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Sí, Connie, estoy retransmitiendo desde Fort Lauderdale
y las últimas vacaciones de verano son geniales.
Puente del día del trabajo.
No sé por qué estamos trabajando, porque hay que ser idiota
para quedarse en casa en un día perfecto como hoy.
Mamá, por favor.
¿Así es como voy a pasar el puente?
¿Sentada entre mi madre y una pizza completa?
¿Las vacaciones te han deprimido, Kel? Finjamos que es un día normal.
Súbete a la mesa, baila
y mamá y yo te meteremos dinero en la blusa.
Bud, no todo lo que el reverendo Felcher dice
desde el púlpito es verdad.
Saludos, sabandijas.
Aquí llega el que trae el pan a casa.
¿Sabéis dónde he estado?
¿Encerrado en el maletero de tu coche con un gato muerto?
Y nadie entiende por qué grito de vuelta a casa.
Bueno, estaba pensando, ¿cómo podríamos tener un día del trabajo perfecto?
Y tuve una idea.
Mientras todas esas familias de imbéciles pierden el tiempo yendo a la playa,
¿adivináis dónde vamos a estar nosotros?
- No, otra barbacoa familiar, no. - ¡Sí, una barbacoa familiar!
¿Quién va a poner aquí la mano?
¿Nadie? Bien.
Al, cariño, no nos malinterpretes.
No es que no nos guste pasar calor en el patio,
que nos coman los mosquitos
ni verte rascarte la espalda sudada con los tenedores de la ensalada.
Pero, cariño, por una vez nos gustaría hacer algo que queramos nosotros.
Bueno, no podemos hacer lo que queráis, y os diré por qué.
Porque es el día del trabajo, no el día de las sanguijuelas. Eso son las Navidades.
No es el día de los parásitos. Eso es el día de la madre.
Esta es una fiesta para los trabajadores.
Se celebra por todos los que trabajan, para que los que no lo hacen
vivan más y tengan más cosas que ellos.
Así que mañana, a menos que, Dios mediante, me muera durmiendo,
me levantaré por mí y lo celebraré por mí.
Mañana es el día de Al Bundy.
Ah, pensaba que eso era Al-oween.
No quiero quedarme aquí en casa todo el día y dormir.
Es como estar en el instituto.
La diferencia entre esto y el instituto es
que saldrás de aquí cuando cumplas 18 años.
Mañana vuestra tarea es ir a comprar.
¿Por qué no podemos comprar hoy? ¿Hay menos tráfico?
Porque si hubieras hecho caso todos estos años,
sabrías que Al Bundy no hace barbacoas con comida del día anterior.
Vuestra tarea mañana es traerme
carne fresca, queso fresco y carbón fresco, y cuidado con las patatas fritas.
No quiero que traigáis nada que diga: "ingredientes naturales".
Chicos, ya que mañana vamos a pasar todo el día juntos,
hoy, salid.
Y no lo olvidéis.
Nada de ketchup en esas cosas de plástico que hay que estrujar.
Quiero botellas, como tenían los primeros colonizadores.
Ojalá hubierais visto a vuestro padre en el instituto
antes de todo esto.
Creo recordar que casi ha sido así.
No puedo esperar a tener hijos para hacerles sufrir.
Cuando pregunten quién es su padre, podrás jugar a "la ruleta del padre".
Peg, no quiero que pienses que me he olvidado de ti.
Tu trabajo también es muy importante.
Tú tienes que subir los bancos del sótano
y limpiar las cagadas de los pájaros.
Tradicionalmente es el trabajo de la reina.
Sí, ese y matar y comerse a la pareja.
¡Vaya día que vamos a pasar! ¿Sientes la emoción, Peg?
Al, he renunciado a la emoción.
Busco el alivio.
Lo cual nos lleva a una pequeña promesa que hiciste la primavera pasada.
Otra vez sexo.
Peg, hemos estado casados 17 años. ¿No podemos ser sólo amigos?
No. No me gustas, sólo quiero tener sexo contigo.
Vamos, cariño.
Me prometiste que cuando estuvieras descansado, podríamos hacerlo.
Y además, de la forma en que lo haces, es como descansar.
Peggy, no sé qué hacer.
Steve es un perro sin sentimientos.
Como sabes, mi bendita tía Tuney se ha muerto.
Bendita, sí. Le pagaba a los marineros.
Tenía 67 años, no iban a venir gratis.
De todas...
De todas formas, yo era su favorita,
y me ha tocado el honor de cuidar de sus benditas cenizas.
Y a sus gatos les ha tocado la terrible carga de cuidar de sus 100.000 dólares.
