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Él es un muchacho como muchos.
Estoy empeñado en trabajar.
Quiere superarse y por eso se ha graduado. Quiere ver sus
sueños hechos realidad.
Ella es una joven atractiva.
No le hace mucho caso al corazón.
Estudia y trabaja, muy brillante en su carrera, pero está aplazada
en costas del amor.
Y así se conocieron un buen día, y
ella quisiera ignorarlo.
Alguien pronto la va a transformar.
Él quiere amar con libertad. Y ya lo quiere controlar.
Él insiste tanto.
Que pico cae.
Sí, con papá.
Seguro que ahora ellos deben estar juntos en el cielo.
¿Y si un día tú también te vas, Augusto?
Tendrían que llevarme a la fuerza.
Dios tendría que mandarme a buscar con un regimiento completo de ángeles.
Porque yo a ustedes nunca las voy a dejar.
Nunca la voy a dejar.
Mamá acaba de morir.
Nos quedamos huérfanos, solos.
Y ustedes nos quieren separar.
Tú y Silvia se quedarán viviendo con Vicente.
Liz y Beatriz se irán a Italia a vivir con la tía Teresa.
No. No, mi amor, no. Dile que no, Augusto. Tú nos prometiste que nunca nos
íbamos a separar.
Silvia, es por el bien de todos.
Hace cinco años que perdimos a papá.
Hoy enterramos a mi mamá.
Ahora tú me pides que me separe de mi hermana. ¿Qué pasa?
Entiende, Augusto. No, no.
Ustedes están... No, tú estás equivocado. Tú estás equivocado. Ustedes
nosotros. Ustedes ven a esta casa y sacan números.
Los hermanos aquí, los hermanos más allá en Italia.
La casa que vende, que reparte el dinero.
¡Más números!
Esto también.
¡Lo repartieron ya! ¡Ya lo repartieron! ¡Ya saben a quién le toca ya!
¿Cómo que no?
No, no, no.
Yo dejé de ser un niño cuando murió mi padre.
Yo soy mayor de edad. ¡Yo tengo 20 años!
¡Yo decido la suerte de mi familia y de mis tres hermanas!
¡Me están escuchando! ¡Así que váyanse de aquí!
¡Váyanse! ¡Déjenos! ¡Déjenos en paz! ¡Fuera!
¡Fuera de aquí! ¡Vamos!
Me quedé en la casa que dejaron nuestros padres con mis tres hermanas.
Silvia fue mi mano derecha, mi apoyo.
La llamamos la generala.
Aunque eso no le guste, pero es así.
Ella puso orden.
Lisa, doña perfecta, con
su caballito de hierro, palante, sin descanso, trabaja y
estudia, con una sola meta en mente,
graduarse de médico.
Beatriz, ella en realidad es la beba.
Medio hermana, medio hija.
Y medio rebelde también.
Hay personas que me preguntan si volvería a hacer lo mismo si tuviera
oportunidad.
Dejar a un lado mis sueños, mis ambiciones, por mantener unida a mi
Y yo no lo pienso dos veces.
Sí, claro que lo volvería a hacer de nuevo.
Para mí no hay nada más importante en la vida que mi familia.
Logramos, Augusto. Medalla por mérito estudiantil. Y de la carrera de
Y esto es solo un reconocimiento.
Imagínense cuando se gradúe.
Felicitaciones, Lisa.
Gracias, Padrino.
¿Qué dirían papá y mamá si estuvieran aquí?
Te darían las gracias.
Dirían... Gracias, Augusto. Porque sin tu esfuerzo, sin tu empeño en mantener a
esta familia unida, bueno...
¿Qué habrá sido de estas tres hermanas tuyas?
Vamos, vamos, que el acto continúe.
Ay, lástima que Silvia no esté aquí con nosotros.
Qué raro que no ha llegado, ya dijo que vendría.
No pongan esa cara de circunstancia. Que si hubiera pasado algo malo ya nos
habríamos enterado.
Eso es verdad.
Mira la hora que es.
Silvia ya no va a venir.
¿Nos vamos?
Pero si ya no han terminado todavía.
Uy, ahora qué falta.
Mira.
Vos masculina de la universidad, vos femenina, orfeón universitario, palabras
del vicerrector académico, palabras del rector académico.
¿Tú quieres que siga? Porque la lista de protocolos es larguísima. Ay, no, no,
no, vámonos. Esto no termina en hora.
Y yo tengo que ir a trabajar.
Bueno, está bien, vámonos.
Pero, pero, ¿y si Silvia llega?
Mis hermanos deben estar todos angustiosos sin entender por qué no
con ellos un día tan importante para todos.
Y hermana Lisa recibiendo un diploma y una beca por mérito estudiantil.
Desde un principio tenía que haberle dicho que no iba a poder asistir.
Ajá. ¿Cómo?
Ah, pues bueno, aclarando lo que nos está pasando, Silvia. Tú no hay que te
llenes la boca con aquello. No, no hay nadie más unido que mis hermanos.
Bueno, pero no te atreves a decirle la verdad.
¿Tú crees que es muy fácil, Carlos?
Lisa nos ha hecho sentir orgullosos.
De alguna manera correspondido con el sacrificio que ha hecho Augusto al
a los hombros a sus tres hermanas.
No.
¿Tú qué?
Se me cae la cara de vergüenza acá.
estos años... ¿Cómo se lo digo, ah?
¿Cómo le digo lo que nos está pasando?
¿Qué es lo que tienes?
Feliz. ¿Y tú?
Orgulloso. Muy orgulloso.
Si quieres la dejo en el medio.
