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LOS PELIGROS DE LA GLORIA.
♪ Tengo algo por lo que cantar ahora ♪
♪ Y quiero que el mundo sepa por qué la luna brilla ♪
♪ Por qué las estrellas parpadean ahí arriba ♪
♪ Estoy enamorado ♪
♪ Tengo algo por lo que cantar ahora ♪
♪ Mi corazón está tan lleno de canciones que no puedo aguantarlo más ♪
♪ Quiero presumir un poco de amor ♪
♪ Estoy enamorada ♪
♪ Nunca supe por qué el petirrojo pasaba horas... ♪
♪ Cantándole dulces melodías a las flores ♪
♪ Pensé que cantaba solo porque era primavera ♪
♪ Pero ahora sé que era amor, ya que yo sentí lo mismo ♪
♪ Tengo algo que cantar sobre el amor ♪
♪ Y algún día intentaré cantar una canción de cuna ♪
♪ ¿Quién dijo que el cielo estaba ahí arriba? ♪
♪ Estoy enamorada ♪
Una gran actuación de Terry Rooney y su orquesta.
Sentimos que no pueda seguir. Se va de viaje a Hollywood
para rodar una película. ¡Suerte, Terry!
¡Que tengas éxito como estrella de cine!
Adiós, Terry.
- Adiós, Charlie. - Adiós, te echaremos de menos.
Seguiré viniendo si le dejas libre alguna noche.
- Tú ven y saldremos. - Pues volveré.
- Adiós, Terry, que tengas suerte. - Adiós, Joe.
- Adiós, Rob. - Mucha suerte.
- Gracias. Estoy emocionado. - ¡Suerte, Terry!
Nuestro director es muy amable. Hollywood me llama.
Pronto voy a codearme con Mongomery, con Taylor y con
¿cómo se llama, el atractivo? Gable...
¡Que gane el mejor perfil!
A adiós. ¡Muchas gracias a todos!
Terry ha dicho que le esperemos.
- ¿Alguien ha viso la funda? - ¡Ya podría ser una flauta!
¿De qué te quejas, muchacho? Quiero verte cargar eso, siempre.
- ¡Ya estamos aquí, chicos! - A cargados.
- ¡Llegó la hora de la despedida! - ¡Hay para todos!
¡Champán, champán! U ¡mucho champán!
Traed una bandeja con vasos.
- ¿Dónde están esas copas? - ¡Vamos, que se evapora!
- Tranquilos, hay para todos. - ¡Champán! ¡A ver esas copas!
¡Voy A descorcharla!
¡Por el éxito! ¡Así es cómo decimos adiós aquí!
Esto es una despedida en cualquier idioma.
Se dice Auf Wiedersehen. Una cosa... No vengáis a la estación.
- Un momento, Terry, eso no... - ¡No! Me pongo nervioso.
Todos diciendo adiós. No es para tanto. Sólo serán un par de semanas.
- ¿A si hacen de ti un héroe? - ¿A qué se me suba a la cabeza...?
- Por ejemplo. - ¡No me digas!
No, eso no va a pasar.
Os he dicho que volvería y volveré. Además, Rita se queda.
¿Dónde está? ¡Rita! ¡Ven!
- ¿Voy a buscarla? - ¡Rita! Sí. Ve.
¡Rita! Terry te está buscando.
Ven a mojarte los labios.
No pensaréis que dejaré a mi chica. Por supuesto que no.
- A ahora, ¡Auf Wiedersehen! - Por ti.
- Jay, hazme un favor. - ¿Yo?
- Sí. Toca una buena melodía. - ¿Qué melodía?
La que tú quieras. Pero que tenga un cierto aire dulce y vibrante.
- ¿Algo dulce y vibrante? - ¿A qué esperas? Toca.
Creo que ya sé lo quieres. ¿Te refieres a algo como eso?
Debe de ser ese. Vamos, chicas.
- ¿Terry Rooney? - Sí.
Hank Mayers, publicitario de Estudios Galor.
- Encantado. - Mucho gusto. Venid aquí, chicas.
- Jane, Jo y otras dos. - Hola. Encantado de conoceros.
En cuanto estéis, haremos la primera foto. Trae. Muy bien.
Vamos a empezar. ¿Estáis preparadas? Atentos.
Muy bien. Perfecto.
Otra.
Quietas. Muy bien.
Otra.
Quietos. Bien.
Ya está. Tomad, los abrigos. Cuidado. Eso es tuyo.
Ya podemos irnos. Vamos, Terry, ven tú también.
- Hola, Daisy, ¿cómo está? - Bien, ¿y usted?
- Bien, encanto. - Hola.
Es Rooney.
Señor Reagan... Señor Reagan...
- ¿Sí? - Señor Reagan...
El señor Rooney y el señor Hank están aquí.
Sí, señor. Pasen.
Gracias.
- Hola, Sr. Reagan. Encantado de... - No. Es su secretario, Eddie Burns.
- Bueno, es igual. ¿Cómo está? - Mucho gusto.
- El señor Reagan le espera. - Encantado. Gracias.
Hola, Reagan, este es tu hombre, aquí lo tienes. Es Terry Rooney.
¿Señor Reagan? Me alegro de estar aquí.
¡Perdone! Así que se alegra. Les pasa a todos. Es lo natural.
Hollywood es la aspiración de cualquier actor ambicioso.
- Estás equivocado. Él es bailarín. - Pues, también es su meta.
- A yo voy a convertirlo en actor. - Muchas gracias, Sr. Reagan.
- Estoy aquí. - Perdone.
Estoy aquí. Que venga ahora.
En Hollywood, señor...
- Rooney, Rooney. - Gracias.
En Hollywood, creamos. Pero no solo nos dedicamos a
crear películas, actores y actrices. Los creamos y los pulimos.
- Incluso, pulimos bailarines. - Ya verás, ya.
- Por favor, atienda. Estoy hablándole. - Lo siento.
- El pelo, ¿siempre lo lleva así? - Si quiere, puedo cambiarlo.
- Si cree que es importante... - ¿importante?
Importante...
- Aquí están. Cliff, Kramer y Worly. - Caballeros...
- ¿Sí, Sr. Reagan? - Este es el Sr. Rooney, objeto
de vuestra vida y devoción. Cliff es nuestro estilista.
¡Qué desastre! ¡Qué horror!
¡Tardaré siglos en cambiarlo de forma Sr. Reagan!
- Lo que haga falta. - Usted es el jefe.
El Sr. Kramer, jefe de vestuario.
- ¡Qué ropa! Los hombres no van así. - Sí. Por eso le he hecho venir.
El Sr. Worly, experto en fonética.
Hábleme.
- Así, de repente no sé qué decir... - ¿Puede repetirlo una vez más?
- Que no se me ocurre nada... - Por favor, otra vez.
- Que no se me ocurre nada. - Gracias. Imposible. ¡Qué dicción!
¡Qué vocales! ¡Tardaré meses! A su voz tampoco es la adecuada.
- Lo dejo en sus manos. Señores... - Sí, Sr. Reagan...
- El rodaje es en dos semanas. - Sí señor, Reagan.
Fíjese en mí. Al respirar, no se olvide del diafragma.
Es muy importante... Se hace así.
Oiga, creo que sé respirar.
- Hace mucho tiempo que lo hago. - Otra vez con la dicción. Toque.
La lluvia en Sevilla es una maravilla.
¡Qué delicia, cuándo llueve en Sevilla!
- ¿Digo eso? - Sí, como yo.
