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Zulu
¿Quién eres?
Miss Hagg.
¿Dónde está Miss Hagg?
Miss Hagg se ha ido.
Me temo que está durmiendo profundamente.
¿Por qué estás aquí?
¿Quién eres?
Erika Lopategui.
Sé por qué estás aquí.
Va a ser doloroso.
Usted me arrebató a mi madre.
Y ahora voy a verle morir.
Por mi madre.
Aquí estoy.
¿Qué me querías contar?
Inspector Sancho.
¿Qué tal tiene sus nudillos?
Me preocupa que se hiciera daño al golpearme.
Estoy bien.
¿Y tú?
¿Estás mejor?
Deberás estar fuerte para lo que te viene encima.
¿Van a liberarme?
Es lo que pasó la última vez.
¿Se acuerda?
Estás contra las cuerdas, Augusto.
De verdad.
Suelta tu carga.
¿Carga?
Créame.
Yo no tengo nada de lo que arrepentirme, inspector.
Tengo una curiosidad.
¿Solo una?
Te gusta matar con las manos, ¿eh?
Monstruo de los cojones.
¿Sientes placer? ¿Qué sientes cuando asfixias a tus víctimas?
Entiendo su curiosidad.
Su madre murió por asfixia.
¿Me equivoco?
Sí, me enteré de que alguien la mató.
Ya sabe, la prensa.
- Mierda. - Espera, espera, espera.
Sancho lo está controlando.
Nadie mejor que tú...
sabe lo que es perder una madre.
Su madre...
Martina.
Tiene mala suerte con las mujeres que quiere.
¿Cómo estás de lo de tu hermano?
Se dice que alguien le hizo un buen boquete en la cabeza.
- Joder, se volvió loco. - Sancho no perdió la cabeza.
- Sácalo de ahí. - Le conozco. Le está provocando. Mira.
- Mira Augusto. - Claro.
Tu hermano planificaba...
y tú eras el que ejecutaba, ¿no es así?
¿Cómo lo has hecho desde que él murió?
¿Te dejó él ese plan?
Podemos situarte en el lugar donde sucedieron los crímenes.
Tenemos una ristra de pruebas contra ti,
Augusto, yo que tú dejaría de jugar en este momento.
¿Pruebas?
¿Se refiere a huellas?
¿ADN?
Augusto...
Estoy perdido entonces, ¿no?
Confiesa.
Confesaré que me tiene fascinado, inspector.
Después de todos sus fracasos,
sigue teniendo una confianza ciega y absurda en sí mismo.
Aquí está.
¿Sabes lo que es esto?
¿Su dimisión?
Es un documento firmado por el comisario provincial
que ordena el silencio informativo
sobre todos tus crímenes.
Tu...
¿Cómo decías?
Tu obra...
va a permanecer en la oscuridad
tanto como tú.
Como si nunca hubieras existido.
De verdad,
me alegra comprobar que ya no es el tipo violento
y algo estúpido de la última vez.
Se me olvidaba.
También tenemos un maravilloso testigo ocular
que te sitúa en la escena del crimen de don Armando Lopategui,
alias Carapocha.
Ese testigo os dirá que yo no lo maté.
Le proporcionaste el arma a tu hermano para hacerlo.
Por lo pronto, te vamos a acusar de coautoría.
El juzgado denegó a las diligencias
por la coautoría en la muerte de Carapocha.
- Hostia puta. - No jodas.
El juez alega que una patada a una pistola en el suelo
no es suficiente para colgarle
- una colaboración con homicidio. - Bueno... No nos volvamos locos.
Yo le vi disparar al traficante en Trieste.
¿Estás de coña?
¡No me jodas, Carmen! ¡Lo vi!
Escucha. ¿Pero te acuerdas de lo que declaraste?
Le viste disparar una pistola que no se sabe de dónde salió.
- Joder, Sancho. - Escúchame.
Tú apareciste junto al cadáver, no Augusto.