No, no hace falta.
Además, usted también está retrasado.
Pero a nosotros no nos cuesta nada darle la cola.
Ay, pero no importa.
A Liz también nos gusta irnos en autobús. Sí, ¿desde cuándo?
Ay, chao, chao, chao.
Gracias, chao.
Chao, Dios los bendiga.
Chao.
Chao, padre.
Chao, beba.
Tráenme.
Chao.
Ay, Busto nos cuida como si fuéramos una especie en extinción.
Sí, siempre nos cuidó.
¿Sabes qué me gustaría?
Que Margarita y ella tuvieran un hijo.
Margarita está buscando.
Y a mí lo que me provoca es agarrarla así por los hombros y decirle,
eres la mujer más afortunada que existe.
Porque te casaste con el mejor hombre del mundo.
Bueno. Bueno.
¿Mujer? ¿Cómo está la cosa?
Margarita, ¿cómo estás?
Bien.
Ya va.
Mi amor, soy yo.
Quería saber si te habías podido reunir con el cliente.
No, aún no.
Viste, te hubieses venido conmigo al acto de la universidad.
No tienes idea de lo orgulloso que me siento.
Sí, me imagino. Si te hacen esperar mucho, te vas.
Mira que me encanta tenerte cerquita en la oficina.
Bueno, está bien, nos vemos después.
Chica, qué fastidiosa. ¿Y eso no me deja ni respirar? Sí, se ve que te sigue la
pista.
Él cree que me lo sigo.
Ah, mira lo que te traje.
De leche.
Familia, ¿qué dice el niño con el chocolate?
Gracias. Dichosa tú que puedes satisfacer tu vida.
¿Sí? ¿Por qué tú no?
Para ver, déjame adivinar.
Inténtalo. ¿No es comestible?
Podría ser.
¿Qué pasa ahí?
Bueno, ¿tú no querías adivinar? Bueno, sí, es verdad. Y además no hace falta
adivinar. Vienes aquí tan seguido.
Trabajo, mija, trabajo.
Te recuerdo que yo soy la representante de una empresa de materiales de
construcción. Y esta es una compañía de ingenieros que construyen mucho. Y donde
trabaja un ingeniero Ortega que te tiene de cabeza.
Tú no me vas a decir que tu cerebro está bonito.
Bueno, ¿feo no es?
Feo. Con este porte que tiene.
Es que cada paso que da es como si fuera una orden.
¿Una orden a qué?
Más bien una señal primitiva.
¿Una señal?
Sí, una señal que nos invita a procrear.
Santiago Ortega es una señal para el sexo femenino porque nos avisa que él
es el macho, el mejor macho de la manada.
La verdad es que con Santiago valdría la pena mejorar la especie.
Entonces es un hecho.
Ahora mismo estoy llamando a los abogados para que adelanten los
Ustedes van a ver que están haciendo una excelente inversión. Nos estamos
viendo, ingeniero Ortega.
Seguro. ¿Qué le parece si nos vemos la semana que viene en mi oficina?
Excelente. De paso conocen a mi socio, el ingeniero Tolito.
Excelente. Hasta luego.
Hasta luego.
Tiene una llamada del ingeniero Ortega.
Ah, pásamelo, pásamelo.
Aló, Santiago, ¿qué pasó?
El grupo Irasaba lo va a poner el dinero para terminar el proyecto.
¿Ya lo decidieron?
Dile a los abogados que adelanten los contratos.
Caramba, pero esto sí que es una buena noticia, socios.
Vamos a ser el mejor centro comercial del país.
Sí, lo que nos falta es convencer a la municipalidad para que nos venda los
terrenos donde está la clínica.
Quiero que llegue el tiempo para el turno de hoy.
Imagínate que mi hermano se quería quedar en la universidad hasta que
el acto.
Ay, me da ya el mérito estudiante. Cuando te gradúes de médico me llevas a
como tu enfermera. No, pero es que falta para graduarme. Ay, pero te falta menos
que a mí.
Yo muero enfermera.
Rubi, no digas eso, por favor.
Listo, vamos.
Vamos.
Estoy preocupada por Silvia.
Chiqui, ¿qué le pasó?
Es que no estuvo en el acto. Y yo sé que ella quería ir.
Ay, pero ¿por qué no la llamas? Pues, me lo hice.
Pero nadie me responde en su casa. No sé qué pasó. ¿Será que tiene el teléfono
mal?
No sé.
¿Qué? Mira, mira.
Ay. Ayúdela, por favor.
Luis, llámalo a la persona.
Rápido. Rápido. Negro.
Negro. Una camilla, mi amor. Rápido.
Tranquila, tranquila.
¿Es primeriza? Sí, sí.
Tranquila, tranquila. Todo va a estar bien, ¿sí?
Todo va a estar bien.
Así es que yo quiero ver a Margarita.
Barrigona con mi muchacho adentro.
Así que está empeñado en tener un muchacho, ¿no? Eso es lo que más quiero
vida, Vicente.
Sigue chequeando el pedido.
Ah, Federico.
Mira acá.
Dile al ingeniero que los bloques de cemento que me pidió se los botamos
Esta tarde hay dos pedidos de baldosa, de bloques de adobe. Yo soy la factura.
que no te lo llevas para tu casa.
Ay, quién pudiera, amiga.
Lástima que está casado y enamoradito.
Son bloques de adobe, oíste. Va a estar tarde.
Listo.
Augusto, ¿tú estás seguro que Margarita quiere encargar a la cigüeña?
Pues, Vicente, ¿qué mujer casada no quiere tener un hijo?