La lluvia en Sevilla es una maravilla.
¡Qué delicia, cuándo llueve en Sevilla!
No haga lo que digo; Diga lo que hago. A más bajo. ¿Lo oye?
Sí. La lluvia en Sevilla es una maravilla. ¡Qué delicia!
- ¡Por favor! ¡No es «yubia»! ¡Lluvia! - Es lo que he dicho.
- Ni «yuebe». ¡Llueve! - He dicho «llueve».
«¡Yuebe!» A, cuando hable, tiene que hacerlo proyectando la voz.
«Proyectando».
¿Cómo una película?
La lluvia en Sevilla es una maravilla.
¡Qué delicia, cuando llueve en Sevilla!
- La lluvia en Sevilla es... - una maravilla.
- Levante el brazo, por favor. - La lluvia en Sevilla es
una maravilla. ¡Qué delicia, Sevilla!
La lluvia en Sevilla es una maravilla. ¡Qué delicia!
- ¡Sr. Rooney! ¡Por favor! - Yo presumo de ser muy paciente.
Soporto que me toque y que me haga cosquillas, pero si vuelve a
pincharme le juro que le pongo el metro de corbata.
Lo siento pero el corte tiene que ser perfecto.
La lluvia en Sevilla es una maravilla. ¡Qué delicia, cuándo...!
¿Le importa que le tire un poco de la chaqueta por favor?
Puede hacerlo.
Gracias.
La lluvia en Sevilla es una maravilla.
¡Qué delicia, cuando llueve en Sevilla!
Señor Rooney. Si no le importa... No puedo concentrarme.
¡Qué delicia, cuando llueve en Sevilla! ¿Le gusta más así?
- ¿Qué pretende? ¿Provocarme? - No. Sólo sigo los cánones.
Cuando miro ese pelo me entran unas ganas terribles de llorar.
¡Un momento! Quiero que vea esto. Nos sería de ayuda.
Mire usted.
- A lo Robert Taylor. - No me importa cómo vaya
Robert Taylor. Mi pelo es mi pelo. Así que guarde la peluca.
- Pero oiga... - Me gusta mi aspecto.
Con él he actuado y no ha ido mal. Si a Reagan no le gusta, me voy
pero no me pondré esa peluca.
- Así que tiene un Oscar. - Sí, es un premio de la Academia.
Es una monada. ¿Con qué película lo ganó?
El Oscar no es auténtico, pero pensé que poniendo, ahí, una copia
- nos iríamos acostumbrando. - Sí. Eso pasa en Hollywood.
Sí. Nada, nada. Steffie... ¿Ha visto las tomas de Rooney?
¡Sí! Sí, que las he visto. A no está del todo mal, pero...
- Me alegro, Steffie. - No quiero sus actores secundarios.
- ¿No? - Sólo trabajaré con un gran actor.
Me parece muy bien que elija a los actores con los que trabajar,
pero le aseguro que este, es bueno. Creo que esta vez, sería un error.
- ¿Cree que dirijo una escuela? - Yo no creo nada de eso.
Necesito que el talento del actor principal sea cómo el mío.
Bien. Lo tendremos en cuenta. Adiós, querida.
¡Au revoire!
¡No soporto tanta presunción!
¿Quién se habrá creído que es esa arrogante?
- ¡Escriba una carta! - Sí, señor.
Srta. Stephanie Hajos. Estudios Galor. Querida señorita:
¿Qué iba a decir?
- Algo sobre Terry Rooney. - Voy a verlo.
- ¿Todo listo? - Sí, señor.
Muy bien.
¿A usted, Terry? ¿Prefiere repasar el guión, ro lo sabe?
- Podemos rodar cuando quieras. - De acuerdo. Empecemos. Deprisa.
Odio esto. Es una tortura.
Recuerde. Proyectar. Proyectar.
- Proyectar. - La voz tiene que estar a esta altura.
- Es importante. - ¡Todo está perfecto!
- ¿Preparados? ¿Pueden retirar esto? - ¡Silencio por favor!
- ¡Atención! ¡Cámara! ¡Acción! - Oye, Ally debe estar a las ocho.
- ¡Blaine! ¡Señor Blaine! - ¡Corten!
Muy bien. Tranquilos.
Esta mañana he visto sus tomas. El chico es genial. Triunfará.
- Sí, no me sorprendería nada. - Pero procure que no se entere.
Hoy le he dicho a la Srta. Hajos que es bueno, pero usted dígale que no.
¿A cómo haremos bien todo el rodaje si le decimos que no es bueno?
Usted sabrá, pero no quiero que se lo diga. No le enseñe las tomas.
Echaré a la calle a cualquiera que se atreva a decírselo.
Si soy tan mal actor como aseguran, haré la mejor caída del siglo.
No puedo creer que le apetezca bromear con esas cosas, maestro.
No bromeo, Hito... Es lo que dice el director.
Sí, por favor.
¿Le gustaría al honorable señor que le trajera algo de comer?
- No, gracias. Estoy harto de comer. - Sí, por favor.
Eres el único que me habla y solo sabes decir «sí, por favor».
¿Quiere que le hable normal?
¿Has sido tú?
Sí. Mi antiguo jefe decía que a mi acento le faltaba cierta dignidad.
Escucha:
Deberías deshacerte de toda esa jerga japonesa y actuar.
Es muy amable.
Coge esa silla.
Siéntate.
Me interesa. Háblame.
- Vine aquí para llegar a ser actor. - A no te pulieron.
- Ni siquiera lo intentaron. - ¿Te gusta trabajar de criado?
Bastante. Tengo mucho tiempo entre las comidas de un actor.
- ¿Dónde comes tú? - Conozco un local en Hollywood.
- Boulevaed, con un menú barato. - Bien. ¿Vamos allí?
- Lo siento, pero hay una señorita que... - Perdona, no sabía nada, ve tú solo.
¿Qué hora es? Seguro que llegas. Anda, vete.
- Gracias, por favor. - A deja de tomarme el pelo.
- Gracias. - Vete ya.
El amo y el esclavo.
Un japonés que habla mi lengua mejor que yo.
Esto es demasiado para mí
y para mi parte sensible. ¿Oiga?
Quiero poner una conferencia a Nueva York, señorita.
Sí, por favor.
¡Rita! ¡Llamada de Hollywood!
¡Unos minutos de silencio!
- Hola cariño. ¿Qué tal, canario? - ¡Terry! ¿Cómo estás?
- Como si me pisara una ballena. - Terry, las ballenas no tienen pies.
¿Nunca los has visto? Son enormes. Al principio creí que lo soportaría pero
creo que me está superando. Es mejor dejarlo. Olvídalo.
- ¿Qué hacéis por ahí? - Hemos hecho una canción.
¿Sí? Cántamela.
Me apetece oírte. Sí. Espera a que me ponga cómodo.
Ya está. Puedes empezar cuando quieras. Soy todo oídos.
Venga. Cuando queráis.
¿Listos?
