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Allá vamos.
- Un estupendo día familiar. - Sí.
- Gracias por llevarnos, Al. - ¿Por qué no lo hacemos más?
No todos los días se muere un tío
y al juez se le olvida cerrar la casa.
Te enseña mucho sobre la naturaleza humana.
No me habría creído que existiera esa avaricia
si no lo hubiera visto con mis propios ojos.
Esos buitres. Como tu prima Sheila,
intentando llevarse estas dos teles.
Qué cara tiene alguna gente.
¿Qué tal os ha ido?
Espera, eso no estaba en el armario del tío Joe.
Ya, pero había demasiada gente robando allí,
así que subí a la habitación de su mujer.
Pero sigue viva.
Pues tendría que haberlo pensado antes de que me lo llevara.
Mirad lo que he cogido.
Un diente de oro.
Eso no es oro, cariño. Solo está amarillo.
De hecho, lo llamamos "amarillo Bundy".
Enséñaselo, cariño.
Maldita sea. Estupendo, ahora no tengo nada.
Anímate, hijo. He oído que la tía Addie está muy enferma.
¿La que tiene una lámpara preciosa? Me encantaría tenerla.
- ¿Por mi cumpleaños? - Hecho.
- ¿Qué has cogido, papá? - Lo único que quería, cielo.
Aparte de la amante del tío Joe.
El reloj del tío Joe.
El tío Joe siempre quiso que lo tuviera.
Me lo dijo la última vez que lo vi con vida. Yo tenía siete años.
Ya voy. Ojalá se hubiera muerto
antes de gastarme 12,95 dólares en este estúpido reloj.
Hola, tía Heather.
Te... echamos de menos en la sisa. Digo, en la misa.
Nos apenó mucho su fallecimiento.
Se notó cuando intentaste quitarle el anillo de un mordisco.
Le estaba besando la mano.
Quería a ese hombre, maldita sea.
Pues quédate con tus recuerdos
y devolvedme todo lo que habéis rapiñado, hienas.
- Es todo mío. - ¿Quién lo dice?
Mi abogado. Suelta el reloj.
Quería que yo tuviera el reloj. Seguro que está en el testamento.
No hizo testamento. Así que es todo mío. Dame el reloj.
¿Quieres el reloj? Pues ven a por él.
Venga, picapleitos, ¿quieres cobrar?
No te pases, Bundy. En esta ciudad hay leyes contra el robo.
Aparte de atascar el retrete de un hombre muerto.
Gracias.
Os tendría que dar vergüenza.
Todo lo que me queda del pobre Joe.
Venga, cariño. Las tiendas de empeño cierran a las seis.
La policía vendrá a por el resto.
- Tenemos que coger el avión a Bimini. - Ciao.
Dios, tus parientes son escoria.
Él quería que yo tuviera el reloj.
¿Quién sería tan idiota como para no dejar testamento?
- ¿Tienes un testamento, papá? - No, pero...
...después de hoy tendré uno. No quiero que me pase esto si muero.
Reuniré todas mis pertenencias.
He trabajado durante 25 años.
He vivido y amado.
Después, incluso me casé.
Todo lo que poseo, se repartirá entre vosotros.
No tengo nada.
Venga, papá.
No llamaría a un disco de 45 de "Under the Boardwalk"...
...y un cromo de béisbol de Joe Nuxhall, nada.
Sí. Y el vídeo beta de Pifias del deporte .
Peg, ¿cómo puede ser esto?
He trabajado durante 25 años y no tengo nada.
Cariño, no es culpa tuya.
Podrías haber sido rico. Solo que no has tenido oportunidad.
Ni cerebro, ni habilidad...
...ni iniciativa, ni siquiera el encanto inconsciente
que les vale a algunos.
¿Te sientes mejor, churri?
Niños, dadle un beso a papá.
Todavía no se ha muerto.
Suficientemente cerca para mí.
Voy a hacer un testamento igualmente. Dame papel y lápiz.
Quiero hacer una lista de todas mis pertenencias terrenales.
He dicho todas mis pertenencias terrenales.
¿No te das cuenta de que esto es importante para mí?
¿Cómo me recordarías si muriera mañana?
- Como un amante. - Un padre.
Un sustentador.
Venga, papá. ¿Por qué no te unes a nosotros?
Porque os estáis riendo de mí.
Venga, dejemos a papá solo para que escriba su testamento.
Dios, ojalá herede su taza del retrete.
Bud, no seas ansioso. Ya has heredado sus entradas.
Ves, ahora nos estamos riendo de Bud.
¿Por qué estoy haciendo un testamento? Buck, te lo dejo todo.
Aruba, allá voy.
Hola, me han dicho que murió tu tío.
¿Quieres salir a tomar algo?
Sí, después de que te vayas.
