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Estos asesinos en serie
solo necesitan un pretexto para matar,
un reto, un enemigo.
¿Martina?
Convirtió esto en algo personal contra Sancho.
No te saldrás con la tuya, hijo de puta. ¡Te entierro vivo! ¿Oyes?
Es peligroso, Erika.
Querías el juguete para ti solo y yo también quiero jugar.
¿Lopategui?
Firmó el alta médica de Augusto como paciente suyo.
¿Qué cojones hiciste?
Me llamo Orestes.
Tus padres no te dijeron que tenías un hermano.
- Conozco tu secreto. - Vámonos juntos.
Tu hermano está con Erika. No lo hagas.
Es mi hija, Sancho.
¡Para! ¡Para, joder!
¿A ti te parece que matar a una chica de 19 años era necesario?
No podía arriesgarme.
- No puedo seguir contigo. - Soy Robert J. Michelson.
Sois parte del equipo de Interpol para detener a Augusto.
Augusto, te buscan y cada vez se acercan más.
- ¿Gracia Galo? - Bienvenido.
Una pizza en la puerta para el español.
¿Me estoy convirtiendo en tu musa?
Némesis, inspector.
- Necesito un arma. - No. Estás pero solo como observador.
Puto desgraciado.
- Solo tengo esto. - Su caja secreta. Le falta una pieza.
- ¿Por qué no me hablas de ella? - La asesinó Krastaça,
el perro fiel de Ratko Mladić, el genocida serbio.
Me juré a mí mismo dar caza
a todos los psicópatas que escapaban del sistema.
El cuaderno es una lista negra.
La serpiente que te ayudará a matar a las otras serpientes.
Armando Lopategui.
Si existe Orestes y nos conduce a Augusto, tenemos un acuerdo.
Orestes me usó para controlar a Augusto.
Tengo que encontrarle.
Hace mucho que no sé de ti.
Si Orestes ha escapado, sabe que yo di el chivatazo.
- Vuelve a Valladolid. - ¿Por qué?
Erika está aquí. Tenemos un problema con ella.
- Y con su padre. - Habrá que ocuparse de ellos.
Augusto salió de Italia. Sancho cree que regresa a Valladolid.
Los tenemos, están en la fábrica, Carmen.
Podemos recuperar lo que teníamos.
No puedes acompañarme.
¿Papá? ¡Papá!
¡Tira la pistola!
Mi cuaderno negro... quémalo.
Vamos.
¿Ha merecido la pena?
Ahora sé lo que se siente.
Disfrutaré más cuando les falte el aire.
Y...
...entonces el...
...el agente...
Peteira.
El agente Peteira me liberó.
Cuando íbamos a salir,
Orestes nos sorprendió.
¿Y luego?
Fue cuando os envié la ubicación que me mandó.
¿Y qué te encontraste al llegar?
¡Aguanta!
Entró el inspector Sancho.
¡Alto! ¡Tira la pistola!
Era él o yo.
Ya, ya, ya.
Pero...
¿viste a Augusto?
No, no lo vi.
Sinceramente, pensé que era él al que...
...al que disparé.
¿Seguro que es su hermano?
Sí, segurísimos.
Las huellas lo demuestran, Sancho.
Es más, es de Orestes la huella que encontramos en casa de Martina.
¡Qué hijos de puta!
Augusto se marchó antes de que el inspector Sancho llegara.
¿Se marchó?
- Sí. - ¿Te dijo algo antes de irse?
No puedes acompañarme.
No.
Sabemos que te fuiste con él a Trieste.
Sí.
Porque me convenció de que Orestes era el asesino.
De hecho, nos fuimos para huir de Orestes.
¿Y cuando mató a cuatro personas ahí?
Me fui de su lado.
¿Te fuiste?
Sí.
¿Y no lo denunciaste?
No.
Porque tuve miedo.
¿De él?
- ¿De él? - Sí.
Y de implicarme en un crimen en el que no tuve responsabilidad.
¿La crees?
- Es hija de Carapocha. - Por eso.
Vale, gracias.
Ni rastro de Augusto.
¿Y Peteira?
La Científica sigue con él.
¿Qué hacemos con ella?
¿Qué quieres hacer?
Acusarla de cubrir los crímenes de Trieste.
- ¿Con qué pruebas? - Lo que sea, coño,
- con lo que sea. - Sabéis que no tenemos nada contra ella.
Tenemos que soltarla.
Hola, hermano.
Si recibes este mensaje,
es que algo malo me ha sucedido hace 72 horas.
Sé que nos pisan los talones.
Y, aunque voy un paso por delante,
nunca se sabe qué nos depara el destino.
Tenías un impulso.
Necesitabas matar.
Yo te ayudé a hacerlo.
Con método.
Tú le pusiste tu toque artístico.
Versos, canciones
y trocitos de carne.
No voy a dejarte solo.
Ya he planificado todo para que termines tu obra.
Nuestra obra.
Confío en que procedas con perseverancia, tal y como te he enseñado.
Elige a tus víctimas por un pequeño detalle.
Algo que te llame la atención,
o detestes de ellas.
No importa.
