Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¿Qué haces?
¿A qué te refieres?
- ¿No vas a entrar? - Pensaba que te tocaba a ti.
A mí me tocó ayer, Jerry.
¿Te importa entrar hoy también? Tengo la rodilla fatal.
Ya, la rodilla.
¿Y mi espalda? ¿No le preocupa a nadie?
A mí sí, Ray.
Para mí una hamburguesa doble.
Que tenga un día redondito.
- ¿Qué tal? - Aquí.
Un batido de chocolate y dos hamburguesas dobles.
- ¿Es todo? - Ponme también unos aros de nariz.
¿Qué?
Déjalo, era broma.
Tío, a mí no me rayes.
¿Que no te raye?
¿Eso qué significa?
¡Madre mía!
¡Socorro!
Nací y me crié en Brooklyn.
Tengo 36 años. Fui al colegio del distrito 115.
Mi padre quería que fuese a un colegio católico.
Mi mejor amigo John era el mejor.
Ojalá pudiese verme ahora.
¿Tengo ya su atención?
- Sí, señor. - ¡Pues míreme cuando le hablo!
Lo intento, pero la espalda no me deja.
¡Me la suda su espalda!
Tengo al alcalde y a toda su gente encima
porque no fue capaz de usar su arma para impedir que matasen a seis civiles.
Lo sé, señor, debí haberlo reducido.
Créame, nadie se siente peor que yo.
¿Qué opina de ese comentario, Dimitri?
Con el debido respeto, teniente,
tal vez los familiares de las víctimas se sientan peor que el agente Pluto.
Sí, tal vez sí.
- ¿Tiene alguna pregunta que hacerle? - No, todo claro.
- ¿Pregunta? ¿Sobre qué? - Sus casos.
Se los he asignado a Dimitri.
- ¿Por qué? - ¡Porque es usted un despojo!
Estoy bien.
¡Levántese!
Estará fuera de servicio hasta que el jefe me confirme que puede volver.
Ahora, lárguese.
Dimitri, busque una silla de ruedas para este inútil.
- Hola, Ray. - ¿Dónde carajo estabas?
- Me fui a comprar el periódico. - ¿Y tu rodilla?
Fui andando despacio. Cuando volví, ya había pasado todo.
¿Qué ha dicho Spigot?
Me ha dado la baja hasta que me recupere.
- ¿Y de mí? - Le he dicho que fuiste a por gasolina.
Gracias.
Lo siento.
- Tío, te debo una. Pídeme lo que quieras. - ¿Una espalda nueva?
¿Por qué no vas a un quiropráctico?
Porque necesito un médico de verdad, no un sacacuartos de esos.
- ¿Cómo has dicho? - Un sacacuartos.
Oye, escúchame.
Cuando yo estaba mal de la espalda, tenía que arrastrarme hasta al váter,
hasta que mi cuñado me recomendó a un quiropráctico, y fue un milagro.
- ¿Sí? - Es una movida, pero funciona.
Te hacen unas correcciones que...
Oye, Pluto.
Toma tu arma.
A ese niño le costó mucho devolverla.
Le da miedo que no sepas usarla.
Podría metértela por el culo.
Sí, podrías, pero ahí no entra nada malo. Lo siento.
Y, ¿por dónde te la mete Spigot?
Agente Pluto, soy Kyle, del canal 10.
- ¿Se siente responsable de esas muertes? - Apartaos, por favor.
- Y, ¿por la muerte de su esposa e hija? - Venga, quitaos.
Déjenos en paz.
¿Qué se siente al ser eclipsado por un niño de ocho años?
Me cago en todo, vaya mierda.
Ya verás cuando...
¡Maribel!
- ¿Qué? - Esto lo han hecho tus amigos.
No han sido ellos.
Entonces, ¿quién?
Yo qué sé, no soy la vigilante del edificio.
Eso es que han sido tus amigos.
Que no.
Callaos ya, que quiero ver la tele.
Pues dile que me deje en paz.
Damos paso a Bill,
con la noticia de la masacre de la hamburguesería de esta tarde.
Gracias, Gina. Un niño de ocho años se convierte en héroe nacional
al disparar a un asaltante que mató a seis civiles.
Ocurrió esta tarde en Brooklyn. El pequeño Ricky Lapinski...
¡Ven aquí! ¿Qué pone ahí?
Pone "Lucy", ¿no? "Lu- cy".
Ahí no pone "Lu- cy", que no sabes ni leer.
Oye, Ray, ven un momento. Dime, ¿qué pone ahí?
Ni idea, Juan, me suena a chino.
¡Conque han sido tus amigos amarillos!
- ¡Eres un gilipollas! - ¿Gilipollas?
¿Has oído lo que me dice?
- ¡Pues dile adiós al tatuaje! - Hasta luego, Juan.
- Cuídate, Ray. - Adiós.
Ya me diste permiso.
Cuando aprendas a respetar a tu padre y a hablarle con educación,
- hablaremos de tu tatuaje de pendón. - ¡Mami!
Si me dijo que podía hacérmelo, me lo voy a hacer.
- No te lo harás. - Ya lo verás.
¡He dicho que no!
¡Como no os calléis, me voy a cabrear!
¡Llevo todo el día currando, solo quiero ver la tele!
Esta mañana el alcalde ha nombrado a Ricky Lapinski joya de la ciudad.
Ese niño es un héroe.
Si tuviese otros 20 valientes como él, acabaría con el crimen en la ciudad.
El agente de policía Raymond Pluto no ha recibido tantos halagos.
Se encontraba en el restaurante pidiendo comida cuando ocurrió la masacre.
Estaba armado y a tan solo unos metros,
pero el agente no pudo evitar el ataque
porque tenía la espalda mal.
Vamos con otra noticia...
¿Por qué tuviste que fallarme justo ahí?
¿Por qué?
Cinco minutos después, o un minuto después...
O incluso un puto segundo después.
Habría cambiado la cosa.
Pero no...
¿Y si no llego a estar?
¿No lo ha pensado nadie?
El niño no habría cogido la puta pistola y no podría haber disparado.
Eso es.
¡Hola a todos! Bienvenidos a "Entrena con alegría".
Hoy tenemos un entrenamiento duro por delante.
- ¿Verdad, Tracy? - Eso es.
- ¿Diga? - ¿Agente Pluto?
Le llamo del periódico, para verificar unos hechos.
¿Qué hechos?
¿Es usted el agente cuya mujer e hija fallecieron
en un atropello con fuga hace dos años?
Tengo entendido que...
De verdad...
Venga, chicos, a estirar esos isquiotibiales.
Una serie de cuatro. Y dos...
Y tres y cuatro.
Me voy a cagar en tu puta madre.
¡Métete el periódico por el culo, hijo de puta!
- ¿Me has oído? - Ray, soy Jerry.
Ah, hola. Lo siento mucho, Jerry.
¿Estás bien? Sonabas cabreado.
Creía que eras...
Perdóname, un puto reportero me ha llamado antes. ¿Qué tal estás?
Quería ver qué tal estabas. ¿Qué haces?
Nada, estaba fumando un poco de hierba.
Ya, yo acabo de ponerme hasta el culo de crack. Qué gracioso.
- Tengo el número de la quiropráctica. - Genial.
- Venga, dime. - Apunta.
Doctora Beamer, 555- 0191.
Lo tengo.
Genial, te lo agradezco, tío.
Bueno, ¿cómo estás... mentalmente?
Voy bien.
Ya sabes...
Pensando en mis cosas.
¿Quieres hablarlo?
Sí, claro.
¿Has notado que las tías suelen usar el genérico "chicos"?
En plan "vamos, chicos" pero la mayoría son tías.
- Sí, me he dado cuenta. - Pero piénsalo bien.
Los tíos no hacemos eso. Nunca vas a escuchar un "vamos, chicas".
- ¿Un tío llamando "tía" a otro? - Sí.
¿No crees? Porque sería como un insulto.