Y ya no me ha dicho que no, pero ¿sabes qué es lo que yo más quiero?
Ni los sueños.
Pero Margarita, si tener un hijo es lo más bello que hay.
Ay, es que tu hija es preciosa, no te lo voy a negar, pero es que yo no me veo
en plan de mamá. Y no decías que para ti mi jefe era una señal para procrear.
Bueno, pero es que procrear con tu jefe sería divino.
Y yo creo que tiene su sala.
Elsa.
Sí, ingeniero.
Hoy tenemos celebración, así que manda a comprar champán, ¿ok?
Sí, enseguida.
Estoy llegando tarde, padre. No, para nada, vamos.
Pásalo a la cocina.
¿Pero la viste? ¿Quién te creía que es que me saluda?
Me tenían que arruinar el día.
Me voy.
¿Pero ni vas a esperar a mi jefe? ¿Y ya para qué?
Vamos a brindar a tu salud, Santiago.
Bueno, más bien a nuestra salud, porque el proyecto no es solo mío.
Bueno, como si lo fuera, porque estuve a punto de perderlo y no estaba dispuesto
a invertir un solo centavo más.
A ver.
Salud.
Voy a buscar a los otros, ¿ah?
No te imagines lo orgullosa que estoy de ti.
Pero dime, ¿cuándo será el día en que tú y yo brindemos así y yo esté vestida de
blanco a tu lado?
A ver, ¿cómo vamos por aquí? La tensión está muy alta, doctor.
Dieciocho a dos.
Y la contracción está muy segura. Tiene que llevarla al cabellón inmediatamente.
Tranquila. ¿Qué le pasa? ¿Qué le está pasando?
Señor, lo más probable es que se complique el parto, así que la vamos a
al cabellón.
Tranquila, todo va a ser muy bien.
¿Y además qué es eso?
Sí, que trae una camilla de inmediato. Hay que llevarla al paciente al
Urgente.
Ay,
mi amor.
Pero, ya que estamos aquí, ¿por qué...?
¿Por qué no fijamos la fecha de la boda?
Bárbara, mi amor.
Nos acabamos de comprometer este año.
¿Cuál es el apuro?
Sí, mi amor, pero si no se compromete, ¿por qué se va a casar?
¿Por qué tú ni quieres hablar del tema? No, no, no es eso. Es que últimamente
está monotemática.
El matrimonio es tu único tema.
Espero que no se haya acabado la champaña. No, no.
Adelante.
Felicitaciones por la recreación de la obra, Santiago. Gracias, gracias.
Ese proyecto siempre fue tu niña mimada. Así es.
Vamos a brindar por el proyecto más importante del nuevo milenio.
De
veras
que Sancho le empezamos a poner vela para ver cómo nos... Estamos de al lado
la atravesadita clínica municipal.
¿Estás bien?
¿Estás bien?
Podemos perder a la madre y al niño, así que vamos a hacer una primaria.
Lisa, por favor, prepara todo.
Tranquila, tranquila. Sigue profundo, ¿sí? Vas a estar bien. Tú y tu bebé vas
estar bien, tranquilo.
Un apagón.
Dios mío, lo que faltaba.
¿Qué pasa con los equipos? La planta de emergencia. ¿Por qué no funciona la
planta de emergencia? Otra vez.
Para la bendita costa.
Elsa, toma para que después no te vayas a quemar.
Gracias, ingeniero.
Ah, avisen la obra que dejé el celular olvidado.
Que lo busquen y se lo entreguen a Ramírez, que yo paso más tarde. Sí,
enseguida.
¿Vino alguien a verme mientras estaba afuera?
La señorita Margarita con la muestra de los pisos de parqué.
¿Y dejó algo?
¿Ves? ¿Pero qué se te ha creído la infelicidad?
Es que por la cabeza tenía que meterle estas tablas.
Pero todavía lo te has tratado con... Y vamos a ver si lo logras.
O mejor, vamos a ver yo.
Concha de Silvio, ¿a dónde te metí?
Señor.
Ay, ¿por qué será que en esta bendita casa no hay un aire acondicionado?
Bueno, ¿será porque en esta bendita casa nunca hizo falta un aire acondicionado?
Mira, mi hijita, yo no estoy hablando contigo.
Chica, pero es que tú no pierdes una para llevarme la contraria, ¿no?
Ay, Silvia.
Mala y aparecieras por esa puerta para poner a esa bruja en su lugar.
Aquí viene, aquí viene, aquí viene.
Con toda su fuerza, una vez más, puja, puja, así, puja. Aquí viene. Vamos,
Ya.
Todo salió muy bien.
Esto fue un milagro.
Ay, ya, mira.
Ay, llegó la luz.
Ya era hora.
Vamos a ponerlo para que perdieramos a las dos.
Mira, mira qué linda es.
¿Ya sabes qué nombre le vas a poner?
Milagro.
Mi amor, ¿no vamos a tomar nuestra leche por ahí?
Porque aún no ha terminado mi trabajo.
Ay, mi amor, pero mi papá es un jefe y ustedes pueden hacer lo que quieran.
Nos vemos esta noche, ¿sí?
¿Y qué vas a hacer ahora?
Tengo que regresar a la hora.
¿Quieres acompañarme?
¿Qué? No, no, no, no.
Con ese polvero y ese terrero.
Ay, no, no termine todo lleno de barro y los zapatos sucios. No, no, no.
Entonces no te quejes.
Nos vemos tarde.
No, yo no aguanto más.
Un éxito porque así lo quiso Dios.
Pero faltó poco para perder a la mujer y a su niña. Pero cálmate, Lisa.