Deja que te pregunte una cosa.
¿Si murieras mañana, qué dejarías?
Un cadáver atractivo.
Lo siento, Al. No quería restregártelo.
- ¿Qué estás haciendo? - El testamento.
Tengo muchas posesiones materiales.
Oye, Joe Nuxhall. Hacíamos barquitos con estos
- para tirarlos por el desagüe. - ¡Oye!
A diferencia de ti, yo me he preocupado de mi futuro.
Estaba pensando en algo que dejar atrás.
Ya sabes, algo que...
Algo que identifique a Al Bundy, el hombre.
- Hay muchas cosas. - Ya lo sé.
¿Me das un ejemplo?
Tienes esos dientes de oro.
Y eras una estrella de fútbol en el instituto, ¿no?
Ojalá mis hijos pudieran decir que yo fui una estrella de fútbol.
Bueno, lo harán porque evidentemente les mentiré...
...pero estaría bien tener los recuerdos que tú tienes.
- ¡Eso es! - ¿Qué?
Mi error es que estaba mirando mi vida en el presente.
Tendría que haber pensado en mi vida antes de Peg.
Mis recuerdos del fútbol. Eso es lo que demuestra que Al Bundy estuvo aquí.
- ¡Sí! - Le daré a Peg mi camiseta del equipo.
El buen número 33. Le vendrá bien,
porque le podrá decir a su siguiente marido que es su edad.
Para Kelly, mis trofeos al mejor jugador. Que los ponga con los suyos.
Aunque en la vida me he podido explicar
cómo tiene tantos trofeos de fútbol sin haber jugado nunca.
Luego está Bud.
¿Me dejas una moneda?
No te la voy a dejar, pero te la puedo cambiar por tu Dodge.
Venga Al. Seguro que tienes otra cosa
de tus días de fútbol que dejarle a tu hijo.
La tengo.
La tengo.
Mi balón. Del día más fantástico de la vida de una persona.
El día en que marqué cuatro tantos.
Sí. Mi balón.
Es lo que le dejaré a mi único hijo varón...
...el portador del nombre y la semilla de los Bundy.
Que posiblemente sea el último.
Se quedará con lo más especial que he tenido en mi vida.
Perfecto. ¿Dónde está?
Se lo di a una animadora que me estaba ligando.
Conseguiré que me lo devuelva.
Teníamos algo muy especial, yo y...
...cómo se llamara.
¿Peg? Te quiero preguntar una cosa.
¿Recuerdas el nombre de esa animadora que me tenía loco
antes de emborracharme y despertarme casado contigo?
Claro que me acuerdo.
De hecho me acuerdo de una rima que hacían sobre ella:
Si te quieres emborrachar Bébete un brandy
Si quieres una enfermedad social Tan solo llama a Sandy
Sandy... Sandy Jorgenson. Gracias, Peg.
¿Por qué quieres saberlo?
Bueno, Jefferson se preguntaba
quién era mi segunda chica favorita del instituto.
Ojalá me acordara de quién era mi primera favorita.
¿Cómo que no sale en la guía?
¡Se trata de un balón de fútbol!
Un hombre me daría el número. ¿Hola?
Te acabas de gastar 25 centavos en una llamada
para conseguir un balón de diez centavos que dejar a tu hijo.
Claro que una piel de cerdo le recordará por siempre a su padre.
Solo quiero saber una cosa.
Claro, Marcie. La parte de las copas va delante.
Mejorando lo presente, claro.
Ya puedes tener cuidado, Al, si quieres seguir viniendo a casa.
Mira, Al.
Siento tener que sugerir cordura en tu búsqueda sagrada,
pero si de verdad quieres encontrarla,
¿por qué no llamas a una agencia de detectives?
Algunos están especializados en buscar a gente desaparecida.
Es guapa y está llena de recursos.
Una vez fui a uno para encontrar a un viejo novio.
Metro ochenta, guapo...
...y un diez perfecto en lo que ya sabemos.
Dios, nunca me lo han hecho mejor.
Lo que me hacía hacer. Lo que me hacía sentir.
Desde entonces, los demás han sido sombras vacías.
Bueno, no todos.
Mi exmarido Steve era bastante bueno.
Marcie, ¿no tendrías a mano su número, no?
- No seas ridículo, ¿por qué...? - Claro. Aquí está.
No me mires así. Ha sido solo una coincidencia que lo tuviera.
No necesito un amor perdido teniéndote a ti.
¿A que soy fantástico?
Claro.
¿Cómo que "claro"? Justo anoche me llamaste Capitán Trueno.
¿Habrías preferido Rompetechos?
Oye, Al va a pensar que lo dices en serio.
Solo es un código que tenemos.
Quiere decir que está de fiesta y yo soy el invitado de honor.
