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¡Kelly, cariño, date prisa!
Papá llegará en cualquier momento con los regalos.
¿Te has vestido para el festín de Navidad en la hamburguesería?
¿Voy bien así, mamá?
No lo había llevado desde el funeral de la abuela.
Bueno, casi hace que se levante del féretro.
Oye, igual nos hacen una oferta en el plato navideño.
Ven a ayudarme a hacer conos de nieve.
¡Bud, date prisa!
No los podemos hacer sin ti.
Aquí está la nieve.
- Vale, ¿quién quiere lima? - Yo.
Dame el enjuague bucal.
- Quiero cereza. - Dame el jarabe para la tos.
Ya parece que es Navidad, ¿verdad, chicos?
¿Os acordáis cuando no nos podíamos permitir los conos?
Sí. Nuestra vida es buena.
¡Papá!
¡Papá!
- ¡Dámelo! ¡Dámelo! - ¡Dámelo! ¡Dámelo!
Chicos, dejad descansar a vuestro padre.
Quitaos de en medio.
¡Dámelo! ¡Dámelo!
¡Danos nuestros regalos!
- ¡Te quiero! - ¡Danos los regalos!
¡Familia!
Creo que estamos olvidando el verdadero significado de la Navidad.
Lo que importa es el amor, la familia.
Algo huele a podrido en el estado de Denver, mamá.
No te preocupes. Ni siquiera tu padre es tan tonto
como para venir a casa sin regalos.
Esto no me gusta nada, mamá.
Sí, tiene la expresión de "acabo de atascar el inodoro".
Creo que no tiene nada.
Vamos a ver.
Bueno, Al, he notado que no traes regalos
para tu amada familia.
¿Están en el coche?
Pues no.
¿Los van a traer luego?
No.
¿Son invisibles?
Vosotros habéis hecho las preguntas buenas.
Si pudiera hablar primero, habría preguntado si los iban a enviar luego.
Cariño.
Bueno, Al, ya basta de ese rollo de la amada familia.
¿Qué has hecho?
Voy a ser sincero contigo, Peg.
Venía a casa cargado de regalos, cuando me vi rodeado por una banda...
...de osos e indios.
No pensarías que los dos se llevan bien, pero ahí estaban.
Luché contra ellos con todo lo que tenía, pero...
Me robaron todos los regalos, y luego...
Se fueron volando.
Papá, ¿estás bien?
Tranquila, Kelly.
Tesoro,
mira, si hubieras venido a casa sin regalos,
no nos importaría, ¿verdad, chicos?
No, mamá.
A mí sí.
O sea, no. No, mamá.
Queremos mucho a papá, ¿verdad, chicos?
- Sí, mamá. - Sí, mamá.
Ya está. ¿Te sientes mejor, Al?
Sí, claro, Peg.
Entonces, danos los regalos.
Porque tienes los regalos, ¿verdad, Al?
Te besamos la mano y te llamamos papá.
El banco había cerrado.
- Sí, claro. - Sí, cabeza de chorlito.
No ha sido culpa mía. Hice todo lo que pude.
Un padre de verdad habría atracado una licorería.
Abren hasta las seis, ¿sabes?
Chicos, seguro que vuestro padre tuvo un buen motivo
para no haber sacado el dinero ayer.
Cuéntanosla, mentecato.
Quería un día más de intereses.
Eso hubiera sido, ¿unos tres centavos, Al?
La propina para la camarera de la hamburguesería.
Dad las gracias a vuestro padre por arruinaros otra Navidad.
- Gracias, papá. - Gracias, papá.
Aún podemos tener Navidad sin regalos.
Papá, la Navidad sin regalos es como Acción de Gracias sin pizza.
Supongo que hay muchas familias que están mucho peor
que nosotros en Navidad.
Claro que viven en los árboles y adoran palos.
Pero vamos a tratar de pasarlo bien.
Vamos a la hamburguesería. Tengo ocho pavos.
Bastará para tres.
Supongo que habrá que echarlo a suertes.
No me importa, pero no debería hacerlo, porque trabajo todo el año.
Y voy a comprar regalos el día 26. Aunque para ser justo,
debería...
Traedme los bordes de la tarta.