♪ Párate y pregúntate ¿por qué? o ¿para qué? ♪
♪ De nada serviría aunque lo intentase ♪
♪ Solo sé que eres el único que me importa ♪
♪ Intentar darme cuenta que no me servirá de nada ♪
♪ Equivocada o no ♪
♪ Solo sé que el amor es como una fuerte resaca ♪
♪ Que me me lleva allá donde tú vayas ♪
♪ Equivocada o no ♪
♪ Equivocada o no ♪
♪ Tus ordenes son todo lo que mi corazón entiende ♪
♪ Solo soy una esclava en tus manos ♪
♪ Equivocada o no ♪
♪ Cuando estás cerca todos mis miedos y todas mis dudas desaparecen ♪
♪ Pero cariño, cuando nos separamos los pensamientos de anhelo me invaden ♪
♪ Cierto o no, ¿Quién puede decirlo? ♪
♪ Cuando cada latido de mi corazón sabe muy bien... ♪
♪ El porqué la vida puede ser el cielo o el infierno ♪
♪ Yo seguiré adelante equivocada o no ♪
Maravilloso. Me partes el alma. Me has dejado sin respiración.
Ya me entiendes. Quiero decir que... Es igual, déjalo...
¡Un momento! La cámara está bien. Este plano es delicado.
Quiero que lo encuadren de manera que aparezca todo el decorado.
Avísenme cuando estén preparados.
- De acuerdo, Sr. Blane. Lo marcando. - Todo preparado, Sr. Blane.
Ahora, escuchad.
Todos, por favor.
- ¡Rooney deja en paz esa telaraña! - ¿Qué pasa?
- No es para tanto. - Eddie, venga aquí.
Esta es la última escena y tiene que ser muy buena.
No pretendo que hagamos magia, pero quiero que nos salga bien.
¿Comprendido? Todos a sus puestos. Terry, venga.
- ¿Tiene experiencia en peleas? - No, ninguna.
- ¿No? - No.
No importa. Es muy sencillo. Depende de la cámara. Fíjese.
Dependiendo del ángulo, el contrincante retrocederá, y hará así.
- Entonces echa atrás la cabeza. - ¿Me lo hace otra vez?
- De acuerdo... ¿listo? - Sí.
- Allá voy. Fácil. - ¿Así de fácil?
- Así de fácil. - Supongo que ellos lo harán igual.
- Naturalmente, llevan muchos años. - Eso espero.
- Por cierto, no estará asustado... - No.
No me importaría nada que le dieran un golpe.
A ver si le sacan alguna vocal bien pronunciada.
Eso espero.
Hace meses que no le atizo a un novato. Vamos a ello.
Soy tu rival. ¿No estarás nervioso?
- ¿Puedes repetirlo? - Sí.
- Muy bien. - Ahora tú.
- ¿Lo hago yo? - Sí.
- ¿Cerca? - Claro.
Bastante bien.
- ¿Tú crees? - Sí, en serio.
Gracias.
Muchas gracias.
Mala pinta. Muy mala pinta...
A trabajar. El plano está preparado. Escuchen. Vamos a dar un último
repaso antes de rodar la escena. Terry, usted bajará por la escalera.
¿Comprende?
Joe y Eddie estarán escondidos ahí. Al entrar se lanzan sobre él y...
Eso no me gusta. No me gusta.
Quiero que le rompan la cara.
- A Terry cae más o menos aquí. - ¿Aquí mismo?
- Sí, aquí. - Bien.
- ¿De acuerdo? - Sí.
De acuerdo. Bien. A rodar. ¿Cámara lista?
¡Silencio, por favor!
- ¡Oye! ¿Probamos una vez más? - Sí, voy...
A yo me caigo aquí. De acuerdo. Silencio, por favor. Todo en orden.
A sus puestos.
Cámara.
Sonido preparado.
Claqueta.
Acción.
- ¡Corten! ¡Perfecto! ¡Genial! - ¡No! ¡Nada de cortes!
¡Que nadie se mueva de su sitio! ¡Continúen rodando! ¡Silencio!
¡Macháquelos! ¡Bravo!
Mátelos.
¡Tengo un jefe fantástico!
¡Enfoca bien eso!
¿Qué alboroto es ese?
¡Ya nos veremos!
Una, dos, tres, cuatro
cinco, seis. Suficiente. Por favor.
- ¿Diga? - Hola cariño. Se acabó.
¡Terry! ¿Qué tal estás?
Coge el primer vuelo a San Francisco. Iré a buscarte.
- Fantástico. Pero ¿a dónde vamos? - No lo sé, pero muy lejos de aquí.
- Muy bien. Te quiero, cariño. - Te espero. No tardes.
Adiós.
♪ Tengo algo sobre lo que cantar ahora ♪
♪ Y algún día intentaré cantar una canción de cuna ♪
♪ ¿Quién dijo que el cielo estaba ahí arriba? ♪
♪ ¡Estoy enamorada! ♪
No sabía que se podía ser tan feliz. ¿Adónde vamos ahora?
- A un lugar tranquilo. Quiero decirte... - Si es sobre otra chica, ni oírlo.
No es eso. Es que quiero que sepas que mi apellido no es Rooney.
Lo escogí porque es más fácil de recordar. Me llamo McGill O'Colly.
- ¿Cómo? - McGill O'Colly.
- ¿McGill O'Colly? - No es lo peor. Mi nombre es Daddy.
- Señora de Daddy Mcgill O'Colly. - ¿Podrás con ello?
Siempre he querido ser la Sra. De Thadeus McGillicuddy.
Y ¿Dónde irán los señores de luna de miel?
A los mares del sur esta tarde y además...
Se irá en un «exclusivo», en un «muy exclusivo» barco carguero.
- ¿En un carguero? - Sin más pasajeros.
Es maravilloso.
Vamos. Aquí está. ¿Te gusta?
- ¡Es el más bonito que he viso! - Hola, ¿qué tal?
- La Sra. McGill O'Colly. - Encantada.
Síganme.
Sr. Blane. Quiero estrenar la película de Rooney, así que termínela ya.
Pero, hacemos lo que podemos. Trabajamos 24 horas al día.
Pues trabajen 25, si hace falta. ¿Cuándo tendré la película?
- Dentro de unas tres semanas. - Le doy dos.
- ¿Departamento de montaje? - ¿Cuándo va a estar la película?
Calculo que tardaré dos semanas. ¡Una!
- ¿A el primer plano de Rooney? - Creo que está por ahí.
PREESTRENO, PELÍCULA DE GALOR.
♪ Cualquier antiguo amor ♪
♪ Cualquier abrazo hoy ♪
♪ Cualquiera de aquellos besos Que hoy los quieres así ♪
♪ Yo soy el tipo al que debes ver ♪
♪ Un buen coleccionista de ... ♪
♪ Cualquier cosa que tenga que ver con el amor ♪
♪ Y si quisieras encontrar la luna en el cielo ... ♪
♪ Y el amor que ronda por tu cabeza ♪
♪ Nena, no llores solo di lo siguiente ♪
♪ Hasta que volvamos a vernos ♪
♪ ¿Algún antiguo amor para hoy? ♪
♪ Oh, señor... ♪
♪ ¿Qué tal esta noche? ♪
Buena y maravillosa...
Ya decía yo que ese chico iba a ser una estrella.
¿Todavía quiere que le continúe diciendo que no lo es?
Quiero que Rooney venga aquí. ¿Está Rooney por ahí?
- No señor Reagan, no está. - Encuéntrelo. Quiero verle.
Buena, buena.
Ya estoy harto de decir buena.
Terry Rooney ha desaparecido.
- No lo encontramos. No hay manera. - Ha desparecido.
- Se ha ido. - No sabemos dónde está.
Se ha esfumado.
¡Ya! A teméis decírselo a Reagan.
- No os preocupéis, lo haré yo. - ¿Esfumado?
- Espero que no se haya suicidado. - ¡Eso es ridículo!
Sí. A también cómo lo han tratado.