No me pidas que me calme, Magali.
¿Hasta cuándo? Dime tú.
Todos los días es algo. Esa construcción de porquería, lo único que hace es
perjudicarlo. Un día la luz, el otro las aguas negras, el otro las cañerías
obstruidas, el polver, los escombros.
Así no se puede trabajar.
El director de la clínica ya lo sabe. Es más, él dijo que ya había llamado a la
municipalidad para que intervengan. ¿Cuándo?
Cuando se nos muera alguien.
Cuando pase una tragedia y nadie tenga la cara para enfrentarlo públicamente.
Ni tú ni yo podemos hacer nada.
En eso sí que no estamos de acuerdo, Magaly.
Lisa, ¿a dónde crees que vas?
Rubí, hazme el favor, me la traje inmediatamente aquí. Es un guardia, no
terminando. Sí, sí, Magali, ya voy, ya voy.
Lisa, te volviste loca. Magali quiere que vuelvas ya a tu puesto de trabajo.
Rubí, Rubí, yo voy a tomar este asunto en mis manos.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando estos abusos de brazos cruzados? No
inventes, Lisa, te pueden botar. Voy a ir a la construcción, voy a buscar al
manda y le voy a cantar bien clarito cómo son las cosas. Lisa.
Vengo siguiendo tu pista.
Augusto, por favor, no me vengas a renear. Mira que hoy no es mi mejor día.
¿Y qué le pasó a mi reina hoy?
Una reina sin corona y sin palacio.
Tu belleza es tu corona.
Y tu palacio.
Señor, ¿usted es el que manda aquí?
Señorita, yo ni en mi casa mando. ¿Cómo la ve usted?
Mire, no estoy para bromas. Dígame, por favor, ¿quién es el encargado de esta
obra? Bueno, en la obra se encuentra el ingeniero inspector.
¿Ese manda? A mí me manda. ¿Dónde está?
Suba uno o dos pisos, que creo que está inspeccionando unos planos.
Gracias. A la hora.
Un momentico, ¿sí?
Vuelvo enseguida.
Y encendido.
¿Para dónde vas tú? Ven acá. Un momentico nada más, mi amor.
Se quede bien puesto.
Y no se cuele la posibilidad de un embarazo.
Papi, tú me tienes que llevar con Santiago.
Bárbara, todo tiene su momento.
Ay, papá, pero es que yo quisiera que fijáramos la fecha de la boda.
Bárbara. A los hombres no nos gusta que nos corran atrás ni que nos presionen.
Papá, yo estoy loca por casarme con Santiago. ¿Qué puedo hacer?
Bárbara, tú me pediste un consejo, ¿verdad?
Suéltale la cuerda a ese muchacho. Déjalo que se divierte un poco antes de
meterlo en la iglesia.
Total, no te preocupes. Él nunca va a encontrar una mujer como tú.
Gracias, papá.
ingeniero que inspecciona esta obra.
Yo soy el ingeniero inspector, señora. Lo que sea, pero es el que manda, ¿no?
¿Qué le puedo ayudar?
¿Sabe quién tiene mi celular, muchacho?
El ingeniero Ramírez. Gracias.
Sería la normal.
Yo soy enfermera de la clínica municipal.
Ni falta que lo diga, señora.
Pero por lo visto se hace falta que uno venga hasta aquí para hablar con usted.
Si usted me explica cuál es el problema, yo la puedo ayudar en algo, no sé.
¿Problema?
Problemas hay muchos, señor. Y si es por explicarle, mire, puedo estar aquí
hasta mañana.
Ramírez, ¿quién es esta mujer?
Santiago. ¿Y usted?
¿Y Lisa?
Magaly, yo no pude detenerla. Ella se fue a la construcción.
No te lo puedo creer.
Sí.
El doctor Carmona quiere saber por qué Alicia no terminó de anotar los datos en
la historia médica de la paciente que vio a luz.
Señorita, ¿usted se dio cuenta de lo que hizo en las escaleras? Espera un
momento, por favor. No ha terminado de hablar.
Mire, como le decía... ¡Mire, quién es esta mujer!
Esta señorita es una enfermera clínica al lado. ¿Le puede dejar terminar de
hablar con el señor, por favor?
Esto es increíble.
Señorita, escuche. Si con alguien tiene que hablar, es justamente con él.
Él es el ingeniero Ortega, el ingeniero residente.
Yo con el único con quien quiero hablar es con el que manda aquí.
Ingeniero Ortega. Y no me dijo antes que era usted.
Lo que pasa es que usted no va a explicárselo.
Y aparte ni siquiera lleva puesto un casco protector.
Le pasa algo y terminamos siendo nosotros los responsables.
Póngaselo. Yo no necesito ningún casco. Es obligatorio.
Obligatorio debería ser que lo multaran por todos los daños que nos están
haciendo. Y además de dejar su belleza en la escalera, ahora viene a quejarse.
¿Pero cómo no se le cae la cara de vergüenza?
Hoy mismo por poco perdemos a una mujer y a su hija por culpa suya. Mi culpa.
Justamente cuando le íbamos a hacer una cesárea se nos fue la luz. ¿Y yo qué
tengo que ver en eso? Vaya y reclámenle a la compañía de electricidad, por Dios.
Y a quién le reclamo que nos contaminaron un pabellón con aguas
hace una semana nos quedamos sin agua dos días.
Que la ventana de la cocina no se puede ni abrir por la cantidad de escombros
que tienen acumulados afuera. Usted no está insinuando que nosotros somos
responsables de eso, ¿verdad?
