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¿No te alegras de verme?
¿Has venido a llevarme contigo?
¿O a matarme?
Hasta aquí llegó el rival de enfados
y canibalismo estúpido.
Son demasiadas horas en vela y nada que decir.
Descansamos nuestra espalda en las persianas bien cerradas.
Tú y yo anémicos.
Y a cada parpadeo calmado intentamos dormir.
Terapias mal llevadas
sin nadie que mediara por dos histéricos.
Mis gritos envasados al vacío reventaron al fin.
Y ahora congelo cada instante sabiendo de antemano que son los últimos.
La noche que el 99 llegó hasta abril.
Ya no hay ganas de seguir el show,
ni de continuar fingiendo.
Solo quiero ser espectador.
Relax, entertainment.
Me pregunto quién pensó el guion.
Debe estar bastante enfermo.
Fue el estreno de un gran director.
Le caerán mil premios.
Y al subir al taxi mis palabras son vapor de cristal.
Gracias.
No me mentiste con el vino.
El vino es cojonudo, sí.
Siento no estar a la altura.
No te castigues más.
Ya.
Lo intentaré.
No lo intentes. Hazlo.
No lo intentes. Hazlo.
Es lo que siempre le digo a mi hijo.
- ¿Cuántos años tiene tu hijo? - Ocho.
¿Quiere ser un gran policía como tú?
No.
Él quiere ser Messi.
Mucho mejor.
Ganará más dinero, eso seguro.
¿Y su padre?
Hace mucho tiempo que nos separamos, pero nos llevamos bien.
Me alegro.
Brindemos por eso.
Vale.
Me gusta Valladolid.
Es una buena ciudad para vivir.
Ni muy grande, ni muy pequeña...
Se come bien.
Bueno, y se bebe mejor.
Sí.
¿Y tú? ¿Vives cerca de aquí?
No, en Parquesol, al otro lado del puente.
Pero con todo lo que hemos bebido, ¿no cogerás el coche?
No, no, tranquila.
Me voy andando, que me sentará bien el paseo.
Si te hace falta un café,
en mi habitación tengo una máquina de esas cápsulas.
Horrible.
Nada, perdona.
No, perdóname tú.
Augusto me arrebata todo lo que quiero.
¿Recuerdas lo que hablamos en Trieste?
Augusto no puede controlar tu vida.
Ya lo ha hecho.
Nos vemos mañana.
Descansa.
Muchas gracias.
Se fue casi todo el mundo. ¿Vienes, jefa?
- No, vete tú. - Vale.
- Nos vemos mañana. Hasta luego. - Hasta mañana.
Yo me ocupo, compañero. Gracias.
- Hola. - Hola.
Me gustaría hablar con la subinspectora Montes.
Claro. Acompáñame.
Carmen, está aquí la hija de Carapocha.
- Mañana nos vemos. - Vale.
Hasta luego.
¿Podemos hablar?
¿Vienes por el mensaje de Sancho o por el cuaderno negro?
Por las dos cosas, Montes.
Pues no sabemos nada de ese cuaderno negro.
Él iba siempre con ese cuaderno, estaba en casa.
Te mandé todos sus objetos personales.
El cuaderno es muy importante para mí.
¿Qué hay en el cuaderno?
Si lo tienes, lo sabes.
¿Sabes lo que sí tengo?
Las cosas de mi compañero que debo devolver a su familia.
¿Te acuerdas de él?
Peteira,
que sacrificó su vida para salvar la tuya.
Sí, sí me acuerdo.
Subinspectora,
creo que podemos prometer
a la señorita Erika
que la ayudaremos en todo lo que podamos.
Muy bien.
- Pero no había cuaderno de Carapocha. - Lopategui.
Se llamaba Armando Lopategui.
Soy Robert J. Michelson.
Trabajo para Interpol.
- Encantada. - Erika, me gustaría hablar contigo.
Sí, claro.
Ven.
Qué bonita ciudad, ¿no?
¿Qué te parece?
¿Qué quiere, Michelson?
Sancho cree que nos puedes ayudar a encontrar a Augusto.
¿Por qué yo?
Eres quien mejor lo conoce, después de tu padre.
No pienso ayudaros por esa razón.
Erika,
solo te pido que vengas mañana a una reunión.
¿Desde cuándo conocía a mi padre?
Conozco el trabajo de tu padre hace más de 20 años.
Era una eminencia.
Ya, digo personalmente.
Coincidí con él días antes del asesinato.