¿Por qué no te disparó a ti?
Coño, piensa, Sancho. Carmen tiene razón, joder.
No eres el testigo más fiable sobre el que construir una acusación,
un buen abogado te destrozaría.
Hay que joderse.
Mírame.
Manejaste de puta madre la situación con Augusto.
De puta madre.
Mañana volveremos a la carga con ese puto cabrón.
No vamos a rendirnos.
Ni de coña.
Aquí, aquí, gracias.
Muchas gracias.
Sancho.
¿Qué coño haces aquí?
¿No te alegras de verme?
¿Por qué los españoles metéis palabrotas en todo lo que decís?
Ni puta idea.
¿Te manda Michelson?
No.
Solo es que me enteré de la detención.
He venido a apoyarte.
¿Seguimos siendo del mismo equipo?
Siempre.
¿Sabes qué quiere decir esto?
Me toca pagar las cervezas.
Y la cena.
¿Seguro que no tienes ningún antepasado español?
La cuenta atrás
detenida una vez más,
si no hay rastro de tu corazón inerte.
Cuánto tardaré en recorrer
el mismo recorrido.
Cuánto tardaré en reencontrarme contigo.
Oculta entre la niebla,
la primera ocasión perdida,
las calles serán testigos mudos
en tu huida.
Y casi no me quedan ya
materia ni energía.
La luz y su velocidad
me guían.
Te situamos en Mérida, Valencia, Madrid, Sevilla
en el momento exacto en el que se cometieron los asesinatos.
No he estado en ninguna de esas ciudades.
Tampoco en Trieste, ¿verdad?
Trieste...
Al norte de Italia, ¿verdad?
Mataste a un tipo ante mí y me apuntaste con un arma en la cabeza.
¿También lo niegas?
No sé de qué me habla.
Ah, espere.
Ya sé lo que le pasa.
Me confunde con mi hermano, inspector.
Él puede que estuviera en Trieste.
Estoy intentando ayudarle.
¿También estuvo tu hermano en Mérida, Valencia, Madrid y Sevilla?
Eso es cruel.
Sabe que mi hermano está muerto.
Usted le metió una bala en la cabeza.
¿Por qué no me disparaste en Trieste?
No sé a qué se refiere.
Dijiste que el juego había acabado.
Se está confundiendo, inspector.
Tienes un plan para mí, ¿eh, hijo de puta?
Hay un destino escrito para todos.
Joder.
Encontremos el arma con la que mató a Kapllani.
- Por ahí le podemos pillar. - Se habrá deshecho de ella, coño,
No, es un narcisista, que la ha tenido que esconder
como un trofeo, un símbolo de su éxito o algo así.
Seguro, vamos.
Alguien ha venido a verle, inspector Sancho.
Espera.
¿Vamos?
Gracias por venir, Erika.
He pensado en lo que me pediste.
De acuerdo, hablaré con Augusto.
- No me parece buena idea. - Confía en mí.
Augusto es muy vulnerable con ella.
Puede cometer un error.
¿Has venido a sacarme?
Estás más delgado.
Tú, más apagada.
¿Por mí o volviste con el litio?
No podías parar, ¿verdad?
Intenté ayudarte.
Me tendiste una trampa.
Porque te quería.
¿Ya no?
¿Tú qué crees?
Creo que no has venido a echarme una mano.
Que no continúes con esta locura es una forma de ayudarte.
No sé si te has dado cuenta,
pero estoy detenido.
Fuimos felices en Trieste.
¿Trieste?
Sí.
No sé a qué te refieres. Yo nunca he estado en Trieste.
Augusto, escúchame.
Ya has hecho todo lo que querías.
Y los dos sabemos cómo va a terminar esto.
Mi padre ha muerto.
Tu hermano ha muerto.
Hemos pagado un precio muy alto por nuestros pecados.
¿Nuestros pecados?
Yo solo me arrepiento de los pecados que no he cometido.
