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Buen día.
Tomen asiento.
Bienvenidos al colegio después de las vacaciones.
Soy Mária Drazdechová, su nueva profesora.
Juntos aprenderemos Ruso, Eslovaco e Historia.
Espero que tengan tantas ganas como yo.
Pero antes quiero conocerlos, así que voy a leer en alto sus nombres...
y se van poniendo de pie para que pueda verlos...
y dicen a qué se dedican sus padres.
¿De acuerdo? Muy bien.
Ambroíová, Katarína.
Katka, ¿a qué se dedican tus padres?
Mamá trabaja en la tienda y papá es carpintero.
- Así que podría arreglarnos algo. - Es más bien maquetista.
Se lo preguntaremos igualmente, ¿bien? Bien, siéntate.
Bártová, Helenka.
Papá trabaja en una obra en el extranjero, y mamá es peluquera...
pero ahora está en casa con mi hermana pequeña.
- ¿Ahora trabaja en casa? - Solo con clientas de toda la vida.
Bien.
Bína, Miloé.
Papá conduce un taxi y mamá trabaja en la cooperativa de viviendas.
Papá dice que si alguna vez necesita que la lleve, no hay ningún problema.
Dale las gracias a tu padre de mi parte.
Binder, Filip.
No está.
Hancová, Janka.
Mis padres son diseñadores en Praga.
- ¿Tu abuelo es directivo del colegio? - No, ya se ha jubilado.
Hampl, Josef.
Papá es albañil y mamá es cocinera.
- ¿Puedes repetirlo? - Papá es albañil y mamá es cocinera.
Kucerová, Danka.
Mamá es asistente de laboratorio y da clases de gimnasia.
- ¿Y tu padre? - Trabaja en el aeropuerto.
- ¿Es piloto? - No, contable.
Malinovsky, Anton.
Mi padre es juez.
- ¿Dónde? - En el juzgado del distrito.
Éimeková, Zuzana.
Mamá es camarera y papá trabaja en Crystal Bar.
Nemec, Jura.
Papá es médico jefe y mamá es enfermera.
Médico. Reháková, Alenka.
Papá es inválido.
¿Y Vojácek, Miroslav?
- Mamá es verdulera. - ¿Dónde?
- En el mercado central. - Muy bien.
- ¿Tiene un puesto allí? - Sí.
Bien. Zimka, Ondrej.
Mamá trabaja en la guardería y papá murió.
- Buen día. - Buen día.
Siento llegar tarde, camarada.
- ¿Cómo te llamas? - Filip Binder.
- ¿Y por qué has llegado tarde? - El tranvía ha llegado tarde.
Ponte de pie y dinos a qué se dedican tus padres.
Mamá trabaja en la estación de autobuses...
y papá es mecánico de coches.
Arregla autobuses en el garaje.
Cuéntaselo.
Papá fue campeón nacional de lucha libre.
Si quisiera, podría acabar con todos ustedes con las manos atadas.
Buenas tardes, me alegro de verles aquí a todos...
en esta reunión extraordinaria de padres.
La camarada Chvalovská llevará el acta.
Seguramente saben porqué estamos aquí.
Lo que ha pasado es grave y debemos manifestar nuestra opinión.
Prometo que si no llegamos a ninguna conclusión...
todo quedará entre nosotros.
No sé de qué va todo esto.
Disculpe, quiero preguntar por qué no está aquí la camarada profesora.
- Es evidente. - ¿A qué se refiere?
Que no esté aquí la persona de la que vamos a hablar.
Sí, y eso no está bien.
Primero me gustaría saber qué ha pasado.
Invitamos a la camarada Drazdechová, pero no quiso asistir.
No me extraña.
Por supuesto que fue informada de la reunión de hoy...
y conocerá las conclusiones con detalle.
- Lo siento, pero esto no me gusta. - ¿No deberíamos esperarla?
- ¿No podría ser adrede? - En principio, esto no está bien.
- ¿En principio? Qué ironía. - ¿Lo que está pasando es correcto?
Sra. Kucerová, fue usted quien organizó esta reunión.
Por su hija. Todos lo sabemos.
- Yo no se nada. - Esperen, esperen, por favor.
Tras mucha reflexión...
fui yo quien decidió convocar esta reunión.
¿Qué te parece?
Es una oportunidad para librarnos de ella.
Lo que ha pasado es horrible.
Lo sé, pero es la presidenta del Partido Comunista de este colegio.
Si se juntan varios padres, tendrán que hacer algo.
¡Dios mío!
He leído su solicitud para cambiar a los niños a otro colegio.
- Pero aún no la he tramitado. - ¿Por qué?
Su dirección está dentro de nuestra zona de influencia.
El colegio más cercano que podría aceptarla está lleno.
Pero, sobre todo, las razones que expone...
no son el verdadero problema. Todos lo sabemos.
Escriba las razones reales para tomar esta decisión.
- Y presente una queja oficial. - ¿Qué clase de queja?
Aquí tienen una plantilla.
- ¿Quién la tramitará? - Envíenmela a mí.
Cuando tenga algo concreto, podré tramitarla.
Pero tengo que tener algo desde donde empezar.
Disculpe, ¿hace cuánto saben esto?
¿Estaban esperando a que pasase algo?
Mire, mi situación es complicada. Soy la directora del colegio...
pero la camarada Drazdechová es la presidenta del Partido.
Su difunto marido era oficial del ejército...
y su hermana vive en Moscú.
Si voy a hacer algo, necesito información sólida.
Seguramente me iré antes de conseguir nada.
Pero las cosas se han desmadrado tanto que he decidido arriesgarme.
Temo que mi firma lo complique todo.
Sí, Sr. Littmann. Por favor, no firme aún.
Solo firmará...
cuando tengamos testigos creíbles.
Si encontramos alguno.
- Parece que la mayoría está bien así. - Quizá no todo el mundo.
No quiero más estrés para Danka. Quiero cambiarla de colegio.
Puede hacerlo, nadie se lo impide.
Pero queremos que esto acabe, ¿no?
Nada va a cambiar. Lo ocultarán debajo de la alfombra.
Solo estamos nosotros y usted. ¿Qué quiere hacer después?
Si esto no fuese tan grave, buscaría otras opciones.
¿Alguien puede contarnos de una vez qué está pasando?
No sabemos que haya hecho nada malo.
Siempre hemos estado contentos con ella.
Eso no me sorprende.
- ¿A qué se refiere? - Sra. Bártová, ¿puedo preguntarle...
qué notas saca su hija?
Las que es merece, por supuesto. No tenga ninguna duda al respecto.
Eso es precisamente de lo que dudo.
- La pequeña es monísima. - Sí, es muy buena chica.
