna.
A ver lo que tenemos aquí. "Dinero sin intereses para tontos".
No. Aquí no hay nada.
Aquí hay algo. "Almacene desechos tóxicos en casa".
No te importaría que me creciera otra cabeza, ¿verdad, hijo?
No lo sé, papá. Todo en mi armario gira en torno a una sola cabeza.
Bueno, vamos a marcarlo como "quizá".
"Mujer desesperada necesita cabello humano para peluca."
"A cualquier precio. Preferiblemente pelirrojo."
Al, cariño, una noticia fabulosa.
Ephus no estaba, pero la tía Innie dijo que si le consigues
un plano del tribunal, aparcará la furgoneta bajo la ventana,
y conseguirás la libertad lleno de estiércol.
¿Qué estáis mirando los dos?
Tu precioso pelo pelirrojo.
Al.
Te has dado cuenta. Creía que te daba igual.
Claro que no.
Vamos, Buck. Tómate la pastilla.
La puse en este rico bombón.
Al, has estado ahí toda la mañana.
No sé qué es, Peg. No he comido nada desde el trozo de queso de ayer.
Ah, un bombón.
Rico y crujiente.
Vaya, espero que se me asiente el estómago.
No creo que dure ahí lo suficiente.
Al, ¿vuelves a cepillarme el pelo?
Para algunos, sólo eres un hombre que necesita una ducha,
pero debajo de esa fachada, eres realmente romántico.
Sí. Sí que lo soy.
Peg, trae aquí tu pelo. Tú también puedes venir, cariño.
Siéntate.
Hola, somos los Privett, hemos venido a ver el pelo.
Claro. Pasen al salón.
Cariño, son nuestros buenos amigos, los...
- Privett. - Los Privett, sí.
- Y ésta es mi encantadora mujer, la... - Peggy.
- Qué pelo tan bonito. - Gracias.
- Leo, es perfecto. - Vamos, Leo, tócalo tú también.
- Es muy bonito. - ¿Verdad?
- Al, ¿puedo hablar contigo un minuto? - Discúlpenos un segundo.
- ¿Qué pasa aquí? - Peg, tengo que pagar a Hacienda,
así que estoy vendiendo el mobiliario de jardín.
- ¿Cuánto pides? - Diez mil.
Costó 40 pavos hace 15 años.
Tú también.
Diez mil es algo caro, Bundy, pero podría pagar dos mil.
¿Dos mil dólares?
Merece la pena.
Puedes estar sentado ahí sentado horas y con la manguera apagada parece nuevo.
- Cinco mil. - ¿No le importa que se lo llevemos?
¡No! El perro duerme encima y los pájaros lo usan de retrete.
Me alegrará deshacerme de él.
- Volveremos mañana con un cheque. - ¿Podría ser al contado?
Así no tendremos que darle cuentas al gobierno.
¡Cinco mil dólares! ¡Al, somos ricos!
Eres el hombre más listo del mundo.
Cariño, olvida esa auditoria.
Huiremos del gobierno y de los niños. Atravesaremos el país,
venderemos muebles de jardín. ¡Dios mío, te quiero!
Una punta abierta.
Al, ¿qué haces?
Bud, cielo, no vas a adivinar qué acaba de vender tu padre por 5.000 dólares.
Seguro que sí. Ha vendido tu pelo.
No, tonto. Los muebles de jardín.
¿Verdad, Al?
Bueno, lo discutiremos cuando te despiertes por la mañana.
- Oh, no. - Oh, sí.
Oh, no.
Peg. Ven a la cama.
- No tengo sueño. - Puedo esperar.
Bueno,
he aprobado Matemáticas.
Y también francés, eso que ni la he elegido.
- ¿Qué haces, mamá? - Espero a tu padre para ir a dormir.
Kelly, quiere vender mi pelo. ¿Qué voy a hacer?
¿Ponerte una nariz de cerdito y bailar en la calle por una migajas?
- Estoy bromeando, mamá. Buenas noches. - Kelly, cielo.
Cuando eras bebé, solía levantarme a mediodía para darte de comer.
Lo menos que puedes hacer es escuchar mis problemas.
Tengo café si lo necesitas.
- ¿Está dormido Al? - No lo sé. A ver.
Me tomas el pelo.
¿Le puedes creer?
Con todo ese pelo en la nariz, orejas y espalda, y quiere el mío.
Tiene envidia del tuyo, eso es.
Ellos pierden el suyo y nosotras no, y nos odian por ello.
No respetan nuestro pelo.
Sólo lo usan para tirar de nosotras hacia arriba o hacia abajo.
Un día voy a decir: "Eh, utiliza tu pelo para encerar el coche".
Kelly tiene razón.
Tiene la moral de una gata callejera, pero tiene razón.
Damos demasiado a los hombres.
Les damos nuestra confianza, nuestro amor, nuestro apoyo.
Les damos 5 dólares para que nos lleven al baile y digan que son nuestros primos.
Pero lo hacen.
Luego eres el hazmerreír de todo el colegio.
Y termina en el asiento trasero de tu coche con una gorda llamada Roberta.
¡Y tú tienes que volver en autobús a casa! Vaya baile, ¿eh?
De todas formas,
digo que nosotras las mujeres marcamos el límite con nuestro pelo.
Tiene un propósito.
Como cuando ves a un tío con un buen culo,
es tu pelo el que te dice: "Monta, vaquero.
"Átame. Márcame. Dómame".
Y yo soy la gata callejera.