- Porque sería como llamarle "marica". - Exacto.
Sin embargo, para las tías es de lo más normal decir un "venga, chicos".
Es de locos, tío.
- ¿No crees? - Total.
Bueno, gracias por llamar, colega.
- Nos vemos mañana. - Muy bien.
Soy como un capo, si me jodes cojo y te mato.
Yo voy a mi rollo, no me puedes controlar.
La peña lo sabe, soy difícil de enganchar.
- ¿Quién es? - Cletis.
Ya era hora.
- ¡Te odio! - ¡Yo a ti más!
- ¡Te odio! - Eso es mentira, me quieres.
- ¡Te odio a rabiar! - Soy tu papi.
- ¡Eres lo peor! - Sé que no lo dices en serio.
- ¿Qué miras? - Y tú, ¿qué coño miras?
¿Has hecho tú ese grafiti?
Cletis, sube ya, hermano.
Tenemos trabajo.
Como te pille te pongo el traje del revés.
Tranqui, hermano, no te alteres.
- ¿Tienes algo? - Claro, por eso llego tarde.
- ¿Y tú? - Algo tengo, sí.
- Pues venga. - Voy.
Muy bien.
Ya tenemos al tío atado a la silla.
- Bien. - Y ya nos han entregado la comida china.
Entonces, me haces una señal con el ojo.
Eso es, y yo saco un palillo.
Así.
Se lo meto en la oreja.
Me quito el zapato.
- ¿Qué te parece? - Muy rápido.
Queremos que sufra, ¿no?
Que sea un proceso largo, lento y muy doloroso.
Lo tenemos sentado en la silla,
totalmente inmovilizado.
Eso sí que duele.
¿Lo ves?
No le matará directamente, sino que irá agonizando muy lentamente.
Buen tiro.
Un dardo en todo el ojo, eso es dolor de verdad.
Y tengo una bolsa entera.
Y yo también le lanzo un par.
- ¿Tú? - Es que...
querría probar.
Entonces, ¿te gusta?
Claro, colega, lo usamos del tirón.
Ya te lo dije, eres un escritor de la leche.
Vamos a darle caña. Escena 29, interior, piso franco, de día.
Vale, empieza a escribir.
Cuando lance los dardos, lo quiero en primer plano.
Y un sonido sólido, que suene algo como "plaf" cuando le dé en la cara.
Escríbelo bien. "P- L- A- F". Plaf.
¿Consulta de la Dra. Beamer?
Qué niño tan rico. El alcalde le va a entregar un premio hoy.
Y el poli se queda sin nada. Me da un poco de pena.
Que no le dé. Lo tuvo ahí delante y se quedó quieto.
Se llama ansiedad de ejecución.
Como al que no se le levanta.
He oído que ni siquiera tiene pene. ¿Lo pone ahí?
Pues sí, estuvo en Vietnam y se lo arrancó uno de esos chuchos.
¿En Viet Cong?
No, en Vietnam. Tienen unos perros especiales antipilila.
Le mordieron por la...
¿Agente Pluto?
- Muy bien, lo apunto. Genial. - Por aquí.
Perfecto, hasta luego.
- Consulta de la Dra. Beamer. - Creo que ese es el poli.
- ¿Cuánto lleva con molestias? - Unos tres años.
¿Nunca había venido antes?
- No. - ¿Por qué?
Porque suelo acudir a médicos de verdad.
He echado un ojo a la radiografía de su "médico de verdad",
y ya veo el problema.
Si se fija en las lumbares...
Si me permite, quiero decir una cosa.
Que sepa que la quiropráctica se reconoce en todo el mundo como medicina desde 1963.
- Pues no lo sabía. - Pues ahora ya lo sabe.
Seguimos.
Como decía, si mira la parte baja de su columna
y la compara con la de esta,
¿qué es lo que ve?
Esta está curvada,
y la suya está recta.
Si no hay curvatura, no hay flexibilidad, y sin flexibilidad no hay fuerza.
Como los músculos de la zona llevan tiempo sin sujetarle la espalda,
al final le ha dado un espasmo, y su espalda no lo ha aguantado.
Entonces, ¿qué hay que hacer?
Pues, yo...
Hay que reestablecer esa curva en su columna.
Quítese la chaqueta y túmbese boca abajo, por favor.
Vale.
- ¿Puede quitarse el arma? - Ah, sí.
- Ya la cojo yo. - Tome.
Póngase mirando a este lado
- La cabeza en el hueco. - Vale.
¿Tiene una almohada o algo?
- No, apoye la cabeza y relájese. - Vale.
- Ahora relájese. - Vale.
Muy bien.
- Vamos allá. - Oh, qué bien.
Eso es.
- Tiene una contractura en la L5. - ¿En el qué?
Vale, voy a quitársela. Relájese.
Aunque lo parezca, no duele.
- ¿Qué es eso? - Cálmese, es para estimular los músculos.
¿Listo?
Mucho mejor.
Media vuelta, por favor.
Voy a descruzarle las piernas. Eso es.
No se tense.
Y ahora...
Voy a darle unos ejercicios diarios para después de los ajustes, ¿de acuerdo?
¿Ajustes?
- Cuénteme, ¿cuánto lleva en la policía? - Pues no sé.
Yo diría que unos...
Es impresionante, eso normalmente lleva semanas.
- Madre mía. - Muy bien.
- Ya solo queda una cosa más. - Vale.
Después podrá irse.
Vamos a ver.
Bien.
Lo que voy a hacer ahora es crujirle quinta vértebra dorsal.
¿Dónde está eso?
- Justo detrás de la columna. - Muy bien.
- Vamos allá, ¿listo? - Sí.
- Quiero que respire hondo. - Vale.
Y expire.
- No ha crujido, hay que repetir. - Vale.
Inspire.
Y expire.
Se me está resistiendo, agente.
Disculpe, ¿quiere probar de nuevo?
Creo que por hoy ya es suficiente.
Tías, me he hecho un tatuaje.
- ¡Venga ya! - Os lo juro.
- Pues enséñanoslo. - Vale, mirad.
Está guapísimo, Lucy.
Nuestras mariquitas son lo más.
- Voy a estar supercañón en bikini, ¿no? - Y además iremos iguales.
Cuando me haga el mío, seremos como trillizas.
Ya ves.
Podemos llamarnos "Las Tres Mariquitas".
Yo voy a hacerme una también, en rojo.
Tía, tú flipas. Ni de coña te dejan hacerte un tatuaje.
Su padre la mataría.
A lo mejor puedes dar el pego con una calcomanía,
ya sabes, se acaban yendo con agua.
- Vamos a mi casa en la hora libre. - Sí, vamos, que quiero fumar.
¿Qué pasa, renacuaja?
Quiero hacerlo.
Oye, Ping Pong, dice que quiere hacerlo.
Pues al lío.
- ¿Cómo has conseguido la pasta? - Vi dónde escondía las propinas.
Lo estaba ahorrando para ir a Disney World.
¿Dos mil pavos de propinas? Lo mismo me hago conserje yo también.
- Quiero un tercio por adelantado. - ¿Eso cuánto es?
Ping Pong, ¿cuánto es un tercio de 2 000?
- La mitad serían mil, colega. - Eso ya lo sé, joder.
- He preguntado cuánto es un puto tercio. - Son 300, tronco.
Vale, pues danos 300 y lo hacemos.
De acuerdo.
¿Te mola?
¿Dónde te lo hiciste?
A las afueras, en la tienda de "Mr. Magic".
- ¿En qué calle? - En la Avenida C, ¿por?
Quiero hacerme uno.
¿Cuánto te costó?
Cuarenta y cinco.
- ¿Duele mucho? - No, no mucho.
Puedo ir contigo para que te lo hagan bien, pareces tan...
¿Quieres un tatu?
Yo te puedo hacer uno gratis.
¿Qué haces?