¡Lo he convertido en una estrella, así que de malos modos, nada!
¡Llama a Nueva York!
- Pero, quiero que lo encuentren ya. - Primero quiero pensarlo despacio.
¡Hank! ¡Hank, espera un momento! ¡Hank! Espera amigo.
¡Dependo de ti más que en ninguna otra ocasión!
¡Encuéntralo! ¡Tienes que traerlo! ¡Antes de que sepa que es un éxito!
- ¡Venga, rápido! - Si ha muerto estará en el depósito.
- Excelente. Buena. Espléndida... - ¿Oiga, oiga?
TERRY ROONEY HA DESAPARECIDO
LA BÚSQUEDA DE LA ESTRELLA, PARECE UNA TRETA.
¿Se sabe algo?
Nada.
¡Toda una vida trabajando!
¡Soñando! A, ¿para qué? ¡Para nada! ¡Para que Terry Rooney desparezca!
¿Por qué me tienen que crucificar de esta manera? ¿Hay noticias?
Sí. Pero son malas. Aún sigo con la idea del suicidio en la cabeza.
Si vuelves a nombrar esa palabra, se acabó tu trabajo en el cine.
Me limito a ser tan orgulloso como tú. El otro día apostaron 5 pavos a
- que lo encontraba. - ¡Cinco pavos!
- Sí. - ¡5! ¡Cuándo hay millones en juego!
- ¿Qué pasa? Es más de lo que gano. - Encuéntralo. Ya te doblaré el salario.
Ya está encontrado. Quiero decir que lo encontraré.
Para. ¿Cómo estás tan seguro? ¿No me ocultarás nada?
¡Por favor! ¡Eso nunca lo haría!
¡Terry Rooney! ¿Dónde estás? ¡Vuelve!
Casi, casi. Ahora sí que le ha dado. Un golpe más.
Un golpe más y la victoria es segura.
¡Qué reacción! ¡Le ha macado la cara!
Ahora hay un intercambio de golpes. ¡Bien, campeones, así se boxea!
¡Le está castigando un ojo! ¡La izquierda! ¡Ahora, un nuevo
intercambio de golpes! ¡K.O! K.O. 8, 9, 10. ¡Se acabó!
El combate ha terminado. ¡Ya tenemos vencedor!
Un combate muy disputado.
- Adiós McGill O’Colly. - Adiós capitán, ha sido un placer.
- ¡Suerte! ¡Cuide bien de esa mujer! - Lo haré...
- Adiós... - ¡Feliz luna de miel!
- ¿No será eso demasiado caro? - Sí.
- ¿Está a nuestro alcance? - No. ¿Te importa?
- No. Bien... - No te lo quites. Me gustaría que
- diéramos juntos un largo paseo. - Me encanta la idea. Iba a pedírtelo.
¡Señora McGill, me siento halagado! Me siento halagado complaciéndola.
- ¿Cómo estás? - Me encuentro mejor que nunca.
- Las piernas, ¿bien? - Sí.
- Mejor. - Sí.
¿Tengo alguna cosa rara? Todo el mundo me mira. ¿Qué pasa?
- Nada. Es que eres muy guapo. - ¿Crees que es eso?
- Sí. - Si tú lo dices...
Mira. Un local de imitadores. Aquí imitan a los grandes actores.
- Hay gente que se gana así la vida. - ¿En serio?
Sí. Conozco a uno. Él dice «toma doble».
A si en vez de «toma doble» dice «toma triple».
La toma triple puede complicarse
rematándola con el guiño de un ojo.
- Haz otra más. - ¿Otra? Imitaré a Charlie Moorley.
Así hacía.
Será mejor que nos vayamos...
¿Has visto? A a ti no te daba miedo.
- Habrá pensado que estoy loco. - Que piense lo que quiera.
Se acabó por esta noche.
¿Son imaginaciones ro
¿es mi voz?
No es extraño que te oigas. Estás hablando.
No me refiero a eso. Estoy cantando una canción.
- ¡Vamos, Terry! - Escucha.
Es una canción de la película.
- ¡Sr. Terry Rooney! Acepte las flores. - Gracias. Muchas gracias.
- De nada. - Gracias.
¿Lo oyes? Viene de allí.
Mira.
- Hay fotos tuyas colgadas. - Sí. Todo mientras estábamos fuera.
- No dijiste que grabaste un disco. - No lo hice. Es la banda sonora.
Hola, Sr. Rooney. Esa canción es maravillosa.
- Gracias. - Muy bueno Sr. Rooney.
- Gracias. - Es un gran artista.
- Gracias. - ¿Me quiere firmar un autógrafo?
Sí, claro.
Sr. Rooney, fírmeme otro a mí.
¡Mi sombrero!
¡Rita!, ¿dónde estás?
¡Déjenme! ¿Qué pasa ahí fuera?
- ¿Hay un incendio ro qué? - No. Es Terry Rooney.
- ¿Terry Rooney? - Sí.
¿En serio? ¡Vamos a verlo!
El señor Rooney dice que le espere.
- Gracias. - Tiene suerte, señorita.
- ¡Terry Rooney! - Que no pase nadie.
Llame inmediatamente a Hollywood. Dese prisa.
- Sí, señor. - ¿Qué es todo esto?
- Le están buscando. - ¿Dónde se había metido?
- He estado navegando. ¿Por qué? - Con los Estudios Galor. Hollywood.
Nadie sabía dónde estaba. Deje.
¿Dígame?
Hola.
Soy el director del hotel San Francisco. Tengo a Terry Rooney.
¿Quién? ¡No cuelgue!
Rooney.
Llaman.
San Francisco.
Teléfono.
- ¿Cómo? - Sí.
¡Señor Reagan! ¡Señor Reagan! ¡Han encontrado a Rooney!
San Francisco. Teléfono. ¿Diga? Le paso al señor Reagan.
Corre. Ve inmediatamente a sacar
dos billetes de avión. ¡Deprisa! Pásame el teléfono.
El señor Reagan quiere hablarle.
- ¿Reagan? - Sí.
¡Hola! ¿Cómo está? ¿Qué? Yo. ¿Dónde estás?
¿Has hablado con alguien?
No he hablado con nadie.
Con nadie. Sólo con un loco que está a mi lado.
No hables con nadie. Ni contigo.
De acuerdo. Pero necesito un sombrero nuevo.
Vamos a coger el primer vuelo.
Sí, el primero. Vamos al aeropuerto. A no hables con nadie.
¿Me has oído bien, Terry? Adiós. Cuanto antes lleguemos mejor.
¡El contrato!
Muchas gracias.
- ¿Gracias, por qué? - Pero ¿es que no se ha enterado?
- Es usted una estrella. Le adoran. - Ha gustado la película...
¿Qué si ha gustado?
- ¡Canario! - ¿Sí?
- ¿Va todo bien? - Sí. Estoy aquí sentada.
Yo no dejo de mirar.
Estoy orgullosa. No sé qué decir.
- Has llegado arriba y tú sin enterarte. - Eso no es nada.
- Cualquiera hubiera hecho lo mismo. - ¿Tienes un ataque de arrogancia?
Sí cariño, creo que sí. Me inunda esa agradable sensación.
- Debes 129 millones de dólares. - ¡Qué malo soy!
- Empieza por unos caramelos. - Cógelos, tú misma.
- Es Hank con la guardia nacional. - Iré a arreglarme el pelo y...
Sí, ponte algo. No diré nada. Entra por sorpresa.
- No cierres del todo, que quiero oír. - La dejaré entreabierta.