Y siento mucho tu perdida.
¿Es usted el que aparece en esta fotografía?
No.
Es mi padre.
Él trabajó por la paz durante la guerra de los Balcanes.
A mi madre la mataron días después de esta foto.
Lo sé, lo sé.
Aquello era una locura.
Pero ¿por qué estás tan interesada
en este cuaderno negro?
¿Qué contiene?
Eso es problema mío.
Me pensaré lo de la reunión.
Gracias por venir, Erika.
Sancho...
No nos va a ayudar.
¿Y por qué no?
No cometeré los errores de mi padre.
Está muerto por ese miserable que sigue suelto, ¿lo sabes?
Lo siento.
Augusto ha vuelto a matar.
A una anciana, con alzheimer, que vivía en una residencia.
La asfixió. ¿Sabes quién es?
¿Que si sabes quién es?
Es mi madre.
¿Y dices que tú no nos quieres ayudar
porque no quieres cometer los mismos errores que tu padre?
- Sancho, por favor. - Mira, bonita.
Ese monstruo sigue vivo y asesinando a gente inocente.
¿Y tú qué? ¿Eh? ¿Tú qué, joder?
Cálmate, Sancho, coño, cálmate.
¿Todavía te vas a lavar las manos?
Sancho, espera.
¡Sancho! ¡Sancho! Espera.
No, tranquila, tranquila. Estoy bien.
- Pero ahí dentro... - Ya, mira...
Necesitamos a Erika.
Si me tengo que poner hecho una hidra y parecer roto por el dolor,
lo hago y punto.
¿Has fingido?
He sobreactuado un poco, sí.
Bravo.
Augusto está en Madrid.
¿Cómo lo sabes?
Me dejó una nota.
¿Cuándo? ¿Y cómo lo hizo?
Estuvo en mi casa.
Hace dos noches.
¿Fue a tu casa y no llamaste a la Policía?
¿Qué decía esa nota?
Que no me mataba porque quería que fuese testigo de su obra.
Creo que Augusto siente que sus asesinatos forman parte
de una obra poética.
No estoy segura,
pero creo que quiere dejar un legado para la posteridad.
Erika,
¿Tienes esa nota?
La quemé.
¿Por qué Madrid?
No lo sé.
Solo sé que ahí empezaba su viaje.
Hay que llamar para advertirles.
Entre las propiedades de sus padres
- había un piso allí. - Dirección. Llamaré,
- que pongan vigilancia. - Salgo.
Tengo amigos allí. Voy contigo.
¡Te digo que no he podido pillar!
¡El capullo del camello no está en su casa!
¡He dejado al niño solo, sí!
¿Eh?
Haberte quedado tú con él, si tanta pena te da.
¡Que te den a ti, hijo de puta!
¡Joder!
¿Tú qué coño miras?
¿Puedo ayudarte en algo?
Anda, pírate.
¿Segura?
Haber empezado por ahí.
¿Cuánto?
Gratis, si me invitas a una copa.
Tienes un hijo, ¿no?
Sí.
¿Cuántos años tiene?
Tres.
Tres...
¿Y le dejas solo en casa?
Está dormido en su cama de puta madre.
¿Y si le pasa algo?
¿Qué coño? ¿Eres de Servicios Sociales o qué?
¿No te vas a quitar los guantes?
¿Por qué?
¿No te follas a un hombre sin verle las manos?
Creo que nunca me tiré a un pijo como tú.
¿Qué pasa, pijo?
¿Te atreves con la Julia?
¿Eh?
¿Te gusta así?
¿Qué pasa?
El niño.
¿No lo escuchas?
Hay que dejar que lloren.
Es bueno para los pulmones.
A lo mejor...
...con un poco de música.
Soltad a los perros porque me he escapado.
Untad mi colonia en la nariz del galgo.
Corred con ganas, que esta noche aguanto.
Perseguidme a fondo, quiero hacerlo largo.
Algo de intimidad.
Y aunque me quiera parar, no.
Nunca me voy a parar, no.
Una canción para cada momento...
...y un momento para cada canción.
Coño, se ha callado.
Tú también te vas a callar, colgada asquerosa.
Preparad los coches, gasolina y faros.
Hoy renuncio a la mierda que me tiene ahogando.
Sacad colmillos, que esta noche arranco.
Y aunque me quiera parar, no.
Nunca me voy a parar, no.
Valor al volante y en la dirección.
Romperé mis cicatrices, romperás mi corazón.
Valor al volante
y amor en la voz.