Y tiene hambre. ¡No te metas eso en la boca! ¡Eso no se come!
¿Qué tienes ahí?
- Creo que ya hemos acabado. - Muy bien.
Ay, me ha transformado en otra persona... ¿Sra. Bártová?
Ay, es genial. Genial. ¿Cuánto le debo?
- Nada, nada. - Vamos, ni hablar.
No, en serio. No, por favor. Lo hago para no olvidar cómo se hace.
- 20 coronas. - No, no, quédeselas.
Muy bien, pero se lo debo.
- Acuéstala, Helka. - De acuerdo.
Es una niña preciosa.
Muy bien.
Helka debería echarle un vistazo...
a la lección 5, ejercicio 3, sustantivos y verbos.
- Gracias. - Desde que murió mi marido...
ha sido difícil para una mujer sola como yo.
Así que me apoyo en buenas personas como usted. Tiene unas manos de oro.
La persona más cercana es mi hermana, que está en Moscú. ¡A mil kilómetros!
Ni siquiera puedo enviarle nada.
Todo era más fácil cuando mi marido estaba vivo.
Ni siquiera medicinas.
Cuando su hijo está enfermo, no puedo enviarle medicinas.
Oiga, ¿el padre de Danka no trabajaba en el aeropuerto?
A lo mejor conoce a algún piloto...
y a lo mejor el piloto puede llevar un paquete.
¿El Sr. Kucera? ¿Usted cree que lo haría?
No me diga que esto no le suena. Su teléfono suena por la noche...
Sr. Ambroá, la pantalla sigue sin estar bien.
No sé qué ha hecho. Vuelva a arreglarla, ¿de acuerdo?
No, eso no me suena.
Sr. Rehák, cómpreme un poco de paté...
quizá unas chuletas...
Leche también estaría bien. Y tuétano.
¡Pero no se quede dormido! Adiós, buenas noches.
Atenta a la punta.
- Hola, papá. - Hola.
Ven aquí.
- ¿Novedades en el colegio? - Nada.
¿Te eligió? ¿Levantaste la mano?
¿Qué te dije? Un suspenso más y se acabó la gimnasia.
Me da igual lo que diga mamá.
Si quieres, puedo ayudarte con los deberes.
La profesora quiere algo de ti. Necesita que le hagas un favor.
Quiere enviarle tarta a su hermana, que vive en Moscú.
¿Qué?
- ¿Has oído lo que quiere la profesora? - Sí.
Pero, ¿qué se cree esa cerda comunista?
Quiere enviar una tarta en avión a Moscú.
No van a despedirme por su culpa.
¿No puedes pedírselo a alguien? ¿A un piloto o a un auxiliar de vuelo?
No, no puedo. Por una razón...
Soy contable. No trabajo con la tripulación de vuelo.
Y enviar comida a la URSS está prohibido.
Empezó por ahí.
La próxima en salir a la pizarra... Vamos, Danka.
Vamos a darte una oportunidad para mejorar tus malas notas.
Bien...
(en ruso) ¿Cuáles eran los deberes? Leer el texto "Nuestra Familia"...
aprender vocabulario y preparar una charla sobre tu familia. Adelante.
Mi familia es numerosa. Mi madre, mi padre, mi hermano, mi hermana y yo.
Espera un momento. No tienes ningún hermano.
Sigue.
- Mi padre es camionero. - No, Danka.
Trabaja en el aeropuerto.
- ¿A qué se dedica tu madre? - Mi madre es lechera.
¿Qué dices? Trabaja en un laboratorio.
No has hecho tus deberes. Muy mal. Muy, muy mal.
- Me lo aprendí ayer con papá. - Muy mal.
Nos dijo que nos aprendiésemos lo que está en el libro.
Este es tu tercer suspenso. No vas nada bien.
Me gustaría hablar con tu madre.
A lo mejor los entrenamientos...
te distraen y afectan a tus estudios. Siéntate.
¿Está sugiriendo que fue una venganza?
Las notas de mi hija eran malas...
sólo porque me negué a arriesgar mi trabajo.
- ¿Fuimos los únicos? - Sacó una mala nota, ¿y qué?
Mi hijo también. Le castigamos...
y se esfuerza más para recuperar.
¿Grande? - Bolshoj.
- ¿Estudiar? - Zanimatsja.
- ¿Trabajar? - Rabotat.
- ¿Tiempo libre? - Svobodnoe... vermja.
Vremja.
Esta camisa está manchada. No tengo otra cosa para ponerme.
- No hay agua. - ¿Y qué voy a ponerme?
Pregúntaselo a la empresa de aguas. Solo puedo cepillártela.
¿Otro suspenso? Pero si lo revisamos ayer y te lo sabías...
Ahí tienes.
No van a chantajearme. ¡No voy a lamerle el culo a nadie!
Lo hace todo el mundo que se preocupa por las notas de su hija...
o que quiere que vaya al instituto.
De acuerdo, me comunicaré con la camarada profesora.
No deberías comunicarte con nadie.
- ¿Qué es esto? - ¿Tú qué crees?
Nunca cocinas esto, no es sano.
- Los ha traído ella. - Dejé claro que no iba a hacer esto.
- ¿Tiro también estos? - Sí, ¿por qué lo preguntas? Vamos.
Sr. Kucera, ¿ha venido a verme? Pase. Bienvenido.
- Buenas tardes. - Dígame.
¿Puedo irme? Papá me matará si llego tarde al entrenamiento.
Eso lo tendrías que haber pensado antes.
Te quedarás hasta que acabes.
- ¿Quiere un café? - No, gracias. Si está muy ocupada...
Ah, no se preocupe por Filip. No hay ningún problema.
- ¿De veras no quiere nada? - No sé si puedo hablar aquí...
¡Puedes irte, Binder! ¡Pero acábalo mañana!
¡Y no corras por los pasillos!
Niños... Siempre están peleándose.
¿Qué tal una copa de algo fuerte?
- Casero. - No, de veras, gracias.
Lo siento, camarada profesora, pero tengo que darle una mala noticia.
De acuerdo...
¿Qué ha pasado?
Es sobre los pasteles de su hermana en Moscú.
Ay, eso es un rollo. Es un problema, ¿no?
Es un gran problema. No hay nada que hacer.
Soy contable. Contabilizo billetes de avión.
No tengo ningún contacto con la tripulación de vuelo...
y está totalmente prohibido darles nada para enviar fuera.
No sabía que era tan difícil.
- Le pido perdón. - No, no es necesario.
No pasa nada. Si fuese otra cosa... Pero esto no puedo hacerlo.
Es porque su mujer me dijo...
No sabe cómo funciona. No somos una empresa de transportes.
Lo hizo con buena intención.
Me alegro que lo entienda.
Menuda he liado. Lo siento.