¿Quién es?
- El Sr. Reagan. - ¡Reagan!
Por aquí señor.
- ¡Terry, amigo mío! - Déjanos. ¿Qué hay?
- Me alegro de verte. - A yo. Me alegro
- de hablar contigo. - Perdón por no
- avisarte de que me iba. - No importa. ¿Dónde estabas?
- El contrato. Sólo tienes que firmarlo. - Sí, pero hablemos primero
y tomemos una copa. Luego hablaremos del contrato.
- Mira todo el dinero que vas a ganar. - Léelo bien, Terry.
- Pero, Hank, ¿Lo has leído? - De cabo a rabo.
- ¿Has viso cuánto dinero? - La película va muy bien.
- ¿A los carteles? - Bien...
- Más que bien. Es increíble. - Un momento, voy a seguir.
- No puedo firmarlo. - ¿Qué?
- Que no puedo firmarlo. - ¿Por qué?
- Hola, cariño. - Perdón. Quería presentarles a Rita.
- El Sr. Hank. - Encantada.
- Señorita. - A el Sr. Reagan.
- Mucho gusto. ¿Por qué no firma? - Aquí tiene la razón.
No comprendo nada. ¿Qué tiene que ver ella?
No sé qué planes tendréis, pero es una oportunidad única.
Me parece que no lo entendéis. Rita es mi esposa.
A, según el contrato, tengo que estar soltero.
- ¿Tu esposa? ¡No puede ser! - ¡No puedes tener esposa!
Pues, la tengo y seguiré con ella. Léelo cariño, y verás.
¡Sí! Se trata solo de una película. Podemos mantenerlo en secreto.
¿Una película? ¡Es para siete años! Ahí lo dice.
Es mucho dinero. Que nos den algo menos y no se hable más.
No te preocupes, amor mío. Pero ¿a qué viene eso?
¿No hay casados en Hollywood? ¿Por qué poner esa cláusula?
¿No lo entiende? ¡Porque se ha convertido en
el tipo de hombre con el que sueñan las mujeres de América!
- Sí. - Enternecedor. ¿Me desmayo?
- ¡Terry! - Si cree que voy a dejar a mi mujer
por un contrato, es que está loco. Le agradezco mucho la oferta
pero volveremos a la orquesta.
Eres muy noble mi amor.
Pero eso es muy importante para decidirlo así.
¿Podría visitar Hollywood? ¿Cómo la Sra. McGill O'Colly?
¡Vaya nombrecito! ¡La señora McGill O'Colly!
- A nosotros nos gusta. - ¿Es una broma Terry?
- No. No es ninguna broma. - Lo siento. Es mi verdadero apellido.
Necesita memoria para recordarlo.
- ¿Puedo ir? - ¿Por qué no?
¡Sí! Ya lo tengo. A ver qué os parece.
¿Quieres venir a Hollywood?
- Sería una especie de tapadera. - ¡Por supuesto!
¡Magnífico! Arreglado. ¿Qué te parece?
Vendrás a Hollywood cómo secretaria de Terry.
Te ocuparás de su vida privada. ¿De acuerdo?
- Hank. - ¿Quieres hacerlo?
Por supuesto cariño, me parece fantástico.
- Eres un genio. - A veces.
- A veces merecería más sueldo. - El contrato.
ENCUENTRO DE TERRY ROONEY. ROONEY SANO A SALVO.
¡Es un aficionado! ¡Es un don Nadie!
- Hola, Didi. - Hola, señor Hank.
¿Cómo estás? ¿Qué tal? ¿Cómo está la diva?
No me vengas con esas. ¿Qué están haciendo ahí? ¿A eso?
- ¿Qué va a ser? ¿Un bungalow? - Sí, un bungalow, pero ¿de quién?
- ¿De quién no sé, déjame pensar?... - Tú lo sabes. No te hagas el tonto.
- ¿Sí? - Sí. De Rooney.
¡Sí! ¡A menudo bungalow!
Cinco habitaciones, tres baños... ¿Qué piensa hacer con tres baños?
¿Va a montar una lavandería? ¡Vamos, hombre!
- ¿Quién vive aquí? - La Srta. McGill O'Colly.
- Es su escondite. ¿Se acuerda? - Sí, soy un gran admirador.
- Pues creo que podrá verla. - ¿En serio? ¿Cada noche?
- No. Tanto no. La gente murmuraría. - ¿Qué gente?
- Los vecinos. - ¿Los vecinos?
- ¡No es asunto vuestro! - ¡Terry!
- Así sabrán quién soy yo. - Aquí hay poca luz. Pon más...
- ¿Poca? Quítate las gafas. - ¡Ya no me acordaba!
- No te sientan bien. - Seguiré llevándolas...
- Sí, será una buena idea. - Yo también. En fin...
La escalera. Lleva a los dos cuartos más bonitos que hayas visto.
- ¿Cuántos? - Dos.
¿Para quién es el otro?
Así que piensas que yo debería darle unas lecciones. Instruirle un poco...
Así, conseguirás más publicidad de la que hayas soñado.
Imagínate.
«Hollywood se rinde a la nueva pareja».
¿Te gusta? ¿Lo harás?
- Lo haré. - Perfecto.
- ¡Por Galor! - ¡Sí!
- ¡Prepararé un buen montaje! - Procura que sea una buena historia.
- Al menos, para mí. - No te preocupes, todo irá bien.
¡Corten, corten, corten!
Stefi, ¿qué te pasa hoy?
¡No estás transmitiendo nada!
¿Cómo se puede hacer una escena de amor con un témpano de hielo?
Es él el que no me transmite nada.
Terry...
Sí, ya sé que algo falla. Todo iría mejor si sacara a esa gente de aquí.
Tendrá que irse acostumbrando. La fama se sube a la cabeza.
- Terry no es de esos. - ¿No?
Le aconsejo que se olvide.
Le pasa a todos. Les gustan las estrellas como Stephany.
- ¿Está seguro? - Sí, lo estoy.
Con tanta gente no podía concentrarme. Ahora todo irá mejor.
De acuerdo Terry.
Procure que Stefi esté cómoda. Lo necesita.
Lo intentaré.
- Stefi... - Dime.
Siento lo que ha pasado. Tú eres una gran actriz y yo estoy empezando.
Para mí es un sueño trabajar contigo. Creo que estoy un poco asustado.
- Eres muy amable. Muchas gracias. - ¿Lo intentamos otra vez?
De acuerdo.
Vamos a repetir la escena. ¡Acción!
- No puedo dejarte así, amor mío. - ¡Va a ser tan difícil,
tal como están las cosas ahora!
- No puedes. Dame esperanzas. - Quizá, más adelante, en otro lugar.
No. Nada de recóndito lugar.
Aquí y ahora. Aquí y ahora.
- ¿Está mejor? - ¡Perfecto!
¡Realmente tiene talento!
- No quería hacer eso. Lo siento. - Quería estar en el plató porque
- no te he viso en tres días. - Lo sé, pero no podía rodar aquello
sabiendo que me mirabas. No soportaba que estuvieras allí.
Quiero hacer una escena de amor contigo.
¿Por qué no ensayamos?
- No, Terry. - No irás a huir de mí, ¿verdad?
- Es que podrían vernos y... - No nos verán, está todo cerrado.
- Pero las ventanas... - Las ventanas están bien así.
- Pero, Terry. - Estás preciosa.
- Hola, Terry. - ¿Es que nunca llamas a la puerta?