Tía Tuney, nadie lo entiende, sólo yo.
Lo entendemos. Estás loca.
¿Tienes que ir con esa urna a todos lados? Duerme con ella.
No puedo juzgar a los demás.
Mira, Marcy, lo que digo
es que es insano ir por ahí con un montón de cenizas,
mientras cinco gatos viejos tienen un Mercedes más grande que el mío.
Malditos gatos modernos.
Chicos, chicos, chicos.
Este debería ser un día feliz, nada de pelearse ni de discutir
ni de tener sexo con la esposa.
Así que voy a hacer algo que no hago normalmente.
¿Usar bastones desmaquilladores?
Ah, ¿quieres cariñitos, cielo?
Bueno, los Bundy vamos a celebrar una barbacoa mañana
y os invito a que compartáis algunas de nuestras famosas hamburguesas Bundy.
Bueno, supongo que a la tía Tuney le gustará pasar un día al aire fresco.
Ya tuvo suficiente cuando la llevamos en barca por el lago ayer.
Gracias, Al. Estaremos encantados de venir. ¿Qué traemos?
Sólo los platos, algo de comida y algunas cervezas. El resto para nosotros.
Va a ser genial. No hay nada como pasar el día del trabajo
con la familia, con buena comida y con buenos amigos.
Dios. ¡Vaya farsa!
¡Dios!
¡Al!
Esto pesa. ¿Me puedes echar una mano?
Gracias, Al. Lo puedo llevar desde aquí.
Peg, te lo he dicho, tengo que reservar energía
si esperas tener sexo esta noche.
¿Sexo esta noche?
Me duelen las piernas, la cabeza me está matando y estoy mareada.
Siento como si ya hubiera tenido sexo contigo.
Así que olvídate de esta noche.
Cuando se acabe este día, me voy a ir arriba a dormir durante una semana.
Este es el peor día de mi vida.
Arrastrar y restregar. Empujar y tirar.
Tirar y transportar. Lavar y limpiar.
¡Dios! Me duele la espalda. Me duele la parte delantera.
Me podría morir de esto.
Dios, estoy muy cansada.
Bien, ¿y ahora qué trabajo sucio me tienes reservado?
Oh, no.
¡Estoy muy cansada!
Te odio, Al.
De verdad te odio.
Un caballero habría dicho: "Gracias por hacérmelo pasar bien, cariño.
"Yo limpiaré esas cagadas de pájaros mientras tú descansas."
Pero tú no. Eres un cerdo, Al.
Y los brazos me están matando.
Restriega más fuerte.
Siguen sin salir.
Que alguien me ayude.
No te quedes ahí sentado. Haz algo.
¡No! ¡Dios!
¡Estoy cansada!
¡No!
Agua.
- Eh, cariño. - Agua.
No hay tiempo. Debes prepararte para la barbacoa.
Y escucha. Cariño, no toques mi parrilla.
Está asquerosa, Al.
¿No quieres que la limpie a lametazos para que volvamos a tener sexo?
No. Quiero que se quede como está.
La grasa del año pasado en la parrilla, y las cenizas en el fondo.
Eso hace especial la hamburguesa Bundy.
¿Puedes limpiar esa mancha que has hecho con el pelo
cuando te enganchaste en ese clavo?
Me siento bien, ¿tú no?
Odio las barbacoas.
Odio el día del trabajo.
Y odio ver revolotear a los buitres mientras estoy haciendo el amor.
Me va a matar.
¿De dónde...? ¿De dónde voy a sacar unas cenizas?
Vale. Bien, vale.
Se está convirtiendo en la abuela delante de nuestros ojos.
Chicos, chicos, mamá necesita una ayudita.
Por accidente he golpeado la barbacoa de papá y he perdido las cenizas.
Supongo que te van a expulsar de la familia, ¿eh, mamá?
Bud, ahora eres la mujer de la casa.
No, no creo que llegue a tales extremos.
Papá no lo sabe todavía. Y tenemos una cosa a nuestro favor.
Todas las familias del barrio están fuera pasándoselo bien,
excepto nosotros.
Eso quiere decir que se ha abierto la veda en sus casas.
Buscad cenizas en las barbacoas, las chimeneas y los hornos.
El que vaya a casa de los McGinty, que me traiga un refresco Dr. Pepper.
¡Daos prisa! Dios mío.
¡No puedo soportarlo más!
Yo sí.
¡Ven con papá!
Odio el día del trabajo.
- ¿Habéis conseguido las cenizas? - Ha sido fácil.