No, yo no lo insinúo.
Lo acuso. Es que lo que provoca es gritarlo a todo pulmón.
Porque, óigame bien, todas las desgracias que nos están pasando en la
son por culpa de esta construcción.
Y a ti, por favor, dile a tu amiga que el doctor la está esperando en la
habitación de la paciente.
Lisa no puede ir en estos momentos, Elvira.
¿Cómo que no puede ir si este es su guardia?
Yo sé que es su guardia, Elvira.
Pero ella tuvo que salir a la construcción.
¿Y qué se le perdió a él? Fue a reclamar.
No te creo.
Sí, y tiene toda la razón. Porque todos los días nos quejamos de que aquí pasa
algo. Que si la luz, que si el agua, los escombros, pero nadie hace nada.
Bueno, ella se cansó y fue a reclamar. ¿Eso tiene que hacer algún problema?
La lista de abusos es bien larga. ¿Quiere que siga?
¿Usted se dio cuenta que las denuncias que está haciendo son muy graves?
Pero por lo visto para usted no son tan graves.
Porque los atropellos se repiten a diario.
Es la primera vez que yo escucho hablar de sus problemas. Y le puedo asegurar
que nosotros no somos los responsables. Yo le puedo asegurar que sí lo son.
La verdad es que no debería sorprenderme que viéndome a los ojos sea capaz de
engañarme. ¿Y por qué no mejor vino a hablar conmigo algún jefe de la clínica?
¿Quién la mandó?
Yo vine en nombre de todos los que trabajamos en la clínica.
Para que lo sepa, ingeniero que reside, residente, lo que sea, no vamos a seguir
soportando sus abusos callados. Y le advierto, así como hoy vine hasta acá
hablar con usted, mañana soy capaz de ir a pararme frente a unas cámaras de
televisión y denunciar su abuso.
Disculpa que te moleste, Serpa.
No, por favor.
Tú sabes que nunca me molestas, Elvira.
Gracias.
Vengo para que tú mismo compruebes, para que luego no digas que son calumnias y
que le tengo envidia a esa.
¿Otro problema con Lisa?
Ella en estos momentos debería de estar en su guardia, ¿verdad?
¿Pero quiere saber dónde está ella?
Bueno, aunque no lo quiera saber, me lo vas a tener que decir.
Por supuesto, cariño.
Ella en estos momentos está en la construcción de al lado, armándoles
bronca a los de la obra. ¿Qué te parece?
Todo lo malo que pasa en este país es por irresponsables ustedes.
Y me importa muy poco la suerte de los demás. Mire, por favor, déjame en mi
casa.
Ojalá se le pudiera poner un casco protector a la clínica y a todos sus
pacientes.
Pero que quede en su conciencia, ingeniero.
¿Estó el cemento fresco?
Sí.
La factura te la voy a mandar a la clínica. La factura te la mando.
Abusadora. Porque esto sí es un abuso.
Esta mujer es una desquiciada.
¿Cómo te ocurre venir aquí, dejar sus huellas en todos lados y encima
esa pendejada?
No hay día que no les pase algo.
Le cortamos la luz, le cortamos el agua, desviamos las aguas negras. No hay cosa
que hayamos dejado de hacer.
El director de la clínica prometió ayudarnos.
Sí, pero esos terrenos pertenecen a la municipalidad y hay mucha gente que no
está de acuerdo en tumbar la clínica. Pero esa clínica se está cayendo de lo
viaje. Sí, pero es la única clínica que hay en esta parte de la ciudad.
Por las buenas o por las malas, me van a entregar esos terrenos.
Seguro que mañana le estoy pasando factura a la clínica por lo que me
reparar la escalera.
Y ahí le vamos a especificar horas, hombres y materiales.
Santiago, hermano, déjalo así que no vale la pena. No voy a dejar eso así,
Dios. ¿Tú no ves la pila de barbaridades que dijo esa mujer?
Bueno, Santiago, no son barbaridades.
Es la verdad, hermano.
¿Lista?
Ven acá.
No solo me desobedeces.
Saliendo y dejando tu guardia cuando sabes muy bien que no debes hacerlo.
que encima te apareces en esa facha.
Descalza y con los zapatos llenos de... ¿De qué, Elisa?
Cemento fresco.
Pero muchacha, ¿dónde te fuiste a meter tú?
Hablé con todos ellos. Con el ingeniero que inspecciona y con el otro, el
residente. Se los dije bien claro.
¿Y qué les dije? Que no íbamos a permitirles más abusos.
Y que igual que había ido a reclamarles en su cara, igual voy y les pongo una
denuncia. O me quejo en el periódico o en la televisión.
Yo sé que tuviste la mejor de las intenciones cuando decidiste ir ahí a la
a hablar con esa gente. Pero no debiste dejar jamás tu puesto de guardia.
No solamente comprometiste tu trabajo, sino el de todas las enfermeras. Ruby
tuvo que cubrirte con un paciente tuyo que no tenía la historia médica
Discúlpame, Magali.
Pero es que esos minutos en el pabellón a oscuras, sin saber que esa señora iba
a poder tener a su niña o si ella misma se nos moría.
Eso fue demasiado.
Y yo veo que pasan los días, pasan más cosas y nadie hace nada.
No sabemos si hacen o no hacen.
Pero tu puesto aquí es de enfermera, más nada.
Y no hay excusa posible para que tú abandones tu puesto de guardia y te
la calle así.
Es verdad, Magaly.
No se volverá a repetir.
Entonces, el apagón, los escombros y las aguas negras... Pues esto, yo lo sabía,
te lo juro. Yo pensaba que tú lo sabías también.