¿Estás ensayando? Has estado formidable.
- Te ha gustado. Me alegro. - Sí, muy bien. La Srta. Robins.
- ¿Cómo está, Sr. Rooney? - ¿Cómo está usted, Srta. Robins?
Me alegro de conocerla. Estábamos ensayando una escena...
- ¡Es que como esta es otra...! - No es extraño, muchos ensayos
- son sin el compañero de reparto. - Sí, ya lo veo.
- ¿Quiere ver si ha llegado el correo? - Sí, claro.
- Gracias. - Es mi secretaria personal.
- Parece una chica muy competente. - No lo sabe bien.
- A, además, es muy guapa. - Eso salta a la vista.
No está mal. Eso en Hollywood es normal, porque hay muchas bellezas.
Con su permiso me cambiaré de ropa. Este cuello es muy incómodo.
Te esperaremos. Un momento, ¿qué estás haciendo?
Tomar notas para mi columna.
«Nueva y joven estrella tiene un romance con su secretaria».
No publiques eso. Arruinarás dos vidas.
- ¿Qué vidas? - La tuya y la mía.
La tuya porque te desfiguraré. A yo perderé mi trabajo. Piénsalo.
- Es una buena historia... - ¿Sí? Pues hay otra más interesante.
- Hay que descubrirla. - ¿Cuál?
Escucha.
¿Crees que Terry Rooney está tonteando con su secretaria teniendo
a su alcance a la sofisticada Stephanie Hajos, en el estudio?
- ¡Hank! - ¿Cuándo te he defraudado?
Sí, muy interesante. Otra a que interesará.
- ¿Cuál es su ideal de belleza? - Yo...
Me hace gracia que preguntes eso. Precisamente esta mañana me ha
confesado que su ideal de belleza femenina es Stephanie Hajos.
Con una silueta parecida a la Venus de Milo. Más delicada y explosiva.
Me equivoco Terry.
- Sí. No podrías haberlo dicho mejor. - No tiene mal gusto. A ahora
¿podría contarme cómo fue su primer amor?
- El gran amor de su infancia... - El amor de...
- Sí. Hank, ¿puedo contestar, yo? - Claro...
De niño, mi primer amor. Para eso hay que retroceder años.
Mi amor era la hija del perrero. Cuando cogían a mi perro.
- ¿Cómo? - Sí, mi chucho se escapaba.
Ella venía a casa y me lo traía.
Yo creo que se escapaba para que nos viéramos con frecuencia.
Sí, Terry y su amor por los animales.
- A en especial por los perros. - Disculpe a ese criado, señor...
- ¿Qué pasa? ¿Voy al plató? - Sí.
- Debo irme, Srta. Ha sido un placer. - Igualmente.
Vuelva cuando quiera.
- Lo haré. Muchas gracias. - Si necesita algo llame a mi criado.
Muchas gracias, Hank.
- Un buen criado. ¿Cómo se llama? - Hito.
- ¿Hito? - Sí. A adora a Terry.
Cuando desapareció tuvimos problemas para impedir que Hito
se hiciera el haraquiri.
- ¿Has conseguido lo que querías? - Bastante.
- Ya estoy aquí. Hola, ¿cómo estás? - Bien.
- Toma. Tus entradas. - ¿Para qué?
Esta noche hay un estreno. Vas a ir con Stephanie.
- ¿Sí? No pienso ir a ningún estreno. - ¿Qué es eso de que no piensas ir?
- He dicho que esta noche no iré. - He tardado mucho para organizarlo.
Acudirá todo el mundo. Es muy importante para mí.
Por mí, ahórrate todo el discurso. No pienso ir.
¡Terry! ¿Por qué actúas así? ¿A qué pasa con Stephanie?
- Llévala tú y devuélvela luego. - ¿Por qué me haces esto?
Te digo que es importante, Terry.
Tengo una esposa y me gusta y quiero estar con ella.
- ¿Quieres que se enteren todos? - He dicho que no. ¡No voy!
¿Cómo puedes ser tan tozudo?
Billy, llama al Sr. Reagan y dile que vaya a ver a Rooney.
- Sí, señor. - Me va a volver loco.
Con el Sr. Reagan. Sí, importante.
¿No vas a hacer esto por mí después de lo que yo he hecho por ti?
Te he llevado hasta lo más alto. ¿Qué más quieres?
Me hubiera dejado cortar la mano. ¡No! ¡El brazo! Para ayudarte...
No era a mí a quien querías ayudar, era a Stephanie Hajos.
¿Soy un actor ro un maniquí? Se supone que un actor.
Eso dice la gente.
Si no les gusto, volveré a la orquesta. Es lo que debería hacer.
- Tienes ciertas obligaciones... - Sí, pero conmigo y con mi esposa.
A desde el día que vinisteis a San Francisco nos habéis vuelto locos.
He ido a fiestas, preestrenos, cócteles y entrevistas que
eran publicidad de los Estudios Galor y, mientras, Rita muerta de asco.
- Pero no se arrepiente, ¿no? - No, es demasiado buena.
Pero sé cómo se siente.
Tiene razón.
Por supuesto que sí.
Esto está destrozando a Rita. Tiene que ser doloroso para ella.
Terry, quiero hacer algo por ella. Con tu permiso, ¿me dejas?
Telefonea a Nueva York, reserva en el mejor hotel y consigue entradas.
- Bien. - Para Rita.
- ¿Qué clase de solución es esa? - Espera. Eso es solo la mitad.
Al acabar la película, irás un mes de vacaciones a Nueva York.
¡Muy bien! ¡Perfecto! Cada problema tiene su solución.
Espera. A ver si lo entiendo. ¿Me prometes un mes?
Cuando acabemos la película.
- Sí. - ¿Un mes? ¿Todo seguido?
- Todo seguido. Te lo garantizo. - Si vas al estreno de esta noche.
- De acuerdo. - Perfecto.
Adiós.
Has estado muy bien. ¡Qué bien lo va a pasar esa parejita
- durante cuatro semanas! - ¿Qué cuatro semanas?
No se puede llevar la contraria a Reagan. No sabe lo que es ceder.
- ¿A qué hora crees que volverás? - No lo sé. Lo antes que pueda.
- Antes de que amanezca. - ¿De verdad tienes que ir?
- Es como si fuera otra actuación. - Terry, las cosas no funcionan.
- No se puede vivir así. - Ya lo sé.
Mientras tú estás en la cumbre yo vivo recluida y eso me tortura.
- Me volveré loca. - Tengo una idea, cariño.
¿Por qué no vas a ver a tu madre y a los muchachos durante el rodaje?
Acabaré en 30 días y estaremos juntos, sin que nadie hable de cine.
- Si es lo que quieres... - No. Prefiero que... Yo lo decía por ti.
Era por mí...
¿Qué haces?
- No voy. - ¡Sí!
- ¡He dicho qué no voy a ir! - Lo has prometido. Cumple. Póntela.
- ¿Seguro que lo entiendes? - Perfectamente.
- ¿Estás enfadada? - No.
Pues parece todo lo contrario.
Sólo pensaba en lo que has dicho. En que querías que me fuera.
- ¡Yo no he dicho que quería eso! - Pues es lo que yo he entendido.
He dicho que si cumplo, tú podrías ir al Este y yo te vería después.
- Eso es todo. - Está bien. Me voy.
Discutimos cómo un par de chiquillos. Así no llegaremos a nada.
No. ¿Lo has arreglado todo, no? ¡Pues voy a irme!