Olvídelo, por favor. ¿Seguro que no quiere tomar algo?
- Vamos, siéntese. - De acuerdo, un poco.
Solo un poco. Conduzco después de comer.
Yo no sé conducir. Desde que murió mi marido...
tengo una casa de campo con jardín y tengo que ir en tren hasta allí.
Seguramente tendré que venderla. No sé qué otra cosa puedo hacer.
Yo podría... Alguna vez...
Si necesitase con urgencia...
ir a su casa de campo, podría llevarla hasta allí.
¿Haría eso por mí?
Bueno...
Le tomo la palabra.
- Y cómase los pasteles. - Bueno...
Salud.
Ostras, está muy dulce.
- ¿Cómo va, Sr. Ambroá? - La lámpara está arreglada.
¡No se vaya antes de que la revise! No debe volver a caerse.
No lo hará, camarada profesora. No tenga ninguna duda.
Muy bien. Gracias.
- No, gracias a usted. ¡Adiós! - ¡Adiós!
Bueno, entonces...
- Adiós. - Adiós. Gracias.
Y Danka tiene que esforzarse más.
Si.
¿Dígame? Familia Kucerová.
Soy Mária Drazdechová, la profesora de Danka.
Buenas noches, Sra. Kucerová.
Solo quería decirle que no se preocupe por los pasteles.
Se lo he pedido a la camarada Fajtová, la madre de Evicka, de quinto curso.
Es miembro de la tripulación.
Para ella no suponía ningún problema.
Así que me alegro de que se haya solucionado todo.
Por cierto, Sra. Kucerová...
las notas de Danka han empeorado mucho.
Quizá el deporte...
sea demasiado agotador para ella...
y no puede concentrarse en el colegio.
- Gracias. Adiós. - No hay de qué. Adiós.
Mamá, ¿me ayudas a repasar?
¿Está sugiriendo que pasó por eso?
- ¿No sería su situación en casa? - ¿A qué se refiere?
La niña practica deportes de alto nivel.
Tiene mucha presión, descuida el colegio.
Su deporte no le incumbe a nadie. Nunca descuidó el colegio.
Lo siento, directora, pero no voy a escuchar esto.
La camarada profesora perdió hace poco a su marido.
Es duro para ella.
Claro. ¿Qué hay de malo en ayudarnos entre nosotros?
- A mí no me avergüenza ayudarla. - Me gusta ayudar.
Miren, lo que le pasó a su hija es grave, no lo niego.
Pero no pueden culpar a la profesora...
cuando una niña tiene un ataque de nervios por estrés.
Eso es. Directora, me sorprende que se haya metido en esto.
Están denunciando públicamente a una compañera...
que hace bien su trabajo...
y cuya relación con el alumnado es ejemplar.
Creo que la está culpando de su propio fracaso.
¿Qué sentiría si una profesora le dijese algo así a usted?
No le tendría que haber dicho eso a la chica. Está mal y no es ético.
Vamos, por favor, me han llamado cosas peores muchas veces.
Disculpe, pero es distinto. Usted es un adulto, ella es una niña.
Estamos en el colegio...
y los profesores representan la máxima autoridad.
El juez representa la justicia. Esto no tendría que haber pasado.
Como he dicho, era información confidencial...
mantenida en secreto justamente...
- para evitar cualquier peligro. - Que claramente sucedió aquí.
¿Alguien puede decirme qué le dijo exactamente la profesora?
No puedo seguir eligiéndote, Danka.
Tuviste tu oportunidad y no la aprovechaste.
Siéntate.
Pero me lo sé. Me lo aprendí con papá. Me dijo que usted me preguntaría.
¿Ah, sí? Lo siento...
pero te lo tendrías que haber aprendido antes.
Hay más personas aquí.
- Por favor. - Siéntate.
- Helenka Bártová. Ven aquí. - ¡No es justo!
- ¿Qué no es justo? - Sabe lo que le va a preguntar.
- Eso no es verdad, mentirosa. - Es verdad.
Saca buenas notas porque se sabe las preguntas.
¿Se las sabe? ¿Quién se las ha dicho?
¿Crees que se las he dicho yo?
¿Estás sugiriendo que estoy haciendo trampas?
- ¿Y bien? - No era mi intención.
- Pero papá no me deja ir a entrenar. - ¡Claro!
Así que cuentas mentiras, nos acusas a todos...
porque todos esos saltos hacen que descuides el colegio.
¿Quién te ha contado eso?
Ella. Alardea de que sabe las respuestas gracias a su madre.
- ¿Qué? Eso es mentira. - Es verdad.
Siéntate, Helka. Hoy no va a haber preguntas.
¡Bocazas!
No todo el mundo puede sacar buenas notas.
Hay quienes aprenden rápido...
y quienes tienen otras habilidades. Como la gimnasia.
Pero en el deporte a veces se pierde. Y no hay que culpar al resto de ello.
¿No crees?
Seguramente Helka se caería de una barra de equilibrio.
Pero no culparía a los árbitros.
- Ni siquiera me subiría. - Esa es otra modalidad de gimnasia.
Porque Helenka conoce sus límites.
¿Tú puedes enfrentarte a la verdad?
- ¡Pero si he estudiado! - No te pongas histérica.
Tranquila. No eres una persona estudiosa.
Tienes talento para los deportes. Como Filip.
Algún día podrías llegara ser campeona del mundo.
Pero los resultados de tus pruebas de inteligencia...
son sin lugar a duda los peores de la clase.
Así que cualquier estudio superior seguramente esté fuera de tu alcance.
Kucerová es una idiota.
- No me lo creo. Se lo ha inventado. - ¡Eso es por haberte metido!
"¡Fue muy amable, prometió hacerle una prueba!"
Mira adónde nos ha llevado eso.
- Esto es intolerable. ¿Qué hacemos? - No tengo ni idea.
- Iré a vera la directora del colegio. - ¿Crees que hará algo?
Todos le tienen miedo. Incluida la directora.
- ¿Qué vamos a hacer? - Cambiarla a otro colegio.
- ¿Y aceptar la derrota? - ¿Sabes lo que me ha dicho Danka?
- Que no va a volver nunca. - Pero lo hará.
- Se irá otra persona. - Eres un ingenuo.
Pero, ¿quién te has creído que eres?
Su hermana se casó con un ruso. En Moscú.
Tendrías que cambiar toda la clase. Todo el colegio.
No solo el colegio. Todo el país.
Nueva norma del colegio: las colas van por orden de CI.
- Las idiotas van las últimas. - ¿No lo has oído?
La enviarán a un colegio especial.
¡Camarada, por favor, elígeme!
¡Eres un idiota!
Si eso pasó realmente, no me extraña que se lo haya tomado tan mal.