Romperé mis cicatrices,
romperás mi corazón.
Soltad a los perros, porque me he escapado.
Al elefante, al tigre, al tiburón, al galgo.
Corred, ladradme, acelerad el carro.
Joder.
El número que usted ha marcado está apagado o fuera de cobertura
en este momento.
Erika.
Michelson.
¿Alguna noticia de Augusto?
No, le llamé por otro asunto.
¿Tú dirás?
Necesito hablar con su padre.
¿Con mi padre?
¿Para qué?
Llegó a mis manos un disquete de mi madre,
pero está encriptado y pensé que tal vez él pueda...
No podrá.
¿Disculpe?
Erika,
mi padre está muerto.
Lo siento.
No lo sabía, lo siento.
Mándamelo, Erika, y puedo intentar desencriptarlo.
No. No, no, no. No hace falta, ya veré lo que hago.
Gracias.
Aquí tienes la lista.
Tenemos todo el perímetro rodeado de patrullas.
Tiene que aparecer.
Nunca te había visto por aquí.
Estoy de vacaciones.
¿Vienes mucho?
Desde que estoy en Madrid, sí.
¿Nuevo trabajo?
Soy agregado cultural en la Embajada de Chile.
No tienes acento.
Crecí en España.
Mis padres volvieron a Santiago cuando yo tenía 16 años.
¿Conoces Chile?
Sí.
"Sed de ti, me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roza, que hasta su vida se alza,
ebria de sed.
Loca sed.
Sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo.
Sed de raíces ávidas".
En mi vida pude imaginar que oiría recitar a Neruda en una sauna.
Martín.
Pablo.
¿Martín?
Solo tenías huevos en la nevera.
Sí, es que suelo comer fuera.
Los compartimos.
Claro.
Mañana viajo a Sevilla.
Me encantaría que me acompañaras.
Eres adorable, pero tengo muchísimo trabajo en la embajada.
No sabes lo que te pierdes.
Sí que lo sé, sí.
Es que tendría que cambiar una reunión.
Y tengo otra entrevista con el...
con el Comité de...
de Cultura.
¿El Comité de Cultura?
¿De?
De...
De nada.
Me voy contigo. Lo aplazo un par de días y ya está.
Muchas gracias.
Se llamaba Julia López, 35 años.
Madre de un niño de tres.
¿Y el niño?
Alguien llamó al timbre de una vecina.
Cuando abrió, se lo encontró en el rellano de la escalera.
Están con él los Servicios Sociales.
- Después seguimos, gracias. - Vale.
- ¿Algún poema? - No.
Pero tiene mutiladas las aureolas.
Es Augusto.
- ¿Por qué no hay poema? - No sé.
Igual tuvo que improvisar esta vez.
¿Crees que cambia el modus operandi?
No sé, Carmen, pero este crimen...
Tiene que ser él.
Ya empezó a construir su obra, el muy hijo de la gran puta.
He pedido que distribuyan su foto en todos los medios.
Hay que cercarle.
Bien hecho, Carmen.
- Carmen. - ¿Qué pasa?
Tenemos poema.
Número oculto.
Oye, eh...
No voy a poder ir contigo.
Ha surgido un imprevisto en la embajada y...
- y no voy a poder ir, lo siento. - Tranquilo, no... no pasa nada.
¿Qué sucede? ¿Todo bien?
Mi secretaria, que...
que ha sufrido un accidente y...
Pero vamos, que...
Sobre todo, es que estoy...
estoy en shock.
Claro, claro.
¿Quieres...?
¿Una tila o...?
- No, no, no, no te molestes. No, no. - ¿Algo?
Que va, que va, no. Eh...
Quédate el tiempo que necesites, ¿vale?
Yo... yo me voy.
Y...
Nada...
Te llamo.
Espera.
¿No me das un besito de despedida?
¿Eh?
Claro. Claro, claro.
¡Para, para, para, para!
No grites si quieres mantener esa carita de guapito que tienes.
- Vale. - ¿Entendido?
Vale, pero no me hagas daño.
Tranquilo.
Vamos al baño.
No, no. Por favor, por favor, para.
Para, para, para.
Pero ¿qué haces?
¿Qué coño quieres de mí?
¡No, por favor, no!
¿Lo sientes?
No. No, por favor.
¿No lo sientes?
No...
¿No lo sientes?
¿No lo sientes?
¡Siéntelo!
¡Siéntelo!
Ahora es tu momento.
Ahora lo vas a sentir.
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