Bueno, Buck, viejo amigo. Solo quedamos tú y yo, ¿eh?
Vale.
Vale.
Me da igual.
Estoy disfrutando mis vacaciones.
Solo los perros.
Solo el que está volviéndose loco.
Por favor, que alguien me dispare.
¡Oye, Bundy!
Mi familia me ha comprado una televisión nueva por Navidad.
¿Qué te han regalado a ti?
Si fuera uno de los chicos en la oficina de correos,
estaría abriendo a tu mujer.
Perdona, Marcy.
Soy Al.
¿Sabes dónde vivo?
¿Por qué no me dejaste entrar en el banco?
Iba a hacerlo.
Pero tenía mucho sueño.
Supongo que me dormí.
Pero tienes que ver esto.
Un tío se emborrachó tanto que se fotocopió el culo.
Todos tienen una.
Imagina la humillación cuando venga el lunes a trabajar.
Sí, es una Navidad para recordar.
Vamos a llevarte a casa.
Pararemos a un taxi y le diremos que te lleve al puerto.
Anda hasta el primer hombre sin dientes, le enseñas esta foto y estás en casa.
Gracias, Al.
No se lo digas a nadie,
pero voy a vomitar en el buzón de correos de tu vecino.
Mira esta cosita flacucha.
A ver cómo funcionan las luces.
Estupendo. Están aquí todo el año,
y para un momento que deben lucir...
Bueno, la vida es maravillosa.
No sé.
A veces creo que hubiera sido mejor no haber nacido.
Eh, amigo. ¿Estás bien?
Así está mejor.
Ya estás bien.
No pasa nada.
Gracias, amigo. ¿Quién eres?
Tu ángel de la guarda.
En realidad, busco a un tal Al Bundy.
- ¿Conoces a un tal Al Bundy? - Yo soy Al Bundy.
¡No!
Dios, ¿puedes dejar de jugar a la Nintendo un momento?
¿En qué clase de lío me has metido? ¿Qué me has hecho?
Eh, eh, amigo. ¿Y si voy a coger mi rifle
y te disparo una bonita bala de plata?
¿Te gustaría eso, amigo?
Dame un respiro, Bundy.
Creía que venía a salvar un alma humana.
Está bien. No importa. Espera un momento.
¡Muchas gracias!
¿Puedes convertir el agua en vino, pero no puedes darme un trago?
¡Te quiero!
Ah, ya lo entiendo. Eres uno de los parientes de mi mujer.
Nunca había visto a uno de pie.
No, pareces un perro perdido. No lo pillas, Bundy.
Léeme los labios. Soy tu ángel de la guarda.
Ah, entiendo. Te pido disculpas.
Pensé que estabas majareta.
Cogeré mi guitarra y llamaremos a Elvis.
Cantaremos hasta el Año Nuevo.
Oye, para mí tampoco es agradable, Bundy.
Normalmente, en Navidad voy a casa de Moisés.
Estamos en la piscina, esperando a que alguien
salte del trampolín. Y entonces Mo divide las aguas.
¡Eso sí que es Navidad!
Eso es una Navidad, tío.
Sí, pero he caído en desgracia.
Me pillaron revendiendo entradas para un concierto de Jimi Hendrix.
Y aquí estoy. Pero basta de hablar de mí.
¿Cómo puedo convencerte de que soy tu ángel de la guarda?
Vuela y toca un arpa.
Soy un ángel, no Cupido.
Ya veo, no me crees, ¿eh?
Venga, pide un deseo. Lo que te venga a la cabeza.
Haz que funcionen las luces de Navidad.
Es increíble.
Eres un ángel. Quiero otro deseo. ¿No se me conceden tres?
Oye, Bundy, no te pases, ¿vale?
¿Quieres tres deseos? Busca a un genio.
Además, si no puedo presentar recibo, lo pago de mi bolsillo.
Venga. Solo uno más.
Apaga las luces y que vengan unas bailarinas.
Siempre estoy deseando que muera alguna.
Sé que crees que llevas una vida dura.
Tu mujer no te respeta. Tus hijos te creen un fracasado.
Para ti un buen día significa no ver pies con enfermedades.