Todos sabemos que los niños pueden ser crueles.
Pero si es verdad...
- No lo es. - ¿Cómo lo sabe?
Tengo los resultados de todas las pruebas de CI de esta clase.
Y los resultados de Danka distan mucho de ser los peores.
Camarada Drazdechová mintió. Sí, mintió.
¿Creen que después de firmar la queja ya no es culpa suya?
Escribiré otra por difamar a alguien a sus espaldas.
No nos ponemos de acuerdo. ¡Tal y como esperaba!
Yo la firmé, y mi mujer también, que ahora está de turno de noche.
No solo se trata de la familia Kucera.
Me sorprende que se queje, Sr. Binder. Me parece increíble.
¿Cree que el rendimiento de su hijo también se ha visto afectado?
¿Por su falta de lealtad hacia la profesora?
En otras palabras: no darle coñac francés, chuletas de ternera...
o no encontrar medicinas, ¿me equivoco, doctor?
No arreglar sus muebles, cocinarle tartas...
Enviar a sus hijas a que la ayuden a limpiar su piso.
Mi mujer también lo hizo para ayudar a nuestro hijo...
no para crear problemas. Le dije que parase.
¡No está bien!
"¡No para crear problemas!" Conocemos los métodos rudos que emplea.
Y sabemos qué resultados puede tener educar con una vara.
Debería ser el primero en agradecerle su paciencia.
Todos sabemos que usted pega al chico.
Es la única comunicación que conoce...
así que también la usa en el colegio.
De lo único que me arrepiento es de no haberme dado cuenta.
Y de hacerle daño a mi hijo.
- Y de ahí, la queja. - Es vergonzoso.
Disculpen, amigos, pero dejen terminar al Sr. Binder.
Su hijo le dio tal paliza a mi hijo que le daba miedo ir al colegio.
- Le rompió su reloj nuevo. - Es como todos los chicos de su edad.
- A Binder le encantan las subnormales. - Es hermafrodita.
No necesita a las mujeres.
¿Quién se está peleando? ¡Se quedan todos después de clase!
- Tengo entrenamiento, camarada. - ¿Allí es donde aprendes esto?
Esto es lo que tu padre fomenta. Un, dos, tres... ¡Después de clase!
Me gustaba que hiciese deporte. Mejor que ser un vago.
Fui duro con él. Pensaba que era lo mejor que podía hacer.
Lo entendió. Era bueno. Hasta este año.
Empezó a 'traer nomas a casa.
Faltaba a los entrenamientos. Nunca lo había hecho antes.
Le di una paliza antes de darme cuenta...
de que era culpa de la profesora.
No va a elegirme adrede.
- ¿Has dibujado eso? - Puedo dibujar lo que quieras.
Qué bueno. ¿Ya has pintado a Winnetou?
¿Dándole una patada en el culo a Drazdechová? Enséñamelo.
Buen día.
- Hoy no hay preguntas, es mi cumpleaños. - ¡Felicidades!
Gracias. Hoy me gustaría contarles una historia...
que le pasó a mi madre cuando era un poco mayor...
que ustedes ahora, ¿de acuerdo?
Ocurrió durante la Insurrección nacional eslovaca, que fue en...
1944.
Seguían disparando en las montañas en lo alto del pueblo.
Pero mi madre se enteró de que los guerrilleros...
que luchaban en las montañas tenían hambre.
Así que decidió llevarles comida.
Hoy en día, no podemos imaginarnos cómo es la guerra. Ni el hambre.
Lo tienen todo. A veces se niegan a comer...
lo que les preparan en la cafetería.
Mi madre decidió agarrar la cesta...
que usaban para recoger setas...
y metió mermelada, pan, tocino...
nueces, manzanas y se fue al bosque.
Y empezó a andar...
sintiéndose como Caperucita Roja.
Le entró miedo, porque en el bosque puede pasar cualquier cosa.
Llegó a un espacio abierto...
y se dio cuenta que no sabía dónde estaba.
Y que tenía que volver.
Pero, ¿y la comida? ¿Iba a dejarla allí?
¿Y si en lugar de los guerrilleros, la encontraban los animales?
Pero entonces se dio cuenta que no estaba sola.
Había alguien más.
Se dio vuelta y vio detrás de ella...
a un hombre alto y fuerte.
¡A un guerrillero! Alto como un abeto.
Llevaba chaqueta militar. Y un casco, por supuesto.
Medallas en la solapa...
y una ametralladora colgada del hombro.
Más tarde se dio cuenta que era muy apuesto.
Olía a gasolina y a fuego...
llevaba una barba de dos días y tenía unos ojos azules muy afables.
Mi madre se quedó sin respiración y no podía dejar de mirarle.
Entonces tomó la cesta y se la dio.
Él se puso la ametralladora en el otro hombro...
muy despacio, para no asustarla...
agarró la cesta, sonrió...
- y dijo... - ¡Danke schon!
¿Quién ha dicho eso? ¿Quién ha sido?
Sabía que eras tú.
¿Te ríes, imbécil? ¿Sabes lo que has dicho?
No he dicho nada. Ni siquiera hablo alemán.
¡Mentiroso! Vamos a contárselo a la directora.
¡Vamos, dale! ¡Trae tu libreta de notas!
No voy a ir a ningún sitio. No he sido yo.
¡Ponte de pie cuando te hablo!
¡Si he dicho que lo has dicho tú, lo has dicho tú!
¿Crees que tú y tu padre pueden insultarme?
Al despacho de la directora. ¡Ahora!
Vaya usted. Yo no voy.
Levántate y ven conmigo. ¡Ahora mismo!
- Ve. Mira qué histérica se ha puesto. - ¡Inmediatamente!
¡Váyase a la mierda!
¡Eres un consentido de mierda!
- ¿Mamá está durmiendo? - Tiene turno de mañanas.
- No juegues conmigo. - Estoy estudiando.
Está al revés.
No he dicho que podías irte. Siéntate.
- ¿Ya no te gusta? - ¿Esto?
No te hagas el tonto. La lucha libre. ¿No quieres llegar a algo?
- Sí. - ¿Por qué no vas a los entrenamientos?
Mírame a los ojos. ¿Qué está pasando?
La profesora está enfadada, no para de quejarse.
- Y ahora no vas a los entrenamientos. - Esto es inútil.
¿Cómo explico que mi propio hijo no tiene disciplina?
El colegio acaba a las 13 hs, el entrenamiento es a las 15 hs.
Está a 20 minutos andando.
¿Qué haces durante esas dos horas? ¿Crees que soy tonto?
Pues sí.
¡Eso es lo único que sabes hacer! ¿Te crees Dios?
Me cago en eso. Me cago en la lucha libre. Me cago en todo.
