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¿Estamos de antojo?
¿Qué tal un sándwich de salami, queso de cabra,
mantequilla de cacahuete y cangrejo?
No sé dónde podríamos conseguir uno de esos.
Vaya, aquí mismo.
Atento ahí abajo.
Le falta algo.
Tu helado, mamá. Tabaki y almeja.
Este es el ingrediente que le faltaba.
No es para mí, es para el bebé.
¿Qué lleva ahí, una foca insaciable?
Maldita sea, siempre ponen las almejas en el fondo.
Mamá, hoy hemos visto algo muy interesante de camino a casa.
Vimos a embarazadas saliendo del supermercado,
empujando carritos llenos de...
- Eh, ¿cómo lo llaman? - Comestibles.
Eso.
Nos gustaría saber dónde dice exactamente el doctor Spock
que las embarazadas no pueden alimentar a Bud o a Kelly.
Creo que está en la página 15.
No nos tomes el pelo.
Bud ya sabe leer, ¿eh?
¿No puedo disfrutar de la experiencia de la maternidad
sin que vosotros dos me toquéis las narices?
Los nacidos también tienen derechos.
Nosotras, Bud y yo, ya estamos hartas.
- Aliméntanos. - Muy bien, pequeños ingratos.
Podéis compartir una cucharada de mi helado de almejas.
Yo no quiero helado de almejas. Todavía tengo mi orgullo.
No voy a comer nada tan asqueroso...
Eh, comida de perro.
Recuerdo esta marca. Lleva carne de caballo.
- Oye, ¿y por qué no come Buck? - Lleva tres días sin comer.
Pobrecito. Mira, oye.
A tu salud.
Harriet, Ricky, David.
Voy a deciros algo.
Vamos a tener que apretarnos el cinturón.
Podemos seguir comiendo, ¿verdad, papá?
Sí, comed la comida del perro, ajenos a los problemas del mundo.
Pero de ahora en adelante, necesitaré cada centavo.
Al, no le has dicho nada al bebé.
Lo siento mucho.
Busca trabajo.
Los empleados del centro comercial ya no pueden aparcar gratis.
Tengo que aparcar en una calle a dos manzanas,
donde el ayuntamiento ha tenido la gran idea de instalar
nuevos parquímetros de una hora.
Habrán pensado que trabajar en una zapatería y aparcar gratis
despertaba demasiada envidia.
Parece que va a soltar el típico discursito.
¿Recordáis cuando en este país se podía aparcar en la calle gratis?
¿Soy el único que se da cuenta de que, sin prisa pero sin pausa,
están acabando con nuestras libertades?
La libertad de aparcar, de no atarse el cinturón de seguridad.
No tener que preocuparte de tener un silenciador que funcione.
Antes sabías que venía un hombre
por el humo negro que salía de la parte de atrás de su coche,
mientras lanzaba por la ventana latas de cerveza y bolsas de patatas.
¿Cómo va a divertirse un hombre?
¿Estando con su familia?
Este país me da lástima.
Muy conmovedor, cariño. Ahora frótame los pies.
No te los frotaría aunque un genio saliera de ellos.
Te lo advierto, no quiero oír los problemas de nadie.
Nadie me va a levantar de este sillón.
Papá, creo que Buck está enfermo.
¿Mi bebé?
¿Qué le pasa a mi osito peludo?
¿Llevamos casados veinte años
y ahora empieza a preocuparte?
Me refería al perro, Brunhilde.
¿Qué le pasa?
No lo sé, lleva días sin comer.
Me estoy quedando sin comida, ¿podríais salir...?
Hay una nueva tienda de mascotas en el centro comercial.
¿Por qué no vamos a comprarle
- otro tipo de comida? - ¡Vamos!
A la vuelta, ¿podríais parar en Ox Kebab
y traerme un perrito caliente con guarnición?
¿Ha dicho algo vuestra madre?
- Quién sabe. - Qué más da.
Tienen tiempo para el perro y para mí nada.
Como si yo fuera menos que un animal.
Sí. Son tiempos difíciles para las dos.
Por su forma de actuar,
pensarías que somos personas desagradables.
Por cierto, ¿has traído las pastillas para los gases?
¿No has traído ninguna para ti?
Tengo un montón de cajas en casa. Jefferson se las come como caramelos.
Tiene un embarazo psicológico.
Es una monada.
Bueno...
...que nadie me diga nada.
¿Has terminado de pintar la habitación del bebé, cariño?
No he podido. Cada vez que me subía a la escalera, tenía que hacer pis.
Me sentaba y nada.
Mirad, tengo los pies hinchados. Parecen dos barriles.
Solo quiero llorar.