Créeme, te entiendo.
Pero ¿crees que tu vida es un asco? Pues fíjate en la mía.
Mi mujer engordó 45 kilos en cada año de matrimonio.
Tuvimos dos hijos. Creo que se los comió, no sé.
Odiaba tanto ir a casa
que en mi matrícula ponía "Embísteme".
Pero a pesar de todo, ella me quería.
¿Sabes cómo lo sé?
¡Porque me lo dijo!
Cuando yo iba a trabajar,
amaba a mi padre, a mi hermano, a mi corredor de apuestas.
Pero cuando vi la dentadura de mi abuelo en la cama,
supe que había problemas en el paraíso.
Hice lo que hubiera hecho cualquier otro, Bundy.
Cancelé mi seguro y me ahorqué.
Una buena lección, ¿eh?
¿Y has venido para ayudarme?
Así es, amigo mío.
Si te ayudo, consigo mis alas.
Y eso significa mucho allí arriba, sobre todo con las chicas.
Cuando tenga mis alas, iré a buscar a las que mueren jóvenes.
Eso está muy bien para ti, pero ¿qué vas a hacer por mí?
¿Decirme que mi vida solo puede empeorar?
¿Me darás otras dos esposas? ¿Tres hijos más?
¿Me harás fan de los White Sox?
No, Bundy, haremos un viajecito.
Tal como pensabas, te enseñaré
cómo hubiera sido todo si no hubieras nacido. A divertirnos.
¡Peg! Soy yo. Y mi ángel.
No sabe dónde estás, Bundy, como cuando hacéis el amor.
Un momento. Está cocinando.
Me dijo que era alérgica al fuego.
Qué raro.
Supongo que las mujeres empezaron a mentir después de mi muerte.
Tío, te lo digo,
si alguna vez usan el sexo para conseguir lo que quieren, me piro.
Hola, madre.
Llegas un poquito tarde, querido.
Sí, lo sé. Lo lamento, pero ha sido necesario.
De camino a casa he tenido que golpear a un gamberro
que hacía comentarios obscenos sobre unas amigas de clase.
¿Cuándo verán los hombres que la delicada flor
de la feminidad debe abrirse en libertad?
Eres un chico estupendo.
Sabía que sería bueno darte el pecho hasta los nueve años.
¿Necesitas dinero, querido?
No. Jamás aceptaría dinero de ti.
Mi padre y tú me habéis dado el mayor regalo que hay:
el regalo de la vida.
Si le doy una patada, ¿la sentirá?
No, pero por una propina puedo ponerle la cara del perro.
- ¿Aceptarías un cheque? - De ti no.
¡Hola, mamá!
Vengo de la facultad.
¿De la facultad? En el instituto suspendía hasta la comida.
Buenas noticias. Van a publicar mi poema en francés.
Oh, Budrick.
Estás guapísimo.
Debes de tener muchas admiradoras.
Bueno, he roto algunos corazones, pero he ganado algunas buenas amigas.
Y tú, querida hermana, ¿sigues siendo frígida?
Sí, pero los placeres de la carne nublan el entendimiento.
Tiene razón.
Yo esperé al matrimonio.
¡Oh, venga ya!
El equipo de fútbol hizo un homenaje a su suéter.
¿Quién iba a casarse con ella si no se lo pusiera fácil?
¡Es papá!
- ¡Hola, familia! - ¡Papá!
¡Cariño mío!
Ya empiezan.
- ¿Sabes esas alas que deseas? - Sí.
¿Podrías hacértelas con los riñones de ese tío?
No te preocupes por él, Bundy. Comprobé su futuro.
Al llegar a los 60, tiene tal úlcera de estómago que...
Ah, ese eres tú.
Lo siento, tío. Lo siento.
¿Qué tal has pasado el día, cariño?
Tan maravilloso como cada día contigo.
¿Soy el único que tiene arcadas?
Por cierto, querido, no pude terminar las pastas de Navidad.
Me peleé con el vendedor de la zapatería.
Va a dejarle. Nadie puede resistirse a un vendedor de zapatos.
Solo me probé zapatos durante dos horas,
y me gritó.
Era un hombrecillo grosero, sucio y maleducado.