- ¡Yo no he arreglado nada! - ¡Terry! ¡Ponte la chaqueta y vete!
¡Lo único que haces es molestar! ¡Tengo que preparar las maletas!
Está bien. Me voy.
Vamos, canario...
¡Hola, Rita! ¡Dichosos los ojos! ¿Dónde te habías metido?
Disfrutar del clima de California. Veo que los chicos continúan aquí.
Sí, todavía están aquí. Pero, mira qué poca gente.
- ¿Puedo subir a saludarles? - Sí, claro. Adelante.
- Rita, ve a mi despacho y hablamos. - Gracias.
- ¿Quién está cantando? - No lo sé.
Su voz se parece a la de Rita.
♪ Quiero cantar... ♪
♪ Y entonces te encontré ♪
♪ Fue amor desde el principio, y yo cambié mi corazón
♪ Por un ángel de repente ♪
¡Rita! ¿Cuándo has vuelto?
- ¡Rita! ¡Nos alegramos de verte! - Gracias, chicos.
- Bienvenida. - ¿Cómo estáis?
- Señor Richards... - Dime.
- ¿Podemos hacer un descanso? - Claro. Dad la bienvenida a Rita
- y después volved al escenario. - Gracias.
En cuanto la he oído cantar he sabido que era ella. ¡Qué voz!
- ¿Volverá a cantar con la orquesta? - Luego se lo preguntaré.
- ¿Has visto a Terry? - Sí. He visto a Terry en Hollywood...
Las cosas no pueden irle mejor. Vendrá a veros dentro de un mes.
Dicen que dentro de dos semanas irá al estreno con su dama.
- Sólo es una treta publicitaria. - ¿Estás segura?
- Pues sí. Conozco a la periodista. - Nos alegramos de oír eso.
- Estábamos preocupados. - Sí.
Creímos que ibas a volver con nosotros, cuando te vimos.
¿Queréis dejar de darme patadas? Veré el piano. Quizá ese desafinado.
- No será fácil decírselo. - Debes hacerlo.
- No quisiera hacerle daño. - Hemos llegado al punto en que tú
- y yo somos lo único que importa. - Te quiero solo a ti. A tú lo sabes.
- ¡Corten! Buena. Muy buena. - ¿La tenéis?
- No se puede hacer mejor. - ¿Estás seguro?
- ¡Cómo has mejorado! - ¡Bravo!
Terry, estoy orgulloso de ti.
- Has vocalizado perfectamente. - Estoy por besaros.
- ¿Quieres besarme? - Stefi lo hará.
- Encantada. Somos maravillosos. - Sin duda.
- Ven. Vamos a saludar a Terry. - Hola, señor Rooney.
Hola.
- ¡Emy! ¡Querida! - Hola. La última escena, sensacional.
- ¿Te ha gustado? - Ya os conocéis, ¿verdad, Terry?
- Sí. - ¿Me concede una cita el domingo?
¿El domingo? Sí. De acuerdo. El domingo.
Tendremos una larga conversación. Me cambiaré de corbata.
- Desde luego. - Señorita Robins, ¿quiere sentarse?
- Sí... - ¿Cuánto tiempo...?
¡Blaine! No sabes cuánto lo lamento, pero voy a tener que robarte a Emy.
Sí, sí, por supuesto.
¿Me acompañas a retocarme?
Te voy a contar algo de mí.
No te arrepentirás. Es muy interesante.
- ¿De qué se trata? - Se trata de Terry y de mí.
- Bien, suficiente. - ¿Por dónde seguimos?
¡Qué agradable resulta volverte a ver con tu orquesta!
- Sí. Añoramos a Terry. - ¿Terry? Creo que es mejor que
- os olvidéis de él. - Pero ¿qué dices?
- ¿Has leído la prensa? - No.
Stephanie Hajos revela su compromiso con Rooney.
El gran bailarín y la actriz planean hacer realidad su romance de ficción
- cuando termine su actual rodaje. - Creí que había ocurrido algo terrible.
- Esto no son más que tonterías. - Pues a mí no me lo parece.
No seas ridículo. No puede estar comprometido con ella.
- ¿Por qué es imposible? - No pensábamos deciros nada
hasta que Terry volviera, pero estamos casados.
- ¿Casados? - ¿Por qué no nos lo habías dicho?
Pensábamos que habías ido para trabajar con él.
¿Por qué dicen que está comprometido con ella si saben que está casado?
Eso es lo que intento explicaros.
¡Dame eso!
Bien chicas. A vuestros puestos, por favor. Vamos, chicas, por favor.
- Blaine... - Un momento, Hank, por favor.
- Tengo que hablar contigo. - Está bien, ¿qué ocurre?
- Tranquilas. - ¿Lo has leído?
¿Qué?
- Más claro no se puede decir. - Procura que nadie hable de eso.
Tengo vigiladas las dos puertas y quiero que todos estén advertidos.
- Si llegara a enterarse, me mata. - ¿Por qué iba a hacerlo?
- Pero, si es publicidad gratuita. - Él lo ve de otra manera, créeme.
Me asesinará. ¿Y Stephanie?
- No sé. Hoy no trabaja. - Ya. ¿Sabes dónde está?
- No. - La he buscado por los salones de
- belleza de Hollywood. - ¿Ya están las chicas?
- Sí, sí, por favor. - Bien, allá voy. ¡Adorables!
- ¡Elegantes! - ¿Te gusta?
- Blaine... - ¿Sí?
- ¿Voy a casarme con ella? - No.
¡Qué pena!
- ¿Cómo va todo? - Bien. ¿Qué nueva artimaña preparas?
No te equivoques. Me ocupo de las más espirituales.
- Rezo. - ¿Qué rezas?
- Sí. - Irás al cielo.
Vamos a ver a quién han matado hoy.
A nadie. Dame eso.
Estoy haciendo el crucigrama. Ya te conseguiré otro.
- ¿Te encuentras mal? - No.
- ¿Estarás aquí? - ¡Terry! ¡Quiero felicitarte el primero!
- ¿Por qué? - ¿Por qué?
- ¡Fuera de aquí! - ¿A qué viene esto?
El jefe me ha dicho que no te distraigan. A él te estaba distrayendo.
- ¡Felicidades, amigo Terry! - Felicidades.
- ¿Se puede saber qué te pasa? - No me pasa nada.
Todos deberíais saber que no se puede felicitar a un actor hasta que
- termina su película. Eso, eso pasa. - ¿Cómo está?
- Está K.O. - Sí, está fuera de combate.
- Sacadle fuera. Necesita aire. - Lo traigo para que lo leas.
¿A tú qué haces?
¿Con qué era eso?
- ¡Querías ocultármelo! - No quería ocultarte nada, Terry.
- Yo no tengo nada que ver. - ¿Está es tu publicidad?
Esto no es nada mío. No tiene que ver conmigo.
¿Nada que ver? Creí que eras mi amigo.
A lo soy. Déjame que te lo explique.
- Te lo prometo. ¿Te lo explico? - No quiero volver a verte.
¿Dónde está Hito?
Ve a casa del Sr. Rooney. Que no se vaya hasta que yo llegue.
- Sí, señor. - Adiós. ¡Señor! ¡Qué vida más perra!
¡Señor Hank! ¡Señor Hank!
- ¡La Srta. Hajos ha llegado a su casa! - ¿Ha llegado?
- Sí. - Voy allá. Tengo que arreglar esto.
Déjenos, Didi, tenemos que hablar. Dudo entre matarte ro besarte.