Por favor,
ponle punto y final a esto.
Yo siempre estaré a tu lado si lo haces.
Lárgate.
Y déjame en paz.
Lo siento.
Te leyó desde que has entrado.
Joder.
Necesitamos encontrar esa puñetera pistola.
¿Sabes dónde puede tener
- su escondrijo en Valladolid? - No lo sé.
Pero tiene un plan.
Y acaba en Valladolid.
Pues dejemos que siga con él.
Le dejaremos en libertad y le haremos creer que ha ganado.
Pero hay un riesgo enorme. No le perdáis, puede volver a matar.
Augusto Ledesma,
te vamos a poner en libertad sin cargos.
¿Puedo irme ya?
Enhorabuena.
Vuelves a salirte con la tuya.
Veritas temporis filia. La verdad se revela con el tiempo.
"A cada cerdo le llega su San Martín". No es latín, pero es lo mismo.
Erika.
¿Qué es lo que quieres?
Fuiste tú quien se lo llevó.
No podía caer en manos ajenas.
Y este cuaderno es tan mío como de tu padre.
Conocí a tu padre más de...
20 años.
Bosquejaba perfiles de asesinos en serie para Interpol.
Me engañaste.
¿Tú sabes lo que hay detrás de este cuaderno?
Ahórrate esa parte, la conozco.
El plan de tu padre con Augusto salió mal.
Y por eso me quedé con el caso cuando mató en Trieste.
Augusto era un cabo suelto.
¿Tú qué coño quieres de mí?
- Hola. - Hola.
Vengo a por un paquete.
- ¿A nombre de quién? - José Ramón.
A pesar de lo de Augusto, el plan sigue siendo bueno.
Tú misma lo intentaste, ¿no?
Fue un error.
El mal es incontrolable.
Te equivocas.
Y es por eso que ayudé a tu padre cuando la cagó.
A cambio de...
A cambio de que empezara a matar para mí.
Pero ha muerto.
Y ahora...
quiero que tú hagas lo que tu padre no pudo terminar.
No.
No.
Tú serás mi asesina.
No.
- La serpiente que mate a las otras. - No.
Yo no soy asesina.
Sí que lo eres.
Mataste a mi padre.
Y tengo las pruebas.
Mi padre era muy mayor
y lo tenía monitorizado para su seguridad.
No.
No. Yo no voy a matar para ti.
Lo harás.
Si no quieres envejecer en una cárcel.
Y para alguien con tu patología...
...puede ser un infierno.
Y... quédate con el cuaderno.
Ya tienes la primera víctima subrayada
en rojo.
El objetivo entró en el Callejón de los Boteros.
Voy tras él.
Para, para, para.
¿Le seguís vosotros?
Nos ocupamos nosotros. Tira por la calle de atrás.
El hijo de puta va a las vías del tren.
- ¡Dale, dale! - ¡Tenemos al cabrón!
Hijo de puta.
- Lo hemos perdido. - No jodas,
Matesanz.
- Joder, lo siento, Sancho. - Vale.
Vale. Podemos lamentarnos lo que queráis.
Pero no perdería ni un minuto.
Por favor.
Tienes razón.
Perdóname.
Bueno, ¿y qué?
¿Qué hacemos?
Primero, avisar a todo Dios en Valladolid.
Eso. Debemos peinar la ciudad
y localizarlo antes de que se cargue a alguien,
- por Dios. - Ponte con eso.
¿Qué pasa?
Nada. Debo comprobar una cosa.
¿Sancho?
Sancho.
Erika.
He venido solo, como me pediste.
Gracias, inspector.
¿Qué ocurre?
Augusto me ha llamado.
¿Para qué?
Quiere verme luego.
¿Dónde?
Quédate en el coche.
¿Qué vas a hacer?
No pienso dejarte entrar ahí sin asegurar la zona.
Cuando llegue la hora a la que habéis quedado, entras.
Intentaré estar escondido cubriéndote.
Vale. Sancho.