Hola. Sí.
Busco a una chica a quien le di un balón con el que anoté cuatro tantos.
Sí, soy Al Bundy.
Instituto Polk, sí. Sí, era el número 33.
Sí, tengo un problema de sudoración de pies.
¡Peg, cuelga el teléfono, estoy intentando hacer una llamada!
Pasa.
¿Sandy?
Hola, Al.
¿Sandy?
¿Te gusta lo que ves?
No sé, todavía no he podido digerirlo todo.
Sabes una cosa, Al...
...me pareces más atractivo ahora que en el instituto.
¿Verdad que es increíble?
Entonces, Goleador, ¿qué has hecho desde el instituto?
La última vez que te vi
tenías un trabajo de verano como dependiente de zapatería.
Sí, decías que querías comprar un carburador nuevo para el coche.
¿Qué le pasó a ese viejo Dodge que tenías?
¿No hablemos del pasado, vale? Soy un tío que vive al día.
¿Quieres decir
que no podemos hablar de tus días de fútbol?
Bueno, si te hace sentir mejor.
Verte en movimiento entonces siempre me hacía sentir mejor.
Entonces, Goleador, ¿sigues siendo igual de bueno que antes?
Pues no he recibido ninguna queja, ¿sabes?
- Muéstramelo, Al, ¡déjame verlo! - No es tan bueno como era.
- Eso lo juzgaré yo. ¡Enséñamelo! - No creo que dañe a nadie.
¡Lo sigues teniendo, Goleador!
¿Adónde iba a ir?
Al...
...sé por qué estás aquí.
Sandy, antes de que vayas más lejos tengo que decir algo:
Me estás haciendo daño.
No es broma. Me estás haciendo daño. Así que quita la pierna o te arreo.
Venga, Al.
Oye... ¿te has arrepentido alguna vez de romper conmigo
justo antes de la fiesta de bienvenida?
- Sabes lo que quiero, Al. - ¿Una hamburguesa gigante?
- Quiero el baile que me debes. - Venga, Sandy,
sabes que nunca bailaba a menos que fuera por sexo.
¿Qué acabo de hacer?
Venga, Al.
Al menos prométeme un baile si suena nuestra canción.
Te acuerdas de " Blue Velvet ".
Vale, pero solo si sale esa canción.
Muy gracioso, Dios.
Muy bien, eso es...
¿No ha estado bien, Al?
Vamos a sentarnos.
- Como en los viejos tiempos, ¿verdad? - Vaya.
¿Al, nos quedamos sin baile?
Nos quedamos sin columna.
Mi pobre Goleador. ¿Quieres un masaje?
Mira, Sandy, lo que me gustaría de verdad...
Sandy, este puede ser un buen momento para pedirte algo.
¿El qué, Al?
¿Qué quieres?
Mi balón de fútbol.
¿Tu balón de fútbol? ¿Te refieres al del partido?
Vaya, Al...
...que me dieras ese balón me hizo creer que era especial para ti.
Ya lo sé, ¿me lo puedes devolver? Se lo quiero dar a otra persona.
Vaya, vaya, y yo pensando que el chico que me dejó
hace 20 años volvía arrastrándose.
Me lo debería haber imaginado. Solo quería su balón.
De acuerdo, Al.
Te lo devolveré...
...con una condición.
De acuerdo.
No, ya pasó el momento.
Solo...
Estaba recordando...
...cómo solíamos jugar a tirárnoslo en el parque.
¿Puedo lanzarte un último pase
para recordar los viejos tiempos?
Claro, si te va ayudar a superar
lo de ver al tío estupendo salir de tu vida por segunda vez.
¿Sigues pudiendo lanzarlo donde quieras?
Claro que sí. ¿Tú puedes seguir cogiéndolo donde yo lo lance?
Claro que sí.
Venga. Pues a por él.
Sí, hijo. Este balón lo es todo para mí.
No es que tú y esa, y la otra,
no me hayáis hecho feliz.
Pero me alegra que estemos hablando aquí los dos solos, hijo.
No quiero que se celen.
No hace falta hablar bajito, papá.
Se enteraron de que hoy salías del hospital,
así que se fueron al cine.
Eso está bien, hijo,
así podemos tener este momento íntimo juntos.
Las pasé canutas para conseguir este balón, pero valió la pena.
Porque te voy a dejar a ti, mi único hijo...
...mi cromo de béisbol de Joe Nuxhall.
¿Y tu balón?
¿Mi balón? ¿Estás loco?
Esto se lo dejaré a la única persona que quiero de verdad:
A mí mismo.
No, Bud. Me van a enterrar con todas mis cosas de fútbol.
¿Y a nosotros qué nos queda?
A MI AMADA FAMILIA. ¡QUE TENGÁIS UNA BUENA VIDA!
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