Con Al no se puede razonar. Si quiero conservar mi pelo,
tendré que estar despierta hasta ese juicio.
Luego tendré 20 años de paz.
No te preocupes. Nos quedaremos contigo. ¿Verdad, Kelly?
Claro.
Seis ojos atentos.
Bien, bueno. Dormiremos a turnos.
Marcy, tú irás en el primero. Kelly, tú en el segundo.
- Marcy, tú en el tercero. - Vale.
Que lo intente. Esta noche somos mujeres guerreras.
Ya he hecho las maletas para ir a la cárcel.
Pásatelo bien, papá.
Vamos, papá, faltan dos días para la auditoría.
¿Para qué esperar? Soy culpable.
¿Cómo me defiendo? ¿Digo que tu madre es idiota?
Además, me merezco el castigo. Me casé con ella.
Hasta pronto, chicos. Informarme del ganador del concurso de la tele.
Vamos. Puedes ganar 5.000 dólares en dos días.
Gracias, hijo. Con tu amor esos 20 años pasarán volando.
Voy a necesitar papel higiénico, de dos capas, blanco,
una armónica y una foto de mamá por si se me pasa por la cabeza escaparme.
Kel, quizá deba dar a papá algo para que me recuerde.
Sí. Dale crema para los granos y ropa anterior con agujeros.
Hola, Al. ¿Qué haces?
Me voy a la cárcel.
Tengo un problema.
Te preguntarás por qué no estoy trabajando.
Estoy pensando en 20 años, Steve.
Seguro que piensas que me han despedido, pero no. Me he ido yo.
No creerías los chanchullos
que hay en una tienda de mascotas.
- Me están dando analgésicos, Steve. - Pongo papel limpio
debajo del loro, al que, por cierto, caigo bien,
y creo que no ha pasado desapercibido
cuando Zeke decide utilizar la coacción.
Quiere pájaros. De repente, no le bastan los peces.
Así que come con el dueño.
Lo siguiente es que tiene mi pájaro en sus manos.
Y yo estoy hasta arriba de caca.
Steve. ¿Qué tal si te encargo una matrícula que ponga: "Soy aburrido"?
¿Te haría sentir mejor?
No, Al.
¿Sabes qué me haría sentir mejor?
Ser el aventurero que soy por naturaleza.
Al,
quiero ser payaso de rodeo.
Algo relacionado con la naturaleza.
Pero, ¿cómo se lo digo a Marcy?
Eso va a ser complicado, Steve.
Lo pensaré
mientras me caso en la capilla de la prisión con un tío llamado Rock.
Vale, esto lo tiene que resolver un hombre por sí mismo.
Lo sé. Llamaré a mi madre.
Siempre le dijo a mi padre lo que debía hacer
hasta que se suicidó.
Al, cuando estés en prisión,
si te encuentras con James Brown, dile
que hay un blanco ahí fuera que cree que recibió un trato injusto.
¿No puede consolarme nadie?
Al, cariño, buenas noticias.
El tío Toppee ha llamado. Ha hablado con unos amigos
y te ha buscado un buen puesto en la enfermería de la prisión.
Serás el conejillo de indias del ala de medicina experimental.
Y pensabas que le caías mal.
¿Me traeréis tabaco, chicos? Necesito muchos cigarros.
Para mi nuevo novio.
Al, si sólo fuma después de hacer el amor, con medio paquete tendrá suficiente.
Qué graciosa. Te echaré de menos, Peg.
A menos que te corte el pelo, me iré.
Os veo
dentro de una década o dos.
- Adiós, papá. Hasta luego. - Adiós, papá.
Muy bonito. Muy bonito.
No, ¿ "No te vayas, papá"?
No, ¿ "Oh, Al, me cortaré el pelo"?
¿Ni siquiera "Shane, Shane, vuelve"?
Cariño, nadie quiere que vayas a la cárcel,
pero hablamos de mi pelo, por amor de Dios.
¿Por qué me miráis todos?
No soy la única con pelo de esta familia.
Por ejemplo tú, Bud.
Sí, un chico calvo con 15 años y sin dinero, voy a llevarme a las chicas de calle.
Yul Bundy.
No me miréis a mí. Tengo exámenes finales.
¿Peg?
No quiero cortarme el pelo.
Hablamos de cárcel, Peg.
Cárcel.
Oh, Leo, qué bonito.
Con esto en la cabeza, puedo volver a caminar orgullosa,
olvidar el incidente del pájaro carpintero.
Qué día, ¿eh? Cinco mil.
- Un placer hacer negocios contigo, Bundy. - Igualmente, Leo.
Escuche, ¿qué tal están las uñas de su mujer?
Quizá ahora no sea el momento.
- Disfrútalo en salud, Marie. - Gracias.
Y si cambias de parecer en cuanto a los muebles del jardín...
- Se ha ido. - Lo conseguimos.
Cinco mil dólares.
Al, eso es más de lo que ganaríamos si tuvieras carrera.
No está mal para un hombre tan tonto como para casarse contigo, ¿eh?
Ahora pagaré mis impuestos y sólo estaré en la cárcel
que me he creado yo mismo.
Cariño, antes de que te vayas, saca a pasear a Buck por los rosales de Marcy.
- Sigue estreñido. - Muy bien.
Debería comer lo que he comido yo.
Inútil saco de pulgas.
Cariño, ¿crees que los Privett lo descubrirán?
¿Por qué? Es pelo real.
Vamos, chico.
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