- ¿Cómo te atreves? - ¡No me vengas con tu típico
«cómo te atreves», Stefi! ¡Me has puesto en un aprieto!
He hecho lo que tú me pediste. ¿No me dijiste que consiguiera un
millón de dólares en publicidad para los estudios Galor?
Pero no que dijeras que Terry y tu estabais comprometidos.
¿Insinúas que Terry Rooney se niega a estar comprometido conmigo?
¿Qué si se niega? ¡Negarse es poco! ¡Se reniega!
¿Estás seguro de eso? ¿Qué me rechaza?
¿Qué yo acepto comprometerme con ese saltimbanqui y él me rechaza?
¿Me ha rechazado? ¡Pues no pienso hablar más con él!
¡A no voy a terminar la película! ¡Di a mi público que he terminado!
Habrás terminado si no vas a casa de Rooney y le dices que todo eso
ha sido una invención tuya.
Vendrás. Aunque sea tirándote del pelo.
- ¿Quién eres tú para hablarme así? - Nunca he golpeado a una mujer,
- pero estoy a punto de hacerlo. - ¡Adelante! ¡Maltratador de mujeres!
¡Stefi! No debería decirte esto, pero... Terry está casado.
¿Por qué se me tienen que ocultar todas estas cosas?
- Queríamos mantenerlo en secreto. - Pues creo que lo habéis conseguido.
¿Verdad que no quieres hacer ningún daño a Terry?
¡Claro que no quiero hacer daño! ¡Me lo han hecho, tantas veces,
que sé lo mal que se pasa! Iré.
Pero, no vuelvas a reñirme.
¡Stephanie! ¡Mira que eres testaruda! Pero te adoro. Vamos.
Pasa. ¿Dónde está el Sr. Rooney? ¡Terry! ¡Terry Rooney! ¿Dónde está?
- No está en casa, honorable maestro. - ¡Déjate de tanta prosopopeya!
- No está, ¿no? ¿Sabes dónde está? - No, por favor.
- ¿Has llamado al estudio? - No, por favor. No, por favor.
- ¡¿Para qué demonios estás aquí?! - No señor, gracias.
Soy yo otra vez.
- ¿Le seguiste cuando salió del plató? - No, por favor.
¡No! ¿Ha vuelto Terry Rooney?
- ¿Por qué no haces algo? - No, por favor.
- ¿Por qué no desapareces? - No me gusta su tono, señor.
Vine a Hollywood porque quería ser actor, no un criado.
No tengo por qué soportar su actitud, así que le haré caso y desapareceré.
- Que tenga un buen día. - ¿Lo has oído?
- Que tenga un buen día. - ¡Ahora sí que estamos acabados!
¡Se va ahora que lo necesitamos!
- Vamos, Rita, llámale... - Sí, Rita, por favor, llámale...
De acuerdo. Si eso os hace sentir mejor.
Parece vuestro marido, no el mío.
No estoy preocupada, pero... ¿Oiga? Sí, quería poner una conferencia
con Terry Rooney, en los Estudios Galor de Hollywood. Sí.
Ya veréis como son tonterías. ¡Decir eso de Terry!
Podría habernos metido en su segunda película.
No era ese tipo de película. No había ninguna banda.
En cada película hay una banda. La banda sonora.
¿No? Pues entonces póngame con Hollywood. 0-2-5-2-0. Sí.
Ese es su escondite. Es la casa más bonita que...
- ¿Diga? - Hola. ¿Está el señor Terry Rooney?
- ¿Quién es usted? - Soy una amiga suya.
- ¿Qué ha pasado? - Teníais razón, Estephi está en casa.
- Lo siento mucho, Rita. - No. No me gusta que nadie
sienta pena por mí.
La ha llevado allí. Estaba en nuestra casa.
En nuestra casa.
- Intentemos ver el lado bueno. - ¿Cuál es ese lado?
- Ninguno. Hola, ¿señor Richards? - ¿Qué? ¿Cómo está la orquesta?
- Parece que está contento. - Sí. ¿Cómo está Rita?
- Bien. También está bien. - Hola, me alegro mucho de verte.
Tu actuación será todo un éxito. Toda la prensa pública sabe que la
Sra. De Terry Rooney actuará en nuestro restaurante.
¿Quién dice que soy? ¿La mujer de Terry Rooney?
Yo oí que se lo decías a los chicos, y un amigo mío que trabaja en
- el periódico me lo oyó a mí. - La Sra. De Terry Rooney no va
- a actuar en ningún restaurante. - ¡No me hagas eso, criatura!
¡No me llames criatura! Si crees que puedes usar una
información que oíste cuando yo hablaba con los chicos, te equivocas.
Canta solo una noche. Sólo una. Te daré lo que quieras. Mil dólares.
El restaurante estará repleto. Hemos reservado todas las mesas.
- La Sra. De Rooney tiene que actuar. - Vete.
- ¡Por favor, Rita! - Ha dicho que fuera.
- A fuera es lo contrario de dentro. - ¿Queréis guerra?
Pues bien, dejadme deciros una cosa.
¡Quiero que bajéis inmediatamente a preparar los instrumentos!
Haced lo que dice.
- Quédate aquí y descansa. - Gracias. Estoy bien.
Sr. Rooney, ¿me permite felicitarle? Le deseo que sea muy feliz, siempre.
¿Se encuentra bien?
- ¿Cree que puedo ayudarle en algo? - Creo que no puede ayudarme.
- ¿Todavía te interesamos? - ¡Claro que me interesáis!
Te costará 2000 dólares por noche y solo hasta las doce y media.
- ¡Chi, sed razonables! - Limítate a decir, sí o no.
- Sí. - A por adelantado.
- ¿Es que no os fiáis de mí? - Por adelantado.
De acuerdo. ¡Maurice! ¡Maurice! Date prisa. Coloca más mesas.
Así que ocho altos, ocho bajos y un medio, ¿no?
Sin medio. Yo haré un bajo. ¡Vamos, chicos! ¡Adelante!
¡Señoras y señores! ¡Un momento, por favor!
Tengo el inmenso placer de presentarles
¡la señora de Terry Rooney!
♪ Equivocada o no ♪
♪ Lo único que sé es que ... ♪
♪ El amor es como una fuerte resaca que me lleva allá donde tú vayas ♪
♪ Equivocada o no ♪
♪ Yo nunca he visto la luna brillar en el cielo ♪
♪ Entonces, ¿Por qué quiero llorar? ♪
♪ Supongo que es solo porque no puedo convencerte ... ♪
Todos los bultos van al coche 43. Cuando quiera puede irlos bajando.
Buscaré a alguien que me ayude.
- Hola, chico. ¿Qué es todo esto? - Nada, que nos vamos de aquí.
- ¿A Rita? - Arriba. Cantando. ¡Espera!
Creo que no deberías subir, ya está todo decidido.
- ¿Qué está decidido? - Que venga con nosotros.
- Diles que empiecen a tocar mi parte. - No puedo hacerlo, Terry. Rita dice...
¡He dicho que empiecen a tocar! ¡Corre!
♪ Lo he aprendido de tus propios labios ♪
♪ Aunque la vida quizá sea como el cielo o el infierno ♪
♪ Continuaré adelante, equivocada o no ♪
EL COMPROMISO ENTRE HAJOS Y ROONEY ERA UN ENGAÑO
¿Cómo estáis, chicos?
Ven canario. Vuelve a tu jaula.
Canciones traducidas por Reveriemusic 2021
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