A ver si esos cabrones son capaces de venir otra vez, que se van a enterar...
- Trabajando, amigo. - ¿En qué?
Estos putos grafitis son como el moho, si no los quitamos se esparcen.
Veo que lo tienes bajo control.
Sé quién está detrás.
- Son los putos amigos de Maribel. - Ah, ¿sí?
El día que pille a uno, le voy a pegar una paliza que se va a cagar.
- ¿Qué tal la espalda? - Estoy yendo al quiropráctico.
Tío, Ray, esa mierda no sirve de nada.
- ¿No? - Tienes que relajarte.
¿Sabes cómo me relajo yo? Yendo a pescar.
- ¿Vas al mar a pescar? - ¿Tú eres tonto?
Voy ahí al lado, al Hudson, que se pesca genial.
- Ven conmigo un día, te gustará. - No sé, tío.
Ni siquiera tengo una...
- ¿Caña? - Eso.
Yo tengo una de sobra. Es de Maribel, pero no la usa.
Hazme caso, vamos a pescar y te quedarás como nuevo.
- Vale, me lo pensaré. - Eso es, muy bien.
- Genial, gracias, Juan. - Nada.
- Muy bien. - Vale.
- Cuídate esa espalda. - Gracias.
Nos vemos.
¡Ya voy!
- Su pedido. - ¿Pollo agridulce? Genial.
Oiga, yo le he visto en la tele. No sabía que era poli.
- Soy Duke, y este es mi amigo Cletis. - Yo soy Ray Pluto, encantado.
¿Por qué lleváis esos trajes? ¿Vais disfrazados?
No, tío, este es nuestro estilo.
Los 70 han vuelto, están de moda.
Muy bien.
Tengo una pregunta.
Siendo poli, habrá visto un montón de movidas, ¿no?
Tiros, apuñalamientos...
Sí, alguna.
¿Ha visto que alguien clave dardos?
- ¿De los de jugar? - Sí.
Clavados en cabeza, ojos y barbilla, ¿lo ha visto?
- Creo que no. - Tampoco en una peli, ¿a que no?
No, tampoco.
Hasta luego.
Como le he dicho, teniente, desde que hago estos ejercicios,
tengo la espalda como nueva.
"El agente Pluto ha mejorado notoriamente esta semana, no sé qué...
En mi opinión médica, el agente puede volver a ejercer".
Lo ha escrito una quiropráctica.
Eso es, señor, porque no sé si sabe
que la quiropráctica está mundialmente reconocida
como medicina desde 1962.
A ver si también reconoce esto.
Como la espalda le falle otra vez, le planto detrás de un puto escritorio.
- ¿Cómo se le da mandar? - A Dimitri se le da mejor.
¿Cómo ha dicho?
Bueno, con ningún respeto... quiero decir, sin el debido...
Quiero decir que no sé nada sobre mandar, seguramente se me daría fatal.
Lárguese antes de que le pegue una patada.
Muy bien, gracias, señor.
Me alegra volver.
Buenos días.
- Buenos días. - Hola, Ray.
Hola, Jimmy. He vuelto.
¿Habéis visto a Cubbins?
Está detrás de ti, espabilado.
¿Qué hacías detrás de mí tan callado?
- ¿Cómo ha ido? - Bien, ya he vuelto.
- Vamos a comer, yo invito. - Genial.
Míralos. Qué bien estáis ahí, rascándoos los huevos todo el día, ¿eh?
Por mí no hables, Cubbins.
Yo he cerrado todos mis casos,
y también los dos que me encasquetaron cuando a tu amigo le dieron la baja.
Haces lo que sea por ese ascenso, ¿no?
- Igual que cualquiera. - Pluto, mira.
Están hablando de ti.
Cuéntanos, Ricky...
¿Estás enfadado con el señor policía?
No, seguro que ya se siente mal por no salvar a esa gente.
Y, ¿por qué crees que no pudo salvarles?
Tal vez no sabía lo que había que hacer, pero ahora que me ha visto a mí,
ya lo sabe para la próxima.
¿Crees que ha aprendido?
Eso espero, no quiero que otro niño tenga que disparar un arma.
Vámonos, Jerry.
Necesitamos un título guapo.
- Que les dé en toda la jeta. - Sí, eso.
Por ejemplo...
"A chuparla".
Cletis, sabes que te quiero.
Pero como le pongamos "A chuparla", perderemos a la mitad del público.
Eso son muchas entradas, tío.
- Esto me está cabreando. - Lo entiendo.
- Qué cabreo. - Lo sé, pero vamos a pensar.
- Has dicho que les dé en la jeta, ¿no? - Sí.
Pues ya lo tenemos: "En toda la jeta".
- ¿"En toda la jeta"? - Queda superchungo.
"En toda la jeta".
Pega muy bien, ahora que los gemelos Uzi van a ser negros.
Eh, echa el freno. ¿Cuándo hemos decidido eso?
- Ya estaba decidido. - Yo no dije nada de eso.
Pensé que molaría que fuesen negros.
¿Molar?
Duke, tío, ya te lo dije. No quiero que mole, sino que sea realista.
Y en la vida real, uno de los míos no diría algo así.
Escena 32.
Pone:
"Los gemelos disparan al poli y salen corriendo".
- Eso es. - ¡Eso no se lo traga nadie!
Un negro no sale por patas acobardado.
Sería más bien así.
Después se gira así, y se va andando tranquilamente.
Claro que no, hermano.
Saldrían corriendo, tío. Venga ya.
Vale, muy bien, tú ganas. Se van corriendo.
Pero que sean blancos.
- ¿Insinúas que un blanco actuaría así? - ¿Y un negro sí?
Joder, Cletis, eres mi colega.
- No quiero que discutamos. - Sí, somos amigos.
Pero creo que eres un poco racista.
Tío, hermano, colega, no.
Sí.
Lo he notado.
¿Es porque he dicho que hablar así es de chungos?
No, no es eso.
Son muchas otras cosas.
Pero no me lo tomo a lo personal porque los blancos no sabéis del tema.
Tío, esto es fuerte de cojones.
Lo sé.
Vale, ¿qué te parece si...
los Gemelos Uzi son...
...puertorriqueños?
¿Qué te parece?
Eso puede quedar bien.
- ¿Vale? ¿Hermanos? - Hermanos.
Si alguna vez quieres desahogarte,
que sepas que estoy aquí.
- Vale, lo haré. - Es que creo que te guardas muchas cosas.
Todo lo de la hamburguesería,
lo de Dimitri, hasta el accidente de Shelley.
Tienes que dejar que salga, tío.
Tienes toda la razón, lo siento.
Y, aun así, no me cuentas nada.
Yo estoy pasando por algo chungo ahora,
y no sé si puedo hablarlo contigo.
Venga ya, eso no es verdad y lo sabes.
Cuéntame, ¿qué pasa?
El otro día, iba detrás de ti en la comisaría
y de repente estaba pensando...
"Pues Ray tiene buen culo".
¿Cómo has dicho?
¡Te he dicho que era chungo!
No soy gay, Ray, para que lo sepas.
Claro, lo sé yo y todo el mundo.
- Entonces, ¿por qué te miré el culo? - No sé.
Esas cosas le pasan a todo el mundo.
¿A ti te ha pasado?
Probablemente, más de una vez.
¿Me has mirado el culo a mí?
- No. - ¿Por qué no?
Jerry, creo que deberías hablar de esto con alguien.
- Estoy hablándolo contigo. - Me refiero a alguien profesional.
- ¿Con el loquero? - Sí, así te quitas ese peso de encima.
Creo que cualquier psicólogo con el que hables te dirá
que en el fondo, todo el mundo es homosexual.
- ¡Que no soy gay, joder! - No quería...
- Te lo acabo de decir. - Lo he dicho...
- No sé para qué me molesto. - Me he expresado mal.
Lo que quiero decir es que somos amigos, ¿vale?
Y eso es lo que importa de verdad.