Me siento tan feliz.
Dios, qué bien se le da.
Dímelo a mí. Sintió las patadas del bebé antes que yo.
Sí, es verdad.
¿Al también siente algo?
El orgullo que siente cualquier hombre
cuando tiene que pedirle la paga a su hijo.
Me duele el útero.
Vaya, qué bien lo hace.
Creo que es precioso cómo tu marido comparte el dolor.
Sí. Es un hombre maravilloso.
Sí, lo soy.
Tócame, Marcie, quiero sentir tu cariño.
Buenas noticias, papá, los D'Arcys están aquí.
Chicos, mirad con atención.
Esto es más eficaz que miles de anuncios de condones.
Vamos a dar de comer a Buck, a menos que ya se lo hayan comido.
- Ráscame la tripita. - Ráscame la tripita.
Ráscame la tripita.
No miréis atrás. Nos convertiremos en estatuas de sal.
Vamos, Buck.
Te hemos traído comida nueva.
Mira, con partes de gato.
COMIDA NUTRITIVA PARA PERROS 50 POR CIENTO MÁS DE PARTES DE GATO
Puedes probar el miau.
Vamos, chico. Dile a papá qué te pasa.
- ¿Al? - ¿Qué quieres, chico?
Soy yo, bobo.
Quiero saber ahora mismo por qué no tienes los pies hinchados
y por qué nunca te quejas de tus pechos.
Sí, papá, ¿por qué?
Si no los tienes, no pueden dolerte.
Díselo, Marcie.
Sé qué le vendrá bien a Buck:
Un poco de aire libre.
- Sí. - Vamos, venga.
- Vamos, chico. - Yo también quiero salir a pasear.
- ¿Ha dicho algo vuestra madre? - Quién sabe.
- Qué más da. - Vamos.
¿Y si quieren a Buck más que a mí?
Eso es imposible.
Deberías de haberlo visto, con la cabeza por la ventanilla,
como solías hacer tú.
Te diré algo, me alegro de que no sea mi marido.
Sé que no te he tratado como debiera,
pero eso no significa que no me importes.
Todo cambiará de ahora en adelante. Sabes que siempre te he querido.
No sé qué le pasa, Peg.
Igual quiere mis dos almohadas.
¿Cómodo, chico?
¿Quieres la bata de mamá?
Vale, papá, mira.
Le hemos traído una bolsa de agua caliente
y algunos juguetitos.
¿Me habéis traído una esponja vegetal?
No. Tenemos buenas noticias.
El veterinario dice que no le pasa nada.
Cree que pueden ser celos por el bebé y eso.
Venga, vamos a animar a Buck. Sentaos en la cama.
- Vale. - Vale.
Vamos a ponerle caras graciosas.
- Vale. - Vale.
Si no me hacéis caso, me voy.
Vamos, chico.
En serio. Me voy a ir.
Tengo una buena idea.
Vamos abajo a comer comida de perro y le enseñaremos cómo se hace.
- Me gusta. Es muy buena idea. - Vamos, chico.
- Vamos. - Esperad un poco.
Necesito que me hagan caso. Estoy embarazada.
Vale, pues me voy.
Si tanto queréis a ese perro,
acudid a él cuando necesitéis...
...cuando necesitéis saber...
Bueno, es igual, porque me voy.
¿Ha dicho algo mamá?
- No creo. - ¿Mamá? ¿Quién es esa?
Por eso volví a mi casa en el condado de Wanker.
Me alegro mucho de estar aquí.
Necesitaba estar con gente normal, primo Eb.
¿Desde cuándo se habla cuando un hombre la tiene metida?
¿Qué ibas a decir?
Quería decir
que he visto caer una mosca en tu bolsa.
¿Para qué crees que está la carne podrida?
Por si en la fiesta de la embajada no sirven nada que te guste.
Qué ingeniosa, prima Peggy.
¿Dónde está mamá?
Está en Stumptown en el Festival de los Mayores.
- ¿Dónde está papá? - Ya sabes cómo es.
No dejamos de decirle que baje, ya que mamá se ha ido,
pero está guardando todo su valor para salir corriendo.
Iré a saludarle.
Siempre he sido su favorita. Se alegrará de verme.
Hola, papá. Estoy aquí. Soy Peggy.
Habrá pensado que eras tu madre.
Te ha lanzado su tenedor.
Y su cuchillo.
Quiero que me mimen.
He hecho un largo viaje en autobús y solo he comido mi almuerzo
y el de los viejecitos que se quedaron dormidos.
Me marché de casa porque no me prestaban atención.
Ahora que estoy aquí, deseo que me quieran.
Si lo haces por una gallina llamada Charo, lo puedes hacer por mí.