Ten cuidado, por favor.
Esto es lo que querías, ¿no?
¡Venga, hijo de puta, sal de una vez!
¡Da la cara, va!
Hoy por fin somos uno,
como siempre fuimos.
Hoy por fin nos reencontramos.
Nuestra es la eternidad,
como dos gotas de sangre,
como dos gotas sin padre ni madre,
como dos orquídeas negras,
dos orquídeas sin pétalos ni carne.
Hoy por fin somos lo mismo.
Jano bifronte.
Principio y final.
Sancho.
¡Joder!
Fiel a tu cita, Sancho.
¿Buscabas esto?
¿La reconoces?
Deberías saberlo.
Siempre voy un paso por delante.
¡Será zorra!
¡La hija de Carapocha, joder!
Te equivocas.
Erika solo ha jugado su papel.
Sabía que me traicionaría.
Y que te avisaría.
¿A quién si no?
Te ha metido en la ratonera, tal y como imaginé.
¿Y ahora qué?
Ahora es cuando termina mi obra.
¿Qué? ¿Me vas a matar?
¡Venga!
No tengas tanta prisa.
Déjame disfrutar este momento.
Mira qué escenario.
Lo eligió mi hermano para ti.
Lástima que no pueda acompañarnos.
Vamos a pasar a la posteridad, amigo Sancho.
Voy a hacerte inmortal.
Es justo que todo termine contigo.
Una canción para cada momento...
...y un momento para cada canción.
Versos.
Canciones.
Y trocitos de carne.
Ah, ¿sí?
¿Y qué piensas amputarme?
Lo mejor de ti.
Voy a arrancarte el corazón del pecho.
¡Pues hazlo de una puta vez!
¡Mátame ya, coño!
¡Prefiero morir
a aguantar la cháchara de un puto psicópata que mata
para dar sentido a su vida de mierda!
¡Dispara ya!
¡No te tengo miedo!
¿Me oyes?
Fue un placer volarle la cabeza a tu puto hermano.
¡Dispara ya, hostia!
¡No lo hagas!
Suelta la pistola.
Augusto, todo ha acabado.
¡Acabará cuando yo lo diga!
¡Que sueltes la pistola!
Dispárale, Erika.
Sabes que no puedes dispararme.
No me pongas a prueba.
Dispárale, Erika.
Augusto...
Augusto.
Augusto, Augusto.
Un final perfecto.
¿Estás bien?
Me han pasado esto los de digital.
Su muerte activó la publicación de un vídeo en redes sociales.
Está siendo trending topic en todo el mundo.
Sí, el hijo de puta pasará a la posteridad como un artista de la muerte.
Joder.
Se ha salido con la suya.
Bueno.
Pongamos punto y final a esta historia.
Tengo la sospecha,
de que todo lo que empieza acaba mal.
De un modo inesperado,
nunca el deseado nos encontrará.
Así que deja de llorar
por los paraísos perdidos.
Nunca los perdimos
porque nunca los tuvimos,
solamente están en tu cabeza.
Desgraciadamente,
soy un ser inteligente
y la parte más salvaje se murió.
Por eso algunas veces
cuando nada te obedece,
suelo resultar algo dañado.
Sería distinto si nos fuéramos de aquí.
Compra dos billetes para ti y para mí.
Pero deja de soñar
con los paraísos perdidos.
Nunca los perdimos,
nunca fueron míos,
solamente están en tu cabeza.
Todo lo he pensado
y no tenemos conclusión.
Vístete y larguémonos de aquí.
Pero deja de llorar
por los paraísos perdidos.
Nunca los perdimos
porque nunca los tuvimos,
solamente están en tu cabeza.
Solo es una suerte
que en el hecho de quererte
sigas abrazada aquí a mi lado.
Así que últimamente,
cada vez que quieras verme,
no vuelvas a buscarme en el pasado.
Porque tengo la certeza
de que nunca el escenario nos trató mejor.
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