¿Vale, colega? Vamos a hacer una cosa.
Me dejas aquí, voy a mi cita médica,
y, cuando salga, resolveremos esto juntos.
- Seguro que es solo una fase. - Vale.
A lo mejor fue sin querer,
y tus ojos miraron ahí por casualidad.
- ¿Tú crees? - Podría ser.
¿A que sí?
Todo va a salir bien, ya verás.
- Tienes razón. - Claro, ya verás que sí, compañero.
- Hasta luego, colega. - Adiós, tío.
- Mucho mejor, ¿sigue con los ejercicios? - Todos los días.
¿Cómo está el área pélvica? ¿Hay tensión?
- Media vuelta. - Voy.
Bueno...
¿De dónde es? Si no le importa.
- ¿Y si me importa? - Es que he notado que tiene acento.
De Brighton, en el Canal de la Mancha.
¿Cuánto lleva aquí?
Seis años.
¿Casada?
Lo estuve. ¿Y usted?
También.
Gracias por la carta de recomendación.
No tardé nada en volver a ejercer.
Bueno, usted ha sido un paciente excelente, muy disciplinado.
La quiropráctica es un compromiso de por vida.
¿En serio?
No lo sabía.
- Voy a probar de nuevo con la dorsal. - Vale.
- Así. - Vale.
Qué bien.
Vale, ahora respire hondo...
Aguante y...
- Joder. - Lo siento.
No se me va a escapar. Un momento.
Vale.
- Listo. - Muy bien.
Inspire...
Qué bien.
Conseguido.
Sí.
- Para el carro, joder. - Doctora, lo siento...
Deja de llamarme así. Me llamo Ann, y me gustas, agente.
Pero no nos lo vamos a montar en la mesa.
Claro que no, doctora... Ann. No tengo excusa, lo siento mucho.
¿Por qué te disculpas? Ni que me hubieses pegado.
Es solo que tengo otros pacientes al otro lado de la puerta.
Debería irme ya.
No sé en qué estaba pensando.
- Espera un momento. - ¿Qué?
Muy bien.
¿Cómo estoy yo?
No muy apropiada.
A ver...
- ¿Te apetece que...? - Claro.
¿El qué?
Pensé que querías...
Iba a decir que si te apetece ir a cenar algún día.
- Ah, sí, claro, vamos a cenar. - ¿A qué crees que me refería?
Justo a eso.
- Vale, salgamos. - Vale.
Siga con los ejercicios, es de vital importancia.
Hola, Nora, Ed.
Francine, ¿cómo estás?
Muy bien.
Adiós.
Apunta al agente Pluto para la semana que viene.
Ed, a ver cómo crujes.
Padre, por aquí.
Maribel dice que se va a hacer un tatu.
- Ni de coña. - Ah, ¿no?
Mañana lo verás.
¿Tu padre te ha dejado?
¿Dónde te lo vas a hacer?
- En las afueras, donde el "Mr. Magic". - ¿En qué calle?
- En la avenida C. - ¿Cuánto te cobran?
- Cuarenta y cinco. - Genial.
Tú serás "La Bebé".
- Yo soy "La Original". - Yo "La Metálica".
Yo aún no me lo creo.
Será porque eres "La Chinche".
Vete a la mierda.
¡Qué corte!
- Vas genial, Ray. - ¿Sí?
Lo estás haciendo de diez. Seguro que pican.
A ver si saco un cadáver.
Podría resolver un crimen y hacerme famoso.
Si ya eres famoso. Estás en la tele, en el periódico...
- El cebo. - ¿Cómo?
- Que mires el cebo. - Ah, vale.
- Sabes que sin cebo no puedes pescar, ¿no? - Mira eso.
Hasta los peces roban en esta ciudad.
Antes solía venir con Maribel, se lo tomaba muy en serio.
Siempre decía "Papi, no hables alto, que espantas a los peces".
Teníamos que hablar susurrando. Echábamos toda la tarde aquí susurrando.
- ¿Por qué lo dejó? - Se ha hecho mayor.
Ahora me odia a mí y todo lo que digo.
No te odia de verdad.
Ya sé que a veces lo dice por decir.
Me lo regaló por mi cumpleaños.
- Qué chulo. - Es bonito, ¿a que sí?
Sé que me quiere porque aún me llama "papi".
Pero es que se cree que puede hacer lo que le dé la gana.
Viene y me dice "Voy a hacerme un tatuaje" y yo le digo "No bajo mi techo".
Tengo que enseñarle a respetarme, porque no me respeta nada, ¿sabes?
Me mata tener que hacerlo, pero joder...
Sigue siendo mi niñita y la quiero mucho.
- Son cosas de la edad, Juan. - Qué me vas a contar.
Tienes suerte de no tener una hija.
Joder, Ray, lo siento, no quería...
- No pasa nada. - Lo siento, de verdad.
- He sido un puto gilipollas. - Tranquilo.
Hola, chavales.
¿Qué tal?
- Hazlo. - ¿Qué queréis?
Venga, hazlo ya.
Pero, ¿qué..?
¡Cuidado, tío!
¡Joder, vámonos colega!
¿Qué haces? ¡Larguémonos!
- Ping Pong, vamos. - ¿Estás bien?
¿Qué cojones?
- ¡Venga! - Espérame.
¿Qué ha sido eso?
¿Los conoces?
- Qué va. ¿Estás bien? - Sí, ¿y tú?
Estoy bien. ¡Eso es, corred, pendejos!
¡Mierda! ¡Le han dado al puto pez!
- Creo que sigue vivo. - ¡No, joder!
¿No es demasiado simbólico?
Colega, los símbolos son cruciales.
Hazme caso, a los franceses les pirra esa mierda, ¿sabes?
- Sí que he pensado en ir a Cannes. - Ya te digo, hermano.
Ya nos veo ganando la Palma de Oro, ¿a que sí?
Eso me hace pensar...
Cuando subamos a recoger el premio...
¿Sí?
¿Quién sube primero?
Tío, subimos juntos.
Codo con codo, como uno solo.
¿Y si la escalera para subir es muy estrecha, y no cabemos los dos?
¿Quién va primero?
- ¿Quién es? - Pedido de comida china.
Segunda planta.
Hermano, importancia a lo importante. No vamos a recoger ningún premio
hasta que no terminemos la peli.
- ¿Me captas? - Es verdad.
- ¿Vale? - Sí.
- Vamos al lío. - Eso, al lío.
- A currar. - Venga, vamos a darle caña.
Se trata de manipular la columna para aliviar el dolor.
La interrogante es qué es lo que causa ese dolor.
Hay mucho estudios recientes que dicen que la mente tiene mucho que ver.
¿Me imagino el dolor?
No, es real, pero podría ser una distracción creada por tu mente
para ayudarte a evitar sentir un dolor más profundo.
Bueno, yo solo sé que mi espalda está como nueva.
Le voy a coger gusto a subirme en esa mesa.
- Tenemos que hablar de lo de esta tarde. - Me refiero a los ajustes.
No quiero que pienses que...
- Lo sé, fue cosa del momento. - Tienes razón.
Lo admito, fue un calentón momentáneo, pero...
- Créeme, que no. - No significa que...
- ¿Que no qué? - Lo que estabas diciendo.
¿No te referías a eso?
A lo que me refiero es a que me conozco bastante bien
y sé que no soy de actuar por impulso.
Entendido.
Huele a humo.
- ¿Lo hueles? - No.
¿Qué pasa?
¡La madre que los parió! Esa gente está fumando.
Disculpe, ¿sabe que en aquella mesa están fumando?
¿Le molesta?
No es que me moleste, es que me mata.
Los fumadores pasivos pueden sufrir cáncer de pulmón, cardiopatía y enfisema.
Intentaré no respirar.
En momentos así, me encantaría tener un arma.
- Espera, ¿tú no llevas la tuya? - La dejé en casa, no estoy de servicio.