Ingeniero. Sí. Ingeniero, permiso.
Arreglamos las huellas que dejaron en la escalera. Sí, por favor, que mírame eso
y te vas para el tercer piso con los hombres y te llevo unas cuantas vigas,
Disculpe. Vaya.
Aquí estoy.
Magalí me dijo que ya había regresado de la construcción.
No sabes la satisfacción que tengo de haberles dicho todo lo que pienso. ¿Qué
pasó?
Bueno, primero no sabía con quién era que tenía que hablar.
Y al final terminé hablando con dos de los ingenieros de allí.
¿Y qué les dijiste? Todo. Desde que eran unos irresponsables hasta que yo era
capaz de denunciarlos.
Hubo uno que me puso un casco porque era obligatorio. Es el peor de todos.
Mintiéndome mi propia cara.
Qué bueno que regresaste, Lisa. El director te está esperando para hablar
contigo.
Seguro que le fue esta con el chismo.
¿Y ahora yo cómo me presento con estos zapatos?
¿Qué, mi amor?
Que pase.
Que quede sin marzo.
¿Qué quieres tener primero?
¿Niña o niño?
Bueno, lo que venga, mi amor.
Lo que venga.
No te vayas a quedar dormida.
¿Qué tal si vamos y preparamos algo de comer?
No, mi amor.
Tú sabes lo que ganaste esto de la cocina.
¿Por qué no vas tú?
Anda.
Está bien.
Yo voy a ver qué consigo mientras tú descansas un rato.
Ni niña ni niño.
Amén. Que la barriguita venga acompañada de mucho dinero.
Mira, Santiago.
Se me olvidó entregarte el celular contra este problema.
Santiago, lamento realmente que estés molesto, pero yo pensé que tú lo sabías
estabas de acuerdo, hermano.
Bueno, además tú me has dicho lo importante que es este proyecto para ti.
Que es tu tarjeta de presentación.
Es lo que te iba a dar el nombre y el respeto que tú querías.
Y sigo pensando que lo es.
Pero no era necesario hacer las cosas así.
Pero es que tú mismo me has dicho que necesitas los terrenos de la clínica
municipal. Claro que los necesito.
Pero la idea no era sacarlos de ahí a la fuerza, sabotear las instalaciones,
poner en peligro la vida de la gente que va para allá.
Santiago, quiero que entiendas algo, hermano. Esa gente no se va a ir por las
buenas. ¿Y quién lo dice?
¿Por qué ese empeño en que todo se resuelve con un soborno o un sabotaje?
Eso es mentira, por Dios.
Eso es falta de dignidad, de imaginación, de inteligencia.
Pero Ernesto me va a ir.
Te aseguro que me va a oír.
Liza, ¿dónde te habías metido?
Disculpe, doctor Carmona. Necesito la historia médica de la parturienta que
atendimos.
Enseguida se la busco.
Olvida, Lolita, no puedes entrar así a la oficina del director con los zapatos
chorreándote agua.
Bueno, yo me cansé de pasarle una toalla y nada.
Y lo peor es que los míos no te los presto porque te van a quedar pequeños.
No pasa nada, Rubí.
Además, en la oficina del director hay alfombra.
Ay, amor.
A ver.
Me mandó a llamar, doctor Serpa.
¿Dónde estabas tú hoy durante tu guardia, Lisa?
Solo salí un momento.
Mira, Lisa, no eres ninguna principiante.
Conoces muy bien los reglamentos y sabes que durante tu guardia no puedes salir
ni por un momento.
Es verdad, no debí.
Lo lamento, Lisa, pero voy a tener que suspenderte.
Suspenderme.
Tres días.
Discúlpeme, doctor Serpa, pero esto me parece muy injusto. Es la primera
amonestación que recibo desde que comencé a trabajar en la clínica.
Abandonar la clínica durante tu guardia amerita más que una amonestación.
Pero yo lo hice justamente por la clínica.
¿Perdón? ¿Qué hiciste por la clínica?
Fui a hablar con la gente de la construcción, a pedirle más respeto.
Usted sabe todos los problemas que ellos nos han traído. Hoy mismo hubo un
apagón y por poco perdemos a una paciente. No existe ninguna prueba que
permita involucrar a la constructora en el apagón de hoy.
¿Cómo que no existe?
Desde que ellos comenzaron a trabajar, no hemos parado de tener problemas.
Por favor, por favor, Lisa.
Las estructuras de esta clínica están completamente deterioradas.
¿No te has puesto a pensar que tal vez la constructora no tenga nada que ver en
el apagón de hoy?
Y que tal vez, pues, sea la misma clínica que, por decirlo de alguna
pues con sus achaques de vieja es la que nos trae tantos y tantos
inconvenientes. No, honestamente no lo creo.
Sí, es verdad que esta es una construcción antigua, pero hasta que esa
comenzó a trabajar en los terrenos de al lado, mire, yo no recuerdo nada
importante. Bueno, no lo recordarás tú.
Pero yo sí.
Y en última instancia, Lisa, ¿quién te nombró a ti relacionista pública de esta
institución?
Yo solo quería ayudar.
Nadie te pidió ayuda.
Usted sabe que siempre me ha entregado mi trabajo y que me importa mucho este
lugar, que he tratado de hacer las cosas bien.
Mira, Lisa, no tengo ninguna queja sobre tu trabajo, de verdad.
Pero no voy a permitir que te involucres en asuntos que no son de tu
incumbencia. Y mucho menos que abandones la clínica cuando tú sabes que tu
responsabilidad es cumplir con tu guardia. Pero, doctor Zepa, yo quiero
usted entienda... Mira, Lisa, son tres días, ¿sí?