Mata porque sí, porque puedes hacerlo,
por el puro placer de matar.
Sin culpa.
Sin ese lastre que hace débiles a los demás.
¿Recuerdas esta nave?
Aquí te ahogaste
y resucitaste como artista de la muerte.
Pero, antes de que termines tu obra,
nuestra obra,
quiero que hagas algo por mí.
¡Carla! Fea.
¡Bicho!
Carla, ¿tienes tú la llave del coche?
Carla, cariño.
¿Me oyes?
Carla... ¡Carla!
Hola, Skuld.
Entre piratas hay un código,
y tú lo sabes.
Voy a quitarte la cinta de la boca.
Pero si gritas para pedir ayuda,
tu chica pagará las consecuencias.
Escúchame, Orestes.
Yo no quería hacerlo.
Carapocha me obligó a localizarte.
Me amenazó con meterme en la cárcel. Yo...
Te lo juro.
Yo no soy Orestes.
Mi hermano está muerto.
Sí.
Soy el Lobo.
No, no. Carla.
Carla. Por favor.
Siento que debas pagar por los pecados de tu novio.
¡No, no!
¡Déjala, déjala!
¡Por favor, por favor!
¡No!
¿Le amas?
Entonces, ese amor os debe unir para siempre en el mismo destino.
¡No! ¡No! ¡Por favor!
¡Por favor!
¿Sientes cómo se muere?
¡Por favor!
¿Lo sientes?
Ojo por ojo.
Diente por diente.
Dime.
¿Por dónde quieres que empiece?
- ¿Sí? - Subinspectora Montes.
- Soy Erika Lopategui. - Sí, sí. Dime, dime, Lopategui.
Hay un problema, subinspectora.
Claro, dime.
No me devolvisteis todas las pertenencias de mi padre.
Te dimos todo lo que encontramos en su casa.
No es verdad. Falta un cuaderno negro.
No tenemos ningún cuaderno negro.
Te lo garantizo.
- Montes, me estás mintiendo. - Yo no miento.
Necesito ese cuaderno.
Y yo necesito
encontrar al hijo de puta que mató a mi compañero.
Iré a Valladolid.
Perfecto. Ya te dije que necesitaba que estuvieras local...
Por Peteira.
Por Peteira.
Y por el puto Carapocha.
- ¿Seguro? - Seguro.
Pues por el puto Carapocha.
Te he traído los parches de nicotina que te dije.
¿Seguro que no quieres ansiolíticos?
No. Voy a intentar volver a jugar al rugby.
No hay mejor ansiolítico que unas buenas hostias.
Efectivamente. Mira, brindemos por eso también.
Salud.
La metamorfosis.
No bebes, no fumas, lees a Kafka...
Si no fueras tan gilipollas, me casaba contigo.
Fíjate lo que te digo.
A la fuerza ahorcan, Villamil.
A la fuerza ahorcan.
- Sancho. - ¡Hombre!
Tenemos un problema.
Dos nuevos asesinatos.
No puede ser. ¿Ha sido él?
Sí, todo indica que sí.
A ver, mírame.
Deja la camarita y ven a dormir a la niña.
Me está costando muchísimo.
No sé por qué te molesta tanto que te hag fotografías y vídeos con la niña.
¿Por qué no te pones tú al otro lado de la cámara?
Porque no sabrías manejarla.
Y, además, la foto sale más bonita contigo.
Qué zalamero eres. Siempre igual.
Verás como cuando seas mayor, te hará gracia ver todas estas películas.
Ahora silencio, se está quedando dormida.
Muerte por anoxia
en el caso de ella.
A él parece que le extirpó el ojo y el incisivo
cuando todavía respiraba. Luego lo estranguló.
Lo del poema en la cuenca completa el cuadro.
Para mí no hay duda.
Esto tiene la firma de Augusto.
Vale, vale. El ojo y el diente suenan a venganza,
pero ¿por qué precisamente ellos?
Solo se ensañó con él. Ella debía ser una víctima colateral.
Goran Jercic era hacker.
Colaboraba con Interpol.
No sé vosotros,
pero veo la sombra de Carapocha.
¿No podemos rascar más del poema?
No soy ninguna experta, pero...
todo indica que no será su último acto de venganza.
Sé quién será su siguiente objetivo.
Maté a su hermano y va a venir a por mí.
Rosita.
¿Qué tal vas, cariño?
Otra vez dejaste la cena.
Hay que comer el purecito, que está muy rico y es muy sano.
Pues tómatelo tú.
Esto no hay quien se lo coma.
Cada día estás más protestona, Rosa.
Mira un rato la tele. Ahora vengo a acostarte.
Sancho, hijo.
Dame un beso, descastado.
Estás más joven sin la barba.
¿Cómo estás, mamá?
Rezando para que Dios se me lleve pronto.
Pues no reces más.
Eres lo único bueno que hay en mi vida.
Te quiero mucho, hijo.
Yo también te quiero, mamá.
Tú lo habrías cambiado todo.
Tengo que decirte algo.
¿Qué?
Yo no soy Sancho.
Ahora que lo dices...
Aunque Sancho y yo nos conocemos.
¿Sois amigos?