Una lástima.
- No dejemos que nos arruine la cena. - Tienes razón.
- ¿Cómo está el pescado? - Riquísimo, ¿y el pollo?
Está bien, ¿quieres probar?
Están fumando otra vez. No me lo puedo creer.
- ¿Qué haces? - Ya me tienen harta.
¡Madre mía!
¡Ha sido ella!
- ¡Está loca! - Me ha estropeado el vestido.
- Tranquilos. - ¡Échela de aquí!
Señorita, si tanto le gusta tirar comida, váyase a la calle.
Las cosas solo van a mejor para el pequeño héroe, Ricky Lapinski.
Sus padres recibieron hoy una oferta de Macaulay Culkin para la película...
Si es el niño de Solo en Casa, me encanta esa película.
...que busca un equipo de rodaje
- para producir su propia película. - "I see, you see...
- He, she, it see". - "Sees".
"He sees the mouse".
Las demás personas "sí" ven un ratón.
¿Por qué este ve "seis"?
Este idioma es un lío, voy a suspender.
Que no, vas a aprobar. Solo tienes que ir más tranquila.
"He sees the mouse".
"He sees the mouse".
Vale, cari.
- Adiós. - Muy bien.
Le he dicho a Maribel que te caliente el pollo de la nevera.
Deséame suerte.
Mucha suerte.
- Tenía que haberme callado. - Tranquila, eran unos maleducados.
Siento mucho el numerito de antes.
Podría haberlos arrestado por fumar dentro.
- Deberías haberlo hecho. - ¿Cómo era lo que dijo el camarero?
"Si tanto le gusta tirar comida, váyase a la calle".
- Y te llamó jovencita, ¿no? - Sí, algo así.
- Hola. - Hola, Pluto.
- ¿Qué haces? - Nada.
Ann, esta es Maribel. La conozco desde que tiene dos años.
- Es un placer. - Igualmente.
- ¿Te dijo tu padre que fuimos a pescar? - No.
Me dejó tu caña, y he oído que eras muy buena con ella.
Nunca se me dio bien.
Bueno.
- Buena pronunciación. - Gracias, me está enseñando.
Perdona el desastre de la habitación, es que estoy restaurándola.
Creo que iré a dormir a casa, mañana entro temprano al trabajo.
- ¿Qué has dicho? - ¿Qué tienes ahí?
- Traigo helado. - Gracias.
Me gustan tus velas, pero me gustarían más encendidas.
Mira, esta te viene al pelo, "Para tener buena salud".
Seguro que lo has dejado a la vista para que lo vea.
La verdad es que hago los ejercicios todos los días.
- ¿Todos? - Menos el 7 A.
No me hace nada.
¿Qué dices? Si es una maravilla.
A ver, enséñame cómo lo haces.
- Vale. - Que yo te vea.
Ahora verás.
Bueno, esto es.
¿Ves? No me hace nada.
Es un puente de pelvis, Ray. Tienes que levantarla un poco.
Prueba otra vez.
- Hasta aquí. - ¿Tan alto?
Eso es, y ahora baja y sube de nuevo.
¿Lo notas?
¿Lo ves? Te estira estos músculos.
Tengo cosquillas.
"Hola, Lucy".
"Hola, Maribel".
"Voy a hacerme un tatuaje".
- "Mentira". - "¿Ah, sí? Mira".
¿Ves que la mía es roja?
Como te dije.
¿Qué pasa, renacuaja?
¿Qué haces aquí?
Ven a verlo.
¿Está muerto?
Aún no, ¡trae el dinero!
¡Trae el dinero!
Lo siento, renacuaja,
pero como no te des prisa y llegue mamá, nos la vamos a tener que cargar también.
- Venga, ¿dónde está el dinero? - Estoy yendo.
Vámonos de aquí, venga.
Venga, vamos.
No.
- ¿Cómo? - No te lleves eso.
¿Que no me lo lleve?
Después de lo que he hecho por ti, ¿me vas a decir qué puedo llevarme?
Deberíamos cargárnosla también.
Maldito pendejo.
Acaba con él.
Me acerco a la ventana.
Ves a los gemelos Uzi cargándose al poli.
Nuestro amigo... ha muerto.
- Se lo han ventilado. - ¡Quieres matarlos!
Pero no puedo porque están huyendo como gallinas.
¡Pues les gritas algo!
¡Os he visto, latinos de mierda!
¡Os he pillado!
Tío, nos han visto.
¡Cabrones!
¡Os estoy viendo!
Te dije que cerrases la puta cortina.
- ¡Ya os tengo! - Mierda.
- ¡Corre, corre, corre! - Ya voy.
- ¡Corre, corre, corre! - Baja el arma, joder.
¡Era nuestro colega!
Dios mío.
Eso ha sido...
- Un ejercicio de espalda fabuloso. - Anda, cállate.
Lo digo en serio.
Llevaba sin sentirme así de bien...
casi diez años.
Tal vez podamos añadirlo a la lista de ejercicios.
Por mí perfecto.
Nunca me había acostado con un policía.
¿Y qué tal?
¿Podemos usar tus esposas para la próxima?
Sí.
Sí.
Qué bien sienta el sol.
¿Estás dormido?
¿Ray?
Póngame dos hamburguesas y un batido de chocolate, por favor.
Anoche lo pasé genial.
Yo también. Fue estupendo.
Es que ha pasado mucho tiempo desde la última vez.
- ¿Nos tomamos un café? Voy a pedirlo. - Me parece bien.
¿A dónde han ido los camareros?
¿Hola?
¿Hay alguien?
¿Por qué no vas a buscar a alguien?
Pídeme unos huevos revueltos, yo voy a por el periódico.
- Muy bien. - Gracias.
Me llevo este ejemplar, ¿vale?
¡Shelley!
Ray.
¿Dónde has estado?
Madre mía. Mira, Cleo, es papá.
Vámonos a casa, Ray.
Claro, pero deja que compre el periódico.
¿Quieres despedirte de papá? Venga, dile adiós a tu papi.
No tengo suelto. ¡Oiga! ¿Hola?
¡Shelley!
¡Ray, tío!
¡Agente Pluto!
¡Agente Pluto!
¡Agente Pluto!
Será mejor que baje, hay una movida bien gorda.
- ¿Qué pasa? - Han apuñalado al conserje.
Disculpen.
Soy agente de policía.
¡Déjeme ir con él! ¡Por favor!
¡Tengo que grabarlo!
Señor...
Ni idea, no lo sé.
Solo responde a las preguntas.
No.
Le he dicho que no los conocía.
¿Entonces cómo...? Mírame, vamos.
- ¿Cómo entraron? ¿Les abriste tú? - Déjala en paz, hombre.
¿Qué haces tú aquí?
Este es mi caso.
Nos lo dieron hace una hora, ¿dónde estabas?
Como la vuelvas a tocar, te arranco la mano.
- ¡Cogedle! - Pluto...
¡Señor, no puede estar aquí!
Sacadle de aquí.
Me cago en todo, Pluto.
Esto es malo, muy malo.
- Teniente... - Cierre la boca.
Estoy empezando a hacerme un lío con usted.
¿Quiere resolver crímenes o causar más?
Un momento, ¿la culpa es mía? ¿Por vivir en el mismo edificio?
Claro, nunca es culpa suya, ¿verdad, Pluto?
- Nunca acepta la responsabilidad de nada. - Sí que la acepto.
Y se lo demostraré si me da el caso a mí.
Déjeme llevar el caso, por favor.
Cubbins y usted ya lleváis el del artista asesinado.
Por favor, ese hombre es mi amigo, y su vida pende de un hilo.
Conozco a su mujer y a su hija...
Deme solo otra oportunidad.
No, Dimitri se ocupará.
- ¿Algo que quieras contarme? - ¿De qué?
Del caso, ¿alguna sospecha?
El inspector eres tú. Inspecciona.
Déjese de mierdas.