¡No vuelvas a tocarme!
No tienes ni idea de lo que está pasando.
Todos los que le lamen el culo a Drazdechová están bien...
y los que no, sufren acoso.
- ¿Como quién? - Danka, por ejemplo.
¿Por qué crees que no va a sus entrenamientos? ¿Por qué?
¿Por qué hacen tanto ruido? Saben que me levanto temprano.
¿Otra vez algo del colegio?
La profesora ha llamado por lo de la lavadora.
Menudo desastre. ¿No puedes ordenarlo nunca?
- Ni siquiera puedo comer aquí. - ¿Qué pasa con la lavadora?
¿Escuchas alguna vez? Su profesora necesita que le arreglen la lavadora.
- No trabajo gratis. - Como ves, esto no es gratis.
¿Qué le pasa a Danka?
No se encuentra bien. Algo le ha sentado mal.
Danka, ¿Filip y tú han ido a ver a la profesora a su casa?
¿Qué han hecho allí?
- La hemos ayudado. - ¿A qué?
Limpiamos, tendemos, sacudimos las alfombras...
Lo hacen todos para mejorar las notas. ¿Cuándo?
- Después del colegio. - ¿En lugar de ir a entrenar?
Pero, ¿qué se ha creído? ¿Se cree una señora feudal?
- Nos pidió enviar unos pasteles a Rusia. - Lo que me faltaba por oír.
Filip lo hace por mí. Me ayuda a sacar mejores notas.
- ¿Qué hacemos? - No lo sé.
Por favor, Sr. Binder, no haga nada.
2.50. Bien.
Pastillas, talco... De acuerdo. Puedes irte.
- Déjalo ahí. - Ya he acabado.
¿Qué dices? ¿Quién va a hacer el resto? De acuerdo, vete.
Alenka, a la despensa. Sabes dónde está la despensa. ¿Sí?
Hola, Sr. Binder. Ha venido a arreglar la lavadora.
Me lo prometió su mujer. Me alegro que haya sacado tiempo.
Pase. Sin mi marido soy una inútil.
Estoy sola. Pase, pero quítese los zapatos.
Este es el Sr. Littmann. El padre de Karol.
- La nueva compañera de clase de Filip. - Encantado.
- Hola. Vendré en otro momento. - No, puedo...
No, espere. Acaba de llegar, Sr. Binder.
Ahí no, Mirko. Déjalo ahí y después puedes irte.
Vuelvo enseguida. Quédese aquí, Sr. Littmann.
Bébase el café y pruebe los pasteles.
Voy a enseñarle dónde está la lavadora.
¿Sigue ahí? Ahí está el cuarto de baño.
No sé qué le pasa.
La enciendo, hace ruido, pero no lava.
- Podría ser peligroso. - No he venido a arreglar la lavadora.
- ¿No? - Quiero hablar con usted.
- Pero tengo... - Sobre Filip.
- ¿Por qué cierra la puerta? - Nadie necesita oír esto.
- Ábrala. - Seré directo...
Mi hijo no le lavará los platos ni sacudirá sus alfombras.
Nadie le obliga. Creía que usted lo sabía.
- Quizá le daba vergüenza contármelo. - ¿Vergüenza de ayudarme?
- Sí, eso es. - Venga ya, camarada Binder...
- "Señor" me va bien. - ¿Qué está haciendo?
- Hablar con la profesora de mi hijo. - Entra en mi casa...
con el pretexto de que va a arreglarme la lavadora...
¿y me encierra en el cuarto de baño para amenazarme?
Le digo que mi hijo no va a mejorar sus notas en su casa.
Ni él ni Danka Kucerová. ¿Está claro?
A mis niños les gusta. ¡Les encanta venir aquí!
No son sus niños. Usted no tiene hijos.
Usted no es nadie para mantenerlos ocupados en su casa.
Su trabajo es enseñarles en el colegio.
- Abra la puerta y váyase de mi casa. - Sí, pero primero escúcheme.
Hágalo inmediatamente o llamo a la policía.
Hágalo. El abuso de poder quizá pueda interesarles.
- ¿A quién creerían? - Si empeoran las notas de Filip...
como hicieron las de Danka... Usted no va a chantajearme.
- Me ha juzgado mal. - En eso tiene razón.
Adiós, Sr. Drozdech.
Debí imaginarme que un hombre condenado por agresión...
cuyo hijo es un bruto...
Si vuelve a inventarse algo sobre mi hijo...
tendrá un problema.
- ¿Me está amenazando? - Piénselo.
- Lamentará mucho esto. - Ya veremos.
¡Václav, Václav! Me ha agredido.
Me alegro que por fin nos hayamos entendido.
Me estaba amenazando.
Menos mal que está aquí.
Dos marginados ayudándose mutuamente...
¿Ya tiene línea de teléfono?
Si, ya tengo por fin. Gradas.
Me alegro. Me alegro.
- ¿Qué crees que hará? - Nada.
- Ahora tendrá cuidado. - No eres nadie a su lado.
Conoce a gente. Lo contará y lo pagará tu hijo.
Se quedará sin educación y tendrá una vida de mierda como la nuestra.
- Trabajo por turnos por una miseria. - Pondré una queja.
¿Ah, sí? ¿Quién va a tomar en serio a alguien que ha violado la ley?
Sabes que te estaba defendiendo.
Aquel bolchevique borracho se estaba pasando.
- No me acuses de criminal. - Claro que no.
Pero ellos lo ven de otra forma. Eres una persona problemática.
- Y llevas al niño por el mismo camino. - ¿Ah, sí? ¿Qué he hecho?
En lugar de arreglar la lavadora, la amenazas.
¿Quieres enseñarle a tu hijo qué culos tiene que lamer?
No te hagas el héroe. Mañana le compras flores.
Y le pides perdón o lo nuestro se ha acabado, cariño.
Lo nuestro se ha acabado, qué novedad.
Vengo a casa, preparo la cena, lavo y tiendo la ropa...
porque tú tienes turno de noche. Ando de puntillas...
me hago una paja y me acuesto...
porque a ti te duele la cabeza después del trabajo.
¿Quién si no traería el dinero a casa?
Con tus antecedentes, a lo máximo que puedes aspirar es a limpiar ventanas.
No voy a disculparme.
- Entonces lo haré yo. - ¡Ni se te ocurra!
¡No me pongas nervioso, Hana!
- ¡Es por el chico! - ¡Por eso justamente!
Que lo intente esa puta. ¡Que lo intente!
Pondremos una queja. Lo cambiaremos de colegio.
No te acuestes conmigo si no quieres, pero esto lo haremos.
Tienes razón. Es horrible.
No vamos a participar en esto.
Escucha, has hecho lo correcto, y te admiro por ello.