Qué lengua. Arrugas a un hombre como un baño de tres horas.
No te preocupes, prima. He convocado una reunión familiar.
Los Wanker cuidaremos de ti.
¡Es el primo Possum!
Primo Possum.
¿Cómo estás?
Hoy me ha atropellado un Mustang nuevo.
¿Te sigue gustando tirarte en la carretera por la tarde?
Claro, siempre te queda el gusanillo dentro.
Me encanta el olor del asfalto caliente,
el hechizo hipnótico de las luces acercándose
y la sensación de volar cuando rebotas en la parrilla.
Los de la ciudad, podéis quedaros con vuestra Disneylandia,
porque allí, cuando se acaba el viaje,
no te despiertas en una cuneta al lado de tu desayuno.
Eso solo en Estados Unidos.
Eh, es Kit y la nueva novia.
Hola.
Prima Effie. Te has vuelto a casar.
Es la quinta vez, ¿no?
Es que se me mueren todos.
Por eso esta vez me he casado con un jovencito.
Vamos, cielo.
¿A que es vivaracho? Aún tiene todos los dientes. Enséñaselos, cielo.
Puede que tenga que masticarle la comida,
pero en cuanto al amor, gracias a Dios tiene seis hermanos.
Peggy, dicen que vienes de la ciudad.
¿Tienes fotos de pechos?
¿Qué tipo de pechos andas buscando?
¡Menuda reunión familiar!
Tráenos algo para comer.
¿Yo? Estoy embarazada.
Vine aquí para que cuidarais de mí.
No te preocupes, prima Peggy, te cuidaremos
como cuidamos a todas nuestras mujeres embarazadas.
¿Lo ves, prima Peggy? Ya tienes mejor aspecto.
¿Quién no lo tendría
después de fabricar una mesa, cambiar el aceite del tractor
y escuchar al viejo soltando gases al ritmo de "Dixie"?
¿Cuándo se come aquí...?
¿Es eso un coche?
Dios mío. ¿Quién era?
Si lo supiéramos, no habríamos disparado.
Muy bien, ya está bien. Quiero que alguien me frote los pies.
O que me acaricie el pelo, o por lo menos que me dé un pellizquito o dos.
Un pellizquito. ¿Has oído eso, Possum?
Desde que estás en la ciudad ya no eres una Wanker, prima.
El rico con el que te casaste te ha mimado demasiado.
Eso pasa cuando te casas con profesionales.
Es igual lo bueno que seas, nadie merece ganar 3,5 dólares por hora.
Favorece esos aires de superioridad.
Además, en la ciudad solo hay pecado.
Si te paseas desnuda sobre una mesa por dinero,
que sea por la familia.
- Eso, eso. - Eso, eso.
He viajado 320 kilómetros y cien años atrás en el tiempo
para venir a veros.
Lo menos que podéis hacer es darme algo de comer.
- ¿Te apetece beicon? - Sí, por favor.
Ya sabes dónde está la pocilga.
Vamos, Buck, abre la boquita.
Mira, a papá le gusta.
Ahora pruébalo tú.
Es inútil. No puede ser la comida.
Papá lleva días devorándola y está más sano que nunca.
¿Verdad, papá?
Bueno, por fin estoy en casa.
¿Habías salido hoy, mamá?
Llevo fuera una semana.
¿No visteis mi nota? La dejé en la nevera.
¿Para qué íbamos a abrirla?
Bueno, no importa. He aprendido dos cosas.
Una, hacer autoestop con la falda levantada no sirve de mucho
cuando estás embarazada de seis meses.
Y dos, este es mi sitio, con mi familia que me quiere.
¿No os habíais dado cuenta de que me había ido?
Claro que sí. Claro que sí, mamá.
¿Se había ido?
Es igual. Gracias, chicos. Me alegro de estar en casa.
Vamos a celebrarlo haciendo algo en familia.
Qué buena idea. Llevamos días encerrados aquí.
Vamos a tomar el fresco. ¿Quién me lanza el Frisbee?
- Te lo lanzaré yo. - Bien.
Es un papá feliz.
Me alegro de estar en casa y ver que todo sigue igual.
Ojalá alguien aquí me apreciara
y supiera por lo que estoy pasando.
Un pulgoso y apestoso pellizquito sería suficiente.
Pero supongo que es mi destino soportar el peso sola.
¿Sola? Mira estos pezones. Tengo hinchadas las patas.
Me pasan comida por la cara y lo único que necesito es un abrazo.
Dios, quiero llorar.
Tienes las patas como barriles.
Y tú.
Mamá. Ven, rápido.
Papá está persiguiendo al coche de los D'Arcys.
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