Si tiene alguna pista que deba saber, dígasela ahora mismo.
- Se siente, no tengo nada. - Oye, Pluto.
Me han dicho que la niña y su padre discutían mucho.
¿Quién?
- El vecino de enfrente oía muchos gritos. - ¿Gritos?
- Sí. - No era para tanto.
Solo eran peleas típicas de adolescente con su padre.
Un momento, ¿qué quieres decir con eso? ¿Qué insinúas?
No insinúo nada.
Quieres inculparla a ella, ¿no?
Joder, tienes que estar de coña.
Basta ya, largo de aquí.
Que sepas que es su única hija, y le quiere.
- Pescaban juntos. - ¡Pluto!
- Le regaló un collar. - ¿Me escucha?
- ¡Le quiere! - ¡Pluto!
- Puto gilipollas. ¡Ya me voy! - ¡Fuera de aquí!
¡Le quiere, entérate!
Vete de una puta vez.
Ten un poco de respeto por tu trabajo.
¿Qué le pasa a esta gente? ¿Estáis ciegos o qué?
Joder.
Es su padre, por el amor de Dios.
"Conserje... en... hospital...
...está ...inconsciente".
- Tío, este pavo sigue vivo. - No por mucho tiempo.
- ¿Qué pone sobre nosotros? - Nada.
- Léelo en alto. - Dice algo de dos hombres que nadie vio...
Excepto la hija, quien no ha podido dar una des... descrip...
- Descripción. - Descripción.
La policía afirma que ningún otro resi... residente
fue tes... testigo del crimen.
Yo vi al tío en la ventana.
- Le vi mirando a donde estábamos. - ¿Y por qué no nos pillan?
No lo sé.
A lo mejor están esperando a que fallemos en algo.
O a lo mejor el tío se acojonó y no ha dicho nada.
Mírala.
Mira qué lágrimas. Parecen de verdad, joder.
Tendríamos que haberla matado. Nos delatará.
No. ¡No!
No puede hablar sin caer ella también, y lo sabe.
Lo único que tenemos que hacer es contar la verdad. Que nos contrató.
- ¿Seguro que ese tío nos vio? - Dijo "latinos", joder.
- Vamos y lo matamos, Jojo. - ¡No, no haremos una mierda!
Tenemos que pensar con calma, Ping Pong.
¡Hay que pensar, coño!
Hay que darle al coco y no lo estás usando, joder.
¡Piensa, Ping! ¡Usa el cerebro!
Es que creo que hay que cargárselo, tío.
Vamos a por él ahora mismo, Jojo.
Tío, Cletis, ¿te puedes sentar? Me estás poniendo nervioso.
Es que deberías estar nervioso.
Ayer apuñalaron al conserje.
- ¿Cómo te hace sentir eso? - Pues... lo siento mucho por él.
No, Duke.
Casi se lo cargan ahí, en esa ventana.
Hay como una vibra rara en el ambiente, ¿la sientes? ¿Puedes sentirla?
Ya te digo, hermano.
Es intensa, ¿eh?
Tope de intensa.
Eso es justo lo que le falta a nuestro guion.
Y el problema más gordo que tenemos es el tío de la silla.
Ni se mueve, ni habla, solo está ahí sentado.
¿Qué quieres que le hagamos?
No sé, pero tal vez debamos cambiar toda la escena.
De eso nada, tío. No pienso quitar lo de los dardos.
Está guapísimo, es fresco y es la bomba.
¿Por qué hablas así?
¿Así cómo?
"Guapísimo", "fresco", "bomba".
- ¡No eres negro! - Ya lo sé.
Pues habla como siempre.
Pero... si yo siempre hablo así, tío.
Joder.
Todavía no puedo creérmelo.
- Ahí tiene. - Gracias.
Sé que esto es muy difícil para usted, señora Fontaine,
pero, ¿se le ocurre alguien con razones para matar a su marido?
¿Han interrogado a la gente de enfrente?
- ¿Los de la tienda de tatuajes? - Sí, Mr. Magic.
Siempre han tenido celos de nuestra clientela famosa.
Sus clientes son gente que está de paso, casi todo turistas o chavales españoles.
¿Cree que ellos han matado a su marido?
Pues... yo...
¿No lo ve coherente?
No sé qué decirle, señora Fontaine.
Tal vez fue alguien que no lo entendía.
¿Que no entendía el qué?
Tal vez entró aquí y vio todo este...
...arte, y solo pudo pensar en unos gilipollas
con agujeros por todo el cuerpo, ¿no?
Puede que al ver esto dijesen "decidido" y disparasen a su marido.
Qué sé yo.
¿Qué cojones ha sido eso?
- Acaba de perder a su marido. - Lo siento mucho.
Solo puedo pensar en el caso de Dimitri. ¡Ese caso debería ser mío!
¡No es tuyo, es de Dimitri! Supéralo de una puta vez.
Escucha, estaba pescando en el río con el conserje, ¿vale?
Y aparecieron dos latinos armados.
No venían a robar, sino a matar.
Le di a uno de ellos con el anzuelo y le hice un corte en la cara, ¿entiendes?
Si son los mismos tipos, Maribel puede reconocerlos.
¡Joder, Ray! Yo odio a ese gilipollas tanto como tú,
pero tienes que darle esos datos a Dimitri.
Y lo haré, pero primero quiero hablar con la hija yo mismo.
¿Sabes? La chica estará destrozada.
No sé qué me creo.
Ese soy yo.
- No eres tú. - El poli pringado.
- Ray, ese no eres tú. - Poli pringado.
Deberían añadir "padre pringado", "marido pringado"...
Tío, déjate de tonterías.
Shelley te quería, y si te escuchase ahora te daría una paliza.
- No debí comprar ese periódico. - ¿Qué periódico? ¿De qué hablas?
Shelley me dijo "Vámonos ya".
Y yo le respondí: "Un momento, que quiero el periódico.
Si tienes tanta prisa, ve tú".
Entonces se fue y yo...
Me quedé en el quiosco.
Podría haberla salvado.
Si no me hubiese parado, podría haberla apartado de la furgoneta.
Ray, eso no fue tu culpa.
Fue un accidente.
¿Por qué no te tomas el día libre?
Yo te cubro. Vete a casa y descansa, ¿vale?
- Tal vez tengas razón. - Todo va a estar bien.
- Gracias, tío. - No hay que darlas.
Te quiero, ¿lo sabes?
Lo digo en serio.
Ven aquí.
Esto es solo un bache, colega.
¡Eh, bujarrón! ¿Por qué no os besáis ya?
¿Qué has dicho, gilipollas?
- Lo siento, tío. No iba en serio. - ¡Puto gordo de mierda!
¿Qué es lo que has dicho?
¡Pillado!
- Te voy a reventar la cabeza. - Cierra el pico.
Sí, eso es, ¡dale!
- Venga, tío. - ¡Toma!¡Toma!
Gracias.
Hola.
¿Sabes qué, Abdul? Creo que necesito otra de tus velas.
¿Cuál quiere, señor Ray?
- Elige tú esta vez. - Vale.
Tenga, esta le irá muy bien.
Genial, pues envuélvela, amigo.
No sé si... ¿llevamos dinero?
- No me acuerdo. - Mamá, mira.
- ¿He cogido la tarjeta? - La llevas en el bolso.
Vale.
- Hola. - Siento mucho lo que le ha pasado a Juan.
- Gracias. Vamos a ir a verlo ahora. - ¿Ya está consciente?
No, ha perdido demasiada sangre.
Te prometo que encontraremos a esos tipos.
Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo.
¿Te importa si le hago una pregunta a Maribel?
- Para nada. - Gracias.
Maribel, sé que es un momento difícil para ti.
Pero, ¿recuerdas si uno de esos tipos tenía un corte en la cara?
- ¿Un corte? - Sí, en la mejilla.
Tal vez lo llevase tapado, ¿te suena?
No.
Vale.