- ¿Cómo quieres hacerlo? - Podríamos ir a vera la directora...
No me refiero a eso.
Me gustaría preguntar quién ha firmado la queja.
Usted, su mujer, el Sr. Y la Sra. Kucera...
Cuatro personas contra todos nosotros...
que tenemos una opinión totalmente distinta.
Quería que todo el mundo...
tuviese la oportunidad de expresar su opinión...
sobre la actitud de la camarada profesora.
Muy bien. ¿Alguien más quiere quejarse?
Esto es una pesadilla. ¿Todos tienen miedo?
No, les va al pelo. Les gusta servir a esa puta.
Si dice que salten, ustedes saltan.
¿A nadie le importa una mierda lo que le pasó a la chica?
- Cuide su lenguaje. - Soy muy básico, hablo sin rodeos.
Pero sé lo que digo, si les gusta lamer culos...
traseros, disculpen, no se corten.
- ¿Cómo puede permitir esto? - Esto es un colegio, Sr. Binder.
Casi se me olvida. Parece más bien un negocio.
Por favor.
- Sabemos quién es. - ¿Qué ha dicho?
- No disimules. - Dilo.
No hace falta.
- Sabemos quién es. - Dígalo.
- Conocemos su pasado. - De tal palo, tal astilla.
- ¿De qué demonios hablan? - Puedo explicarlo.
Al Sr. Binder le condenaron por actividades criminales violentas.
- ¿Lo niega? - No lo hago y no podría hacerlo.
Ese idiota que se creía intocable, como ustedes...
se portó mal con mi mujer. Así que le pateé el culo...
- y ahora está de pie en las reuniones. - Aquí hay 30 testigos.
Una grosería más y pongo una denuncia.
Si no se va él, lo haré yo, y habrá consecuencias legales.
No voy a dejar que me insulten.
Sr. Binder, tengo que pedirle que salga del aula.
No.
- ¿No la ha oído? - Sí, y he oído sus idioteces.
- ¿Qué ha dicho? - Estoy siendo sincero, camarada.
Nosotros valoramos la sinceridad.
No me hagan caso, camaradas. Prosigan.
Disculpe, ¿dónde está el servicio?
Yo le indico.
Mária, este es su nuevo alumno, Karol Littmann.
Bienvenido. He oído hablar mucho de ti.
La clase está deseando conocerte.
Y este es el Sr. Littmann, profesor de astrofísica.
- Ya lo sé. - Antiguo.
También lo sé. Encantada de conocerle.
Estoy segura de que todo irá bien con Karol.
He oído que dibujas bien. Tienes suerte, ahora hay clase de arte.
Tomen asiento, niños.
Dejen sus pinceles y escúchenme un momento.
Este es nuestro Karol. Quizá se pregunten por qué "nuestro".
Después de todo, no le conocen. Pero es nuestro.
Porque es de una familia incompleta. Solo tiene a su querido padre...
que, desgraciadamente, está solo.
Se preguntarán dónde está su madre.
Todo el mundo tiene una madre...
No todo el mundo.
Su madre...
se fue al extranjero sin despedirse y se quedó allí.
Traicionó a nuestro país, a nuestro régimen comunista...
pero, lo peor de todo, es que traicionó a su Karol.
Escúchenme bien: nadie es responsable de sus padres.
Nadie puede elegir si sus padres son o no buenas personas.
Desgraciadamente, su madre fue una decepción.
Pero eso no significa que vaya a quedarse solo.
Porque le ayudaremos en todo.
- ¡Prometamos no traicionarle! - Lo prometemos.
- ¿Puedo ir al servicio? - Sí, ve.
Por aquí.
Qué alivio. Estas reuniones... Creía que iba a explotar.
Nunca me pierdo fumar en el baño. Por nostalgia pura.
- ¿Quiere uno? - Sí, gracias.
Lo he dejado, pero me voy a fumar uno.
Perfecto. Si nos pesca el vigilante...
vamos directos al despacho de la directora.
Escuche, Sr. Littmann, espero que no se le ocurra firmar.
Usted tiene sus propios problemas...
y la profesora le ha estado protegiendo.
Así que lo correcto sería cierta lealtad.
- ¿A qué se refiere? - No haga como si no lo supiera.
No sabe lo que van a hacer los demás.
Uno no puede confiar ni en su propia mujer.
Yo de usted no lo haría. Piense en su hijo.
En todo caso, esto acabará pronto. Disculpe.
Si nadie más tiene quejas, creo que podemos dejarlo aquí.
Sí, Sr. Rehák. Ha levantado la mano.
Lo siento, sé que tienen prisa, pero tengo que decir algo.
Soy inválido y mi mujer es contable, así que no ganamos mucho dinero.
No podíamos ser muy útiles.
Mi mujer a veces preparaba una tarta.
Pero no me gustaba que nuestra Alenka, en lugar de estar en el colegio...
tuviese que ayudar a la camarada profesora a hacer la compra.
Pedí a la camarada profesora...
que no mandase a hacer recados a Alenka por la ciudad.
Que yo podía hacer las colas por ella, ya que tampoco sirvo para más.
Así que quedamos en eso.
Pero no me gusta lo que estoy oyendo.
Me pregunto cuáles serían las notas de Alenka si yo no lo hiciera.
Realmente no sabemos cuánto rinden nuestros hijos.
Y cuando oigo lo que ha pasado...
Podríamos haber sido nosotros, ¿entienden?
Mi mujer y yo nos sentíamos culpables, deshonestos.
Pensábamos que éramos los únicos.
- Pero lo hizo. - Sí, eso es lo que estoy diciendo.
Debería callarse.
Pensábamos que a Alenka no se le daban bien los idiomas...
pero quizá eso no es verdad.
Es usted un hipócrita. Primero se aprovecha de ello...
y cuando cambia el viento, le da la vuelta a la tortilla.
No podemos dar lo que dan los otros. Medicinas o cosas caras.
Me levantaba todos los jueves a las 6h...
para ser el primero en la cola cuando las tiendas abrían a las 7:30h.
¿Y qué quiere ahora?
Bueno, si es posible...
nos gustaría firmar la queja. Si podemos.
- No hablará en serio. - No voy a escuchar esto.
Disculpen, pero tengo que irme.
- Me necesitan en el hospital. - ¿Quiere que le lleve?
- Voy en esa dirección. - Es usted muy amable.
Lo siento, pero no tengo nada que añadir.
Intenten verlo desde mi punto de vista.
Saben que trabajo en un hospital decente.
Si alguien me pide ayuda, estoy encantado de ayudar...
al contrario que ustedes.
¿Se negarían si les diese igual?
¿Lo ven? Tengo que irme. Siento lo de su hija.