Tómatelos, reflexiona, ¿no?
Pon tus cosas en orden.
Lista sí que me hizo sentir orgulloso hoy.
Todavía me siento así como hinchado de felicidad.
Bueno, por lo menos uno de nosotros va a tener un diploma universitario, ¿no?
Uno no, dos, porque todavía falta el tuyo.
Yo no sé, papá Hugo.
Yo sí sé, Beba.
Porque cuando mamá murió, frente a su tumba y a la de papá, yo le prometí que
mis tres hermanas iban a ser profesionales.
Pero Silvia no lo es.
No lo es porque se me casó antes de tiempo. Pero tú no, contigo no cometes
mismo error.
Y pásame una albahaca que te lleve a la nevera, bebé.
¿Gusto?
La albahaca la tienes ahí.
Ahí está.
¿Tú crees que yo puedo pasar ahorita un ratito por la pizzería?
¿Qué se te perdió por allá?
No, no, nada. Yo voy un ratito y... Puedes ir si ese nada que vas a buscar
pizzería te trae de regreso a casa. Porque no me gusta que andes por ahí
la cama.
Está bien, yo le voy a decir hace nada que me acompañe.
Porque mi hermano papá le tiene miedo a la oscuridad.
Ok. Chao.
Beba, Beba, espérate ya.
¿De Silvia no sabemos nada?
No, para mí que le cortaron el teléfono.
Si mañana no sé nada de ella, me voy a llegar hasta su casa.
Justo, pero si son como seis horas de carretera hasta allá.
Así sean veinte horas, Beba.
Pero tengo que saber qué le pasó a Silvia.
Deja de preocuparte, ¿sí?
¿Qué tal? ¿Me guardas un poquitito?
¿Qué anda, Silvia?
Silvia.
Silvia, por favor, deja de llorar, ¿sí? Mira, mira que la gente va a pensar que
se nos murió alguien.
Déjame.
Te estás ensagrando.
¿Cómo me la presento a Augusto sin mí?
Dale, con Augusto.
Mire, yo nunca pensé que tú lo tuvieras tanto miedo.
Es miedo.
¿Y entonces?
Es que tú no puedes entender, ¿ah?
El artista, el sensible, el que iba a llegar muy lejos con su compañía de
títeres, el conocedor del alma humana, y ni siquiera conoces el corazón de tu
propia esposa.
Yo entiendo que tanto tú como tus hermanas estén agradecidas con Augusto,
¿verdad? Y sé también que si no hubiera sido por él, a la muerte de tu madre se
habrían separado.
Pero es que con ustedes es demasiado.
Ustedes no hacen nada sin la aprobación de Augusto.
Augusto no va a entender esto.
Ay, tenía que ir la antipática de Elvira con el chisme al director.
Igual no se justifica que me estupenda.
Ay, viste, Elisa, lo que yo te digo. Que uno no tiene que buscarse problemas
ajenos. Fíjate tú, tú, con tu buena intención y todo lo que tú quieras,
con los platos en la cabeza.
Hice lo correcto.
Bueno, pero al director de la clínica no le parece.
Imagínate que me dijo que los problemas de la clínica son porque está muy vieja.
Ay, bueno, de que tiene sus añitos los tiene, Elisa. No, Rubí, no.
Yo estoy segura que los problemas comenzaron con la gente de la
Bueno, y si es así como tú dices, y si al director no le parece, ¿qué pintas tú
ahí, chica?
Al menos estoy en paz con mi conciencia.
Y para mí, esto vale.
Mira, ¿y ya Magalí lo sabe?
Voy a eso.
Gustavo, voy a hablar con la familia para ver qué pasa con este hombre
Mira, Carmona, yo pienso que lo más indicado porque estaba pensando que esto
puede complicar la operación.
Tú sí.
Liza, ¿qué haces tú sin el uniforme? Tu guardia no ha terminado.
Me suspendieron.
¿A ti?
¿Quién? Serpa.
¿Cuál fue la razón?
Fui al lado a quedarme con la gente de la construcción.
Pero a mí no me parece justo esa suspensión.
Él dice que falté a mi guardia.
Pero si es por eso, todos deberíamos estar suspendidos. Así que... ¿No
que yo hable con Serpa, Liza?
No, no, gracias, doctor Carmona. Es mejor no enredarme en este asunto.
Pero, ¿y por cuánto tiempo te suspendieron?
Tres días.
Bueno, la historia clínica que me pidió el doctor está lista, está archivada.
Entonces, bueno, yo me voy.
Lisa, yo puedo hacer algo... Serpa tendrá sus razones.
No las conozco, pero tendrá sus razones.
Ernesto, vengo preocupado.
¿Puedo ayudarte en algo?
Vengo de la obra.
Acabo de enterarme que llevamos tiempo perjudicando a la clínica.
Dime que no es verdad.
¡Ay, huele rico!
Preparé los espaguetis con la salsa que más te gusta.
Buen provecho.
¿Lista? ¿Tú aquí tan temprano?
Igual ya nunca termina esta hora.
Es que le pedí a una amiga que me cubriera.
¿Te sientes mal?
No, no.
No se ven para que cenes con nosotros.
Preparé la salsa con la receta de mamá.
No, Augusto, estén ustedes tranquilos. Yo no tengo hambre.
¿Estás segura?
Tú te lo pierdes.
Desalmados. Nunca supe que a Ramírez se le hubieran dado instrucciones de
echarle unas cuantas vainitas a la clínica.