Somos algo más que eso.
Tenemos mucho en común.
Aunque hay una cosa que nos diferencia.
Yo nunca tuve una madre que me quisiera como tú a él.
Por eso envidio a Sancho.
Y por eso he venido a acabar con tu sufrimiento.
Si le hubiera pegado un tiro en Trieste, esto no habría pasado nunca.
Si lo hubieras hecho, no serías el hombre que sé que eres.
Uno incapaz de proteger a la gente que quiere.
Un hombre con el que no pueden ni Augusto ni 20 como él.
Ni lágrimas me quedan ya.
Está haciendo que me vuelva frío como él.
Eh, eh, Sancho.
Ya basta de decir tonterías, ¿vale?
Estás en shock.
Nada más.
- ¿Cómo está? - ¿Pues cómo va a estar?
Muy jodido.
¿Os han dicho algo?
Augusto esquivó la única cámara de recepción.
Seguramente entró por una puerta de servicio
que da al jardín y se coló sin ser visto.
¿Algo en el cuerpo?
No, nada, absolutamente nada.
Lo encontraron tumbado sin ningún rastro de violencia.
Mejía, si no llega a ser por el poema,
habría pasado por una muerte natural.
¿Habéis visto el poema?
Va dirigido a él.
Parte de nada, apartado.
Un todo de parte a parte.
Nacido sin cordón umbilical.
Malparido.
Sin sangre en las venas.
Sin sentido.
Abandonado en la faz de una tormenta
que es, a su vez, ceniza y placentera placenta.
Partiendo sin rumbo,
repartido, la carta en el descarte.
Neonato sin madre ni matrona,
sin leche materna,
sin sitio en la trona.
Acunado en la vejez de un somnoliento acertijo,
esperado a ser devorado, como Saturno a su hijo.
Miembro sin grupo, desmembrado.
Ojo por ojo y Marte por Marte.
Así nací y morí en el mismo instante.
Así voy y vengo.
Así alimentaré la artilla con tu carne.
Diente por diente, desdentado.
Arte por arte.
¿Quién eres?
Eres tan guapa como tu madre.
Te he preguntado que quién eres.
Me llamo Ólafur.
Ólafur Olafssn.
Trabajé con tu madre para la OTAN en la guerra de los Balcanes.
Sé que tu padre ha muerto, lo siento.
Gracias.
¿A qué has venido?
A traerte algo que perteneció a tu madre.
Lo siento.
Espera.
No solo trabajábamos juntos,
éramos muy amigos.
Adoraba a tu madre.
Mi padre nunca me habló de ti.
Armando y yo...
Bueno, digamos que no nos llevábamos muy bien.
¿Quiénes son los que están en la foto con mi madre?
El de la izquierda soy yo.
El otro es Michelson.
"Operación Gladio".
En eso estaba tu madre cuando...
La Operación Gladio fue el nombre
en clave de una red de fuerzas paramilitares secretas,
listas para actuar en caso de una invasión de Europa Occidental
por parte del Pacto de Varsovia.
Tu madre investigaba las conexiones de Gladio
con organizaciones terroristas
y el tráfico de armas en la guerra de los Balcanes.
En ese informe faltan las conclusiones.
Creo que alguien las robó.
Estoy seguro de que tu madre descubrió quién fue el cerebro de la trama corrupta.
Y por eso la mataron.
Pero...
- a mí mi padre me dijo... - Que la mató Krastaça.
¿Y tú hablaste de esto con él?
No.
Ni con él ni con nadie.
¿Por qué?
Por miedo a acabar como ella.
Damos las gracias a Dios
por todas las obras buenas que Rosa hizo en su vida,
y el amor que repartió
y que deja entre todos sus seres queridos.
Que el Señor la acoja en su ser.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo...
Que la paz del Señor esté con vosotros.
Podéis ir en paz.
Sancho.
- Siento mucho tu pérdida. - Te lo agradezco, Michelson.
Gracia.
Lo siento mucho, Sancho.
Id yendo, ahora os cojo.
¿Sí?
Ramiro.
Solo quería darte el pésame.
¿Una anciana?
Ha tenido que ser difícil, ¿eh?
¿Estás orgulloso?
Entiendo tu dolor. Sé lo que es perder a una madre.
Pero ¿por qué no vienes a por mí de una vez?
Todo a su debido tiempo, Ramiro.
Ahora empieza el último acto de mi obra.
Hijo de puta.
Te voy a reventar cuando te coja.
Estoy seguro.
Lo contrario me decepcionaría.
Ya sabes, la grandeza de un hombre
se mide por la grandeza de sus enemigos.
Augusto me ha llamado por teléfono
para decirme que piensa continuar con su obra.
Sigue teniendo algo contra mí.
Soy la mejor baza para detenerle.
La pregunta es
si sigues siendo la mejor opción.
Lo es.
Si no la caga.
Ok.
Ok.
Haréis equipo con la inspectora Galo.
Y perseguiremos a este cabrón
vaya donde vaya.
Y lo detendremos, ¿ok?
Necesitamos a alguien más.
¿A quién?
A la persona que mejor conoce a Augusto.
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