Conozco a un buen psiquiatra. Llámenme. Adiós.
Disculpen, me gustaría firmar la queja.
- ¿Disculpe? - ¿Dónde puedo firmar?
¿Usted, de entre todas las personas, quiere quejarse de ella?
Qué morro. Deberíamos quejamos nosotros...
de que nuestros hijos compartan clase con su hijo.
¿Disculpe?
Primero le deja traficar con vales Tuzex...
y ahora esto...
¡Un, dos, tres!
Vamos, agárrenlos.
¿Qué están haciendo?
¿De quién es esto? Vacíen los bolsillos.
Tú también. Todos.
Déjalo ahí.
Tú también. Vacíate los bolsillos.
- ¿Has traído una pistola al colegio? - ¿Qué está pasando?
¿Qué es esto?
Vales del extranjero para bienes.
¿Esto es tuyo?
Vete. Yo me encargaré de esto. ¡Vete!
- ¿Los vales también son tuyos? - No.
No puedes traer esto al colegio.
Solo es una pistola de salida. Papá la usaba cuando nadaba.
Los chicos querían verla.
Dile a tu padre que vamos a verme lo antes posible, ¿de acuerdo?
Puedes irte.
- Buenas noches, Sr. Littmann. - Buenas noches.
- No he podido venir antes. - No pasa nada. ¿Ha hablado con Karol?
Pase. Quítese los zapatos.
Aquí tiene unas zapatillas.
- Pase. - Gracias.
He hecho café.
Siéntese, por favor.
No es fácil hacerlo todo solo.
- Confíe en mí... - ¿Ha pasado algo?
Sí, ha pasado algo.
Mire...
Karol es un chico muy sensible. Debe ser muy duro para él.
Quiere integrarse en la clase, y lo entiendo, pero...
Mírelo usted mismo.
Lo siento. Sabe que no puede agarrar esto.
Ya sabe cómo son los niños con las armas.
Lo entiendo. Mi marido era soldado.
Pero en el colegio está prohibido.
Y esto... ¿Qué es esto?
Lo dejaremos pasar. Ahora ya sabe que está prohibido.
¿Qué es?
No puede comprar así a sus compañeros de clase.
Adelante, cuéntelos para ver si está todo.
Disculpe.
Creía que su mujer le había enviado moneda extranjera...
y que usted la había cambiado por vales.
¿Dígame? Soy Drazdechová. Sr. Rehák...
Cómpreme un poco de paté y unas chuletas...
Leche también estaría bien. Y tuétano.
Bien, buenas noches.
Disculpe.
Mire, no quiero montar ningún escándalo.
Entiendo la situación...
La pérdida.
No sabe cuánto lo entiendo.
Quédese esto para comprarle algo bonito a Karol, ¿de acuerdo?
Pero no puedo hacer eso. No es mío.
- Entonces, ¿de quién es? - Ni idea.
Pero yo no puedo quedármelo.
Sé cómo se siente, Sr. Littmann.
A veces pienso en usted.
Por lo que está pasando, cuánto debe estar sufriendo...
Quiero que sepa que me gustaría ayudar.
Somos humanos. Debemos ayudarnos entre nosotros.
No puedo quedarme algo que no es mío.
No tiene que tenerme miedo. A mí no.
Ha perdido confianza.
Pero no tiene por qué ser así.
Estoy de su parte. De la suya y de la de Karol.
- Disculpe, pero... - Llámeme cuando quiera.
Con confianza.
¿Qué tal si vienen un día a comer usted y Karol?
- Sería un placer. - Quizá.
Muy bien.
Y Karol debería echarle un vistazo al ejercicio 6, lección 17.
- Adiós, Sr. Littmann. - Adiós.
¡Y buenas noches!
Podríamos matarla.
- ¿Por mí? - Por todos nosotros.
¿Tú qué problema tienes? Le gustas.
- No, le gusta mi padre. Le acosa. - ¿Está seduciendo a tu padre?
¿Una profesora puede follarse a un padre? ¿Eso no es ilegal?
No están follando.
Hola.
¿Karol?
¿Ha venido alguien?
Buenas noches.
- Lo siento, pensé que estaría en casa. - Buenas noches.
Karol tiene problemas para aprender...
así que estamos haciendo clases extra.
- Gracias, es usted muy amable. - Nunca vino a comer.
Siéntese.
Todo irá bien con Karol. Es un chico inteligente.
La tarta es de la Sra. Reháková.
Es muy buena persona. No deja de traerme cosas.
Estaba mirando el telescopio. Karol seguirá sus pasos, ¿no?
Debe echar de menos la astronomía. El observatorio, las estrellas... ¿No?
Son casi todo matemáticas. Mediciones. La gente suele idealizarlo.
Debe ser duro abandonar algo tan interesante...
su trabajo como científico. Saber tanto y no poder aplicarlo...
No me parece bien. No es justo.
Lo que pasó no fue culpa suya.
No me malinterprete, pero no entiendo...
que una mujer haga eso.
Dejar a su familia, a su marido, a su hijo...
No se enfade conmigo por decirle esto.
No tengo hijos.
Me apetecía mucho tener...
Mi marido y yo nos planteamos adoptar.
A un chico como su Karol.
Perdí a mi hijo muy pronto.
En el tercer mes...
Disculpe.
- No sé por qué le estoy contando esto. - No pasa nada.
Perdón.
Le he traído un poco de borsch.
A mi marido le encantaba.
¿Le gusta el borsch?
- Con carne, nata agria... - Lo siento, pero...
Vamos, debe tener hambre después de todas esas ventanas.
La remolacha es fresca.
Me las dio la Sra. Vojácková. Aquí tiene.
Es una buena persona.
Le llamaré cuando me dé algo.
- Yo no lo haría. - ¿Por qué?
Tengo el teléfono pinchado.
Le han pinchado el teléfono... ¿Qué está haciendo mal usted?
Fue usted quien se quedó, quien está cuidando del niño.
Escribiré un informe...
diciendo que está cuidando perfectamente a su hijo...
que se asegura de que participe en la organización juvenil...
y lo enviaré a los sitios adecuados. Conozco a gente.
Una cosa está clara.
Debería posicionarse del todo.
¿Posicionarme?
Debería solicitar el divorcio. Coma o se enfriará.
Disculpe, pero Viera, mi mujer...
es la mejor en su campo.
Lo sacrificó todo por sus estudios.
Se licenció con matrícula de honor.
A los 30 se convirtió en directora de investigación.
En mi campo yo era un soldado raso. Ella es una general.
La mejor.
Aquí no había sitio para ella.
Así que tuvo que irse.
¿Eso es una excusa?
Cambió a su familia por un laboratorio.
Y a usted le trasladaron del barrio de los intelectuales a este Cuchitril.