- Gracias. - Vamos, Maribel.
Consulta de la Doctora Beamer.
Agente Pluto, ¿puede pasarme con la doctora?
Es Pluto.
¿Cómo estás?
Hola.
Te he estado llamando, ¿has oído mis mensajes?
Sí, justo ahora.
Oye, siento mucho lo de tu amigo.
¿Han pillado a los culpables?
No... aún no.
Quería decirte que anoche lo pasé de maravilla.
Si te apetece, otro día podemos repetir.
¿Sabes qué?
Ann...
No creo que esto vaya a salir bien.
- ¿El qué? - Tú y yo.
Creo que sería mejor si no nos viésemos más.
¿Por qué?
No es el mejor momento para hablarlo.
¿Es por algo que he dicho?
¿Es porque tiré el rollo ese?
No, no.
¿Entonces?
No entiendo por qué dices eso.
Supongo que no es el momento adecuado.
No me siento bien conmigo mismo ahora
y creo que no estoy listo para esto.
Entiendo.
Pues...
Adiós, entonces.
Consulta de la Doctora Beamer.
Lo siento, ese día cerramos.
¡Ya voy!
Un momento.
Hola, ¿cómo está?
¿Recuerda lo que le conté del guion que estamos escribiendo?
Es que estamos atascados en una escena
y nos gustaría que nos echase una mano.
Lo siento, pero me pilláis liado.
- ¿Con cosas de poli? - Sí, eso me temo.
Justo por eso necesitamos su ayuda.
Porque es un poli de verdad.
Estamos desesperados y necesitamos a un experto.
- Sí. - Eso es.
- Como un supervisor técnico, ¿sabe? - Eso.
Después le ponemos en los créditos.
Supervisor técnico: Ray Pluto.
Inspector Ray Pluto.
Sí, eso. Así lo haremos.
Solo media hora, como máximo.
¿Queréis atarme a la silla?
Sí, pero no estamos locos ni nada.
Aunque nos tendría que haber visto antes, intentando escribir con el muñeco.
- Qué cabreo. - Estabas supercabreado, de verdad.
- Total. - Eso es porque no era real.
- Nosotros somos ultrarrealistas. - Más bien ultramegarrealistas.
- ¿Ultramega...? - Si no es realista, no lo hacemos.
Bueno, pues vamos a empezar.
A ver si os sirvo de ayuda.
Vale, estamos aquí.
Un primer plano.
Oiga, muchas gracias de verdad, colega.
- Nos está salvando. - Perdón.
- Toma, cógela, por ahí. - Vale, gracias.
Estamos agradecidos, ¿me capta?
Eso será la comida china.
Debo reconocer que coincido con Cletis en algo.
No me creo ni la mitad de lo que sale en las pelis.
Sobre todo en las de crímenes,
sobre todo lo que hacen los polis. En la vida real no es así.
Hablando profesionalmente, lo que hacen en las pelis es...
Es bastante falso, como en las pelis de Clint Eastwood.
¡Cógelo!
¡Ponte ahí! ¡Rápido!
- El que abra la boca está muerto. - Hagámoslo.
¿Quién de ellos es?
No lo sé, son tres.
- ¿Qué cojones pasa aquí? - Nada, tío, de verdad.
- ¿Qué hace atado? - Ayudarnos, estamos escribiendo un guion.
- ¿Qué? - ¿Un guion?
¿Por qué vais en traje?
Jojo, di, ¿quién era de estos tres?
- ¡Creo que fue este! - ¡No, no! ¡Un momento!
- ¿Qué he hecho? - Nos viste, maricón.
No os he visto en mi vida, os lo juro. Lo juro por Dios.
- ¡Cállate! Te vi en la ventana. - Nos llamaste "latinos de mierda".
Vamos a cargarnos a los tres, Ping Pong. ¡Átalos!
Espera, colega, os está diciendo la verdad.
Nos os conocemos, escribimos un guion.
- ¡Deja ya la mierda del guion! - ¡Date prisa!
- Por favor. - Venga, átalo.
Os lo suplico, no lo hagáis.
Tengo mujer y una hija.
Cierra la puta boca, sarasa.
Yo te he visto antes.
No.
¿De qué me suena este tío, Ping Pong?
Yo qué sé, Jojo. Venga, tápales la cara.
- No me gusta que me miren. - Te estás volviendo un puto maricón.
Vamos a hacerlo y nos piramos.
Coge el arma. Voy a por las bolsas.
No me miréis, joder.
Ya tengo una.
Estáis cometiendo un error matando a gente inocente.
¡Cállate!
- ¿Qué está pasando? - Nada, pero date prisa.
Te lo digo en serio, Ping Pong.
No tenéis por qué matarnos, nadie vio nada.
El piso del conserje no se ve desde la ventana.
Ve y compruébalo.
Venga.
¡Ya tengo otra!
Escúchame, Ping Pong.
No quieres cargar con tres asesinatos.
Nadie ha visto nada.
Asómate y lo verás.
Ve y asómate. Ve a mirar.
Solo te pido eso.
Mira por la ventana.
Verás de lo que te hablo.
Eso es.
Eso, y ahora mira a la izquierda, ¿lo ves?
Eso es.
¿Ves?
Eso es.
¿Qué ha sido eso?
¿Ping Pong?
¿Ping Pong?
¡Ping!
¿Ping Pong?
¿Dónde está Ping Pong?
Ha bajado un momento.
- ¡Estás muerto, joder! - Tú sí que lo estás, capullo.
Quedas arrestado por intento de asesinato.
¡Te voy a matar!
¡Te voy a matar!
Te voy a matar. Te voy a matar.
Te mataré.
- Hermano, ¿estás bien? - Sí, todo bien, ¿y tú?
- ¿Estás bien? - Sí, estoy bien.
¡Ray, es usted lo más!
Eso ha sido de héroe total, colega.
Total, ha sido una pasada.
¡Ha sido un pedazo de pasote, tío!
Es increíble lo que ha hecho, Ray.
¡Mi vecino de al lado, el agente Ray Pluto!
HÉROE POLICÍA DE LOS MEJORES DE NUEVA YORK
En mi opinión, han exagerado un poco con el titular, ¿no cree, Pluto?
Este caso era de Dimitri y le ocultó información deliberadamente.
Podrían degradarle por abandono del deber.
- ¿Diga? - Disculpe la molestia, teniente.
El alcalde por la línea dos.
Buenos días, alcalde.
Sí, señor, se pronuncia "Plu- to".
Es Raymond o Ray, pero nosotros le llamamos Ray.
Sí, el ascenso ya es oficial.
Por supuesto que puede anunciarlo usted.
Inspector de primer grado.
Sí, señor, vamos para allá.
Venga, Pluto, marchando.
Oye, Ray.
¿Sí?
Enhorabuena.
Gracias, pringado.
Andando, Pluto.
Saldré con usted.
No esperaba menos, teniente.
- Bien hecho, Ray. - Gracias.
- Eres buen poli. - Gracias.
- Buen trabajo, Pluto. - Gracias, tío.
Hola.
Enhorabuena, Ray.
- Gracias, Jer. - Estoy tan orgulloso.
En serio.
Tú me apoyaste.
Nunca lo olvidaré.
Venga, nenazas, dejaos de abrazos y besos.
Por cierto, ¿tengo alguna llamada?
No.
Vamos, Pluto. Sígame.
¡Agente Pluto, por aquí!
¿Tiene un minuto? Soy del canal 10.
¿Cree que este premio le hace mejor policía?
Míralo, parece que al final le ha ido bien, ¿eh?
No te emociones tanto, a ver si te vas a mear.
Hay algo que no cuadra en el caso, Cubbins.
Venga ya, pringado.
Los tipos volvieron, intentaron matar al testigo y la chica los ha identificado.
¿Qué es lo que no cuadra?
El forense me dijo que uno de ellos tenía una herida de dos días en el cuello.
¿Y?