No, no, no, al contrario.
Aunque parezca una contradicción, más bien los estamos ayudando. ¿Ayudándolos
cómo? ¿Cortándole la luz?
¿Desviando las aguas negras? No, ayudándolos a presionar a la
que se los lleven a unas instalaciones más modernas. Es lo mejor para los
enfermos, ¿no?
¿Y hay alguien en la clínica que apoye esto? Por supuesto.
¿Y por qué no me lo has dicho antes?
Santiago...
Santiago, yo te conozco a ti como si fueras mi propio hijo. Y yo sé que tú
una de esas personas que piensan que todas las cosas en la vida se deben
conseguir con honestidad y rectitud.
No he dejado de pensar así. No, yo no quiero que lo hagas, no, por nada del
mundo, por favor, no.
Lo que pasa es que no todos los negocios son blancos o negros.
Hay grises.
Y el caso de la clínica municipal es gris.
Exactamente. Nos conviene a todos.
Ellos necesitan mudarse y lo que tienen que hacer es presionar.
Nosotros necesitamos el terreno.
Estamos tratando de hacer una alianza con ellos para presionar a la
municipalidad.
Me hubiera gustado que aclararas todo esto conmigo desde un principio.
Tienes razón, socio.
Tienes razón.
Perdóname, ¿eh?
Cuentas claras.
Voy al polideportivo a nadar un poco.
Imagíname, tú debes estar bien cansada con toda esa emoción de hoy, ¿no?
Préstame, préstame, préstame la medalla que te dieron en la universidad.
Reconocimiento al mérito estudiantil.
¿Qué te parece?
Sí, está bien.
¿De qué hablabas tanto con papá, Santiago?
Cosas de trabajo.
Ustedes los hombres siempre están aburridos.
¿Pero será que no tienen otro tema de conversación?
Es el mismo, siempre el mismo.
¿Sí? ¿Eso piensas?
¿Me vas a decir que no?
Soy yo, Solís. Ah, ingeniero Solís. ¿Cómo va todo? Bueno, cumpliendo con mi
parte del trato, doctor.
Aunque tengo entendido que tuvimos un problemita por allá por la construcción.
Se presentó una empleada tuya quejándose.
¿Una enfermerita mequiche?
Bueno, pero no se preocupe. Ya tomé cartas en el asunto.
Ah, bueno.
Me contenta muchísimo por ti.
Porque la verdad es que sería una lástima que no te termináramos de pagar
acordado.
Sigue pensando que soy tan aburrido.
No, mi amor, no tanto.
Mi vida, ¿por qué no salimos por ahí?
Sabes que me hablaron de un club nuevo que es muy divertido.
Y podemos bailar hasta la madrugada. ¿Qué te parece?
Pero mañana tengo trabajo.
Ay, mi amor, pero tú ves que fue lo que te dije antes.
Trabajo, trabajo y más trabajo. Siempre lo mismo. Pero vamos el viernes o el
sábado. Mi amor, yo tenía ganas de ir hoy.
Entonces acompáñame a hacer un poco de ejercicio.
¿Hasta ahora?
¿Tú te volviste loco? El polideportivo que Javier dirige está abierto esta
tarde.
Chica, ¿por qué yo no entiendo esa manía tuya de ir a un sitio público a hacer
ejercicio? En lugar de ir a mi gimnasio que tiene las mejores instalaciones de
la ciudad.
Javier y yo somos amigos de la infancia.
Y me gusta el lugar.
Y sabes muy bien que no me avergüenzo del mundo donde vengo.
Sí, mi amor, yo no quise decir eso.
Yo admiro tus logros.
Y tú lo sabes. Bueno, entonces deja el fastidio con el polideportivo. Está
si no te gusta el lugar, si no quieres ir, no te voy a obligar, perfecto. Pero
no pretendas cambiar mis gustos.
Sí, está bien.
Me olvido, Lucía.
Olvidado.
Te llamo cuando llegue a la casa.
Está bien.
Yo no pienso llegar a tu casa caminando.
Carlos, ¿cómo vamos a pagar esta...? ¡Vámonos!
Tengo que tener fuerza para ustedes.
Santiago. ¿Qué hubo, Javier? ¿Cómo te va?
Oye, vale, qué bueno verte.
Pero ya es tiempo perdido. Tú sabes que yo siempre regreso.
Eso es verdad.
¿A cuándo salgas?
Bueno, como dos horitas más y listo. ¿Te parece si nos tomamos una cervecita a
la salida?
Hecho, pues. Nos vemos.
Entrena bien, pues.
Es la primera vez que yo escucho hablar de sus problemas. Y le puedo asegurar
que nosotros no somos los responsables. Y yo le puedo asegurar que sí lo son.
¿No te has puesto a pensar que tal vez sea la misma clínica que con sus
de vieja es la que nos trae tantos inconvenientes?
Un apagón.
¿Otra vez?
Por culpa de la bendita construcción.
Necesitan mudarse y lo que tienen que hacer es presionar.
Nosotros necesitamos el terreno.
¿Cómo no se le cae la cara de vergüenza?
Hoy mismo por poco perdemos a una mujer y a su hija por culpa suya.
Con esto ella ha empeñado en trabajar.
Quiere superarse y por eso se ha graduado. Quiere ver sus
sueños hechos realidad.
Ella es una joven atractiva.
No le hace mucho caso al corazón.
Estudia y trabaja, muy brillante en su carrera, pero está aplazada
en cosas del amor.
Y así se conocieron un buen día, y
ella quisiera ignorarlo.
Que ya lo quiere controlar.
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