Imagínate, un hombre adulto que vive de vender zapatos.
Pero recordemos el viejo adagio:
"Lamenté no tener zapatos hasta que vi al hombre que los vendía".
Seguro que os preguntáis dónde están vuestros regalos.
Padre,
no tienes por qué comprarnos nada.
¿Qué?
Sí.
Tu amor y tu ejemplo durante estos años significa más
que cualquier objeto material.
¡Cuánto os quiero!
Vaya, qué divertido.
¿Qué viene ahora?
¿Retroceder hasta el día en que debí haber sido concebido?
¿Ver cómo mi padre inventó el condón?
No. Ya no hago viajes en el tiempo.
Me da diarrea.
Además, eras tú quien quería ver cómo sería la vida si no hubieras nacido.
Así que a aguantarse tocan.
Familia, tengo que daros una noticia.
Sí que tengo un regalo especial de Navidad para todos.
Llevo años viéndoos sufrir en esta casucha,
pero en este tiempo,
he ahorrado, y eso, y el dinero de la costura de mamá,
me han permitido comprar una nueva casa.
En realidad, una mansión.
Así que gritemos todos juntos un "guau, Jablonski".
¡Guau, Jablonski!
¿Guau, Jablonski?
Oh, Norman, qué maravillosa Navidad.
Vamos a ponernos de pie y a queremos.
Chicos.
- Te quiero. - Te quiero.
- Te quiero. - Te quiero.
- Te quiero. - Te quiero.
- Te quiero. - Te quiero.
Esa es la gota que colma el vaso.
Lo siento, Bundy. Te he fallado.
Debería haberte dado razones para vivir,
pero no se me ocurre ninguna.
Nunca conseguiré mis alas.
¿Y sabes qué clase de mujer consigues en el cielo con un Ford del 78?
La misma clase de mujer que consigues aquí con un Ford del 78.
Dios, qué depresión.
Bueno, ya estoy mejor.
Un momento.
Quiero volver con mi familia.
¿Por qué?
Míralos. Son felices.
No tienen ninguna preocupación.
¿Crees que voy a permitirlo,
después de lo que me han hecho sufrir?
¡Quiero vivir!
Bundy, ¿hablas en serio?
¡Eso significa que voy a ser un ángel! ¡Conseguiré mis alas!
¡Seré un ángel de verdad!
Pero antes...
Antes debo ir a ver a mi exmujer.
La quisiste de verdad, ¿eh?
No, solo quiero poner un paquete de pastelitos fuera del alcance
de sus dedos de salchicha.
Y cuando arrastre su pesado cuerpo
sobre la mesa, y levante sus tres papadas
para poder meterse uno en la boca,
¡haré que se conviertan en mí! ¡Un cadáver de hace 20 años!
¿Qué te parece, Thelma?
Papá está en casa esta Navidad.
¡Cerda! ¡Guarra!
¡Cómete esto, ballena!
¡Al, levántate!
Peg.
¿Me conoces?
Claro que te conozco.
¿Por qué crees que no te ayudo a levantarte?
Venga, chicos, entrad.
Conociéndole, cogerá una neumonía,
nos toserá encima, y nos matará a todos. Deja paso, Al.
- Sí, maldito... - Cielo santo.
Bud, rápido.
¿Qué importa más, el amor o el dinero?
El dinero, papá. El amor puede alquilarse.
Kelly, rápido. ¿De qué color es una naranja?
¿No das opciones?
¿Debo contestar de memoria?
No. No te preocupes, cielito. Peg, hazme unas pastas de Navidad.
- Cáete muerto, Al. - ¡Eso es!
Bueno, me alegro de que estés de buen humor.
El plato navideño de la hamburguesería ha subido 50 centavos.
Así que fuimos a la churrería y tomamos las patatas fritas especiales.
Muchas gracias, Al.
Es la peor Navidad que he tenido.
Sí, yo también. Esto apesta.
¿Una naranja normal?
Vuelvo a estar con mi familia.
Vale, cielo, ya estoy aquí.
Abrid las puertas.
¿Cómo que dónde está mi placa?
Está en mi equipaje.
¿Que han perdido el equipaje?
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