La chica tendría que haberlo visto la noche del ataque.
¿Por qué no dijo nada?
¿Sabes qué creo, Dimitri?
Creo que estás que trinas porque Pluto ha resuelto tu caso.
Estás celoso porque le han ascendido y a ti no.
¿Por qué no dijo nada?
A ver.
- ¿Qué hemos aprendido de todo esto? - No abrir la puerta a quien no conozcas.
No, Duke, ¡eso no!
- Es que hay que soltar al tío de la silla. - ¿Cómo?
Tío, ya estoy harto de escribir el guion yo solo.
Vale, hermano, vale.
Al loro.
Se va a soltar porque...
...no le hemos atado muy fuerte.
¿Vale? ¿Está bien? Luego se suelta...
... y nos tira los dardos que le hemos tirado nosotros antes.
- Ahí tienes el simbolismo. - Vale.
Sí, vale, me gusta.
Nos ataca.
¡Joder, mi pierna!
Vale, y ahora, ¿qué?
Me saco el cuchillo.
Saco un pedazo de cuchillo que te cagas de grande,
en plan el machete de Rambo.
Te lo quita de una patada.
Te agachas a cogerlo y te da en la cabeza.
Me noquea y estoy casi fuera de juego. ¡Me va a matar!
- ¿Con qué? - Con...
¡Con sus manos! Me las echa al cuello y me estrangula.
Y tú vas a coger el cuchillo.
Y justo cuando te vas a quedar sin aire, le lanzo el cuchillo.
Primer plano del cuchillo, que gira a cámara lenta.
Efectos sonoros del cuchillo girando en el aire.
Plaf.
Se le clava en la espalda. Cae al suelo.
- Yo me levanto. - No, no.
- Te quedas en el suelo. - Al suelo.
Él tose, y escupe sangre, que te da...
en toda la jeta.
En toda la jeta.
Un momento, ¿qué insinúas, colega?
Insinúo que acabamos de hilar la escena con el título, hermano.
- ¿Lo dices en serio? - Tenías razón.
"En toda la jeta" es la película. ¡"En toda la jeta"!
Bueno, yo solo pensé en que pegaba con el rollo.
- ¡Lo conseguimos! - No, no.
Tú lo conseguiste. Fue tu idea.
Cuando lleguemos a Cannes,
te voy a regalar el champán más caro y lujoso que haya.
- ¡Vamos a ir y lo sabes, tío! - ¡Joder que sí!
- Parlez- vous, parlez- vous. - Oui, oui, monsieur.
Un hombre tan indignado por el miserable ataque
a su amigo y conserje, Juan Benítez,
que tomó la justicia por su mano.
Se enfrentó a dos asesinos rabiosos.
Uno llevaba pistola, y el otro un machete de un metro.
Pese a la lamentable pérdida,
a ojos de esta administración, no se puede negar que este hombre
merece ser llamado "héroe".
Señoras y señores,
con este ascenso, la ciudad de Nueva York expresa su gratitud
al inspector de primer grado
Raymond Pluto, o como nosotros lo llamamos, Ray.
¡Ray Pluto!
- Se va a poner bien. - Gracias, Ray, te lo agradezco.
Soy el agente Pluto, con la doctora Beamer, por favor.
Lo siento, la doctora está con un paciente.
- ¿A qué hora acaba? - No estoy segura.
Hoy está muy ocupada.
Recibió mis mensajes, ¿verdad?
Sí, los recibió.
Dígale que la llamaré después y que estaré en casa, si quiere llamarme.
Vale, le daré el mensaje.
¿Ray?
¿Quieres pasar?
Doctora Bárbara, acuda a urgencias.
Doctora Bárbara, acuda a urgencias.
Hola, Juan.
¿Cómo andas?
Miradle.
Fuerte como un toro.
Te pondrás bien, colega. Y, por cierto, cogimos a esos tipos.
Putos pendejos.
Seguro que eran ellos los de los grafitis.
Cariño, no hables.
Escucha, amigo.
Saldrás de esta.
Tengo que irme.
¿Vale? Pero mira.
Pensé que querrías...
recuperarlo.
Nos vemos, tío.
Gracias, Ray.
Maribel, ayúdale.
Pónselo.
Te quiero, cielo.
Tranquila, cariño. Estoy bien.
No pasa nada.
Puedes llorar.
Está bien.
Papi se va a poner bien.
Papá es muy fuerte, cielo, tranquila.
Consulta de la doctora Beamer.
Soy el agente Pluto, con la doctora Beamer de nuevo.
Espere, por favor.
Es el agente Pluto, otra vez.
La doctora no puede ponerse ahora.
¿Y cuándo podrá ponerse?
No estoy segura.
Vale. ¿Podría hacerme un favor y escribir algo?
De acuerdo.
Dígale que lo siento.
Que lo siente.
¿Algo más?
La cagué.
La cagó.
Y también que voy a estar en el río.
- En la calle 79. - En el río.
Iré a ver el atardecer.
Y que... me encantaría que me acompañase.
Vale, ¿ya está?
- Sí. - ¿Seguro?
- Sí. - Gracias, adiós.
No va a venir.
¿Por qué debería? Después de lo que dijiste...
La cagaste.
"Héroe".
Es increíble.
¡Oye!
No intentes pillarme por detrás, ¿de acuerdo?
No sabes con quién te metes, ¿no? Claro que no.
Lo suponía.
¿No lees las noticias?
¿Eres ciego?
Soy yo, el policía héroe, sí.
Inspector de primer grado, Raymond Pluto.
O, como nos gusta llamarle, Ray.
Dios.
Hola.
Señorita, si tanto le gusta tirar comida, váyase a la calle.
Capullo.
¿Qué te pasa?
Oye, ¿qué te ocurre?
- Me ha dado otro latigazo. - Te ayudo.
Eso es, sí. Ten cuidado.
Tú respira, sigue respirando. Venga.
Ya lo tengo. Es la segunda lumbar.
- Genial. - ¿Puedes tenerte en pie?
- ¿Crees que puedes andar? - ¿Puedes hacerme un favor?
Alcánzame el arma, está detrás de ti.
Madre mía, qué dolor.
- Venga, vamos, Ray. - Cómo duele.
Te tengo.
Ya está.
- Será mejor guardar el arma. - ¡Dios mío!
- ¿Aquí? - Sí, justo ahí.
- Ya está. - Madre mía.
- ¿Estás mejor? - Sí.
- Pensé que no vendrías. - No iba a venir.
- ¿Qué te ha hecho cambiar? - Teesha me convenció.
Me dijo: "Dale otra oportunidad a ese payaso".
Bueno, pues entonces le debo una.
Sí, se la debes.
Lo siento.
- Madre mía. - Joder, Ray.
- ¿Estás bien? - Sí, estoy bien.
¿Puedes andar?
Puedo intentarlo.
- Vale. - Sí.
- Vamos allá. - Venga.
- ¿Lista? - Sí.
Muy bien.
- ¿Te has olvidado de hacer los ejercicios? - Es que he andado liado.
Ya te dije que la quiropráctica es para toda la vida.
Creo que por fin entiendo a qué te referías.
Bueno, más te vale.
- Ya. - ¿Vas bien?
- ¿Seguro? - Sí.
- ¿Crees que puedes seguir andando? - Sí.
¿A dónde vamos?
¿Qué te parece ir a mi consulta y hacerte unos ajustes?
- Me encantaría. - Sí, necesitas unos arreglos.
Bueno, yo no, mi espalda.
Bueno, pues tu espalda se sentirá mucho mejor después.
- ¿Estás bien? - Sí.
¿Te duele abajo? ¿Mucho?
Creo que arreglar tu columna va a ser mi nueva misión.
- ¿Puedo? - Claro, sí.
¿Quieres ir a comer algo después?
Bueno, ya veremos.
Traducción: Elena Benavides Montori Subtítulos: www.36caracteres.net
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.