Puedes aprender mucho sobre la gente yendo a sus casas.
¿Conocéis al Sr. Collins, el que vive calle abajo?
Debe de ser un verdadero semental. O sea, es soltero,
pero su armario está lleno de ropa de mujer.
Pensabas que era aburrido, ¿eh, mamá?
Bien, traemos las provisiones.
Muchas gracias por invitarnos y dejarnos pagar.
Aún nos sobran cinco dólares, por si necesitas algo para el fuego.
Steve, antes de comer, voy a ver a la tía Tuney.
Marcy, está muerta.
Se ha ido, está frita, es polvo.
Está pagando a marineros en el infierno.
A la tía Tuney nunca le gustaste.
No le gustaba nada con lo que no se restregara
la barriga.
¿Y por qué no le gustabas?
Mamá, tenemos hambre,
y tu ropa interior está debajo de la mesa.
¿Dónde está papá?
Se está preparando, cariño. Y ya sabéis lo que eso significa.
BESAD AL COCINERO MATAD A LA ESPOSA
A cocinar.
Por fin podemos comer.
Aún no.
Es el día del trabajo.
¿Qué significa eso para nosotros?
Para contestar a esa pregunta debemos recordar los viejos tiempos.
Veis, chicos...
Mientras la cavernícola se quedaba sentada engordando, fumando cigarrillos
y viendo el programa el Hombre de Java,
el cavernícola hacía frente a los elementos, arriesgando la vida.
Y las bestias prehistóricas
con sólo pelo en la espalda para protegerse...
En 1492 Colón trajo el día del trabajo a América.
¡Y las mujeres seguían sin hacer nada!
Y eso es lo que el día del trabajo significa para mí.
¿Podemos comer ahora?
Aún no.
¿Qué otra tortura nos puede inflingir?
Sobre tierra de libres
y el hogar de los valientes
Y las hamburguesas están listas para ser cocinadas.
En exactamente 11 minutos y siete segundos
hincaréis los dientes a la mejor hamburguesa
que se haya sacado de una vaca.
Al, haces que suene muy bien,
pero Marcy y yo no solemos comer carne roja.
¿Te importa hacernos este salmón que he traído?
Sin problemas.
Ningún pescado tocará nunca mi parrilla.
Aún quedan tres minutos antes de darle la vuelta a las hamburguesas.
- Vamos, Peg. Este es tu día de suerte. - ¡Mira! Lo he abierto, Al.
De verdad, lo he abierto, y no ha sido difícil.
De verdad. ¡Oh, no!
- ¿Qué le ha pasado a mi pescado? - Bueno, se cayó al suelo. Cómetela.
¿Y bien?
- La mejor, papá. - Riquísima.
¿Peg?
No es eso. ¡No! Me refería a cómo está tu hamburguesa.
Sé lo que quieres.
Quieres que diga que está dura y correosa
para que puedas tener sexo conmigo otra vez. Pues bueno, no lo está.
Está ligera y suave y se derrite en la boca.
Steve,
¿cómo está tu hamburguesa?
Tengo que admitir
que esta es la mejor hamburguesa de mi vida. ¿Cuál es tu secreto?
Dos veces al mes voy a las salas de striptease
para hacerlo luego en la vida real.
No. Me refería a las hamburguesas.
El secreto está en las cenizas, Steve. Nunca limpio la parrilla.
La cenizas del pasado para las hamburguesas del futuro.
Marcy, no estás comiendo.
¿Cómo voy a comer contigo hablando de cenizas?
Eso me hace pensar en mi pobre tía Tuney,
que está en la repisa de la chimenea dentro de su pequeña urna.
Perdón, ¿qué has dicho que había en la pequeña urna que estaba en la repisa?
Las cenizas de mi difunta tía.
Bud, ¿puedo hablar contigo un momento?
Marcy, vamos. No estás comiendo nada. Pégale un mordisco. Te va a gustar.
- Marcy... - Cállate, morboso.
Vale.
Está muy buena.
Al, siento ser una aguafiestas.
Es que quería mucho a mi tía.
¡Está riquísima!
- La tía Tuney significaba mucho para mí. - Lo sé, Marce,
pero a veces tenemos que olvidarnos de los muertos.
A la tía Tuney le encantaba una buena barbacoa.
Ojalá pudiera estar aquí con nosotros.
Si te sirve de consuelo, Marce, estoy seguro de que está aquí en espíritu.
Un hueso.
Pero si estuviera aquí,
estoy seguro de que diría lo que estamos diciendo.
Que estas son las mejores hamburguesas de este lado del cielo.
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