Es horrible vengarse contra gente indefensa.
Disculpe, pero esta casa es eso: venganza.
¿Qué le parecería trabajar de conserje en nuestro colegio?
Hablaré con la directora. Me debe un favor.
El trabajo viene con una casa.
Karol podría ir al colegio en pantuflas.
Con el tiempo podría abrir un club de astronomía.
Su propio pequeño observatorio para niños de nuestro colegio.
Ya tiene un telescopio.
- ¿Dónde puedo firmar? - No va a firmar.
¿Por qué no? Cualquiera puede dar su opinión.
- Espero que usted no lo haga. - Yo no soy padre.
Tengo que hablar con mi hijo. No estaba al tanto.
Ah, ¿no estaba al tanto?
Entonces no le ha perjudicado. Así que cállese.
- Lo siento, pero no tengo... - Entonces cállese.
- Quiero firmar la queja, ¿de acuerdo? - ¿Quién le está perjudicando?
Sabemos que tiene una relación con ella.
- ¿Qué? - Ya sabe de lo que hablo.
- Favorece a su hijo. - Espere, espere...
Entonces reconoce que algunos niños...
Esto no le incumbe.
- Así que no se meta. - Pero acaba de decirlo.
El Sr. Littmann quiere firmar, así que déjele firmar.
Solo tienen cinco míseras firmas.
No quería meterme, pero voy a escribir una petición...
para defender a una buena persona de calumnias injustas.
- ¿A qué persona se refiere? - Muy gracioso.
Vamos, esto no es tan complicado.
Todos queremos lo mejor para nuestros hijos.
¿Cuándo tenía que irse?
- ¿Qué? - Al hospital.
Debería avergonzarse, Sr. Littmann.
Ella le defendió a pesar de nuestras objeciones.
- Lo siento por su hijo. - Le avisé.
Decidió por él. Adiós.
Antes de irse, hay una cosa más que deberían saber.
El resultado...
de los exámenes de secundaria de Mária...
es sin ninguna duda mucho peor...
que los resultados de sus compañeras.
Su tasa de éxito es menor a un 15%...
comparado con nuestra media escolar de entre un 40% y 50%.
Desgraciadamente, esos son los números.
Nos gustaría retirar nuestras firmas. Somos muy pocos.
Yo firmaría, pero no puedo decidir por los padres.
Asunto cerrado entonces.
Gracias a todos por venir.
Esto finaliza nuestra reunión.
Debemos negar toda iniciativa respecto a este asunto.
Hemos recibido información de algunos padres...
se la hemos presentado a los otros padres...
y hemos determinado que era falsa. Para mí, esto se acaba aquí.
Era nuestro deber.
Ahora tienes que subirle el sueldo, darle bonificaciones...
A la mierda. No somos unas heroínas.
¡Adelante!
La Sra. Králová y yo hemos decidido firmar.
Te hemos apoyado todos. El doctor Nemec, el juez Malinovsky...
el Sr. Bína, Ambroíová, la pareja Hampl... Todo el mundo.
O se quedaban callados. Esa gente no va a conseguir nada.
¿No se sumó nadie más?
No, solo los Kuceras, el idiota de Binder...
Y el tullido, ¿cómo se llama? El inválido.
¿Rehák? Pero él no firmó.
- Pero en un principio sí. - ¿El padre de Alenka?
No lo entiendo. Estaba muy entregado.
Lo de las compras fue idea suya.
No se me ocurriría pedir algo así.
Estate tranquila. Cuando se dio cuenta de que estaban solos, se retiró.
¿Así que no se atrevió nadie más?
El padre del nuevo alumno.
Pero creo que estaba bajo presión.
¿El Sr. Littmann? Eso no puede ser.
¿Por qué iba a firmar algo así?
Esta gente nunca se sabe lo que piensan.
Claro. Por un momento pensé que todo era idea suya.
Todo iba bien hasta que llegó.
Tengo que reconocer que estoy dolida...
con que la directora permitiese esto.
Tendrías que haberle visto la cara cuando nos plantamos todos...
cada uno de nosotros, y nos fuimos...
Nada tenía ningún sentido.
Lo que me han contado me emociona.
Si mi marido estuviese aquí para ver y oír...
cómo me han apoyado todos...
no permitiría esto.
Pero solo soy una mujer débil.
Y ya me conocen...
no guardo rencor a nadie.
¿Por qué estás despierto?
Quiero irme con mamá.
- A lo mejor te vas pronto. - ¿Cómo?
Con la Cruz Roja.
Pero tú también vienes.
Mamá ha pedido el divorcio.
Eso no es verdad. Esa puta te está mintiendo.
- No llames así a tu madre. - No estoy hablando de mamá.
Estoy hablando de Drazdechová.
Quiere ser mi nueva madre o algo parecido.
Está mintiendo y tú le crees.
Es una bruja asquerosa.
No deberías hablar así de nadie. Ni siquiera de tu profesora.
A lo mejor en el fondo es buena persona.
He venido a decirte que te perdono. Has firmado, ¿no?
¿Porqué? ¿Por qué lo has hecho?
¿Crees que alguien va a escucharte?
¿Crees que el marido de una traidora le importa a alguien?
¿Eres tan ingenuo o tan estúpido?
Mandamos aquí, Václav.
No gente como tú, Kucera o Binder.
Karol tendrá suerte si le dejamos limpiar retretes.
Buenas noches.
¿Hola? Hola, ¿quién es?
¿Eres tú, Václav?
Como saben, la camarada Drazdechová...
estará un tiempo sin venir a trabajar.
Hasta que encontremos sustituta...
la Subdirectora dará eslovaco.
- Y yo daré Historia y Ruso. - Tomen asiento.
Primero revisaremos lo que saben.
Quizá no sea mucho, pero nos las arreglaremos.
Empecemos por Samo Chalúpka, el poema "Branko".
Las campanas suenan en Zvolen...
persiguen a Branko.
Lo persiguen por todas partes.
Por el valle del Hron.
Branko, Cuéntanos por qué.
¿Les has hecho algo?
Dicen que soy culpable...
pero los culpables son ellos.
Antes la vida valía la pena...
los eslovacos somos un pueblo orgulloso.
Ay, sus vidas eran tan libres...
como un pez en un riachuelo.
Tomen asiento.
Soy Mária Drazdechová, su nueva profesora.
Juntos aprenderemos eslovaco, inglés, religión y ética.
Espero que tengan tantas ganas como yo.
Pero primero quiero conocerlos...
así que voy a leer en voz alta sus nombres...
y se van poniendo de pie para que pueda verlos...
y dicen en voz alta...
a qué se dedican sus padres, ¿de acuerdo?
Vamos, ¿quién empieza?
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